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Hoy, martes 9 de junio, llegamos al final de nuestro seminario “Señor, enséñanos a orar”, un tiempo de formación y crecimiento espiritual que nos ha permitido profundizar en la importancia de la oración en la vida del cristiano.En esta ocasión estaremos reflexionando sobre el tema “La oración en mi vida diaria”, una invitación a descubrir cómo el diálogo constante con Dios transforma nuestro caminar, fortalece nuestra fe y nos ayuda a vivir cada día según su voluntad.Agradecemos de manera especial a nuestra hermana Ana Montero, quien estará compartiendo con nosotros esta hermosa reflexión. Pedimos al Espíritu Santo que la ilumine y que abra nuestros corazones para recibir el mensaje que el Señor tiene preparado para cada uno de nosotros.
Con gran alegría continuamos avanzando en nuestro seminario “Señor, enséñanos a orar”, un espacio de formación y crecimiento espiritual que nos ayuda a profundizar en nuestra relación con Dios a través de la oración.En esta ocasión reflexionaremos sobre un tema muy especial: “La oración como vehículo de santidad”. Descubriremos cómo la oración constante y sincera nos transforma, nos acerca más al Señor y nos ayuda a vivir de acuerdo con su voluntad, creciendo cada día en la santidad a la que todos estamos llamados como hijos de Dios.Para compartir esta hermosa reflexión nos acompaña nuestro hermano Luis Vargas, quien nos ayudará a profundizar en este importante tema para nuestra vida cristiana.
En el tema de hoy estaremos reflexionando sobre la oración litúrgica, esa oración oficial de la Iglesia que nos une como comunidad y nos permite alabar a Dios con una sola voz y un solo corazón. A través de la liturgia, especialmente en la Santa Misa y en la oración comunitaria, el Señor nos alimenta con su Palabra y nos fortalece con su gracia.Hoy descubriremos la importancia de participar activamente en la vida litúrgica, comprendiendo que la oración no es solamente algo personal, sino también un encuentro vivo con Cristo en medio de su Iglesia.
El Espíritu viene para la perpetua conversión personal de todos.
En este día estaremos reflexionando sobre un tema muy importante para nuestra vida espiritual: “El Espíritu Santo y la oración”. A través de una pequeña catequesis descubriremos la gran importancia del Espíritu Santo en nuestra vida de oración, porque es Él quien nos guía, nos fortalece y nos ayuda a acercarnos más a Dios.Muchas veces no sabemos cómo orar o sentimos que nuestras fuerzas no son suficientes, pero el Espíritu Santo viene en nuestra ayuda y pone en nuestro corazón las palabras correctas para hablar con el Señor.
En este día estaremos reflexionando sobre un tema muy importante: Los obstáculos en la oración. Muchas veces queremos acercarnos más al Señor, pero encontramos distracciones, desánimo, cansancio o situaciones que dificultan nuestra vida de oración.Hoy aprenderemos cómo reconocer esos obstáculos y cómo, con la ayuda de Dios, podemos superarlos para tener una oración más sincera y profunda.Para compartir esta reflexión nos acompaña nuestra hermana Isabel Padilla, quien nos ayudará a profundizar en este tema y a abrir nuestro corazón a la acción del Espíritu Santo.
En este día continuamos con nuestro seminario “Señor, enséñanos a orar”, un camino que nos está ayudando a profundizar en nuestra relación con el Señor a través de la oración.Hoy estaremos compartiendo un tema muy importante y enriquecedor: “Tipos y formas de oración”, el cual será presentado por nuestro hermano Mario Colindres, quien nos guiará para comprender mejor cómo comunicarnos con Dios en las diferentes etapas y situaciones de nuestra vida.
Tema 38. El Espíritu de Dios en la Antigua Alianza: los profetas anunciaron el don del Espíritu de Dios a toda la humanidad.
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Hoy tenemos la alegría de contar con un invitado muy especial: nuestro hermano Efraín Macías, quien nos acompaña desde la bella ciudad de Orlando, Florida. Él estará compartiendo con nosotros una hermosa reflexión acerca de la celebración de la Divina Misericordia y, sobre todo, cómo podemos vivirla hoy en nuestra vida diaria.Prepárate para este momento de gracia, abre tu corazón y disponte a recibir el amor misericordioso de Dios.
