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La desclasificación de la documentación relativa al intento de golpe de Estado del 23 de febrero lo ha confirmado. Más allá de las fabulaciones de algunos historiadores poco rigurosos o aficionados, así como de novelistas y cineastas, la realidad es tan contundente ahora como lo fue siempre. Es cierto que se ha intentado cuestionar el momento más importante de su reinado sin que importara la existencia de una sentencia que clarifica todos los extremos del proceso golpista.
«El papel del Rey Juan Carlos fue acertado y ajustado a la Constitución. No hay duda de que paró el golpe de Estado»
El feminismo fue una de las banderas que levantó Sánchez para su presidencia. La verdad es que ha quedado hecha jirones. Su amigo Ábalos la trituró con la ayuda de su compinche Koldo. No contentos con los prostíbulos, saunas gay y prostitutas a cargo de los Presupuestos, ahora tenemos al favorito de Marlaska, el que era el todopoderoso director adjunto operativo de la Policía Nacional, acusado de violación por una inspectora. Era un fiel sanchista que pudo mantener el cargo porque cambiaron la ley por la puerta de atrás para que no se tuviera que jubilar.
Conforme pasa el tiempo, más convencido estoy de que existe un virus en La Moncloa que trastorna el juicio de sus ocupantes hasta el extremo de creerse invencibles. La realidad es que ninguno ha tenido un superpoder y todos han acabado políticamente muy mal. Zapatero tuvo la lucidez de apartarse, para que la derrota correspondiera a Rubalcaba.
La estrategia de defensa del cesado director adjunto operativo de la Policía parece que podría basarse en lo que hemos visto en ocasiones similares. Nunca me ha parecido muy creíble, porque la acusación no es solo de acoso sexual o laboral, sino de violación. Lo hace una inspectora enfrentándose al que era el hombre más poderoso de la Policía. Por ello, vincular la denuncia a la negativa a cambiar de puesto a la víctima significaría que todo es falso.
Federico comenta con Dieter Brandau y Marhuenda el escándalo del DAO: Marlaska mantuvo un año al jefe de la Policía acusado de violación.
Federico comenta con Dieter Brandau y Marhuenda el escándalo del DAO: Marlaska mantuvo un año al jefe de la Policía acusado de violación.
Tras tantos años en el cargo y una precipitada reforma para que no se tuviera que jubilar a la edad establecida, hicieron que esta fuera la forma con que se veía al cesado director adjunto operativo. Era una persona de la máxima confianza tanto de Marlaska como del director general de la Policía, Francisco Pardo, que es un político. Hay que aclarar que para las decenas de miles de policías era el auténtico número uno y no el dos como formalmente está establecido. Es comprensible el shock que se produjo al saber que había sido acusado de violación por una compañera.
Este martes celebrábamos las II Reflexiones desde la Justicia dedicadas en esta ocasión a las «Mujeres protagonistas en el sistema judicial». Las fotos y la calidad de los asistentes muestran el éxito del encuentro. Las cuatro ponentes fueron juristas de gran prestigio como Consuelo Madrigal, fiscal de sala del Supremo y exfiscal general del Estado; Laura Díez, magistrada del Constitucional; Gema Espinosa, magistrada y vocal del CGPJ, y Victoria Ortega, expresidenta del Consejo General de la Abogacía Española.
Me cuesta mucho entender por qué Tezanos, catedrático emérito de Sociología de la Complutense, es capaz de publicar una encuesta que sitúa al PSOE por encima del PP en 10,7 puntos. Es algo tan disparatado que parece salido de una película de Torrente. Es tan bochornoso que produce vergüenza ajena. No hay más que ver el resultado de las elecciones de Extremadura y Aragón para llegar a la conclusión de que los autores de la encuesta son unos chapuceros o unos inexpertos. No hay otra interpretación posible. El centro derecha está ganando elección tras elección superando el cincuenta por ciento de los votos. No es algo interpretativo, sino objetivo y todo indica que se repetirá en Castilla y León y Andalucía.
