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En la nueva temporada de El Poder de la Música: Silvestre Dangond, una de las voces más influyentes del vallenato moderno, llevando la tradición colombiana a nuevas generaciones.Nacido en Urumita, La Guajira, y rodeado de vallenato, Silvestre conserva su estilo fresco sin perder sus raíces, y en medio de su gira “El Último Baile” esta es su historia.
Mexico is sending two navy ships packed with humanitarian aid to Cuba as the island nation struggles with severe fuel shortages. Also, on Sunday, the Israeli security cabinet agreed on new policies for the occupied West Bank that would make it easier for Jewish settlers to acquire Palestinian land. And, in Colombia's La Guajira region, new programs are helping the Wayuu people reinvigorate their traditional foods. Plus, in Spain, children under 16 might soon see apps like TikTok and Instagram go dark on their screens. Learn about your ad choices: dovetail.prx.org/ad-choices
El franco chileno Camilo Castro, de 41 años, pasó casi cinco meses encarcelado en Venezuela. Instalado en Colombia desde hacía años, se trasladó a Paraguachón (La Guajira) en la frontera con Venezuela para renovar su visado en junio de 2025. Y ahí, al cruzar del lado venezolano, se perdió su pista. Dice que fue detenido de forma arbitraria, acusado falsamente de espionaje y terrorismo, incomunicado y torturado hasta su liberación el 15 de noviembre de 2025.
Jairo Aguilar, gobernador de La Guajira, habló sobre los daños estructurales que sufrió el puente y que impide el tráfico vehicular. Además, explicó las consecuencias que ha dejado esta caída en la población y en la economía.See omnystudio.com/listener for privacy information.
En esta emisión del 4 de febrero de 2026, el informativo destaca el balance positivo de la reunión entre los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump, con énfasis en los temas de narcotráfico, sanciones, cooperación bilateral y la relación entre Colombia, Estados Unidos y Venezuela. El presidente Petro explicó los puntos centrales de la conversación, mientras Trump aseguró una mejora en la relación y anunció futuras acciones conjuntas. También se recogen las reacciones del Pacto Histórico y el ambiente diplomático tras la rueda de prensa en Washington.También incluye un cubrimiento detallado de las fuertes emergencias provocadas por las lluvias en varias regiones del país: inundaciones en Córdoba con evacuaciones obligatorias por el aumento del caudal del río Sinú, daños en el muelle de Playa Blanca en Cartagena por el mar de fondo, derrumbes que mantienen bloqueadas las vías Risaralda–Chocó y la Transversal de Boyacá, y afectaciones a más de veintisiete mil familias en departamentos como Cauca, Antioquia, La Guajira y Nariño. El noticiero ofrece reportes de los organismos de socorro, balance de daños y avances en las operaciones de rescate.En el ámbito político, se destaca la advertencia de Iván Cepeda de competir en primera vuelta si el CNE le impide participar en la consulta del Frente por la Vida, así como nuevas denuncias contra Juan Fernando Petro por presunta financiación ilegal de campaña. Además, se informa sobre amenazas de las disidencias de las FARC a candidatos en el Tolima, medidas por incumplimientos en instituciones educativas de Tibú, y acciones del Gobierno para reforzar la seguridad en ciudades como Cali y Armenia.En noticias internacionales, el programa reporta las tensiones entre Estados Unidos e Irán tras el derribo de un dron, los movimientos diplomáticos de Donald Trump en Medio Oriente, las medidas del gobierno español para regular las redes sociales, los señalamientos de Elon Musk, y la muerte de migrantes en Grecia durante un choque marítimo. También se cubre la manifestación en Venezuela exigiendo una ley de amnistía para presos políticos.El noticiero también cubre deportes, cultura y entretenimiento, incluyendo la suspensión de partidos en El Campín por el mal estado de la cancha, las declaraciones del jugador Juan Manuel Rengifo, y un homenaje musical a Marisol (Pepa Flores) en su cumpleaños. Además, ofrece precios actualizados de alimentos en Corabastos, alertas por el clima, información de movilidad en Bogotá por obras del metro y novedades sobre proyectos de energías limpias en Boyacá.
El franco chileno Camilo Castro, de 41 años, pasó casi cinco meses encarcelado en Venezuela. Instalado en Colombia desde hacía años, se trasladó a Paraguachón (La Guajira) en la frontera con Venezuela para renovar su visado en junio de 2025. Y ahí, al cruzar del lado venezolano, se perdió su pista. Fue detenido de forma arbitraria, acusado falsamente de espionaje y terrorismo, incomunicado y torturado hasta su liberación el 15 de noviembre de 2025. “Un infierno en la Tierra”, así describe su cautiverio en la cárcel del Rodeo 1, en las afueras de la ciudad de Caracas, en el estado Miranda. Camilo Castro es francés, de origen chileno. Su padre se instaló en Francia huyendo de la dictadura de Augusto Pinochet. Creció en Toulouse, en el sur de Francia, pero su atracción por América Latina lo llevó a vivir en México del 2010 al 2016 y luego a asentarse en Colombia, donde decidió instalar su proyecto de vida como profesor de yoga y con la construcción de una casa. Todo eso se vino abajo ese 26 de junio de 2025; lo que parecía una gestión administrativa simple para renovar el visado se conviertió en el inicio de un calvario que duraría cinco meses, encerrado en la prisión El Rodeo 1, en Venezuela, país en el que nunca había puesto un pie. RFI: ¿Cómo se encuentra emocional y físicamente? Camilo Castro: Físicamente, dejé de luchar y de sobrevivir como lo hacía en la cárcel. Entonces, la verdad, no me estoy cuidando mucho, pero necesito este tiempo de break y de cambio. Tengo que reapropiarme de la práctica de yoga y meditativa y, mentalmente, psicológicamente, me siento muy fuerte y, a la vez, extremadamente sensible todavía. RFI: Fue a la frontera con Venezuela para renovar el visado y lo detuvieron. ¿Cómo fueron esas primeras horas? Camilo Castro: Yo llego a la frontera del lado venezolano. Antes no tenía por qué ir del lado venezolano, pero ese año las autoridades me obligaron a hacerlo. Las autoridades colombianas antes me protegían y me decían que no fuera del lado venezolano para mi propia protección. Este año no, y al minuto que llego del lado venezolano, me agarran mi pasaporte y todas mis pertenencias, luego me las regresan ya sin mi plata, sin las llaves de mi moto. RFI: ¿Le roban? Camilo Castro: Me roban y ahí empieza el secuestro. Me dejan ahí todo el día y luego paso mi primera noche en otro lugar, en Maracaibo, en un sótano, en un lugar terrible, donde