En estos Podcasts reflexionamos sobre las palabras preciosas de Nuestra Madre, la Reina de la Paz. Palabras hermosas que vienen del Cielo como un regalo para nosotros.

La Virgen María nos llama hoy como apóstoles de su amor y nos confía una misión: difundir el amor de su Hijo a quienes aún no lo conocen. Nos invita a ser oración viva, bendición y pequeñas luces del mundo, dejando que ella misma nos enseñe a brillar. Nos recuerda que la oración es la fuente de nuestra fuerza y que, unidos a Dios, nuestra vida se convierte en signo del amor de Cristo para los demás. Al vivir así, llevamos esperanza, luz y salvación a un mundo que tanto lo necesita.

La Virgen María nos llama a ser diferentes. Es una invitación fuerte del Cielo a vivir como verdaderos hijos de Dios y a no tener miedo de dar testimonio de la verdad. Nos recuerda que la verdad es Cristo y que solo vence cuando se vive con amor. Ese amor se expresa en arrepentimiento, perdón, oración, sacrificio y misericordia. Cuando amamos con obras, permitimos que la luz de Jesús entre en las almas. Y si Cristo es el centro de nuestra vida, entonces no debemos tener miedo, porque con Él todo es posible.

La Virgen María nos invita hoy a orar y a ser oración viva, porque hemos dicho “sí” a su llamado. Nos recuerda que hemos sido escogidos por Dios para ser instrumentos de su amor y para ayudar a que otros lo conozcan a través de nuestra vida. Vivamos esta invitación con valentía, amor y fidelidad, sabiendo que María camina con nosotros y nos sostiene en esta misión.

En este mensaje del 25 de enero de 2026, la Virgen María nos llama a ser personas de oración y de amor a Dios, para que con nuestras vidas seamos signo vivo de su amor para los demás. Nos enseña que esto se vive poniendo a Dios en el centro, caminando en conversión y oración, y dejando que Él transforme nuestra vida para llevar su luz al mundo.

En este mensaje del 25 de enero de 2026, la Virgen nos invita a ser oración y bendición para quienes no han conocido el amor de Dios. Nos llama a ser diferentes al mundo, a vivir en oración y amor a Dios, para que con nuestras vidas seamos signo vivo de su amor y llevemos su luz a los demás.

La Virgen nos invita a orar para descubrir en el corazón cuánto valemos para Jesús y cuánto Él nos ama. La oración no hace que Dios empiece a amarnos, sino que abre nuestros ojos para reconocer su amor vivo. Cuando nos dejamos amar por Él y lo vivimos en nuestra vida, otros pueden descubrir a Jesús vivo en nosotros.

En este mensaje, la Virgen nos recuerda que no estamos solos: ella intercede al Espíritu Santo por nosotros para renovarnos, fortalecernos y sanarnos. Nos invita a orar con fe, a servir con amor y a confiar, porque cuando María ora al Espíritu Santo, Él actúa en nuestro corazón y los milagros comienzan.

La Virgen hoy nos invita a abrir el corazón al Padre, porque solo en Él está la verdadera felicidad. Nos recuerda que el primer milagro es dejarnos encontrar por Dios, permitir que viva en nosotros y convertirnos cada día. Cuando ponemos a Dios en primer lugar, nuestra vida cambia desde dentro, el vacío se llena de esperanza y el corazón aprende a amar sin temor.

En este mensaje, la Virgen María nos hace una invitación urgente y llena de amor: orar sin cesar. Nos recuerda que en la oración encontramos el gozo verdadero y la luz para enfrentar cualquier dificultad. Al vivir la oración con el corazón, la Eucaristía, la Palabra de Dios, el ayuno y la confesión, fortalecemos nuestra fe y permanecemos unidos a Dios. Así, caminando de la mano de María, aprendemos que quien ora con perseverancia nunca camina solo.

En este mensaje, la Virgen María nos despierta con amor y nos invita a no quedarnos solo escuchando con los oídos, sino a abrir el corazón para dejarnos iluminar por el Espíritu Santo. Nos advierte del peligro de la soberbia y nos muestra el camino de la humildad, recordándonos que solo un alma humilde puede convertirse en morada viva de su Hijo.

