Podcast oficial de la web Caballeros de la Pizza Redonda. Cada quince días una nueva entrega en la que proponemos temas relacionados con el fandom en general y nos extendemos sobre ellos. Además en cada programa, los miembros del equipo te recomendarán alguna obra para que veas, leas o juegues. ¿Te…

Hemos visto Master of the Universe, no Masters of the Universe, el mockbuster de Asylum que se cuela en el catálogo con el póster de He-Man puesto ahí para estafarte como espectador/a. Repasamos hasta dónde llega la cara dura de estos plagios de saldo, sus primos hermanos como Jurassic Reborn, Transmorphers o Atlantic Rim, y cerramos con un par de recomendaciones para que no todo sea negativo.

Otra princesa, otro castillo, y esta vez toca ir a buscarla al espacio. Repite casi todo el reparto de la primera —Chris Pratt, Anya Taylor-Joy, Jack Black— y tiene peor valoración que aquella, acusada de ir todo el rato a estímulo fácil tipo TikTok. Nosotros la vemos al revés: nos gusta más que la uno.

Billy creció entre historias del salvaje oeste que le contaba su padre y solo quiere vivir su propia aventura de vaquero. Son capítulos cortos con dibujos simpáticos, un poco a lo Doraemon con roedores, que no molestan ni duelen a los ojos ni al cerebro. Si hay peques en casa, la van a querer ver en bucle.

Un profesor de ciencias despierta en una nave espacial sin recordar quién es ni cómo llegó hasta allí, con la misión de salvar la Tierra de la extinción. Gosling está genial y detrás está el dúo que saltó a la fama gracias a la Lego película, que borda absolutamente todo lo que toca, con ese punto emocional que mo falla. Una de las grandes del año.

Nuestra protagonista acepta un trabajo de ama de llaves en un rascacielos de Nueva York, sin saber nada del historial de desapariciones del edificio. A partir de ahí, caos macarra y sin frenos que recuerda a Abierto hasta el amanecer, con una mezcla de peligro real y disfrute total.

Un streamer suelta una barbaridad de más y se carga su propia promo, y de ahí tiramos del hilo hasta la ventana de Overton. Después saltamos a por qué Sony quiere matar el físico y por qué los estudios de videojuegos cierran ganando pasta a espuertas. Todo esto, con el puño un poco en alto.

Vuelve Robocop, esta vez encerrado en un megaedificio de realojo que las bandas han tomado por dentro mientras arriba nadie invierte un duro en los pobres. Más armas, más secciones, el mismo ritmo lento y contundente que ya se vió en el juego base. ¿Hacía falta una expansión? Por supuesto, y sienta de maravilla.

Un hombre exiliado en una isla remota rescata a una niña en plena tempestad y se planta ante los enemigos de su pasado. La típica de Jason Statham, no busques mucho más ni le pongas nombres originales porque aquí todo acaba llamándose el protector. Hay una teoría buenísima sobre cómo se puntúan estas pelis.

Segunda vuelta de la broma de Jury Duty, ahora con un retiro de empresa que en realidad no existe para nada. Buscan a alguien empático de verdad, montan un resort entero desde cero y lo llenan de cámaras ocultas por todas partes para hacerle vivir una semana entera de mentira sin que se entere. Ya hay tercera temporada confirmada.

Spin-off del clásico juego de mesa convertido en un puzzle de mover trenecitos hasta su sitio correcto, al estilo Rush Hour de toda la vida. Cuarenta desafíos que se supone van subiendo de dificultad, pero hasta en los más difíciles hay soluciones mejores que las que marca la propia tarjeta. Por ocho euros, entretiene una tarde y poco más que eso.

Un inmigrante cae sin querer en una cuba de pepinillos en 1920 y se pasa 100 años metido en salmuera sin enterarse. Al despertar en el Brooklyn actual solo le queda un bisnieto vivo, y no tienen absolutamente nada en común. Comedia sencillita con más detalles absurdos que grandes ambiciones, y Seth Rogen haciendo de los dos a la vez.

Un plataformas 2D pensado para putearte: el suelo se mueve justo cuando saltas, salen pinchos de la nada, los controles se invierten sin avisar. Pero cada nivel repite siempre su patrón, así que pillarlo se siente bien en vez de una tortura constante. Píxeles mínimos, y un par de horas bien aprovechadas de principio a fin.

