Recibe una palabra de ánimo... una palabra de inspiración... una palabra de fe... ¡todos los días del año! El devocional Crezcamos de Fe en Fe, escrito por Kenneth y Gloria Copeland, aborda temas de la vida diaria como resultados de la experiencia propia. Se trata de las luchas que enfrentas a diario, luchas contra el cansancio, la irritación, los hijos, las finanzas, etc. Kenneth y Gloria Copeland te enseñarán cómo obtener la victoria, basados en La Palabra.

«Eliseo le envió un mensajero, diciendo: Ve y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne será restaurada, y serás limpio. Y Naamán se enojó…» (2 Reyes 5:10-11, AMP) A menudo nos perdemos lo que Dios quiere hacer por nosotros, sólo porque Él no hace las cosas como nosotros creemos que debería hacerlas. Por ejemplo, nos ponemos a pensar en la manera en que va a sanarnos. Pensamos que enviará a algún predicador famoso a imponer sus manos sobre nosotros o que el Señor nos derribará con una descarga de Su poder. Pero cuando no lo hace así, nuestra fe decae y arruinamos lo que Él había planeado hacer. Eso fue lo que hizo Naamán. Él fue a Eliseo con la esperanza de ser sano de una manera en particular. Cuando no sucedió así, la Biblia nos dice que él se fue furioso. Lo que Eliseo le mandó que hiciera era fácil. Él tenía que sumergirse siete veces en el río Jordán. Naamán pudo haberlo hecho, pero ésa no fue la forma en que él pensó que sería sano. Este hombre creyó que Eliseo lo sanaría con sólo pasar sus manos sobre él, e invocar el Nombre del Señor. Naamán salió precipitadamente. Pero de no haber sido por uno de sus siervos que lo convenció de obedecer lo que Eliseo le había dicho, él hubiera perdido su sanidad. Yo era así. Deseaba tanto ver cosas espectaculares de parte de Dios que estaba perdiéndome las que Él tenía planeadas para mí. Cuando lo entendí, dejé de buscar cosas grandes y espectaculares, y sólo me limité a esperar que Dios cumpliera Su Palabra. Recuerdo una noche en la que fui a una campaña con el tobillo muy lastimado. El dolor era tan intenso que recorría desde mi pie hasta llegar a mis hombros. Pero fui con la esperanza de que Dios me sanara. Durante la alabanza ignoré ese dolor; cantaba y a alababa con los demás. Cuando empezó la predicación, tomé mi Biblia y me sumergí en la Palabra. Y como era de esperar, en algún momento del servicio recibí mi sanidad. No sé a qué hora sucedió. No sentí nada especial, ni vi destellos de luz alguna. Ni siquiera me di cuenta de que había sido sano, sino hasta después del servicio. Iba llegando a la puerta cuando pensé: ¡Gloria a Dios! Mi pie está bien. No dejes que tus propias ideas, acerca de cómo obrará el Señor, te quiten tu sanidad, tu liberación o tu prosperidad. Sólo confía en Dios y deja que Él haga las cosas como Él sabe hacerlas. Él actuará poderosamente en ti. Lectura bíblica: 2 Reyes 5:1-14 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

«Vayan y prediquen: "El reino de los cielos se ha acercado". Sanen enfermos, limpien leprosos, resuciten muertos y expulsen demonios. Den gratuitamente lo que gratuitamente recibieron» (Mateo 10:7-8) Hay quienes dicen que algunas de las enfermedades que se han desencadenado, como el SIDA, son el medio que Dios usa para castigar a la gente inmoral de nuestros tiempos. Pero esa acusación no tiene ningún fundamento bíblico. Dios no envía enfermedades a la raza humana. De hecho, si hay alguien en el cielo y en la Tierra que aborrece las enfermedades, es Jesús. El diablo es quien trata de decirnos lo contrario al promover la mentira y al tratar de convencernos de que Dios es quien causa tales enfermedades en la gente; él sabe que si la víctima cree tal cosa, se alejará más de Dios—y ése es su objetivo. Es tiempo de que, como creyentes, pongamos un alto a esa mentira. Hace algún tiempo el Señor habló a mi corazón, diciéndome: Ministra a los que están sufriendo. Diles que no fui Yo quien les causó tal cosa. Diles que ¡Yo soy su Libertador! Esa palabra no era solamente para mí, sino para todo el Cuerpo de Cristo. Es necesario que le digamos a los que han sido afectados por el SIDA, o por cualquiera otra enfermedad, que Jesús tiene autoridad sobre ellas. También debemos decirles que Dios los ama, y que Él desea y tiene el poder para sanarlos. Dios no es el responsable del sufrimiento que vemos a nuestro alrededor. Ésa es una horrible mentira que el diablo ha estado divulgando por todo el mundo. Si tú y yo hacemos bien nuestro trabajo, muy pronto se empezará a divulgar otra clase de noticia. Esa noticia proclamará que Jesucristo no es quien los arroja en cautiverio; por el contrario, ¡Él es el único que puede liberarlos! Lectura bíblica: Mateo 9:18-26 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

«Por lo tanto, no se preocupen ni estén ansiosos» (Mateo 6:31; AMP) Dios está totalmente en contra de la preocupación. Jesús predicó en contra de ella. El apóstol Pablo predicó también en su contra. Toda la Biblia predica en contra de la preocupación porque la misma ha sido diseñada por Satanás para producir tensión, agotamiento y muerte. Sin embargo, muchos de nosotros pensamos que preocuparnos es opcional, como si fuéramos libres de afanarnos cuando queramos. ¡Pero no es así! La preocupación es pecado. Es una de las cosas que la Palabra de Dios nos ordena que no hagamos. Entonces, ¿qué se supone que debes hacer con todas las preocupaciones acerca de tus problemas? Dios nos dice en 1 Pedro 5:7 que debemos cargarlas todas sobre Él. Todas. No sólo el 75 por ciento, o sólo las concernientes a tus hijos, ¡no! Él dijo todas. Cada mañana tu confesión debe ser: "No tengo afanes en este mundo porque los he echado todos sobre mi Señor". Déjame darte un ejemplo de cómo funciona. Supongamos que estamos separados por 6 metros de distancia y yo te lanzo las llaves de mi automóvil. Si luego alguien viniera y me dijera: "Hermano Copeland, podrías prestarme tu auto", yo le diría: "No puedo ayudarte. Le entregué las llaves a él; ya no las tengo". Eso es lo que necesitas hacer con tus preocupaciones. Necesitas entregárselas al Señor y olvidarte de ellas. Si Satanás pone algún afán en tu mente, diciendo: "¿Y si algo terrible te sucediera?", podrás decirle que hable con Dios al respecto, porque el asunto está en las manos de Él, no en las tuyas. Una vez que hagas eso, empezarán a ocurrir cambios en tu vida. Los problemas que te han estado irritando por años empezarán a solucionarse. Ya no estarás atando las manos de Dios con tus preocupaciones. El poder del Señor empezará a obrar porque has actuado en fe, y has echado sus afanes sobre Él. Recuerda: Dios no te quitará tus preocupaciones. Tú eres quien debe dárselas. Luego, reemplázalas con la Palabra de Dios. Tú eres quien debe dominar tus pensamientos; y podrás hacerlo porque el Todopoderoso vive en ti. Él tiene el poder de convertirte en vencedor. Entrégale a Él todo, y no tendrás que preocuparte nunca jamás. Lectura bíblica: Salmo 55 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

