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En la fe católica, Biblia, Magisterio y Tradición no son realidades separadas ni opuestas, sino tres dimensiones de una misma fuente: la Revelación de Dios en Jesucristo.Hoy descubriremos cómo estos tres pilares están íntimamente unidos y cómo, juntos, sostienen nuestra fe.
¡Juega el Juego de la Semana, ¡Es gratis!Aprende un idioma con el 70% de descuento que te regala Javier y aparte apoyas a que gane algunas clases de inglés gratis. Da click aquí.Lee la Catequesis - Los Documentos del Concilio Vaticano II - I. Constitución dogmática Dei Verbum 5. La Palabra de Dios en la vida de la IglesiaSigue a Inés San Martín a Javier Martínez Brocal y a José Manuel De Urquidi.Segmentos de hoy:La Voz del PapaLas 5 Noticias de la Semana por Javier, más el Bonus¿Dónde vivirá el Papa? Rumores vs. RealidadLa Catedra del León sobre la Catequesis de documentos del CVII (Dei Verbun)Recomendaciones de la SemanaHomilía Remix++++++++++++++++++++++++++++Este episodio es posible gracias a Amen Apps, la plataforma en la que puedes obtener consejos y ayuda espiritual de sacerdotes y religiosos 24x7.Descarga el app gratis en:AndroidiPhonePágina AmenUn podcast de Juan Diego Network
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En este día queremos detenernos a reflexionar sobre una promesa que sostiene nuestra esperanza: la promesa de que Jesús retornará. Cristo no solo nos anunció su regreso glorioso, sino que nos aseguró algo aún más grande: la vida eterna para quienes creen en Él.
Hoy cumplimos un año impartiendo las Catequesis de Mariología en el Santuario. Por tal motivo, quisimos qur la catequesis de hoy fuese «He ahí a tu Madre» sobre la importancia de ser hijos de María y las actitudes que debemos tener.
Año XX. Núm. 26. La catequesis semanal del Papa León XIV sobre el Concilio Vaticano II, acerca de la constitución dogmática Dei Verbum sobre la Divina Revelación.
La Palabra proclamada en Apocalipsis 21, 4 nos recuerda que llegará el día en que Dios enjugará toda lágrima, y ya no habrá muerte, ni dolor, ni llanto. Esta promesa nos anima a perseverar, a no perder la fe en medio de las pruebas y a confiar en que Dios está obrando incluso cuando no lo comprendemos todo.
Catequesis grabada durante la Peregrinación con el Padre Pío en la Catedral San Pedro Apóstol.En este audio reflexionamos sobre la devoción a los santos, el significado espiritual de las reliquias, la comunión de los santos y cómo sus vidas nos ayudan a crecer en la fe y a vivir el Evangelio hoy. Inspirados en el testimonio de Padre Pío, descubrimos cómo los santos son verdaderos amigos de Dios y testigos de Su gloria.Ideal para quienes buscan catequesis católica, formación espiritual, enseñanzas de la Iglesia, fe cristiana, oración, y espiritualidad católica.
En la reflexión de esta semana en el Sillón Bíblico, nos adentramos en el Sermón de la Montaña para desgranar la arquitectura espiritual de las Bienaventuranzas.Tras explorar la cuidada organización poética que San Mateo da a este pasaje, nos detenemos en el corazón de la propuesta de Jesús. Analizamos dos conceptos fundamentales que articulan la vida del creyente:Los «pobres en el espíritu»: ¿Se trata de una carencia o de una apertura total a la gracia?La «justicia»: Entendida no como norma humana, sino como la fidelidad a la alianza divina según el modelo de fidelidad del propio Jesús.Lecturas:So 2,3;3,12-13: Dejaré en medio de ti un pueblo humilde y pobre.Sal 145,7.8-9a.9be-10: Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.1Co 1,26-31: Dios ha escogido lo débil del mundo.Mt 5,1-12a: Bienaventurados los pobres en el espíritu.Catequesis de Papa Francisco sobre las Bienaventuranzas:https://www.eltestigofiel.org/index.php?idu=cp_20291También pueden descargarse en pdf de aquí:https://mega.nz/file/IJVzyICI#8izOiy0u1wb72LIGY2feMZtSP0KFIN4jkBW2EzzeqfgLos que deseen explorar en los cursos de Biblia del canal, pueden verlos en: https://www.eltestigofiel.org/index.php?idu=cr_17229Recuerda que este canal no monetiza, los que deseen colaborar económicamente pueden hacerlo a través de este link: https://www.eltestigofiel.org/donar