En este episodio tenemos el honor de contar con un invitado muy especial: el Padre Edicson Orozco, quien nos acompaña para regalarnos una profunda y hermosa reflexión sobre el camino hacia Pentecostés.Un tiempo de preparación, de espera, pero sobre todo de apertura al Espíritu Santo que quiere renovar nuestras vidas.Prepárate, abre tu corazón… porque hoy, una vez más, ¡la Palabra quiere correr en tu vida!
Subió al cielo. Con Jesús, "nuestro cuerpo humano humilde" se hace "según el modelo de su cuerpo glorioso".
En este día estaremos reflexionando sobre un tema fundamental para la Iglesia: el Papado, ese hermoso regalo que Cristo nos dejó como signo de unidad y guía para su pueblo.Agradecemos de manera especial a nuestra hermana Ana Montero, quien ha preparado con dedicación y amor esta enseñanza para ayudarnos a comprender mejor este importante tema.
En el programa de hoy estaremos reflexionando sobre un tema fundamental para comprender la autoridad y continuidad de la Iglesia fundada por Cristo: La sucesión apostólica.Descubriremos cómo la misión que Jesús confió a sus apóstoles continúa viva en la Iglesia a través de los obispos, y cómo esta sucesión garantiza la fidelidad a la enseñanza de Cristo a lo largo de los siglos.
Bajo el lema de la renovación y el servicio, cientos de catequistas de todo el país se congregaron en el reciente Encuentro Arquidiocesano para unificar criterios de formación y espiritualidad. Durante la jornada, se enfatizó el uso de nuevas herramientas pedagógicas y digitales para llegar a las nuevas generaciones, reafirmando el papel crucial del catequista […] L'articolo Encuentro Arquidiocesano de Catequesis – 22 de febrero del 2026 proviene da Radio Maria.
Año XX. Núm. 28. ¿Aprobarías este examen de conceptos elementales de Liturgia?
En el episodio de hoy reflexionaremos sobre un tema hermoso y muchas veces mal comprendido: La comunión de los santos. Descubriremos qué significa realmente, cómo nos une el Cielo y la Tierra, y por qué esta verdad fortalece nuestra esperanza y nuestra vida de oración.
En la fe católica, Biblia, Magisterio y Tradición no son realidades separadas ni opuestas, sino tres dimensiones de una misma fuente: la Revelación de Dios en Jesucristo.Hoy descubriremos cómo estos tres pilares están íntimamente unidos y cómo, juntos, sostienen nuestra fe.
¡Juega el Juego de la Semana, ¡Es gratis!Aprende un idioma con el 70% de descuento que te regala Javier y aparte apoyas a que gane algunas clases de inglés gratis. Da click aquí.Lee la Catequesis - Los Documentos del Concilio Vaticano II - I. Constitución dogmática Dei Verbum 5. La Palabra de Dios en la vida de la IglesiaSigue a Inés San Martín a Javier Martínez Brocal y a José Manuel De Urquidi.Segmentos de hoy:La Voz del PapaLas 5 Noticias de la Semana por Javier, más el Bonus¿Dónde vivirá el Papa? Rumores vs. RealidadLa Catedra del León sobre la Catequesis de documentos del CVII (Dei Verbun)Recomendaciones de la SemanaHomilía Remix++++++++++++++++++++++++++++Este episodio es posible gracias a Amen Apps, la plataforma en la que puedes obtener consejos y ayuda espiritual de sacerdotes y religiosos 24x7.Descarga el app gratis en:AndroidiPhonePágina AmenUn podcast de Juan Diego Network
En este día queremos detenernos a reflexionar sobre una promesa que sostiene nuestra esperanza: la promesa de que Jesús retornará. Cristo no solo nos anunció su regreso glorioso, sino que nos aseguró algo aún más grande: la vida eterna para quienes creen en Él.
Año XX. Núm. 26. La catequesis semanal del Papa León XIV sobre el Concilio Vaticano II, acerca de la constitución dogmática Dei Verbum sobre la Divina Revelación.
La Palabra proclamada en Apocalipsis 21, 4 nos recuerda que llegará el día en que Dios enjugará toda lágrima, y ya no habrá muerte, ni dolor, ni llanto. Esta promesa nos anima a perseverar, a no perder la fe en medio de las pruebas y a confiar en que Dios está obrando incluso cuando no lo comprendemos todo.
