Escuche cada día la opinión de Francisco Marhuenda en el podcast del director de La Razón.

No me gusta la politización del deporte. Es algo muy antiguo, que encontramos desde la Grecia clásica y Roma, e incluso antes, hasta llegar a nuestros días. Por supuesto, ha sido muy utilizado por los regímenes totalitarios en la Edad Contemporánea. Es muy conocida la frase «pan y circo», que recogía cómo, dando alimentos y entreteniendo a la plebe, tanto los cónsules y dictadores como luego los emperadores podían controlar Roma.

«La pléyade de paniaguados del sanchismo está haciendo su agosto»

No podemos aceptar que el relato promovido por La Moncloa, lleno de mentiras y manipulaciones, cambie la realidad de la amnistía. Hasta los dirigentes de Junts se han dado cuenta de que fueron engañados. Es cierto que negociar con Sánchez siempre comporta este riesgo y la realidad es que la ley fue una chapuza de enormes dimensiones sustentada en una sucesión ininterrumpida de fraudes. La propia sentencia del Tribunal Constitucional es una de las mayores felonías de la Historia del Derecho Español. En cambio, la promulgada por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) era, simplemente, previsible y no aporta nada a la fraudulenta constitucionalidad impuesta por el servil Cándido Conde-Pumpido. Los constituyentes fueron muy claros y la descartaron, porque es un instrumento jurídico que no tiene ningún sentido en una democracia.

Es normal que la comisaria política que Sánchez puso al frente de la Guardia Civil se declare inocente. Mercedes González es, sobre todo, una sanchista en primer tiempo de saludo que ha cumplido su misión al servicio del amado líder. No llegará a ministra, aunque con el nivel de mediocridad actual, salvo excepciones, no desentonaría. Es un fiel reflejo de la profesionalización de la política en el peor de los sentidos, aunque es una persona agradable de trato y no un faltón barriobajero como Puente. El aspecto más negativo es que la Guardia Civil ha regresado a los tiempos de Luis Roldán. A Sánchez le gusta rodearse de mamporreros, mediocres y zotes, alguno reúne las tres características, por lo que las consecuencias nunca pueden ser buenas. Hace no demasiado tiempo, la comisaria política se hubiera cuadrado ante el todopoderoso Cerdán, mientras que ahora se considera una víctima de la trama del exsecretario de Organización.

«El ministro Puente sigue sin aprender y se aleja cada vez más de la posibilidad de ser respetado como abogado»

Lo que Sánchez entiende como éxitos son siempre grandes fracasos para España. No me sorprende que el ministro principal de Gibraltar estuviera contento ante la humillante derrota de España. Los millonarios gibraltareños seguirán disponiendo de mano de obra española y gozarán de sus lujosas mansiones en las zonas más caras de la costa andaluza.

«La sentencia es prudente e impecable, alejada de cualquier politización»

Nunca hay que pensar que Sánchez toma una decisión sin buscar un beneficio político. La ingeniería social es el principal instrumento de la izquierda radical. Hace mucho tiempo que el PSOE dejó de ser socialdemócrata, para convertirse en una máquina de colocación. Las dos lamentables leyes de memoria expresan muy bien esta estrategia de manipulación de la sociedad por motivos estrictamente partidistas. No voy a entrar en que la «memoria» no es una fuente histórica rigurosa o eficaz.

A la servil izquierda mediática le molesta que se llame déspota o autoritario a Sánchez. Su única obsesión es atacar y menospreciar a Feijóo, el PP y sus dirigentes. Todo funciona a golpe de argumentario monclovita. No deja de ser divertido verlos pontificar en columnas o tertulias sobre aquello que desconocen. Es casi entrañable, sino fuera por la grave crisis institucional que vive nuestro país. No entiendo por qué les gusta chapotear en el lodazal, aunque estén muy bien pagados gracias al despilfarro gubernamental en los medios de comunicación afines, así como en las televisiones y radios públicas que actúan como voceras del régimen sanchista. Me gusta ser preciso y esta palabra define muy bien lo que ha organizado y está organizando el líder del PSOE. Es cierto que tenemos la suerte de vivir en la Unión Europea, por lo que su deriva autoritaria le impide seguir los pasos de golfos y corruptos como Chávez, Ortega o Castro. No es una casualidad que sea un referente para el Grupo de Puebla y otros indeseables a lo largo del planeta. Por supuesto, la brigada sincronizada se enfada cuando le criticamos e incluso considera que cosificamos a su amado líder.

