Escuche cada día la opinión de Francisco Marhuenda en el podcast del director de La Razón.

Con el alcalde de León, José Antonio Díaz, discrepo siempre que coincidimos sobre su férrea defensa de separar la provincia de Castilla y León para crear una nueva autonomía, pero en esta ocasión me parece muy valiente y acertado que pida un congreso extraordinario para «relevar» a Sánchez. Por supuesto, el presidente del Gobierno está decidido a agotar la legislatura, es algo en lo que estoy convencido de que no miente, y presentarse como candidato. Creo que si pierde la presidencia, no abandonará la secretaría general del partido con la vista puesta en las siguientes elecciones.

Al margen de la euforia de los sanchistas, que defienden que tenemos el Gobierno más estable de Europa, Feijóo reflejó muy bien este lunes la realidad, desgraciadamente, al acusar a Sánchez de conducir España al «colapso total». No hay que confundir estabilidad con limitarse a gestionar un colapso que afecta a la actividad legislativa, con la excepción de aquellas normas de trámite o exentas de cualquier carga ideológica. Es un escenario difícil de gestionar tanto para Sánchez como para Feijóo. El primero cree que el tiempo le puede favorecer, ya que podrá utilizar a Vox en su beneficio.

Emiliano García-Page no es muy popular ni en La Moncloa ni en Ferraz. En circunstancias normales sería todo lo contrario. Es un líder autonómico que gana elecciones por mayoría absoluta y lo hace, además, en circunstancias desfavorables, ya que la marca PSOE está muy deteriorada. No sé si será capaz de repetir esta hazaña en las próximas autonómicas. Lo veo difícil. Su impopularidad no tiene nada que ver con su gestión como presidente, sino porque no forma parte de los palmeros que rodean a Sánchez en la ejecutiva federal del partido y en el Gobierno.

Aestas alturas resulta evidente que el tiempo de Sánchez se ha acabado, aunque lo alargue hasta 2027. Es un ciclo normal, porque es lo que les sucedió a los anteriores presidentes del Gobierno. Hay un momento en que todo comienza a ir mal y la sociedad espera un cambio. La debacle en Extremadura es la constatación de esta realidad y todo indica que las siguientes convocatorias serán nuevos fracasos del sanchismo. Otra muestra de ello es el nerviosismo que impera entre sus huestes, incluido un conocido patán que utiliza el insulto como único argumento. Desde pequeño mis padres me enseñaron que nunca hay que pelearse o insultar, porque te denigras haciéndolo.

Ahora ya sabemos por qué Sánchez ha nombrado a Elma Saiz como nueva portavoz del Gobierno. No tenía ninguna esperanza en la amiga de Santos Cerdán, pero no ha tardado en mostrar que su único papel es hacer de oposición de la oposición. Las perlas que ha dejado son inigualables. A la hora de valorar el acertado Mensaje de Navidad del jefe del Estado, ha decidido que el PP le abre las puertas de las instituciones al extremismo, que «no es solo Vox, sino que también es el señor Feijóo, que miente con las víctimas de la Dana».

Casi nadie se atreve a decirle que su etapa se ha acabado y debería proceder a un relevo ordenado antes de que llegue el gran tsunami. A estas alturas vive en una torre de marfil, donde los pelotas le dicen que hay tiempo para reconducir la situación y que hay partido. Extremadura ha demostrado que no es posible. Cada vez hay más socialistas que se quedan sin cargo y afrontan un horizonte personal complicado. Es un efecto dominó irreversible. La única solución es incrementar el número de asesores en La Moncloa y en las administraciones que todavía controlan, para que mantengan un sueldo.