Editorial «La cruz es mi alegría, no mi pena» es el título del documental que narra la vida de Pablo María de la Cruz, conocido como Fray Pablo, fallecido en 2023 tras seis años lidiando con un sarcoma de Ewing. Estrenada este 16 de enero en Salamanca, la cinta cuenta con los relatos de familiares, amigos, sacerdotes, frailes y monjes que le conocieron, y que dan fe de cómo, para el joven, la muerte y la enfermedad terminaron siendo motivo de virtud, crecimiento interior e incluso, regocijo. Noticias internacionales Rusia: En la catedral católica de Moscú se reza por la unidad de los cristianos Bangladesh: Peregrinación a santuario mariano Corea: Símbolos de la JMJ 2027 comienzan su peregrinación por las diócesis Turquía: Arqueólogos descubren un fresco primitivo que representa a Jesús Noticias nacionales Piden a la RAE que incluya el término cristianofobia en su diccionario Hermandad de S. Antonio Abad recibe el título de «Real» por el Rey Felipe VI Los colegios de Attendis de Huelva sufragarán la educación de Cristina Noticias de la Santa Sede León XIV recupera la bendición de los corderos en Santa Inés El Papa celebrará la Misa de Jueves Santo en San Juan de Letrán Catequesis sobre la Constitución dogmática Dei Verbum del CV II
Año XX. Núm. 22. Lo que el Papa León XIV ha enseñado en su segunda catequesis sobre la Constitución Dogmática Dei Verbum sobre la divina revelación.
Año XX. Núm. 20. El Papa León XIV ha iniciado su catequesis sobre el Concilio Vaticano II reflexionando acerca de la Constitución Dei Verbum sobre la Divina Revelación.
De manera especial, meditaremos sobre la promesa de la presencia y la guía de Jesús en nuestras vidas: un Señor que no nos abandona, que camina a nuestro lado en cada alegría, en cada lucha y en cada decisión. Acompáñanos, dispón tu mente y tu corazón, y deja que corra la Palabra y transforme tu vida.
Acompaña el día de hoy al Padre Román Flecha a reflexionar sobre la catequesis "Dios habla a los hombres como amigos" del Papa León XIV y meditemos a fondo este tema.
En el inicio de un nuevo ciclo de catequesis, el Papa León XIV exhortó a la Iglesia este 7 de enero a volver al Concilio Vaticano II, no desde interpretaciones parciales o recuerdos lejanos, sino a través de la lectura directa de sus Documentos. A sesenta años de su clausura, el Pontífice subrayó la vigencia y la fuerza profética de aquel acontecimiento, que sigue orientando el camino de la Iglesia en un mundo marcado por profundos cambios sociales y culturales.PARA VERLA Y ESCUCHARLA pincha aqui_ https://youtu.be/3lDkeUhhz_Y?si=FlLEdQY_QE6IQn0M
Juan Crisóstomo (griego: Ἰωάννης ὁ Χρυσόστομος, latín: Ioannes Chrysostomus) o Juan de Antioquía (latín: Ioannes Antiochensis; Antioquía, 347-Comana Pontica, 14 de septiembre de 407) fue un clérigo cristiano eminente, patriarca de Constantinopla, considerado por la Iglesia católica uno de los cuatro grandes Padres de la Iglesia del Oriente. La Iglesia ortodoxa griega lo valora como uno de los más grandes teólogos y uno de los tres pilares de esa Iglesia, juntamente con Basilio el Grande y Gregorio Nacianceno. Por su formación intelectual y su origen, es el único de los grandes Padres orientales que procede de la Escuela de Antioquía.[2] Este Padre de la Iglesia fue famoso por sus discursos públicos y por su denuncia de los abusos de las autoridades imperiales y de la vida licenciosa del clero bizantino. Su enfrentamiento con la corte del emperador Arcadio y de su esposa Elia Eudoxia resultó en su destierro. Reinstalado en su sede episcopal temporalmente, fue por último depuesto y exiliado hasta su muerte.[2] Un siglo después, Juan de Constantinopla recibió el título por el que le conoce la posteridad: Juan Crisóstomo.[3] Ese término proviene del griego chrysóstomos (χρυσόστομος) [jrisóstomos], y significa ‘boca de oro' (χρυσός: jrüsós 'oro' y στόμα: stoma 'boca') en razón de su extraordinaria elocuencia que lo consagró como el máximo orador entre los Padres griegos.[2]
Año XX. Núm. XIX. El Papa León XIV ha decidido impartir toda una catequesis acerca del Concilio Vaticano II.