Editorial «La cruz es mi alegría, no mi pena» es el título del documental que narra la vida de Pablo María de la Cruz, conocido como Fray Pablo, fallecido en 2023 tras seis años lidiando con un sarcoma de Ewing. Estrenada este 16 de enero en Salamanca, la cinta cuenta con los relatos de familiares, amigos, sacerdotes, frailes y monjes que le conocieron, y que dan fe de cómo, para el joven, la muerte y la enfermedad terminaron siendo motivo de virtud, crecimiento interior e incluso, regocijo. Noticias internacionales Rusia: En la catedral católica de Moscú se reza por la unidad de los cristianos Bangladesh: Peregrinación a santuario mariano Corea: Símbolos de la JMJ 2027 comienzan su peregrinación por las diócesis Turquía: Arqueólogos descubren un fresco primitivo que representa a Jesús Noticias nacionales Piden a la RAE que incluya el término cristianofobia en su diccionario Hermandad de S. Antonio Abad recibe el título de «Real» por el Rey Felipe VI Los colegios de Attendis de Huelva sufragarán la educación de Cristina Noticias de la Santa Sede León XIV recupera la bendición de los corderos en Santa Inés El Papa celebrará la Misa de Jueves Santo en San Juan de Letrán Catequesis sobre la Constitución dogmática Dei Verbum del CV II
Año XX. Núm. 22. Lo que el Papa León XIV ha enseñado en su segunda catequesis sobre la Constitución Dogmática Dei Verbum sobre la divina revelación.
Año XX. Núm. 20. El Papa León XIV ha iniciado su catequesis sobre el Concilio Vaticano II reflexionando acerca de la Constitución Dei Verbum sobre la Divina Revelación.
De manera especial, meditaremos sobre la promesa de la presencia y la guía de Jesús en nuestras vidas: un Señor que no nos abandona, que camina a nuestro lado en cada alegría, en cada lucha y en cada decisión. Acompáñanos, dispón tu mente y tu corazón, y deja que corra la Palabra y transforme tu vida.
Acompaña el día de hoy al Padre Román Flecha a reflexionar sobre la catequesis "Dios habla a los hombres como amigos" del Papa León XIV y meditemos a fondo este tema.
En el inicio de un nuevo ciclo de catequesis, el Papa León XIV exhortó a la Iglesia este 7 de enero a volver al Concilio Vaticano II, no desde interpretaciones parciales o recuerdos lejanos, sino a través de la lectura directa de sus Documentos. A sesenta años de su clausura, el Pontífice subrayó la vigencia y la fuerza profética de aquel acontecimiento, que sigue orientando el camino de la Iglesia en un mundo marcado por profundos cambios sociales y culturales.PARA VERLA Y ESCUCHARLA pincha aqui_ https://youtu.be/3lDkeUhhz_Y?si=FlLEdQY_QE6IQn0M
Juan Crisóstomo (griego: Ἰωάννης ὁ Χρυσόστομος, latín: Ioannes Chrysostomus) o Juan de Antioquía (latín: Ioannes Antiochensis; Antioquía, 347-Comana Pontica, 14 de septiembre de 407) fue un clérigo cristiano eminente, patriarca de Constantinopla, considerado por la Iglesia católica uno de los cuatro grandes Padres de la Iglesia del Oriente. La Iglesia ortodoxa griega lo valora como uno de los más grandes teólogos y uno de los tres pilares de esa Iglesia, juntamente con Basilio el Grande y Gregorio Nacianceno. Por su formación intelectual y su origen, es el único de los grandes Padres orientales que procede de la Escuela de Antioquía.[2] Este Padre de la Iglesia fue famoso por sus discursos públicos y por su denuncia de los abusos de las autoridades imperiales y de la vida licenciosa del clero bizantino. Su enfrentamiento con la corte del emperador Arcadio y de su esposa Elia Eudoxia resultó en su destierro. Reinstalado en su sede episcopal temporalmente, fue por último depuesto y exiliado hasta su muerte.[2] Un siglo después, Juan de Constantinopla recibió el título por el que le conoce la posteridad: Juan Crisóstomo.[3] Ese término proviene del griego chrysóstomos (χρυσόστομος) [jrisóstomos], y significa ‘boca de oro' (χρυσός: jrüsós 'oro' y στόμα: stoma 'boca') en razón de su extraordinaria elocuencia que lo consagró como el máximo orador entre los Padres griegos.[2]
Año XX. Núm. XIX. El Papa León XIV ha decidido impartir toda una catequesis acerca del Concilio Vaticano II.