En este mensaje, la Virgen María nos recuerda que está con nosotros como Madre para nuestro bien y para guiarnos en nuestro crecimiento interior. Nos enseña que Dios nos ha regalado la libertad para elegirlo y para conocerlo personalmente, y nos invita a abrir el corazón con sencillez para dejarnos conducir a la Verdad que es Jesús

En este mensaje, la Virgen María nos revela la bondad del Padre, que nos ha regalado una Madre para guiarnos por el camino de la paz. Nos recuerda que muchos viven sin conocer al Dios del amor y sin experimentar su paz verdadera. Por eso nos invita a no caminar solos, a orar juntos, a formar pequeños grupos de oración y a animarnos mutuamente al bien.

En esta reflexión, nuestra Madre nos recuerda quiénes somos: hijos de Dios, profundamente amados por el Padre. Nos invita a abrir el corazón y a pedir el don de la fe, para poder sentir ese amor inmenso que Dios nos tiene. Cuando el corazón se sabe amado, nace de manera natural la adoración, la gratitud y el agradecimiento constante. María está con nosotros, como Madre, guiándonos para que vivamos como verdaderos hijos que honran y aman a su Padre celestial.

En esta reflexión, la Virgen María nos revela una verdad llena de amor y consuelo: que por voluntad del Padre y obra del Espíritu Santo, ella es la Madre de Jesús y también nuestra Madre. Escogida desde siempre por Dios, María dijo sí con confianza y entrega total, permitiendo que el Salvador llegara al mundo. Hoy viene a nosotros como Madre, para guiarnos, ayudarnos, tomarnos de la mano y conducirnos de regreso a su Hijo Jesús, porque su mayor deseo es que nos salvemos y vivamos en el amor de Dios.

En este mensaje, la Virgen nos invita a dejarnos transformar por el amor del Niño Jesús y a ser valientes defensores del amor de Dios. Defender ese amor no es imponer, sino dar testimonio con la vida, sin miedo ni vergüenza. Quien permite que el amor de Dios viva y crezca en su corazón recibe como don su paz, la paz verdadera que solo viene de Él.

En esta reflexión, nuestra Madre nos recuerda que no tengamos temor de creer en el amor y la misericordia de Dios. Nos invita a confiar sin miedo, a no mirar hacia atrás y a entregarle completamente el corazón, seguros de que su amor es más fuerte que cualquier debilidad y cualquier temor.

En esta reflexión, la Virgen nos recuerda que la paz nace del amor y de sabernos amados por Dios. Nos invita a orar con el corazón, a no perder la esperanza y a confiar en que el Padre Celestial nos ama, nos llama por nuestro nombre y desea salvarnos uno por uno.

En este mensaje, nuestra Madre nos invita a rezar el Rosario cada día, esa corona de flores que la enlaza directamente con nosotros como Madre. Nos recuerda que el mundo necesita nuestras oraciones y que la oración pronunciada desde el corazón, ofrecida con amor, tiene un poder inmenso para tocar corazones, convertir almas y ayudarnos a vivir unidos a Jesús.

En esta reflexión, nuestra Madre nos recuerda que está presente en nuestras vidas, que escucha nuestras oraciones y las lleva a su Hijo Jesús. Nos invita a vivir como verdaderos hijos de Dios, amándonos como hermanos, viviendo el amor misericordioso y confiando sin miedo en el Padre que nos ama.

En este mensaje, la Virgen nos invita a reconocer el amor inmenso del Padre, que nunca nos abandona y siempre desea darnos más. Nos recuerda que, cuando el miedo cierra el corazón, no permitimos que Jesús reine en nuestra vida. Por eso, María nos llama a una entrega total, para que nuestra vida experimente un nuevo nacimiento en Dios y podamos vivir en su luz.

En esta reflexión la Virgen nos invita a vivir el Paraíso desde ahora, permaneciendo unidos a Dios y caminando a la luz de sus mandamientos, que nos conducen a la paz y al verdadero bien.