«...Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, hasta que yo ponga a tus enemigos por estrado de tus pies» (Hechos 2:34-35) Aunque Satanás perdió toda su autoridad el día en que Jesús resucitó de entre los muertos, en los últimos 2.000 años ha estado deambulando como un forajido espiritual, y continúa matando, robando y destruyendo a todo aquel que se lo permita. No obstante, se acerca el día en que será puesto fuera de combate de una vez y por todas, y todo el mal que ha hecho será puesto por estrado de los pies del Señor por el poder de Dios. La mayoría de los creyentes sabe que eso es cierto. Se han emocionado y gozado al meditarlo―pero no han entendido realmente cómo sucederá. Muchos creyentes aún no entienden que ellos son los pies que pisotearán las obras del maligno. Jesús es la Cabeza de la Iglesia, tú y yo somos los pies que debemos ejercer Su poder y Su autoridad para pisotear el pecado, la enfermedad y cualquier otra cosa demoniaca. Como dice Hechos 2:35, somos nosotros a quienes Dios va a utilizar para poner a sus enemigos por estrado de los pies de Jesús. Eso fue lo que Jesús estaba diciéndonos cuando declaró: «…Vayan por todo el mundo y prediquen el evangelio a toda criatura… En mi nombre expulsarán demonios… Además, pondrán sus manos sobre los enfermos…» (Marcos 16:15-18). En otras palabras, Él estaba diciendo: "Vayan y sean Mis pies… Todo poder y autoridad Me ha sido dado en los cielos y en la Tierra, por lo tanto, tómenlos y úsenlos para someter al diablo". Pero en lugar de obedecerle, nos preguntamos ¿cuándo hará Dios algo con respecto a lo que está sucediendo en el mundo? ¿Por qué tarda tanto Jesús en venir? ¡Nosotros somos la razón por la cual está tardando tanto! Jesús está esperando que tú y yo hagamos algo, que salgamos con Su poder y pongamos al diablo en su lugar, que ganemos el mundo, que nos olvidemos de nuestros desacuerdos doctrinales y nos ocupemos en cumplir lo que Dios dijo que debíamos hacer. La Biblia dice que uno hará huir a mil y dos a diez mil. Cada vez que nos reunimos, nuestras fuerzas crecen astronómicamente. Si nos uniéramos y pensáramos en quiénes somos, y si entendiéramos que somos los pies de Jesús, podríamos sacar con facilidad a Satanás de los asuntos del mundo. ¿Quieres apresurar el regreso de Jesús? ¡Entonces no te quedes sentado en las nubes sin hacer nada! Empieza a pisotear en el Espíritu al enemigo, y a poner las obras de la serpiente bajo tus pies para que le pongamos fin a las cosas aquí y nos vayamos muy pronto a nuestra casa en la gloria. Lectura bíblica: Génesis 3:1-14 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

«Yo lo pondré a salvo, porque él me ama. Lo enalteceré, porque él conoce mi nombre. Él me invocará, y yo le responderé; estaré con él en medio de la angustia. Yo lo pondré a salvo y lo glorificaré» (Salmos 91:14-15) A Dios lo conocemos por varios nombres: el Señor nuestro Sanador, nuestro Proveedor, nuestro estandarte y nuestra Justicia. Además, Él nos promete ser nuestro Libertador. En este mundo atribulado eso puede ser exactamente lo que con frecuencia necesitamos que Él sea. No obstante, hay muchos creyentes que nunca experimentan el poder libertador de Dios, porque en lugar de caminar con Él día tras día, esperan hasta que el peligro los aceche para clamar a Dios. Eso no da resultado. Si deseas que el Señor te libre en los tiempos malos, debe tener comunión con Él en los tiempos buenos. ¿Por qué? Porque Dios responde a la fe. Es nuestra fe, no nuestra necesidad, la que hace que Él actúe a nuestro favor. Jamás podremos tener esa clase de fe y confianza si no pasamos suficiente tiempo en oración y comunión para conocerlo. 1 Juan 3:20-22 nos dice que tenemos confianza en Dios, cuando hacemos las cosas que son agradables delante de Él. Pero si servimos a Dios a medias, no tendremos confianza en Él para que nos libere de los problemas. Cuando el peligro nos rodee, en vez de estar llenos de fe, nos quedaremos paralizados por el temor. Ama y sirve a Dios con todo tu corazón. Mantente cerca de Él en los tiempos buenos para que cuando necesites que sea tu Libertador, sepas, sin lugar a duda, que podrás confiar en Él para que te guarde. Lectura bíblica: Salmos 108:1-6 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

«Por eso mi corazón se alegró, y mi lengua cantó llena de gozo. Mi cuerpo descansará en la esperanza, porque no dejarás mi alma en el Hades, ni permitirás que tu Santo se corrompa» (Hechos 2:26-27) Hace más de 21 años, Dios me dijo algo que marcó mi ministerio para siempre, y fue lo siguiente: La única esperanza que cualquier persona en cualquier parte del mundo tiene es la fe en Jesucristo. A la luz de lo que está sucediendo hoy a nuestro alrededor, la verdad de esas palabras es dolorosamente más obvia que nunca antes. Somos una generación que padece enfermedades que nadie puede sanar y problemas que nadie puede solucionar. Los éxitos pasajeros que podamos tener se ven rápidamente reemplazados por dificultades mayores. Con frecuencia, esta experiencia es cada vez más común tanto entre los creyentes como entre los no creyentes. Aunque no debería ser así, lo es. A los creyentes los matan las mismas enfermedades que están matando al resto del mundo. Están siendo y afligidos por los mismos problemas. Muchos hijos de Dios van por la vida como si no tuvieran ninguna esperanza—como lo hace el resto del mundo. ¿Por qué? Porque la única esperanza que cualquier persona en cualquier parte del mundo puede tener es la fe en Jesucristo. Y la mayoría de los cristianos no saben cómo vivir por fe. En lugar de ser llenos con la Palabra de Dios y de fe, están llenos de tradiciones religiosas y supersticiones. Y están sufriendo. Cuando el diablo los ataca con alguna enfermedad o dolencia, o con pobreza, depresión, divorcio, frecuentemente se quedan sin hacer nada mientras son consumidos por alguno de esos problemas. Simplemente no saben cómo actuar. La Biblia nos dice: «Mi pueblo ha sido destruido porque le faltó conocimiento…» (Oseas 4:6). Pero tú sabes: tu esperanza está en Jesús. Confía en Él y dile al mundo—su esperanza también puede estar en Él. Lectura bíblica: Marcos 4:35-41 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

