Podcast oficial de la web Caballeros de la Pizza Redonda. Cada quince días una nueva entrega en la que proponemos temas relacionados con el fandom en general y nos extendemos sobre ellos. Además en cada programa, los miembros del equipo te recomendarán alguna obra para que veas, leas o juegues. ¿Te…

Casa nueva, pasado oscuro, una madre que empieza a sospechar de su propia hija — el terror español de manual, vamos. Pero hay un vestido de por medio. ¿Tendrá algo que ver con todo lo raro que empieza a pasar? :P

La primera Greenland era olvidable. Todo el mundo estaba de acuerdo en eso. Y aun así alguien dijo, hagamos la dos, con el mismo director y todo. Tiene acción y post-apocalipsis light. Si eso te parece suficiente, adelante.

No está bien, eso lo tiene claro Timo desde el principio. La historia flojea, la evolución del personaje es gratuita y las reglas mágicas que le dan los poderes al prota se rompen cuando conviene. Y aun así salió contento del cine. Nosotros tampoco lo entendemos, pero ahí está.

Dos horas más de "El Mandaloriano" en formato peli, ni mejor ni peor que un capítulo cualquiera. ¿Eso es bueno o es flojo? Aquí discrepamos un poco. Grogu, eso sí, se lo goza todo.

Cuatro fumados, un concierto de Kiss en Detroit y una road movie del 99 que llegó al cine sin que nadie se enterara. Mota la descubre con 40 años y confiesa que no está tan mal. Aunque el programa termina siendo un documental no oficial sobre las series americanas de los 90.

Le tapan la cara a Jared Leto y de primeras da un poco de cosa. Pero esta peli de muñecos ochenteros engancha, y mucho — tiene ese rollo de aventura gamberra que sabe exactamente lo que es. Si los Masters formaron parte de tu infancia, esto te va a sorprender. Te contamos por qué, sin destriparla.

La historia es de las que ya sabes cómo acaba desde el minuto diez: el que nadie cree que puede convertido en el que todos subestiman. Lo de siempre. Pero la animación es de las que quitan el aliento, con ese rollito sucio heredado del Spider-Verse. Lo técnico es impecable, lo narrativo no arriesga nada. Va a acabar siendo fondo de catálogo, pero de los bonitos.

Qué pasaría si Aida nunca hubiera terminado y todos siguieran hartos de hacerla. Carmen Machi y compañía haciendo de sí mismos, quemadísimos, mientras los productores piden otra temporada. La excusa sirve para meter temas de actualidad (redes sociales, acoso, feminismo) sin perder el tono de comedia. Al final hay un código QR que lleva al capítulo que estaban rodando durante la película, y eso solo ya vale mucho.

Un manga en tres tomos con un giro en el primer tomo que descoloca al principio, pero luego funciona a las mil maravillas durante los dos tomos siguientes. El dibujo está muy bien y los casos se leen con ganas. Lo malo: la serie está cancelada y las tramas principales quedan sin resolver. Para lo que vale y lo que cuesta, es una buena tarde de lectura.

Una película de ladrones y policías que hace exactamente lo que promete. Un ladrón con principios, un policía al que no le dejan trabajar y una trabajadora de seguros que recibe el mismo trato de siempre. Sus tres historias se van cruzando de la manera más de manual posible. Sabes perfectamente por dónde va a ir todo a media película y aun así funciona porque el enredo entre tramas está bien llevado.

La gente la pone a parir y en realidad es bastante lo que debe ser Hellboy. Investigación, terror rural en los Apalaches de los años 50 y un tono muy fiel al cómic original. El presupuesto es limitado y se nota, pero eso no le impide funcionar. Brian Taylor, el de Crank, está detrás, y una vez que lo sabes algunos momentos cobran todo el sentido. Si vienes buscando otra película de superhéroes, no es esta. Si vienes buscando Hellboy, sí que lo es.

Mezcla el rollito criminal de mediados del siglo XX con la historia de un aprovechado que quiere ser el mejor en ping pong. No es exactamente un biopic aunque lo parezca: le cambiaron hasta el apellido al protagonista para dejar claro que es una versión. Lo que importa es la dinámica de un cara dura endeudado con todo el mundo montando follones para cumplir su sueño. Causa y consecuencia bien ejecutados, algo que se agradece.

