Escuche cada día la opinión de Francisco Marhuenda en el podcast del director de La Razón.

Cuando alguien se plantea esta pregunta es que no se ha parado a pensar sobre su carácter. La ausencia de una mayoría para presentar una moción de censura viable deja en sus manos el agotar o no la legislatura. Es cierto que causó una cierta sorpresa que anunciara que elaborarían unos Presupuestos, ya que no cuentan con los votos para que sean aprobados. No hace nada al azar y el objetivo puede ser múltiple. Una opción es que siga la disparatada senda de debilitar al Estado dentro de su proyecto multinacional.

Ala hora de analizar los discursos, los mensajes y los gestos de León XIV hay que enmarcarlos en la coherencia de una doctrina que ni ha cambiado ni puede cambiar. Es coherente con el apostolado de Jesús. No se puede ser cristiano sin sentirse sobrecogido por la situación de los más desfavorecidos, así como por las injusticias en un mundo que no es perfecto. La izquierda política y mediática tiene por costumbre hacer siempre interpretaciones parciales o aprovechar cualquier oportunidad desde una concepción excluyente.

León XIV recibió una histórica ovación en las Cortes Generales tras finalizar su discurso. Fueron casi ocho minutos que muestran el extraordinario fervor que ha desatado su viaje oficial, pero, sobre todo, su enorme altura intelectual y moral. Los intentos de apropiarse de su figura y sus mensajes, por parte de la izquierda política y mediática, resultan ridículos.

«No tiene el respeto institucional y convicción democrática que tenían sus antecesores»

La visita de León XIV coincide con un proceso cada vez más acelerado de descomposición del sanchismo. Más allá de la maquinaria de propaganda de La Moncloa y la siempre fiel armada mediática del régimen, los esfuerzos por unir la figura de un hombre ejemplar y coherente con una persona sin valores que está rodeado de escándalos de corrupción resultarían hilarantes, si no fuera porque vivimos una situación extremadamente grave.

Lo que sabíamos hasta ahora es que la directora de la Guardia Civil es una feliz sanchista que siente una admiración desbordante por Sánchez desde que le conoció. Tengo que reconocer que genera un fenómeno fan en muchas mujeres y hombres que ha sido una de sus fortalezas para llegar a la Secretaría General del PSOE y, finalmente, a la presidencia.

«El patético cortafuegos monclovita gira alrededor de la ignorancia de Sánchez»

La estrategia para protegerle es lógica, aunque no resulte creíble. Es lo que diseñaría cualquier abogado mínimamente avezado. No incluyo a Óscar Puente que sigue empeñado en atacar a los jueces. Lo mejor sería que se estudiara la documentación en lugar de hacer el ridículo, porque podría defender a su señor con mayor eficacia. Alguien le debería explicar que eso de ser ministro no es vitalicio. Cuando las urnas acaben con el sanchismo tendrá un difícil acomodo como picapleitos. No sé si lo hace para suceder a Sánchez, porque me cuesta creer que su zafiedad y simpleza argumental no sean una estrategia. En cambio, Cerdán y Leire son lo que parecen.

Nada le podría gustar más al inquilino de La Moncloa. No hay duda de que TeleSánchez ofrecería un despliegue espectacular. La armada mediática del régimen podría atacar a Feijóo, pero se sumaría, también, la derecha acomplejada. No hay que olvidar que la frase que les define es que el PSOE lo hace mal, pero también el Partido Popular. Creo que no tiene que llegar por una moción de censura salvo que hubiera un giro histórico donde todos se unieran para acabar con esta etapa triste y aciaga. En poco más de un año, Sánchez sufrirá una enorme derrota en las urnas.

«Hay que levantar la bandera contra el totalitarismo comunista que representa el Grupo de Puebla»

«No les importa otra cosa que seguir con el saqueo masivo de España, que es algo en lo que coinciden con los sanchistas»

No quiero ofender la memoria del primero comparándolo con el segundo, porque sería muy injusto poner a la misma altura a uno de los grandes constitucionalistas con un mero operador del Derecho que decidió convertirse en un juez político para medrar en las covachuelas del poder. Por García-Pelayo siento un gran respeto, aunque no comparto su voto decisivo en la polémica sentencia sobre Rumasa. Fue un grave error que pagó muy caro, aunque otros magistrados de gran prestigio apoyaron la decisión del Gobierno.

