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En el mensaje “Amar sin envidia”, Danilo Montero parte de uno de los textos más profundos del Nuevo Testamento: Primera Carta a los Corintios 13:4-7, donde el apóstol Pablo define el amor no solo por lo que es, sino por lo que no es.“El amor no es envidioso.”Amar es buscar y celebrar el bien del otro. Si el amor celebra el bienestar ajeno, la envidia hace exactamente lo contrario: sufre cuando otro es bendecido.La envidia aparece cuando:Veo a alguien como mi igual, pero con más bendición.En vez de celebrarlo, lo sufro porque hiere mi ego.Culpo a Dios por el “desbalance”.La envidia no es solo comparación; es una forma de rebelión contra Dios. Es querer ser alguien distinto al que Dios diseñó. En el fondo, la lucha entre amor y envidia es una lucha entre mi ego y la adoración.El mensaje nos lleva a una verdad poderosa:Hay un lugar donde la envidia no puede florecer… el corazón que sabe que es hijo amado.En Evangelio de Juan 13 vemos a Jesús lavando los pies de sus discípulos. Lo hace “sabiendo que el Padre había puesto todas las cosas en sus manos”. Su identidad estaba segura. No necesitaba competir.Cuando nuestra identidad está arraigada en el amor del Padre —como afirma Primera Carta de Juan 3:1— dejamos de medirnos por popularidad, logros o reconocimiento. Sabemos que ya lo tenemos todo en Cristo.La solución práctica frente a la envidia no es negarla, sino:Llevarla a la cruz.Recordar que estamos crucificados con Cristo (Carta a los Gálatas 2:20).Decidir servir.Jesús mostró que el camino para vencer el ego es tomar la toalla y lavar pies.La envidia busca el lugar de otros.El amor impulsa el avance de los demás.Cuando adoramos, el ego muere.Cuando servimos, la envidia pierde poder.Cuando sabemos que somos hijos, descansamos.Amar sin envidia es vivir desde la seguridad del abrazo del Padre.
“Dile sí a los tratos de Dios” nos recuerda que el destino espiritual de una persona no se alcanza solo por creer, sino por responder con rendición a la manera en que Dios trata con nuestra vida.La fe cristiana no es únicamente un sistema de creencias heredadas, sino una relación viva y activa con un Dios personal, que habla, guía, corrige, afirma y forma nuestro carácter. Dios no es una idea abstracta; es una presencia real que actúa en nosotros a través de Su Palabra y Su Espíritu.A lo largo de la vida, Dios nos pide enfocarnos en ciertas áreas, nos invita a cultivar actitudes, y en ocasiones incluso nos dice “no”, cerrando puertas que deseábamos cruzar. Esos momentos no son rechazo, sino dirección amorosa. Rendirse a esos tratos es la clave para caminar con Dios y llegar al llamado que Él ha preparado.La vida espiritual madura cuando aprendemos a responder correctamente a las circunstancias cotidianas. No todo lo que enfrentamos es una prueba enviada por Dios o un ataque espiritual; muchas veces es simplemente la vida. Pero la manera en que respondemos —eligiendo el perdón, la obediencia, la humildad y el amor— profundiza nuestra comunión con Él.La historia de José es un ejemplo poderoso. Traicionado por sus hermanos, acusado injustamente y olvidado en prisión, José decidió honrar a Dios en cada etapa. Los nombres que dio a sus hijos revelan su proceso interior: Manasés, dejar ir el dolor; Efraín, dar fruto aun en la tierra de aflicción. Detrás de todo, José reconoció que fue Dios quien transformó su historia.La Escritura compara nuestra relación con Dios a la del alfarero y el barro. Los tratos soberanos de Dios buscan un corazón dócil y maleable. Antes de ser moldeados en Sus manos, debemos estar rendidos a Sus pies. Eso es adoración: un lugar donde Dios forma nuestro carácter, elimina impurezas y nos prepara para Su propósito.Este mensaje nos invita a decir sí a los procesos de Dios, a humillarnos bajo Su poderosa mano y a confiar en que, a Su debido tiempo, Él nos levantará. La verdadera vida cristiana florece cuando aprendemos a rendirnos y respondemos a Dios cada vez que Él trata con nosotros.
