La lucha inmarcesible de los hombres de letras, hombres sensibles, por hacer vivir entre lÃneas pasiones más inefables que el alma humana soporta y no tiene valentÃa para vociferar. Perenne porque esta lucha es continua y no acaba, remembranza porque lo que fue dejó de ser desde que se empezó a leer eso que empezaba "la lucha inmarcesible..."

"Berta alcanzó a ver el piso inundado de sangre..."

"un poco más allá, desnudo sobre una gran mesa, yacía el cuerpo de Henry Armstrong, con la cabeza ensangrentada y llena de barro..."

"St. John es un cadáver destrozado; únicamente yo sé por qué, y la índole de mi conocimiento es tal que estoy a punto de saltarme la tapa de los sesos por miedo a ser destrozado del mismo modo."

"Y entonces reconocieron la presencia de la Muerte Roja..."

"El ladrón de sábado se va feliz, bailando por las calles del barrio, mientras anochece".

"-Si me matáis -les dijo- puedo hacer que el sol se oscurezca en su altura".

"Llega un momento en que todo el mundo en el pueblo está esperando que pase algo..."

"El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se velantó a las 05:30 de la mañana..."

"y me colocó allí, entre sus piernas; las tenía abiertas, pero solo un poquito".

"Cuando pasan frente a mí, aguardo a que me miren con interés para lanzarles la sonrisa. Después de todo eso, alcanzan a dar dos pasos".

El túnel de Ernesto Sábato en la voz de Daniela Serna Estrada