«A estas alturas parece que no iba con él y que todo es culpa de un tal Gallardo»

«El 43,7% de los extremeños ha apoyado a Guardiola, que ha triturado a la izquierda»

«El elenco de corruptos y corruptores al amparo del sanchismo es espectacular. Es un tsunami que La Moncloa no puede impedir»

«Una derrota contundente de Gallardo afectaría a Sánchez, pero también si se repite en Aragón y Andalucía, donde presenta ministras sanchistas»

Es divertido escuchar a la izquierda mediática acusar al PP de trumpismo y de atacar la democracia cuando el Gobierno no presenta los Presupuestos. Es esperpéntico que hablen de colonizar las instituciones cuando han desaparecido los criterios de mérito y capacidad en los altos cargos y los directivos.

Es realmente absurdo que pretenda que su situación judicial es la consecuencia de la fotografía que se hizo con Puigdemont en 2023. Me temo que debe pensar que los españoles somos un hatajo de idiotas. La realidad es otra muy distinta. Los delitos que presuntamente habría cometido con sus compinches son muy graves. Las pruebas producen auténtico bochorno e indignación. A pesar de ello, decidió contar ayer en la comisión de investigación del Senado una historia sin fundamento asegurando que «en aquel momento ya me avisaron varias fuerzas políticas: ten cuidado.

Los dirigentes de Sumar son muy pesados. Han asumido el papel de palmeros del sanchismo y tras disfrutar de las sinecuras de los cargos recibidos ahora se quejan por los casos de corrupción y acoso sexual que afectan al PSOE. Nunca imaginaron que llegarían a disfrutar de esos sueldazos, coches oficiales y despachos. Sánchez recompensó a Yolanda Díaz con una vicepresidencia y un papel irrelevante en el seno del Gobierno socialista comunista. La dejan salir en alguna rueda de prensa, hace declaraciones y anuncios que nadie se toma en serio y cosecha fracaso tras fracaso en todas las elecciones.

Es lamentable que una rueda de prensa para hacer balance en La Moncloa se convierta en un ejercicio de descarado partidismo. Uno de los aspectos en los que Sánchez ha superado a cualquiera de sus antecesores es en el uso partidista de los medios públicos. Por supuesto, su única utilidad es dirigirse a los suyos y avanzar en la radicalización. Fue otro ejercicio de propaganda y, como siempre, de colocar un relato. Es interesante que empezara con una referencia a los escándalos de acoso sexual y corrupción en el PSOE. No solo no son hechos aislados, sino que son numerosos y afectan a los que eran sus colaboradores más importantes. Al final, todo se reduce a que el PP es muy malo y él lo ha hecho todo bien.

España es una anomalía entre las democracias. Lo es por muchas razones, pero sobre todo por estar gobernada por una coalición socialista comunista que no cuenta con una mayoría parlamentaria. Muchos países iberoamericanos han sufrido la devastación de estar gobernados por formaciones de la izquierda radical y populista que tan grata resulta para el sanchismo y sus aliados. Esto llega al extremo de escuchar como el candidato del centro derecha a las elecciones chilenas, José Antonio Kast, es calificado de ultraderechista y su rival, la comunista Jeanette Jara, de izquierdista por TeleSánchez y el resto de los medios de comunicación afectos al régimen.

Una cosa que he descubierto a lo largo del tiempo es que a mucha gente le gusta que le engañen e incluso no se enteran de ello. Es algo que les sucede, también, a personas inteligentes y poderosas, porque siempre hay pelotas dispuestos a complacer al líder o al jefe. Me recuerdan, también, a los correos que al llegar a las postas cambiaban de caballo. En política o en las empresas la lealtad depende del poder que ostenta el receptor de los halagos. Y llegado el momento, el trepa salta a un nuevo caballo que le lleve a buen puerto. La política es un terreno abonado a estos especímenes tan deleznables. Los conocí cuando me dediqué a ese noble arte que es el servicio público y que ahora está tan prostituido como las amigas de José Luis Ábalos. A muchos sanchistas les gusta servirse de lo público, aunque el Partido Popular no ha sido inmune a ello.

