Encuentros con el Señor y su Palabra, a través de los cuales seremos desafinados, exhortados, alentados y encaminados a conocer, amar y buscar la gloria del Dios de la Escritura, la cual vive y permanece para siempre.

El proceso de maduración, es la evidencia de que en Cristo se cumplió toda la fase humana hasta llegar a ser muerto por nuestros pecados.

La oración manifiesta nuestra paz y devocion en donde se encuentran en realidad.

La piedad verdadera es la manifestación de una relación genuina con el Señor.

El valor teológico de la encarnación de Cristo es la piedra angular de toda nuestra relación con Dios.

Actuar de forma benevolente, a pesar de la maldad sufrida y de los deseos de venganza justificados; es la manifestación de ser ciudadano del reino.

La veracidad y la realidad sobre los juramentos es expuesta en esta porción donde Cristo nos llama a ser genuinos.

Una verdad fundamental de nuestra fe en Cristo sobre su humanidad y deidad.

El adulterio y el divorcio manifiestan una visión sumamente limitada del sentido real del pecado y la inmoralidad en nuestra vida.

La ira pecaminosa nos encamina a vivir bajo nuestros deseos y no bajo la guía del Señor, por ello podemos descansar en que siguiendo sus principios tendremos victoria.

Tener un Dios hecho hombre nos da total paz y seguridad en su obra y sacrificio en nuestro lugar y a nuestro favor.

Llevar la ley al punto más elevado es lo que verdaderamente pretendía Cristo, no tenemos un Dios menos severo, sino uno que nos lleva a una mayor devoción.

Ser sal y luz, son el aspecto central de nuestra fe, no hay otro diseño para nosotros.

El nacimiento virginal y el anticipo del lugar de nacimiento del Salvador son analizados en su importancia para nuestra fe.

Evitar que se almacenen condiciones y recuerdos dañinos, es la principal meta de caminar juntos como matrimonios.

La bendición del sufrimiento es que nos identificamos con nuestro Señor, quien siendo Dios ha estado dispuesto a sufrir por nosotros.

Hacer la paz es sinonimo de entender que somos súbditos del Rey de paz.

Nos llenamos de asombro y devoción ante un Dios que no tiene ni inicio ni final, en el cual podemos confiar plenamente.

Mirar la misericordia y limpieza de Dios, es lo que nos habilita para poder establecer comunión con Él, por medio de Jesucristo

La mansedumbre y el deseo de madurar es el distintivo de quienes están unidos a Cristo.

Atacar la humanidad o la deidad de Cristo, negándolas o disminuyéndolas; es el comportamiento característico de los falsos maestros de toda la historia de la iglesia.

Primera y segunda bienaventuranza, estar en el ámbito de la humildad y la confesión es el punto de partida de relacionarnos con Cristo.

El sermón del monte nos presenta como debe ser la conducta de todos aquellos que están vinculados a Cristo.

Tener a Dios mismo obrando en beneficio del hombre, nos lleva a considerar las virtudes de quien tomo forma de hombre para revelarnos a Dios

No debemos pedir cargas menos pesadas, sino hombros más fuertes.

Un llamado a la salvación y al discipulado es el que recibimos en esta orden e invitación que Cristo hace de caminar detrás de Él.

Nuestro buen Consolador, se coloca al lado para guiarnos a toda verdad con la finalidad de que el Hijo sea glorificado.

Negar la intimidad sexual es la puerta a permitir la inmoralidad dentro del matrimonio.

Controlar el entorno y a las personas que en el se encuentran, siempre ha sido el deseo del hombre; pero el único realmente soberano es Dios, en el podemos descansar.

La tentacion de nuestro Señor Jesús muestra la estrategia del diablo y la provisión divina frente a nuestro conflicto con el pecado.

El Cristo pre-encarnado se manifiesta en su soberanía, cuidado y poder por sobre todas las cosas al cumplir su propósito.

Nuestra conformidad con el obrar de Dios depende de descansar en que la sabiduría del Señor es absoluta y fructífera.

El bautismo del Señor Jesucristo manifiesta su cumplimiento de toda justicia y su compromiso con la misión que Dios le ha dado.

La protección y presencia de Dios es más que manifiesta en su pastoreo y actuar constante.

Las cosas no se dan según nuestras expectativas muchas veces, cuando eso pasa; podemos descansar en qué Dios tiene un plan mejor y más satisfactorio que el nuestro.

Para entrar al reino de los cielos es necesario el arrepentimiento, no un mero convencimiento religioso.

La paz y disciplina del Señor son una necesidad irremplazable en la vida, requerimos de ellas para caminar en su voluntad.

El día de Jehová vendrá con furia sobre la maldad y con regocijo para quienes obedecen al Señor.

Herodes y los magos del oriente fueron expuestos a la misma persona, sin embargo, sus motivaciones personales hicieron que tuviesen resultados abismalmente distintos.

La provisión y sanidad de Dios hacia nosotros son antecedidos por su obra en el corazón.

La indolencia es una muestra de un corazon desordenado que piensa que Dios merece nuestras sobras.

El Rey nace para darnos esperanza en medio de la oscuridad.

La ingratitud confunde la misericordia con el merecimiento, y justo ahí; inicia la desgracia y decadencia del hombre.

La genealogía de Jesucristo grita en cada versículo que justo por pecadores como ellos vino Cristo a mostrar el camino al Padre.

La suficiencia y superioridad de Dios son manifestadas en estos nombres que transmiten la paz que solo el Señor puede dar.

De manera paulatina, cuando el matrimonio es menospreciado, todo lo demás deja de estar en orden y comienzan los pasos evidentes de decadencia.

Dios decide romper el silencio después de 400 años con la más grandiosa noticia que el.hom re podría escuchar por toda la eternidad.

El Dios eterno y El Dios que me ve nos recuerdan el control que tiene el Señor de todo a nuestro alrededor.

Ananías y Safira son un ejemplo de personas que saben y valoran lo que es correcto, pero que no son gobernadas por esas verdades transformadoras.

La infidelidad siempre surge en el corazón y se manifiesta en hechos. Es eso lo que debe ser atendido y corregido.

Construir una familia bajo los principios de Dios, siempre será una bendición y testimonio a este mundo en oscuridad.

El poder y autoridad que tiene de forma legítima, es lo evidente en Dios y su relación con el hombre.