«Pero al sentir la fuerza del viento, tuvo miedo y comenzó a hundirse. Entonces gritó: «¡Señor, sálvame!» Al momento, Jesús extendió la mano y, mientras lo sostenía, le dijo: «¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?» (Mateo 14:30-31) El diablo hará cualquier cosa para que quites tu mirada de la Palabra de Dios. Por ejemplo, causará problemas en tu vida, agitará las cosas de tal manera que tu situación lucirá como la de un bote a remos en medio de una tormenta, hará lo que pueda para que pongas tu mirada en el mundo natural y en la situación que te rodea, y no en las promesas de Dios. Él sabe que si no lo hace, tú tomarás esa promesa de Dios y lo golpearás con ella hasta derrotarlo. Esa táctica fue la que Satanás utilizó contra Pedro. Cuando Pedro saltó de la barca, en obediencia a la palabra de Jesús, ¿qué sucedió después? Él caminó sobre las aguas sin ningún problema. Todo su ser se aferró a esa palabra que Jesús le dijo: Ven. Pero cuando quitó su mirada de esa palabra y la posó sobre la tormenta, empezó a darse cuenta que lo que estaba haciendo era imposible en lo natural. Después de todo, él era un pescador, y todos sus conocimientos y toda su experiencia le decían que cuando las olas y el viento eran así de fuertes, lo terminarían arrastrando. Él empezó a enfocarse en su conocimiento natural en lugar de hacerlo en lo que Jesús le había dicho. Al hacerlo, su fe menguó y empezó a hundirse. No dejes que eso te suceda. Una vez que recibas alguna revelación de la Palabra de Dios, aférrate a ella. No te enfoques en ninguna otra cosa. El diablo hará lo que pueda para que desistas. Provocará situaciones a tu alrededor, te infundirá temor y traerá a tu memoria cosas del pasado para que empieces a pensar de la manera que lo hacías antes. Pero no cedas. Fija tu mirada en la Palabra de Dios hasta que ésta sea más real que cualquier otra cosa que percibas. Si lo haces, caminarás sobre las aguas sin ningún problema. Lectura bíblica: Mateo 14:22-33 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

«Yo, el Señor, enseñaré a todos tus hijos, y su paz se verá multiplicada» (Isaías 54:13) Hoy en día, muchos padres cristianos desperdician su tiempo preocupándose por sus hijos. Años atrás, Gloria y yo nos percatamos de que el diablo estaba tratando de aventajarnos con nuestros hijos, así que un fin de semana consultamos nuestra concordancia y cuatro o cinco versiones de la Biblia. En seguida, empezamos a buscar citas bíblicas y a escribir oraciones con respecto a ellos. Arremetimos contra el diablo con la Palabra de Dios, y empezamos a declarar: "Gracias Dios porque nuestros hijos no se irán al infierno. ¡Alabado sea Dios porque ellos son enseñados por Jehová y grande es su paz!" En lugar de caminar ida y vuelta preocupados por el problema, caminábamos ida y vuelta alabando a Dios por la solución. Las circunstancias no cambiaron en forma instantánea. Tuvimos que atravesar por momentos difíciles; sin embargo, la Palabra comenzó a cambiar las circunstancias. Hoy en día, mis hijos le sirven al Señor con todo su corazón. Si tus hijos están en problemas, no desperdicies tu tiempo preocupándote. ¡Empieza a creer! Haz que la Palabra obre en la vida de ellos. Ata al diablo con ella, y dile en su cara que no puede controlarlos. Luego, sigue las instrucciones que se encuentran en Mateo 9:38 (NTV): «Así que oren al Señor que está a cargo de la cosecha; pídanle que envíe más obreros…», al campo para que puedan alcanzar a tus hijos. Dios sabe a quién enviar, alguien al que sí escucharán, y además sabe cómo llevar a estas personas en el momento justo. Aférrate a la Palabra y no te des por vencido respecto a tus hijos. Tarde o temprano, esa Palabra se aferrará a ellos. Lectura bíblica: Salmo 127 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

«En una casa grande hay no sólo utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y unos son para usos honrosos, y otros para usos viles» (2 Timoteo 2:20) ¿Has sido destinado para cosas grandes en el reino de Dios? Si les preguntas a la mayoría de los creyentes, te lo negarán con humildad: "No todos hemos sido llamados a ser vasos de oro. La Biblia dice que algunos somos llamados a ser pequeños vasos de barro". ¡Alabado sea Dios! Eso no es lo que dice la Biblia. Ciertamente, habrá vasos de oro y vasos de barro en el reino, pero somos nosotros —no Dios—, los que determinamos la clase de vaso que seremos. En 2 Timoteo 2:21, leemos que: «todo aquel que se limpie [de todo lo impuro, quien se separa del contacto con influencias corruptas] será [él mismo] un utensilio especial, separado para uso honorable y propósitos nobles, consagrado y listo para que el Maestro te use en toda buena obra» (AMP). Utensilio de oro o vaso de barro: ¡La decisión es tuya! Entonces, ¿por qué tantos creyentes escogen un trabajo sencillo en el reino de Dios? ¿Por qué se contentan con ser vasos de barro? Porque les falta una cosa que todo utensilio de oro debe tener: dedicación. No han tomado la decisión firme de apartarse de las influencias que los contaminan, y no se han determinado a dejar los caminos del mundo y a seguir al Señor sin mirar atrás. Amigo mío, Dios está haciendo cosas grandes en el mundo. Está demostrando señales y maravillas para preparar el camino de la venida de Jesucristo. Ésta es una época emocionante, pero la verdad es que ¡no es tiempo para vasos de barro! Por eso, si aún no has tomado la decisión de ser un utensilio de oro, primero, admítelo; luego, invierte el tiempo necesario para estar en comunión con Dios y estudiar Su Palabra, alineando tu voluntad con la Suya. Pídele al Espíritu Santo que actúe en tu vida hasta que estés dispuesto a dejar los caminos del mundo por caminos más excelentes: los de Dios. Hazlo ahora mismo. Nos estamos quedando sin tiempo. La gloria de Dios está siendo derramada en una gran ola final sobre el mundo. Esta gloria no gotea desde vasos de barro. Esta gloria está siendo derramada a través de vasos de oro—y eso es exactamente lo que Dios quiere que seas. Lectura bíblica: 2 Timoteo 2:15-26 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

