Una Mejor Manera de Vivir es un devocional corto presentado por Robert Costa, con el fin de llevarte a la reflexión en medio de un día agitado.

Nada se comparará con la espectacular venida de Jesús, cuando Él llame a todos los santos para que salgan de sus tumbas.

Los clamores de los oprimidos han sido escuchados por el comandante de un gran ejército.

¿En las manos de quién estás depositando tu destino eterno?

¿Cuán preparado te sientes para el Gran Día del Señor?

Dios tiene el control de todas las circunstancias, por lo que nunca estamos solos en nuestras pruebas.

La Biblia incluye con un mensaje de advertencia para aquellos que alteren las palabras del libro de Dios.

Al contemplar las maravillas de la naturaleza, podemos estar seguros del cuidado que Dios tiene por la humanidad.

Dios tiene un mensaje en las Escrituras que nos ha llegado a través del mar de los siglos, destinado a que nosotros lo leamos.

Recordemos que Dios resiste a los soberbios, pero da gracia a los humildes.

Cuando elegimos persistir frente a las adversidades, nosotros también veremos un final hermoso para nuestra historia.

Aquel que diseñó cuidadosamente nuestros oídos siempre ha deseado que su evangelio produzca en nosotros una respuesta de fe.

Incluso cuando todo parece desmoronarse, el sol seguirá saliendo y nuestro Dios seguirá siendo fiel.

Mientras esperamos con ansias la segunda venida de Cristo, podemos compartir la promesa de su retorno con tantas personas como sea posible.

En una época marcada por la discriminación y los prejuicios contra los africanos nativos, el misionero médico británico Sir Albert Cook destacó como un ejemplo excepcional de igualdad y servicio.

Al pertenecer a la gran familia de Dios, tenemos acceso a un propósito y a promesas mucho más altas que cualquier logro humano.

¿Estamos esperando la Segunda Venida de Cristo con diligencia?

Los talentos que Dios nos confía son inestimables; por eso, emplearlos con sabiduría nos trae bendición.

Quien solamente cree en el hombre está colocando su fe en un ser imperfecto, que en cualquier momento lo puede desilusionar y abandonar.

Cuando comprendemos que estamos en el mundo para cumplir un propósito superior, lo demás pasa a tener segunda importancia.

Cuando nos parece que la vida se vuelve insoportable y descorazonadora, necesitamos dar el primer paso del bautismo para ingresar en la familia de Cristo.

Si hemos vivido correctamente, y nuestra vida ha prestado algún servicio útil, ¿no deberíamos sentirnos contentos de tener los años que tenemos?

Añade entusiasmo, fortaleza y juventud a tu vida cultivando los valores espirituales y haciendo de Dios el conductor de tu vida.

Todo es tan inestable y cambiante, dentro y fuera de nosotros, que necesitamos descubrir alguna fuerza que estabilice nuestro espíritu.

La mejor manera de defender la fe cristiana consiste en mostrar los frutos que produce en la conducta.

Hoy, científicos de todas las disciplinas no vacilan en creer en Dios como la Sabiduría Infinita que ha hecho posible la existencia de todo lo que vemos y aun las maravillas que no vemos ni conocemos, diseminadas en las distancias inconmensurables del vasto universo.

No importa de qué transformación saludable hablemos, la que es real y profunda sólo Dios puede producirla.

La fe nos puede ayudar a ver la vida con otros ojos, a comprender a Dios y amar a nuestros semejantes.

Cuando aceptamos el regalo de salvación de Jesús, ¡somos adoptados en Su familia!

Hallar tiempo de comunión con Dios es desafiante en nuestra cultura, marcada por un ritmo frenético y constante.

Las sanas ilusiones son las que nos sostienen, y las que llenan de ricos matices nuestras horas de cada día.

Cuán a menudo, mientras nos sentimos bien y nada nos molesta, tendemos a desperdiciar energías y a bajar el nivel de nuestros esfuerzos.

En nuestro mundo ocurren tantas desgracias y calamidades, que continuamente vivimos con ansias de buenas noticias.

¿Te sientes el único artífice de tus éxitos o sabes reconocer a quienes te han ayudado y sostenido?

Es admirable comprobar cómo Dios resuelve nuestros problemas maravillosamente, con recursos y maneras en los cuales ni habíamos soñado.

A veces nos sentimos tan víctimas de las ofensas ajenas, que nos parece imposible poder perdonar.

Cuando se pierde de vista a Dios, la vida pierde su valor.

El tener una meta por delante, un blanco digno para alcanzar, siempre es un estímulo para luchar y gozar de la vida.

Podemos convertirnos en un pequeño oasis en medio de un ambiente laboral difícil.

Cuántas veces los seres humanos cambian los valores esenciales de la existencia por un simple bocado de placer.

¿No puede Dios concedemos solidez espiritual para construir el éxito de nuestra vida?

Lo que puede llegar a cansar al ser humano no es tanto la regularidad de nuestras tareas, sino la disposición que tengamos hacia ellas.

Las horas sombrías que estamos viviendo hoy, constituyen simplemente el anticipo de ese mundo mejor que Dios establecerá cuando Cristo regrese a la tierra.

¡Cuántas otras muertes, desgracias y atropellos se cometen en todos los rincones de la tierra debido al egoísmo!

Cuán esperanzadora es la condición del que cree en la existencia de Dios y vive dependiendo de él para todas las emergencias de la vida.

A cada paso encontramos evidencias de que Dios existe, comenzando por nuestro propio organismo.

A veces, el dolor del alma puede ser tan desgarrador, que nos cuesta ver a Dios.

Podemos vivir tan encerrados en el mundo de nuestros propios problemas, que nos cuesta contemplar el espacio celeste.

Si somos tan comprensivos hacia los misterios de la naturaleza que nos rodea, ¿por qué no habríamos de tener la misma actitud hacia Dios?

La sensibilidad natural del hombre capta la existencia y las providencias del Altísimo.

Cuanto más vacíos estamos por dentro, más nos llenamos por fuera.