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+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 18, 21-19, 1 Se adelantó Pedro y le dijo: «Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?» Jesús le respondió: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por eso, el Reino de los Cielos se parece a un rey que quiso arreglar las cuentas con sus servidores. Comenzada la tarea, le presentaron a uno que debía diez mil talentos. Como no podía pagar, el rey mandó que fuera vendido junto con su mujer, sus hijos y todo lo que tenía, para saldar la deuda. El servidor se arrojó a sus pies, diciéndole: "Señor, dame un plazo y te pagaré todo." El rey se compadeció, lo dejó ir y, además, le perdonó la deuda. Al salir, este servidor encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, tomándolo del cuello hasta ahogarlo, le dijo: "Págame lo que me debes." El otro se arrojó a sus pies y le suplicó: "Dame un plazo y te pagaré la deuda." Pero él no quiso, sino que lo hizo poner en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Los demás servidores, al ver lo que había sucedido, se apenaron mucho y fueron a contarlo a su señor. Este lo mandó llamar y le dijo: "¡Miserable! Me suplicaste, y te perdoné la deuda. ¿No debías también tú tener compasión de tu compañero, como yo me compadecí de tí?" E indignado, el rey lo entregó en manos de los verdugos hasta que pagara todo lo que debía. Lo mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de corazón a sus hermanos.» Cuando Jesús terminó de decir estas palabras, dejó la Galilea y fue al territorio de Judea, más allá del Jordán. Palabra del Señor.
Mt 18,21-35.19,1.Se adelantó Pedro y le dijo: "Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?".Jesús le respondió: "No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.Por eso, el Reino de los Cielos se parece a un rey que quiso arreglar las cuentas con sus servidores.Comenzada la tarea, le presentaron a uno que debía diez mil talentos.Como no podía pagar, el rey mandó que fuera vendido junto con su mujer, sus hijos y todo lo que tenía, para saldar la deuda.El servidor se arrojó a sus pies, diciéndole: "Señor, dame un plazo y te pagaré todo".El rey se compadeció, lo dejó ir y, además, le perdonó la deuda.Al salir, este servidor encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, tomándolo del cuello hasta ahogarlo, le dijo: 'Págame lo que me debes'.El otro se arrojó a sus pies y le suplicó: 'Dame un plazo y te pagaré la deuda'.Pero él no quiso, sino que lo hizo poner en la cárcel hasta que pagara lo que debía.Los demás servidores, al ver lo que había sucedido, se apenaron mucho y fueron a contarlo a su señor.Este lo mandó llamar y le dijo: '¡Miserable! Me suplicaste, y te perdoné la deuda.¿No debías también tú tener compasión de tu compañero, como yo me compadecí de tí?'.E indignado, el rey lo entregó en manos de los verdugos hasta que pagara todo lo que debía.Lo mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de corazón a sus hermanos".Cuando Jesús terminó de decir estas palabras, dejó la Galilea y fue al territorio de Judea, más allá del Jordán.
En aquel tiempo, Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: "Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?" Jesús le contestó: "No sólo hasta siete, sino hasta setenta veces siete".Entonces Jesús les dijo: "El Reino de los cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus servidores. El primero que le presentaron, le debía muchos millones. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él, a su mujer, a sus hijos y todas sus posesiones, para saldar la deuda. El servidor, arrojándose a sus pies, le suplicaba, diciendo: 'Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo'. El rey tuvo lástima de aquel servidor, lo soltó y hasta le perdonó la deuda.Pero, apenas había salido aquel servidor, se encontró con uno de sus compañeros, que le debía poco dinero. Entonces lo agarró por el cuello y casi lo estrangulaba, mientras le decía: 'Págame lo que me debes'. El compañero se le arrodilló y le rogaba: 'Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo'. Pero el otro no quiso escucharlo, sino que fue y lo metió en la cárcel hasta que le pagara la deuda.Al ver lo ocurrido, sus compañeros se llenaron de indignación y fueron a contarle al rey lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: 'Siervo malvado. Te perdoné toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también haber tenido compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?' Y el señor, encolerizado, lo entregó a los verdugos para que no lo soltaran hasta que pagara lo que debía.Pues lo mismo hará mi Padre celestial con ustedes si cada cual no perdona de corazón a su hermano''.Cuando Jesús terminó de hablar, salió de Galilea y fue a la región de Judea que queda al otro lado del Jordán.
Jueves de la 19ª semana del Tiempo Ordinario - Año II Mt 18,21-19,1 18,21 Entonces se adelantó Pedro y le dijo: «Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?». 18,22 Jesús le respondió: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. 18,23 Por eso, el Reino de los Cielos se parece a un rey que quiso arreglar las cuentas con sus servidores. 18,24 Comenzada la tarea, le presentaron a uno que debía diez mil talentos. 18,25 Como no podía pagar, el rey mandó que fuera vendido junto con su mujer, sus hijos y todo lo que tenía, para saldar la deuda. 18,26 El servidor se arrojó a sus pies, diciéndole: 'Señor, dame un plazo y te pagaré todo'. 18,27 El rey se compadeció, lo dejó ir y, además, le perdonó la deuda. 18,28 Al salir, este servidor encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, tomándolo del cuello hasta ahogarlo, le dijo: 'Págame lo que me debes'. 18,29 El otro se arrojó a sus pies y le suplicó: 'Dame un plazo y te pagaré la deuda'. 18,30 Pero él no quiso, sino que lo hizo poner en la cárcel hasta que pagara lo que debía. 18,31 Los demás servidores, al ver lo que había sucedido, se apenaron mucho y fueron a contarlo a su señor. 18,32 Este lo mandó llamar y le dijo: '¡Miserable! Me suplicaste, y te perdoné la deuda. 18,33 ¿No debías también tú tener compasión de tu compañero, como yo me compadecí de ti?'. 18,34 E indignado, el rey lo entregó en manos de los verdugos hasta que pagara todo lo que debía. 18,35 Lo mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de corazón a sus hermanos». 19,1 Cuando Jesús terminó de decir estas palabras, dejó la Galilea y fue al territorio de Judea, más allá del Jordán.
“No te digo que perdones siete veces, sino hasta setenta veces siete.”Del santo Evangelio según san Mateo: 18, 21-19, 1Lectura y reflexión: Pbro. Arnulfo Valencia Mendoza.En aquel tiempo, Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: «Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?» Jesús le contestó: «No sólo hasta siete, sino hasta setenta veces siete».Entonces Jesús les dijo: «El Reino de los cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus servidores. El primero que le presentaron le debía muchos millones. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él, a su mujer, a sus hijos y todas sus posesiones, para saldar la deuda. El servidor, arrojándose a sus pies, le suplicaba, diciendo: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo'. El rey tuvo lástima de aquel servidor, lo soltó y hasta le perdonó la deuda.Pero, apenas había salido aquel servidor, se encontró con uno de sus compañeros, que le debía poco dinero. Entonces lo agarró por el cuello y casi lo estrangulaba, mientras le decía: ‘Págame lo que me debes'. El compañero se le arrodilló y le rogaba: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo'. Pero el otro no quiso escucharlo, sino que fue y lo metió en la cárcel hasta que le pagara la deuda. Al ver lo ocurrido, sus compañeros se llenaron de indignación y fueron a contarle al rey lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: ‘Siervo malvado. Te perdoné toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también haber tenido compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?'. Y el señor, encolerizado, lo entregó a los verdugos para que no lo soltaran hasta que pagara lo que debía.Pues lo mismo hará mi Padre celestial con ustedes si cada cual no perdona de corazón a su hermano». Cuando Jesús terminó de hablar, salió de Galilea y fue a la región de Judea que queda al otro lado del Jordán.Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
La catequesis del dìa de Tiziana, Apòstol de la Vida Interior
+ Del Evangelio según San Mateo +En aquel tiempo, Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: "Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?" Jesús le contestó: "No sólo hasta siete, sino hasta setenta veces siete".Entonces Jesús les dijo: "El Reino de los Cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus servidores. El primero que le presentaron le debía muchos millones. Como no tenía con qué pagar, el Señor mandó que lo vendieran a él, a su mujer, a sus hijos y todas sus posesiones, para saldar la deuda. El servidor, arrojándose a sus pies, le suplicaba, diciendo: 'Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo'. El rey tuvo lástima de aquel servidor, lo soltó y hasta le perdonó la deuda.Pero, apenas había salido aquel servidor, se encontró con uno de sus compañeros, que le debía poco dinero. Entonces lo agarró por el cuello y casi lo estrangulaba, mientras le decía: 'Págame lo que me debes'. El compañero se le arrodilló y le rogaba: 'Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo'. Pero el otro no quiso escucharlo, sino que fue y lo metió en la cárcel hasta que le pagara la deuda.Al ver lo ocurrido, sus compañeros se llenaron de indignación y fueron a contarle al rey lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: 'Siervo malvado. Te perdoné toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también haber tenido compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?' Y el señor, encolerizado, lo entregó a los verdugos para que no lo soltaran hasta que pagara lo que debía.Pues lo mismo hará mi Padre celestial con ustedes si cada cual no perdona de corazón a su hermano".Cuando Jesús terminó de hablar, salió de Galilea y fue a la región de Judea que queda al otro lado del Jordán.Palabra del Señor.
