Una meditación diaria, centrada en Jesucristo, tal y como aparece en el evangelio y las oraciones de la misa del día. Meditaciones extras de retiros mensuales y cursos de retiro espirituales. Audiolibros de espiritualidad.
Listeners of Meditaciones diarias that love the show mention: gracias por, las.
The Meditaciones diarias podcast is truly a gem for those seeking to deepen their prayer life and draw closer to Jesus. Hosted by Padre Jos?, this podcast offers daily meditations that are both inspiring and insightful. As a listener from Chile, I can confidently say that I never miss an episode as they greatly help me in my prayer and spiritual journey.
One of the best aspects of this podcast is Padre Jos?'s ability to connect with his listeners on a personal level. His words are heartfelt and sincere, making it easy for us to relate to his experiences and struggles. This human touch adds depth to the meditations and helps us feel understood and supported in our own spiritual journeys. Additionally, I appreciate how each meditation is rooted in Scripture, providing a solid foundation for reflection and contemplation.
Another great aspect of The Meditaciones diarias podcast is the way in which it incorporates prayer into each episode. Before diving into the main topic, Padre Jos? takes a moment to lead us in prayer. This allows us to open our hearts and minds to receive God's guidance throughout the meditation. The presence of the Holy Spirit is truly felt while listening, creating a sacred atmosphere that facilitates meaningful encounters with Jesus.
While this podcast has many positive qualities, there are some aspects that could be improved upon. One such aspect is the length of each episode. At times, I find myself longing for a longer meditation session as I get completely absorbed in Padre Jos?'s words. Stretching out the episodes could provide even more time for reflection and allow listeners to fully immerse themselves in prayer.
In conclusion, The Meditaciones diarias podcast is a true gift for anyone seeking a deeper connection with Jesus through daily reflections. From Padre Jos?'s heartfelt words to the incorporation of prayer throughout each episode, this podcast provides invaluable support on our spiritual journeys. Despite its shorter length, it remains an essential resource for those looking to strengthen their prayer life. I am grateful for the impact this podcast has had on my own spiritual growth and would highly recommend it to others.

Meditación en el sábado de la IV semana del Tiempo Ordinario. El Evangelio nos presenta una escena en la que la gente obliga a Jesús a cambiar los planes de descanso que había previsto con los Doce, porque «no tenían tiempo ni para comer». Pero Jesús reacciona con compasión, y al ver a las multitudes se olvida de sus planes, y «se puso a enseñarles muchas cosas». Nosotros también hemos de aprender a ser generosos con nuestro tiempo. Nuestro tiempo no es para nosotros, sino para Dios y los demás.

Meditación en el viernes de la IV semana del Tiempo Ordinario. El Evangelio nos cuenta la triste historia de como Herodes, alentado por Herodías, que odiaba a Juan por decirle que no podía tenerla como mujer, por ser la mujer de su hermano, manda encarcelar y posteriormente decapitar a Juan. Podemos leer esta escena como una lucha entre el pecado (representado por Herodías y su hija) y la conciencia de Herodes (representado por Juan).

Meditación en el jueves de la IV semana del Tiempo Ordinario. El Evangelio nos presenta el envío de los Doce Apóstoles de dos en dos. Tomamos pie para hablar de la fraternidad cristiana, que es el mejor modo de evangelizar. Se trata de una meditación predicada en un contexto especial: a personas supernumerarias del Opus Dei en un retiro especial.

Meditación en el miércoles de la IV semana del Tiempo Ordinario. El Evangelio nos narra la visita de Jesús a su ciudad, Nazaret, y como los suyos no lo acogieron con fe, porque lo conocían desde siempre. Jesús se admira de su poca fe, no puede hacer muchos milagros allí y se marcha a predicar a otras ciudades. Ese mismo Jesús está presente en los sagrarios de nuestras iglesias: ¿con qué fe acudo a rezar, a la Santa Misa?

Meditación en el martes de la IV semana del Tiempo Ordinario. El Evangelio de Marcos nos cuenta dos milagros: la resurrección de la hija de Jairo, y la curación de la hemorroísa. Ambos son ejemplos de cómo una fe humilde consigue conmover a Jesús, el Señor de los favores.

Meditación en la fiesta de la Presentación del Señor y la Purificación de la Virgen. Cuarenta días después de dar a luz, María y José subieron al Templo, con Jesús, para la purificación de la Madre, rescatar al primogénito Jesús y presentarlo a Dios en el Templo. Podemos imitar a nuestra Madre en el amor a las tradiciones de su pueblo, siendo muy delicados con los mandamientos y costumbres de la Iglesia. Y cuidar la confesión, donde somos rescatados por Dios del pecado.