Yo creo en la vida eternaCatecismo 1020. El cristiano que une su propia muerte a la de Jesús ve la muerte como una ida hacia Él y la entrada en la vida eterna. Cuando la Iglesia dice por última vez las palabras de perdón de la absolución de Cristo sobre el cristiano moribundo, lo sella por última vez con una unción fortificante y le da a Cristo en el viático como alimento para el viaje
En la última Audiencia General de 2025, el Papa León XIV reflexionó, este 31 de diciembre, sobre el Año Santo que está llegando a su fin e invitó a los fieles a poner todo en manos de Dios, a agradecer por los dones recibidos y a hacer un examen de conciencia para pedir perdón.
Juan Crisóstomo (griego: Ἰωάννης ὁ Χρυσόστομος, latín: Ioannes Chrysostomus) o Juan de Antioquía (latín: Ioannes Antiochensis; Antioquía, 347-Comana Pontica, 14 de septiembre de 407) fue un clérigo cristiano eminente, patriarca de Constantinopla, considerado por la Iglesia católica uno de los cuatro grandes Padres de la Iglesia del Oriente. La Iglesia ortodoxa griega lo valora como uno de los más grandes teólogos y uno de los tres pilares de esa Iglesia, juntamente con Basilio el Grande y Gregorio Nacianceno. Por su formación intelectual y su origen, es el único de los grandes Padres orientales que procede de la Escuela de Antioquía.[2] Este Padre de la Iglesia fue famoso por sus discursos públicos y por su denuncia de los abusos de las autoridades imperiales y de la vida licenciosa del clero bizantino. Su enfrentamiento con la corte del emperador Arcadio y de su esposa Elia Eudoxia resultó en su destierro. Reinstalado en su sede episcopal temporalmente, fue por último depuesto y exiliado hasta su muerte.[2] Un siglo después, Juan de Constantinopla recibió el título por el que le conoce la posteridad: Juan Crisóstomo.[3] Ese término proviene del griego chrysóstomos (χρυσόστομος) [jrisóstomos], y significa ‘boca de oro' (χρυσός: jrüsós 'oro' y στόμα: stoma 'boca') en razón de su extraordinaria elocuencia que lo consagró como el máximo orador entre los Padres griegos.[2]
Año XX. Núm. 17. Comprende cada una de las celebraciones litúrgicas más importantes del Tiempo de Navidad y su conexión con el nacimiento del Hijo de Dios.
Propone san Juan: “Nosotros amemos, porque Él nos amó primero” (1n 4, 19). Con nuestro amor al Señor, correspondemos a Su amor. Así que la propuesta concreta para comenzar a practicarla este Adviento es corresponder a lo que Dios a puesto en cada uno de nosotros su AMOR
Catequesis de Adviento a cargo del Padre Alex Pinilla, sacerdote salesiano. El Adviento 2025 comenzará el domingo 30 de noviembre y concluirá el 24 de diciembre, víspera de la Navidad. Este periodo marca el inicio del año litúrgico para la Iglesia Católica y es un tiempo de esperanza, reflexión y preparación espiritual para recibir al Niño Dios. L'articolo Tiempo de espera – I Domingo de Adviento proviene da Radio Maria.
Catequesis de Adviento a cargo del Padre Alex Pinilla, sacerdote salesiano. El Adviento 2025 comenzará el domingo 30 de noviembre y concluirá el 24 de diciembre, víspera de la Navidad. Este periodo marca el inicio del año litúrgico para la Iglesia Católica y es un tiempo de esperanza, reflexión y preparación espiritual para recibir al Niño Dios. L'articolo Camino de Preparación – II Domingo de Adviento proviene da Radio Maria.
Catequesis de Adviento a cargo del Padre Alex Pinilla, sacerdote salesiano. El Adviento 2025 comenzará el domingo 30 de noviembre y concluirá el 24 de diciembre, víspera de la Navidad. Este periodo marca el inicio del año litúrgico para la Iglesia Católica y es un tiempo de esperanza, reflexión y preparación espiritual para recibir al Niño Dios. L'articolo Alégrense en el Señor – III Domingo de Adviento proviene da Radio Maria.