====================================================SUSCRIBETEhttps://www.youtube.com/channel/UCNpffyr-7_zP1x1lS89ByaQ?sub_confirmation=1==================================================== DEVOCIÓN MATUTINA PARA MENORES 2026“DIOS EN MI VIDA”Narrado por: Tatania DanielaDesde: Juliaca, PerúUna cortesía de DR'Ministries y Canaan Seventh-Day Adventist Church11 DE AGOSTO DE 2026LA MANO QUE PERDONAPerdonad, si tenéis algo contra alguno. Marcos 11:25Mi mano puede apretarse fuerte cuando estoy enojado. Se vuelve puño si alguien toma mi juguete sin pedirlo, si me empuja en la fila o si mi hermano dice: “¡Eso era mío!” A veces mi mano quiere arrebatar, señalar o cerrar la puerta.Pero Jesús me muestra otra manera. Él sabe que duele cuando alguien me trata mal. Perdonar no es hacer como si nada hubiera pasado, ni dejar que otros sigan haciendo daño. Perdonar es abrir la mano por dentro y entregar a Dios ese enojo que me está apretando el corazón.Cuando Jesús dice: “Perdonad, si tenéis algo contra alguno”, me invita a no guardar una piedra en el bolsillo todo el día. Tal vez la otra persona todavía no dijo “perdón”. Tal vez yo necesito hablar con un adulto para arreglar lo que pasó. Aun así, puedo empezar con una oración pequeña: “Jesús, aquí está mi enojo. Ayúdame a soltarlo y a hacer lo correcto.”Hoy, si algo te molesta, prueba esto: respira despacio, abre la mano, ora en silencio y elige una acción de paz. Puedes decir: “Me dolió lo que hiciste”, devolver un juguete con calma, pedir ayuda o invitar a jugar otra vez cuando sea seguro y bueno. La mano que perdona no queda vacía; queda libre para abrazar, compartir y parecerse un poquito más a la mano de Jesús.
“Comieron todos hasta saciarse.”Del santo Evangelio según san Mateo: 14, 13-21.Lectura y reflexión: Pbro. Sergio Alejandro Arroyo Rodríguez.En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan el Bautista, subió a una barca y se dirigió a un lugar apartado y solitario. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos. Cuando Jesús desembarcó, vio aquella muchedumbre, se compadeció de ella y curó a los enfermos.Como ya se hacía tarde, se acercaron sus discípulos a decirle: «Estamos en despoblado y empieza a oscurecer. Despide a la gente para que vayan a los caseríos y compren algo de comer». Pero Jesús les replicó: «No hace falta que vayan. Denles ustedes de comer». Ellos le contestaron: «No tenemos aquí más que cinco panes y dos pescados». Él les dijo: «Tráiganmelos».Luego mandó que la gente se sentara sobre el pasto. Tomó los cinco panes y los dos pescados, y mirando al cielo, pronunció una bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos para que los distribuyeran a la gente. Todos comieron hasta saciarse, y con los pedazos que habían sobrado, se llenaron doce canastos. Los que comieron eran unos cinco mil hombres, sin contar a las mujeres y a los niños. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan el Bautista, subió a una barca y se dirigió a un lugar apartado y solitario. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos. Cuando Jesús desembarcó, vio aquella muchedumbre, se compadeció de ella y curó a los enfermos.Como ya se hacía tarde, se acercaron sus discípulos a decirle: “Estamos en despoblado y empieza a oscurecer. Despide a la gente para que vayan a los caseríos y compren algo de comer”. Pero Jesús les replicó: “No hace falta que vayan. Denles ustedes de comer”. Ellos le contestaron: “No tenemos aquí más que cinco panes y dos pescados”. El les dijo: “Tráiganmelos”.Luego mandó que la gente se sentara sobre el pasto. Tomó los cinco panes y los dos pescados, y mirando al cielo, pronunció una bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos para que los distribuyeran a la gente. Todos comieron hasta saciarse y con los pedazos que habían sobrado, se llenaron doce canastos. Los que comieron eran unos cinco mil hombres, sin contar a las mujeres y a los niños.Mateo 14,13-21
Mateo 14, 13-21En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan el Bautista, subió a una barca y se dirigió a un lugar apartado y solitario. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos. Cuando Jesús desembarcó, vio aquella muchedumbre, se compadeció de ella y curó a los enfermos.Como ya se hacía tarde, se acercaron sus discípulos a decirle: “Estamos en despoblado y empieza a oscurecer. Despide a la gente para que vayan a los caseríos y compren algo de comer”. Pero Jesús les replicó: “No hace falta que vayan. Denles ustedes de comer”. Ellos le contestaron: “No tenemos aquí más que cinco panes y dos pescados”. Él les dijo: “Tráiganmelos”.Luego mandó que la gente se sentara sobre el pasto. Tomó los cinco panes y los dos pescados, y mirando al cielo, pronunció una bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos para que los distribuyeran a la gente. Todos comieron hasta saciarse, y con los pedazos que habían sobrado, se llenaron doce canastos. Los que comieron eran unos cinco mil hombres, sin contar a las mujeres y a los niños.