El mensaje “Bendiciones disfrazadas” aborda una de las preguntas más profundas del corazón humano:¿cómo encontrar sentido al dolor?El sufrimiento es una realidad inevitable de la vida, pero no todos logran interpretarlo de manera constructiva. Algunos atraviesan experiencias devastadoras y quedan marcados por la amargura; otros, con el tiempo, descubren que esos mismos momentos difíciles se transformaron en bendiciones escondidas.La diferencia no está solo en la resiliencia humana, sino en la fe en un Dios de amor, un Dios que redimió el dolor humano a través de la cruz y la resurrección de Jesucristo. En Cristo, el sufrimiento no es negado, pero sí redimido, y adquiere un propósito eterno.La Escritura nos recuerda que el dolor presente no se compara con la gloria futura, y que Dios hace que todas las cosas cooperen para bien de quienes le aman. Esto no significa que todo lo que ocurre sea bueno, sino que Dios puede transformar incluso lo más oscuro en un instrumento de gracia.El testimonio de Nathan —un niño nacido con síndrome de Down— ilustra esta verdad de manera poderosa. Lo que inicialmente fue recibido con temor, preguntas y dolor, terminó revelándose como un regalo inesperado, una vida a través de la cual Dios manifestó su gloria, trajo gozo, sanidad emocional y una fe más profunda a su familia.Jesús mismo corrigió la mentalidad religiosa que asocia el sufrimiento con castigo. Frente al dolor, Dios no busca condenar, sino revelarse. Hay obras de Dios que solo se manifiestan en medio de la noche, porque solo la oscuridad revela las estrellas.Este mensaje nos invita a confiar en la mano de un Padre amoroso, a caminar con paciencia y fe, y a creer que hay gemas escondidas en las profundidades del dolor. Algunas bendiciones no llegan envueltas en alegría inmediata, sino disfrazadas de crisis… y solo el tiempo, la fe y la adoración nos permiten descubrir el regalo que traen consigo.
El mensaje “Deseos ordinarios, un Dios extraordinario” nos recuerda que ningún deseo legítimo del corazón humano es insignificante delante de Dios, aunque a nuestros ojos parezca pequeño, tardío u olvidado. Cuando rendimos nuestros anhelos al Señor, Él los examina, los purifica y, muchas veces, los integra dentro de un plan mucho más grande del que imaginamos.La historia de Zacarías y Elisabet revela esta verdad con profundidad. Un matrimonio fiel y devoto que oró por años por un hijo, pero cuya petición parecía haber quedado en el pasado. Sin embargo, en un día ordinario de servicio en el templo, mientras Zacarías ofrecía incienso, Dios respondió una oración antigua… no solo para bendecirlos a ellos, sino para cumplir su plan eterno de salvación a través del nacimiento de Juan el Bautista, el precursor del Mesías.La Biblia enseña que nuestras oraciones son valiosas y preciosas delante de Dios. Apocalipsis nos muestra que las oraciones de los santos suben como incienso agradable ante el trono celestial. Lo que para nosotros parece rutina o rito, en el cielo es una ofrenda viva que Dios honra.Hay momentos en los que nuestros deseos personales se alinean misteriosamente con el plan soberano de Dios. No son simples coincidencias, sino encuentros divinos donde la necesidad humana y la voluntad eterna se cruzan. Dios gobierna la historia con soberanía, pero lo hace respetando nuestra voluntad y guiando nuestros corazones hacia su propósito.Finalmente, este mensaje nos lleva a una verdad más profunda: Dios mismo es la respuesta mayor a nuestros anhelos. A veces, antes de cumplir un deseo, Él llena primero el corazón. Cuando aprendemos a deleitarnos en el Señor, nuestros deseos son transformados y reordenados, y descubrimos que somos parte de algo mucho más grande de lo que pedimos o imaginamos.Un día ordinario.Un deseo aparentemente simple.Y un Dios extraordinario, obrando más allá de toda expectativa.