No importa que insista en la idea de que «no me consta» para protegerse ante los numerosos escándalos que afectan a su Gobierno, su partido y su familia. La mayor parte se hicieron en su nombre y es insostenible insistir en que no sabía nada. Cualquier persona que conozca a Sánchez sabe que le gusta mandar y controlarlo todo. Es algo lógico tanto por la forma con que consiguió alcanzar el poder en el PSOE, repudiado por Zapatero, Rubalcaba, González y la inmensa mayoría de los barones, como por el personalismo con que ha dirigido su partido y el Gobierno.

He de reconocer que me impresiona la desfachatez de la izquierda a la hora de afrontar los escándalos que afectan al inquilino de La Moncloa. Como resultado del momento en que decidió mostrarse ante la opinión pública como un hombre profundamente enamorado de su mujer y el camelo de los días de reflexión, la dirección del PSOE decidió organizar unas cloacas para «desestabilizar» las investigaciones que fueran molestas para el Gobierno. Hay que aclarar que eso de la «dirección» es un eufemismo, porque en el partido y el Gobierno no se hace nada sin contar con la autorización del cursi enamorado.

Los españoles están abrumados ante la avalancha de noticias de corrupción que afectan al sanchismo. El nivel de degradación que se ha alcanzado era impensable, pero la realidad es muy tozuda. La aparición de un importante número de joyas de Zapatero en la caja fuerte de su despacho oficial como expresidente ha generado incertidumbre y preocupación en La Moncloa y el PSOE. La reacción del entorno del expresidente ha sido señalar que provienen de la herencia de su mujer. La mujer de Zapatero ha sido siempre muy discreta.

«No hay duda de que en esta etapa se han roto, en sentido negativo, todos los esquemas»

No sé si servirá de algo conociendo al personaje, pero el líder del PNV, Aitor Esteban, considera que Sánchez es un «irresponsable» siguiendo a cualquier precio. Lo normal en cualquier democracia sería la convocatoria de elecciones generales este año. El tsunami Zapatero es el colofón de la serie de catastróficas desdichas que afectan al inquilino de La Moncloa.

La imputación del expresidente del Gobierno es un tsunami que destroza cualquier estrategia diseñada por Sánchez y su equipo. Lo sucedido tiene dos vertientes. La primera y más importante es la judicial, donde todo dependerá de la evolución de la instrucción. Hay mucho tiempo por delante, ya que su complejidad y derivadas hacen prever que será un proceso largo.

«La proliferación de puteros a cargo del erario, desalmados y palmeros es bastante desoladora, pero en poco más de un año se acaba esta sórdida etapa»

La presentación de una moción de censura sería la mejor noticia que podría recibir Sánchez. Desde luego, hay muchos motivos, pero no contaría con los votos suficientes. Es cierto que por mucho menos de lo que ha sucedido en esta legislatura, la izquierda apoyó la moción contra Rajoy. Los Presupuestos del Estado se habían aprobado con el apoyo del PNV; era un tema antiguo y se aprovechó la publicación de la sentencia de la Audiencia Nacional sobre la Gürtel. En realidad, fue una excusa, así como una interpretación libre y manipulada de la misma.

«Debería ser más prudente y recordar los negocios de prostíbulos y saunas gays de la familia Gómez»

«Sánchez no tiene ningún incentivo, a lo que se añade su ausencia de ética, para convocar unas elecciones anticipadas»

La realidad es que Sánchez está hundiendo al PSOE. Es una situación desastrosa como se comprobó este domingo en Andalucía. Juanma Moreno ganó las elecciones con 53 escaños, 1,7 millones de votos y un 41,59 %. En cambio, Montero, la exvicepresidenta primera y actual vicesecretaria general del PSOE, consiguió un resultado peor que Espadas. Era difícil, pero ha perdido 2 escaños y ha bajado a 28. Hace unos meses dejaba el Gobierno socialista comunista y se autodefinía como la mujer más poderosa de España desde la Transición. Es curioso que olvidara que Soraya Sáenz de Santamaría fue vicepresidenta única con Rajoy. Cuando alguien es importante o tiene un cargo no necesita recordarlo.

España vive un intenso cambio de ciclo político que se refleja en las tres derrotas electorales del sanchismo en las que el espacio del centro derecha se ha situado alrededor del 60 por ciento de los votos. Sánchez es el segundo presidente que más lleva en el cargo, pero lo más importante es cuál es el precio que ha pagado para conseguirlo. La última legislatura es absolutamente estéril y no ha podido aprobar ninguna iniciativa importante. Ha incumplido la Constitución al no presentar el proyecto de Presupuestos Generales del Estado. Su única agenda ha sido sobrevivir en La Moncloa.