habían torturado a mucha gente, y empieza un interrogatorio con un agente de la DGCIM (Dirección General de Contrainteligencia Militar) que, de una, me avisa que me voy a quedar muchos años aquí en Venezuela, que soy un espía, un terrorista, y empieza el maltrato. Pasé cinco días encerrado en un sótano, esposado, encapuchado, donde tengo interrogatorios, donde a cada momento, cuando pregunto la hora, me dicen que son 21:00 y, después de cinco días de maltrato durmiendo en el piso, como le acabo de decir, encapuchado, sin poder bañarme, sin poder ir al baño cuando lo necesitaba, me llevan a mirar el sol un minuto. Fue uno de los momentos más increíbles de mi vida y de ahí me llevan supuestamente al aeropuerto para que regrese a mi casa y, en el momento que me sacan la capucha, estoy frente a una cárcel. RFI: Era la cárcel Rodeo 1, donde estuvo encerrado casi cinco meses. Ha denunciado que sufrió torturas psicológicas y también físicas en el Rodeo. ¿Nos puede explicar de qué manera le torturaban y también qué torturas físicas pudo ver en sus compañeros de celda? Camilo Castro: Para mí una de las cosas más difíciles fue la primera semana porque estaba totalmente aislado, encapuchado, esposado en el piso y en condiciones muy difíciles. Después, en el Rodeo 1, al principio, cuando yo llego, las primeras horas, para mí es una liberación, porque veo luz, porque veo rostros, veo sonrisas y me explican los compañeros que ya están ahí desde hace meses lo que les tardó a ellos entender. Es decir, no te preocupes, estás secuestrado, es un tema político, eso no tiene nada que ver contigo, es un teatro y me explican todo por lo que yo iba a pasar también. Es decir, los falsos procesos judiciales, las humillaciones, el polígrafo, las diferentes torturas… Y entonces llego de alguna forma en un contexto donde me preparan a lo que voy a vivir. RFI: ¿Y qué vivió? Camilo Castro: Todos los movimientos ahí se hacían de noche, tanto los falsos procesos judiciales. Nos llevaban a todos encapuchados, esposados, teníamos que estar en el piso, nos gritaban, nos insultaban, nos amenazaban de tortura, de muerte. Fuimos torturados también afuera en el patio, durante varias horas bajo el sol. La gente se desmayaba. Yo siempre escapé a las más grandes torturas físicas. Obviamente, tuve maltrato físico, pero, comparado con otros, fui, entre comillas, privilegiado. Y también porque, después de una visita consular, después de casi tres meses, yo denuncié muchísimas cosas y eso generó una gran tensión en la cárcel y de ahí nos comunicaron directamente los custodios. Después de esa visita consular, tenemos ahora que tratarles a ustedes, los extranjeros, mejor porque si regresan las embajadas y que ustedes se quejan otra vez, eso no nos conviene a nosotros. RFI: Hay un caso que le impactó especialmente, que fue el de un compañero de celda llamado Juan Farias. ¿Es duro? Camilo Castro: Sí, es muy duro. Hay momentos que no, pero hay veces que sí. Juan Farias fue mi bienvenida al Rodeo 1. Ya me hablaban de él antes de conocerlo. A ciertos compañeros los obligaron a mirar cómo Juan Farias era entubado, es decir, la tortura que él vivió [NDLR: Introducción de tubos por nariz, boca o recto para forzar alimentación o castigar, causando vómitos, hemorragias y trauma psicológico]. Me hablan de Juan también como de una persona muy inteligente, muy sabia, llena de espiritualidad, de una gran cordura. Este sistema lo destruyó. Luego tenían miedo de él y lo llamaban Juan Loco. Pasó de ser una persona increíble a una persona destruida. Y así es como lo recibo. Después de sus tres días de tortura de intubación. RFI: Usted ha denunciado también que sufrió agresiones sexuales por parte de agentes de la Dirección General de Contrainteligencia Militar. Camilo Castro: Durante el traslado de Maracaibo al sótano de la DGCIM, estoy encapuchado y esposado. Fueron varias intimidaciones y me drogaron antes de entrar en ese coche, imagino que con escopolamina. Y el agente militarizado que estaba a mi izquierda era una mujer. Pasó un par de horas tocándome, tocando mi cuerpo, empujando y apoyándose sobre mis genitales, diciéndome cosas obscenas en la oreja, jugando con mis labios y al mismo tiempo manipulándome con mucha violencia. RFI: ¿Cuál fue el momento más difícil de esos casi cinco meses? Camilo Castro: Uno de los momentos más difíciles fue la supuesta llamada con mi familia, que se hizo muy tarde en Venezuela, es decir, en Francia. Eran las tres o cuatro de la madrugada. Insistí en no hacer esa llamada en ese momento y se burlaron de mí y de mi familia. Y efectivamente, ese día es el único día que mi familia había apagado su teléfono para descansar. Fue una bendición, en el sentido de que pude mandar un mensaje y que tuve la suerte de que les dio las ganas de mandarlo. De eso me enteré mucho después de mi liberación. Pero cuando salgo de ese intento de llamada, que fue para mí la única oportunidad de comunicar con el mundo exterior y de decir que estoy vivo, no lo puedo hacer directamente y regreso totalmente destruido a mi celda, llorando y pidiendo a Dios que ayude a América Latina. ¿Por qué tanto sufrimiento? RFI: ¿Qué sabe de su liberación? ¿Qué transacciones se hicieron? Camilo Castro: El mismo director de la cárcel, que también torturaba y que le daba gusto hacerlo, nos avisó y nos dijo: ‘Ustedes no se preocupen. Ustedes van a salir de aquí. Son nada más que monedas de cambio. Alguien que estuvo trabajando sobre mi caso me confesó que, efectivamente, Venezuela, su gobierno, esa dictadura, seguía con esa política de los rehenes porque le sacaban un provecho. Es decir, estamos ante unos criminales que sacan un provecho, ya sea político, económico u otro, con los rehenes extranjeros. RFI: El 3 de enero Estados Unidos capturó a Nicolás Maduro. Desde entonces, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, está anunciando muchas medidas, presionada por Washington, que tutela en realidad el país. Entre estas medidas está la liberación de decenas de presos políticos y también la amnistía. ¿Qué opinión le merecen estas medidas? Camilo Castro: Bueno, estamos frente a gente que desde decenas de años trata de salvarse y de pintar una imagen de ellos como bonita y cool. Pero sabemos que son gente cuya base de su discurso es la mentira y la manipulación. Hoy en día intentan salvarse. Vendieron a su amigo a Maduro, ahora intentan salvarse y sabemos que esa amnistía puede ser muy peligrosa en el sentido de que, si no hay una liberación de todos los presos políticos y de toda la gente que fue perseguida políticamente o víctima de detención arbitraria, no es una verdadera amnistía. El temor es que intenten salvarse y que usen eso como pretexto