Yo creo en la vida eternaCatecismo 1020. El cristiano que une su propia muerte a la de Jesús ve la muerte como una ida hacia Él y la entrada en la vida eterna. Cuando la Iglesia dice por última vez las palabras de perdón de la absolución de Cristo sobre el cristiano moribundo, lo sella por última vez con una unción fortificante y le da a Cristo en el viático como alimento para el viaje
En la última Audiencia General de 2025, el Papa León XIV reflexionó, este 31 de diciembre, sobre el Año Santo que está llegando a su fin e invitó a los fieles a poner todo en manos de Dios, a agradecer por los dones recibidos y a hacer un examen de conciencia para pedir perdón.
Juan Crisóstomo (griego: Ἰωάννης ὁ Χρυσόστομος, latín: Ioannes Chrysostomus) o Juan de Antioquía (latín: Ioannes Antiochensis; Antioquía, 347-Comana Pontica, 14 de septiembre de 407) fue un clérigo cristiano eminente, patriarca de Constantinopla, considerado por la Iglesia católica uno de los cuatro grandes Padres de la Iglesia del Oriente. La Iglesia ortodoxa griega lo valora como uno de los más grandes teólogos y uno de los tres pilares de esa Iglesia, juntamente con Basilio el Grande y Gregorio Nacianceno. Por su formación intelectual y su origen, es el único de los grandes Padres orientales que procede de la Escuela de Antioquía.[2] Este Padre de la Iglesia fue famoso por sus discursos públicos y por su denuncia de los abusos de las autoridades imperiales y de la vida licenciosa del clero bizantino. Su enfrentamiento con la corte del emperador Arcadio y de su esposa Elia Eudoxia resultó en su destierro. Reinstalado en su sede episcopal temporalmente, fue por último depuesto y exiliado hasta su muerte.[2] Un siglo después, Juan de Constantinopla recibió el título por el que le conoce la posteridad: Juan Crisóstomo.[3] Ese término proviene del griego chrysóstomos (χρυσόστομος) [jrisóstomos], y significa ‘boca de oro' (χρυσός: jrüsós 'oro' y στόμα: stoma 'boca') en razón de su extraordinaria elocuencia que lo consagró como el máximo orador entre los Padres griegos.[2]
Año XX. Núm. 17. Comprende cada una de las celebraciones litúrgicas más importantes del Tiempo de Navidad y su conexión con el nacimiento del Hijo de Dios.
Juan Crisóstomo (griego: Ἰωάννης ὁ Χρυσόστομος, latín: Ioannes Chrysostomus) o Juan de Antioquía (latín: Ioannes Antiochensis; Antioquía, 347-Comana Pontica, 14 de septiembre de 407) fue un clérigo cristiano eminente, patriarca de Constantinopla, considerado por la Iglesia católica uno de los cuatro grandes Padres de la Iglesia del Oriente. La Iglesia ortodoxa griega lo valora como uno de los más grandes teólogos y uno de los tres pilares de esa Iglesia, juntamente con Basilio el Grande y Gregorio Nacianceno. Por su formación intelectual y su origen, es el único de los grandes Padres orientales que procede de la Escuela de Antioquía.[2] Este Padre de la Iglesia fue famoso por sus discursos públicos y por su denuncia de los abusos de las autoridades imperiales y de la vida licenciosa del clero bizantino. Su enfrentamiento con la corte del emperador Arcadio y de su esposa Elia Eudoxia resultó en su destierro. Reinstalado en su sede episcopal temporalmente, fue por último depuesto y exiliado hasta su muerte.[2] Un siglo después, Juan de Constantinopla recibió el título por el que le conoce la posteridad: Juan Crisóstomo.[3] Ese término proviene del griego chrysóstomos (χρυσόστομος) [jrisóstomos], y significa ‘boca de oro' (χρυσός: jrüsós 'oro' y στόμα: stoma 'boca') en razón de su extraordinaria elocuencia que lo consagró como el máximo orador entre los Padres griegos.[2]
