Somos una iglesia donde creemos en Jesús y amamos a la gente. Existimos para conectar generaciones con Dios que cambien el mundo.

Fuimos creados para vivir en comunión. Dios nos diseñó para relacionarnos, y cuando nuestra relación con Él está en el lugar correcto, todas las demás comienzan a encontrar dirección y propósito. En este mensaje descubrimos cómo la iglesia se convierte en familia y cómo Dios es glorificado a través de relaciones reales, aun en medio de nuestras imperfecciones. Aprenderás que una comunidad sana no es aquella donde todo es ideal, sino donde decidimos honrar antes que criticar, resolver antes que guardar rencor y proteger una cultura de unidad. Un mensaje práctico y profundo que nos recuerda que somos imperfectos, pero en Cristo podemos caminar hacia la unidad, bendecir incluso a quien nos ha herido y reflejar el amor de Dios en cada relación.

¿Por qué él sí y yo no? La comparación es una de las trampas más silenciosas del corazón humano. De ella nacen la envidia, las crisis internas y la distancia entre personas. Desde Caín y Abel hasta hoy, la comparación ha distorsionado la manera en que vemos a otros… y a nosotros mismos. En este mensaje, Ps. Alvin Ramírez nos lleva a la parábola de la viña para recordarnos una verdad poderosa: no fuimos llamados por capacidad, sino por la gracia del Dueño. Cuando vemos a otros como competencia, olvidamos que estamos en el mismo barco y que todo lo que tenemos es resultado de la misericordia de Jesús, quien pagó el precio más alto por nosotros. Aquí descubrimos el antídoto que sana el corazón comparativo: la gratitud. Porque nadie tiene lo que tiene porque se lo ganó, y cuando recordamos lo que Dios ya hizo, dejamos de mirar lo que falta. Si tenemos a Jesús, lo tenemos todo.

El tiempo es el recurso más valioso que tenemos, y cómo lo usamos revela dónde está nuestro corazón. En este mensaje, Ps. Alvin Ramírez nos invita a reflexionar sobre cómo nuestra relación con Dios marca la forma en que amamos, perdonamos y nos relacionamos con los demás, incluso con quienes no nos resultan fáciles de amar. A la luz de la enseñanza del apóstol Pablo, aprendemos a invertir bien nuestro tiempo: primero en Dios, después en nuestro círculo cercano y finalmente en el mundo, viviendo la gran comisión con un corazón lleno de amor. Porque así como vemos al mundo, es también como Dios nos ve a nosotros. Este episodio es una invitación a hacer un recuento de nuestros días, soltar lo que hiere, reenfocar prioridades y recordar que nuestra vida no es casualidad: tiene propósito. El tiempo vuela… ¿en qué lo estás invirtiendo?

Ester mensaje nos invita a mirar hacia adentro para construir relaciones sanas y restauradas. Muchas veces pensamos que el conflicto está en el otro, pero la verdadera transformación comienza cuando aprendemos a dominarnos a nosotros mismos y permitimos que el Espíritu Santo actúe en nuestro interior. Descubrirás por qué no es posible formar relaciones saludables desde corazones heridos, cómo no podemos controlar el entorno pero sí nuestra respuesta, y la importancia de vencer el orgullo para que Cristo sea glorificado. Cuando entendemos quién es Cristo en nosotros, aprendemos a amar de una manera distinta. Este mensaje nos recuerda que necesitamos al Espíritu Santo para ser transformados y permitir que su fruto sane nuestras relaciones desde lo más profundo del corazón.

En este episodio de Diálogos Havalia hablamos sobre la devoción: qué es, qué no es y por qué muchas veces la confundimos con rutina, obligación o costumbre. Una conversación honesta sobre cómo se ve una devoción genuina, nacida del amor y no del deber, y cómo esta transforma nuestra relación con Dios en la vida diaria.

Amar a Dios con todas nuestras fuerzas no significa agotarnos, sino aprender a descansar en Él. Este mensaje nos recuerda que el verdadero descanso nace al meditar (contemplar) la obra de Dios, pasando tiempo en Su presencia, donde nuestras fuerzas son renovadas. El trabajo es un diseño divino y una forma de adoración, pero cuando se convierte en nuestra identidad o en la fuente de nuestra seguridad, perdemos el equilibrio. Trabajar desde la gracia nos lleva a entregar lo primero y lo mejor, reconociendo que nuestras fuerzas no dependen del dinero, sino de Dios. ¿Estás trabajando desde la fe o desde tus propias fuerzas? Este mensaje te invita a soltar, confiar y volver al descanso que solo Dios puede dar.