«La realidad es que el proyecto sanchista está agotado y hay, claramente, un cambio de ciclo»
Óscar López refleja muy bien el estilo barriobajero que caracteriza al sanchismo. Es algo que se comprueba diariamente con la campaña del PSOE y Más Madrid contra Ayuso. Han convertido la política madrileña en un lodazal. La desesperación sanchista no se circunscribe a sus ataques al PP y a todos aquellos que critican al líder, sino que afecta, también, a los dirigentes socialistas que consideran desafectos al movimiento. El nivel de bajeza se había mantenido en los ataques a los vivos, pero López ha decidido extender los límites incluyendo a los muertos. Ahora sabemos que considera que la responsabilidad del desastre en Aragón no es de Sánchez y el Gobierno socialista comunista.
Uno de los tópicos de la propaganda gubernamental es pretender que creamos que el inquilino de La Moncloa tiene prestigio e influencia en el mundo. Cuando se refieren a su continuidad le presentan como si fuera un moderno Titán que se enfrenta a la ultraderecha y a Trump. Es lo que dice a sus colaboradores como razón para no abandonar. No creo que el presidente de Estados Unidos sienta respeto o temor por el líder socialista. Es evidente que lo considera irrelevante.
Federico comenta con Ignacia de Pano y Marhuenda la situación de Zapatero, cada día más acorralado por el rescate de Plus Ultra y el Delcygate.
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Los españoles no nos enteramos. La realidad es que somos tontos, muy tontos. Y Sánchez nos lo ha tenido que recordar. No sabíamos que la red ferroviaria es segura y que la falta de inversión es «una mentira colosal». No es más que una invención de la fachosfera que le odia y se dedica a la desinformación. La única verdad es la que decide La Moncloa. El resto es periodismo basura. Por supuesto, no tiene que asumir ninguna responsabilidad por los 46 muertos provocados en el accidente ferroviario de Adamuz. La red funciona de maravilla y somos la envidia del mundo.
Al sanchismo le interesa el ruido y la crispación. No solo en sus relaciones con el PP, sino en todos los ámbitos de la política española. Es una estrategia que comenzó el PSOE en los últimos años de Aznar. Un buen ejercicio es analizar cuál es su estilo de oposición, las mentiras que utilizan y las descalificaciones que aplican contra sus rivales, incluso remontándonos a los años de UCD. La realidad resulta muy clarificadora. Es cierto que ha ido empeorando a lo largo del tiempo conforme también lo han hecho los currículums de los dirigentes socialistas. Ahora están muy contentos con el crecimiento de Vox, porque creen que perjudica al PP.
«Con un porcentaje del 52,14% es evidente que se trata de una gran victoria del centroderecha»
Ala hora de votar este domingo, los aragoneses deberían recordar que no tienen nada que agradecer al PSOE que gobierna en España y en Cataluña. No tienen que olvidar el expolio de los murales de Sijena que desde hace décadas intentan que regresen a casa mientras los gobiernos catalanes hacen todo lo posible para impedirlo. Illa es un presidente socialista que no hace que se cumplan las sentencias judiciales que han establecido con meridiana claridad que esos murales han sido siempre aragoneses.
Las encuestas señalan que el PSOE sufrirá una contundente derrota en Aragón. Es lo que explica que utilice, una vez más, la mentira como herramienta política. Es algo reprobable, pero se ha convertido en la marca de fábrica del sanchismo. En esta ocasión, utilizan a Marcelino Iglesias, expresidente aragonés, para asustar a las personas mayores. Se trata de llamadas telefónicas grabadas en las que asegura que el PP de Azcón ha votado en contra de que suban las pensiones a los abuelos.
Federico analiza con Dieter Brandau y Marhuenda la actualidad política y entrevista al presidente de Aragón y candidato del PP.