para una amnesia de crímenes de lesa humanidad y violación de derechos humanos. Para que haya un proceso de reconciliación y de paz en Venezuela, es importante que se reconozca a las víctimas y que haya reparación. Que se reconozcan los crímenes y que se confronte a los responsables. RFI: Está trabajando con otros exprisioneros y la ONU para documentar esos crímenes. ¿Qué están haciendo exactamente? Camilo Castro: No es un trabajo fácil porque pasar tres, cinco o siete horas explicando con detalles las diferentes torturas y todo el proceso de injusticia, los falsos procesos judiciales, el teatro de esos procesos judiciales no es fácil en sí. Para muchos es muy difícil psicológicamente y es un trabajo largo. La dificultad es el reconocimiento para nosotros como víctimas de todas estas instituciones. Hasta el día de hoy no nos firman y no nos dan certificados que confirmen que fuimos víctimas de detención arbitraria y no solo de detención. RFI: ¿Es el caso del Estado francés? ¿Considera que no recibe el apoyo necesario? ¿No le reconocen el estatuto de víctima? Camilo Castro: Hasta el día de hoy no tengo respuesta. De forma oficiosa, me dicen que recibieron los correos. Hemos escrito una carta directamente al presidente, Emmanuel Macron, firmada por decenas de exprisioneros y familiares, entre las que está Ingrid Betancourt |NDLR: Secuestrada por las FARC entre 2002 y 2008]. Pero hasta ahora no hemos recibido respuesta. RFI: Usted había hecho su vida en Colombia. ¿Planea volver? ¿Puede volver? Camilo Castro: Ahora no puedo volver. Estoy en peligro. En la zona donde vivo, a mis amigos les sacaron plata. Mucha plata. Estoy a dos horas de la frontera y sabemos que hay una comunicación y una colaboración entre las autoridades colombianas y venezolanas corruptas con los grupos paramilitares que hay en Colombia. Sería muy peligroso para mí regresar hoy en día a Colombia, pero obviamente estoy lleno de esperanza. Nosotros, como latinoamericanos, tenemos que tener esperanza. Es nuestra gran fe: que haya un cambio en todos los países latinoamericanos. Espero poder regresar a Colombia y, obviamente, espero conocer Venezuela.
El franco chileno Camilo Castro, de 41 años, pasó casi cinco meses encarcelado en Venezuela. Instalado en Colombia desde hacía años, se trasladó a Paraguachón (La Guajira) en la frontera con Venezuela para renovar su visado en junio de 2025. Y ahí, al cruzar del lado venezolano, se perdió su pista. Fue detenido de forma arbitraria, acusado falsamente de espionaje y terrorismo, incomunicado y torturado hasta su liberación el 15 de noviembre de 2025. “Un infierno en la Tierra”, así describe su cautiverio en la cárcel del Rodeo 1, en las afueras de la ciudad de Caracas, en el estado Miranda. Camilo Castro es francés, de origen chileno. Su padre se instaló en Francia huyendo de la dictadura de Augusto Pinochet. Creció en Toulouse, en el sur de Francia, pero su atracción por América Latina lo llevó a vivir en México del 2010 al 2016 y luego a asentarse en Colombia, donde decidió instalar su proyecto de vida como profesor de yoga y con la construcción de una casa. Todo eso se vino abajo ese 26 de junio de 2025; lo que parecía una gestión administrativa simple para renovar el visado se conviertió en el inicio de un calvario que duraría cinco meses, encerrado en la prisión El Rodeo 1, en Venezuela, país en el que nunca había puesto un pie. RFI: ¿Cómo se encuentra emocional y físicamente? Camilo Castro: Físicamente, dejé de luchar y de sobrevivir como lo hacía en la cárcel. Entonces, la verdad, no me estoy cuidando mucho, pero necesito este tiempo de break y de cambio. Tengo que reapropiarme de la práctica de yoga y meditativa y, mentalmente, psicológicamente, me siento muy fuerte y, a la vez, extremadamente sensible todavía. RFI: Fue a la frontera con Venezuela para renovar el visado y lo detuvieron. ¿Cómo fueron esas primeras horas? Camilo Castro: Yo llego a la frontera del lado venezolano. Antes no tenía por qué ir del lado venezolano, pero ese año las autoridades me obligaron a hacerlo. Las autoridades colombianas antes me protegían y me decían que no fuera del lado venezolano para mi propia protección. Este año no, y al minuto que llego del lado venezolano, me agarran mi pasaporte y todas mis pertenencias, luego me las regresan ya sin mi plata, sin las llaves de mi moto. RFI: ¿Le roban? Camilo Castro: Me roban y ahí empieza el secuestro. Me dejan ahí todo el día y luego paso mi primera noche en otro lugar, en Maracaibo, en un sótano, en un lugar terrible, donde habían torturado a mucha gente, y empieza un interrogatorio con un agente de la DGCIM (Dirección General de Contrainteligencia Militar) que, de una, me avisa que me voy a quedar muchos años aquí en Venezuela, que soy un espía, un terrorista, y empieza el maltrato. Pasé cinco días encerrado en un sótano, esposado, encapuchado, donde tengo interrogatorios, donde a cada momento, cuando pregunto la hora, me dicen que son 21:00 y, después de cinco días de maltrato durmiendo en el piso, como le acabo de decir, encapuchado, sin poder bañarme, sin poder ir al baño cuando lo necesitaba, me llevan a mirar el sol un minuto. Fue uno de los momentos más increíbles de mi vida y de ahí me llevan supuestamente al aeropuerto para que regrese a mi casa y, en el momento que me sacan la capucha, estoy frente a una cárcel. RFI: Era la cárcel Rodeo 1, donde estuvo encerrado casi cinco meses. Ha denunciado que sufrió torturas psicológicas y también físicas en el Rodeo. ¿Nos puede explicar de qué manera le torturaban y también qué torturas físicas pudo ver en sus compañeros de celda? Camilo Castro: Para mí una de las cosas más difíciles fue la primera semana porque estaba totalmente aislado, encapuchado, esposado en el piso y en condiciones muy difíciles. Después, en el Rodeo 1, al principio, cuando yo llego, las primeras horas, para mí es una liberación, porque veo luz, porque veo rostros, veo sonrisas y me explican los compañeros que ya están ahí desde hace meses lo que les tardó a ellos entender. Es decir, no te preocupes, estás secuestrado, es un tema político, eso no tiene nada que ver contigo, es un teatro y me explican todo por lo que yo iba a pasar también. Es decir, los falsos procesos judiciales, las humillaciones, el polígrafo, las diferentes torturas… Y entonces llego de alguna forma en un contexto donde me preparan a lo que voy a vivir. RFI: ¿Y qué vivió? Camilo Castro: Todos los movimientos ahí se hacían de noche, tanto los falsos procesos judiciales. Nos llevaban a todos encapuchados, esposados, teníamos que estar en el piso, nos gritaban, nos insultaban, nos amenazaban de tortura, de muerte. Fuimos torturados también afuera