En este mensaje se nos invita a replantear una pregunta profunda: ¿amas a Dios con toda tu alma?Amar a Dios no se trata de cumplir normas moralistas ni de depender de lo que sentimos. Es una decisión de fe: creer y amar a Dios con todo nuestro ser, con todo lo que implica nuestra humanidad.Muchas veces vivimos fragmentados, con áreas del corazón que parecen alejarnos de amar a Dios en plenitud. Y es ahí donde entendemos que nunca estaremos completos si no lo reconocemos como nuestro fin último. Amar a Dios con toda el alma es seguir creyendo, aun cuando no lo sentimos, confiando en que Él está presente.

¿Dónde está realmente tu corazón? Jesús fue claro: “Donde está tu tesoro, ahí estará también tu corazón.” Este mensaje nos invita a examinar con honestidad en qué estamos confiando y qué lugar ocupan nuestras finanzas en nuestra relación con Dios. A través de una reflexión práctica y confrontadora, entendemos que Dios no puede ser condicionado. Él siempre da primero: amor, gracia y salvación. Cuando entregamos nuestras finanzas, no lo hacemos para comprar bendición, sino como una respuesta de amor y confianza, una evidencia de que nuestro tesoro está en Él. Retener las finanzas es, muchas veces, retener el corazón. Y Dios no busca nuestro dinero, busca nuestro corazón. En la obediencia hay bendición, no como un intercambio, sino como fruto de una vida rendida completamente a Él. Un mensaje que desafía nuestra manera de ver la generosidad, la fe y la verdadera seguridad.

Como cristianos solemos tener una idea equivocada sobre la palabra “deseos”. El problema no es que deseemos, sino que lo hacemos muy poco. Nos conformamos con placeres momentáneos cuando en realidad fuimos diseñados para desear en grande y buscar lo eterno. La vida ha golpeado nuestra capacidad de anhelar a Dios. Pensamos que si hacemos más, Dios nos bendecirá más, y olvidamos que Jesús debe ser lo que mueva nuestro corazón, no lo que pueda darnos. Él no es un medio para alcanzar felicidad; Él es el fin último y la verdadera felicidad. Nunca conoceremos plenitud mientras limitemos nuestros deseos a lo que alcanzan nuestras manos. Devoción es entender que Cristo es nuestro propósito, nuestro gozo y nuestra libertad. Lo único que puede darte satisfacción profunda es Jesús si vuelves a Él.

En este mensaje, el Ps. David nos confronta con una verdad sencilla pero necesaria: muchas veces construimos nuestra esperanza en lo que es temporal. Creemos que el año nuevo traerá un “reset” automático a todo lo difícil. A través del libro de Lamentaciones, descubrimos que el sufrimiento no es un enemigo, sino parte de la experiencia humana y, muchas veces, el lugar donde Dios susurra más fuerte. El parteaguas llega cuando entendemos que nuestra esperanza no debe descansar en un mundo caído, sino en la misericordia de Dios: nuevas cada mañana, firmes aun en la noche más oscura.

Hoy recordamos que celebramos al Príncipe de Paz. Y esa paz no está debajo del árbol, ni en la temporada perfecta… está en Jesús. En este mensaje Ps. Eliud nos recuerda que José y María no vivían su mejor momento; estaban en crisis. Pero justo ahí, en medio del caos, Jesús estaba llegando. Tal vez tú también atraviesas algo difícil, pero la paz de Dios no es ausencia de problemas: es saber que Él tiene control aun cuando nada parece estable. Su paz supera tu situación, te fortalece y te recuerda que Jesús vino a salvarte.

Parte de la experiencia humana es enfrentar el dolor y atravesar circunstancias que no podemos controlar. Hay momentos en los que el aliento parece acabarse y, aunque estemos rodeados de personas, descubrimos que la paz no puede sostenerse en factores externos. Buscamos tranquilidad en lo que está fuera, pero aun cuando la alcanzamos, resulta frágil y termina fallando, llevando muchas veces a la desilusión. En este mensaje, el Ps. David Orta nos recuerda que la verdadera paz no nace de lo que poseemos ni de lo que sucede a nuestro alrededor. La paz llegó una vez a un pesebre y hoy desea habitar en nuestro corazón. Aun cuando el mundo parezca desmoronarse y las fuerzas externas fallen, lo mejor puede permanecer firme dentro de nosotros. Un mensaje que invita a dejar de buscar paz en lo pasajero y a recibir la paz que solo Cristo puede dar, una paz que sostiene, guarda y permanece.