Una peli de terror que hace 20 años el mismo director hizo mejor y parece que desde entonces ha olvidado cómo se hace. Monstruos icónicos del juego metidos sin demasiado contexto, escenas sin conexión entre ellas y una sensación constante de que pasan cosas porque sí. El protagonista esquiva un monstruo, sube en ascensor, baja y ya no hay nada. Intenta ser onírica y profunda y no llega a ninguna de las dos. Visualmente tiene buenos momentos, al César lo que es del César. "Batiburrillo de imágenes vagamente surrealistas".

Un videojuego con fama malísima pero muy muy disfrutable. Más corto que el RE2 Remake, pero sin el relleno que eso implica. Nemesis aparece cuando tiene que aparecer y no está todo el rato acechando por los pasillos. La historia de ciudad en llamas con un bicho persiguiéndote funciona perfectamente para lo que es. Cómpralo cuando esté en oferta y date un buen fin de semana.

Un detective tiene 90 minutos para demostrar su inocencia ante una IA con poderes de jueza. Chris Pratt sentado en una silla todo el rato controlando una sala IMAX de voz. Suena limitado y sin embargo funciona: el ritmo es sorprendentemente trepidante. Es una película genérica con dos o tres ideas que la hacen sobresalir un poco. Palomitas de manual que se disfruta más en pantalla grande.

Actuaciones impecables, ambientación muy cuidada, y todo el rato la sensación de que no está pasando mucho. El 90% es contemplativo y pausado, con mucha cara triste y miradas al infinito. Eso sí, el final es potente de verdad. Para un día tranquilo y con paciencia.

Sigue a una enfermera durante un turno caótico de principio a fin. No es un thriller médico ni una historia de superhéroes hospitalarios. Es solo un turno de guardia con el hospital a reventar, personal de baja y situaciones que se van amontonando. Cada paciente trae su pequeña historia y la protagonista va aguantando como puede. Recuerda mucho a Hierve, aquella peli del restaurante, pero sin la trampa del plano secuencia.

Un videojuego de 2019 que dio a Capcom el empujón que necesitaba cuando más lo necesitaba. El remake pone la cámara donde tiene que estar y hace el juego mucho más accesible sin perder lo que lo hace grande. El inventario y las tintas de la máquina de escribir siguen ahí dando guerra, y Mr. X persiguiéndote por los pasillos tiene ese rollito Alien Isolation que puedes amar u odiar. La segunda vuelta con el otro personaje da un poco la sensación de que ya lo has jugado. Un remake bien hecho que mejora lo que había que mejorar y respeta lo que merecía quedarse.

Película de animación italiana que vende una cosa en la sinopsis y luego resulta que va de algo completamente diferente. La historia de Gino Bartali como héroe de la resistencia queda como excusa de fondo mientras la película real va de dos niños, uno israelí y otro palestino, haciéndose amigos gracias al ciclismo (ni Disney). La animación CGI no ayuda: todos los ciclistas son literalmente el mismo modelo copiado y pegado. El abuelo obsesionado con Bartali aparece cada diez minutos, el cansino.

Un videojuego de casi 26 años que Timo se ha vuelto a pasar y del que tiene mucho que decir. La tercera edición de la segunda generación suena a producto de relleno, pero resulta que sigue siendo muy disfrutable. Lo que introdujo (criar Pokémon, huevos, el postgame de volver a Kanto) sigue siendo de lo mejor que ha hecho la saga, y lo que ya no hacen (visitar la región del juego anterior) sigue siendo una oportunidad desperdiciada. Eso sí, las habilidades fuera de las batallas inutilizando dos Pokémon del equipo siguen siendo un crimen.

Una peli americana que por el título y el director te vende terror y acaba siendo otra cosa completamente. Supervivencia, relación tóxica de manual y el sello inconfundible de Sam Raimi colándose en cada escena. Los primeros quince minutos se emplean a fondo en recordarte lo imbécil que es el jefe, y funciona. La dinámica entre los dos personajes en la isla es lo mejor que tiene. Sam Raimi viniendo a pasárselo bien. Y se nota.

Una peli de ciencia ficción que parte de una idea buenísima, pero se empeña demasiado en ponerse solemne antes de dejarse disfrutar. Una premisa clásica muy potente, efectos que cumplen bien y una segunda mitad donde por fin aparece esa aventura pequeña y absurda que pedía la historia a gritos. Pero se pasa demasiado tiempo metiendo drama doméstico, conflictos forzados y una seriedad que no termina de encajar con lo que realmente apetecía ver. Una de esas películas que podrían haber sido una gamberrada estupenda, pero que tardan tanto en arrancar que cuando llegan a lo bueno casi sabe a poco. Mucho drama para un señor que solo tenía que pelear con una araña.