en el patio, durante varias horas bajo el sol. La gente se desmayaba. Yo siempre escapé a las más grandes torturas físicas. Obviamente, tuve maltrato físico, pero, comparado con otros, fui, entre comillas, privilegiado. Y también porque, después de una visita consular, después de casi tres meses, yo denuncié muchísimas cosas y eso generó una gran tensión en la cárcel y de ahí nos comunicaron directamente los custodios. Después de esa visita consular, tenemos ahora que tratarles a ustedes, los extranjeros, mejor porque si regresan las embajadas y que ustedes se quejan otra vez, eso no nos conviene a nosotros. RFI: Hay un caso que le impactó especialmente, que fue el de un compañero de celda llamado Juan Farias. ¿Es duro? Camilo Castro: Sí, es muy duro. Hay momentos que no, pero hay veces que sí. Juan Farias fue mi bienvenida al Rodeo 1. Ya me hablaban de él antes de conocerlo. A ciertos compañeros los obligaron a mirar cómo Juan Farias era entubado, es decir, la tortura que él vivió [NDLR: Introducción de tubos por nariz, boca o recto para forzar alimentación o castigar, causando vómitos, hemorragias y trauma psicológico]. Me hablan de Juan también como de una persona muy inteligente, muy sabia, llena de espiritualidad, de una gran cordura. Este sistema lo destruyó. Luego tenían miedo de él y lo llamaban Juan Loco. Pasó de ser una persona increíble a una persona destruida. Y así es como lo recibo. Después de sus tres días de tortura de intubación. RFI: Usted ha denunciado también que sufrió agresiones sexuales por parte de agentes de la Dirección General de Contrainteligencia Militar. Camilo Castro: Durante el traslado de Maracaibo al sótano de la DGCIM, estoy encapuchado y esposado. Fueron varias intimidaciones y me drogaron antes de entrar en ese coche, imagino que con escopolamina. Y el agente militarizado que estaba a mi izquierda era una mujer. Pasó un par de horas tocándome, tocando mi cuerpo, empujando y apoyándose sobre mis genitales, diciéndome cosas obscenas en la oreja, jugando con mis labios y al mismo tiempo manipulándome con mucha violencia. RFI: ¿Cuál fue el momento más difícil de esos casi cinco meses? Camilo Castro: Uno de los momentos más difíciles fue la supuesta llamada con mi familia, que se hizo muy tarde en Venezuela, es decir, en Francia. Eran las tres o cuatro de la madrugada. Insistí en no hacer esa llamada en ese momento y se burlaron de mí y de mi familia. Y efectivamente, ese día es el único día que mi familia había apagado su teléfono para descansar. Fue una bendición, en el sentido de que pude mandar un mensaje y que tuve la suerte de que les dio las ganas de mandarlo. De eso me enteré mucho después de mi liberación. Pero cuando salgo de ese intento de llamada, que fue para mí la única oportunidad de comunicar con el mundo exterior y de decir que estoy vivo, no lo puedo hacer directamente y regreso totalmente destruido a mi celda, llorando y pidiendo a Dios que ayude a América Latina. ¿Por qué tanto sufrimiento? RFI: ¿Qué sabe de su liberación? ¿Qué transacciones se hicieron? Camilo Castro: El mismo director de la cárcel, que también torturaba y que le daba gusto hacerlo, nos avisó y nos dijo: ‘Ustedes no se preocupen. Ustedes van a salir de aquí. Son nada más que monedas de cambio. Alguien que estuvo trabajando sobre mi caso me confesó que, efectivamente, Venezuela, su gobierno, esa dictadura, seguía con esa política de los rehenes porque le sacaban un provecho. Es decir, estamos ante unos criminales que sacan un provecho, ya sea político, económico u otro, con los rehenes extranjeros. RFI: El 3 de enero Estados Unidos capturó a Nicolás Maduro. Desde entonces, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, está anunciando muchas medidas, presionada por Washington, que tutela en realidad el país. Entre estas medidas está la liberación de decenas de presos políticos y también la amnistía. ¿Qué opinión le merecen estas medidas? Camilo Castro: Bueno, estamos frente a gente que desde decenas de años trata de salvarse y de pintar una imagen de ellos como bonita y cool. Pero sabemos que son gente cuya base de su discurso es la mentira y la manipulación. Hoy en día intentan salvarse. Vendieron a su amigo a Maduro, ahora intentan salvarse y sabemos que esa amnistía puede ser muy peligrosa en el sentido de que, si no hay una liberación de todos los presos políticos y de toda la gente que fue perseguida políticamente o víctima de detención arbitraria, no es una verdadera amnistía. El temor es que intenten salvarse y que usen eso como pretexto para una amnesia de crímenes de lesa humanidad y violación de derechos humanos. Para que haya un proceso de reconciliación y de paz en Venezuela, es importante que se reconozca a las víctimas y que haya reparación. Que se reconozcan los crímenes y que se confronte a los responsables. RFI: Está trabajando con otros exprisioneros y la ONU para documentar esos crímenes. ¿Qué están haciendo exactamente? Camilo Castro: No es un trabajo fácil porque pasar tres, cinco o siete horas explicando con detalles las diferentes torturas y todo el proceso de injusticia, los falsos procesos judiciales, el teatro de esos procesos judiciales no es fácil en sí. Para muchos es muy difícil psicológicamente y es un trabajo largo. La dificultad es el reconocimiento para nosotros como víctimas de todas estas instituciones. Hasta el día de hoy no nos firman y no nos dan certificados que confirmen que fuimos víctimas de detención arbitraria y no solo de detención. RFI: ¿Es el caso del Estado francés? ¿Considera que no recibe el apoyo necesario? ¿No le reconocen el estatuto de víctima? Camilo Castro: Hasta el día de hoy no tengo respuesta. De forma oficiosa, me dicen que recibieron los correos. Hemos escrito una carta directamente al presidente, Emmanuel Macron, firmada por decenas de exprisioneros y familiares, entre las que está Ingrid Betancourt |NDLR: Secuestrada por las FARC entre 2002 y 2008]. Pero hasta ahora no hemos recibido respuesta. RFI: Usted había hecho su vida en Colombia. ¿Planea volver? ¿Puede volver? Camilo Castro: Ahora no puedo volver. Estoy en peligro. En la zona donde vivo, a mis amigos les sacaron plata. Mucha plata. Estoy a dos horas de la frontera y sabemos que hay una comunicación y una colaboración entre las autoridades colombianas y venezolanas corruptas con los grupos paramilitares que hay en Colombia. Sería muy peligroso para mí regresar hoy en día a Colombia, pero obviamente estoy lleno de esperanza. Nosotros, como latinoamericanos, tenemos que tener esperanza. Es nuestra gran fe: que haya un cambio en todos los países latinoamericanos. Espero poder regresar a Colombia y, obviamente, espero conocer Venezuela.
