Podcast oficial de la web Caballeros de la Pizza Redonda. Cada quince días una nueva entrega en la que proponemos temas relacionados con el fandom en general y nos extendemos sobre ellos. Además en cada programa, los miembros del equipo te recomendarán alguna obra para que veas, leas o juegues. ¿Te…

Los empleados con la memoria dividida entre vida laboral y personal siguen tirando del hilo de una empresa que roza la secta. La primera temporada engancha muchísimo; esta segunda decepciona un poco porque plantea más misterios sin resolver casi ninguno de los anteriores. Sigue siendo de lo mejor de Apple TV+, con el ritmo algo más irregular.

Dos amigas con los poderes intercambiados tienen que bajar al infierno para arreglar el marrón, con demasiados cameos y conexiones de evento metidos con calzador. El dibujo es bonito pero más estático que el tomo anterior, y el guion se resuelve todo de golpe al final. Solo recomendable si ya te enamoraste de las protagonistas en el primero.

En una Guerra Fría que nunca terminó, un grupo de periodistas gonzo se cuela en una zona radioactiva buscando centauros mutantes que probablemente no existan. Empieza como un viaje de drogas sin sentido y va cerrando su propia lógica interna hasta encajar todo. No es para todo el mundo, pero si te va lo raro, aquí hay complicidad asegurada.

Un millonario gilipollas es abandonado en una isla y descubre que sabe sobrevivir con un arco hecho a mano. Esa isla resulta ser también la base de sus traidores. Dibujo sucio que le sienta genial al tono de supervivencia salvaje y narración ágil y peliculera. Historia de origen sencilla, pero funciona de maravilla y más por 9,50 euros.

Un grupo de universitarios en Tailandia elige la ruta difícil de una cueva sumergida y, cómo no, hay algo con dientes esperando dentro. CGI decente para ser un estreno directo a streaming, muertes más variadas de lo típico, y el cliché de siempre sobre quién sobrevive y quién no. Si te van los tiburones, aquí tienes tarde asegurada.

Bud Spencer y Terence Hill vuelven de aventuras confundidos con agentes secretos, con pixel art precioso y doblaje cuidado hasta en castellano. El problema es todo lo demás: minijuegos infumables, combate soso y puzzles peor resueltos. Se sostiene solo por el carisma de los personajes. Mejor ver un vídeo del argumento que sufrir el mando.

Días antes de la boda, una confesión incómoda destapa secretos que ninguno quería escuchar del otro. Zendaya y Robert Pattinson sostienen una historia que engancha, aunque el reparto de gravedad entre lo que confiesa cada uno se siente desequilibrado. Estilo A24 muy reconocible, con un final que dividió opiniones — a nosotros nos gustó.

Miranda Priestly vuelve a las andadas, ahora peleando contra su antigua asistente convertida en rival, con la decadencia de la prensa escrita de fondo. Repite el esquema de la primera, con vestidos espectaculares y guiños para los fans. Entretenida sin ser memorable, aunque no sabemos si de verdad critica algo o solo lo disimula.

Dos universitarios se toman sin querer una droga casera cuyos efectos solo se calman comiendo pizza, y la odisea de conseguirla se convierte en la excusa perfecta para el caos. Tiene más corazón del esperado a pesar de su premisa, con personajes que sí importan. Sorprende para bien, y tiene un final que cierra de verdad.

Una crítica de cine harta de su trabajo convence a su pareja de montar una pizzería con pizzas temáticas de películas. Tiene sus momentos, pero la trama de derechos de autor se come el segundo tramo y la peli termina sin apenas resolución. Buen reparto, pero se queda a medio camino de funcionar del todo.

Johnny Cage entra como protagonista y soluciona el problema del personaje inventado que lastraba un poco a la primera parte. Sigue siendo cine de hostias y efectos sin mucha más pretensión. Funciona perfectamente aunque no hayas visto la anterior. Si buscas profundidad no es tu peli; si quieres acción sin descanso, aquí la tienes.

Un pastor muere y sus ovejas, que solo saben lo que han aprendido de sus novelas de misterio nocturnas, deciden resolver el caso ellas mismas guiando al policía del pueblo. Hugh Jackman se lo pasa genial en su papel, y la peli funciona a la vez como comedia, misterio y ternura animal. Difícil que no te saque una sonrisa viéndola.

