Encuentros con el Señor y su Palabra, a través de los cuales seremos desafinados, exhortados, alentados y encaminados a conocer, amar y buscar la gloria del Dios de la Escritura, la cual vive y permanece para siempre.

El nacimiento virginal y el anticipo del lugar de nacimiento del Salvador son analizados en su importancia para nuestra fe.

Evitar que se almacenen condiciones y recuerdos dañinos, es la principal meta de caminar juntos como matrimonios.

La bendición del sufrimiento es que nos identificamos con nuestro Señor, quien siendo Dios ha estado dispuesto a sufrir por nosotros.

Hacer la paz es sinonimo de entender que somos súbditos del Rey de paz.

Nos llenamos de asombro y devoción ante un Dios que no tiene ni inicio ni final, en el cual podemos confiar plenamente.

Mirar la misericordia y limpieza de Dios, es lo que nos habilita para poder establecer comunión con Él, por medio de Jesucristo

La mansedumbre y el deseo de madurar es el distintivo de quienes están unidos a Cristo.

Atacar la humanidad o la deidad de Cristo, negándolas o disminuyéndolas; es el comportamiento característico de los falsos maestros de toda la historia de la iglesia.

Primera y segunda bienaventuranza, estar en el ámbito de la humildad y la confesión es el punto de partida de relacionarnos con Cristo.

El sermón del monte nos presenta como debe ser la conducta de todos aquellos que están vinculados a Cristo.

Tener a Dios mismo obrando en beneficio del hombre, nos lleva a considerar las virtudes de quien tomo forma de hombre para revelarnos a Dios

No debemos pedir cargas menos pesadas, sino hombros más fuertes.

Un llamado a la salvación y al discipulado es el que recibimos en esta orden e invitación que Cristo hace de caminar detrás de Él.

Nuestro buen Consolador, se coloca al lado para guiarnos a toda verdad con la finalidad de que el Hijo sea glorificado.

Negar la intimidad sexual es la puerta a permitir la inmoralidad dentro del matrimonio.

Controlar el entorno y a las personas que en el se encuentran, siempre ha sido el deseo del hombre; pero el único realmente soberano es Dios, en el podemos descansar.

La tentacion de nuestro Señor Jesús muestra la estrategia del diablo y la provisión divina frente a nuestro conflicto con el pecado.

El Cristo pre-encarnado se manifiesta en su soberanía, cuidado y poder por sobre todas las cosas al cumplir su propósito.

Nuestra conformidad con el obrar de Dios depende de descansar en que la sabiduría del Señor es absoluta y fructífera.

El bautismo del Señor Jesucristo manifiesta su cumplimiento de toda justicia y su compromiso con la misión que Dios le ha dado.

La protección y presencia de Dios es más que manifiesta en su pastoreo y actuar constante.

Las cosas no se dan según nuestras expectativas muchas veces, cuando eso pasa; podemos descansar en qué Dios tiene un plan mejor y más satisfactorio que el nuestro.

Para entrar al reino de los cielos es necesario el arrepentimiento, no un mero convencimiento religioso.

La paz y disciplina del Señor son una necesidad irremplazable en la vida, requerimos de ellas para caminar en su voluntad.

El día de Jehová vendrá con furia sobre la maldad y con regocijo para quienes obedecen al Señor.

Herodes y los magos del oriente fueron expuestos a la misma persona, sin embargo, sus motivaciones personales hicieron que tuviesen resultados abismalmente distintos.

La provisión y sanidad de Dios hacia nosotros son antecedidos por su obra en el corazón.

La indolencia es una muestra de un corazon desordenado que piensa que Dios merece nuestras sobras.

El Rey nace para darnos esperanza en medio de la oscuridad.

La ingratitud confunde la misericordia con el merecimiento, y justo ahí; inicia la desgracia y decadencia del hombre.

La genealogía de Jesucristo grita en cada versículo que justo por pecadores como ellos vino Cristo a mostrar el camino al Padre.

La suficiencia y superioridad de Dios son manifestadas en estos nombres que transmiten la paz que solo el Señor puede dar.

De manera paulatina, cuando el matrimonio es menospreciado, todo lo demás deja de estar en orden y comienzan los pasos evidentes de decadencia.

Dios decide romper el silencio después de 400 años con la más grandiosa noticia que el.hom re podría escuchar por toda la eternidad.

El Dios eterno y El Dios que me ve nos recuerdan el control que tiene el Señor de todo a nuestro alrededor.

Ananías y Safira son un ejemplo de personas que saben y valoran lo que es correcto, pero que no son gobernadas por esas verdades transformadoras.

La infidelidad siempre surge en el corazón y se manifiesta en hechos. Es eso lo que debe ser atendido y corregido.

Construir una familia bajo los principios de Dios, siempre será una bendición y testimonio a este mundo en oscuridad.

El poder y autoridad que tiene de forma legítima, es lo evidente en Dios y su relación con el hombre.

La insolencia muestra una actitud de irreverencia y necedad donde el corazón está perdido hace ya mucho tiempo.

Una vida transformada manifiesta en buenas obras y obediencia la fidelidad a la vida que Cristo le ha hecho nacer.

Los dos nombres primarios (Dios / Jehová) son presentados. La suficiencia e inmensidad de Dios es presentada.

La indiferencia es un problema del corazón que debe ser cambiado, no solo de falta de información.

Volver al Señor siempre es una decisión difícil, pero necesaria en medio de las invitaciones y presiones del mundo para ceder.

La personalidad de adiós es manifestada en lo que hace y en su forma de presentarse ante el hombre.

El fruto apacible del perdón solo es experimentado y manifestado en la práctica por quienes dejan a los pies del Señor las ofensas recibidas.

La muestra más evidente del cristianismo no es el conocimiento, sino el amor extravagante y sobrenatural que solo Dios puede producir en nosotros.

El problema siempre ha sido el corazón humano, las condiciones vistas en esta porción demuestran que solo Dios puede satisfacer y ordenar la vida del hombre.

En la persona de Dios coexisten sin detrimento el Padre, Hijo y Espíritu Santo. Ese Dios es en quien podemos confiar constantemente.

Dios puede consolar y aliviar el dolor cuando somos obedientes a Él.

Crear un Dios a la medida, no solo es peligroso, es inútil; pues a través de ello nos comprometemos a acciones y formas que no glorifican a Dios