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Tras el demoledor fracaso del PSOE en Extremadura, los aragoneses tienen este domingo la oportunidad de votar por la continuidad de un gobierno eficaz y, también, de mostrar la puerta de salida a Sánchez. No importa que quiera continuar a cualquier precio y que esté convencido de que España le necesita, aunque los españoles no le quieran. Los dirigentes y militantes socialistas se enfrentan a la realidad objetiva de que el centro-derecha obtiene victorias contundentes. Se tendrán que preguntar qué ha sucedido para que su partido se resigne a cosechar fracaso tras fracaso.
Entiendo que Sánchez le tenga cariño, porque es un personaje atrabiliario y pintoresco. Le cuesta desprenderse de él, pero a estas alturas no debería tener ninguna duda de su inutilidad. Hace tiempo que llegó a su nivel de incompetencia y ahora chapotea feliz en el barro de la mediocridad y la estulticia. Estos días anda muy satisfecho, porque ha conseguido una gran notoriedad pública con sus comparecencias mediáticas. En cualquier momento se hace ingeniero por la universidad de Ganímedes, ya que no parece que el Derecho, a pesar de ser licenciado, sea un terreno en el que se maneje con soltura.
Hasta el momento está acreditado, con pruebas abrumadoras, la corrupción en el PSOE en la etapa sanchista. La duda, aunque me parece irrelevante, es si una parte iba o no al funcionamiento del partido.
«Está encantado de haberse conocido. Y es, además, un cobarde que no se atrevió a dar el pésame a las familias»
«La euforia del sanchismo es un claro indicador de la estrategia que subyace en esta inquietante iniciativa»
Tras escucharle, me reafirmo en que es el ministro de Transportes, en cualquiera de sus denominaciones, más inútil desde que existe esta cartera, aunque entiendo por qué Sánchez lo mantiene. Tras admitir que falta inversión en mantenimiento ferroviario considera que «no se puede pedir más inversión y a la vez querer pagar menos impuestos». Por eso considero que es un indolente que no se entera de los datos económicos que ofrece su gobierno. Me imagino que debe pasarse las reuniones del consejo de ministros dedicado a profundizar en su futura profesión de influencer.
Federico analiza con Rosana Laviada, Marhuenda e Ignacia de Pano la estrategia de Sánchez ante la sensación de colapso.
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«Podrán insistir en las mentiras, pero siguen siéndolo por más que se empeñen en culpar a los demás de sus errores»
Lo bueno de Sánchez es que siempre es capaz de superarse en sus aspectos negativos. Desde luego, no le importa la opinión pública y su idea de la resistencia se ha convertido en un esperpento. Su estándar ético no existe desde el momento en que ensalza la gestión de un inútil como Óscar Puente. Tras una trágica catástrofe ferroviaria, unos servicios de cercanías que no funcionan y una red llena de incidencias desde hace muchos meses, ahora resulta que tiene «todo mi reconocimiento».
En cualquier democracia, esta pregunta solo tendría una respuesta. Es tan sencilla que sorprende que alguien se la pueda plantear. Lo lógico es que el lunes hubiera presentado su dimisión. Es cierto que cuenta con el apoyo de Sánchez, aunque se especula que lo dejará caer. El PP tuvo un comportamiento exquisito, algo que no hace nunca ni el PSOE ni la izquierda política y mediática. Esta semana era normal escuchar voces de prudencia en el centro-derecha o que había que guardar el luto. Por supuesto, los sanchistas y sus aliados se arrogaban la voz del pueblo para asegurar que, en este caso concreto, había que esperar a las conclusiones del informe oficial.