Un fin de semana para reconectar en una cabaña remota, dicen. Lo que no se han contado el uno al otro es que ambos han planeado asesinarse durante esos días. Remake de una peli noruega, con Jason Segel y Samara Weaving haciendo lo que mejor se les da, del director de Popstar. Humor negro con las cosas saliendo bastante peor de lo previsto.

Nueva York, años 30. Un investigador privado con la vida hecha polvo descubre que la ciudad tiene un único protector, aunque nadie diga su nombre en la sinopsis oficial. Puedes verla en blanco y negro o en color, cada versión con su propio rollo y sus propias ventajas. Nicolas Cage siendo Nicolas Cage, para lo bueno y, a ratos, también para lo malo.

Un tío empieza a ver flashes raros de una compañera que desapareció en el instituto años atrás, y se lía la manta a la cabeza para investigar qué pasó junto a sus antiguos colegas de instituto. El viaje mola, está bien raro y engancha, pero el remate de los últimos diez minutos no cierra tan bien como debería. Depende de lo que le exijas a la película.

Gestionas un equipo de superhéroes inadaptados y decides a quién mandar a cada emergencia, mientras la trama avanza como una serie de animación de las buenas. Lo hace gente que viene de Telltale, y se nota en el guion y en la puesta en escena. Hay un detalle en la gestión que puede arruinarte el final sin que te enteres de por qué.

Vietnam, 1968. Mandan a un pelotón a rescatar a otro que ha desaparecido en la jungla, y ahí es donde la cosa se pone rara, muy rara. Efectos de primera, presupuesto ajustado, y ya hay secuela confirmada para 2027. El problema es que a los soldados que deberían importarte, en realidad te dé bastante igual quién sobreviva.

Un mundo donde decir no está prohibido, y tú llegas de becario dispuesto a cambiarlo. Personalizas tu personaje, aprendes a negarte en un montón de idiomas y con estilos distintos, del agresivo al directamente pasota. Ocho capítulos que se pasan en un suspiro y una premisa mucho más entretenida de lo que suena.

Charlize Theron en la naturaleza australiana, intentando superar un duelo. Pronto hay alguien con un rifle que la ha elegido como presa. Es lenta, sí, pero tiene un final que cierra bien. En dos meses no te acordarás de ella, pero mientras la ves funciona.

Huracán. Pueblo costero inundado. Tiburones. Ochenta minutos. No es buena, claro que no. Pero si entras sabiendo lo que vas a ver, pues a tope. Es del director de Hansel y Gretel cazadores de brujas, y hace exactamente lo que imaginas que haría ese señor con tiburones y un huracán.

Beat'em up de los Power Rangers de los 90 con cooperativo para cinco. Los Zords están, el Verde está, los puntos de nostalgia funcionan. El problema: sabe a poco en todo — enemigos, variedad, cinemáticas. Se pasa en una tarde. Si has jugado al último beat'em up de Las Tortugas Ninja, este es como ese pero peor.

La tercera arranca con una hora de flashback. Y es que Rian Johnson sigue sin seguir las reglas del procedimental clásico, en la que quizá es la entrega más seria y menos disparatada de la franquicia. También es la más fácil de intuir, pero funciona. Y ya hay cuarta en camino.

John Cena con su vida perfecta de agente inmobiliario. Aparece un hermano que no ha visto en veinte años. Ese hermano es Eric André, que es exactamente lo que imaginas. Argumento previsible a morir, pero hay momentos en que su energía caótica lo salva todo. En Netflix.

Un grupo de adolescentes encuentra un silbato maldito y empieza a morir como si el destino se les adelantara. El planteamiento recuerda mucho a otra saga conocida, pero consigue tener su propio rollo. Sencillota y funcional.

Remake de La novia de Frankenstein con un reparto de lujo y una estética en blanco y negro muy cuidada. El problema es que entre el mensaje feminista, el aire de peli de mafiosos y la ensoñación rara, la película no termina de decidir qué es. Bonita por fuera, pero floja.