Durante muchos años fue un personaje sobrevalorado. Los medios de comunicación lo mimaban, porque era tanto un referente LGTBI+ como por haber estado en el País Vasco. Un magistrado me decía hace años, con evidente ironía, que era el único juez que reunía estas condiciones. Uno de los aspectos más entrañables de los dirigentes del PP es su enorme ingenuidad, ya que pensaban que Marlaska era de los suyos. Es aquello que se decía bromeando que no aciertan en muchos nombramientos, ya que creen que son afines y luego resulta que son independientes que han llegado a los cargos por sus propios méritos. En cambio, en el PSOE nunca sucede. Conde-Pumpido es un ejemplo de ciega lealtad al inquilino de La Moncloa. Es capaz de cualquier cosa con tal de hacer méritos para ser consejero permanente del Consejo de Estado.

No es exagerado calificar a Ayuso como la némesis de Sánchez, porque las derrotas en Madrid le resultan muy duras. Es conocido que siempre le gusta ganar, me imagino que nunca se tomó en serio eso de que lo importante es participar. Nadie le explicó que la vida no está jalonada de una sucesión de victorias. En lugar de agradecer la gran suerte que ha tenido al llegar a la presidencia del Gobierno anda enfadado con el mundo. Su problema es que Ayuso es una mujer demasiado poderosa y deslumbrante para él.

La transformación que ha vivido Andalucía desde que gobierna el PP es tan positiva como espectacular. Tras décadas de gobiernos socialistas, Juanma Moreno ha desarrollado una gestión eficaz, transparente y alejada de las prácticas caciquiles que habían caracterizado a sus antecesores. Hace 20 años era impensable que algún día gobernara el centro derecha, pero llegó un cambio que antepone los intereses de Andalucía y España a la supervivencia política y las cesiones a los independentistas, los comunistas, los antisistema y los antiguos dirigentes del aparato político y militar de ETA, como hace Sánchez.

Apesar de los intentos por corregir el disparate, la realidad es que ha demostrado que es la peor enemiga de sí misma. Mucha gente tendrá presente a la hora de ir a votar que en el debate electoral en Canal Sur consideró que la muerte de los dos agentes de la Guardia Civil en Huelva había sido «un accidente laboral». Al día siguiente tuvo que corregirlo, ante la indignación generalizada y la crítica desatada. El desprecio que representaban sus palabras es algo difícil de olvidar. La candidata socialista cambió de idea y ahora sí las considera unas muertes en acto de servicio. El problema es que las disculpas llegaban tarde.

ras conocer la falta de ética y dignidad de Starmer, Sánchez debería cambiar el nombre de la inane Internacional Socialista que preside. Lo mejor sería de los Populistas, Arribistas y Antisistema. No solo por el primer ministro británico, sino para recoger con mayor precisión los socios que le rodean. Sus primeras palabras cuando se conoció el batacazo laborista fueron muy clarificadoras. No podíamos esperar nada del discurso que anunció y que se ha reducido a que no renuncia a la poltrona. Al final, todo según lo previsto en estos tiempos faltos de principios y donde cualquier mediocre carente de carisma puede ser primer ministro o presidente del Gobierno. Mucha gente se pregunta qué sucederá tras las elecciones andaluzas.

Este domingo escuchaba a un científico en la televisión pública unir las pandemias al cambio climático. Entiendo que los sanchistas se tienen que esforzar para seguir con su agenda woke pijoprogre, pero no a costa de decir auténticas chorradas. Es muy preocupante cuando la ignorancia viene avalada por alguien que utiliza su condición de experto en la materia, porque las personas que están viendo estos programas pueden darles verosimilitud a esas afirmaciones.

«Ayuso acierta levantando la bandera de la Hispanidad frente a farsantes, mentirosos e ignorantes»

pesar de cómo le gusta aprovechar políticamente las crisis, en esta ocasión permanece en silencio. Es sorprendente. Es bueno recordar que en casos anteriores ha sacado partido y le encanta sacarse fotos, hacer declaraciones institucionales y presidir gabinetes de crisis. Ni siquiera es una crítica, porque es una realidad objetiva. Al final, es un político que tiene olfato, como hemos podido comprobar desde que asumió por primera vez la secretaría general del PSOE.