Al margen de las desesperadas actuaciones del aparato propagandístico al servicio de La Moncloa, la realidad es que la intensidad de la corrupción está desbordando cualquier previsión. Es un auténtico tsunami con efectos devastadores. La tragedia es que tenemos un presidente al frente del Gobierno que es inmune a cualquier crítica, imputación o condena. El ruido es tan grande que hace que una noticia tape a la siguiente. Con menos del diez por ciento de lo que estamos viviendo, cualquier presidente hubiera presentado la dimisión o convocado elecciones.

El magistrado que instruye el caso de las cloacas del sanchismo ha decidido imputar a Juan Manuel Serrano, ex jefe de Gabinete de Sánchez y expresidente de Correos. La UCO le atribuye una «participación preeminente» en el amaño de contratos públicos de la SEPI y en las maniobras de las cloacas para desestabilizar las causas judiciales que afectan al Gobierno socialista comunista, al PSOE y a la familia presidencial.

No hay que fiarse mucho de lo que digan los políticos, pero en el caso de Sánchez en ningún caso hay que cometer ese error porque forma parte de su naturaleza. Es capaz de decir una cosa y la contraria sin ruborizarse. Su trayectoria política está jalonada de mentiras. Hay que aclarar que en este caso no es ningún ofensa o ataque, sino la mera descripción de una realidad tan objetiva como inapelable. No es necesario acudir a lo que decía y luego hizo con la amnistía.

Europa ha vivido muy bien mientras Estados Unidos se hacía cargo de su protección. Con la Segunda Guerra Mundial, una gran parte quedó devastada y hubo millones de muertos y heridos. Los viejos imperios vivieron un proceso de descolonización y fue imposible avanzar en una defensa europea. Nuestra gran riqueza, que es la diversidad e historia, ha sido un factor que ha dificultado lograr una unidad de acción en temas militares o de política exterior. El interés de cada Estado ha acabado primando por encima de otras consideraciones.

Es una pregunta recurrente, aunque nadie tiene la respuesta. Ni siquiera Sánchez. Hay que partir de la base de que su comportamiento político rompe cualquier esquema previo. Las razones para disolver las Cortes Generales son evidentes y no son el resultado de tener o no simpatía por este Gobierno. En cualquier democracia, el perder el apoyo del Parlamento comporta la renuncia del primer ministro o la convocatoria de elecciones. Hay tantos ejemplos en España y en el resto de los países de la Unión Europea que no merece ningún otro comentario.

Una de las mentiras más comúnmente difundidas por los sanchistas y sus aliados mediáticos es que la Justicia está politizada. En este sentido, utilizan el término «lawfare», que se inscribe en el tradicional papanatismo de algunos políticos y periodistas que acuden a palabras inglesas para parecer más cultos. La realidad es que siguen siendo igual de ignorantes sobre el Derecho, sin importar si las utilizan o no. He de reconocer que prefiero utilizar el idioma español, salvo que sea imprescindible acudir al inglés. Por cierto, muchos de los que lo hacen resulta que no saben hablarlo. El objetivo de deslegitimar a uno de los poderes del Estado de derecho es algo típico del comunismo y la izquierda radical. Por supuesto, siempre hay tontos que se apuntan sin calibrar las consecuencias de ese proceso de demolición del Estado de derecho. Es curioso, que esa politización no exista cuando los casos afectan al PP. Es bueno recordar la doble vara de medir de una izquierda política y mediática sometida al sanchismo.

«La realidad es que Sánchez es un fracasado, por más que intenten mostrarlo como un líder mundial»

«La estigmatización de Vox forma parte de la sucia estrategia de quienes no han sentido ninguna vergüenza a la hora de apoyarse en los comunistas, los independentistas y los antiguos dirigentes del aparato político y militar de ETA»

«Las dos leyes de la memoria no solo eran innecesarias, sino que perseguían la ruptura de la sociedad y el frentismo político»

Nada de lo que sucede es casual y mucho menos bienintencionado. Ni le preocupan ni le dejan de preocupar los inmigrantes, simplemente depende de su utilidad electoral. Lo mismo sucede con la denominada ley de nietos, que nunca ha tenido un objetivo reparador. Lo que se trata es de aplicar ingeniería electoral y ver si se puede aprovechar una escandalosa mutación en el censo ante las elecciones.