Meditación en el IV domingo (A) del Tiempo Ordinario. Meditamos en las lecturas de la misa de hoy, que tiene como hilo conductor el amor de Dios por los humildes de la tierra, aquellos que no tienen otro valedor más que el Señor.

Meditación en el sábado de la III semana del Tiempo Ordinario. El Evangelio nos presenta al Señor dormido en la popa de la barca, y como al arreciar la tempestad, sus discípulos le despiertan, temerosos de hundirse. Esa barca es imagen de la Iglesia y de la propia vida. Si llevamos a Cristo con nosotros, y la Iglesia lo lleva, podemos estar tranquilos en medio de las persecuciones. Despertar al Maestro, presente en los sagrarios.

Meditación en el viernes de la III semana del Tiempo Ordinario. El Evangelio nos presenta dos de las parábolas del Reino de los Cielos: la de la semilla que, sin que el hombre sepa como, ya duerma o vele, crece y da su fruto; y la del granito de mostaza, que es la más pequeña de las semillas, pero se hace un árbol grande que cobija muchos pájaros. Ambas nos hablan de esperanza, confianza y optimismo.

Meditación en el jueves de la III semana del Tiempo Ordinario. En el Evangelio el Señor nos cuenta la parábola de la lámpara que se pone sobre el candelero, no bajo la cama. La lámpara, la luz, es Cristo, por supuesto. Él es la Luz del mundo. Pero también los cristianos, cada uno de nosotros, a los que nos animó: «Alumbre así vuestra luz en el mundo». Ser luz y dar luz. Ese es nuestro destino.

Meditación en el miércoles de la III semana del Tiempo Ordinario. El Evangelio nos muestra como el Señor comienza a hablar en parábolas, y empieza con la parábola del sembrador, que podemos aplicar a la formación cristiana que recibimos de muy diversos modos. Necesitamos humildad, atención, constancia, limpieza de alma, para ser buena tierra y dar fruto.

Meditación en el martes de la III semana del Tiempo Ordinario. En el Evangelio de hoy, Jesús nos dice: «Estos son mi madre y mis hermanos. El que haga la voluntad de Dios, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre». Necesitamos conectar nuestra oración con la vida, de manera que engranen, como el motor con las ruedas de un coche, y nos mueva a cumplir la Voluntad de Dios en las cosas ordinarias de cada día.

Meditación en la memoria de los Santos Timoteo y Tito, discípulos fieles de San Pablo. Entre los consejos que Pablo escribe a Timoteo está este: «te recuerdo que reavives el don de Dios que hay en ti por la imposición de mis manos, pues Dios no nos ha dado un espíritu de cobardía, sino de fortaleza, de amor y de templanza. Así pues, no te avergüences del testimonio de nuestro Señor (...) antes bien, toma parte en los padecimientos por el Evangelio». Es todo un programa para nosotros, cristianos del siglo XXI, llamados a colaborar con el Papa y los Obispos en la Evangelización.

Meditación en el III Domingo (A) del Tiempo Ordinario, también llamado Domingo de la Palabra de Dios. Meditamos como la profecía de Isaías sobre la aparición de una Luz grande que disipa las tinieblas de los territorios de Zabulón y Neftalí se cumple con Nuestro Señor Jesucristo. Importancia de acudir al Espíritu Santo para que nos de esa luz interior que permite descubrir a Cristo, luz del mundo, en la Sagrada Biblia.

Meditación en el sábado de la II semana del Tiempo Ordinario. Dice el Evangelio de hoy que al llegar Jesús a casa con sus discípulos, se juntaba "tanta gente que no los dejaban ni comer". Ser cristiano es vivir para los demás, no para uno mismo. Dar, mas que recibir. Amar y servir a los demás, mas que dominar y dejarse servir por los demás. Pero ahí está la felicidad.

Meditación en el viernes de la II semana del Tiempo Ordinario. El Evangelio de Marcos recoge un texto normativo sobre la vocación. Se nos dice que "Jesús llamó a los que quiso... para que estuvieran con Él y para enviarlos a predicar". Toda vocación es gratuita, inexplicable para nosotros. Y lo primero en toda vocación es estar con Cristo. El predicar, el hacer, es siempre un segundo paso.