No tiene ningún sentido que la fiscal general del Estado se inmiscuya en las decisiones técnicas de un fiscal durante un juicio. Es, simplemente, escandaloso. Peramato se ha confundido en su papel, porque no es la fiscal general del Gobierno. No es lo que establece nuestra Constitución e, incluso, los constituyentes decidieron que el Ministerio Fiscal estuviera dentro del Poder Judicial. Hubiera podido ser diferente, pero fue una decisión acertada, coherente e impecable. Peramato es una fiel sanchista. Me parece mal, pero es su problema.

Al final, será la primera legislatura que concluirá sin que se aprueben unos Presupuestos. El disparate es tan enorme que resulta indefendible. A los sanchistas les molesta que insistamos en las prácticas despóticas y autoritarias del presidente del Gobierno, pero es una realidad tan evidente que les debería dar vergüenza. Los constituyentes no contemplaron un despropósito de estas dimensiones. No conozco a ningún jurista, por supuesto no me refiero a Yolanda Díaz y Óscar Puente, que defienda lo que está sucediendo. No es una cuestión ideológica o partidista, sino de respeto al ordenamiento constitucional.

Con su declaración en el Supremo confirma que es un auténtico pícaro al igual que su subordinado Koldo. Es fácil imaginarlos saliendo de las páginas de alguna de las obras maestras de la literatura del Siglo de Oro. Por supuesto, no me olvido del corruptor, Aldama, que es el más frío y peligroso de la trama. Lo más hilarante fue que el exministro justificó que estaba profundamente enamorado de la prostituta que recibía los beneficios de ese amor loco y recordé la película «Pretty Woman», aunque sin un final feliz. Por lo visto, el amor maduro por una joven que podría ser su hija justifica todo lo sucedido. La intervención de Ábalos confirma el desorden que existía en el PSOE, suponiendo que no aparezca financiación ilegal.

He de reconocer que no me sorprende. Me han hablado mucho y mal de Teresa Peramato, porque es de formas amables pero implacable a la hora de cumplir las órdenes del Gobierno y colocar a sus compañeros de la minoritaria UPF. No hay que olvidar que ha sido nombrada con el objetivo de que el Gobierno mantenga el control del Ministerio Fiscal. No es necesaria la sutileza, sino, como les gusta a los sanchistas, a lo bruto. A estas alturas me sigo reafirmando en que en ninguna circunstancia la Fiscalía tiene que asumir la instrucción de los procesos. Es fácil imaginar lo que sucedería con un Gobierno que tiene como juristas de cabecera al fanático y sectario Cándido Conde-Pumpido y sus clones. No es casual, también, que quieran reducir la acción popular a la mínima expresión, aunque los socialistas la utilizan siempre que tienen oportunidad para politizar la Justicia. No vamos a esperar a estas alturas ningún ejercicio de coherencia. El Estado de Derecho tiene la suerte de que Sánchez no cuenta con una mayoría suficiente en el Congreso para imponer sus leyes de ingeniería social.

La desesperación ante los sucesivos fracasos electorales hace que Sánchez haya decidido reivindicar las siglas de su partido. Es curioso teniendo en cuenta su pésima relación con Felipe González que es, sin lugar a duda, una de las figuras más importantes de la Historia del PSOE con sus luces y sus sombras. No quiero formar parte de la pléyade de corifeos del centro derecha que lo están elevando a los altares, porque critica las lamentables actuaciones del presidente del Gobierno.

No tengo nada en contra de los sindicatos. Me pareció muy acertado su inclusión, junto a las organizaciones empresariales, en la Constitución. En muchos casos tengo un gran respeto por la labor que realizan aquellos que conozco y comparto reuniones institucionales. Otra cosa muy distinta es constatar la politización de los sindicatos al servicio del Gobierno socialista comunista.

«A pesar del pintoresco optimismo que intentan trasladar las huestes monclovitas y su armada mediática, la legislatura está acabada y no remontará»

Su catastrófica gestión al frente del Ministerio de Sanidad me hace dudar, dicho irónicamente, que lo sea. Es una licenciada en Medicina que un día ejerció la profesión, pero hace tiempo que es una política fanática y sectaria, pero, sobre todo, inexperta en la gestión de la sanidad pública. No hace mucho se hacía broma con que era la única política de la Historia que era mujer, médica y madre. Tenía un familiar que era un gran médico, con una de esas especialidades de cirugía complicada, que se había formado en Estados Unidos y era catedrático.

La incoherencia de Sánchez resulta asombrosa. Es cierto que nos hemos acostumbrado, pero no podemos darle carta de naturaleza. No puede dar ninguna lección quien ha pactado con los enemigos de España e incumple la Constitución.