No hay un día en que se produzca una noticia positiva para el sanchismo. Es cierto que el aparato propagandístico del régimen, no hay una definición mejor, está volcado en tres frentes: su defensa, atacar al PP y engordar a Vox. Las tramas corruptas han emergido con una fuerza impresionante a lo que se unen los escándalos de prostitución y acoso sexual. Lo único positivo es que sus socios y aliados hacen oídos sordos. Sumar, ERC, Bildu y PNV son auténticos palmeros que se sienten cómodos chapoteando en este lodazal. Hay que reconocer que tienen las espaldas anchas para asumir el peso de sostener el declive del Gobierno socialista comunista.

enudo carrerón lleva Leire Díez, la tenebrosa pocera del sanchismo, que actuaba de mamporrera a las órdenes de Santos Cerdán. La realidad es que se trata de una presunta periodista con una trayectoria muy extraña, porque no se le conoce actividad en esta materia. A estas alturas nadie se la toma en serio. Ese aire histriónico y el personajillo que le acompaña para pagar las facturas confirman que son un auténtico lumpen político. De momento ha acabado en un calabozo tras ser detenida por la Guardia Civil.

«El más fiel sanchista cumplirá su papel y protagonizará otro choque con el Supremo»

No tengo criterio para valorarla como médico, pero los datos objetivos muestran que es la peor ministra de Sanidad de la democracia. Ha demostrado que es una activista radical que está obsesionada con Ayuso. Es la consecuencia de esa soberbia que le caracteriza y que es característica de los pijoprogres. No puede entender que le derrotará en las urnas y que, además, sea una magnífica presidenta muy querida por la gran mayoría de los madrileños. No hay más que ver el resultado en las urnas y las encuestas. Esa obsesión es consustancial al sanchismo y sus aliados, aunque también es una baza para la receptora de esos ataques constantes. Los excesos siempre son malos y en política se pagan en las urnas. Me imagino que su trayectoria como sindicalista y no haber destacado en su profesión es otro factor que explica su virulencia contra el sistema sanitario madrileño, que es uno de los mejores de Europa.

«María Guardiola es una magnífica candidata que gestiona con eficacia y tiene los valores que son exigibles a los servidores públicos»

«La legislatura se encuentra en una situación de colapso por su mala gestión como director de Personal»

Los años pasan y nuestra Carta Magna mantiene su vigencia. Fue un gran acierto de los diputados y los senadores constituyentes. Adolfo Suárez, Felipe González, Fernando Abril Martorell y Alfonso Guerra tuvieron un papel decisivo, ya que los grandes temas, como es lógico, fueron resueltos por los líderes de los dos grandes partidos y sus colaboradores más cercanos.

La verdad es que Sánchez está sufriendo un auténtico calvario. No hay día en que no se produzca una noticia negativa que le perjudique políticamente. Es verdad que el aparato propagandístico de La Moncloa hace denodados esfuerzos por transmitir una imagen de tranquilidad e intenta contener los daños.

Es una de esas historias donde hay dos versiones más un montón de entregados activistas siguiendo la propaganda oficial. La relación entre el PSOE y Junts nunca llegó a ser, ni siquiera, un matrimonio de conveniencia, que es lo que Sánchez tiene con Sumar, PNV, ERC y los antiguos dirigentes de ETA. Cuando los medios del régimen intentan descalificar al PP por unos posibles pactos con Vox, resulta hilarante teniendo en cuenta las poco recomendables alianzas del inquilino temporal de La Moncloa.

El PP ha decidido citar a Antonio Hernando, Santos Cerdán y Víctor Ábalos a la comisión de investigación del caso Koldo en el Senado. El primero es secretario de Estado e íntimo amigo de Óscar López, pero sobre todo era uno de los peones de Pepe Blanco en la empresa Acento, que es el poderoso lobby del sanchismo. Es un fiel reflejo del triunfo del capitalismo de amiguetes que caracteriza, desgraciadamente, al socialismo actual. Nada que ver con los valores éticos y los principios políticos.