El mensaje “Vivamos bajo la unción” revela una verdad fundamental de la vida cristiana: no fuimos llamados a vivir por nuestras propias fuerzas, sino bajo el poder del Espíritu Santo. Desde Génesis hasta el Nuevo Testamento, el aceite representa la obra viva del Espíritu, marcando un antes y un después en quienes Dios llama.La unción bíblica expresa tres realidades espirituales:consagración, llamado y capacitación. No nace del esfuerzo humano, sino de una iniciativa divina. Dios separa a una persona para sí, le confía una misión y luego le da la gracia y el poder para cumplirla.El ejemplo de David lo ilustra con claridad. Un joven pastor, fiel en lo privado, fue ungido por Dios y a partir de ese momento el Espíritu del Señor vino sobre él con poder. Esa unción lo llevó de cuidar ovejas a enfrentar gigantes, traer victoria al pueblo y gobernar con un corazón conforme al de Dios. La diferencia no fue su talento, sino la presencia del Espíritu Santo.Lo mismo ocurrió con Jesús. Aunque era el Hijo de Dios, fue ungido por el Espíritu Santo al inicio de su ministerio público. A partir de ese momento comenzó a sanar, liberar, restaurar y proclamar el favor del Señor. Donde el Espíritu está, hay libertad, consuelo, visión espiritual, victoria y alabanza.Ese mismo principio sigue vigente hoy. Los creyentes hemos recibido el Espíritu Santo. Lo que transformó a Pedro —de traidor temeroso a testigo valiente— sigue disponible para la Iglesia. El Espíritu nos capacita para ser testigos, manifestar el poder de Dios y edificar a otros mediante dones espirituales.Vivir bajo la unción es vivir consagrados, alineados con el llamado de Dios y dependientes del poder del Espíritu, recordando que Dios anhela una relación profunda y exclusiva con nosotros. La vida cristiana no se sostiene por disciplina sola, sino por una relación viva con el Espíritu Santo.
El mensaje “No te preocupes por nada” es una invitación clara y amorosa de Dios a vivir una vida marcada por la paz, la confianza y la seguridad en Su cuidado. En un tiempo donde el futuro genera ansiedad —el año que comienza, decisiones pendientes, incertidumbres personales—, Jesús nos llama a mirar la vida desde otra perspectiva.Basado principalmente en Mateo 6 y Filipenses 4, el mensaje aborda la diferencia entre planear responsablemente y vivir atrapados en la preocupación. Preocuparse no resuelve los problemas; al contrario, añade una carga emocional innecesaria. La ansiedad nace de enfocarnos en posibilidades negativas, no en certezas reales.Jesús nos invita a observar la creación: las aves y los lirios del campo. Ellos no viven angustiados, y aun así son sostenidos por Dios. Si el Padre cuida con tanta fidelidad de su creación, cuánto más cuidará de nosotros, que somos profundamente valiosos para Él. Nada en nuestra vida es insignificante; incluso los detalles más pequeños están bajo Su mirada amorosa.El mensaje también afirma que la providencia de Dios está por encima de la injusticia humana. A través del ejemplo de José en Egipto, se recuerda que aun cuando otros intentan el mal, Dios puede encaminarlo todo para bien. Su soberanía gobierna la historia sin anular nuestra responsabilidad de planear con sabiduría.La clave espiritual para vencer la preocupación es clara: hablar con Dios. La oración, acompañada de gratitud, nos permite experimentar una paz que va más allá de la lógica humana. Esa paz guarda el corazón y la mente, aun cuando las circunstancias no cambian de inmediato.Este mensaje nos recuerda que Dios sigue en control, que Su plan no falla y que podemos entrar al nuevo tiempo confiando plenamente en Él.
Danilo Montero nos lleva a entender que la vida cristiana auténtica comienza con una revelación clara de nuestra identidad como hijos de Dios. Jesús no inicia su ministerio con milagros ni predicación, sino con una afirmación del Padre:“Tú eres mi Hijo amado, en ti tengo complacencia”.En esa declaración se revelan tres necesidades fundamentales del corazón humano:✔ identidad y pertenencia✔ amor y aceptación✔ sentido de propósito y realizaciónDanilo enseña que cuando estas necesidades no son afirmadas, el ser humano cae en inseguridad, inferioridad e ineptitud. Pero en Cristo, Dios restaura nuestra identidad: somos hijos amados, aceptados y llamados a vivir para Su propósito.El mensaje avanza hacia el desierto, donde Jesús es tentado. Allí se revela una batalla espiritual que también enfrentamos nosotros: el enemigo siempre intenta sacarnos de nuestro lugar como hijos. Cada tentación apunta a lo mismo:– demostrar valor por lo que haces– dudar del amor del Padre– buscar propósito fuera de la obedienciaJesús vence cada ataque afirmándose en la Palabra y permaneciendo en su relación con el Padre. Su ejemplo nos enseña que no vivimos para ganar identidad, amor o propósito; vivimos desde ellos.Danilo afirma que la cruz es el fundamento de nuestra vida espiritual. Allí entendemos cuánto valemos para Dios y desde allí somos llamados a una obediencia que no nace del esfuerzo humano, sino del amor recibido. Vivir como hijo de Dios es vivir rendidos, confiados y alineados con la voluntad del Padre.Este mensaje confronta la raíz de nuestras luchas —carne, mundo y enemigo— y nos invita a rechazar la mentira para abrazar la verdad: en Cristo, somos hijos amados llamados a traer gozo al corazón de Dios.