Desde que el Wordle lo petó, han salido mil páginas de jueguecitos para matar el tiempo — de palabras, números, sudokus, animales, canciones... Repasamos las páginas y los juegos a los que volvemos casi cada día, por si te apetece sumar alguno a tu rutina de procrastinación.

Torrente se mete en política y, contra todo pronóstico, no le va nada mal. La peli tira de cameos y de trampas de guion para cerrar toda la saga, casi como hizo Misión Imposible 8, pero a la española. Tiene su gracia, pero las implicaciones alrededor pesan más que la propia película.

Cinesa ha decidido cobrar diferente por butaca según dónde te sientes. De ahí tiramos para hablar de todo lo que rodea ir al cine hoy — palomiteros, bonos, el Mundial y lo que las grandes empresas de ocio llevan tiempo haciendo con nuestro dinero. Y acabamos en La tumba de las luciérnagas con un dato real sobre la novela que cambia bastante cómo ves la peli.

Una chica que vive pegada al bosque descubre que su profesora ha inventado animatrónicos que se controlan con la mente — y decide usarlos para liarla contra un alcalde que quiere arrasarlo todo. Divertidísima de principio a fin, con un diseño que se aleja de lo habitual en Pixar.

Un grupo de amigos sube a los Pirineos un 30 de diciembre y el tiempo cambia en minutos. Cine de supervivencia durísimo, muy bien hecho, pero que avisa: si buscas pasarlo bien, esta no es tu peli. Si te van las historias de sufrimiento real en la montaña, aquí tienes plan.

Otra más de la saga, con Ghostface acechando otra vez a Sidney Prescott y compañía. Cumple lo justo para no aburrir, pero no aporta nada nuevo. Y luego está la polémica con el casting previo, que deja un regusto bastante peor que la propia película.

Quince años después de jugarlo, Timo volvió al primer Alan Wake antes de lanzarse al segundo. Spoiler: tampoco se enteró de mucho la primera vez. Hablamos de cómo envejece el original, si hacía falta jugarlo para entender la secuela y por qué en el 2 todo es mucho más oscuro.

Una princesa medieval jura venganza, viaja a otro mundo y se topa con alguien que le ofrece otra forma de vivir. Sobre el papel suena a Hosoda en estado puro, pero algo no cuadra del todo — y no solo en la historia. Hay un problema de animación que cuesta ignorar.

El pequeño mago, la peli de recreativas y Nintendo de finales de los 80. Hablamos de traducciones imposibles de la época, del "mejor" detective de la historia del cine y de qué tal le sienta la nostalgia a una peli que es tirando a naíf. Y, como siempre, nos vamos por los cerros de Úbeda con nuestras historietas frikis.

Encontraron material inédito de Elvis mientras montaban su biopic y han hecho con eso un mini concierto fantasma, mezclando grabaciones de distintas épocas como si fuera un único show. Como documental aporta poco, pero como excusa para escuchar al Rey cantar, no está nada mal.

Casa nueva, pasado oscuro, una madre que empieza a sospechar de su propia hija — el terror español de manual, vamos. Pero hay un vestido de por medio. ¿Tendrá algo que ver con todo lo raro que empieza a pasar? :P

La primera Greenland era olvidable. Todo el mundo estaba de acuerdo en eso. Y aun así alguien dijo, hagamos la dos, con el mismo director y todo. Tiene acción y post-apocalipsis light. Si eso te parece suficiente, adelante.

No está bien, eso lo tiene claro Timo desde el principio. La historia flojea, la evolución del personaje es gratuita y las reglas mágicas que le dan los poderes al prota se rompen cuando conviene. Y aun así salió contento del cine. Nosotros tampoco lo entendemos, pero ahí está.

Dos horas más de "El Mandaloriano" en formato peli, ni mejor ni peor que un capítulo cualquiera. ¿Eso es bueno o es flojo? Aquí discrepamos un poco. Grogu, eso sí, se lo goza todo.

Cuatro fumados, un concierto de Kiss en Detroit y una road movie del 99 que llegó al cine sin que nadie se enterara. Mota la descubre con 40 años y confiesa que no está tan mal. Aunque el programa termina siendo un documental no oficial sobre las series americanas de los 90.