Larry Laza, gerente interventor del hospital de Maicao, explicó en Mañanas Blu que esta medida surge como una respuesta a una "necesidad sentida del territorio". See omnystudio.com/listener for privacy information.
Hoy viajamos a Colombia y lo hacemos a través de la mirada y la pluma de un joven escritor, de tan solo 21 años, que ha sorprendido a la crítica con su primer libro ‘Fue al navegar. El país que descubrí en los ríos', escritor novel. Felipe Morris fue el más joven de la última Feria de Libro de Bogotá, una de las ferias más importantes de la región. Bogotano, Felipe Morris se ha formado en el Liceo francés, ha estudiado en Cambridge y Washington. Es además muy consciente de ser un privilegiado en un país con grandes desigualdades como es Colombia. Un privilegiado también porque tuvo la oportunidad, y este libro de eso habla, de viajar con su padre, el reconocido periodista Hollman Morris, para conocer zonas de Colombia que no había pisado nunca. “Fue al navegar. El país que descubrí en los ríos”, publicado por la editorial Icono, con ilustraciones del caricaturista Matador, reúne 14 crónicas. Una especie de diario de viaje por la geografía colombiana recorrida durante cuatro años. El primero lo realiza en diciembre de 2020, al Chocó, a Bahía Solano, en el oeste colombiano. Ahí se va a enfrentar a una de las duras realidades de Colombia, el del desplazamiento forzado de comunidades indígenas por la actividad de grupos armados. Lo hace gracias a la historia de Lisandro. Adolescente de 16 años en ese momento dice: "Entendí que algo en mí había cambiado, que ya no estaba en el mismo lugar". Efectivamente, "ese primer viaje me cambió por completo y fue también una aventura, estar en una zona pesada", cuenta Morris. Son muchos viajes en estos cuatro años, La Guajira, Barranquilla, Santa Cruz de Mompos, Cali. El Felipe Morris de la primera página, ya no es el mismo del Felipe de la última, cuatro años después de haber conocido realidades muy distintas con toda su belleza y su violencia: "Creo que Felipe en cada página va a ser un Felipe distinto desde el momento en el que se sube a un avión, desde que embarca en una canoa... Uno de los viajes que más me transformó como persona y desde un punto de vista ideológico fue el de Cali, porque logré estar en el epicentro de la protesta de Latinoamérica, el paro nacional de 2021 y fue una ruptura total entre ser un privilegiado y ver una realidad que hasta el día de hoy me sigue generando reflexiones y momentos también angustiosos. Ese fue quizás el viaje que más me enseñó de ver en qué país estaba parado, bajo qué circunstancias y qué se podía hacer", recuerda. Si ese momento fue fundador, "hay varias personas y momentos que alteraron mi forma de pensar. Recuerdo una frase con la cual incluso han descrito el libro que es 'el fascismo se cura leyendo y el racismo se cura viajando'. Y esa ha sido la cura perfecta para para mí, viajar por Colombia." Además de las ilustraciones del caricaturista Matador, los relatos de Morris van acompañados de una banda sonora, que concluye cada episodio: "La idea de la banda sonora surge porque las canciones me transportan más que los olores, más que las fotos. Las canciones me logran llevar a un momento específico y pensé que era una buena idea mostrar cuál es mi gusto musical y qué canciones estaba escuchando en ese momento o qué canciones incluyo para reflexionar". Felipe Morris propone una experiencia inmersiva para llevar al lector a esos rincones a donde él pudo acceder durante esos cuatro años, cuando dejó de lado los videojuegos para entrar a pies juntillas en el mundo real. Los viajes del autor no se acaban aquí. Su próximo proyecto, en francés y en español, contará los pasos de Simón Bolivar. "Historias que van desde Colombia, Venezuela, México, Estados Unidos, Europa y muy pronto en África". #EscalaenParís también está en redes sociales Un programa coordinado por Florencia Valdés, realizado por Souheil Khedir y Vanessa Loiseau.
Hoy viajamos a Colombia y lo hacemos a través de la mirada y la pluma de un joven escritor, de tan solo 21 años, que ha sorprendido a la crítica con su primer libro ‘Fue al navegar. El país que descubrí en los ríos', escritor novel. Felipe Morris fue el más joven de la última Feria de Libro de Bogotá, una de las ferias más importantes de la región. Bogotano, Felipe Morris se ha formado en el Liceo francés, ha estudiado en Cambridge y Washington. Es además muy consciente de ser un privilegiado en un país con grandes desigualdades como es Colombia. Un privilegiado también porque tuvo la oportunidad, y este libro de eso habla, de viajar con su padre, el reconocido periodista Hollman Morris, para conocer zonas de Colombia que no había pisado nunca. “Fue al navegar. El país que descubrí en los ríos”, publicado por la editorial Icono, con ilustraciones del caricaturista Matador, reúne 14 crónicas. Una especie de diario de viaje por la geografía colombiana recorrida durante cuatro años. El primero lo realiza en diciembre de 2020, al Chocó, a Bahía Solano, en el oeste colombiano. Ahí se va a enfrentar a una de las duras realidades de Colombia, el del desplazamiento forzado de comunidades indígenas por la actividad de grupos armados. Lo hace gracias a la historia de Lisandro. Adolescente de 16 años en ese momento dice: "Entendí que algo en mí había cambiado, que ya no estaba en el mismo lugar". Efectivamente, "ese primer viaje me cambió por completo y fue también una aventura, estar en una zona pesada", cuenta Morris. Son muchos viajes en estos cuatro años, La Guajira, Barranquilla, Santa Cruz de Mompos, Cali. El Felipe Morris de la primera página, ya no es el mismo del Felipe de la última, cuatro años después de haber conocido realidades muy distintas con toda su belleza y su violencia: "Creo que Felipe en cada página va a ser un Felipe distinto desde el momento en el que se sube a un avión, desde que embarca en una canoa... Uno de los viajes que más me transformó como persona y desde un punto de vista ideológico fue el de Cali, porque logré estar en el epicentro de la protesta de Latinoamérica, el paro nacional de 2021 y fue una ruptura total entre ser un privilegiado y ver una realidad que hasta el día de hoy me sigue generando reflexiones y momentos también angustiosos. Ese fue quizás el viaje que más me enseñó de ver en qué país estaba parado, bajo qué circunstancias y qué se podía hacer", recuerda. Si ese momento fue fundador, "hay varias personas y momentos que alteraron mi forma de pensar. Recuerdo una frase con la cual incluso han descrito el libro que es 'el fascismo se cura leyendo y el racismo se cura viajando'. Y esa ha sido la cura perfecta para para mí, viajar por Colombia." Además de las ilustraciones del caricaturista Matador, los relatos de Morris van acompañados de una banda sonora, que concluye cada episodio: "La idea de la banda sonora surge porque las canciones me transportan más que los olores, más que las fotos. Las canciones me logran llevar a un momento específico y pensé que era una buena idea mostrar cuál es mi gusto musical y qué canciones estaba escuchando en ese momento o qué canciones incluyo para reflexionar". Felipe Morris propone una experiencia inmersiva para llevar al lector a esos rincones a donde él pudo acceder durante esos cuatro años, cuando dejó de lado los videojuegos para entrar a pies juntillas en el mundo real. Los viajes del autor no se acaban aquí. Su próximo proyecto, en francés y en español, contará los pasos de Simón Bolivar. "Historias que van desde Colombia, Venezuela, México, Estados Unidos, Europa y muy pronto en África". #EscalaenParís también está en redes sociales Un programa coordinado por Florencia Valdés, realizado por Souheil Khedir y Vanessa Loiseau.