DE QUIEN SACÓ JESÚS SUS COSAS La gente del pueblo de Jesús…Nazaret no entiende a Jesús. Ellos dicen: Jesús es hijo de una mujer del campo y de un sencillo obrero. Carpintero. Dicen ellos: ¿De dónde, pues, ha sacado todas estas cosas?”.. “¿De dónde ha sacado éste esa sabiduría y esos poderes milagrosos?. Hay dos explicaciones. La primera que es mas sencilla es que Jesús, a pesar de ser de familia humilde…estudiaba. Estudiaba las Sagradas Escrituras…sobre todo el profeta Isaías. Cuando Jesús habló en la sinagoga de Nazaret citó al profeta Isaías donde Isaías dice esto: “El Espíritu del Señor está sobre mi porque me has ungido para traer buenas noticias a los pobres. Me has enviado para proclamar Libertad a los presos y vista nueva a los ciegos…para dejar libres a los oprimidos y para proclamar un año aceptable al Señor.” …Jesús había dicho muchas veces a sus discípulos que todo lo que él decía y hacía que él había recibido eso de, no San José ni de María…sino de su Padre Celestial…Así que cuando la gente de su pueblo hace esto Jesús entiende que ellos no creen en él. Y él dice quizás a él mismo o a sus discípulos: “Un profeta no es despreciado más que en su patria y en su casa”… Pero hoy celebramos la fiesta de San Ignacio de Loyola… Gran fundador de los Jesuitas. Ignacio tuvo una fe enorme en la persona de Jesús. Vivió Ignacio lo que él llamó el don de DICERNIMIENTO. Discernimiento es cuando nos damos cuenta que Dios está actuando con su amor y su poder amoroso en todas las personas y en todas las cosas creadas por él. Cuando Ignacio fue un soldado herido Dios empezó a obrar grandemente en su vida. Ignacio leía libros sobre los grandes santos y comenzó a entender como la gracia de Dios había cambiado las vidas de esos santos y como esa misma gracia podría cambiar su propia vida. El don del discernimiento al igual que el don de CONSEJO nos ayuda escoger vivir las cosas que nos ayuden tener mas fe, Esperanza y caridad…y de tener paz y una unión y amor mas profunda con los demás personas en el mundo. Pero este mismo discernimiento nos ayuda abandonar cualquier cosa que nos aleje de la fe en Dios y del amor de Dios. Tuve yo en dos ocasiones el privilegio de hacer los llamados Ejercicios de San Ignacio. Hace nueve años atrás los hice. Comparto con Uds. un lema que digo cada mañana al levantar que fue fruto de eso. Digo yo: Señor Jesús ayúdame este día entra con ternura con cada persona para que les ame mas y quizás hacer algo para enseñarles tu amor. Si me desean hacer comentario: tdeely7352@hotmail.com
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 13, 47-53 Jesús dijo a la multitud: «El Reino de los Cielos se parece también a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces. Cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla y, sentándose, recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve. Así sucederá al fin del mundo: vendrán los ángeles y separarán a los malos de entre los justos, para arrojarlos en el horno ardiente. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.¿Comprendieron todo esto?» «Sí», le respondieron. Entonces agregó: «Todo escriba convertido en discípulo del Reino de los Cielos se parece a un dueño de casa que saca de sus reservas lo nuevo y lo viejo.» Cuando Jesús terminó estas parábolas se alejó de allí.Palabra del Señor.
Mt 13,47-53.Jesús dijo a la multitud: "El Reino de los Cielos se parece también a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces.Cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla y, sentándose, recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve.Así sucederá al fin del mundo: vendrán los ángeles y separarán a los malos de entre los justos,para arrojarlos en el horno ardiente. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.¿Comprendieron todo esto?". "Sí", le respondieron.Entonces agregó: "Todo escriba convertido en discípulo del Reino de los Cielos se parece a un dueño de casa que saca de sus reservas lo nuevo y lo viejo".Cuando Jesús terminó estas parábolas se alejó de allí.
Cuando Jesús habló acerca del fin, no lo hizo para despertar temor, sino para preparar a su pueblo. Así como las contracciones anuncian que un nacimiento está cerca, los acontecimientos proféticos nos recuerdan que el cumplimiento del plan de Dios se acerca cada vez más. En esta tercera enseñanza de la serie "Los Últimos Tiempos", profundizamos en uno de los pasajes más importantes de Mateo 24 para comprender la Gran Tribulación, el regreso visible de Cristo y la esperanza que sostiene a la iglesia. En este mensaje aprenderás: ✨ Qué es la abominación desoladora y por qué marca el inicio de la etapa más intensa de los últimos tiempos. ✨ Cómo las profecías de Daniel, Mateo, Tesalonicenses y Apocalipsis se conectan dentro del plan de Dios. ✨ Qué sucederá antes del regreso glorioso de Jesús y cómo será la reunión de los santos. ✨ Qué enseña la Biblia acerca del arrebatamiento y la transformación de los creyentes. ✨ Por qué estudiar la profecía no debe producir miedo, sino preparación, esperanza y una vida centrada en Cristo. El centro de la historia no es el anticristo, la tribulación ni el caos. El centro de toda la Biblia es Jesucristo. Desde Génesis hasta Apocalipsis, Dios está llevando a cumplimiento su plan de restaurar todas las cosas y establecer para siempre el Reino de su Hijo. "Pero inmediatamente después de la tribulación de esos días... verán al Hijo del Hombre que viene sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria." — Mateo 24:29-30 Tienes alguna pregunta, escríbenos a hola@somosviva.org Síguenos para disfrutar de todo nuestro contenido y acompáñanos de manera presencial, cada domingo, 10:00 AM. ©️Iglesia Cristiana Viva Cra. 22 164 24 Brr. Toberín Bogotá, Colombia Si quieres conocer más acerca de nuestra comunidad visita nuestro sitio web: www.somosviva.org
Jueves de la 17ª semana del Tiempo Ordinario - Año II Mt 13,47-53 13,47 El Reino de los Cielos se parece también a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces. 13,48 Cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla y, sentándose, recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve. 13,49 Así sucederá al fin del mundo: vendrán los ángeles y separarán a los malos de entre los justos, 13,50 para arrojarlos en el horno ardiente. Allí habrá llanto y rechinar de dientes. 13,51 ¿Comprendieron todo esto?». «Sí», le respondieron. 13,52 Entonces agregó: «Todo escriba convertido en discípulo del Reino de los Cielos se parece a un dueño de casa que saca de sus reservas lo nuevo y lo viejo». 13,53 Cuando Jesús terminó estas parábolas se alejó de allí
Adquiere el "LIBRO DE ORACIÓN. Mi día a día con Jesús" en https://sercreyente.com/libros. Con más de 400 páginas, más de 500 oraciones y decenas de ilustraciones. Ve el vídeo en https://youtu.be/_9Z40IqjHj8________________Jueves, 30 de julio de 2026 (17ª Semana del Tiempo Ordinario)Evangelio del día y reflexión... ¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! Texto íntegro del Evangelio y de la Reflexión en https://sercreyente.com/el-reino-se-parece-a-la-red-que-echan-en-el-mar/[Mateo 13, 47-53 ] En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final de los tiempos: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno de fuego. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Habéis entendido todo esto?». Ellos le responden: «Sí». Él les dijo: «Pues bien, un escriba que se ha hecho discípulo del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando de su tesoro lo nuevo y lo antiguo». Cuando Jesús acabó estas parábolas, partió de allí.________________Descárgate la app de SerCreyente en https://sercreyente.com/app/¿Conoces nuestra Oración Online? Más información en: https://sercreyente.com/oracion¿Quieres recibir cada día el Evangelio en tu whatsapp? Alta en: www.sercreyente.com/whatsappTambién puedes hacer tu donativo en https://sercreyente.com/ayudanos/Contacto: info@sercreyente.com
Nadie está demasiado lejos para que Jesús transforme su historia. Descubre cómo su gracia cambia el pasado, la identidad y el futuro.
P. Juan Manuel (Argentina)“El Reino de los Cielos es como un hombre que sembró buena semilla en su campo. Cuando brotó la hierba y echó espiga, entonces apareció también la cizaña”. Cuando Jesús cuenta la parábola del trigo y la cizaña, nos enseña a mirar más lejos que el momento presente. Dios siempre es paciente y confía en cada uno de nosotros, podemos cambiar a tiempo y dar buen fruto.[Ver Meditación Escrita] https://www.hablarconjesus.com/meditacion_escrita/elijo-creer/
¿Y si te dijera que Dios ya dejó de llevar la cuenta de tus errores? Muchos vivimos como si tuviéramos que ganarnos el amor de Dios: oramos más para sentirnos aceptados, servimos más para compensar nuestras fallas y cargamos culpas que Cristo ya llevó en la cruz. Pero Romanos 4 nos recuerda una verdad que cambia la vida: la salvación no es un salario por tus esfuerzos, sino un regalo por la gracia de Dios. Cuando Jesús murió por ti, no solo pagó tu deuda… cerró la cuenta. Ya no hay un registro esperando condenarte. Si has puesto tu fe en Cristo, tu pasado no define tu identidad. Deja de volver al “mar del olvido” para sacar pecados que Dios ya decidió no recordar. Hoy deja de intentar pagar lo que ya fue cancelado. Descansa. Cree. Recibe. ”¡Qué alegría para aquellos a quienes el Señor les borró el pecado de su cuenta!” Romanos 4:7-8 (NTV)
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 10, 34-11, 1Jesús dijo a sus apóstoles:«No piensen que he venido a traer la paz sobre la tierra. No vine a traer la paz, sino la espada. Porque he venido a enfrentar al hijo con su padre, a la hija con su madre y a la nuera con su suegra; y así, el hombre tendrá como enemigos a los de su propia casa.El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí. El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará.El que los recibe a ustedes, me recibe a mí; y el que me recibe, recibe a aquel que me envió.El que recibe a un profeta por ser profeta, tendrá la recompensa de un profeta; y el que recibe a un justo por ser justo, tendrá la recompensa de un justo.Les aseguro que cualquiera que dé de beber, aunque sólo sea un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños por ser mi discípulo, no quedará sin recompensa.»Cuando Jesús terminó de dar estas instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí, para enseñar y predicar en las ciudades de la región.Palabra del Señor.