Le tapan la cara a Jared Leto y de primeras da un poco de cosa. Pero esta peli de muñecos ochenteros engancha, y mucho — tiene ese rollo de aventura gamberra que sabe exactamente lo que es. Si los Masters formaron parte de tu infancia, esto te va a sorprender. Te contamos por qué, sin destriparla.

La historia es de las que ya sabes cómo acaba desde el minuto diez: el que nadie cree que puede convertido en el que todos subestiman. Lo de siempre. Pero la animación es de las que quitan el aliento, con ese rollito sucio heredado del Spider-Verse. Lo técnico es impecable, lo narrativo no arriesga nada. Va a acabar siendo fondo de catálogo, pero de los bonitos.

Qué pasaría si Aida nunca hubiera terminado y todos siguieran hartos de hacerla. Carmen Machi y compañía haciendo de sí mismos, quemadísimos, mientras los productores piden otra temporada. La excusa sirve para meter temas de actualidad (redes sociales, acoso, feminismo) sin perder el tono de comedia. Al final hay un código QR que lleva al capítulo que estaban rodando durante la película, y eso solo ya vale mucho.

Un manga en tres tomos con un giro en el primer tomo que descoloca al principio, pero luego funciona a las mil maravillas durante los dos tomos siguientes. El dibujo está muy bien y los casos se leen con ganas. Lo malo: la serie está cancelada y las tramas principales quedan sin resolver. Para lo que vale y lo que cuesta, es una buena tarde de lectura.

Una película de ladrones y policías que hace exactamente lo que promete. Un ladrón con principios, un policía al que no le dejan trabajar y una trabajadora de seguros que recibe el mismo trato de siempre. Sus tres historias se van cruzando de la manera más de manual posible. Sabes perfectamente por dónde va a ir todo a media película y aun así funciona porque el enredo entre tramas está bien llevado.

La gente la pone a parir y en realidad es bastante lo que debe ser Hellboy. Investigación, terror rural en los Apalaches de los años 50 y un tono muy fiel al cómic original. El presupuesto es limitado y se nota, pero eso no le impide funcionar. Brian Taylor, el de Crank, está detrás, y una vez que lo sabes algunos momentos cobran todo el sentido. Si vienes buscando otra película de superhéroes, no es esta. Si vienes buscando Hellboy, sí que lo es.

Mezcla el rollito criminal de mediados del siglo XX con la historia de un aprovechado que quiere ser el mejor en ping pong. No es exactamente un biopic aunque lo parezca: le cambiaron hasta el apellido al protagonista para dejar claro que es una versión. Lo que importa es la dinámica de un cara dura endeudado con todo el mundo montando follones para cumplir su sueño. Causa y consecuencia bien ejecutados, algo que se agradece.

Una peli de terror que hace 20 años el mismo director hizo mejor y parece que desde entonces ha olvidado cómo se hace. Monstruos icónicos del juego metidos sin demasiado contexto, escenas sin conexión entre ellas y una sensación constante de que pasan cosas porque sí. El protagonista esquiva un monstruo, sube en ascensor, baja y ya no hay nada. Intenta ser onírica y profunda y no llega a ninguna de las dos. Visualmente tiene buenos momentos, al César lo que es del César. "Batiburrillo de imágenes vagamente surrealistas".

Un videojuego con fama malísima pero muy muy disfrutable. Más corto que el RE2 Remake, pero sin el relleno que eso implica. Nemesis aparece cuando tiene que aparecer y no está todo el rato acechando por los pasillos. La historia de ciudad en llamas con un bicho persiguiéndote funciona perfectamente para lo que es. Cómpralo cuando esté en oferta y date un buen fin de semana.

Un detective tiene 90 minutos para demostrar su inocencia ante una IA con poderes de jueza. Chris Pratt sentado en una silla todo el rato controlando una sala IMAX de voz. Suena limitado y sin embargo funciona: el ritmo es sorprendentemente trepidante. Es una película genérica con dos o tres ideas que la hacen sobresalir un poco. Palomitas de manual que se disfruta más en pantalla grande.

Actuaciones impecables, ambientación muy cuidada, y todo el rato la sensación de que no está pasando mucho. El 90% es contemplativo y pausado, con mucha cara triste y miradas al infinito. Eso sí, el final es potente de verdad. Para un día tranquilo y con paciencia.