En este mensaje de Navidad, somos invitados a recordar que la verdadera libertad no se encuentra en hacer lo que queremos, sino en servir con amor. A la luz de Gálatas 5:13, el Ps. Eliud nos lleva a reflexionar sobre nuestro corazón de servicio: cómo estamos sirviendo a nuestra familia, a nuestra comunidad y también a esas personas que a veces nos resultan incómodas, cercanas o lejanas. La Navidad nos recuerda que Jesús nos hizo libres por medio de Su sangre en la cruz, y esa libertad se expresa cuando amamos y servimos con intención, no por rutina ni por obligación, sino dando lo mejor para el Señor. Servir no es “hacer por hacer”, es hacerlo con amor, y ahí es donde encontramos la verdadera libertad que transforma nuestro corazón y el de quienes nos rodean. Un mensaje que nos anima a vivir una Navidad con propósito, servicio y amor genuino.

Descripción: en este episodio de diálogos exploraremos el misterio más sorprendente de la fe cristiana: la Encarnación. ¿Qué significa que el hijo de Dios se haya hecho hombre? ¿Porque era necesario para nuestra salvación? Acompáñanos a descubrir como el día en que el cielo la tierra, como transforma la historia y sigue transformando nuestra vida hoy.

En Havalia creemos que una visión clara marca el rumbo, y la nuestra es conectar generaciones con Dios que cambien el mundo. En este mensaje, el Ps. David Orta nos recuerda la importancia de transmitir la fe, caminar con propósito y asegurarnos de que cada generación conozca a Dios de manera real. No queremos repetir la historia de aquellos que se alejaron por no conocer quién era Él. Queremos familias, jóvenes y adultos que crezcan en su presencia, tomen su mano y avancen con dirección. Escucha este episodio y descubre el poder de una visión que puede transformar el mundo.

Hablar de reformas no es luchar contra la forma, sino contra el fondo que transforma todo lo que somos. En este mensaje, el Ps. David Orta nos recuerda que la gracia no se compra, se recibe. No hay nada que podamos hacer para ganar lo que Jesús ya pagó con su vida en la cruz. Vivimos en un mundo donde seguimos intentando aparentar perfección, creyendo que nuestras fuerzas o nuestra imagen pueden darnos favor ante Dios… pero la gracia rompe con todo eso. Tu valor no depende de tus logros ni de tus finanzas: vales la sangre de Cristo.

Vivimos con prisa, buscando éxito inmediato y soluciones rápidas, pero esos “atajos” suelen dejarnos vacíos. En este mensaje descubrimos que solo en Cristo encontramos la verdadera plenitud. Él no solo es el Dios de las metas, también es el Dios del proceso. Una invitación a dejar la urgencia y abrazar la vida abundante que solo Jesús puede dar.

En este episodio hablamos de la Reforma Protestante y reflexionamos sobre lo que nos llevó a levantar la voz: ¿por qué protestamos entonces y por qué debemos seguir firmes hoy? Te invitamos a escuchar, pensar y compartir en los comentarios tu perspectiva sobre la Reforma.

Cada domingo Dios nos habla de maneras nuevas y transformadoras. Te invitamos a escuchar este mensaje que creemos será de ánimo y desafío para tu vida. ¡No te lo pierdas! Somos Havalia, y juntos conectando generaciones con Dios que cambien el mundo.

La fe nunca es el problema. La pregunta es: ¿dónde están puestos tus ojos? En Números 13 vemos a 12 espías, un pueblo con sueños rotos y dos hombres —Josué y Caleb— que decidieron creer más allá de lo que veían. La fe verdadera no se rinde en medio del desierto, porque permanece anclada en la promesa de Dios, aun cuando el proceso es largo y doloroso.

Un nuevo mensaje ha sido compartido en casa. Tómate un momento para escucharlo y permitir que Dios hable directo a tu corazón. Recuerda que en Havalia creemos que juntos podemos crecer, ser transformados y llevar esperanza a otros.