Una peli de zombis que deja claro que quiere jugar a otra cosa. Recoge ideas de la anterior, amplía muy bien el mundo y se centra más en los personajes y en cómo se ha deformado todo con el paso del tiempo que en encadenar ataques de infectados sin parar. Tiene menos susto fácil, más intención de contar algo propio y la sensación de que esta vez la saga sí encuentra una forma interesante de seguir viva. No se conforman con repetir la fórmula, algo de agradecer.

Una peli que parte de una premisa que en lo moral resulta complicada. Mezcla comedia suave, melancolía y choque cultural alrededor de un actor que empieza a trabajar interpretando papeles para desconocidos en una agencia de familias de alquiler. Tiene situaciones curiosas, un fondo bastante delicado sobre la soledad y la identidad, y un tono entre raro y tierno que hace que la idea deje de parecer solo una rareza para volverse bastante más compleja.

Un anime que parece una burrada de acción sin filtro, pero es bastante más sólido y turbio de lo que a primera vista puedes creer. Demonios, violencia muy pasada de vueltas y una buena animación, como también personajes mejor escritos de lo esperado y un fondo psicológico que le da bastante más chicha que la típica serie de hostias. Además sabe combinar muy bien lo macarra, lo raro y lo emocional sin perder nunca del todo el control. Una serie que debajo del ruido que generan sus locuras, es algo muy bien armado.

Una charla sin rumbo claro en la que van saliendo temas porque esta vez si que veníamos sin NADA. Hablamos de la fama, de lo difícil que es vivir de lo creativo, de la frustración de aprender cosas nuevas, cursos, nichos y negocios online, junto a desvíos varios hacia lo friki, que es lo nuestro. Todo con nuestro tono de cachondeo y con más de una reflexión entre coñas.

Una peli de género thriller que sabe jugar sus cartas con la suficiente mala leche. Una casa de lujo llena de tensiones, personajes que claramente esconden algo y una historia que no va especialmente de sorprender, sino de dejar que vayas entrando poco a poco en lo turbio. Algunos giros se ven venir, sí, pero el conjunto está muy bien llevado y resulta entretenido. No reinventa nada, pero sí te da un rato muy correcto de sospechas, miradas raras y secretos domésticos bastante bien servidos.

Una peli basada en hechos reales que suena a historia de chiste, pero que tiene encanto. Tiene un protagonista imposible de defender del todo pero muy fácil de querer. Un tono amable que hace que quieras ver cómo se apaña aunque sepas perfectamente que no está haciendo las cosas bien. No va tanto de sus golpes como del día a día de alguien que intenta montarse una vida imposible a base de remiendos. Una película pequeña y simpática que no necesita grandes giros para funcionar, porque le basta con un personaje curioso y una historia lo bastante extravagante como para hacerte pasar un buen rato.

Una peli de terror que abraza bastante fuerte su propio disparate. Tiene más ritmo que la anterior, amplía el universo de los animatrónicos y se mueve entre el susto suave, la tecnomagia y un tono que encaja mucho más con un terror juvenil que con una peli más adulta. También arrastra escenas sin demasiado sentido y un argumento que se complica más de la cuenta para hablar, al final, de muñecos que dan bastante mal rollo.

Un cómic que suena a cruce imposible, pero que está muy bien. Mezcla de muy buenas maneras el universo Marvel con la mala la tensión y la ciencia ficción sucia de Alien, hasta el punto de sentirse más cerca del terror espacial que del típico festival superheroico. Además entra por el dibujo, por el tono y por una historia que intenta hacer algo con las dos franquicias famosas que tiene en la portada. Una de esas mezclas que podrían haberse quedado en puro chiste editorial, pero por suerte y disfrute, no es así.

Un videojuego que coge una fórmula ya peligrosamente adictiva y la convierte en una versión todavía más afilada. Mantiene el vicio de las cartas, las runs rápidas y esa mezcla entre estrategia y caos que engancha una barbaridad, pero añade personajes nuevos, mecánicas distintas y una dificultad que aprieta más desde el principio. También mejora bastante en lo visual, aunque la música no termine de dejar tan huella como en el primero. No necesita cambiarlo todo para funcionar, porque con tocar justo lo que hacía falta ya te tiene echando otra partida, casi sin darte cuenta.