Agradece a este podcast tantas horas de entretenimiento y disfruta de episodios exclusivos como éste. ¡Apóyale en iVoox! Meditación predicada hace unos años, durante una convivencia de formación de sacerdotes del Opus Dei, sobre el principio interior que debe animar y guiar la vida espiritual del sacerdote en cuanto configurado con Cristo Cabeza y Pastor: la caridad pastoral, participación de la misma caridad pastoral de Jesucristo, manifestada en el servicio.Escucha este episodio completo y accede a todo el contenido exclusivo de Meditaciones diarias. Descubre antes que nadie los nuevos episodios, y participa en la comunidad exclusiva de oyentes en https://go.ivoox.com/sq/874295

Meditación en el jueves de la II semana del Tiempo Ordinario. El Evangelio nos presenta a la muchedumbre que, "al enterarse de las cosas que hacía, acudía… y se le echaban encima para tocarlo…". Hoy, como hace 2000 años, Jesús hace cosas maravillosas, pero hay que contarlas, hablar de ellas, para que los demás se enteren y se quieran acercar a Él. Ese es el papel de la confidencia en la verdadera amistad.

Agradece a este podcast tantas horas de entretenimiento y disfruta de episodios exclusivos como éste. ¡Apóyale en iVoox! Meditación en el miércoles de la II semana del Tiempo Ordinario. Estamos en el Octavario por la unidad de los cristianos. El Evangelio nos presenta el peligro de la dureza de corazón, que nos impide abrirnos a la misericordia divina. Esa dureza de corazón que se produce por la omisión repetida y continua de las obras de misericordias.Escucha este episodio completo y accede a todo el contenido exclusivo de Meditaciones diarias. Descubre antes que nadie los nuevos episodios, y participa en la comunidad exclusiva de oyentes en https://go.ivoox.com/sq/874295

Meditación en el miércoles de la II semana del Tiempo Ordinario, predicada durante un día de retiro del mes de enero. A veces nos vemos incapaces de meter el Amor de Dios en nuestra familia: pongámonos frente a Jesús, que dará vida a nuestra vida, como dio vida al hombre de la mano seca del Evangelio de hoy.

Meditación en el martes de la II semana del Tiempo Ordinario. En el Evangelio se recoge la escena en la que los fariseos reprochan a Jesús que sus discípulos recojan espigas en sábado. Jesús les hace ver que «el sábado se hizo para el hombre, y no el hombre para el sábado», y les anima a vivir con libertad interior los mandatos de la ley. Así hemos de vivir los cristianos: con la libertad interior que da el amor.

Meditación en el lunes de la II semana del Tiempo Ordinario. Segunda meditación durante un día de retiro mensual en un Centro del Opus Dei en el mes de enero (año impar). Igual que a Samuel le cambia la vida cuando aprende a oír a Dios, y se convierte en un profeta poderoso en obras y palabras, nosotros necesitamos "enchufarnos a Dios", para que pase la electricidad y podamos dar luz. El Evangelio nos habla de que los amigos del esposo no pueden ayunar mientras el esposo está con ellos. Si estamos con Cristo, nuestra vida no carecerá de fruto sobrenatural jamás.

Meditación en el domingo II (A) de Tiempo Ordinario, predicada en un Centro de la Obra durante un día de retiro del mes de enero. Meditamos sobre el significado de la expresión: «Este es el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo», aplicada por el Evangelista al Señor, tras su Bautismo.

Meditación en el sábado de la semana I de Tiempo Ordinario. El Evangelio nos narra la vocación de Mateo. Resulta asombroso que con solo una palabra del Señor: "Sígueme", Mateo se levantara y le siguiera. ¿Cómo es posible? La oración colecta nos da la respuesta: las llamadas de Dios son luz en la inteligencia, pero también fuerza en la voluntad.

Meditación en el viernes de la I semana del Tiempo Ordinario. El Evangelio de hoy nos presenta a esos cuatro amigos que llevan a un amigo paralítico a que Jesús lo sane, y al encontrarse una multitud a la entrada de la casa del Maestro que les impide el paso, suben al tejado y lo descuelgan frente a Jesús. Todos nosotros tenemos alma sacerdotal: hacemos a Dios presente ante los hombres, y ponemos a los hombres delante de Dios. Ojalá que aprendamos a superar los obstáculos, como estos 4 amigos.

Meditación en el jueves de la I semana del Tiempo Ordinario. El Evangelio de hoy nos narra la curación de un leproso que se acercó a Jesús, se puso a sus pies y le dijo: "Si quieres, puedes curarme". ¡Qué ejemplo de delicadeza al pedir! Jesús lo curó y le pidió que no lo dijera a nadie, pero él no fue capaz de contener su alegría, no fue capaz de ser discreto. Como consecuencia, Jesús ya no podía entrar abiertamente en las aldeas y se quedaba fuera. La indiscreción dificulta la tarea apostólica.