Mt 10,34-42.11,1.Jesús dijo a sus apóstoles:"No piensen que he venido a traer la paz sobre la tierra. No vine a traer la paz, sino la espada.Porque he venido a enfrentar al hijo con su padre, a la hija con su madre y a la nuera con su suegra;y así, el hombre tendrá como enemigos a los de su propia casa.El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí.El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí.El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará.El que los recibe a ustedes, me recibe a mí; y el que me recibe, recibe a aquel que me envió.El que recibe a un profeta por ser profeta, tendrá la recompensa de un profeta; y el que recibe a un justo por ser justo, tendrá la recompensa de un justo.Les aseguro que cualquiera que dé de beber, aunque sólo sea un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños por ser mi discípulo, no quedará sin recompensa".Cuando Jesús terminó de dar estas instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí, para enseñar y predicar en las ciudades de la región.
Lunes de la 15ª semana del Tiempo Ordinario - Año II Mt 10,34-11,1 10,34 No piensen que he venido a traer la paz sobre la tierra. No vine a traer la paz, sino la espada. 10,35 Porque he venido a enfrentar al hijo con su padre, a la hija con su madre y a la nuera con su suegra; 10,36 y así, el hombre tendrá como enemigos a los de su propia casa. 10,37 El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí. 10,38 El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí. 10,39 El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará. 10,40 El que los recibe a ustedes, me recibe a mí; y el que me recibe, recibe a aquel que me envió. 10,41 El que recibe a un profeta por ser profeta, tendrá la recompensa de un profeta; y el que recibe a un justo por ser justo, tendrá la recompensa de un justo. 10,42 Les aseguro que cualquiera que dé de beber, aunque sólo sea un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños por ser mi discípulo, no quedará sin recompensa». 11,1 Cuando Jesús terminó de dar estas instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí, para enseñar y predicar en las ciudades de la región.
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En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: “No piensen que he venido a traer la paz sobre la tierra. No vine a traer la paz, sino la espada. Porque he venido a enfrentar al hijo con su padre, a la hija con su madre y a la nuera con su suegra; y así, el hombre tendrá como enemigos a los de su propia casa. El que ama a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; y el que ama a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí. El que no toma su cruz y me sigue no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá; y el que pierda su vida por mí la encontrará.El que los recibe a ustedes me recibe a mí; y el que me recibe, recibe a Aquel que me envió. El que recibe a un profeta por ser profeta tendrá la recompensa de un profeta; y el que recibe a un justo por ser justo tendrá la recompensa de un justo. Les aseguro que cualquiera que dé a beber, aunque sólo sea un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños por ser mi discípulo no quedará sin recompensa”.Cuando Jesús terminó de dar estas instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí, para enseñar y predicar en las ciudades de la región.Mateo 10,34-11,1
Romanos 12:2 (RVR1960) "No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta."Una de las mayores frustraciones que vivimos como creyentes es enfrentarnos a la dura realidad de que pasan los años, pero en el fondo, seguimos siendo los mismos. Hay quienes llevan años escuchando la Palabra, viviendo en la iglesia, llorando en el altar y profesando una fe, pero su realidad no cambia. No logran salir del pecado, del bache, del conflicto emocional, de la herida profunda o de la situación que los atormenta.Existen personas desgastadas de pelear la misma batalla una y otra vez, atrapadas en un círculo de destrucción. Pasan los años y sientes que no avanzas, que estás anclado en el mismo lugar. A esto solemos llamarlo estancamiento, pero en realidad, es la falta de transformación lo que te impide ir más allá.Es doloroso mirar atrás y reconocer: "Sigo siendo el mismo". El mismo airoso, el mismo criticón, el mismo peleonero. Si eres sincero contigo mismo, te das cuenta de que aprendes mucho, pero cambias poco. Mantienes los mismos problemas matrimoniales, las mismas crisis emocionales y la misma falta de paz al dormir. Te han dicho incontables veces que el Evangelio es transformación, pero no ves ese fruto en tu vida.A veces vivimos en una encrucijada. Recibimos profecías que aseguran que "todo está bien", pero la realidad nos grita lo contrario. Venimos a la iglesia, recibimos una inyección del Espíritu, y todo parece perfecto mientras dura el culto. Sin embargo, apenas te subes al carro, estalla una pelea por cualquier insignificancia: por qué te demoraste, qué hacías en el teléfono, o quién te estaba mirando. El ambiente se calienta, terminas discutiendo y te preguntas: "Si acabo de salir de tu gloria, si acabo de salir de tu casa, ¿por qué sigo igual?".En la iglesia cantamos y gritamos con alegría extrema, pero al llegar a casa te topas de frente con tu realidad. Necesitas medicarte para dormir, la depresión te persigue, el dolor físico o emocional es constante, y el sufrimiento no cede. Y entonces te cuestionas: "Estoy en el lugar correcto, en la atmósfera correcta, le he entregado mi vida a Dios... ¿Por qué no hay un cambio visible?".Si te has hecho esta pregunta, es momento de llegar a un punto de quiebre y declarar: "Lo que no he logrado en tantos años, necesito que suceda ya".Romanos 12:2 (RVR1960) "No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta."La palabra transformación implica un cambio absoluto. "Trans" significa ir más allá de la forma. Quizás te molesta que te digan que te pareces a tu papá o a tu mamá. Tal vez rechazas ese parentesco físico porque, en el fondo, sabes que también heredaste su forma de ser: tu papá gritaba, tú gritas; tu papá se enojaba, tú te enojas; tu papá tenía adicciones, y tú sigues atado a las tuyas.Cuando te enfrentas a esa realidad, te das cuenta de que esa forma no te agrada. Sabes de dónde viene, pero la pregunta es: ¿cómo salir de ahí? Por eso la Biblia exige transformarnos. Es dejar atrás la herencia negativa y empezar a parecernos al Señor.Cinco llaves harán que tu vida cambie, cinco razones por las cuales no has logrado cambiar:1. Tienes que morirJuan 12:24-25 (RVR1960) "De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará."¿Sabes por qué no cambias? Porque no hay cambio sin muerte. Asumir esta transformación es una responsabilidad ineludible, especialmente porque hay una generación detrás de nosotros que necesita ver ese cambio. Quienes somos padres sabemos el daño irreparable que causamos cuando vivimos sin ser transformados.Nuestra naturaleza humana busca alivio, bendición y prosperidad. Sin embargo, el Espíritu de Dios exige que mueras a ciertas cosas; que renuncies a aquello que deforma tu vida. Queremos el cambio, pero nos negamos a morir a nuestro deseo de tener siempre la razón. Cuando discutes, te cuesta terminar el conflicto y admitir: "Tienes razón, perdóname, me equivoqué". Al contrario, buscas el problema porque esa genética del hogar en el que creciste —donde todos gritaban a la vez y los conflictos eran interminables— aún vive en ti.Hay áreas en tu vida a las que no les has dado muerte: a tu carácter explosivo, a tu lengua destructiva, al enojo que se apodera de ti por cualquier motivo. Para vivir una vida nueva, lo viejo tiene que morir.2. Dios quiere tratarte2 Reyes 5:10 (RVR1960) "Entonces Eliseo le envió un mensajero, diciendo: Ve y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne se te restaurará, y serás limpio."La historia de Naamán nos muestra a un hombre leproso y necesitado que llegó ante el profeta Eliseo buscando sanidad. La instrucción fue simple: sumérgete siete veces en el río Jordán. ¿Su reacción? Empezó a quejarse. Tenía la lepra, tenía la necesidad, pero rechazó el tratamiento.