Había manifestado que procedía del municipio de Fonseca, La Guajira, y que su madre residía en Riohacha. See omnystudio.com/listener for privacy information.
Resumen informativo con las noticias más destacadas de Colombia y el mundo del jueves 11 de diciembre 9:00am.
La Calera sigue bloqueada por protestas que exigen presencia del IGAC. El Consejo de Estado ordena nuevas pruebas en el caso de pérdida de investidura de la senadora Zuleta. La Contraloría imputa más de 22 mil millones por sobrecostos en los carrotanques de La Guajira. Ecopetrol recibe 40 ofertas para la terminal de gas en Coveñas. Autoridades desmantelan bandas de microtráfico en Bogotá y avanzan procesos por homicidio y acoso en Medellín. En Santander piden acciones urgentes por la crisis vial. Ataque ruso deja 25 muertos en Ucrania. El Deportivo Pereira anuncia nuevo propietario.See omnystudio.com/listener for privacy information.
Resumen informativo con las noticias más destacadas de Colombia del lunes 17 de noviembre de 2025 a las dos de la tarde.
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El presidente de Ecopetrol autorizó activar el proyecto de regasificación en La Guajira (Ballenas), en paralelo con la terminal de Coveñas, para reforzar la seguridad energética del país. Esta iniciativa permitiría aumentar el abastecimiento de gas, fomentar competitividad y potencialmente reducir tarifas para los colombianos.See omnystudio.com/listener for privacy information.
¿Sabías que a casi 9000 kilómetros de distancia músicos flamencos y músicos jarochos tocan, quizás sin saberlo, falsetas o variaciones muy similares o incluso idénticas? Esto ocurre cuando se toca a la guitarra la guajira flamenca en España o al requinto el jarabe loco jarocho allá por Veracruz en México. En este episodio escuchamos fragmentos musicales que ilustran algunas de estas similitudes, y se aportan algunas claves para entender el porqué de las mismas.
Juan Ricardo Ortega, presidente del Grupo Energía Bogotá, propuso un punto de regasificación en Ballenas como alternativa viable para evitar la crisis energética
Un terremoto de magnitud 6.0 sacudió Afganistán dejando más de 800 muertos y miles de heridos. En Colombia, el país sigue de luto tras el hallazgo del cuerpo de Valeria Afanador, la niña de 10 años desaparecida en Cajicá. Además, reportamos nuevas masacres en Antioquia y La Guajira, ataques contra la Policía en Cauca y Sevilla, capturas en el caso Uribe Turbay y escándalos en el Gobierno Petro. En deportes, Dairo Moreno vuelve a la Selección Colombia después de 9 años.See omnystudio.com/listener for privacy information.
Alejandro Bustos ha sido el abogado de un grupo de víctimas en La Guajira y recientemente denunció a la excanciller Laura Sarabia, la fiscal general Luz Adriana Camargo y los fiscales delegados ante la Corte Suprema María Cristina Patiño y Gabriel Sandoval Vargas por su presunta participación en escándalo de corrupción relacionado con la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd) en la situación judicial de Carlos Ramón González.See omnystudio.com/listener for privacy information.
En medio de la intensa ola invernal que se presenta en la costa caribe, el sector bananero logró mantener un desempeño productivo positivo, superando las expectativas iniciales. La producción en los departamentos de La Guajira y el Magdalena reportó un incremento del 15% en el primer semestre del año.
Los empleados y pacientes del hospital de Nazareth reclaman garantías de salud. Hay deudas salariares y nadie responde, según la denuncia.See omnystudio.com/listener for privacy information.
La Procuraduría General de la Nación confirmó en segunda instancia las sanciones disciplinarias contra tres exdirectivos de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), por su responsabilidad en el pago de millonarios sobrecostos en la compra de 40 carrotanques que, serían utilizados para abastecer de agua potable a comunidades en el departamento de La Guajira.See omnystudio.com/listener for privacy information.
Bajo el silencio y la protección de Olmedo López, la cofradía azul en La Guajira sigue moviendo miles de millones de pesos.
Resumen informativo con las noticias más destacadas de Colombia y el mundo del jueves 17 de julio 11:00am.
Misael Velásquez, gobernador de La Guajira, expresó en 6AM que en el lugar de la detonación “Había una bandera del ELN y las autoridades están verificando si están detrás del hecho”
La Contraloría detectó varias irregularidades en las bases militares de Tolemaida, La Guajira y César.
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El empresario Luis Carlos Sarmiento Gutiérrez habló en La W sobre el avance del proyecto Misión La Guajira y la articulación de las empresas que hacen parte de esta iniciativa.
Óscar Sánchez se presenta ante alcaldes en La Guajira como integrante del equipo de Marta Peralta.
En diálogo con La W, Marta González habló sobre la situación turística actual del departamento de La Guajira y su capital, Riohacha.