Nuevo programa de preguntitas. Mezcla obras que removieron de verdad, pelis y series que habría que borrar para ver por primera vez, manías a la hora de ver cosas y un juego entre nosotros. Todo con el caos habitual, referencias que no debería entender nadie y momentos de bilis bastante sinceros sobre cómo consumimos cultura ahora. Una buena charla, terapia de frikismo

Un libro que parece venir envuelto en romance y viajes espaciales, pero en realidad te agarra fuerte desde muy pronto y no te suelta. Alterna una historia de amor entre astronautas con una situación presente llena de tensión, y juega muy bien con esa mezcla de ternura, ansiedad y ganas de seguir leyendo aunque casi no quieras llegar al final. Además construye a su protagonista con mucho mimo y consigue que lo emocional pese de verdad sin dejar de lado todo el contexto de la NASA y los años 80.

Es una chorrada consciente y no intenta disimularlo demasiado. Cine dentro del cine, dos protagonistas que funcionan bien haciendo el idiota y una anaconda gigante que está más al servicio del caos que del miedo. Tiene alguna muerte, algún momento bruto y bastante energía de colegas metidos en una mala idea, pero el tono tira claramente hacia la comedia más que hacia el terror. Jack Black y Paul Rudd se lo pasan bien mientras todo se va bastante al garete.

Una situación muy básica, casi todo ocurre en un mismo espacio y la amenaza no necesita nada sobrenatural para dar mal rollo de verdad. Además va bastante más a saco de lo esperado, se pone bruta cuando quiere y sabe mantener la tensión casi todo el tiempo con muy pocos elementos. Una peli pequeña que no reinventa nada, pero sí demuestra que un mono con rabia ya es problema suficiente.

Un videojuego que parece una idea muy simple, pero tiene una fuerza tremenda desde el primer minuto. Mezcla violencia rapidísima, una estética muy limpia, controles directos y un uso de la música que convierte cada golpe y cada huida en algo mucho más salvaje de lo normal. No necesita complicarse demasiado para enganchar, y precisamente ahí está parte de su gracia.

Una peli musical que sobre el papel suena a ocurrencia rarísima, pero acaba teniendo bastante más sentido del que parece. Tiene una forma curiosa de contar la fama desde dentro sin intentar dejar al protagonista como un santo. Juega bien con el espectáculo, el ego y la caída, y consigue que una historia que no tenía por qué interesarte demasiado entre bastante mejor gracias a lo distinta que se plantea. Encuentra una forma bastante potente de contar lo que quieren que veas.

Una peli de terror que en realidad va mucho más lanzada hacia la comedia macabra y el cachondeo salvaje. Una premisa muy tonta en el mejor sentido, muertes exageradas, humor negro a saco y una puesta en escena que abraza el desmadre sin hacerse la seria. Para ti si te va un terror que prefiere reírse de la barbaridad que te enseña antes que ponerse solemne. Sabe que su idea es una ida de olla y, precisamente por no luchar contra eso, acaba funcionando bastante mejor.

A veces antes de grabar el episodio, salen cosas que merecen subirse y se convierten en Borde. Esta vez sacamos una pequeña crítica a Proyecto Salvación. Con spoilers, ojo. Una criatura espectacular, un tramo final apabullante y mucha sensación de aventura grande. Pero también un argumento más simple de lo que parece, un tono que a veces no termina de decidirse y unos personajes que no siempre consiguen que los momentos dramáticos pesen tanto como deberían. Muy muy disfrutable.

Una premisa ridícula, pero con bastante más gancho del que parecería desde fuera. Tiene un protagonista absurdamente carismático, demonios enormes, hostias bastante serias y un contraste entre lo épico y lo completamente idiota que le da mucha personalidad. También arrastra algunas pegas: una animación correcta sin volverse loca, momentos en 3D que cantan un poco y ese punto de serie gritona que puede sacar a más de uno. Cine de machos con un pollo que mata demonios.

Recupera el tono policiaco, el dúo protagonista y ese mundo lleno de especies, barrios y reglas propias que ya funcionaba muy bien en la primera. Además amplía un poco el universo con animales nuevos y más rincones de la ciudad, sin perder el ritmo ni ponerse a reinventar algo que ya tenía bastante claro su encanto. Una secuela que no necesita hacer nada raro para ser disfrutable.