El Papa León XIV advirtió, en su catequesis de este 17 de diciembre, que estamos absortos en muchas actividades que no siempre nos satisfacen. Hacer demasiado, “en lugar de darnos plenitud, se convierte en una vorágine que nos aturde”, en cambio, aseguró el Santo Padre, leer la vida bajo el signo de la Pascua, “significa encontrar el acceso a la esencia de la persona humana, a nuestro corazón”.PARA ESCUCHARLA Y VERLA, pincha aquí: https://youtu.be/lZEslbN9Y9c?si=VIoMxlTNTuhsp1Q3
Juan Crisóstomo (griego: Ἰωάννης ὁ Χρυσόστομος, latín: Ioannes Chrysostomus) o Juan de Antioquía (latín: Ioannes Antiochensis; Antioquía, 347-Comana Pontica, 14 de septiembre de 407) fue un clérigo cristiano eminente, patriarca de Constantinopla, considerado por la Iglesia católica uno de los cuatro grandes Padres de la Iglesia del Oriente. La Iglesia ortodoxa griega lo valora como uno de los más grandes teólogos y uno de los tres pilares de esa Iglesia, juntamente con Basilio el Grande y Gregorio Nacianceno. Por su formación intelectual y su origen, es el único de los grandes Padres orientales que procede de la Escuela de Antioquía.[2] Este Padre de la Iglesia fue famoso por sus discursos públicos y por su denuncia de los abusos de las autoridades imperiales y de la vida licenciosa del clero bizantino. Su enfrentamiento con la corte del emperador Arcadio y de su esposa Elia Eudoxia resultó en su destierro. Reinstalado en su sede episcopal temporalmente, fue por último depuesto y exiliado hasta su muerte.[2] Un siglo después, Juan de Constantinopla recibió el título por el que le conoce la posteridad: Juan Crisóstomo.[3] Ese término proviene del griego chrysóstomos (χρυσόστομος) [jrisóstomos], y significa ‘boca de oro' (χρυσός: jrüsós 'oro' y στόμα: stoma 'boca') en razón de su extraordinaria elocuencia que lo consagró como el máximo orador entre los Padres griegos.[2]
En una catequesis marcada por profundidad espiritual y un tono casi contemplativo, el Papa León XIV invitó al mundo, este 10 de diciembre, a mirar de frente aquello que más teme: la muerte. Lejos de ser un final oscuro – afirmó –, es el umbral luminoso que Cristo abrió con su Resurrección, el paso que revela lo que el corazón humano siempre ha deseado: la vida plena y eterna.PARA VERLA Y ESCUCHARLA, pincha aqui: https://youtu.be/jQNro79k4P0?si=X8r4b2dcoFjCdOp7
Juan Crisóstomo (griego: Ἰωάννης ὁ Χρυσόστομος, latín: Ioannes Chrysostomus) o Juan de Antioquía (latín: Ioannes Antiochensis; Antioquía, 347-Comana Pontica, 14 de septiembre de 407) fue un clérigo cristiano eminente, patriarca de Constantinopla, considerado por la Iglesia católica uno de los cuatro grandes Padres de la Iglesia del Oriente. La Iglesia ortodoxa griega lo valora como uno de los más grandes teólogos y uno de los tres pilares de esa Iglesia, juntamente con Basilio el Grande y Gregorio Nacianceno. Por su formación intelectual y su origen, es el único de los grandes Padres orientales que procede de la Escuela de Antioquía.[2] Este Padre de la Iglesia fue famoso por sus discursos públicos y por su denuncia de los abusos de las autoridades imperiales y de la vida licenciosa del clero bizantino. Su enfrentamiento con la corte del emperador Arcadio y de su esposa Elia Eudoxia resultó en su destierro. Reinstalado en su sede episcopal temporalmente, fue por último depuesto y exiliado hasta su muerte.[2] Un siglo después, Juan de Constantinopla recibió el título por el que le conoce la posteridad: Juan Crisóstomo.[3] Ese término proviene del griego chrysóstomos (χρυσόστομος) [jrisóstomos], y significa ‘boca de oro' (χρυσός: jrüsós 'oro' y στόμα: stoma 'boca') en razón de su extraordinaria elocuencia que lo consagró como el máximo orador entre los Padres griegos.[2]