«Además, su fe no flaqueó al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (pues ya tenía casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en la fe y dio gloria a Dios» (Romanos 4:19-20) Durante todos los años que he vivido por fe, he aprendido a hacer algo que me ayuda a recibir de Dios en las situaciones más difíciles. Lo llamo: "saltar la línea de la fe". Necesitas una línea de la fe cuando quieres que Dios haga lo "imposible" en tu vida. Es lo que necesitas cuando requieres mantenerte firme en la fe, y aun así sigues como un vaivén, de aquí para allá entre tu situación y las promesas de Dios ―creyendo primero una cosa y después otra―. Eso es lo que puede hacerte semejante al fiel Abraham. En la práctica, Él tuvo que lidiar con factores naturales tal como nosotros tenemos que hacerlo. Él sabía que no había forma natural de que la promesa de Dios se cumpliera. Sin embargo, la Palabra dice que Abraham no consideró su cuerpo, sino que se limitó a creer la promesa de Dios. En otras palabras, él ignoró la evidencia natural y creyó solamente en la promesa de Dios. En un momento dado, él saltó la línea de la fe. Tomó la decisión irreversible de confiar en la Palabra de Dios. Hizo un compromiso final. Decidió dar un paso adelante y nunca más mirar atrás. Si tú y yo queremos que Dios haga lo imposible en nuestra vida, tendremos que seguir el ejemplo de Abraham. Pero, ¿cómo saltas esa línea de la fe? Empieza con la Palabra de Dios. Busca las promesas de Dios y a propósito cree en tu corazón lo que Él ha dicho, y está diciendo, acerca de lo que necesitas. Medita en esas promesas hasta que la fe crezca en tu corazón. Luego, traza la línea de la fe; hazlo en tu mente, en tu corazón. Trázala en el piso, en tu lugar de oración. Luego di: "En la presencia de Dios y de todos los ángeles en este lugar, y en la cara del diablo, estoy saltando la línea de la fe. Desde este momento, considero resuelto este asunto y le doy a Dios la alabanza y la gloria. En el nombre de Jesús". A partir de ese instante, empieza a hablar como si ya hubieras recibido tu milagro. Dale la espalda a los problemas y a las dudas y focaliza tu mirada en Jesús. Dios hará lo imposible en tu vida. Atrévete a saltar la línea de la fe. Lectura bíblica: Romanos 4:13-21 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

«Por tanto, les digo: Todo lo que pidan en oración, crean que lo recibirán, y se les concederá» (Marcos 11:24) Creer. Ésa es la clave para todo lo perteneciente al reino de Dios. Es la manera en que nos conectamos al poder del Dios todopoderoso. La mayoría de nosotros lo sabe, pero pocos sabemos con exactitud cómo hacerlo. Desconocemos cómo ponerlo en práctica. En realidad es más sencillo de lo que nos imaginamos. Es tan fácil como decir: "Yo creo que recibo". Algo sucede en tu espíritu cuando dices esas palabras. No entiendo cómo, pero es así. No comprendo cómo es que mi sistema digestivo sabe qué hacer cuando trago algo, pero lo hace. Sólo ingiero un poco de comida y éste empieza a funcionar. No tengo que provocarlo. No tengo que sentirlo. Simplemente, sucede. Ésa es la manera en la que está diseñado el cuerpo humano. Similarmente, cuando te alimentas de las maravillosas promesas de Dios y las "ingieres" en tu espíritu al decir "Yo creo que recibo", la fe es liberada. No tienes que provocarlo, ni tienes que sentirlo. Simplemente sucede. El espíritu regenerado está diseñado de esa manera. Cuando repites con tu boca en forma continua: "Creo que recibo mi sanidad", o "creo que mis necesidades económicas son suplidas", y luego citas los pasajes bíblicos que respaldan esas confesiones, la fe se libera para atraer el poder que suple esas necesidades. Como dice el Dr. Kenneth Hagin, necesitas "mantener encendido el interruptor de la fe". Tanto Gloria como yo hemos descubierto que confesar en voz alta la frase: "Yo creo que recibo", es una manera de mantenerlo encendido. Lo decimos cuando oramos. Lo declaramos al alabar a Dios. Lo decimos al leer la Palabra. Lo declaramos especialmente en el momento en que debemos enfrentar las tinieblas, cuando parece que no estamos recibiendo nada de nada. Cuando todo parece que va de mal en peor, lo confesamos en voz más alta: ¡Yo creo que recibo! ¿Quieres activar hoy tu fe? Entonces, haz de estas cuatro palabras las más importantes de tu vocabulario. Confiésalas todos los días. Pronto descubrirás, al igual que nosotros… que ¡funcionan! Lectura bíblica: Marcos 11:12-24 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.v

"Las ovejas escuchan la voz [del Pastor] y le obedecen; y a Sus ovejas, las llama por nombre y las lleva (guía) hacia fuera" (Juan 10:3; AMP) Nunca dejes que el miedo de cometer un error te prive del gozo de hacer lo que la voz del Señor te está indicando. Confía en que el Espíritu Santo te enseñará lo que debes hacer. Él empezará por mostrarte pequeñas cosas de tu vida, y cuando te acostumbres a obedecerle, te mostrará cosas mayores. Así nos sucedió a Gloria y a mí. Cuando recibimos a Jesucristo como nuestro Señor, no sabíamos cómo oír la voz de Dios. Nuestros espíritus aún no habían aprendido a discernir el consejo del Espíritu. Pero como la Biblia promete que podemos hacerlo, empezamos a orar y a estudiar la Biblia con la expectativa de recibirlo, y Él empezó a dárnoslo. Nunca olvidaré la primera experiencia que Gloria tuvo. Ella estaba leyendo la Biblia y se detuvo por unos minutos para ver si Dios le decía algo. En su corazón, escuchó al Señor decirle lo siguiente: Las luces de tu automóvil están encendidas. No se le ocurrió que Dios pudiera hablarle de cosas tan triviales, así que ignoró ese pensamiento y continúo escuchando. Dios insistió y le repitió la misma frase, y siguió haciéndolo hasta que por fin ella se levantó y se dirigió al automóvil. En efecto, las luces estaban encendidas. ¿Por qué le importaría a Dios algo tan insignificante como las luces de un automóvil? Porque Él cuida de nosotros. Él sabía que Gloria estaba sola esa noche en la casa con dos niños pequeños, y si la batería se hubiera descargado, ella no habría podido salir. Dios la estaba protegiendo y le dijo exactamente lo que debía saber en ese momento. Además, Él sabía que Gloria apenas estaba aprendiendo a oír Su voz; por eso le dijo que hiciera algo que no representaba mayor riesgo. Por ejemplo, ¿qué hubiera sucedido si las luces no hubieran estado encendidas? ¿Y qué si ella se hubiera equivocado? Tal vez se habría sentido avergonzada, pero no le hubiera causado daño alguno. Si confías en Él, el Espíritu Santo hará por ti lo mismo que hizo por Gloria y por mí: te guiará paso a paso de una manera que te ayudará, y que no te lastimará. El mayor error que puedes cometer es tener miedo de obedecer ese testigo interno, el cual es el método principal que Dios utiliza para guiar a Sus hijos (Romanos 8:14). Por lo tanto, no tengas miedo. Tómate el tiempo de escucharlo hoy, y mantente a la expectativa de oír en tu espíritu. Dios tiene algo que decirte. Lectura bíblica: 1 Corintios 2:6-16 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