Un mundo posapocalíptico en el que nadie parece tomar una decisión normal, y ahí es donde sigue estando buena parte de su gracia. Mantiene muy bien el tono gamberro, violento y absurdo de Fallout, recupera a sus personajes principales y sigue abriendo tramas con suficiente mala leche como para que casi todas interesen. También tiene ese punto de caos moral constante en el que todo el mundo parece estar un poco roto, pero precisamente por eso encaja tan bien con el universo que adapta.

Arranca con muy mala baba y una idea bastante potente sobre espectáculo, miseria y morbo televisado. Tiene un comienzo muy directo, un protagonista fácil de seguir y un planteamiento distópico que pega bastante más cerca de lo que debería. También mete personajes y conceptos interesantes, pero según avanza va perdiendo tensión, se dispersa más de la cuenta y acaba dejando una sensación menos satisfactoria de la que prometía al principio.

Un fenómeno de merchan que ha pasado de cubo de palomitas a objeto de culto, especulación y algún que otro maletero lleno de Yoshis. Coleccionismo, FOMO, reventa salvaje, precios inflados y una industria cada vez más obsesionada con venderte cualquier cosa alrededor de una peli. Algunos diseños bastante guapos, mucho plástico regulero y gente comprando para especular antes que para disfrutarlo. A tope con los palomiteros.

Una ida de olla tremenda que deja claro que no va a jugar limpio. Una premisa completamente absurda, portadas que ya avisan sobre lo que vas a encontrar y un arranque que mezcla resort turbio, misterio raro, violencia y topos convertidos en combustible directo para pesadillas.

Terror distópico que parte de una idea sencillísima que consigue que te pese el cuerpo casi desde el minuto uno. Un arranque muy directo, una premisa cruel que no se anda con rodeos y un grupo de personajes que va ganando peso a medida que la caminata se vuelve más física, más mental y bastante más dura de lo que parece al principio. No necesita demasiados adornos para hacer daño, y precisamente por eso funciona tan bien. Acaban dejando bastante más poso y mal cuerpo del espeerado.

Caos, mala idea y bastante corazón. Juega con la gentrificación de Gotham, el barrio de toda la vida convertido en escaparate mono y la necesidad de liarla para defender a quienes se están quedando fuera. Tiene mucho humor, muy buena energía de personaje y la gracia que aporta un personaje como Harley, moviéndose todo el rato entre heroína improbable y desastre con patas. Te hace reír y encuentra una excusa bastante buena para poner a Harley a romper cosas.

Parte de una idea completamente ridícula y, aun así, entra bastante mejor de lo esperado. Tiene un ciervo mutante desatado, muertes cafres y un encanto cutre de serie B que sabe exactamente a lo que juega. No es buena ni pretende serlo, pero al menos va al grano, se deja ver con facilidad y funciona mejor que otras locuras parecidas salidas del mismo filón de dominio público. Una de esas rarezas que no recomendarías por calidad, pero sí por el placer muy concreto de ver a Bambi convertido en una mole vengativa.

Parece un chiste sobre ajedrez, pero resulta que es bastante más serio y adictivo de lo que aparenta. Coge las reglas básicas del tablero, las mezcla con estructura roguelike y empieza a meter cartas, ventajas, desventajas y locuras que cambian la partida en cada intento. Tiene una idea absurdísima de base, pero está tan bien pensada que acabas haciendo cálculos, improvisando y sufriendo como si llevaras media vida defendiendo a un rey con escopeta. Te atrapa con mucha más mala leche y profundidad de la esperada.

Un caso real que mezcla derechos de autor, acceso a la cultura, poder empresarial, monopolios rarunos y la idea de que no siempre se persigue a quien más daño hace, sino a quien puede servir de ejemplo. Hablamos de cine español, archivos secuestrados bajo llave y de hasta qué punto conservar no es lo mismo que acaparar.

Un musical con pinta de gran cierre, pero que termina siendo un poco plomizo. Tiene el gancho de volver a Oz, el tirón de sus protagonistas y todo el aparato de fantasía que ya traía la primera, pero aquí las canciones flojean, la historia da más vueltas de la cuenta y muchas cosas parecen estar estiradas solo para justificar esta segunda mitad. Cierra la historia, y eso hace que sea más imprescindible de lo que se merece.