Van Damme se metía diez gramos de coca al día en el rodaje, el actor de Vega es de los Black Eyed Peas y en la de Chun-Li, Bison es el bebé jefazo. Repasamos tres de las películas de Street Fighter que existen: The movie, La leyenda (de Chun Li) y El puño del asesino. Las había mejores, pero nos gusta hacernos daño. También soltamos algún spoiler de Star Wars al final del episodio.

Una pareja se queda tirada de coche en un pueblo de mala muerte y unos enmascarados deciden que esa noche toca pasar miedo. El capítulo 1 funciona genial por sí solo; el 2 depende totalmente de los otros dos; y el final toma decisiones de guion que dejan mal sabor de boca. Merece la pena, sobre todo la primera.

Tras el patinazo del Dadish 3D, la saga vuelve a las plataformas clásicas con Dadish Jr. buscando a su padre secuestrado. Niveles sencillos, textos absurdos que hacen gracia de verdad, y ese puntito Kirby de todo mono aunque pique un poco. Nada nuevo bajo el sol, pero si te gustaron los anteriores, aquí sigue funcionando igual de bien.

Un albañil confundido con arqueólogo se va a Perú a cazar tesoros, con un humor muy español y un personaje femenino que envejece fatal. Los carteles en inglés para venderla fuera cantan un poco, todo hay que decirlo. Para adultos se queda corta, pero los peques de la casa se lo pasan en grande — ahí es donde de verdad funciona.

Seis amigas espeleólogas quedan atrapadas en una cueva sin mapear, perseguidas por unos bichos humanoides con hambre. La primera es de las que te dejan dentrísimo del género, con un final durísimo. La segunda parte de una trampa de guion para justificar su existencia y no aporta gran cosa. Vela solo si te enganchó mucho la primera.

Bob Hoskins de fontanero saltando a un mundo paralelo sin ni pizca de lógica, con un rodaje tan caótico que merecería su propio documental. La primera mitad tiene chispa de verdad; luego se desmorona según se complica la trama. No es reivindicable ni de coña, pero si te pilla un día tonto, te vas a reír más de lo que esperabas.

Dos nobles medievales viajan sin querer al Chicago actual, y lo curioso es que es un remake americano hecho por el mismo director y los mismos actores que la original francesa. Comedia de porrazos sin pretensiones, perfecta para poner a los sobrinos y que se rían un rato. No es memorable, pero cumple exactamente lo que promete.

El sobrino de Michael Jackson está clavado hasta dar miedo, y la parte de conciertos y música funciona a tope. El problema es que la película decide que la historia se acaba en los 80 y santas pascuas — ni rastro de Janet ni de la mitad de hermanos. Muy disfrutable si vas a por el espectáculo, floja si esperabas un retrato completo.

Cuatro horas y media de Uma Thurman repartiendo hostias, con las dos películas cosidas en una y un capítulo de anime que iban a recortar por duración. Si ya la viste, sigue siendo la misma peli, solo que sin cortes ni intermedios reales. El añadido de animación tiene hasta guiños de Fortnite que sobran un poco. Para fans, obligatoria.

La historia real de un chaval al que nadie entendía en los 70, con espasmos e insultos que ni él controlaba, contada con humor sin reírse nunca de él. Dos horas que te dejan de buen rollo, categoría Ted Lasso total. El reparto engancha más de lo que promete, y aunque no sea perfecta, sales del cine con una sonrisa que no esperabas.

Una chica desaparece en el desierto y vuelve ocho años después convertida en la peor pesadilla de su familia. Aquí no hay vendas ni escarabajos: es puro Posesión Infernal con nombre prestado, mismo universo y mismas mañas. Da más asco que miedo, pero funciona si sabes a qué vienes. Si te gustó la anterior, esta también te va a gustar.

Sitges ha dejado sin pase de prensa a un montón de medios e influencers este año, y la polémica ha estallado en redes. Nos metemos en el marrón: ¿subida de nivel legítima o cierre de puertas injusto? Por si fuera pocoTwitter vuelve a intentarlo, el pastón del leak de GTA VI y nos preguntamos si de verdad existe la caída de los influencers.

Un tío hecho polvo entra en un bar y empieza a reclutar gente sin explicar nada — lleva más de cien intentos de revivir la misma noche para evitar el apocalipsis. Ciencia ficción a lo bestia con flashbacks nivel Black Mirror, mezclando terror y comedia sin que chirríe. Se hace un poco larga, pero de las mejores del año sin duda.