"Las ovejas escuchan la voz [del Pastor] y le obedecen; y a Sus ovejas, las llama por nombre y las lleva (guía) hacia fuera" (Juan 10:3; AMP) Nunca dejes que el miedo de cometer un error te prive del gozo de hacer lo que la voz del Señor te está indicando. Confía en que el Espíritu Santo te enseñará lo que debes hacer. Él empezará por mostrarte pequeñas cosas de tu vida, y cuando te acostumbres a obedecerle, te mostrará cosas mayores. Así nos sucedió a Gloria y a mí. Cuando recibimos a Jesucristo como nuestro Señor, no sabíamos cómo oír la voz de Dios. Nuestros espíritus aún no habían aprendido a discernir el consejo del Espíritu. Pero como la Biblia promete que podemos hacerlo, empezamos a orar y a estudiar la Biblia con la expectativa de recibirlo, y Él empezó a dárnoslo. Nunca olvidaré la primera experiencia que Gloria tuvo. Ella estaba leyendo la Biblia y se detuvo por unos minutos para ver si Dios le decía algo. En su corazón, escuchó al Señor decirle lo siguiente: Las luces de tu automóvil están encendidas. No se le ocurrió que Dios pudiera hablarle de cosas tan triviales, así que ignoró ese pensamiento y continúo escuchando. Dios insistió y le repitió la misma frase, y siguió haciéndolo hasta que por fin ella se levantó y se dirigió al automóvil. En efecto, las luces estaban encendidas. ¿Por qué le importaría a Dios algo tan insignificante como las luces de un automóvil? Porque Él cuida de nosotros. Él sabía que Gloria estaba sola esa noche en la casa con dos niños pequeños, y si la batería se hubiera descargado, ella no habría podido salir. Dios la estaba protegiendo y le dijo exactamente lo que debía saber en ese momento. Además, Él sabía que Gloria apenas estaba aprendiendo a oír Su voz; por eso le dijo que hiciera algo que no representaba mayor riesgo. Por ejemplo, ¿qué hubiera sucedido si las luces no hubieran estado encendidas? ¿Y qué si ella se hubiera equivocado? Tal vez se habría sentido avergonzada, pero no le hubiera causado daño alguno. Si confías en Él, el Espíritu Santo hará por ti lo mismo que hizo por Gloria y por mí: te guiará paso a paso de una manera que te ayudará, y que no te lastimará. El mayor error que puedes cometer es tener miedo de obedecer ese testigo interno, el cual es el método principal que Dios utiliza para guiar a Sus hijos (Romanos 8:14). Por lo tanto, no tengas miedo. Tómate el tiempo de escucharlo hoy, y mantente a la expectativa de oír en tu espíritu. Dios tiene algo que decirte. Lectura bíblica: 1 Corintios 2:6-16 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

«¡Que todo lo que respira alabe al Señor! ¡Aleluya!» (Salmos 150:6) Fuimos creados para alabar a Dios. Muchas personas no saben eso. Cuando la alabanza comienza en los servicios, se sientan atrás y dicen: «No me siento cómodo con todos esos cantos y gritos. Creo que la alabanza no va conmigo». ¡Sí, debería gustarte! Según la Biblia, si respiras, fuiste creado para alabar. No trates de evadir el tema con la excusa de que alabas en tu corazón. Eso no es suficiente. ¡La Palabra nos dice que también necesitas tenerla en tu boca! (Salmos 34:1). También leemos en Salmos 132:16 que "sus santos darán voces de júbilo". Por lo tanto no puedes dar voces de júbilo y guardar silencio al mismo tiempo. Cuando empieces a alabar por primera vez, quizás te parezca extraño; pero si lo haces con frecuencia, se convertirá en un estilo de vida. ¿Por qué? Porque la alabanza no sólo hace que la gloria de Dios se manifieste en tu vida, sino también que andes a la luz de Su rostro (Salmos 89:15). ¡La alabanza empezará un avivamiento en tu vida! "Pero, Gloria, si empiezo a alabar de esa manera, la gente pensará que soy un fanático". Bueno, ¡genial! ¿Sabías que todo avivamiento que se ha experimentado en el mundo ha venido por gente consideraba por otros como fanática? Dios hace las cosas de una manera diferente a cómo las hace el mundo. Por esa razón, cuando te despojas de tus prejuicios y dejas que el Espíritu de Dios actúe por medio de tu vida, la gente que no conoce los caminos de Dios pensará que eres extraño. Sin embargo, ¡Dios pensará que eres especial! Por lo tanto, no te limites a alabar a Dios sólo en la iglesia. Alábalo también en tu tiempo privado de oración y durante todo el día. Aprende a mantener una actitud de alabanza y acción de gracias. Cuando la alabanza sea algo natural en tu vida de oración privada, te parecerá más fácil alabar a Dios en las reuniones de la iglesia. ¿Anhelas un avivamiento de la presencia de Dios en tu vida? ¿Estás cansado de oír acerca de las manifestaciones del poder de Dios en el pasado? Entonces, abre tu boca y tu corazón, y cumple con el propósito por el cual Dios te creó: ¡Alaba!. Lectura bíblica: Salmo 150 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

«…no por tener mi propia justicia, que viene por la ley, sino por tener la justicia que es de Dios y que viene por la fe, la fe en Cristo» (Filipenses 3:9) No me importa cuánto hayas arruinado las cosas ni la cantidad de errores que hayas cometido ayer, quiero que empieces este día convencido de que eres ¡justo! No porque hayas hecho algo para justificarte, sino porque ya recibiste, por la fe en Cristo, la misma justicia de Dios. Solo mira cuáles son los beneficios que según la Palabra de Dios vienen con la justicia: «Los justos florecerán como las palmeras…» (Salmos 92:12). «Si a los justos les va bien, la ciudad se alegra…» (Proverbios 11:10). «… los justos y los suyos saldrán bien librados» (Proverbios 11:21). «Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos están atentos a sus oraciones…» (1 Pedro 3:12). «Tú, Señor, bendices al hombre justo; tu favor lo rodea, como un escudo» (Salmos 5:12). «Los justos gimen, y el Señor los escucha y los libra de todas sus angustias» (Salmos 34:17). «Yo fui joven, y ya he envejecido, pero nunca vi desamparado a un justo, ni vi a sus hijos andar mendigando pan» (Salmos 37:25). «Los justos heredarán la tierra y para siempre vivirán en ella» (Salmos 37:29). «… El Señor… ama a los que practican la justicia» (Salmos 146:8). No dejes que el diablo te robe ni una de esas bendiciones cuando te diga que no te mereces ninguna de ellas. Haz que salga corriendo despavorido, gritándole: "¡Soy la justicia de Dios!" Luego, mantente en fe y ¡disfruta de los privilegios que Dios te ha preparado! Lectura bíblica: Romanos 3:21-28 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