No hay día sin sorpresa. La agenda judicial del sanchismo es terrorífica por méritos propios. Es el problema de no tener las ideas claras y unos valores éticos, así como de rodearse de una colección de zopencos. Ni la ley de nietos, una chapuza escandalosa que pretende modificar el censo electoral, ni la falsa euforia de Sánchez en el Gran Consejo del Sanchismo pueden cambiar la realidad desastrosa a la que se enfrenta en las urnas. Este lunes tuvimos dos noticias demoledoras.

Apesar de la falsa euforia que se intentó transmitir en el Gran Consejo del Sanchismo, la realidad es que Sánchez tiene menos opciones para repetir como presidente que mi perra Lolita. Es una opción tan inverosímil que resulta disparatada.

No creo que nadie se pueda sorprender ante lo sucedido en la reunión celebrada este sábado. Hace tiempo que desapareció cualquier atisbo de pensamiento crítico en el PSOE. Se ha convertido en una menguante agencia de colocación basada en la fidelidad al líder.

Este sábado se reúne con ellos para que le aplaudan con gran fervor, cuanto más intensos y duraderos sean mejores serán los cargos y las retribuciones a las que podrán aspirar. Se trata de mostrar la adhesión al «amado líder» y, sobre todo, a su esposa. No sé si repartirán unas camisetas con el lema «Yo también soy Begoña». Hay que descartar el «I love Begoña», porque la adoración a la primera dama del sanchismo no puede expresarse con ese concepto tan mundano.

«La situación es insólita, pero coherente con la falta de principios democráticos del presidente»

Al final todo se reduce a un presidente del Gobierno que quiere resistir a cualquier precio y un coro de mariachis políticos y mediáticos que le apoyan con una ciega lealtad que pagamos todos los españoles. Desde luego, lo peor no es Sánchez, que necesita seguir en La Moncloa para mantener los resortes del poder, sino los medios públicos y privados del régimen que han abandonado cualquier atisbo de independencia y capacidad crítica para servir al sanchismo. Lo que se pudo constatar es que Sánchez está cada vez más solo y no tiene margen para aprobar ninguna iniciativa. A los diputados socialistas solo les importa el aplausómetro para complacer al líder.

Es vergonzoso que ministros y políticos que han prometido cumplir y hacer cumplir la Constitución tengan la desvergüenza de atrincherarse tras la tesis del «golpismo judicial» para cuestionar la actuación de jueces y fiscales. En algunos casos ni siquiera tienen formación jurídica y en otros, como Óscar Puente, se consideran juristas, porque hicieron la carrera de Derecho. En su caso, es más lacerante al tratarse de una sobreactuación para ganarse el aplauso de los sectores más radicales del sanchismo. Ni siquiera el lenguaraz ministro, hermano de una brillante fiscal y exmarido de una magistrada, puede tomarse en serio un argumento que parece salido de una película o serie mediocre. Hace tiempo que no lo tomo en serio, porque tengo claro que es un farsante político que tiene una estrategia para situarse en la sucesión a Sánchez. Esa defensa numantina siempre me ha parecido un error y debería tener presente que «la verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero». No existe ningún golpismo judicial, porque los magistrados y los fiscales no hacen otra cosa que cumplir la Constitución.

Hay que reconocer que la respuesta es excesivamente sencilla a la vez que clarificadora de sus intenciones. Durante tres años no ha hecho el más mínimo esfuerzo y se ha situado, en todo momento, en el terreno de la propaganda que tan grato le resulta. Todo han sido gestos retóricos. Nunca quiso presentarlos y sabía que podía aguantar con las prórrogas sin ningún problema. Es un comportamiento tan insólito como carente de valores democráticos, pero Sánchez es así.

Todo el mundo tenía grandes expectativas ante la declaración del expresidente del Gobierno ante el magistrado Calama. He de reconocer que no tenía ninguna, más allá de ver cómo comienza un proceso que será necesariamente largo y cuya conclusión resulta incierta en estos momentos. Unos hubieran querido que su salida coincidiera con su exoneración e incluso entre aplausos de la gente que estaba en la calle. Otros querían su ingreso en prisión provisional.