Meditación en el miércoles de la I semana del Tiempo Ordinario. El Evangelio de hoy, junto con el de ayer, nos presentan una jornada de Jesús en Cafarnaún. El Señor trabajaba y mucho, pero no por eso olvidaba la oración, que era como el aire que respiraba y necesitaba. Nosotros igual. También podemos aprender de la suegra de Pedro, que al ser curada, inmediatamente se pone a servir al Señor.

Meditación con el Evangelio del martes de la I semana del Tiempo Ordinario. Los paisanos de Jesús se asombran de su predicación, llena de autoridad, no como la de los escribas. Y para corroborarlo, Jesús expulsa un espíritu inmundo de uno de ellos con un mandato: "¡Calla y sal de él!" La multitud queda entusiasmada. Solo el Señor tiene palabras llenas de autoridad. Los nuevos "escribas" de nuestro mundo: los poderosos, los que marcan la moda, etc., dicen y no hacen, prometen y no cumplen.

Meditación en el lunes de la I semana del Tiempo Ordinario. El Evangelio nos presenta el comienzo de la vida pública tal y como la narra Marcos: Jesús proclama la conversión para creer en el Evangelio, y llama a cuatro discípulos en medio de su faenas de pesca a ir en pos de Él y convertirse en pescadores de hombres. Todo esto aplica a nuestra vida ordinaria.

Meditación en la fiesta del Bautismo del Señor (A), con la que acaba el Tiempo de Navidad, predicada en un Centro del Opus Dei. El Bautismo del Señor es «una prefiguración de nuestro bautismo».En el bautismo hemos renacido, y allí embrionariamente está toda nuestra futura vida espiritual.

Meditación en el día 10 de enero, durante el tiempo de Navidad. Al hilo del Evangelio y la Primera Lectura, tomada de la 1 Carta de San Juan, meditamos algunos puntos de una Carta del Beato Alvaro sobre la vida de familia y la caridad.

Meditación del 9 de enero. La primera lectura de San Juan nos dice que "no hay temor en el amor". Los cristianos no tenemos miedo a nada ni a nadie, porque confiamos en el Amor de Dios por nosotros, manifestado en Cristo Jesús. El Evangelio de hoy nos presenta esa escena en la que, mientras Jesús vela en oración, los discípulos reman contra el viento. De madrugada Jesús va a ellos andando sobre el mar, y le confunden con un fantasma. Pero Él les tranquiliza: "No tengáis miedo, soy yo". Eso mismo nos dice a nosotros.

Meditación del 8 de enero. El Evangelio nos presenta al Señor, que se compadece de las multitudes que le siguen, porque andan como ovejas sin pastor, y se pone a enseñarles. Cada cristiano debe vivir esta obra de misericordia espléndida de enseñar al que no sabe. Con humildad y respeto, sin arrogancia, consciente de que la eficacia viene de Dios. Como ocurrió con la multiplicación de los cinco panes y dos peces.

Meditación en el 7 de enero, tras la Epifanía. Al final del tiempo de Navidad, el Evangelio nos presenta la llamada de Jesús a la conversión, como diciéndonos: todo lo que has contemplado esta Navidad, el Amor de Dios encarnado en un Niño humilde y pobre que se manifiesta a los sencillos, te ha de llevar a cambiar el modo de pensar y de vivir, te ha de llevar a convertirte.

Meditación en la Solemnidad de la Epifanía, predicada en un Centro de la Obra a Numerarias del Opus Dei. Los Reyes Magos abandonan todo siguiendo la luz de una estrella, nosotros la luz de nuestra vocación. ¿Qué es esa luz? La caridad. Y le ofrecen oro, incienso y mirra. Nosotros, amor, oración y sacrificio.

Meditación del 5 de enero. El Evangelio nos presenta la llamada de Jesús a Felipe y Natanael, pero al ser la víspera de los Reyes Magos, meditamos en lo extraño de que unos Magos poderosos dejaran todo para seguir a una estrella. ¿Qué vieron? ¿Cómo fue posible? También nosotros tenemos en nuestras vidas una estrella que nos guía, y hemos de ser valientes para seguirla con sacrificio. Porque experimentaremos la alegría de descubrir a Jesús y su Madre.

Meditación predicada en el II Domingo de Navidad. De nuevo el Evangelio nos presenta el prólogo de San Juan. Nos fijamos en las palabras: «Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios (...). Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne, ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios». La libertad es un don de los hijos de Dios: hemos de amarla y fomentarla.

Meditación en el 3 de enero, sobre el Santísimo Nombre de Jesús. "Bajo el cielo no se nos ha dado otro nombre que pueda salvarnos", dice San Pedro. "Pierde el miedo a llamar al Señor por su nombre, Jesús, y a decirle que le quieres", recomendaba San Josemaría.