«Pero no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos… para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo crea que tú me enviaste...» (Juan 17:20, 22-23) A través de los años, la Iglesia ha inventado toda clase de métodos complicados para evangelizar al mundo. Nos reunimos y hacemos planes o actividades para recaudar fondos con ese fin. Pero en todos nuestros planes, rara vez mencionamos el método que Jesús nos dio. La mayoría de los creyentes no se da cuenta de que Jesús nos dio la clave para ganar al mundo. La noche antes de morir en la Cruz, Él oró y pidió al Padre que nos guiara a la unidad entre nosotros y Él, para que el mundo creyera que Jesús había sido enviado por Dios. Si tú y yo, y el resto del Cuerpo de Cristo, nos pusiéramos de acuerdo y empezáramos a amarnos los unos a los otros, evangelizaríamos al mundo de una manera tan rápida que quedaríamos desconcertados. ¡Así es! Sin embargo, no hemos considerado ese método porque hemos estado ocupados peleando e hiriéndonos entre nosotros. Pero, alabado sea Dios, algunos creyentes están empezando a darse cuenta de que es hora de dejar esas actitudes de lado. Tenemos que empezar a poner en practica las palabras de Jesús de amarnos los unos a los otros como un mandamiento, y no como una alternativa. Debemos terminar con esas peleas sin sentido, y unirnos por el Espíritu de Dios. ¿Quieres ayudar a la evangelización del mundo? Entonces, empieza a orar por la unidad entre los creyentes. Decide que comenzarás a amar a tus hermanos creyentes, en lugar de criticarlos, quejarte y hablar mal de ellos. Empieza a confesar que la Iglesia de Dios se levantará unida en fe y en amor, como un Cuerpo glorioso guiado por el poder de Jesús. Ya lo somos, ¿lo sabías? Jesús oró por eso mismo, y el Espíritu Santo lo está haciendo. A Satanás le gustaría impedir que eso suceda; pero no puede, porque esa obra es mucho más poderosa que él—y perforará un hueco tan grande en sus operaciones, que hasta un tren podrá transitar por él—. Entonces, todo el mundo se dará cuenta que de veras, Jesús es el Señor. Lectura bíblica: Juan 17:9-26 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

"Que aquellos que están a favor de Mi justa causa y se deleitan en Mi justicia, griten de alegría, se regocijen y digan siempre: Sea el Señor exaltado, quien se deleita en la prosperidad de Su siervo" (Salmos 35:27, AMP) Si la religión tradicional te ha enseñado que el deseo de Dios es que seas pobre y estés oprimido, hoy te tengo buenas noticias. La Biblia dice que "Dios se deleita en tu prosperidad". ¡Él desea que prosperes! No sólo en el aspecto económico, sino en todas las áreas de tu vida: espíritu, alma y cuerpo. No importa dónde estés ni quién seas, Dios desea librarte de toda situación adversa. ¿Por qué? Porque Él te ama y tiene una misión para que lleves a cabo. Su plan es que ayudes a satisfacer las necesidades de la humanidad. Pero Él es lo suficientemente sabio como para saber que no puedes dar lo que no tienes. No puedes ayudar económicamente a difundir el evangelio ni alimentar a los más necesitados, cuando estás en quiebra. Él sabe que no puedes imponer las manos sobre los enfermos si estás postrado en la cama de un hospital, y tampoco puede ministrar gozo a los demás si la depresión te tiene cautivo. ¡No! Para que puedas ser una bendición, primero debes ser bendecido. Si hoy realmente quieres aprovechar las riquezas de Dios, decide ser de bendición para otros. Y antes de que te des cuenta, recibirás de Dios más de lo que puedes imaginar. Eso me sucedió. Hace años me decidí, primero que nada, a ser un dador. Transformé mi estilo de vida en uno que da. Y hoy en día, literalmente "vivo para dar". No me preocupa decírtelo: ¡Dios derrama sobre mí sobreabundantes bendiciones! Él hará lo mismo por ti si te conviertes en Su siervo―y entregas tu tiempo, tu dinero y tu amor por aquellos que lo necesitan. Conviértete en un dador. ¡Dios se deleitará en prosperarte! Lectura bíblica: Génesis 12:1-4, 13:1-4 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

«Por lo tanto, consideren a aquel que sufrió tanta contradicción de parte de los pecadores, para que no se cansen ni se desanimen» (Hebreos 12:3) Levanta tu mirada… pues en estos tiempos tu vida misma depende de ello. Hace algún tiempo, el Señor me mostró que a causa de la tensión y las malas noticias que a diario vemos a nuestro alrededor, un espíritu de decaimiento intenta infiltrarse en nuestra vida. Este espíritu nos bombardea con fuerzas negativas para que quitemos nuestra mirada de la Palabra de Dios y enfoquemos nuestra mirada en la derrota, en lugar de mirar hacia arriba, a Jesús. Si permites que eso suceda, tu ser espiritual comenzará a perder dominio. La Palabra nos dice cuál será el resultado final: tu ánimo decaerá hasta desmayar. Jesús lo describe en Marcos 4 de la siguiente manera: cuando los afanes de este mundo entran en el corazón y en la mente, ahogan la Palabra, y ésta se hace infructuosa. Y como la fe es producto de la Palabra, ésta se marchita, y cuando eso ocurre, vas camino al fracaso. ¿Qué puedes hacer para detener la reacción en cadena del desánimo? ¡Levanta tu mirada! Vuelve tus ojos a Jesús. Recuerdo que en las competencias atléticas, cuando algún oponente bajaba la cabeza, ya no representaba amenaza alguna para su adversario. Podría ser fácilmente derrotado. Así que mantén tu frente en alto. No te enfoques en los afanes de este mundo, sino en Jesucristo, el Autor y Consumador de la fe. Considera lo que Dios dice en Su Palabra, y deja que Sus pensamientos gobiernen tus acciones. Haz de los pensamientos de Dios tus propios pensamientos. ¡Levanta tu mirada! Aparta tu mirada de las circunstancias que te rodean, y enfócala sólo en tu fuente celestial. No tengas temor de perderlo todo. Dios es tu fuente; no el mundo. Él puede cuidar de ti, sin importar lo que esté sucediendo a tu alrededor. Si últimamente te has sentido decaído, empieza a levantar tu mirada. Y en lugar de mirar hacia abajo, mira hacia arriba, al lugar dónde Dios está. Por el contrario, el diablo está debajo de tus pies. Por lo tanto, ¡levanta tu mirada! Lectura bíblica: Isaías 40:21-31 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

«Porque todo el que invoque el nombre del Señor será salvo» (Romanos 10:13) En este día, personas de todo el mundo se reúnen para celebrar los primeros momentos del Año Nuevo. Sin embargo, para muchas otras, este día representa las 24 horas más difíciles de su vida. Para ellos el Año Nuevo servirá sólo para recordarles de la soledad que enfrentan y lo que han perdido. Simplemente, marcará el inicio de otro año de fracasos. Y para ti, ¿cómo crees que será este año? A lo mejor ahora puedas aparentar estar contento y tal vez estés repartiendo sonrisas y saludos, como los demás. Pero en tu interior quizás te sientas dolido y desilusionado, hasta es posible que sientas que ya no puede seguir adelante. Si es así, quiero que sepas algo. Todo lo que estas viviendo puede cambiar en un instante. Puedes volver a comenzar tu vida hoy, y hacer que este primer día de Año Nuevo sea ¡el más feliz que hayas tenido! ¿Cuántas veces te has dicho: "Si tan sólo pudiera volver a empezar, lo haría todo de otra manera?". Esto no debe ser únicamente un deseo, porque Jesucristo ya lo hizo posible. Ése es Su regalo de Navidad para ti. Jesús pagó el precio por todos tus pecados, y también sufrió el castigo de todos tus errores. Por esa razón, Él nació en este mundo —para que tú pudieras comenzar de nuevo—. Quizás al examinar tu vida digas: "Pero he cometido errores garrafales y he hecho cosas despreciables". Eso no importa. ¡Jesús ya pagó la deuda por cada uno de ellos! ¿Cómo puedes comenzar de nuevo? En Romanos 10:9, leemos: «…si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo». Es tan fácil como decir: "Jesús, te entrego mi vida. Desde este día en adelante, soy tuyo". No hay mejor momento para empezar a transformar tu vida que el primer día del año. Ahora, sin importar en qué condición te encuentres, entrégale tu vida a Jesús. Después, da un salto y grita: "¡Alabado sea Dios, estoy empezando de nuevo!" Y descubre lo que realmente significa tener un ¡feliz Año Nuevo! Lectura bíblica: Romanos 10:1-13 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