Óscar Acevedo, funcionario del Invías, se refirió en La W a las obras que no han sido entregadas.
Invitado: Amilkar Acosta, ex ministro de minas y energía.
Los beneficiados fueron los municipios gobernados por el Partido Conservador.
You may have heard of Colombia's big cities like Bogotá, but there is so much wonderful culture, food, music and coffee to discover throughout Columbia's 32 departments. Joining Stevie to talk about the beautiful country of Colombia is Ginna Taylor from Broken Boots Travel.Show Notes ⬇️ Published on 2/7/24 Timecodes0:00 - Intro2:56 - Why is Colombia a Special Place for People to Visit?6:42 - An Overview of Bogotá11:15 - Vallenato Music and Seeing the Biggest Vallenato Festival15:21 - La Guajira and Things to do in the Region19:20 - Why Should Someone Add Cartagena to Their Colombian Itinerary?22:44 - Colombia's Coffee Growing Region27:18 - Stay Connected with Broken Boots Travel29:15 - Ginna is a Student of Travel Follow Ginna as She Explores Colombia's 32 DepartmentsFollow Broken Boots Travel onFacebookInstagramYouTube
Today on Speaking Out of Place I am delighted to be in conversation with Azucena Castro and Malcom Ferdinand. We start with a discussion of what Ferdinand calls the “double fracture”—the environmental division of humans from their connection to the biosphere, and the colonial division instantiated by white supremacism and patriarchy. He insists that we not see these two phenomena as separate, rather as intimately connected. This double fracture makes any attempts to solve either environmental violence or colonial violence ineffective. In her foreword to Ferdinand's Decolonial Ecologies, Angela Y. Davis writes that as she read the book, she “recognized how perfectly his conceptualizations illuminate the frameworks we need for both philosophical and popular understandings of our planetary conditions today.” In our conversation we spend some time talking about how art, film, and poetry can manifest some of those frameworks, and we are delighted have Azucena take us into a deep discussion of this, and also to read two poems in Spanish and then in English translation and have Malcom gloss them for us. Azucena Castro is assistant professor at Rice University in Houston. Currently, she is a Swedish Research Council Postdoctoral Researcher at the Stockholm Resilience Center, Faculty of Science, Stockholm University. She held positions as a Postdoctoral Researcher in Latin American and Caribbean cultures at Stanford University and cultural geography at the Institute of Geography, University of Buenos Aires. Her scholarly work focuses on 20th and 21st-century Latin American cultural products through the lens of climate and energy justice, multispecies resistance, and anti-extractivist critique in the artivist scenes of South America, particularly, Southern Cone and Brazil. Azucena is the author of the book Poetic Postnatures. Ecological Thinking and Politics of Strangeness in Contemporary Latin American Poetry, Series SubAtlantic at De Gruyter (2025). She has edited the volume Futuros multiespecie. Prácticas vinculantes para un planeta en emergencia (Bartlebooth. Critical Spaces, 2023), and co-edited the Essay Cluster “GeoSemantics: Earthly Memories and Inhuman Becomings in the Global South” at ASAP/Journal. As part of her engagement with community-based research and collaborative filmmaking, she has co-developed the energy justice project “No aire, no te vendas” (Penn Environmental Humanities, University of Pennsylvania) focusing on winds in ancient cosmologies and human communities in the Afro-Wayúu territories of La Guajira, Colombia in the intersection of old and green extractivism.Malcom Ferdinand is an environmental engineer from University College London and doctor in political philosophy from Université Paris Diderot. He is now a researcher at the CNRS (IRISSO/University Paris Dauphine). At the crossroad of political philosophy, postcolonial theory and political ecology, his research focuses on the Black Atlantic and particularly the Caribbean. He explores the relations between current ecological crises and the colonial history of modernity. He published a book based on his PhD dissertation entitled Decolonial Ecology: Thinking of Ecology from the Caribbean World.( Polity 2021) that challenges classical environmental thoughts. He recently published an in-depth study of the pesticide contamination of martinique and Guadeloupe entitled S'aimer la Terre: défaire l'habiter colonial ( Seuil 2024).
In this episode on Speaking Out of Place podcast Professor David Palumbo-Liu is delighted and privileged to be in conversation with Azucena Castro and Malcom Ferdinand. They start with a discussion of what Ferdinand calls the “double fracture”—the environmental division of humans from their connection to the biosphere, and the colonial division instantiated by white supremacism and patriarchy. He insists that we not see these two phenomena as separate, rather as intimately connected. This double fracture makes any attempts to solve either environmental violence or colonial violence ineffective. In her foreword to Ferdinand's Decolonial Ecologies, Angela Y. Davis writes that as she read the book, she “recognized how perfectly his conceptualizations illuminate the frameworks we need for both philosophical and popular understandings of our planetary conditions today.” The conversation covers how art, film, and poetry can manifest some of those frameworks, and Azucena takes us into a deep discussion of this and reads two poems in Spanish and then in English translation and has Malcom gloss them for us.Azucena Castro is assistant professor at Rice University in Houston. Currently, she is a Swedish Research Council Postdoctoral Researcher at the Stockholm Resilience Center, Faculty of Science, Stockholm University. She held positions as a Postdoctoral Researcher in Latin American and Caribbean cultures at Stanford University and cultural geography at the Institute of Geography, University of Buenos Aires. Her scholarly work focuses on 20th and 21st-century Latin American cultural products through the lens of climate and energy justice, multispecies resistance, and anti-extractivist critique in the artivist scenes of South America, particularly, Southern Cone and Brazil. Azucena is the author of the book Poetic Postnatures. Ecological Thinking and Politics of Strangeness in Contemporary Latin American Poetry, Series SubAtlantic at De Gruyter (2025). She has edited the volume Futuros multiespecie. Prácticas vinculantes para un planeta en emergencia (Bartlebooth. Critical Spaces, 2023), and co-edited the Essay Cluster “GeoSemantics: Earthly Memories and Inhuman Becomings in the Global South” at ASAP/Journal. As part of her engagement with community-based research and collaborative filmmaking, she has co-developed the energy justice project “No aire, no te vendas” (Penn Environmental Humanities, University of Pennsylvania) focusing on winds in ancient cosmologies and human communities in the Afro-Wayúu territories of La Guajira, Colombia in the intersection of old and green extractivism.Malcom Ferdinand is an environmental engineer from University College London and doctor in political philosophy from Université Paris Diderot. He is now a researcher at the CNRS (IRISSO/University Paris Dauphine). At the crossroad of political philosophy, postcolonial theory and political ecology, his research focuses on the Black Atlantic and particularly the Caribbean. He explores the relations between current ecological crises and the colonial history of modernity. He published a book based on his PhD dissertation entitled Decolonial Ecology: Thinking of Ecology from the Caribbean World.( Polity 2021) that challenges classical environmental thoughts. He recently published an in-depth study of the pesticide contamination of martinique and Guadeloupe entitled S'aimer la Terre: défaire l'habiter colonial ( Seuil 2024).www.palumbo-liu.comhttps://speakingoutofplace.comBluesky @palumboliu.bsky.socialInstagram @speaking_out_of_place