¿Por qué solemos rechazar el trato de Dios? Porque a nuestra naturaleza no le gusta la humillación. Para Naamán, meterse al río representaba descender, y a todos nos encanta ir de gloria en gloria, pero ignoramos que la verdadera sanidad comienza por descender.2 Reyes 5:11 (RVR1960) "Y Naamán se fue enojado, diciendo: He aquí yo decía para mí: Saldrá él luego, y estando en pie invocará el nombre de Jehová su Dios, y alzará su mano y tocará el lugar, y sanará la lepra."Naamán esperaba ser sanado de pie, con honores, pero el profeta lo mandó a humillarse. ¿Cuántas veces intentamos imponerle a Dios nuestro propio tratamiento? Decimos: "Esa persona tiene que venir a pedirme perdón", pero olvidamos a todos los que nosotros ofendimos y nunca buscamos para disculparnos. A nadie le gusta bajar la cabeza y decir "me equivoqué". Nos encanta escuchar que nos den la razón, pero el orgullo nos impide darla.3. Así soy yo y queJuan 5:5-6 (RVR1960) "Y había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano?"Este paralítico llevaba 38 años en la misma condición, y su postura reflejaba que ya se había acostumbrado a su enfermedad.¿Cuántos años llevas hablando mal, alterándote y destruyendo con tus palabras? ¿Hasta cuándo justificarás tus errores diciendo "así soy yo", mientras exiges que toda tu familia cambie? Te acostumbraste tanto a tus defectos que crees que esa es tu identidad definitiva. Eres tú, sí, pero eres la versión que necesita desesperadamente ser transformada.La meta de un creyente es cambiar todos los días. Al mirar tu pasado, no deberías reconocer a la persona que fuiste. Pero si vives culpando a tu trabajo, a tu jefe, a tu ciudad o a tus padres, jamás avanzarás. David y José crecieron en familias llenas de conflictos, caos y rechazo, pero nunca usaron eso como excusa ni maldijeron a los suyos. ¿Hasta cuándo culparás a tus padres? Ellos te dieron lo que sabían y lo que tenían.En lugar de enojarte con el sistema, con tu jefe o con el mundo entero, enójate contigo mismo. Haz como el apóstol Pablo, que libraba una batalla interna constante porque se negaba a conformarse con sus propios errores. Párate frente al espejo y decide que ya no serás la misma persona. Tienes en...
Meditación sobre el Evangelio del lunes de la XIV semana del Tiempo Ordinario. Un jefe de la sinagoga de Cafarnaún le pide a Jesús que vaya con él a su casa y resucite a su hija muerta. De camino a su casa, la hemorroísa "roba" un milagro al Señor. Cuando Jesús dice que la niña no está muerta, sino dormida, algunos se ríen de Él.
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 8, 28-34 Cuando Jesús llegó a la otra orilla, a la región de los gadarenos, fueron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros. Eran tan feroces, que nadie podía pasar por ese camino. Y comenzaron a gritar: «¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo?» A cierta distancia había una gran piara de cerdos paciendo. Los demonios suplicaron a Jesús: «Si vas a expulsarnos, envíanos a esa piara.» Él les dijo: «Vayan.» Ellos salieron y entraron en los cerdos: estos se precipitaron al mar desde lo alto del acantilado, y se ahogaron. Los cuidadores huyeron y fueron a la ciudad para llevar la noticia de todo lo que había sucedido con los endemoniados. Toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, al verlo, le rogaron que se fuera de su territorio. Palabra del Señor.
Mt 8,28-34.Cuando Jesús llegó a la otra orilla, a la región de los gadarenos, fueron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros. Eran tan feroces, que nadie podía pasar por ese camino.Y comenzaron a gritar: "¿Que quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo?"A cierta distancia había una gran piara de cerdos paciendo.Los demonios suplicaron a Jesús: "Si vas a expulsarnos, envíanos a esa piara".El les dijo: "Vayan". Ellos salieron y entraron en los cerdos: estos se precipitaron al mar desde lo alto del acantilado, y se ahogaron.Los cuidadores huyeron y fueron a la ciudad para llevar la noticia de todo lo que había sucedido con los endemoniados.Toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, al verlo, le rogaron que se fuera de su territorio.
Miércoles de la 13ª semana del Tiempo Ordinario - Año II Mt 8,28-34 8,28 Cuando Jesús llegó a la otra orilla, a la región de los gadarenos, fueron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros. Eran tan feroces, que nadie podía pasar por ese camino. 8,29 Y comenzaron a gritar: «¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo?». 8,30 A cierta distancia había una gran piara de cerdos paciendo. 8,31 Los demonios suplicaron a Jesús: «Si vas a expulsarnos, envíanos a esa piara». 8,32 Él les dijo: «Vayan». Ellos salieron y entraron en los cerdos: estos se precipitaron al mar desde lo alto del acantilado, y se ahogaron. 8,33 Los cuidadores huyeron y fueron a la ciudad para llevar la noticia de todo lo que había sucedido con los endemoniados. 8,34 Toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, al verlo, le rogaron que se fuera de su territorio. El caso de aquel pueblo que acababa de contemplar un prodigio —la liberación de unos hombres poseídos— y, sin embargo, rechazó a nuestro Redentor por las pérdidas materiales sufridas o por las que temía sufrir en adelante, es un ejemplo claro de cómo a veces no aceptamos plenamente a Jesucristo sino en la medida en que no nos perjudique, especialmente en el plano material. El Evangelio puede traer, ciertamente, consecuencias concretas y exigentes. Muchas veces nos obliga a elegir entre Dios y el dinero. Si elegimos a Dios, el dinero queda en su lugar; pero si servimos al dinero, no podemos servir a Dios (cf. Mt 6, 24). Aquellos hombres, después de haber visto la liberación de los endemoniados, no eligieron a Dios, sino sus bienes. Temieron perder otras posesiones y por eso pidieron al Señor que se retirara de su territorio (cf. Mt 8, 34). ¡Cuántas gracias se habrán perdido aquel día! ¡Cuántas oportunidades de encontrar la verdad, de recuperar la salud del cuerpo o del alma, de recibir la luz de la conversión! Todo eso quedó cerrado porque vieron antes la inconveniencia económica de la presencia de Cristo que la visita misericordiosa de Dios. También a nosotros puede sucedernos algo semejante. Muchas veces no aceptamos del todo el mensaje del Evangelio, o ni siquiera nos acercamos a él, porque sabemos que el Señor nos pedirá algo. Nos pedirá una renuncia, una decisión, una conversión concreta. Y es verdad: no hay que ocultarlo. Con toda seguridad el Señor nos pedirá que dejemos algo. Pero, al mismo tiempo, Él se dará a nosotros. Aquel pueblo quizá logró conservar sus bienes y evitar nuevas pérdidas. Pero perdió a Jesucristo. Que nosotros prefiramos perderlo todo antes que perder a Cristo.