Meditación en el 2 de enero, tomando pie del Evangelio de la Misa, en el que se narra el interrogatorio de los judíos al Bautista. Juan les dice que "en medio de vosotros hay uno que no conocéis". También nosotros tenemos necesidad de conocer más y mejor a Jesús: en los Evangelios, la oración, las clases de formación y el estudio, y en los más necesitados.

Meditación en el día 1 de enero, solemnidad de Santa María, Madre de Dios. El nuevo año está puesto bajo el signo de una mujer, María, que permitió un tiempo oportuno para un nuevo comienzo. Siguiendo su ejemplo mantengamos el corazón limpio, con una buena disposición, para este año que comienza.

Meditación en el día 31 de diciembre, séptimo día de la Octava de Navidad. Leemos el prólogo del Evangelio de San Juan, que nos suena un tanto elevado y misterioso, pero que, en realidad, nos cuenta la misma historia de la Nochebuena. Es una magnífica manera de terminar el año.

Meditación sobre los textos de la Misa del 30 de diciembre, sexto día de la Octava de Navidad. El Evangelio nos habla de la profetisa Ana, una anciana profundamente piadosa, que vivía en Dios. Necesidad del silencio para comprender los misterios de Dios. El silencio abre espacio en nuestras almas a la Palabra de Dios, y permite el diálogo.

Meditación sobre el Evangelio del 29 de diciembre, quinto día de la Octava de Navidad: la Purificación de la Virgen, el Rescate del Primogénito y la Presentación de Jesús en el Templo. Inmediatamente irrumpe el anciano Simeón, un anciano con alma joven. También en la vejez se puede descubrir al Salvador, porque el amor no se jubila nunca, no cabe la fidelidad disecada o en conserva.

Meditación en la fiesta de ls Sagrada Familia (A), predicada en un Centro de la Obra. El Evangelio nos presenta a Jesús, María y José abandonando la comodidad de un hogar, y poniéndose en camino de un lugar a otro, bajo la guía de José, sin quejas, para salvaguardar al Niño y su misión de Redentor. Así la familia del Opus Dei es también milicia, y supeditamos la comodidad personal al cumplimiento de la misión: tratar de poner a Cristo en la cumbre de todas las actividades humanas, y en todos los corazones.

Meditación en la fiesta de San Juan Apóstol, el discípulo al que Jesús amaba de modo especial, quizás por su juventud y por su generosidad al seguirle en plena juventud en exclusividad. Fue el único apóstol que estuvo junto a la Cruz, y el único que no murió mártir. La Iglesia venera su memoria en la Octava de Navidad.

Meditación en la fiesta de San Esteban sobre el significado de la conmemoración del primer mártir el día siguiente a la celebración del Nacimiento de Nuestro Señor. La Cruz siempre estará presente en la Iglesia y en la vida del cristiano, como la estuvo en Cristo. Pero no se opone a la alegría ni a la fecundidad.

Meditación en el día de Navidad ante el Belén. Recoge una predicación en en una Vela de familias del colegio Alegra previa a las Navidades. Nos fijamos en los diversos elementos del Belén, al hilo de la carta Admirabele signum del papa Francisco.

Meditación predicada antes de la Misa del Gallo en un centro del Opus Dei. La narración de Lucas de esta noche: hacerse niños para contemplarla junto a José desde la puerta del Portal. Nuestra vida, aunque de poco valor, sirve para acoger a Cristo, como sirvió aquella cueva o cobertizo. Los pastores fueron los primeros en enterarse y adorar al Niño: ellos que dormían al raso y velaban.

Meditación sobre el Evangelio y las oraciones de la misa matutina día 24 de diciembre. Zacarías exclama en alabanzas a Dios y pronuncia un cántico: el "Benedictus", que es un modelo, junto con el "Magnificat" de oración de alabanza. En este último día de Adviento también nosotros podemos alabar a Dios, y esprintar en nuestra preparación para llegar a la Nochebuena con el corazón en ascuas.

Meditación sobre el Evangelio del 23 de diciembre: el nacimiento de Juan el Bautista causa estupor entre los habitantes de la comarca. Isabel y Zacarías cumplen el mandato del ángel y le ponen por nombre Juan: "Juan es su nombre". Nuestra identidad y misión también nos viene dada por Dios. No somos absolutamente autónomos, dependemos del amor de Dios, afortunadamente.

Meditación sobre el Evangelio del día 22 de diciembre. La Virgen estalla en el canto del Magnificat: "Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humildad de su esclava". Escuchemos con piedad este canto, donde se muestra la alegría y la humildad del corazón de María.