Catequesis de Adviento a cargo del Padre Alex Pinilla, sacerdote salesiano. El Adviento 2025 comenzará el domingo 30 de noviembre y concluirá el 24 de diciembre, víspera de la Navidad. Este periodo marca el inicio del año litúrgico para la Iglesia Católica y es un tiempo de esperanza, reflexión y preparación espiritual para recibir al Niño Dios. L'articolo Amor y Plenitud – IV Domingo de Adviento proviene da Radio Maria.
El Papa León XIV advirtió, en su catequesis de este 17 de diciembre, que estamos absortos en muchas actividades que no siempre nos satisfacen. Hacer demasiado, “en lugar de darnos plenitud, se convierte en una vorágine que nos aturde”, en cambio, aseguró el Santo Padre, leer la vida bajo el signo de la Pascua, “significa encontrar el acceso a la esencia de la persona humana, a nuestro corazón”.PARA ESCUCHARLA Y VERLA, pincha aquí: https://youtu.be/lZEslbN9Y9c?si=VIoMxlTNTuhsp1Q3
Juan Crisóstomo (griego: Ἰωάννης ὁ Χρυσόστομος, latín: Ioannes Chrysostomus) o Juan de Antioquía (latín: Ioannes Antiochensis; Antioquía, 347-Comana Pontica, 14 de septiembre de 407) fue un clérigo cristiano eminente, patriarca de Constantinopla, considerado por la Iglesia católica uno de los cuatro grandes Padres de la Iglesia del Oriente. La Iglesia ortodoxa griega lo valora como uno de los más grandes teólogos y uno de los tres pilares de esa Iglesia, juntamente con Basilio el Grande y Gregorio Nacianceno. Por su formación intelectual y su origen, es el único de los grandes Padres orientales que procede de la Escuela de Antioquía.[2] Este Padre de la Iglesia fue famoso por sus discursos públicos y por su denuncia de los abusos de las autoridades imperiales y de la vida licenciosa del clero bizantino. Su enfrentamiento con la corte del emperador Arcadio y de su esposa Elia Eudoxia resultó en su destierro. Reinstalado en su sede episcopal temporalmente, fue por último depuesto y exiliado hasta su muerte.[2] Un siglo después, Juan de Constantinopla recibió el título por el que le conoce la posteridad: Juan Crisóstomo.[3] Ese término proviene del griego chrysóstomos (χρυσόστομος) [jrisóstomos], y significa ‘boca de oro' (χρυσός: jrüsós 'oro' y στόμα: stoma 'boca') en razón de su extraordinaria elocuencia que lo consagró como el máximo orador entre los Padres griegos.[2]
La esperanza no es una palabra vacía, ni nuestro vago deseo de que las cosas vayan bien: la esperanza es una certeza, porque se fundamenta en la fidelidad de Dios a sus promesas. Y por eso se llama virtud teologal: porque está infundida por Dios y tiene a Dios como garante. Papa Francisco
Juan Crisóstomo (griego: Ἰωάννης ὁ Χρυσόστομος, latín: Ioannes Chrysostomus) o Juan de Antioquía (latín: Ioannes Antiochensis; Antioquía, 347-Comana Pontica, 14 de septiembre de 407) fue un clérigo cristiano eminente, patriarca de Constantinopla, considerado por la Iglesia católica uno de los cuatro grandes Padres de la Iglesia del Oriente. La Iglesia ortodoxa griega lo valora como uno de los más grandes teólogos y uno de los tres pilares de esa Iglesia, juntamente con Basilio el Grande y Gregorio Nacianceno. Por su formación intelectual y su origen, es el único de los grandes Padres orientales que procede de la Escuela de Antioquía.[2] Este Padre de la Iglesia fue famoso por sus discursos públicos y por su denuncia de los abusos de las autoridades imperiales y de la vida licenciosa del clero bizantino. Su enfrentamiento con la corte del emperador Arcadio y de su esposa Elia Eudoxia resultó en su destierro. Reinstalado en su sede episcopal temporalmente, fue por último depuesto y exiliado hasta su muerte.[2] Un siglo después, Juan de Constantinopla recibió el título por el que le conoce la posteridad: Juan Crisóstomo.[3] Ese término proviene del griego chrysóstomos (χρυσόστομος) [jrisóstomos], y significa ‘boca de oro' (χρυσός: jrüsós 'oro' y στόμα: stoma 'boca') en razón de su extraordinaria elocuencia que lo consagró como el máximo orador entre los Padres griegos.[2]
En una catequesis marcada por profundidad espiritual y un tono casi contemplativo, el Papa León XIV invitó al mundo, este 10 de diciembre, a mirar de frente aquello que más teme: la muerte. Lejos de ser un final oscuro – afirmó –, es el umbral luminoso que Cristo abrió con su Resurrección, el paso que revela lo que el corazón humano siempre ha deseado: la vida plena y eterna.PARA VERLA Y ESCUCHARLA, pincha aqui: https://youtu.be/jQNro79k4P0?si=X8r4b2dcoFjCdOp7
La Fe Es un don, una luz divina por la cual somos capaces de reconocer a Dios, ver su mano en cuanto nos sucede y ver las cosas como Él las ve. Por tanto, la fe no es un conocimiento teórico, abstracto, de doctrinas que debo aprender. La fe es la luz para poder entender las cosas de Dios y descubrir en ese niño Dios el regalo que recibiremos en esta navidad.