En este poderoso mensaje, Danilo Montero explica por qué la oración es el lugar donde se ganan las verdaderas victorias espirituales. Jesús, siendo completamente Dios y completamente hombre, se sometió a vivir la vida humana en obediencia total al Padre. Y aunque era el Hijo eterno, “aprendió obediencia por lo que sufrió” (Hebreos 5:8). Allí, en el misterio de la encarnación, Jesús abrazó nuestro dolor, nuestro ego y nuestra debilidad… y lo venció todo a través de la oración.La Palabra revela que Jesús clamó con lágrimas, luchó, se rindió y recibió fuerza divina para cumplir su misión. ¿Dónde ocurrió esto? En su Getsemaní. El lugar donde su humanidad fue doblegada y donde su espíritu fue fortalecido para decir: “No se haga mi voluntad, sino la tuya”.Danilo enseña que la oración es nuestro propio Getsemaní, el lugar donde nuestro ego muere y el Espíritu Santo toma control; donde las batallas internas se ganan, donde aprendemos a rendir nuestra voluntad, donde recibimos gracia para resistir tentación, miedo y cansancio.Orar no siempre es fácil. Hay lucha, hay espera, hay silencio. Pero es allí donde ocurre lo sobrenatural:✔ se fortalece nuestra relación con Dios✔ nuestra humanidad se alinea con su voluntad✔ recibimos poder para caminar en victoriaJesús ya ganó la batalla por nosotros, pero nos dejó el camino: orar hasta que algo en nosotros cambie, orar hasta que el Reino venga a nuestra vida, orar hasta que podamos decir con todo el corazón: “Hágase tu voluntad”.Porque la victoria espiritual no se gana afuera… sino de rodillas.
En este mensaje, Danilo Montero enseña que la gratitud no solo transforma el corazón, sino también nuestras relaciones humanas y espirituales. Cuando reconocemos a las personas por su amor, su esfuerzo o su presencia, algo sucede en ellos y en nosotros: se sienten vistos, valorados, importantes. Y cuando una persona se siente valorada, naturalmente se acerca. La gratitud crea puentes, sana distancias y fortalece vínculos.Esto mismo —dice Danilo— sucede en nuestra relación con Dios. Salmo 100:4 nos revela un secreto espiritual: “Entren por sus puertas con acción de gracias”. La gratitud es la puerta de entrada a la presencia de Dios. La oración conecta nuestras necesidades con su poder… pero la gratitud nos lleva más profundo: nos da acceso a Su corazón. Donde hay un corazón agradecido, Dios se manifiesta con mayor abundancia, como lo afirma el Salmo 50:14–15.Danilo nos invita a mirar alrededor: muchísimas bendiciones que hoy disfrutamos existen gracias a actos de amor de alguien más —padres, amigos, maestros, pareja. No llegaron por casualidad. La gratitud nos lleva a un acto más alto que simplemente decir “gracias”: a expresar esa gratitud en acciones. Una llamada, un mensaje, un reconocimiento, un gesto de honra. Porque “sentir gratitud y no expresarla es como envolver un regalo y no entregarlo”.La gratitud ilumina a otros… y también ilumina nuestra alma. Nos hace más felices, más sensibles, más espirituales. Y es la llave que abre tanto relaciones humanas como nuestra relación con Dios. Al practicar la gratitud diariamente, la atmósfera cambia, las relaciones sanan… y nosotros también somos transformados.