En medio de las pruebas y la incertidumbre, tenemos una verdad que nos sostiene: en Dios estamos seguros. Él prometió y cumplirá, porque su cuidado permanece sobre cada uno de nosotros. Buscar el Reino no es enfocarnos en lo que pueda darnos, sino descansar en lo que ya nos entregó: su amor, su gracia y su salvación.

La madurez no se mide por cargos ni por apariencias, sino por cuánto nos parecemos a Jesús. Madurar no siempre es cómodo, pero es necesario; el Espíritu Santo guía este proceso en quienes están dispuestos. No se trata de compararnos con otros, sino de vivir la verdad con amor, romper el individualismo y aprender a bendecir a quienes nos rodean.

En este mensaje Ps. Amsi comparte sobre lo que significa morir a nuestra antigua manera de vivir para abrazar un intercambio constante con Dios. Muchas veces miramos solo lo que hizo en el pasado y olvidamos que aún puede hacer más en nosotros. No podemos pagarle de ninguna forma, solo rendirnos a su amor y gracia. Cuando nos rendimos, Cristo vive en nosotros, y al morir a nosotros mismos, encontramos nuestra vida en Él.

En este mensaje, reflexionamos sobre El perdón: dejar, soltar y dejar ir. Si hemos sido perdonados, estamos llamados a perdonar. En el reino de Jesús —un reino al revés— somos embajadores del perdón, poniendo en el centro no lo que recibimos, sino lo que damos. Exploramos lo que la Biblia nos enseña a través de la parábola de los dos deudores, la vida de José y la experiencia de David al ser perseguido.

El ser humano atraviesa tres estados: pecado, ley y gracia. La gracia es la manifestación de la bondad de Dios a través del sacrificio de Jesús en la cruz. No es por nuestras fuerzas ni por méritos propios, sino únicamente por Él que accedemos a ella. Este episodio nos invita a dejar atrás la condenación, a soltar la voz que dice “no soy digno” y abrazar la verdad de que en Cristo somos llamados hijos.

A veces nuestros ojos naturales solo ven caos, pero Dios quiere mostrarnos Su grandeza en medio del proceso. Inspirados en Efesios 1:17-18, este mensaje nos recuerda la importancia de orar por revelación y discernimiento, para aprender a ver con Su perspectiva y reconocer lo que es bueno y lo que no.

Este mensaje nos recuerda la historia de la mujer que derramó su perfume a los pies de Jesús. Ella conocía bien su pecado, pero aún más grande era su fe en que solo Él podía perdonarla. “Al que mucho se le perdona, mucho ama” — y ese es el corazón de este mensaje: reconocer nuestra deuda, recibir Su gracia y responder con un amor que lo da todo.

Mientras la iglesia esté abierta, hay esperanza. Pero para ver su crecimiento, primero debemos crecer nosotros: desde adentro.En este mensaje reflexionamos sobre lo que significa vivir en pureza y santidad real —más allá de las apariencias— como enseña la Palabra: “Sed santos, porque yo soy santo” (1 Pedro 1:14-16).Sansón parecía fuerte, pero su debilidad interior lo derribó. Dios no busca recipientes vacíos: Él busca vasos limpios, corazones rendidos, dispuestos a ser llenados de Su poder para alcanzar la meta.

En este episodio hablemos de pecado. No como un tabú sino entendiendo a lo que nos referimos y nos enseña la Palabra de Dios acerca del tema.

No fuimos llamados a ser como un bonsái: pequeños, limitados y conformes. Fuimos creados para echar raíces profundas que nos sostengan cuando soplen los vientos de la vida. En este mensaje encontrarás recordatorios claros para fortalecer tu fe: ora, lee tu Biblia, no dejes de congregarte. Rodéate de personas que te impulsen, sirve con pasión y no te conformes con quedarte igual.Sé un buen árbol: crece, madura y da fruto. Que tu vida sea evidencia de Aquel que te plantó para florecer.

Nuestro mayor privilegio es detenernos, hacer un alto en medio de todo y contemplar la hermosura de nuestro Señor. Pero este regalo no es solo para nosotros: es para compartirlo. Este mensaje nos invita a disfrutar Su presencia como nuestro refugio, y a salir a buscar a otros para que también experimenten un “adelanto del cielo aquí” y juntos edifiquemos Su iglesia. Si puedes contemplarlo a Él, entonces verás la belleza de Su iglesia reflejada en cada historia, cada paso y cada vida transformada.