Nunca hubiera imaginado que sería tan fácil verse con la directora de la Guardia Civil. Por lo visto, para Leire Díez bastaba con mandar un mensaje o hacer una llamada. En teoría, era una simple militante que había estado enchufada en Correos y que no había ocupado ningún cargo orgánico. Espero que los miles de militantes socialistas no tengan la ocurrencia de pedirle tomar un café. La realidad es que ahora sabemos que era el brazo armado de Santos Cerdán y que había sido colocada para organizar una operación para destruir a jueces, fiscales, periodistas, policías, guardias civiles y empresarios.

No me sorprende. Tras ser preguntado por la semana judicial que afronta su Gobierno, su familia y el PSOE ha dejado claro que lo fundamental es que la selección gane partidos. Me recuerda el viejo aforismo de «Pan y Circo» que caracterizó la vida política y social tanto de la República como del Imperio Romano. El concepto «pan» hoy lo podemos traducir en subvenciones, paguitas y otras sinecuras para comprar voluntades.

Feijóo acierta dando instrucciones para que el PP sea implacable con el sanchismo. Es una guerra sin cuartel, donde La Moncloa tiene enormes recursos al servicio de Sánchez. No hay duda de que es una situación escandalosa en la que no se sigue ningún criterio de mérito y capacidad para los nombramientos de los centenares de asesores que rodean al presidente. Es cierto que unos pocos son funcionarios, pero es bueno recordar que tienen un plus por el destino que ocupan.

Conforme se acerca la derrota electoral y la salida del Gobierno, la angustia por su futuro se extiende entre los sanchistas. Es cierto que la esperanza es lo último que se pierde, pero todo indica que Sánchez cosechará un resultado en la línea de las últimas cuatro derrotas. A veces me sorprende que alguien crea que se puede remontar una situación tan desfavorable. Las cábalas son fascinantes e incluso en el centro derecha hay personas que son pesimistas. Por supuesto, es siempre un error caer en la euforia.

Cuando alguien se plantea esta pregunta es que no se ha parado a pensar sobre su carácter. La ausencia de una mayoría para presentar una moción de censura viable deja en sus manos el agotar o no la legislatura. Es cierto que causó una cierta sorpresa que anunciara que elaborarían unos Presupuestos, ya que no cuentan con los votos para que sean aprobados. No hace nada al azar y el objetivo puede ser múltiple. Una opción es que siga la disparatada senda de debilitar al Estado dentro de su proyecto multinacional.

Ala hora de analizar los discursos, los mensajes y los gestos de León XIV hay que enmarcarlos en la coherencia de una doctrina que ni ha cambiado ni puede cambiar. Es coherente con el apostolado de Jesús. No se puede ser cristiano sin sentirse sobrecogido por la situación de los más desfavorecidos, así como por las injusticias en un mundo que no es perfecto. La izquierda política y mediática tiene por costumbre hacer siempre interpretaciones parciales o aprovechar cualquier oportunidad desde una concepción excluyente.

León XIV recibió una histórica ovación en las Cortes Generales tras finalizar su discurso. Fueron casi ocho minutos que muestran el extraordinario fervor que ha desatado su viaje oficial, pero, sobre todo, su enorme altura intelectual y moral. Los intentos de apropiarse de su figura y sus mensajes, por parte de la izquierda política y mediática, resultan ridículos.

«No tiene el respeto institucional y convicción democrática que tenían sus antecesores»

La visita de León XIV coincide con un proceso cada vez más acelerado de descomposición del sanchismo. Más allá de la maquinaria de propaganda de La Moncloa y la siempre fiel armada mediática del régimen, los esfuerzos por unir la figura de un hombre ejemplar y coherente con una persona sin valores que está rodeado de escándalos de corrupción resultarían hilarantes, si no fuera porque vivimos una situación extremadamente grave.

Lo que sabíamos hasta ahora es que la directora de la Guardia Civil es una feliz sanchista que siente una admiración desbordante por Sánchez desde que le conoció. Tengo que reconocer que genera un fenómeno fan en muchas mujeres y hombres que ha sido una de sus fortalezas para llegar a la Secretaría General del PSOE y, finalmente, a la presidencia.