No hay que tomarse en serio los datos ofrecidos por la delegación del Gobierno, ya que al frente está uno de los más destacados bufones del sanchismo. No sé si ofendo a los bufones con esta comparación, pero creo que la definición de la Academia Española encaja muy bien con sus escasas habilidades. En otro tiempo sería «un personaje cómico encargado de divertir a reyes y cortesanos con chocarrerías y gestos». No hay duda de que las chocarrerías es lo suyo, porque vive instalado en declaraciones chistosas, aunque de escasa gracia, y dichos groseros.

Es una paradoja sorprendente. Desde la perspectiva estrictamente ideológica y la defensa del Estado de Derecho, la respuesta sería que sí. Sánchez preside un gobierno socialista comunista que nunca ha tenido una mayoría sólida, ya que solo fue de investidura. Este contrasentido se fundamenta en que los votos decisivos fueron de Junts, que es una formación independentista de centro derecha. Feijóo ganó las elecciones, pero no podía alcanzar un acuerdo con Puigdemont. En cambio, el líder del PSOE estaba dispuesto a cualquier cosa con tal de mantenerse en La Moncloa. El precio de la investidura fue la amnistía.

Tras su entrada en prisión todo el mundo se pregunta si acabará cantando. No hay duda de que sabe muchas cosas. La cuestión es si podría provocar o no la caída del Gobierno. En este aspecto me sorprende que lo desprecien calificándolo de putero, indeseable y corrupto, porque significa que no le temen. No se trataría más que de chascarrillos, anécdotas o exageraciones, pero el jefe estaría a salvo de cualquier irregularidad o corrupción. Los heraldos monclovitas defienden, por tierra, mar y aire, que se trata de unos golfos que habrían abusado de la confianza del secretario general.

«El colofón ha sido constatar que la agenda judicial es demoledora»

«Lo de reunirse en un caserío parece poca cosa comparado con la sumisión del sanchismo a Puigdemont negociando en Suiza y aceptando la escandalosa presencia de un relator»

«El dimitido es otro juguete roto del sanchismo, aunque supongo que su sucesor o sucesora le buscará un buen destino»

«En cualquier país de nuestro entorno, un escándalo de estas características habría provocado la dimisión del presidente del Gobierno»

«La cuestión de fondo es que Sánchez autorizó una operación de las cloacas contra Isabel Díaz Ayuso filtrando datos reservados que afectaban a su pareja»

«La sentencia del Supremo no es una broma de mal gusto sino la constatación de una grave actuación delictiva de un funcionario del Estado»

Al margen de la patética reacción del Gobierno socialista comunista y sus aliados políticos y mediáticos, no pueden esconder la gravedad de la condena a García Ortiz a dos años de inhabilitación por revelación de secretos. Es la primera vez que es condenado un fiscal general del Estado y muestra el disparate de no haber presentado la dimisión para defenderse sin que una posible sentencia condenatoria pudiera perjudicar la imagen de la institución. Una vez más, los representantes gubernamentales acudieron a esa obviedad de que acatan y respetan el fallo del Supremo, pero no lo comparten. No tienen otra opción, ya que no cabe la insumisión.

La estrategia de La Moncloa es colocar un relato que beneficie al líder socialista ante los numerosos y graves escándalos de corrupción que le rodean. Los guionistas están simplificando el escenario de forma que parezca una película o serie B donde hay unos malos, que en este caso son los defensores del Estado de Derecho y el ordenamiento constitucional, y los buenos, que conforman una ciénaga de corrupción, prostitución y clientelismo. No es un encargo fácil, pero cuentan con poderosos aliados en los medios de comunicación que están dispuestos a cualquier comportamiento reprobable con tal de garantizar el mantenimiento del statu quo.

Cada día que pasa conocemos nuevas informaciones sobre las cloacas del sanchismo. El nivel de podredumbre es asombroso. Cuesta entender por qué Sánchez se rodeó de gente tan zafia e ignorante. Es lógico que especulemos, porque resulta muy llamativo. Las declaraciones judiciales de Leire la Pocera y su amigo Dolset confirman que eran unos sanchistas tan aguerridos como ignorantes. No hay que ser un fino analista para entender que con esta versión cutre de Pepe Gotera y Otilio no se podía emprender con éxito ninguna operación política.