La gratitud verdadera nace cuando el alma reconoce el peso de la salvación. Solo quien ha estado en la oscuridad puede entender la grandeza de la luz eterna que lo alcanzó. En este mensaje reflexionamos sobre lo que significa vivir desde el asombro, desde una gratitud que no se apaga, porque hemos sido salvados por Aquel que lo traspasó todo por amor a nosotros.

Servir a Dios no siempre es fácil ni cómodo. A veces, somos pasados por fuego para formar nuestro carácter y prepararnos para el propósito que Él tiene para nosotros.En este mensaje exploramos las historias de personajes como Moisés, Abraham, Eliseo y Mateo, quienes, a pesar de sus comodidades o dudas, fueron transformados por la intervención divina que cambió radicalmente sus vidas. Te invitamos a dejar atrás tu zona de confort y responder al llamado de Dios con valentía y fe.

Cuando oramos por la bendición de Dios o pedimos que cumpla Sus promesas, muchas veces olvidamos lo más importante: el estado de nuestro corazón. En este mensaje reflexionamos sobre cómo vivir con intención, recordando que Dios no solo bendice para nuestro beneficio, sino para que seamos de bendición a otros.

Dios no es un padre distante. Es un Padre presente, amoroso y fiel, que extiende sus brazos para sanar nuestras heridas más profundas. En este podcast, hablaremos sobre cómo recibir Su abrazo transforma nuestra identidad y nos capacita para ejercer la paternidad —biológica o espiritual— conforme a Su corazón.

La Biblia dice que el sembrador salió a sembrar… pero no toda semilla dio fruto. ¿Por qué? Porque el estado de la tierra lo cambió todo.Este podcast es una invitación a detenernos y preguntarnos: ¿cómo está la tierra de mi corazón?Hay áreas que quizá necesitan ser removidas, sanadas o restauradas por Dios.A través de este episodio, reflexionamos juntos sobre lo que impide que Su Palabra de fruto en nuestra vida, y aprendemos a preparar nuestro interior para que Él haga lo que solo Él puede hacer: transformar desde adentro.

Como iglesia, nuestra meta no es solo formar creyentes, sino reformar vidas con la Palabra de Dios. Jesús regresará —Maranatha— pero mientras esperamos, no lo hacemos con brazos cruzados, sino con una esperanza activa.En este espacio hablaremos de cómo esperar con gozo, confiando en que Dios está en control incluso en medio de las tormentas. Aprenderemos a mirar con ojos eternos, recordando que no pertenecemos a este mundo, porque nuestra verdadera ciudadanía es celestial.Acompáñanos y descubre cómo vivir con propósito mientras aguardamos Su regreso.

Platiquemos acerca de las diferencias de religión y religiosidad. ¿En verdad son diferentes conceptos? Que nos enseña Jesús acerca de la religión.

A veces, la imagen que tenemos de Jesús no viene de un encuentro real con Él, sino de lo que otros nos han contado: la iglesia, los líderes, la cultura. Esa versión moldeada puede motivarte, sí, pero no sostiene tu fe cuando llegan los días oscuros. En este episodio, reflexionamos sobre los prejuicios que han nublado nuestra vista espiritual y te invitamos a hacerte una pregunta profunda: ¿de qué está lleno tu corazón que no deja entrar a Jesús? Porque solo cuando soltamos lo que creemos saber, podemos encontrar lo que verdaderamente transforma.

Cuando Dios nos dice “Esfuérzate y sé valiente”, no es solo una frase motivacional: es un llamado a vivir con convicción, integridad y fe firme. En este podcast exploramos cómo esta poderosa verdad trasciende los momentos difíciles, nos prepara para defender lo que creemos y nos recuerda que, aun en medio de la duda, nuestra realidad debe comenzar poniendo a Dios en primer lugar.

Este podcast nos recuerda una verdad fundamental: aunque somos redimidos por gracia, esa redención tuvo un precio muy grande: la sangre de Jesús. Con este mensaje profundo y reflexivo, te invitamos a no dar por sentada la cruz, sino a vivir con gratitud y conciencia del sacrificio que nos dio vida

Este episodio reflexionamos sobre cómo fuimos creados a Su imagen y semejanza, y cómo el mundo nos ha hecho olvidar nuestra verdadera identidad. Toma un tiempo para reflexionar sobre esta verdad y reconectar con tu propósito para volver al diseño original.