Juan Crisóstomo (griego: Ἰωάννης ὁ Χρυσόστομος, latín: Ioannes Chrysostomus) o Juan de Antioquía (latín: Ioannes Antiochensis; Antioquía, 347-Comana Pontica, 14 de septiembre de 407) fue un clérigo cristiano eminente, patriarca de Constantinopla, considerado por la Iglesia católica uno de los cuatro grandes Padres de la Iglesia del Oriente. La Iglesia ortodoxa griega lo valora como uno de los más grandes teólogos y uno de los tres pilares de esa Iglesia, juntamente con Basilio el Grande y Gregorio Nacianceno. Por su formación intelectual y su origen, es el único de los grandes Padres orientales que procede de la Escuela de Antioquía.[2] Este Padre de la Iglesia fue famoso por sus discursos públicos y por su denuncia de los abusos de las autoridades imperiales y de la vida licenciosa del clero bizantino. Su enfrentamiento con la corte del emperador Arcadio y de su esposa Elia Eudoxia resultó en su destierro. Reinstalado en su sede episcopal temporalmente, fue por último depuesto y exiliado hasta su muerte.[2] Un siglo después, Juan de Constantinopla recibió el título por el que le conoce la posteridad: Juan Crisóstomo.[3] Ese término proviene del griego chrysóstomos (χρυσόστομος) [jrisóstomos], y significa ‘boca de oro' (χρυσός: jrüsós 'oro' y στόμα: stoma 'boca') en razón de su extraordinaria elocuencia que lo consagró como el máximo orador entre los Padres griegos.[2]
Decidir de qué lado estar, seguir ese fuego que Dios ha traído al mundo. El Papa León XIV, en la Audiencia Jubilar de este 22 de noviembre en la Plaza de San Pedro, recordó a Dorothy Day, activista estadounidense que cambió su vida tras su encuentro con el catolicismo, dedicándose por completo a los marginados de principios del siglo XX y convirtiéndose en promotora de la reconciliación.PARA ESCUCHARLA, pincha aquí: https://youtu.be/dFOOUx_sioU?si=T0ixkgKTTv1N5vA-
En la Audiencia General de este 19 de noviembre, León XIV explicó en su catequesis que la esperanza cristiana responde a los desafíos a los que hoy está expuesta la humanidad entera, deteniéndose en el jardín donde el Crucificado fue depositado como una semilla, para resucitar y dar mucho fruto. PARA VERLA Y ESCUCHARLA, pincha aquí: https://youtu.be/emkPITyba9k?si=W7O-KBphEiSFUgs0
Juan Crisóstomo (griego: Ἰωάννης ὁ Χρυσόστομος, latín: Ioannes Chrysostomus) o Juan de Antioquía (latín: Ioannes Antiochensis; Antioquía, 347-Comana Pontica, 14 de septiembre de 407) fue un clérigo cristiano eminente, patriarca de Constantinopla, considerado por la Iglesia católica uno de los cuatro grandes Padres de la Iglesia del Oriente. La Iglesia ortodoxa griega lo valora como uno de los más grandes teólogos y uno de los tres pilares de esa Iglesia, juntamente con Basilio el Grande y Gregorio Nacianceno. Por su formación intelectual y su origen, es el único de los grandes Padres orientales que procede de la Escuela de Antioquía.[2] Este Padre de la Iglesia fue famoso por sus discursos públicos y por su denuncia de los abusos de las autoridades imperiales y de la vida licenciosa del clero bizantino. Su enfrentamiento con la corte del emperador Arcadio y de su esposa Elia Eudoxia resultó en su destierro. Reinstalado en su sede episcopal temporalmente, fue por último depuesto y exiliado hasta su muerte.[2] Un siglo después, Juan de Constantinopla recibió el título por el que le conoce la posteridad: Juan Crisóstomo.[3] Ese término proviene del griego chrysóstomos (χρυσόστομος) [jrisóstomos], y significa ‘boca de oro' (χρυσός: jrüsós 'oro' y στόμα: stoma 'boca') en razón de su extraordinaria elocuencia que lo consagró como el máximo orador entre los Padres griegos.[2]
En la Audiencia General de este 12 de noviembre, el Papa León XIV señaló en su catequesis que, “la fraternidad es sin duda uno de los grandes desafíos para la humanidad contemporánea”. Además, dijo que hoy la fraternidad “no puede darse por descontada, no es inmediata”. Pero, tampoco “es un hermoso sueño imposible”, o “deseo de pocos ilusos”. La fraternidad se basa en el mandamiento de Jesús, “que nos amó y se entregó por nosotros”, para que podamos “amarnos y dar la vida por los demás”.