A priori, el ciclo electoral autonómico que comienza con Extremadura es desfavorable para el PSOE. Es cierto que el PP ni puede ni debe confiarse, porque sería un grave error. El poderoso aparato de propaganda y sus medios de comunicación, encabezados por el NO-DO y sus activistas, se volcará en los candidatos sanchistas, ya que se juegan mucho. No parece probable un vuelco teniendo en cuenta los perfiles que ha decidido presentar Sánchez, en la línea de mediocridad que caracteriza actualmente al socialismo. Nada que ver con el felipismo. La presidenta extremeña ha demostrado que es una excelente política y gestora a pesar de estar en minoría y con Vox siempre dispuesto a provocar inestabilidad para conseguir réditos electorales. No ha querido aprobar los presupuestos de la comunidad y Guardiola, acertadamente, ha convocado elecciones. Podría haber hecho un Sánchez y optar por prorrogarlos, pero es positivo que el PP demuestre que hay otra forma de hacer política desde la dignidad y el servicio público. A estas alturas parece bastante probable que pueda conseguir el penoso hito de completar una legislatura sin presentarlos. Por supuesto, con el aplauso de los activistas que actúan como palmeros del líder socialista en los medios de comunicación.

Don Juan Carlos es uno de los grandes reyes de la Historia de España con los Reyes Católicos, Carlos I, Felipe II y Carlos III. En el caso de Alfonso XII, creo que hubiera realizado una labor extraordinaria, pero su prematura muerte nos impide saberlo. Ningún rey del pasado puede ser analizado desde nuestra mentalidad, ya que el contexto nacional e internacional siempre es fundamental para interpretar un reinado. Es algo evidente para cualquier historiador mínimamente avezado. La Historia no puede ser interpretada y escrita con la mentalidad de un hooligan como sucede cuando aparece la política, porque es una disciplina científica que tiene una metodología y unas reglas. Por eso, las hagiografías, la propaganda o la memoria no son fuentes fiables. Su utilidad puede ser complementaria con aquellas que podemos considerar sólidas y rigurosas. Es una de las causas de mi rechazo a las leyes de memoria histórica que son hijas del fanatismo y la ignorancia. Luis García de Valdeavellano, uno de los grandes historiadores de nuestro país, indicaba que escribir desde la Segunda República seguía siendo política. Es una reflexión que podemos mantener, desgraciadamente, a pesar del tiempo transcurrido.

En contra de lo que muchos puedan pensar, la realidad es que Sánchez nunca ha tenido ningún interés por el regreso del expresidente catalán. Hace unos años decía que no podría dormir si Pablo Iglesias se sentaba en el consejo de ministros. Era un exceso retórico, porque duerme muy feliz en La Moncloa. Lo que quería trasladar era la profunda antipatía que sentía por él y que no podía soportar un gobierno en coalición. Ahora se siente más cómodo con Yolanda Díaz, cuyo único objetivo es seguir siendo vicepresidenta, y Sumar, cuyo papel es similar a los partidos satélite que tiene Xi Jinping en el gobierno chino.

Nunca he compartido las esperanzas puestas en el Tribunal de Justicia de la UE por los defensores de la Constitución y el Estado de Derecho. Las cesiones de Sánchez han debilitado la posición de España y era lógico que el abogado general del TJUE, Dean Spielmann, se lavara las manos como Pilatos. La amnistía es un atropello a la Constitución y a lo que decidieron los diputados y los senadores constituyentes. Es la expresión de estos tiempos donde cualquier indignidad es legitimada mientras se compre al que tiene que validarla.