He de reconocer que no me sorprende. Con lo que le ha costado ser ministro, aunque su gestión sea de una mediocridad exasperante, no hay nada que le vaya a apartar de la firme determinación de seguir pegado a la poltrona. La escuela de Sánchez pasa por no asumir nunca responsabilidades políticas, salvo que le interese al líder, como sucedió con Gallardo, y esperar a que pase el tiempo. Lo hemos visto en estos años en multitud de ocasiones consagrando un estilo político implacable, mentiroso y bravucón. Por supuesto, cuando afecta a sus rivales, se piden inmediatamente dimisiones.
Es posible que se pudiera manejar con soltura ejerciendo como picapleitos en una capital de provincias. Es un perfil que encaja muy bien entre los insufribles señoritos pretenciosos de una pequeña burguesía arribista. En estos tiempos en los que no cuenta ni el mérito ni la capacidad, logró ser alcalde de Valladolid gracias a su populismo. Hubiera sido un triunfo impensable para este tipo de leguleyos en los tiempos de la Restauración. Ni siquiera el caciquismo, que en su versión actual es el sanchismo, hubiera podido soslayar su incompetencia, y todavía en mayor medida en una capital como Valladolid, donde siempre se valoró el talento jurídico, que es algo de lo que carece el ministro que cree que ser licenciado en Derecho le convierte en jurista.
Como los accidentes ferroviarios afectan a su Gobierno, Óscar Puente ha sido muy previsible adoptando una actitud conciliadora sin querer entrar en polémicas. Fue una comparecencia en plan zen. No buscaba la bronca, como es habitual en el ministro más bocazas de la democracia. Esperemos que se desintoxique de su adicción a las redes sociales, ya que es muy poco serio para un ministro. Me temo que en unos días recuperaremos al inseguro histrión que necesita hacerse notar y ha encontrado su hueco como vocero del sanchismo.
No leo o escucho que la izquierda política y mediática exija responsabilidades políticas por la catástrofe ferroviaria en Adamuz. En cambio, cuando los asuntos han afectado a gobiernos del PP se han movilizado desde el primer momento con el fin de obtener ventajas electorales. No hay más que recordar lo sucedido con la Dana o la campaña brutal contra Ayuso utilizando los ancianos muertos en las residencias durante la pandemia. En este caso, lo han intentado todo.
El PSOE se ha convertido en un gran teatro de marionetas que Sánchez maneja caprichosamente. No se le debe menospreciar, porque ha ido consiguiendo sus objetivos. Es bueno no caer en el error de pensar que está acabado, aunque tampoco creer que es una especie de Titán capaz de vencer a todos sus enemigos.
«Lo mejor para el centro derecha es que no hagan nada y sigan instalados en ese mundo de pijoprogres con coches y despachos oficiales»
«Es difícil tomarse en serio una política exterior tan errática como personalista»
Federico con Rosana Laviada y Marhuenda critican que la ministra de Igualdad pida investigar a Julio Iglesias tras callar ante los casos en el PSOE.
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Sánchez quiere imponer el modelo de financiación que le ha exigido ERC. Es decir, los independentistas quieren una nueva situación de privilegio que perjudica a las comunidades que no gobiernan los nacionalistas. El gran beneficiado es Salvador Illa, que consigue el apoyo de ERC; será quien reciba esos recursos y muestra la cara más nacionalista de su partido, pensando que le puede beneficiar electoralmente. Es bueno tener presente que el socialismo catalán tiene una mayor afinidad con ERC que con el PSOE.
No entiendo qué le aporta acudir a una reunión con Sánchez, en pleno ciclo electoral, para perder el tiempo y dar argumentos en su contra a Abascal. Ni siquiera creo que existan claves ocultas que no conocemos. No hay día que no sufra ataques de la televisión y la radio de Sánchez que pagamos todos los españoles. Tras reciclar el NO-DO con una versión cutre sanchista y llenar las tertulias de activistas no sé qué más puede suceder para que Feijóo rompa cualquier atisbo de relación con La Moncloa. Los medios de comunicación públicos y privados que forman parte del aparato propagandístico del sanchismo no le dan cuartel, porque se juegan muchos centenares de millones.
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