Reflexiones sobre espiritualidad, psicología y consciencia. Aprendizajes traídos de las historias bíblicas y un curso de milagros. Un Podcast para despertarnos el pensamiento espiritual y acelerar la sanación de las relaciones con el otro.

La noche es el camino que el alma transita buscando desprenderse de lo que falsamente la sostiene para volver a la verdad

El deseo más profundo no es enemigo de la vida espiritual. Es posible que, sea el lugar donde nace la vocacion

En el silencio podemos escuchar la voz interior verdadera

La herida no tiene autoridad para definir quién eres

Lo que somos realmente permanece vivo detrás del personaje. Cuando dejamos el personaje aparece la verdad sobre nosotros mismos

El niño aprende, en la interacción con los adultos que, algunas partes de su ser son aprobadas y otras rechazadas y, así, aprende a construir un personaje

El alma nunca olvida la fuerza que la llamo a la vida porque en ella se siente sostenida

Que parte del alma espera ser vivida y acogida, regresar a casa?

Vive la propia vida nos confronta con la verdad que llevamos en el corazón

Hay momentos en los que sabemos a que fuimos llamados y decir si, nos cuesta

El amor adulto significa caminar al lado del otro sin abandonar la propia vida

El árbol recibe vida de sus raíces, pero vive su propia vida

Las lealtades nacen del amor y el amor madura cuando mira hacia la vida

Allí donde dejamos de ser nosotros mismos, aunque sintamos que estamos siendo felices, el amor está actuando desde la ceguera

Quizás hay una parte de nuestra alma esperando nuestro permiso para tomar su lugar

Cuando intentamos tomar un lugar, terminamos agotados y la vida no fluye. Cuando estamos en nuestro lugar, hay paz

Perder el lugar es la manera de nombrar la desconexión de nuestro centro interior profundo para cumplir las expectativas de otros sobre nosotros

Cuando ocupamos el lugar que nos corresponde, la vida fluye

El lugar es la experiencia interna de pertenencia

Un espacio de acompañamiento y reflexión para que el alma vuelva a sentirse en casa

La dispersión revela que el alma está buscando un lugar para habitar

La aceleración constante, el afán por obtener las cosas, vacía el alma de sentido

Cuando el Misterio se vuelve idea y deja de ser experiencia, hay desconexión

Cuando el alma se desconecta, no siempre reacciona con crisis. También puede adaptarse o volverse indiferente

A veces, el alma responde con adaptación a la desconexión espiritual. La atención despierta al alma dormida

El alma necesita ser reaprendida en la mirada que sabe ver lo invisible en lo cotidiano

Cuando el yo deja de explotarse, el alma regresa y todo entra en descanso

Nuestro ser ya está presente antes de ponernos a trabajar. Porque somos, podemos actuar, producir y relacionarnos. Nuestro valor va más allá de cualquier actividad que hagamos.

Cuando el alma vuelve al centro está invitada a nuevos aprendizajes. Entre ellos, a dejarse amar, acompañar y a confiar

Cuando el alma vuelve a ser centro la profundidad se revela y experimentamos el gozo de estar en casa

La pobreza del yo consiste en dejar atrás el fan de produce, de construir la felicidad para sentir que pertenece

El personaje que rinde, la máscara del que rinde y es eficaz, cierra las puertas de acceso a la vida interior

En el silencio, lo que está roto y fragmentado se reordena

El síntoma es la voz del alma que no ha sido escuchada

Detrás del activismo hay un niño triste que no ha podido parar de lamentarse de lo que no pudo vivir

El cuerpo grita aquello que intentamos callar. Escuchar el cuerpo, cuidarlo y resolver lo que el alma a través de él nos dice es un ejercicio espiritual serio y profundo

No hay nada más incómodo que el encuentro con uno mismo y, sin embargo, ahí es donde está la verdadera comodidad del self

Cuando no se escucha el alma, ella se retira y el cuerpo expresa esta ausencia a través del cansancio

El vacío existencia también aparece bajo el nombre de ansiedad. La ansiedad es símbolo de desconexión con lo esencial

El afán por sanar el niño interior puede llevarnos inconscientemente a explotar esa parte vulnerable de nuestro ser porque descargamos sobre ella nuestra felicidad

Cuando el yo se vuelve meritocratico, ningún esfuerzo es suficiente y la ilusión de que el próximo logro nos dará la felicidad, se convierte en una tiranía

Cuando la percepción de nuestro valor es frágil . El éxito del otro es amenazante. Empezamos a competir como estrategia para no desparecer

Cuando nos dedicamos a justificar nuestra existencia, aparece el agotamiento existencial

El amor no se mide por el número de logros que alcanzamos. El amor nos ve y acoge como somos

La búsqueda compulsiva de la excelencia es una de las estrategias de sobrevivencia del Yo ante el miedo a ser abandonados

El yo que se explota es una estrategia de sobrevivencia en contextos difíciles. Búscanos ser amados, tener in lugar

Cuando el yo se desconecta del sí mismo nos tiraniza con la acción. A eso le añadimos los mandatos familiares y tenemos un ancla que, cuando descansamos nos culpabiliza