«¡Alabado sea el nombre del Señor desde la salida del sol hasta su ocaso!» (Salmos 113:3) Alaba a Dios. Alábalo por la mañana. Alábalo al mediodía. Alábalo por la noche. Si nunca has alabado a Dios en tu vida, entonces comienza ahora mismo. Alábalo por la libertad que tienes. Alábalo por la sanidad y por el Calvario. Alábalo por el Nombre de Jesús. Cuando vayas hacia tu trabajo o a tu casa, deberías hacerlo dando gritos de alabanza. Si hay algo que el diablo no puede soportar, es la alabanza. Si le has quitado territorio al diablo y él viene en tu contra para recuperarlo, no es el momento de quejarte ni de lamentarte de lo difícil que están las cosas; tampoco es hora de pensar que Dios se ha olvidado de ti. Es hora de sumergirte en la Palabra y volver a aferrarte a las promesas de Dios. Es hora de poner esas promesas constantemente frente a tus ojos y en tu corazón. Es tiempo de hacer la oración de fe y estar firmemente apoyado en lo que Dios ya te ha concedido y es momento de seguir haciendo las cosas que sabes hacer. Cuando Satanás comience a sacudir tu montaña, no mires buscando la salida, ni te escondas. Háblale a la montaña con la autoridad que posees en el nombre de Jesucristo. Y luego, una vez que hayas acabado con ese pequeño problema, empieza a gritar con alabanzas tu victoria. No tienes que temerle a Satanás; al contrario, ¡él estará temeroso de ti! Lectura bíblica: Salmo 50 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

«Estas cosas les he hablado para que en mí tengan [perfecta] paz y confianza. En el mundo tendrán aflicción, pruebas, desánimo y frustración; pero anímense… yo he vencido al mundo» (Juan 16:33, AMP) Jesús te confirmó que mientras vivas en el mundo, tendrás aflicciones. (¡Te lo puedo asegurar!). Pero no solamente estás en el mundo. Estás en Jesús en el mundo, y eso hace una gran diferencia. Tú estás en Él, y Él ha vencido toda clase de problemas. Como hijo de Dios, no eres alguien derrotado que trata de obtener la victoria, sino que eres el vencedor, y Satanás está tratando de robarte la victoria que ya te pertenece. Cuando recibiste a Jesús como el Señor de tu vida, naciste en victoria… porque el Vencedor vino a morar en ti. Piénsalo. Jesús el victorioso, el Ungido, el Señor glorificado y resucitado, el Soberano del Universo, mora en ti. Amigo, recobra el ánimo. Ten "perfecta paz y confianza", porque ¡es Jesús quien vive en ti! Lectura bíblica: Juan 16:15-33 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

«Y dijo el Señor: «Borraré de la faz de la tierra al hombre que he creado, lo mismo que a las bestias, los reptiles y las aves del cielo. ¡Me pesa haberlos hecho!» Pero Noé halló gracia a los ojos del Señor» (Génesis 6:7-8) Una de las mentiras más grandes y peligrosas que ha salido de la boca del diablo, es aquella que nos dice que no somos importantes. Pero nunca se lo creas. ¡Tú eres importante! Todo creyente nacido de nuevo en la Iglesia de Jesucristo tiene un papel importante que cumplir en el plan de Dios. Él tiene una tarea para ti que nadie más puede hacerla como tú puedes. Si no ocupas tu lugar y cumples tu parte, las cosas no marcharán bien. Puedo imaginarme lo que estás pensando: "Gloria, yo sólo soy una persona común, ¿Qué podría hacer que fuera tan significativo?" Mira en Génesis 6 y encontrarás la respuesta a esa pregunta. Allí leemos que la gente se había vuelto tan perversa que Dios se había arrepentido de haberla creado. Él estaba dispuesto a acabar con toda la raza humana, pero no lo hizo. ¿Por qué? Por causa de un hombre: Noé. Este hombre obediente salvó a la raza humana. ¿Qué habría ocurrido si Noé hubiera dicho: "Bueno, es demasiada presión para mí. No puedo vivir de una manera justa delante de Dios en medio de esta generación impía; todos a mi alrededor viven de una forma completamente diferente, sólo piensan en la maldad. No puedo cambiar nada en este mundo perdido; soy sólo un hombre". Gloria a Dios que Noé no pensó de esa manera. No se vio como alguien insignificante y sin importancia. Según Hebreos, él se vio como un hombre a quien Dios le había hablado. Noé obedeció a Dios porque creyó en Él, y fue el único que pudo interponerse entre la humanidad y la destrucción total. La próxima vez que seas tentando a desobedecer y restar importancia a las instrucciones de Dios, la próxima vez que te descubras a ti mismo pensando: "Lo que yo hago no es importante", recuerda a Noé. Considera el hecho de que, ya sea que lo entiendas o no, el Señor cuenta contigo para que cumplas tu parte en el plan de Dios. Vive como si fueras alguien importante en el reino de Dios, y tarde o temprano, te darás cuenta de que realmente lo eres. Lectura bíblica: Génesis 6 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

«…Te ruego que me muestres tu gloria» (Éxodo 33:18) ¿Cuál dirías que es la característica principal de Dios? ¿Cuál es Su atributo más importante? Algunos dirían que es Su poder. Otros, Su santidad. Pero Dios mismo nos presenta una respuesta diferente. Puedes encontrar la respuesta en Éxodo 33. Moisés le pidió a Dios: «Te ruego que me muestres tu gloria». La traducción literal de la palabra gloria podría equivale a "peso completo". Se refiere a lo más pesado, lo más grande, lo más imponente de alguien. Es la suma total de su valor. Así que, lo que Moisés en realidad estaba diciendo, era: "Señor, quiero ver lo más pesado, lo más majestuoso de Ti, quiero conocer Tus mejores atributos". ¿Qué le respondió Dios? En Éxodo 34:6-7, leemos que: «Luego el Señor pasó delante de Moisés, y proclamó: «¡EL SEÑOR! ¡EL SEÑOR! ¡Dios misericordioso y clemente! ¡Lento para la ira, y grande en misericordia y verdad! ¡Es misericordioso por mil generaciones! ¡Perdona la maldad, la rebelión y el pecado…». ¡Tan solo piensa en eso! Cuando Moisés le pidió a Dios que le mostrara Su característica más importante, Dios le mostró Su misericordia. Eso significa que si vamos a imitar a Dios (Efesios 5:1), también debemos especializarnos en ese atributo. La misericordia, la bondad, el perdón y la compasión deben caracterizar nuestro comportamiento más que cualquier otra cosa. Especialízate en la misericordia para que los demás puedan ver la gloria de Dios en ti. Lectura bíblica: Éxodo 33:7-23, 34:5-10 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