In this episode on Speaking Out of Place podcast Professor David Palumbo-Liu is delighted and privileged to be in conversation with Azucena Castro and Malcom Ferdinand. They start with a discussion of what Ferdinand calls the “double fracture”—the environmental division of humans from their connection to the biosphere, and the colonial division instantiated by white supremacism and patriarchy. He insists that we not see these two phenomena as separate, rather as intimately connected. This double fracture makes any attempts to solve either environmental violence or colonial violence ineffective. In her foreword to Ferdinand's Decolonial Ecologies, Angela Y. Davis writes that as she read the book, she “recognized how perfectly his conceptualizations illuminate the frameworks we need for both philosophical and popular understandings of our planetary conditions today.” The conversation covers how art, film, and poetry can manifest some of those frameworks, and Azucena takes us into a deep discussion of this and reads two poems in Spanish and then in English translation and has Malcom gloss them for us.Azucena Castro is assistant professor at Rice University in Houston. Currently, she is a Swedish Research Council Postdoctoral Researcher at the Stockholm Resilience Center, Faculty of Science, Stockholm University. She held positions as a Postdoctoral Researcher in Latin American and Caribbean cultures at Stanford University and cultural geography at the Institute of Geography, University of Buenos Aires. Her scholarly work focuses on 20th and 21st-century Latin American cultural products through the lens of climate and energy justice, multispecies resistance, and anti-extractivist critique in the artivist scenes of South America, particularly, Southern Cone and Brazil. Azucena is the author of the book Poetic Postnatures. Ecological Thinking and Politics of Strangeness in Contemporary Latin American Poetry, Series SubAtlantic at De Gruyter (2025). She has edited the volume Futuros multiespecie. Prácticas vinculantes para un planeta en emergencia (Bartlebooth. Critical Spaces, 2023), and co-edited the Essay Cluster “GeoSemantics: Earthly Memories and Inhuman Becomings in the Global South” at ASAP/Journal. As part of her engagement with community-based research and collaborative filmmaking, she has co-developed the energy justice project “No aire, no te vendas” (Penn Environmental Humanities, University of Pennsylvania) focusing on winds in ancient cosmologies and human communities in the Afro-Wayúu territories of La Guajira, Colombia in the intersection of old and green extractivism.Malcom Ferdinand is an environmental engineer from University College London and doctor in political philosophy from Université Paris Diderot. He is now a researcher at the CNRS (IRISSO/University Paris Dauphine). At the crossroad of political philosophy, postcolonial theory and political ecology, his research focuses on the Black Atlantic and particularly the Caribbean. He explores the relations between current ecological crises and the colonial history of modernity. He published a book based on his PhD dissertation entitled Decolonial Ecology: Thinking of Ecology from the Caribbean World.( Polity 2021) that challenges classical environmental thoughts. He recently published an in-depth study of the pesticide contamination of martinique and Guadeloupe entitled S'aimer la Terre: défaire l'habiter colonial ( Seuil 2024).www.palumbo-liu.comhttps://speakingoutofplace.comBluesky @palumboliu.bsky.socialInstagram @speaking_out_of_place
In this episode on Speaking Out of Place podcast Professor David Palumbo-Liu is delighted and privileged to be in conversation with Azucena Castro and Malcom Ferdinand. They start with a discussion of what Ferdinand calls the “double fracture”—the environmental division of humans from their connection to the biosphere, and the colonial division instantiated by white supremacism and patriarchy. He insists that we not see these two phenomena as separate, rather as intimately connected. This double fracture makes any attempts to solve either environmental violence or colonial violence ineffective. In her foreword to Ferdinand's Decolonial Ecologies, Angela Y. Davis writes that as she read the book, she “recognized how perfectly his conceptualizations illuminate the frameworks we need for both philosophical and popular understandings of our planetary conditions today.” The conversation covers how art, film, and poetry can manifest some of those frameworks, and Azucena takes us into a deep discussion of this and reads two poems in Spanish and then in English translation and has Malcom gloss them for us.Azucena Castro is assistant professor at Rice University in Houston. Currently, she is a Swedish Research Council Postdoctoral Researcher at the Stockholm Resilience Center, Faculty of Science, Stockholm University. She held positions as a Postdoctoral Researcher in Latin American and Caribbean cultures at Stanford University and cultural geography at the Institute of Geography, University of Buenos Aires. Her scholarly work focuses on 20th and 21st-century Latin American cultural products through the lens of climate and energy justice, multispecies resistance, and anti-extractivist critique in the artivist scenes of South America, particularly, Southern Cone and Brazil. Azucena is the author of the book Poetic Postnatures. Ecological Thinking and Politics of Strangeness in Contemporary Latin American Poetry, Series SubAtlantic at De Gruyter (2025). She has edited the volume Futuros multiespecie. Prácticas vinculantes para un planeta en emergencia (Bartlebooth. Critical Spaces, 2023), and co-edited the Essay Cluster “GeoSemantics: Earthly Memories and Inhuman Becomings in the Global South” at ASAP/Journal. As part of her engagement with community-based research and collaborative filmmaking, she has co-developed the energy justice project “No aire, no te vendas” (Penn Environmental Humanities, University of Pennsylvania) focusing on winds in ancient cosmologies and human communities in the Afro-Wayúu territories of La Guajira, Colombia in the intersection of old and green extractivism.Malcom Ferdinand is an environmental engineer from University College London and doctor in political philosophy from Université Paris Diderot. He is now a researcher at the CNRS (IRISSO/University Paris Dauphine). At the crossroad of political philosophy, postcolonial theory and political ecology, his research focuses on the Black Atlantic and particularly the Caribbean. He explores the relations between current ecological crises and the colonial history of modernity. He published a book based on his PhD dissertation entitled Decolonial Ecology: Thinking of Ecology from the Caribbean World.( Polity 2021) that challenges classical environmental thoughts. He recently published an in-depth study of the pesticide contamination of martinique and Guadeloupe entitled S'aimer la Terre: défaire l'habiter colonial ( Seuil 2024).www.palumbo-liu.comhttps://speakingoutofplace.comBluesky @palumboliu.bsky.socialInstagram @speaking_out_of_place
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