En este mensaje, la Virgen nos revela el amor del Padre que, también hoy, nos entrega a su Hijo por medio de ella. Jesús, Rey de la Paz, quiere llenarnos del ardor de su amor y de su paz, para transformar primero nuestro corazón. Cuando recibimos su amor, la paz nace en nosotros y podemos darla a los demás. En este tiempo de gracia, la Virgen nos invita a orar y a dejarnos llenar por Dios, para que nuestro corazón sea semejante al Corazón de Jesús

En este mensaje, la Virgen nos habla como Madre y nos invita a un camino muy concreto: entregarle todo a Jesús. Nos pide que le confiemos nuestras heridas y dolores, nuestro pasado y nuestro futuro, y que permitamos que Él reine en nuestra vida

En esta reflexión, la Virgen nos habla con amor de Madre y nos conduce al corazón del Evangelio. Nos recuerda que sin Dios somos polvo, y que solo volviendo a Él, en la oración y en la confianza, nuestra vida encuentra sentido. Pero al mismo tiempo nos revela una verdad aún más hermosa: somos preciosos para Jesús y profundamente amados por Él.

En este mensaje, la Virgen nos invita a orar para descubrir una verdad muy profunda: somos preciosos para Jesús y somos inmensamente amados por Él. Solo en la oración podemos comprender cuánto valemos para su Corazón y aprender a confiarle nuestra vida, nuestras heridas, nuestro pasado y nuestro futuro. Cuando descubrimos cuánto nos ama Jesús, la entrega total se vuelve posible.

En este mensaje, la Virgen nos recuerda que, en este tiempo de gracia, el Padre nos regala a Jesús por medio de María. Ella nos lo trae en sus brazos para llenarnos de amor y de paz. Por eso, la Virgen nos llama a ser decididos y valientes defensores del amor de nuestro Dios, a custodiar ese amor en el corazón y a no permitir que nada ni nadie nos lo robe.

En este mensaje, la Virgen María nos recuerda que el Bien que nos trae es su Hijo Jesús. Él no solo nace para llenarnos de ternura, sino para salvarnos y dar su vida por cada uno de nosotros. Desear el bien, vivir en Dios y esperar a Jesús con alegría abre el corazón a la paz verdadera. Cuando estamos con Dios y en Dios, el Bien vuelve a nosotros como paz, alegría y salvación.

En este mensaje, la Virgen nos invita a acoger a Jesús como nuestra paz verdadera y a buscarlo en el silencio del corazón para que pueda renacer espiritualmente en nosotros. María nos recuerda que Jesús se nos da diariamente en la oración y que solo con Él el corazón se llena de sentido, paz y vida nueva.

En este mensaje, la Virgen nos recuerda que la paz y el sentido de la vida no se encuentran en las cosas del mundo, sino en Jesús. Nos invita a abrirle completamente el corazón, a dejarnos transformar por su amor y su misericordia, para descubrir el verdadero propósito de nuestra vida y caminar hacia la salvación eterna.

En este mensaje, la Virgen nos llama a la conversión verdadera del corazón y nos invita a abrirnos a Dios a través de la santa confesión, para que Jesús pueda nacer de nuevo dentro de nosotros. María nos recuerda que sólo un corazón purificado puede ser conducido por Dios al camino de la paz y la alegría. Nos pide decidirnos por la oración y dejar que el alma vuelva a anhelar el encuentro con Él. Ella está cerca, intercede por nosotros y nos guía en este tiempo de gracia hacia un nuevo comienzo en Dios.

En este mensaje, la Virgen nos recuerda que este es un tiempo de misericordia y nos llama a ser oración, amor y expresión del paraíso aquí en la tierra. Nos pide abrir el corazón para llenarnos de gozo y confianza en la santa voluntad de Dios, y aceptar la misión de llevar Su paz a un mundo que no la tiene. María está con nosotros, enviada por el Altísimo, para alentarnos a la esperanza y formarnos como constructores de paz.

