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Repasar nuestra historia nos permite reconocer la acción de Dios y aprender de lo que Él ya ha hecho en nosotros, encontrando luz para el futuro.
Nuestras decisiones deben pasar por una mirada educada y un corazón humilde de discípulos, buscando con sinceridad la voluntad de Dios para elegir correctamente.
Aprendamos lo que significa amar y servir, comprendiendo que la verdadera obediencia es obedecer a la Verdad y al Amor, es decir, a quien más nos ama: Dios, nuestro Señor.
DOMINGO II DEL TIEMPO ORDNARIO, CICLO A El poder del sacrificio de Cristo y de su sangre es capaz de liberar y rescatar mi vida de la esclavitud del pecado. Jesús es quien me trae la verdadera libertad.
Cristo ofrece esperanza a quien reconoce su pecado y su necesidad de cambio. Solo desde esa humildad se acoge el Evangelio y se encuentra la verdadera felicidad.
Nuestros amigos influyen en lo que somos y en el rumbo de nuestro futuro. Estamos llamados a guiarnos mutuamente hacia el bien, para que Dios sea glorificado en nuestras amistades.
Cristo, Santo y cercano, nos atrae con su bondad y nos llama a la perfección sin dejar de comprender nuestras fragilidades. Él, siendo Dios y Hombre, se muestra grande y a la vez compasivo y cercano.
El amor de Jesús sana y restaura integralmente, devolviendo dignidad y vida. Es un amor universal, eficaz y en movimiento, que transforma y nos impulsa a crecer buscando siempre el bien.
Necesitamos líderes con autoridad nacida de la coherencia, la verdad, la sabiduría, la fortaleza y la generosidad, capaces de conducir de nuevo a Dios los corazones que se han alejado del Evangelio.
Jesucristo no solo hace el bien, sino que nos llama a compartirlo. Cuando no damos testimonio, detenemos su difusión; por eso, es tiempo de recibir el bien y comunicarlo a los demás.
FIESTA DEL BAUTISMO DEL SEÑOR, CICLO A Para llevar una vida conforme al Evangelio, una vida digna de él, necesitamos la gracia del Espíritu Santo: ser transformados por su acción y ungidos por su presencia.
Es necesario orar antes de hacer el bien porque la oración purifica la intención, sostiene más allá de las propias fuerzas y nos coloca en la mirada de Dios, que ve más allá de lo inmediato.
El Espíritu Santo da testimonio enseñando desde el interior. El Espíritu transforma el corazón al inscribir la ley de Dios en él, haciéndolo un verdadero cristiano.
El verdadero amor al prójimo tiene su fundamento en Dios, pues cada persona es creación e imagen Suya. Amar al otro es desear que la victoria del Señor también se realice en su vida.
Hay dos formas de temor: uno que es mundano, que solo teme al castigo; y el otro, el santo temor de Dios, que nace del amor y la gratitud y ordena la vida y las acciones para agradar a Dios y no ofenderlo.
El conocimiento profundo de Dios nace de tener la experiencia de Su la bondad y Su poder que nos lleva a vivir con Él, en Él y de Él.
Examinemos nuestro corazón y pidamos permanecer firmes en la fe verdadera. Recuerda que si niegas la Encarnación haces parte de la batalla contra Cristo.
SOLEMNIDAD DE LA EPIFANÍA DEL SEÑOR Los Sabios de Oriente trascendieron y encontraron a Jesús, en Quien se cumplen todos los trascendentales: la verdad, el bien, la unidad, el ser y la belleza. Quien busca ir más allá, encuentra a Cristo.
Dios nos dio a Cristo, el Cordero ofrecido en sacrificio. Vuelve a Jesús en esta Navidad para que Su sangre no sea inútil al llevar una vida de vicios y pecado, sino fuente de salvación.
Vivamos este tiempo de Navidad acogiendo la gracia que Dios nos concede porque en medio de nosotros está Aquel que merece todo reconocimiento, gloria y honor.
SOLEMNIDAD DE SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS Todo en María proviene de ser Madre de Dios: su santidad, su unión única a la redención y su maternidad espiritual. Ella nos ama como hijos en la gracia y nos conduce a vivir del mismo amor que la hizo santa.
La Encarnación elimina toda distancia y excusa: Dios se hizo Hombre, nos mostró su gloria, se hizo semejante a nosotros para que pudiéramos seguir su camino con su ayuda.
Servir a Dios cuando nadie mira ni reconoce es signo de verdadera santidad. Hacer el bien por amor a Dios, con humildad y discreción, confiando en que Él lo ve todo.
El Espíritu Santo guía a Jesús hacia nosotros y nos guía a nosotros hacia Jesús.
FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA DE JESÚS, MARÍA Y JOSÉ, CICLO A No te resignes a cualquier amor; vuelve la mirada al plan de Dios. El verdadero amor se refleja en la Sagrada Familia, con María y José, donde Jesús es el centro, la unión, la roca.
FIESTA DE SAN JUAN, APÓSTOL Y EVANGELISTA La Virgen María, en los Evangelios, particularmente en el de san Juan, es la Mujer y la Intercesora, aquella que abre camino a la gracia en nuestras vidas con suavidad y poder.