Despidos a miles, un artbook de Spider-Man que tiene partes hechas con IA y la encerrona en la que se ha metido Rockstar con la filtración del siglo, justo la semana que Netflix pagaba por enseñar el gameplay de GTA VI antes que nadie. Y una pregunta con la que nos quedamos: «¿Y los próximos juegos quién los va a hacer?»

Vuelve Lara después de un año para el programa 100 de Pizza Familiar, y lo hacemos a la manera de siempre: Spider-Man Brand New Day con SPOILERS. Nos hacemos las preguntas que todo el mundo se hace como si es la mejor peli del trepamuros y, como habitualmente, nos vamos por las ramas en una conversación en la que nos lo pasamos de lujo hablando de super héroes. Además, te recomendamos alguna que otra cosa para que disfrutes aún más del verano.

El documental de Netflix sobre aquella broma de "asaltemos el Área 51 para salvar a los aliens" que llegó a reclutar a dos millones de personas en Facebook. Eso sí, se presentaron ciento cincuenta. La parte del festival se hace pesada, pero ver a la gente corriendo como Naruto delante de las vallas no tiene precio.

La transición de Smalville a Metropolis de Clark Kent contada por el mismo dúo de El Largo Halloween, con su típico estilo narrado en cajitas de texto en primera persona. Todo el dibujo está bastante bien menos en una cosa: la cara de Superman, que sale rarísima en cada viñeta sin explicación aparente.

Grace sobrevive al juego macabro de la familia de su marido y ahora toca proteger también a su hermana, con cuatro familias rivales peleándose por el trono que ha quedado libre. Multiplica por diez la locura de la primera, y se nota que algunas personas del reparto se lo pasan de vicio. No hacía falta, pero funciona igual de bien que la primera.

Un juego indie de terror con la premisa más simple que hemos visto: un tren con cara de payaso y patas de araña persiguiéndote por una isla entera que puedes recorrer en tu propia locomotora. Da grima y da risa a partes iguales, sin que sepas muy bien por qué. Timo te cuenta si merece la pena enfrentarse a Choo Choo Charles.

Hemos visto Master of the Universe, no Masters of the Universe, el mockbuster de Asylum que se cuela en el catálogo con el póster de He-Man puesto ahí para estafarte como espectador/a. Repasamos hasta dónde llega la cara dura de estos plagios de saldo, sus primos hermanos como Jurassic Reborn, Transmorphers o Atlantic Rim, y cerramos con un par de recomendaciones para que no todo sea negativo.

Otra princesa, otro castillo, y esta vez toca ir a buscarla al espacio. Repite casi todo el reparto de la primera —Chris Pratt, Anya Taylor-Joy, Jack Black— y tiene peor valoración que aquella, acusada de ir todo el rato a estímulo fácil tipo TikTok. Nosotros la vemos al revés: nos gusta más que la uno.

Billy creció entre historias del salvaje oeste que le contaba su padre y solo quiere vivir su propia aventura de vaquero. Son capítulos cortos con dibujos simpáticos, un poco a lo Doraemon con roedores, que no molestan ni duelen a los ojos ni al cerebro. Si hay peques en casa, la van a querer ver en bucle.

Un profesor de ciencias despierta en una nave espacial sin recordar quién es ni cómo llegó hasta allí, con la misión de salvar la Tierra de la extinción. Gosling está genial y detrás está el dúo que saltó a la fama gracias a la Lego película, que borda absolutamente todo lo que toca, con ese punto emocional que mo falla. Una de las grandes del año.

Nuestra protagonista acepta un trabajo de ama de llaves en un rascacielos de Nueva York, sin saber nada del historial de desapariciones del edificio. A partir de ahí, caos macarra y sin frenos que recuerda a Abierto hasta el amanecer, con una mezcla de peligro real y disfrute total.

Un streamer suelta una barbaridad de más y se carga su propia promo, y de ahí tiramos del hilo hasta la ventana de Overton. Después saltamos a por qué Sony quiere matar el físico y por qué los estudios de videojuegos cierran ganando pasta a espuertas. Todo esto, con el puño un poco en alto.

Vuelve Robocop, esta vez encerrado en un megaedificio de realojo que las bandas han tomado por dentro mientras arriba nadie invierte un duro en los pobres. Más armas, más secciones, el mismo ritmo lento y contundente que ya se vió en el juego base. ¿Hacía falta una expansión? Por supuesto, y sienta de maravilla.