Redimidos y bendecidos Por: Pastor Caleb Wehrli Gálatas 3:13-14, 29 Somos redimidos. ¡Hay buenas noticias! Por lo que Jesús hizo por nosotros, la maldición ha sido cancelada. ¡Has sido redimido de la maldición! La maldición que vino como consecuencia de la desobediencia, descrita en Deuteronomio 28, es una realidad: el pecado, la enfermedad, la pobreza, la confusión y la derrota. Sin embargo, Jesús tomó todo eso sobre sí para que nosotros pudiéramos vivir en libertad. Él tomó el castigo por nosotros. Colosenses 2:14. Esto significa que el enemigo no puede cobrar una deuda que ya fue pagada. Cuando Jesús dijo: «Consumado es», estaba colocando sobre tu vida un sello eterno: ¡PAGADO POR COMPLETO! ¡Todo fue cancelado en la cruz para que ahora podamos caminar en la bendición de Dios! Somos bendecidos. Jesús no solo canceló la maldición; también la reemplazó con la bendición de Abraham: abundancia, prosperidad, sabiduría, salud y sobreabundancia. Gálatas 3:29. – Camina con los ojos de la fe. 2 Corintios 5:7. No permitas que las circunstancias determinen lo que crees. La Palabra de Dios debe ser tu mayor realidad. – Habla palabras de fe. 2 Corintios 4:13. Romanos 10:8-10. Lucas 6:45. Las palabras revelan lo que hay en el corazón y fortalecen la fe que profesamos. Le das vida a tu fe con las palabras que hablas. – Da pasos de fe. En Marcos 5:25 encontramos a la mujer que padecía flujo de sangre. Ella no solo creyó; también actuó conforme a su fe. Hebreos 11:1. La fe verdadera siempre produce acción. Cinco pasos para caminar en la bendición: 1. Renueva tu mente cada día. Deja de pensar como alguien que vive bajo maldición y comienza a pensar como alguien que vive bajo el pacto de Dios. Romanos 12:2. 2. Habla la Palabra, no la maldición. Recuerda que la vida y la muerte están en el poder de la lengua. Proverbios 18:21 3. Permanece en la fe. Continúa creyendo que aquello que Dios dijo que es tuyo ya te pertenece, aunque todavía no lo veas. 4. Sé de bendición para otros. La bendición de Dios no termina en ti; debe fluir a través de tu vida para alcanzar a los demás. Génesis 12:2. 5. Agradece a Dios cada día. La gratitud mantiene tu corazón consciente de la gracia de Dios y de todo lo que Él ha hecho por ti. Has sido redimido de la maldición. Has sido hecho heredero de la bendición de Abraham. Ahora camina por fe, habla por fe y actúa por fe, porque en Cristo Jesús eres redimido y bendecido. La entrada Redimidos y bendecidos – Ps. Caleb Wehrli se publicó primero en Comunidad de Fe.
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 8, 5-17 Al entrar en Cafarnaún, se acercó a Jesús un centurión, rogándole: «Señor, mi sirviente está en casa enfermo de parálisis y sufre terriblemente.» Jesús le dijo: «Yo mismo iré a curarlo.» Pero el centurión respondió: «Señor, no soy digno de que entres en mi casa; basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará. Porque cuando yo, que no soy más que un oficial subalterno, digo a uno de los soldados que están a mis órdenes: "Ve", él va, y a otro: "Ven", él viene; y cuando digo a mi sirviente: "Tienes que hacer esto", él lo hace.» Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que lo seguían: «Les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel que tenga tanta fe. Por eso les digo que muchos vendrán de Oriente y de Occidente, y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob, en el Reino de los Cielos; en cambio, los herederos del Reino serán arrojados afuera, a las tinieblas, donde habrá llantos y rechinar de dientes.» Y Jesús dijo al centurión: «Ve, y que suceda como has creído.» Y el sirviente se curó en ese mismo momento. Cuando Jesús llegó a la casa de Pedro, encontró a la suegra de este en cama con fiebre. Le tocó la mano y se le pasó la fiebre. Ella se levantó y se puso a servirlo. Al atardecer, le llevaron muchos endemoniados, y él, con su palabra, expulsó a los espíritus y curó a todos los que estaban enfermos, para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías: Él tomó nuestras debilidades y cargó sobre sí nuestras enfermedades.Palabra del Señor.
Mt 8,5-17.Al entrar en Cafarnaún, se le acercó un centurión, rogándole":"Señor, mi sirviente está en casa enfermo de parálisis y sufre terriblemente".Jesús le dijo: "Yo mismo iré a curarlo".Pero el centurión respondió: "Señor, no soy digno de que entres en mi casa; basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará.Porque cuando yo, que no soy más que un oficial subalterno, digo a uno de los soldados que están a mis órdenes: 'Ve', él va, y a otro: 'Ven', él viene; y cuando digo a mi sirviente: 'Tienes que hacer esto', él lo hace".Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que lo seguían: "Les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel que tenga tanta fe.Por eso les digo que muchos vendrán de Oriente y de Occidente, y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob, en el Reino de los Cielos".en cambio, los herederos del Reino serán arrojados afuera, a las tinieblas, donde habrá llantos y rechinar de dientes".Y Jesús dijo al centurión: "Ve, y que suceda como has creído". Y el sirviente se curó en ese mismo momento.Cuando Jesús llegó a la casa de Pedro, encontró a la suegra de este en cama con fiebre.Le tocó la mano y se le pasó la fiebre. Ella se levantó y se puso a servirlo.Al atardecer, le llevaron muchos endemoniados, y él, con su palabra, expulsó a los espíritus y curó a todos los que estaban enfermos,para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías: El tomó nuestras debilidades y cargó sobre sí nuestras enfermedades.
Sábado de la 12ª semana del Tiempo Ordinario - Año II Mt 8,5-17 8,5 Al entrar en Cafarnaún, se le acercó un centurión, rogándole: 8,6 «Señor, mi sirviente está en casa enfermo de parálisis y sufre terriblemente». 8,7 Jesús le dijo: «Yo mismo iré a curarlo». 8,8 Pero el centurión respondió: «Señor, no soy digno de que entres en mi casa; basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará. 8,9 Porque cuando yo, que no soy más que un oficial subalterno, digo a uno de los soldados que están a mis órdenes: 'Ve', él va, y a otro: 'Ven', él viene; y cuando digo a mi sirviente: 'Tienes que hacer esto', él lo hace». 8,10 Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que lo seguían: «Les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel que tenga tanta fe. 8,11 Por eso les digo que muchos vendrán de Oriente y de Occidente, y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob, en el Reino de los Cielos; 8,12 en cambio, los herederos del Reino serán arrojados afuera, a las tinieblas, donde habrá llantos y rechinar de dientes». 8,13 Y Jesús dijo al centurión: «Ve, y que suceda como has creído». Y el sirviente se curó en ese mismo momento. 8,14 Cuando Jesús llegó a la casa de Pedro, encontró a la suegra de este en cama con fiebre. 8,15 Le tocó la mano y se le pasó la fiebre. Ella se levantó y se puso a servirlo. 8,16 Al atardecer, le llevaron muchos endemoniados, y él, con su palabra, expulsó a los espíritus y curó a todos los que estaban enfermos, 8,17 para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías: Él tomó nuestras debilidades, y cargó sobre sí nuestras enfermedades.
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 8, 1-4 Cuando Jesús bajó de la montaña, lo siguió una gran multitud. Entonces un leproso fue a postrarse ante él y le dijo: «Señor, si quieres, puedes purificarme.» Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: «Lo quiero, queda purificado.» Y al instante quedó purificado de su lepra. Jesús le dijo: «No se lo digas a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote y entrega la ofrenda que ordenó Moisés para que les sirva de testimonio.» Palabra del Señor.
Mt 8,1-4.Cuando Jesús bajó de la montaña, lo siguió una gran multitud.Entonces un leproso fue a postrarse ante él y le dijo: "Señor, si quieres, puedes purificarme".Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: "Lo quiero, queda purificado". Y al instante quedó purificado de su lepra.Jesús le dijo: "No se lo digas a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote y entrega la ofrenda que ordenó Moisés para que les sirva de testimonio".