«El patético cortafuegos monclovita gira alrededor de la ignorancia de Sánchez»

La estrategia para protegerle es lógica, aunque no resulte creíble. Es lo que diseñaría cualquier abogado mínimamente avezado. No incluyo a Óscar Puente que sigue empeñado en atacar a los jueces. Lo mejor sería que se estudiara la documentación en lugar de hacer el ridículo, porque podría defender a su señor con mayor eficacia. Alguien le debería explicar que eso de ser ministro no es vitalicio. Cuando las urnas acaben con el sanchismo tendrá un difícil acomodo como picapleitos. No sé si lo hace para suceder a Sánchez, porque me cuesta creer que su zafiedad y simpleza argumental no sean una estrategia. En cambio, Cerdán y Leire son lo que parecen.

Nada le podría gustar más al inquilino de La Moncloa. No hay duda de que TeleSánchez ofrecería un despliegue espectacular. La armada mediática del régimen podría atacar a Feijóo, pero se sumaría, también, la derecha acomplejada. No hay que olvidar que la frase que les define es que el PSOE lo hace mal, pero también el Partido Popular. Creo que no tiene que llegar por una moción de censura salvo que hubiera un giro histórico donde todos se unieran para acabar con esta etapa triste y aciaga. En poco más de un año, Sánchez sufrirá una enorme derrota en las urnas.

«Hay que levantar la bandera contra el totalitarismo comunista que representa el Grupo de Puebla»

«No les importa otra cosa que seguir con el saqueo masivo de España, que es algo en lo que coinciden con los sanchistas»

No quiero ofender la memoria del primero comparándolo con el segundo, porque sería muy injusto poner a la misma altura a uno de los grandes constitucionalistas con un mero operador del Derecho que decidió convertirse en un juez político para medrar en las covachuelas del poder. Por García-Pelayo siento un gran respeto, aunque no comparto su voto decisivo en la polémica sentencia sobre Rumasa. Fue un grave error que pagó muy caro, aunque otros magistrados de gran prestigio apoyaron la decisión del Gobierno.

No importa que insista en la idea de que «no me consta» para protegerse ante los numerosos escándalos que afectan a su Gobierno, su partido y su familia. La mayor parte se hicieron en su nombre y es insostenible insistir en que no sabía nada. Cualquier persona que conozca a Sánchez sabe que le gusta mandar y controlarlo todo. Es algo lógico tanto por la forma con que consiguió alcanzar el poder en el PSOE, repudiado por Zapatero, Rubalcaba, González y la inmensa mayoría de los barones, como por el personalismo con que ha dirigido su partido y el Gobierno.

He de reconocer que me impresiona la desfachatez de la izquierda a la hora de afrontar los escándalos que afectan al inquilino de La Moncloa. Como resultado del momento en que decidió mostrarse ante la opinión pública como un hombre profundamente enamorado de su mujer y el camelo de los días de reflexión, la dirección del PSOE decidió organizar unas cloacas para «desestabilizar» las investigaciones que fueran molestas para el Gobierno. Hay que aclarar que eso de la «dirección» es un eufemismo, porque en el partido y el Gobierno no se hace nada sin contar con la autorización del cursi enamorado.

Los españoles están abrumados ante la avalancha de noticias de corrupción que afectan al sanchismo. El nivel de degradación que se ha alcanzado era impensable, pero la realidad es muy tozuda. La aparición de un importante número de joyas de Zapatero en la caja fuerte de su despacho oficial como expresidente ha generado incertidumbre y preocupación en La Moncloa y el PSOE. La reacción del entorno del expresidente ha sido señalar que provienen de la herencia de su mujer. La mujer de Zapatero ha sido siempre muy discreta.

«No hay duda de que en esta etapa se han roto, en sentido negativo, todos los esquemas»

No sé si servirá de algo conociendo al personaje, pero el líder del PNV, Aitor Esteban, considera que Sánchez es un «irresponsable» siguiendo a cualquier precio. Lo normal en cualquier democracia sería la convocatoria de elecciones generales este año. El tsunami Zapatero es el colofón de la serie de catastróficas desdichas que afectan al inquilino de La Moncloa.

La imputación del expresidente del Gobierno es un tsunami que destroza cualquier estrategia diseñada por Sánchez y su equipo. Lo sucedido tiene dos vertientes. La primera y más importante es la judicial, donde todo dependerá de la evolución de la instrucción. Hay mucho tiempo por delante, ya que su complejidad y derivadas hacen prever que será un proceso largo.

«La proliferación de puteros a cargo del erario, desalmados y palmeros es bastante desoladora, pero en poco más de un año se acaba esta sórdida etapa»