En este mensaje, Danilo Montero enseña que la expresión más profunda de la fe no aparece en los días fáciles, sino en los momentos más oscuros. La verdadera fe tiene una voz: la gratitud, incluso cuando las circunstancias son contrarias. Basándose en la historia de los padres de Moisés, Danilo muestra cómo la fe actúa en tres dimensiones: discernimiento espiritual, ingenio práctico, y confianza absoluta en la providencia de Dios.Los padres de Moisés discernieron que su hijo tenía un propósito eterno, y por eso tomaron decisiones valientes en medio del caos. Su fe los llevó a ser creativos —fabricaron una canasta sellada para salvar al niño— y a soltar su mayor tesoro en el “río” de la bondad de Dios. Ese acto de fe abrió la puerta para que Dios hiciera lo imposible: Moisés terminó siendo criado dentro del palacio del faraón, bajo la protección de la hija del rey, y educado para luego convertirse en el libertador del pueblo de Israel.Danilo enseña que, al igual que ellos, nuestra fe se expresa en la capacidad de agradecer, no cuando entendemos todo, sino porque recordamos la fidelidad de Dios en nuestro pasado. La gratitud se convierte en un acto sobrenatural: una decisión que abre camino en medio del dolor, como Jesús mismo —quien, la noche en que fue traicionado, tomó el pan… y dio gracias.La invitación es clara:Ponle “brea” a tu canasta, haz tu parte, y después suéltala en las manos de Dios.La gratitud es la llave que abre el camino incluso en temporadas difíciles.
LA ENTREGA DE JESÚS — Danilo Montero | Prédicas Cristianas 2025
La vida espiritual no se mide solo por palabras o emociones, sino por una relación viva con Dios que se expresa en obediencia y amor.Jesús mismo enseñó que quien lo ama, guarda su Palabra, y esa obediencia se convierte en el reflejo más puro del amor.
Ticos y crédito informal.
A veces miramos momentos de bendición y pensamos: “¡Qué hermoso lo que Dios hizo!”Pero pocas veces recordamos el proceso, las estaciones, las luchas y los pasos pequeños que Dios usó para llevarnos hasta allí.En esta enseñanza, Danilo Montero comparte cómo momentos humildes —como aquel primer concierto detenido por la policía en Costa Rica— se convirtieron en pasos necesarios para llegar a escenarios llenos de honra a Dios. Porque todo futuro glorioso se construye con fidelidad en el presente.
Un matrimonio que refleja a Cristo - Danilo Montero | Prédicas Cristianas 2025
LA HERIDA DEL RECHAZO - Danilo Montero | Prédicas Cristianas 2025
Todos fallamos. Todos pecamos. Y muchas veces cargamos con culpa, vergüenza y la sensación de que ya no hay salida. Pero la Biblia nos enseña algo poderoso: la gracia de Dios es más grande que nuestros errores.
Dios solo escucha a estas personas: - Danilo Montero | Prédicas Cristianas 2025
PERSEVERA EN LA ORACIÓN - Danilo Montero | Prédicas Cristianas 2025
Dios traerá nuevos capítulos para tu vida, créele - Danilo Montero | Prédicas Cristianas 2025
¿Con quién compartir la vida? - Danilo Montero | Prédicas Cristianas 2025
⚖️ Todos luchamos con esto: lo que Dios dice vs. lo que yo quiero.Abram y Sarai no fueron la excepción. Dios les prometió un hijo… pero al ver pasar los años, tomaron el asunto en sus manos.¿El resultado? Dolor, conflicto… y consecuencias que aún hoy impactan la historia.
TOP 3 PRÉDICAS PARA SANAR TUS RELACIONES - Danilo Montero | Prédicas Cristianas 2025
¿Qué mueve tus decisiones? - Danilo Montero | Prédicas Cristianas 2025
En este mensaje, se resalta la fuerza única del amor materno, usando como ejemplo a la mujer cananea del Evangelio. Una madre desesperada que demostró una fe inquebrantable frente a la aparente indiferencia de Jesús.
Dios llama a tu corazón con este mensaje - Danilo Montero | Prédicas Cristianas 2025Tres jardines. Una historia. Un llamado a tu corazón.En el palacio de Versalles, un jardín fue testigo de un tratado de paz que no logró detener otra guerra.En el Edén, el primer jardín, el ser humano rompió la comunión con Dios al elegir desobedecer.Y en Getsemaní, otro jardín, Jesús peleó nuestra batalla más profunda: la del alma que necesita regresar a su Padre.