Juan Crisóstomo (griego: Ἰωάννης ὁ Χρυσόστομος, latín: Ioannes Chrysostomus) o Juan de Antioquía (latín: Ioannes Antiochensis; Antioquía, 347-Comana Pontica, 14 de septiembre de 407) fue un clérigo cristiano eminente, patriarca de Constantinopla, considerado por la Iglesia católica uno de los cuatro grandes Padres de la Iglesia del Oriente. La Iglesia ortodoxa griega lo valora como uno de los más grandes teólogos y uno de los tres pilares de esa Iglesia, juntamente con Basilio el Grande y Gregorio Nacianceno. Por su formación intelectual y su origen, es el único de los grandes Padres orientales que procede de la Escuela de Antioquía.[2] Este Padre de la Iglesia fue famoso por sus discursos públicos y por su denuncia de los abusos de las autoridades imperiales y de la vida licenciosa del clero bizantino. Su enfrentamiento con la corte del emperador Arcadio y de su esposa Elia Eudoxia resultó en su destierro. Reinstalado en su sede episcopal temporalmente, fue por último depuesto y exiliado hasta su muerte.[2] Un siglo después, Juan de Constantinopla recibió el título por el que le conoce la posteridad: Juan Crisóstomo.[3] Ese término proviene del griego chrysóstomos (χρυσόστομος) [jrisóstomos], y significa ‘boca de oro' (χρυσός: jrüsós 'oro' y στόμα: stoma 'boca') en razón de su extraordinaria elocuencia que lo consagró como el máximo orador entre los Padres griegos.[2]
San Agustín dijo célebremente: "Nuestros corazones están inquietos hasta que descansan en Ti". En un momento u otro, todos nos encontramos tratando de llenar ese vacío o esa inquietud con cosas que no son Dios. El resultado pueden ser apegos malsanos y adicciones que nos impiden abrirnos plenamente a Su gracia y paz. Gracias Luis por esta bella reflexion.
Juan Crisóstomo (griego: Ἰωάννης ὁ Χρυσόστομος, latín: Ioannes Chrysostomus) o Juan de Antioquía (latín: Ioannes Antiochensis; Antioquía, 347-Comana Pontica, 14 de septiembre de 407) fue un clérigo cristiano eminente, patriarca de Constantinopla, considerado por la Iglesia católica uno de los cuatro grandes Padres de la Iglesia del Oriente. La Iglesia ortodoxa griega lo valora como uno de los más grandes teólogos y uno de los tres pilares de esa Iglesia, juntamente con Basilio el Grande y Gregorio Nacianceno. Por su formación intelectual y su origen, es el único de los grandes Padres orientales que procede de la Escuela de Antioquía.[2] Este Padre de la Iglesia fue famoso por sus discursos públicos y por su denuncia de los abusos de las autoridades imperiales y de la vida licenciosa del clero bizantino. Su enfrentamiento con la corte del emperador Arcadio y de su esposa Elia Eudoxia resultó en su destierro. Reinstalado en su sede episcopal temporalmente, fue por último depuesto y exiliado hasta su muerte.[2] Un siglo después, Juan de Constantinopla recibió el título por el que le conoce la posteridad: Juan Crisóstomo.[3] Ese término proviene del griego chrysóstomos (χρυσόστομος) [jrisóstomos], y significa ‘boca de oro' (χρυσός: jrüsós 'oro' y στόμα: stoma 'boca') en razón de su extraordinaria elocuencia que lo consagró como el máximo orador entre los Padres griegos.[2]