En este mensaje, la Virgen nos recuerda que este tiempo de gracia es un llamado urgente a volver a Dios. Nos invita a creer, a orar y a vivir en gracia, porque sólo así el corazón se prepara para el encuentro personal con Jesús. Ella nos dice que su Hijo vino a darnos la paz sin importar quiénes seamos, y que a través de Ella nos llama a la conversión y a caminar hacia la luz. La Madre nos pide vivir en la expectativa viva de ese encuentro con Él, con el corazón despierto, abierto y confiado. Si vivimos así, el Adviento se convierte en camino, en preparación y en abrazo.

En este mensaje, la Virgen nos llama a regresar a la oración, a simplificar la vida, a descubrir a Dios en lo pequeño y a enamorarnos de Él. Nos pide que nuestra vida sea un don en amor para los demás, asegurándonos que el bien que damos vuelve a nosotros como bendición. Como Madre, nos guía hacia la santidad y nos recuerda que está con nosotros, intercediendo ante su Hijo en este tiempo de Adviento.

En este mensaje, la Virgen nos revela con ternura nuestra misión, preparar el corazón para que Dios pueda amar a otros a través de nosotros. Ella nos pide un corazón puro y acogedor, para que Su amor fluya hacia los que están lejos, y nos recuerda que somos elegidos para ser Sus manos extendidas en este mundo que sufre y busca esperanza.

En este mensaje la Virgen nos recuerda que Jesús, que es sólo paz, quiere derramar Su paz en el mundo a través de nosotros. Nos invita a orar sin cesar por un mundo turbulento y sin esperanza, para que nuestros corazones sean fuente de paz, de esperanza y de gracia. María nos anima a dejar que la esperanza fluya dentro de nosotros y a convertirnos en testigos vivos del amor y de la paz que sólo Dios puede dar.

En este mensaje, la Virgen nos recuerda que este tiempo de Adviento es un tiempo de gracia y de espera, donde ella nos abraza con ternura y nos invita a orar por la paz. Nos enseña que la oración de la familia abre el corazón para que Jesús pueda nacer, y que la paz vence la inquietud y el odio cuando dejamos entrar al Rey de la Paz en nuestro hogar y en nuestra vida.

En este mensaje, la Virgen nos enseña que el Adviento debe vivirse con oración por la paz y con buenas obras, porque así el corazón se abre y puede sentir la alegría de la venida de Jesús. Ella nos recuerda que cada gesto de amor y cada oración preparan un espacio interior donde el Rey de la Paz puede nacer, transformar nuestras familias y llevar esperanza a un mundo herido.

En este mensaje, la Virgen nos recuerda que en Adviento Dios mismo se nos da para que lo amemos por encima de todo. Nos invita a abrir el corazón y la familia a la oración y al amor, para que Jesús pueda nacer en nosotros y llenarnos de su paz. María nos anima a hacer el bien y a perseverar, porque todo lo que se hace por amor vuelve a nuestro corazón como bendición.

En este mensaje, María nos llama a intensificar la oración durante el Adviento, porque la oración es la cadena que nos une a Dios y el lugar donde Jesús puede nacer en el corazón. Ella nos pide interceder por quienes no conocen a Dios y nos invita a ser amor, alegría y paz en un mundo herido. Como Madre, nos asegura que está con nosotros e intercede ante el Padre por cada uno de sus hijos.

En este mensaje, la Virgen nos recuerda que la verdadera preparación para la venida de Jesús está en la alegría de la espera, en la confianza plena de que Dios bendecirá todo, y en el bien que hacemos cada día. Cada acto de amor grande o pequeño abre espacio para que Jesús nazca en nuestro corazón y vuelve a nosotros como paz, alegría y bendición, porque cuando hacemos el bien, estamos con Dios y en Dios.

En esta reflexión, nuestra Madre nos recuerda que todo el cielo, toda la ternura y toda la paz están escondidos en el Niño Jesús. Nos invita a vivir este Adviento con el corazón abierto, en oración, para que Él pueda nacer dentro de nosotros. Con su mensaje, María nos llama a trabajar en nuestra alma, reconciliarnos con Dios y dejarnos transformar por la gracia. Cuando acogemos al Niño Dios, nuestra vida se llena de la luz, la alegría y la esperanza que sólo Él puede dar.