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 7, 21-29 Jesús dijo a sus discípulos: «No son los que me dicen: "Señor, Señor", los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Muchos me dirán en aquel día: "Señor, Señor, ¿acaso no profetizamos en tu Nombre? ¿No expulsamos a los demonios e hicimos muchos milagros en tu Nombre?" Entonces yo les manifestaré: "Jamás los conocí; apártense de mí, ustedes, los que hacen el mal." Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se derrumbó porque estaba construida sobre roca. Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: esta se derrumbó, y su ruina fue grande.»Cuando Jesús terminó de decir estas palabras, la multitud estaba asombrada de su enseñanza, porque él les enseñaba como quien tiene autoridad y no como sus escribas. Palabra del Señor.
Mt 7,21-29.Jesús dijo a sus discípulos:"No son los que me dicen: 'Señor, Señor', los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo.Muchos me dirán en aquel día: 'Señor, Señor, ¿acaso no profetizamos en tu Nombre? ¿No expulsamos a los demonios e hicimos muchos milagros en tu Nombre?'.Entonces yo les manifestaré: 'Jamás los conocí; apártense de mí, ustedes, los que hacen el mal'.Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca.Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se derrumbó porque estaba construida sobre roca.Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena.Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: esta se derrumbó, y su ruina fue grande".Cuando Jesús terminó de decir estas palabras, la multitud estaba asombrada de su enseñanza,porque él les enseñaba como quien tiene autoridad y no como sus escribas.
Jueves de la 12ª semana del Tiempo Ordinario - Año II mateo 7, 21-29 7,21 No son los que me dicen: 'Señor, Señor', los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo. 7,22 Muchos me dirán en aquel día: 'Señor, Señor, ¿acaso no profetizamos en tu Nombre? ¿No expulsamos a los demonios e hicimos muchos milagros en tu Nombre?'. 7,23 Entonces yo les manifestaré: 'Jamás los conocí; apártense de mí, ustedes, los que hacen el mal'. 7,24 Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca. 7,25 Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se derrumbó porque estaba construida sobre roca. 7,26 Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena. 7,27 Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: esta se derrumbó, y su ruina fue grande». 7,28 Cuando Jesús terminó de decir estas palabras, la multitud estaba asombrada de su enseñanza, 7,29 porque él les enseñaba como quien tiene autoridad y no como sus escribas.
“La casa edificada sobre roca y la casa edificada sobre arena. “Del santo Evangelio según san Mateo: 7, 21-29.Lectura y reflexión: Pbro. Efrén González Barbosa.En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No todo el que me diga: ‘¡Señor, Señor!', entrará en el Reino de los cielos, sino el que cumpla la voluntad de mi Padre, que está en los cielos. Aquel día muchos me dirán: ‘¡Señor, Señor!, ¿no hemos hablado y arrojado demonios en tu nombre y no hemos hecho, en tu nombre, muchos milagros?' Entonces yo les diré en su cara: ‘Nunca los he conocido. Aléjense de mí, ustedes, los que han hecho el mal'.El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica, se parece a un hombre prudente, que edificó su casa sobre roca. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos y dieron contra aquella casa; pero no se cayó, porque estaba construida sobre roca.El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica, se parece a un hombre imprudente, que edificó su casa sobre arena. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos, dieron contra aquella casa y la arrasaron completamente».Cuando Jesús terminó de hablar, la gente quedó asombrada de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
La catequesis del dìa de Tiziana, Apòstol de la Vida Interior
+ Del Evangelio según San Mateo +En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "No todo el que me diga: '¡Señor, Señor'!, entrará en el Reino de los cielos, sino el que cumpla la voluntad de mi Padre, que está en los cielos. Aquel día muchos me dirán: '¡Señor, Señor!, ¿no hemos hablado y arrojado demonios en tu nombre y no hemos hecho, en tu nombre, muchos milagros?' Entonces yo les diré en su cara: 'Nunca los he conocido. Aléjense de mí, ustedes, los que han hecho el mal'.El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica, se parece a un hombre prudente, que edificó su casa sobre roca. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos y dieron contra aquella casa; pero no se cayó, porque estaba construida sobre roca.El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica, se parece a un hombre imprudente, que edificó su casa sobre arena. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos, dieron contra aquella casa y la arrasaron completamente".Cuando Jesús terminó de hablar, la gente quedó asombrada de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.Palabra del Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "No todo el que me diga: '¡Señor, Señor!', entrará en el Reino de los cielos, sino el que cumpla la voluntad de mi Padre, que está en los cielos. Aquel día muchos me dirán: '¡Señor, Señor!, ¿no hemos hablado y arrojado demonios en tu nombre y no hemos hecho, en tu nombre, muchos milagros?' Entonces yo les diré en su cara: 'Nunca los he conocido. Aléjense de mí, ustedes, los que han hecho el mal'.El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica, se parece a un hombre prudente, que edificó su casa sobre roca. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos y dieron contra aquella casa; pero no se cayó, porque estaba construida sobre roca.El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica, se parece a un hombre imprudente, que edificó su casa sobre arena. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos, dieron contra aquella casa y la arrasaron completamente".Cuando Jesús terminó de hablar, la gente quedó asombrada de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.Mateo 7,21-29
Mt 7, 21-29Jesús dijo a sus discípulos: No son los que me dicen: ‘Señor, Señor', los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo.Muchos me dirán en aquel día: ‘Señor, Señor, ¿acaso no profetizamos en tu Nombre? ¿No expulsamos a los demonios e hicimos muchos milagros en tu Nombre?'. Entonces yo les manifestaré: ‘Jamás los conocí; apártense de mí, ustedes, los que hacen el mal'.Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se derrumbó porque estaba construida sobre roca. Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: esta se derrumbó, y su ruina fue grande».Cuando Jesús terminó de decir estas palabras, la multitud estaba asombrada de su enseñanza, porque él les enseñaba como quien tiene autoridad y no como sus escribas.………..Además puedes escuchar el Evangelio diario en las siguientes plataformas:Spotify: https://open.spotify.com/show/2M0Ubx3Jh55B6W3b20c3GOApple podcast: https://podcasts.apple.com/us/podcast/evangelio-del-d%C3%ADa/id1590423907 Para más información puede consultar nuestro sitio: https://www.vozcatolica.com o escríbanos a info@vozcatolica.com .Si quiere colaborar con este Apostolado lo puede hacer dirigiéndose a: https://vozcatolica.com/ayudanos . Desde ya muchas gracias.
Cuando [Jesús] llegó cerca de la puerta de la ciudad, sacaban afuera a un difunto, hijo único de su madre, que era viuda (Lucas 7:12).No llores ~ Devocional de Jóvenes ~ 13 de junio 2026 ~ AD7Devocional----------------------------Code: 2RXXNZN39YIPVBPUBUSCA en Facebook el texto de la matutina:http://www.facebook.com/AD7Devocional/SIGUE en Instagram el post de la matutina y el versículo diario:http://www.instagram.com/AD7Devocional/VISITA nuestra pagina de internet:http://www.ad7devocional.comSUSCRIBE a YouTube, comparte y ve nuestros videos:http://www.youtube.com/AD7DevocionalESCUCHA a traves de Spotify:https://open.spotify.com/show/4VfzQUU2omzsrqITRsL6AhAutor: Milton Andrade (Andrade, Milton)Titulo: Inverso / DiferenteMatutina Para JóvenesDevoción Matutina Para JóvenesGracias a Ti por escucharnos, un abrazo AD7… Hasta la próxima!Este episodio incluye contenido generado por IA.