Un hombre exiliado en una isla remota rescata a una niña en plena tempestad y se planta ante los enemigos de su pasado. La típica de Jason Statham, no busques mucho más ni le pongas nombres originales porque aquí todo acaba llamándose el protector. Hay una teoría buenísima sobre cómo se puntúan estas pelis.

Segunda vuelta de la broma de Jury Duty, ahora con un retiro de empresa que en realidad no existe para nada. Buscan a alguien empático de verdad, montan un resort entero desde cero y lo llenan de cámaras ocultas por todas partes para hacerle vivir una semana entera de mentira sin que se entere. Ya hay tercera temporada confirmada.

Spin-off del clásico juego de mesa convertido en un puzzle de mover trenecitos hasta su sitio correcto, al estilo Rush Hour de toda la vida. Cuarenta desafíos que se supone van subiendo de dificultad, pero hasta en los más difíciles hay soluciones mejores que las que marca la propia tarjeta. Por ocho euros, entretiene una tarde y poco más que eso.

Un inmigrante cae sin querer en una cuba de pepinillos en 1920 y se pasa 100 años metido en salmuera sin enterarse. Al despertar en el Brooklyn actual solo le queda un bisnieto vivo, y no tienen absolutamente nada en común. Comedia sencillita con más detalles absurdos que grandes ambiciones, y Seth Rogen haciendo de los dos a la vez.

Un plataformas 2D pensado para putearte: el suelo se mueve justo cuando saltas, salen pinchos de la nada, los controles se invierten sin avisar. Pero cada nivel repite siempre su patrón, así que pillarlo se siente bien en vez de una tortura constante. Píxeles mínimos, y un par de horas bien aprovechadas de principio a fin.

Un fin de semana para reconectar en una cabaña remota, dicen. Lo que no se han contado el uno al otro es que ambos han planeado asesinarse durante esos días. Remake de una peli noruega, con Jason Segel y Samara Weaving haciendo lo que mejor se les da, del director de Popstar. Humor negro con las cosas saliendo bastante peor de lo previsto.

Nueva York, años 30. Un investigador privado con la vida hecha polvo descubre que la ciudad tiene un único protector, aunque nadie diga su nombre en la sinopsis oficial. Puedes verla en blanco y negro o en color, cada versión con su propio rollo y sus propias ventajas. Nicolas Cage siendo Nicolas Cage, para lo bueno y, a ratos, también para lo malo.

Un tío empieza a ver flashes raros de una compañera que desapareció en el instituto años atrás, y se lía la manta a la cabeza para investigar qué pasó junto a sus antiguos colegas de instituto. El viaje mola, está bien raro y engancha, pero el remate de los últimos diez minutos no cierra tan bien como debería. Depende de lo que le exijas a la película.

Gestionas un equipo de superhéroes inadaptados y decides a quién mandar a cada emergencia, mientras la trama avanza como una serie de animación de las buenas. Lo hace gente que viene de Telltale, y se nota en el guion y en la puesta en escena. Hay un detalle en la gestión que puede arruinarte el final sin que te enteres de por qué.

Vietnam, 1968. Mandan a un pelotón a rescatar a otro que ha desaparecido en la jungla, y ahí es donde la cosa se pone rara, muy rara. Efectos de primera, presupuesto ajustado, y ya hay secuela confirmada para 2027. El problema es que a los soldados que deberían importarte, en realidad te dé bastante igual quién sobreviva.

Un mundo donde decir no está prohibido, y tú llegas de becario dispuesto a cambiarlo. Personalizas tu personaje, aprendes a negarte en un montón de idiomas y con estilos distintos, del agresivo al directamente pasota. Ocho capítulos que se pasan en un suspiro y una premisa mucho más entretenida de lo que suena.

Charlize Theron en la naturaleza australiana, intentando superar un duelo. Pronto hay alguien con un rifle que la ha elegido como presa. Es lenta, sí, pero tiene un final que cierra bien. En dos meses no te acordarás de ella, pero mientras la ves funciona.

Huracán. Pueblo costero inundado. Tiburones. Ochenta minutos. No es buena, claro que no. Pero si entras sabiendo lo que vas a ver, pues a tope. Es del director de Hansel y Gretel cazadores de brujas, y hace exactamente lo que imaginas que haría ese señor con tiburones y un huracán.