En esta reflexión, nuestra Madre nos recuerda que el Adviento es tiempo de oración y de apertura del corazón. Si buscamos a Dios y oramos con sinceridad, Jesús nacerá dentro de nosotros y nos llenará de Su amor, Su paz y Su alegría.

En esta reflexión, al comenzar el Adviento, escuchamos el llamado de nuestra Madre a vivir la alegría de la espera y a preparar el corazón para la venida de Jesús. La Virgen nos invita a unir nuestras almas en la esperanza, en la oración y en el bien, para que nuestros corazones sean colmados de paz y alegría, porque Dios está con nosotros y en nosotros.

En este mensaje, la Virgen María nos pide con urgencia que oremos por aquellos que no oran ni desean la paz y la alegría que sólo Dios puede dar. Ella nos recuerda que muchos viven lejos del Padre, sin conocer la verdadera paz ni la alegría profunda que brota del Corazón de Jesús. Nuestra oración puede abrir caminos de luz, salvar almas y llevarlas a la Fuente donde está todo lo que el corazón humano anhela.

En esta reflexión, la Virgen nos recuerda que cada uno de nosotros es esencial en el plan de salvación. Nos invita a abrir el corazón a la gracia, a agradecer profundamente, y a creer que Dios desea convertir el mundo entero comenzando por nuestra vida. Nos asegura que somos importantes, necesarios y amados, y nos llama a seguir respondiendo con oración, sacrificio y entrega, porque juntos formamos parte del gran plan que Dios guía a través de Medjugorje.

En esta reflexión, la Virgen nos invita a agradecer desde el corazón por el gran amor de Jesús, que en la cruz nos abrió la puerta al perdón y a la misericordia. Nos llama a no tener miedo, a abrirle el corazón y reconciliarnos con el Padre Celestial para poder amarnos de verdad y amar a los demás. Nos recuerda que debemos agradecer especialmente por los pastores, quienes son instrumentos de la gracia y de la reconciliación. La gratitud nos conduce a la paz del alma y a la alegría profunda que nace del perdón y del amor.

En esta reflexión la Virgen nos dice que demos gracias a Dios por todos los dones que hemos recibido, incluso por los más pequeños. Nos recuerda que nada es casualidad, que todo es regalo de Dios y que cuando agradecemos, el alma se abre a su amor y a su presencia. La Virgen desea que descubramos el gozo de agradecer y que, viviendo desde la gratitud, podamos crecer cada día en el camino de la santidad.

En esta reflexión, la Virgen nos enseña que todo lo que tenemos es don y gracia. Nos invita a entregarlo todo a Dios, a confiar sin miedo y a vivir desde la alegría profunda que nace cuando reconocemos que nada nos pertenece, sino que todo es regalo de Su amor.

En esta reflexión la Virgen nos invita a agradecer con ella al Altísimo por su presencia entre nosotros. Nos recuerda que su estar aquí es un don inmenso del amor del Padre y que su corazón se regocija cuando vivimos sus mensajes. Nos llama a despertar del sueño de la incredulidad y a acercarnos a su Corazón Inmaculado, para que pueda conducirnos hacia la eternidad.

En esta reflexión, la Virgen nos enseña a agradecer al amor de Dios, porque solo por ese amor ella puede amarnos, cuidarnos y guiarnos a través de su Corazón Inmaculado. Nos invita a abrir el corazón, a orar sin cansarnos y a decidirnos por la santidad, para que nazca la alegría verdadera en nuestra alma. Ella está con nosotros, intercede por cada uno personalmente y no nos dejará hasta que nuestra alegría en Dios sea plena.

En esta reflexión, la Virgen nos recuerda que Dios desea acercarnos a Él y nos exhorta a darle gloria y alabanza. Nos invita a agradecer desde el corazón por todas las gracias recibidas, a descubrir su amor en la belleza de la creación y a vivir en un estado permanente de gratitud y alabanza.