“La pena de muerte es inadmisible, porque atenta contra la inviolabilidad y la dignidad de la persona”, afirma el nuevo texto sobre la pena de muerte del Catecismo de la Iglesia Católica
Decidir de qué lado estar, seguir ese fuego que Dios ha traído al mundo. El Papa León XIV, en la Audiencia Jubilar de este 22 de noviembre en la Plaza de San Pedro, recordó a Dorothy Day, activista estadounidense que cambió su vida tras su encuentro con el catolicismo, dedicándose por completo a los marginados de principios del siglo XX y convirtiéndose en promotora de la reconciliación.PARA ESCUCHARLA, pincha aquí: https://youtu.be/dFOOUx_sioU?si=T0ixkgKTTv1N5vA-
En la Audiencia General de este 19 de noviembre, León XIV explicó en su catequesis que la esperanza cristiana responde a los desafíos a los que hoy está expuesta la humanidad entera, deteniéndose en el jardín donde el Crucificado fue depositado como una semilla, para resucitar y dar mucho fruto. PARA VERLA Y ESCUCHARLA, pincha aquí: https://youtu.be/emkPITyba9k?si=W7O-KBphEiSFUgs0
Juan Crisóstomo (griego: Ἰωάννης ὁ Χρυσόστομος, latín: Ioannes Chrysostomus) o Juan de Antioquía (latín: Ioannes Antiochensis; Antioquía, 347-Comana Pontica, 14 de septiembre de 407) fue un clérigo cristiano eminente, patriarca de Constantinopla, considerado por la Iglesia católica uno de los cuatro grandes Padres de la Iglesia del Oriente. La Iglesia ortodoxa griega lo valora como uno de los más grandes teólogos y uno de los tres pilares de esa Iglesia, juntamente con Basilio el Grande y Gregorio Nacianceno. Por su formación intelectual y su origen, es el único de los grandes Padres orientales que procede de la Escuela de Antioquía.[2] Este Padre de la Iglesia fue famoso por sus discursos públicos y por su denuncia de los abusos de las autoridades imperiales y de la vida licenciosa del clero bizantino. Su enfrentamiento con la corte del emperador Arcadio y de su esposa Elia Eudoxia resultó en su destierro. Reinstalado en su sede episcopal temporalmente, fue por último depuesto y exiliado hasta su muerte.[2] Un siglo después, Juan de Constantinopla recibió el título por el que le conoce la posteridad: Juan Crisóstomo.[3] Ese término proviene del griego chrysóstomos (χρυσόστομος) [jrisóstomos], y significa ‘boca de oro' (χρυσός: jrüsós 'oro' y στόμα: stoma 'boca') en razón de su extraordinaria elocuencia que lo consagró como el máximo orador entre los Padres griegos.[2]
En la Audiencia General de este 12 de noviembre, el Papa León XIV señaló en su catequesis que, “la fraternidad es sin duda uno de los grandes desafíos para la humanidad contemporánea”. Además, dijo que hoy la fraternidad “no puede darse por descontada, no es inmediata”. Pero, tampoco “es un hermoso sueño imposible”, o “deseo de pocos ilusos”. La fraternidad se basa en el mandamiento de Jesús, “que nos amó y se entregó por nosotros”, para que podamos “amarnos y dar la vida por los demás”.
En este episodio abordo la importancia de ver a la familia, más allá de un concepto que argumenta que la familia es parte de la estructura social. Aqui hablo sobre esto, y concretamente sobre las Pastoral Familiar, su identidad y su que hacer en la Iglesia.