En este conmovedor mensaje de la serie “Un Encuentro”, exploramos la historia de la viuda de Naín en Lucas 7:11-17, una mujer que caminaba hacia el momento más doloroso de su vida, hasta que se encontró con Jesús.Mientras ella iba camino al sepulcro, cargando pérdida, tristeza y desesperanza, Jesús salió a su encuentro y transformó un funeral en un milagro.Este mensaje nos recuerda que:-Jesús ve nuestro dolor, se acerca a los quebrantados, y tiene poder para cambiar lo que parecía irreversible.Cuando Jesús entra en la escena, la muerte no tiene la última palabra.“Joven, a ti te digo, levántate.” — Lucas 7:14Iglesia Tabernáculo de Adoración Casa del Alfarero
====================================================SUSCRIBETEhttps://www.youtube.com/channel/UCNpffyr-7_zP1x1lS89ByaQ?sub_confirmation=1==================================================== LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA II TRIMESTRE DEL 2026Narrado por: Eddie RodriguezDesde: Guatemala, GuatemalaUna cortesía de DR'Ministries y Canaan Seventh-Day Adventist ChurchMIÉRCOLES 10 DE JUNIOEL CAMINO A EMAÚSHabían sido semanas muy duras para los dos discípulos, quienes repasaban mentalmente algunos de los acontecimientos vividos mientras el cielo vespertino se teñía de negro: la entrada triunfal en Jerusalén, la limpieza del Templo, la Pascua en el aposento alto, las oraciones de Jesús en Getsemaní, la horrible traición de Judas, el juicio, las burlas y los golpes, el cuerpo magullado de Jesús pendiendo de la cruz y sus últimas palabras antes de exhalar su último aliento; la rotura del velo del Templo; la resurrección de algunas personas; la delicada maniobra para retirar el cuerpo de Jesús de la cruz y su colocación en el sepulcro antes del sábado; y la confusión, el desaliento y los interrogantes de los desconcertados y descorazonados discípulos. ¿Cómo se habían equivocado tanto? Los seguidores de Jesús estaban decepcionados, desanimados y confundidos. Aquel era el mayor revés de sus vidas. No percibían que aquello era solo un episodio de la mayor historia de todos los tiempos. Mientras dos de ellos se dirigían a Emaús, Jesús apareció y caminó con ellos. Lee en Lucas 24:13 al 27 la conversación que tuvieron y piensa en las dos perspectivas diferentes: la de los dos seguidores y la de Jesús. Cuando los ojos de su entendimiento fueron abiertos, los dos discípulos corrieron rumbo a Jerusalén para contar a los demás lo que les había sucedido en el camino (Luc. 24:33, 34). Cuando Jesús llegó y se puso en medio de estos, se aterrorizaron. Nota la pregunta que les hizo: “¿Por qué están turbados y suben esos pensamientos a su corazón?” (Luc. 24:38). Este es también el mensaje de Jesús para nosotros hoy. Olvidamos con frecuencia que Jesús camina a nuestro lado en nuestros valles sombríos. Demasiado a menudo no lo reconocemos y perdemos de vista que hay mucho más en la historia. Nos sentimos turbados y permitimos que las dudas surjan en nuestros corazones, sin recordar que nuestra vida está segura en las manos de Jesús. Pensamos que sabemos mejor que Jesús qué está sucediendo realmente en nuestra vida (Luc. 24:18). La Biblia contiene muy buenos consejos acerca de cómo podemos los cristianos responder a los desafíos y los reveses de la vida. Dedica tiempo a estudiar los siguientes pasajes: Romanos 8:28; Filipenses 4:4-13; Santiago 1:2-4, 12; 2 Corintios 12:9, 10. Como parte de tu estudio, y teniendo en mente 2 Corintios 1:4, escribe tres mensajes que puedas compartir con alguien que esté enfrentando dificultades.
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 10, 46-52 Cuando Jesús salía de Jericó, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud, el hijo de Timeo -Bartimeo, un mendigo ciego- estaba sentado junto al camino. Al enterarse de que pasaba Jesús, el Nazareno, se puso a gritar: «¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí!» Muchos lo reprendían para que se callara, pero él gritaba más fuerte: «¡Hijo de David, ten piedad de mí!»Jesús se detuvo y dijo: «Llámenlo.» Entonces llamaron al ciego y le dijeron: «¡Animo, levántate! El te llama.» Y el ciego, arrojando su manto, se puso de pie de un salto y fue hacia él.Jesús le preguntó: «¿Qué quieres que haga por ti?»El le respondió: «Maestro, que yo pueda ver.»Jesús le dijo: «Vete, tu fe te ha salvado.» En seguida comenzó a ver y lo siguió por el camino. Palabra del Señor.
Mc 10,46-52.Después llegaron a Jericó. Cuando Jesús salía de allí, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud, el hijo de Timeo -Bartimeo, un mendigo ciego- estaba sentado junto al camino.Al enterarse de que pasaba Jesús, el Nazareno, se puso a gritar: "¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí!".Muchos lo reprendían para que se callara, pero él gritaba más fuerte: "¡Hijo de David, ten piedad de mí!".Jesús se detuvo y dijo: "Llámenlo". Entonces llamaron al ciego y le dijeron: "¡Animo, levántate! El te llama".Y el ciego, arrojando su manto, se puso de pie de un salto y fue hacia él.Jesús le preguntó: "¿Qué quieres que haga por ti?". El le respondió: "Maestro, que yo pueda ver".Jesús le dijo: "Vete, tu fe te ha salvado". En seguida comenzó a ver y lo siguió por el camino.
Cuando Jesús les anunció a sus Apóstoles que se iría, el corazón de ellos “se llenó de tristeza”. Pero les asegura que conviene que así suceda. Porque enviará algo que supera toda capacidad de imaginación: una Persona que es Espíritu Puro, que será “otro” Consolador, que vivirá en ellos. El Espíritu de Amor, que nos invita a ser dóciles a su acción. Es la clave para ser santos: esperar la luz y la moción ahí, en el “alma de nuestra alma”, donde Él reside.
====================================================SUSCRIBETEhttps://www.youtube.com/channel/UCNpffyr-7_zP1x1lS89ByaQ?sub_confirmation=1==================================================== DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2026“FUTURO EN MANOS DE DIOS”Narrado por: Daniel RamosDesde: Connecticut, USAUna cortesía de DR'Ministries y Canaan Seventh-Day Adventist Church20 DE MAYO DE 2026OBRAS QUE HABLANPresentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras. Tito 2:7La credibilidad de un joven se nota cuando sus pasos y sus palabras van en la misma dirección. En la universidad, en el trabajo o en casa, no basta con decir que creemos; la vida diaria termina mostrando qué tan real es nuestra fe. Y eso puede incomodarnos, porque todos queremos que nos tomen en serio, pero también queremos que Dios nos apruebe.El problema aparece cuando mi imagen pública avanza más rápido que mi carácter. Puedo responder bien en una entrevista, publicar pensamientos bonitos en redes o hablar con seguridad de mis metas, y aun así descuidar la honestidad, la disciplina o el trato respetuoso. Entonces entiendo que el futuro no se define solo por lo que sueño, sino por lo que practico cuando nadie me está mirando.Por eso Pablo le dice a Tito: “Presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras”. No habla de una apariencia religiosa, sino de una vida entera que refleje el evangelio. Ser ejemplo no significa ser perfecto, sino permitir que Cristo ordene mis decisiones, mis hábitos y mis prioridades. Mis obras no me salvan, pero sí evidencian a quién le pertenezco. Cuando Jesús gobierna el corazón, lo que hago empieza a hablar con más fuerza que lo que prometo.Hoy el llamado es claro: que mi estudio, mi trabajo, mis amistades y mis relaciones lleven la marca de una fe auténtica. Ser ejemplo puede verse en entregar un proyecto a tiempo, en cumplir una palabra, en servir sin buscar aplausos, en tratar con pureza a quien amo y en sostener convicciones sanas frente a la presión. Pide al Señor un carácter firme y humilde; Él puede hacer que tus obras anuncien esperanza y abran puertas para testificar con tu vida.
Todos tenemos momentos donde sentimos que ya no hay vuelta atrás. Pero Jesús no cancela personas, las restaura. Él no definió a Pedro por su caída, sino por el futuro que todavía podía construir con él. “Otra vez”. Cuando Jesús dice “otra vez”, siempre hay esperanza para volver a levantarse.