FIESTA DE SAN ESTABAN, PROTOMÁRTIR La Navidad no es solo una fiesta, es un llamado a un amor radical que puede llegar al martirio. San Esteban y los mártires de todos los tiempos nos recuerdan que ser cristiano tiene un precio.
SOLEMNIDAD DE LA NATIVIDAD DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO Jesús viene para rescatarnos del pecado y la confusión, y esta es nuestra gran alegría. Él nos llama a todos a dejar las idolatrías y caminar hacia Belén, donde están el Amor, la gracia y la paz.
En Jesús se encuentra la misericordia que consuela y a la vez la fuerza que libera: Él es tan cercano y tierno, y a la vez poderoso para vencer el pecado y devolvernos la libertad.
Necesitamos el silencio para escuchar a Dios y dejar nacer su voz en nuestro corazón. Solo desde el silencio nuestras palabras se vuelven verdaderas, profundas y capaces de tocar los corazones.
Siguiendo el ejemplo de Santa María, el cristiano vive agradecido por los dones recibidos, humilde al reconocerse creatura y pecador, y en constante alabanza, dando a Dios la gloria que le corresponde.
CUARTO DOMINGO DE ADVIENTO, CICLO A El Mesías viene desde la eternidad, se humilló por amor para ganar tu corazón. Vino a buscarte para liberarte del pecado y darte vida nueva.
Las anunciaciones traen esperanza al mostrar que Dios está cerca y actuando. También revelan su respeto por nuestra inteligencia y voluntad, invitándonos a responder con un “sí”.
Incluso quienes viven bien y siguen a Dios pueden cargar heridas que afectan su fe. Revisa tu vida porque tus heridas pueden llegar a ser el gran obstáculo para acoger las promesas de Dios.
La anunciación a San José revela su relación única con Jesús como padre virginal. Así como Cristo llega a la pureza de Santa María, también es un regalo del amor de Dios a la pureza de San José y a su amor por la Virgen.
La genealogía de Jesús nos recuerda las etapas esenciales de la historia de la salvación para mostrarnos que Él es el cumplimiento de las promesas.
El pobre de Yahvé pone a Dios primero y reconoce que lo terrenal pasa y puede engañar. Lo mismo el Adviento, que nos llama a vivir sin apegos y a confiar únicamente en el Señor.
Si no entendemos lo que es el arrepentimiento, lo que es poner a Dios en primer lugar, nunca podremos comprender quien es Jesús, lo que Él hace, de dónde vienen su poder, sus palabras y sus obras.
TERCER DOMINGO DE ADVIENTO, CICLO A El auténtico Adviento nace cuando encendemos de nuevo el deseo profundo por el Mesías y recuperamos el hambre por Él. Solo al reavivar ese anhelo interior podemos entregarlo todo por Jesús y vivir su presencia.
Elías y Juan Bautista defendieron los derechos y la gloria debida a Dios; también hoy el Señor nos habla por nuevos “Elías” para ser sensibles a su llamado y volver a Él con arrepentimiento y conversión.
FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE Recibimos a María con humildad, piedad, caridad y discipulado; con un corazón sencillo y hambriento de la verdad divina, seguimos el camino de San Juan Diego para que la Virgen nos lleve a la gloria de Cristo.
Juan Bautista es libre de los poderes del mundo y centrado solo en Cristo; su vida invita a revisar qué nos ata y a vivir un Adviento con un corazón verdaderamente libre y totalmente entregado a Jesús.
Reconocer el cansancio nos recuerda que no somos infinitos ni debemos controlarlo todo; se vale cansarse para ser reales y humildes ante Dios, no como excusa para la pereza, sino para vivir auténticamente en Cristo.
Dios nos invita a reconocernos pequeños y a pedir su abrazo, para recibir su consuelo y amor; al abrirnos a su corazón de Padre, aprendemos también a abrir nuestro corazón de hijos.
SOLEMNIDAD DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA María Santísima nos enseña a empezar el Adviento libres del pecado y disponibles para Dios, y nos recuerda que la perseverancia y la fidelidad siempre valen la pena porque culminan en el abrazo amoroso de Jesús.
SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO, CICLO A La penitencia y la conversión son necesarias porque el pecado nos vuelve sordos a la voz de Dios, y solo al abandonar el camino del pecado podemos romper su poder y volver al plan del Señor para nosotros.
La fe crece cuando se experimenta personalmente el amor de Dios al ser perdonado, enseñado, sanado o liberado; pues estas vivencias despiertan la confianza que sostiene la obediencia y la esperanza.
Descubro que estoy espiritualmente ciego si: recuerdo que alguna vez tuve una fe viva; descubro en otros tienen algo que yo no tengo; o al reconocer mis constantes tropiezos.
Las palabras de Jesús son la expresión plena y perfecta de la voluntad del Padre; por su unión consustancial, seguir el camino de Cristo y hacer la voluntad del Padre es lo mismo.
MEMORIA DE SAN FRANCISCO JAVIER, PRESBÍTERO El llamado a ir más allá de los propios límites incluye reconocer a los excluidos. Así actuó San Francisco Javier, movido por la preocupación de que muchos no conocieran a Cristo ni el Evangelio que salva.