En este episodio abordo la importancia de ver a la familia, más allá de un concepto que argumenta que la familia es parte de la estructura social. Aqui hablo sobre esto, y concretamente sobre las Pastoral Familiar, su identidad y su que hacer en la Iglesia.
Este 8 de noviembre, el Papa León XIV presentó la figura del Beato Isidoro Bakanja, patrono de los laicos del Congo, en África, como testigo de esperanza durante la Audiencia Jubilar que celebró en la Plaza de San Pedro, con ocasión del Jubileo del Mundo del Trabajo.PARA ESCUCHARLA Y VERLA, pincha aquí: https://youtu.be/vSCBYIrGRP4?si=aOzqvKUsz24MszI5
Juan Crisóstomo (griego: Ἰωάννης ὁ Χρυσόστομος, latín: Ioannes Chrysostomus) o Juan de Antioquía (latín: Ioannes Antiochensis; Antioquía, 347-Comana Pontica, 14 de septiembre de 407) fue un clérigo cristiano eminente, patriarca de Constantinopla, considerado por la Iglesia católica uno de los cuatro grandes Padres de la Iglesia del Oriente. La Iglesia ortodoxa griega lo valora como uno de los más grandes teólogos y uno de los tres pilares de esa Iglesia, juntamente con Basilio el Grande y Gregorio Nacianceno. Por su formación intelectual y su origen, es el único de los grandes Padres orientales que procede de la Escuela de Antioquía.[2] Este Padre de la Iglesia fue famoso por sus discursos públicos y por su denuncia de los abusos de las autoridades imperiales y de la vida licenciosa del clero bizantino. Su enfrentamiento con la corte del emperador Arcadio y de su esposa Elia Eudoxia resultó en su destierro. Reinstalado en su sede episcopal temporalmente, fue por último depuesto y exiliado hasta su muerte.[2] Un siglo después, Juan de Constantinopla recibió el título por el que le conoce la posteridad: Juan Crisóstomo.[3] Ese término proviene del griego chrysóstomos (χρυσόστομος) [jrisóstomos], y significa ‘boca de oro' (χρυσός: jrüsós 'oro' y στόμα: stoma 'boca') en razón de su extraordinaria elocuencia que lo consagró como el máximo orador entre los Padres griegos.[2]
En la Audiencia Jubilar de este 25 de octubre en la Plaza de San Pedro, el Papa León XIV centró su catequesis en la figura de Nicola Cusano, Cardenal que vivió en el siglo XV y diplomático papal: “Él creía en la humanidad. Comprendía que hay opuestos que hay que mantener juntos, que Dios es un misterio en el que lo que está en tensión encuentra la unidad”.PARA ESCUCHARLA Y VERLA, pincha aquí; https://youtu.be/9b2cQjdxaBU?si=8vu0Gs41x3t85vTT
Juan Crisóstomo (griego: Ἰωάννης ὁ Χρυσόστομος, latín: Ioannes Chrysostomus) o Juan de Antioquía (latín: Ioannes Antiochensis; Antioquía, 347-Comana Pontica, 14 de septiembre de 407) fue un clérigo cristiano eminente, patriarca de Constantinopla, considerado por la Iglesia católica uno de los cuatro grandes Padres de la Iglesia del Oriente. La Iglesia ortodoxa griega lo valora como uno de los más grandes teólogos y uno de los tres pilares de esa Iglesia, juntamente con Basilio el Grande y Gregorio Nacianceno. Por su formación intelectual y su origen, es el único de los grandes Padres orientales que procede de la Escuela de Antioquía.[2] Este Padre de la Iglesia fue famoso por sus discursos públicos y por su denuncia de los abusos de las autoridades imperiales y de la vida licenciosa del clero bizantino. Su enfrentamiento con la corte del emperador Arcadio y de su esposa Elia Eudoxia resultó en su destierro. Reinstalado en su sede episcopal temporalmente, fue por último depuesto y exiliado hasta su muerte.[2] Un siglo después, Juan de Constantinopla recibió el título por el que le conoce la posteridad: Juan Crisóstomo.[3] Ese término proviene del griego chrysóstomos (χρυσόστομος) [jrisóstomos], y significa ‘boca de oro' (χρυσός: jrüsós 'oro' y στόμα: stoma 'boca') en razón de su extraordinaria elocuencia que lo consagró como el máximo orador entre los Padres griegos.[2]