«Se había dado la orden de buscar basura que pudiera perjudicar a jueces, fiscales, periodistas y empresarios que fueran desafectos al régimen»

No hay que ser un gran analista para constatar el despliegue de los medios sanchistas apoyando a Santiago Abascal. Por supuesto, no se trata de blanquear, como han hecho con los independentistas, los comunistas y Bildu, sino de fabular con un PP que hace seguidismo con Vox y darle mucho espacio en los periódicos, las radios y las televisiones.

Es el dilema en cualquier procedimiento penal. Es cierto que en unos casos existen pocas dudas, en uno u otro sentido, y en otros es difícil adjudicar la culpabilidad, aunque se tenga la certeza de ella. Nuestro sistema judicial es eficaz y garantista. Su mayor problema es la lentitud provocada por la incapacidad de los políticos de dotarlo de más recursos humanos y materiales.

Sánchez ha conseguido instalar en la política española y los medios de comunicación afines un profundo desprecio por Puigdemont y su partido. Una vez más han irrumpido los guionistas de La Moncloa para elaborar un relato que permita encajar todas las piezas y justificar la continuidad de una legislatura agónica.

«Ha puesto el Estado a su servicio y solo le falta controlar el Poder Judicial»

Aveces pienso que los sanchistas creen que los españoles somos idiotas. Es un insulto a la inteligencia calificar el gobierno socialista comunista como estable, salvo que se entienda que lo es porque no tiene actividad legislativa relevante. Con esta teoría tan pintoresca no solo no es necesario aprobar los Presupuestos, sino que es ocioso elaborar leyes. Lo único estable son los sueldos, los coches oficiales y otras mamandurrias. No me sorprende que todos ellos quieran agotar la legislatura y atropellar lo que son los usos y costumbres en todas las democracias.

Haga lo que haga, Feijóo es malo. Es algo que no se resolverá hasta que llegue a la Moncloa. Nos encontramos ante una ecuación imposible de solucionar. La realidad es que no es más que propaganda. El sanchismo y sus aliados mediáticos han desatado una campaña que se sustenta en que es débil, hace seguidismo de Vox y Ayuso y no modificará la ingeniería social desarrollada por el gobierno socialista comunista. En definitiva, que su liderazgo es inexistente. Por otra parte, la derecha acomplejada hace un patético seguidismo, como ha sucedido en ocasiones anteriores.

Mazón no solo ha destruido su carrera política y profesional, sino que ha generado un grave problema al PP en el momento más inoportuno. Tendría que haber dimitido hace un año, ya que hubiera cortocircuitado la estrategia sanchista y puesto el foco, también, en los errores del Gobierno. En cambio, ha sido un año con un desgaste político cuyas consecuencias reales no conoceremos hasta que se celebren las elecciones. Lo que sabemos con certeza es que el PSOE, que tiene una pésima candidata con Diana Morant, no cejará en su campaña contra el gobierno valenciano y seguirá poniendo trabas en la recuperación. No creo que nadie piense que un cambio en la presidencia significará que la izquierda política y mediática abandone el brutal acoso que sufre por la única razón de estar gobernada por los populares. El candidato que sustituirá a Mazón necesitará del apoyo de Vox, que puede forzar un adelanto electoral. Cualquier cosa es posible con Abascal. Lo sucedido no puede ser más inoportuno, porque La Moncloa y su aparato mediático utilizan la crisis valenciana para compensar su declive.

La campaña de la izquierda para acabar con Mazón ha tenido éxito, al final se derrumbó y presentó su dimisión. Por supuesto, no servirá para nada, porque continuará hasta las autonómicas. A estas alturas podemos constatar que la ingenuidad del PP no tiene límites y sus dirigentes no entienden el carácter frío e implacable de Sánchez. La catástrofe provocada por la DANA era una oportunidad que no iba a desaprovechar con la inestimable colaboración de la izquierda mediática que se juega mucho con la continuidad del líder del PSOE. Por otra parte, Mazón era una pieza de caza fácil, porque desde el primer momento se enredó en una maraña de mentiras que destruyeron su credibilidad.