Escoge bien a tus amigos: A lo largo de nuestra vida, las personas que nos rodean influyen en quiénes somos y en quiénes llegaremos a ser. Hace unos meses, una consejera escolar nos dijo algo muy poderoso: "Los estudiantes que saben escoger bien a sus amigos son los que llegan a su destino".
¡ESTÉN QUIETOS! Dice el Señor… - Danilo Montero | Prédicas Cristianas 2025**El Poder de la Quietud** En medio del ruido de la vida, Dios nos invita a un espacio de calma. A veces, nuestras almas están inquietas, llenas de preguntas, pero en la quietud podemos escuchar su voz. Recuerdo un día en la playa, donde el estruendo de las olas me hizo pensar en el ruido de mi propia alma. Pero cuando miré al cielo estrellado, entendí: si Dios sostiene el universo, también me sostiene a mí. Nuestra vida espiritual depende de escuchar la voz del Espíritu, pero el ruido del mundo nos distrae. Nos acostumbramos a vivir acelerados, rodeados de demandas y distracciones. Necesitamos hacer una pausa, buscar el silencio y permitir que Dios hable. Así como Elías no encontró a Dios en el fuego ni en el terremoto, sino en un susurro apacible, nosotros también debemos afinar nuestro oído espiritual. Dios nos llama con ternura y nos invita a descansar en Él. Esta semana, hagamos el esfuerzo de bajar el volumen de las distracciones y buscar el susurro de Dios. En el silencio, encontraremos dirección, paz y verdadera libertad. **"Estén quietos, y sepan que Yo soy Dios." (Salmo 46:10)**
Este mensaje te hará entender algo crucial en tu fe - Danilo Montero | Prédicas Cristianas 2025
Si haces esto, sabrás cuál es tu propósito en la tierra - Danilo Montero | Prédicas Cristianas 2025Dios tiene un único propósito para cada persona, uno que vale la pena perseguir y que traerá plenitud a tu vida. No se trata solo de trabajar para pagar cuentas, sino de descubrir el llamado divino con Dios.
Top 03 predicas para iniciar este 2025 - Danilo Montero| Prédicas Cristianas 2025
La vida es un viaje de transformación. Y en nuestra vida espiritual, Dios nos lleva de gloria en gloria. ¿Qué significa esto? Que no estamos destinados a quedarnos donde estamos, sino a madurar, crecer y reflejar la imagen de Jesús. Sin embargo, este proceso no es fácil ni automático. Pasamos por transiciones que pueden ser difíciles, pero son necesarias. ¿Cómo podemos avanzar sin quedarnos estancados? 1️⃣ Honestidad: Debemos descubrir nuestro rostro, reconocer nuestras luchas y ser sinceros con Dios y con nosotros mismos. Solo así podemos avanzar.2️⃣ Adoración: Contemplar la gloria de Dios en Su Palabra nos renueva. La oración y la vida devocional fortalecen nuestra fe y nos preparan para el cambio.3️⃣ Comunidad: No estamos solos en este proceso. La vida en familia y en comunidad nos desafía, nos anima y nos impulsa a seguir creciendo.
En medio de las tormentas de la vida, Jesús nos recuerda que debemos confiar en su poder y soberanía. Así como calmó el mar en Marcos 4:39 con las palabras "¡Silencio! ¡Cálmate!", Él puede traer paz a cualquier situación que enfrentemos. La verdadera tranquilidad viene cuando soltamos el control y confiamos en que Dios tiene un plan perfecto, incluso cuando no lo entendemos. La soberanía de Dios significa que Él tiene el poder absoluto sobre la creación y que, por encima de las circunstancias, su voluntad siempre se cumple para nuestro bien (Romanos 8:28). Aunque enfrentemos sufrimiento o incertidumbre, debemos recordar que Dios está en control, cuidando de nosotros y guiando cada paso de nuestras vidas. Hoy te invita a reflexionar: ¿Estás dispuesto a soltar la ansiedad y confiar en su amor y su plan? Recuerda que cuando no podamos entender lo que Dios hace, podemos confiar en que su corazón es bueno y su propósito es eterno. No olvides compartir esta reflexión, suscribirte y dejar tus comentarios sobre cómo Dios te ha dado paz en medio de las tormentas. ¡Dios tiene el control! Palabras clave: confianza en Dios, soberanía divina, paz en medio de la tormenta, reflexión cristiana, fe en tiempos difíciles, Jesús calma la tormenta.