Este 8 de noviembre, el Papa León XIV presentó la figura del Beato Isidoro Bakanja, patrono de los laicos del Congo, en África, como testigo de esperanza durante la Audiencia Jubilar que celebró en la Plaza de San Pedro, con ocasión del Jubileo del Mundo del Trabajo.PARA ESCUCHARLA Y VERLA, pincha aquí: https://youtu.be/vSCBYIrGRP4?si=aOzqvKUsz24MszI5
Juan Crisóstomo (griego: Ἰωάννης ὁ Χρυσόστομος, latín: Ioannes Chrysostomus) o Juan de Antioquía (latín: Ioannes Antiochensis; Antioquía, 347-Comana Pontica, 14 de septiembre de 407) fue un clérigo cristiano eminente, patriarca de Constantinopla, considerado por la Iglesia católica uno de los cuatro grandes Padres de la Iglesia del Oriente. La Iglesia ortodoxa griega lo valora como uno de los más grandes teólogos y uno de los tres pilares de esa Iglesia, juntamente con Basilio el Grande y Gregorio Nacianceno. Por su formación intelectual y su origen, es el único de los grandes Padres orientales que procede de la Escuela de Antioquía.[2] Este Padre de la Iglesia fue famoso por sus discursos públicos y por su denuncia de los abusos de las autoridades imperiales y de la vida licenciosa del clero bizantino. Su enfrentamiento con la corte del emperador Arcadio y de su esposa Elia Eudoxia resultó en su destierro. Reinstalado en su sede episcopal temporalmente, fue por último depuesto y exiliado hasta su muerte.[2] Un siglo después, Juan de Constantinopla recibió el título por el que le conoce la posteridad: Juan Crisóstomo.[3] Ese término proviene del griego chrysóstomos (χρυσόστομος) [jrisóstomos], y significa ‘boca de oro' (χρυσός: jrüsós 'oro' y στόμα: stoma 'boca') en razón de su extraordinaria elocuencia que lo consagró como el máximo orador entre los Padres griegos.[2]
En la Audiencia Jubilar de este 25 de octubre en la Plaza de San Pedro, el Papa León XIV centró su catequesis en la figura de Nicola Cusano, Cardenal que vivió en el siglo XV y diplomático papal: “Él creía en la humanidad. Comprendía que hay opuestos que hay que mantener juntos, que Dios es un misterio en el que lo que está en tensión encuentra la unidad”.PARA ESCUCHARLA Y VERLA, pincha aquí; https://youtu.be/9b2cQjdxaBU?si=8vu0Gs41x3t85vTT
Llega hasta mis redes, una inquietd de una persona, Padre aconsejeme creo que estoy embrujada. En este episodio daré respuesta a esta preocupación.
Juan Crisóstomo (griego: Ἰωάννης ὁ Χρυσόστομος, latín: Ioannes Chrysostomus) o Juan de Antioquía (latín: Ioannes Antiochensis; Antioquía, 347-Comana Pontica, 14 de septiembre de 407) fue un clérigo cristiano eminente, patriarca de Constantinopla, considerado por la Iglesia católica uno de los cuatro grandes Padres de la Iglesia del Oriente. La Iglesia ortodoxa griega lo valora como uno de los más grandes teólogos y uno de los tres pilares de esa Iglesia, juntamente con Basilio el Grande y Gregorio Nacianceno. Por su formación intelectual y su origen, es el único de los grandes Padres orientales que procede de la Escuela de Antioquía.[2] Este Padre de la Iglesia fue famoso por sus discursos públicos y por su denuncia de los abusos de las autoridades imperiales y de la vida licenciosa del clero bizantino. Su enfrentamiento con la corte del emperador Arcadio y de su esposa Elia Eudoxia resultó en su destierro. Reinstalado en su sede episcopal temporalmente, fue por último depuesto y exiliado hasta su muerte.[2] Un siglo después, Juan de Constantinopla recibió el título por el que le conoce la posteridad: Juan Crisóstomo.[3] Ese término proviene del griego chrysóstomos (χρυσόστομος) [jrisóstomos], y significa ‘boca de oro' (χρυσός: jrüsós 'oro' y στόμα: stoma 'boca') en razón de su extraordinaria elocuencia que lo consagró como el máximo orador entre los Padres griegos.[2]
En la Audiencia General de este 22 de octubre, el Santo Padre al continuar con su ciclo de catequesis sobre “Jesús nuestra esperanza”, reflexionó sobre cómo la resurrección de Cristo puede curar una de las enfermedades de nuestro tiempo: la tristeza. “Pidamos al Señor que sepamos reconocer su presencia en el camino de nuestra vida, especialmente en los momentos de tristeza y oscuridad, y que la alegría de la Pascua sea el distintivo de nuestro compromiso misionero”, dijo el Santo Padre a los peregrinos de lengua española.
MISERICORDIA Tercera catequesis y homilía en la JMJ Lisboa 2023
¿Hasta donde podemos pedirle a Dios?,¿Por qué a veces Dios no me cumple?, ¿Pero si realmente le pido cosas buenas porque parece que no me hace caso? Estas y otras preguntas trataré de dar respuestas en este episodio.