Tras formalizar un acuerdo de gobierno con Vox para Extremadura, el PP repetía el mismo escenario para Aragón este miércoles. Es la peor noticia posible para Sánchez, porque esperaba inestabilidad y enfrentamientos e, incluso, una repetición electoral. El centro derecha ha ganado de forma contundente las tres últimas elecciones y no hay que ser un gran analista para llegar a la conclusión de que los votantes querían que el PP y Vox se entendieran.

Al final, resulta que Aldama para Javier Hidalgo no era más que un canal de comunicación con los ministerios. Es decir, un correveidile al que le daba generosas propinas, dicho irónicamente, como destinaba a camareros, conductores y otros empleados del servicio. No me sorprende, porque los nuevos ricos, como el ex CEO de Air Europa, tratan como criados a personajes como el famoso comisionista amigo de Koldo. Un catedrático y gran historiador me decía siempre que las cosas son lo que parecen y con el hijo de Pepe Hidalgo todo resulta muy evidente.

Una nueva victoria de Juanma Moreno será buena para Andalucía, pero también para España. Durante el largo periodo de gobiernos socialistas, la región se asoció a la corrupción, el clientelismo y los chanchullos. Era injusto, pero los escándalos se sucedían con monótona insistencia. El largo tiempo que estuvo dominada por el PSOE creo una cultura política viciada por una serie de prácticas impropias de una democracia transparente y sólida. Esa idea de «colócanos a todos» para conseguir mantenerse en el poder era un caciquismo que nos retrotrae a los tiempos de la Restauración. En cambio, en estos años de gobierno de Moreno no se ha producido ningún escándalo.

Con el Gobierno socialista comunista hay que partir de la base de que su única prioridad es la supervivencia. Es una gestión a golpe de ocurrencias y gestos propagandísticos. Sánchez y sus socios están muy contentos con la regularización de inmigrantes que consideran una «bendición». La realidad es que es una chapuza inmensa y, una vez más, ha decidido hacerlo sin pasar por el Parlamento. Es una nueva muestra de su comportamiento como superhéroe de la paz y la democracia.

A Sánchez ya se le queda pequeña España y ha decidido erigirse en el líder del mundo. Es incapaz de presentar unos Presupuestos Generales del Estado y todo indica que pasará a la Historia por gobernar una legislatura sin conseguirlo. Por supuesto con la sumisa condescendencia de una izquierda política y mediática, así como de unos sindicatos que hubieran incendiado las calles si el gobierno fuera del PP.

He de reconocer que tenía la duda entre utilizar el término casposo o autoritario, ya que los dos encajan muy bien para definir a los participantes en la inútil cumbre anti Trump. Sánchez, desgraciadamente, se siente muy cómodo con los líderes populistas bolivarianos que son tan indocumentados como estrafalarios. No hay más que ver al cretino de Petro, la farsante de Sheinbaum o el caradura de Lula da Silva, que es un ejemplo de un político sobrevalorado. Un efecto indeseado del sistema presidencialista es que favorece a los radicales y populistas de uno u otro signo. Mientras Sánchez se reunía con sujetos de esa catadura, Macron convocaba a los líderes europeos para tratar sobre el conflicto con Irán y sus consecuencias.

Sánchez está muy contento porque reunirá unos pocos progres, algunos del Grupo de Puebla, para hacer frente a la ola derechista. En total son una veintena y su peso en el mundo es más bien escaso. No importa porque venderán la cumbre como si fuera un evento sin precedentes. En La Moncloa están muy satisfechos. Por una parte las huestes sanchistas han salido en tromba para defender a Begoña Gómez y, sobre todo, atacar al juez Peinado. La única Justicia que les gusta es la popular y en la que los jueces sean funcionarios del partido.

Es muy acertado el término utilizado por Feijóo para definir esta disparatada regularización masiva de inmigrantes por motivos estrictamente partidistas y propagandistas. El fenómeno migratorio es uno de los temas más importantes e inquietantes que afectan a la Unión Europea. Una opción es afrontarlo de forma rigurosa, responsable y ordenada. La otra es el desbarajuste que ha organizado Sánchez, ya que le gustan los escenarios caóticos y conflictivos. Uno de los aspectos más característicos de su personalidad es que estamos ante un aventurero que asume el riesgo como algo consustancial a su falta de ética y moral.

«Entiendo que quieran hacer méritos frente al líder, pero hay un exceso de nerviosismo y sobreactuación»

«La inocencia no la determina la izquierda política y mediática, sino el procedimiento judicial»