¿como se conocieron Danilo y Gloriana montero? | Danilo montero - Prédicas Cristianas 2024
Hoy quiero hablarles de algo crucial: Dios tiene un encargo para ti. No estás aquí solo para tomar de la vida, sino para aportar con lo que eres y lo que tienes. Dios te creó con un propósito, y en el momento en que tienes un encuentro verdadero con Él, encuentras una misión que da significado a tu vida. Miremos la historia de Moisés. Él pasó de ser un pastor anónimo a convertirse en el líder que Dios usó para liberar a Israel. Fue en la zarza ardiente donde Moisés tuvo un encuentro con Dios y redescubrió su lugar en el mundo. Sin embargo, al principio, Moisés dudó. Se enfrentó a dos grandes preguntas que hoy también debemos responder: 1. ¿Qué te impide? Moisés tuvo que superar sus fracasos, su zona de confort y sus limitaciones. Tal vez tú también te preguntas si Dios tiene un plan para ti. **Déjame decirte que sí lo tiene.** No importa lo que hayas vivido, en Cristo tienes un nuevo comienzo, un nuevo espíritu y una nueva misión. Efesios 2:10 nos recuerda que somos la obra maestra de Dios, creados para buenas obras. A veces pensamos que el llamado es solo para pastores o líderes, pero todos somos llamados al servicio cristiano. **Tu trabajo, tus talentos y tu vida misma son parte de ese llamado.** Recuerda que incluso las limitaciones de Moisés, como su dificultad para hablar, no detuvieron a Dios. Él proveyó soluciones y recursos. 2 ¿Qué tienes en tu mano? Dios le preguntó a Moisés: *“¿Qué tienes en tu mano?”* Al principio era solo una vara de pastor, pero al final del relato, esa vara se convirtió en **la vara de Dios.** Lo que tú tienes en tus manos, sea tu historia, tus dones, tus recursos o tus habilidades, puede transformarse en algo poderoso cuando lo pones en las manos de Dios. Evalúa tus talentos y recursos. Pregúntate: *¿Estoy usando esto solo para mí o quiero que sirva para algo eterno?* Servir a los demás es servir a Dios, y ese servicio es una señal clara de que has tenido un encuentro con Él. Conclusión: Un encuentro con Dios es un encuentro con tu destino. Vivir para Dios significa dar al mundo lo que Él te ha dado. Es encontrar propósito y plenitud al participar en Su obra. Así que pregúntate: *¿Qué te impide? ¿Qué tienes en tu mano?* Dios quiere usar tu vida para hacer una diferencia. Confía en Él y dale todo lo que eres. Tu misión empieza hoy.
El mensaje del pastor Danilo Montero, basado en Éxodo 3:9-15, destaca cómo un encuentro con Dios nos conecta con nuestro propósito y destino. Al igual que Moisés, cada persona tiene un llamado divino que puede enfrentar bloqueos internos como fracasos pasados, inseguridades presentes o dureza de corazón. Lecciones principales del llamado de Moisés: Fracasos pasados: Los errores, como los de Moisés al actuar impulsivamente contra una injusticia, pueden alejarnos del propósito de Dios si nos dejamos vencer. Inseguridades presentes: Moisés dudó de su capacidad, credibilidad y habilidades, pero Dios le aseguró Su presencia y poder. Dureza de corazón: La resistencia a obedecer puede dificultar el cumplimiento de la misión divina. Principios clave: Dios busca disposición: Como dice Salmo 32:8-9, el Señor guía a quienes confían en Él. El llamado es para conocer a Dios: No se trata de nuestras capacidades, sino de lo que Dios quiere hacer a través de nosotros. Su presencia es suficiente. Volver al diseño original: Un encuentro con Dios nos lleva a descubrir quiénes somos en Él y a cumplir Su propósito. Efesios 2:10 nos recuerda que somos Su obra maestra, creados para buenas obras preparadas de antemano. Conclusión: Dios nos llama a confiar en Su suficiencia y abrazar nuestra identidad en Él para cumplir la misión que nos ha asignado.