«Y no adopten las costumbres de este mundo, sino transfórmense por medio de la renovación de su mente, para que comprueben cuál es la voluntad de Dios, lo que es bueno, agradable y perfecto» (Romanos 12:2) No adoptes las costumbres de este mundo. Si lo haces, el mundo te vencerá. Es así de simple; por eso, no dejes que el mundo te presione para moldearte con su forma. En su lugar, transfórmate por medio de la renovación de tu mente. Para vencer al mundo, deberás transformar tu mente y pensar como Dios piensa. En otras palabras, cuando veas algo en la Palabra, declara: "Estoy de acuerdo con eso. De ahora en adelante pondré en práctica eso mismo, en lugar de lo que yo pienso". Por ejemplo, cuando el pecado llame a tu nombre, no respondas. Ponte de acuerdo con la Palabra, y confiesa: "Diablo, yo ya morí a ese pecado. Tú ya no puedes arrastrarme de regreso". A medida que haces eso, empezarás a transformarte. ¡Y te encontrarás viviendo como un vencedor del mundo! Lectura bíblica: Romanos 6:1-11 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

«Porque [el espíritu] que han recibido ahora no [es] un espíritu que esclavice nuevamente al miedo, sino que han recibido el espíritu de adopción [el espíritu que produce filiación], en la dicha por el cual clamamos: ¡Abba, [papito] Padre!» (Romanos 8:15, AMP) Una noche, después de un servicio de adoración, salimos con un amigo a la calle y de pronto nos quedamos maravillados al contemplar la belleza que nos rodeaba. Era una de esas lindas noches de invierno completamente despejadas en las que el resplandor de la luna y de las estrellas lo dejan a uno boquiabierto. Le dije a mi amigo: "Tommy, ¡mira eso!" Él miró hacia arriba con una de esas sonrisas inspiradas por el Espíritu Santo, y con una voz llena de ternura exclamó: "¡Mi Papito hizo eso!" ¡Mi Papito…! Nunca olvidaré la manera en que lo dijo. Algunas personas piensan que él no debió haber usado palabras tan informales para dirigirse a Dios, pero se equivocan. Es bíblico dirigirse a Él de esa manera. La palabra traducida como padre en arameo es Abba, la cual es usada varias veces en el nuevo testamento. La traducción equivalente en el español es papito. Es una palabra que significa cercanía, e implica una relación que ha sido cultivada con el pasar del tiempo. "Papá" es una cosa y "Papito" es otra. De niño, mi papá a veces era mi "padre" y en otras ocasiones era mi "papito". Cuando nos íbamos a cazar patos, él era mi "papito". Cuando daba órdenes que quería que se obedecieran al instante, él era mi "papá". Lo mismo podemos decir de Dios: Él es nuestro Papá y nuestro Papito. A veces hablaremos de algunos asuntos con Él muy seriamente; otras veces la conversación será más amena. En todo caso, una vez llegues a conocerlo más íntimamente, te aseguro que desearás estar cerca de Él todo el tiempo. Lectura bíblica: Romanos 8:14-18 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

«Entonces se le acercó Pedro y le dijo: «Señor, si mi hermano peca contra mí, ¿cuántas veces debo perdonarlo? ¿Hasta siete veces?» Jesús le dijo: «No te digo que hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete» (Mateo 18:21-22) ¿Recuerdas cuando…? Esa es una pregunta que oímos a menudo durante esta época del año. Ya sea en familia o con amigos, traemos a la memoria recuerdos agradables de navidades pasadas. Pero también nos vienen a la memoria experiencias que preferiríamos olvidar. De repente, el dolor de algo que ocurrió en el pasado regresa, el aguijón de las críticas negativas, la decepción de alguna promesa incumplida, el rechazo, los desacuerdos, las angustias… ¿Qué debemos hacer con esa clase de recuerdos? ¿Hemos de arrastrarlos toda la vida junto con el resto de nuestras cargas? No. Podemos dejarlos en el pasado; es más, debemos hacerlo. No obstante, hay sólo una forma de lograrlo: por medio del perdón. Perdonar al prójimo parece algo sencillo; sin embargo, muy pocos lo hacemos. Miramos el perdón como si fuera algo opcional, como algo que podemos aceptar o descartar. Pero la verdad es que el perdón es un requisito fundamental en la vida del creyente. Desde la perspectiva de Dios, la falta de perdón constituye una maldad. En Mateo 18, Jesús relata una parábola que ilustra las consecuencias del rencor. La parábola habla de un siervo que le debía a su señor el equivalente a millones de dólares. Cuando llegó el día en que debía pagar, el siervo dijo a su amo: «Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo» (versículo 26). Este amo se conmovió tanto que le perdonó toda la deuda. Poco después, ese mismo siervo buscó a un amigo que le debía el equivalente a 15 dólares. Al enterarse de que el amigo no podía pagarle, hizo que lo echaran en la cárcel, sin prestar atención a los ruegos desesperados del deudor. Cuando el amo del siervo se enteró de lo ocurrido se indignó y le dijo que era un siervo malvado; luego, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda su deuda. Observa nuevamente el monto de la deuda que no fue perdonada: quince dólares. Las deudas pequeñas son las que por lo general nos hacen tropezar más fácilmente: los resentimientos insignificantes entre cónyuges o entre hermanos, los rencores que no parecen importantes como para afrontarlos. Ten cuidado: ésa es la clase de deudas de las que Satanás se vale para atormentarnos. Después de todo, Jesús pagó una montaña de deudas por ti. Sin duda, tú puedes ser generoso con las deudas de centavos que otros te deben. Invierte tiempo con el Espíritu Santo y pídele que te muestre cualquier rencor que estés albergando. Luego, arrepiéntete y deshazte de ese rencor. Haz de esta Navidad no sólo un tiempo para recordar, sino también para perdonar y olvidar. Lectura bíblica: Mateo 18:21-35 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

«Procura que nunca se aparte de tus labios este libro de la ley. Medita en él de día y de noche, para que actúes de acuerdo con todo lo que está escrito en él. Así harás que prospere tu camino, y todo te saldrá bien». (Josué 1:8) El éxito en la vida es el resultado de la cimentación en la Palabra de Dios. Es necesario pensar y meditar en ella hasta que se convierta en lo que podríamos llamar "una segunda naturaleza". Es importante prestarle atención y obedecerla con tal nivel de constancia, que ésta empieza a guiar tus acciones aun cuando no estás pensando conscientemente en lo que dice. Cuando empecé a pilotar aviones, aprendí a hacerlo estudiando el manual una y otra vez. En mi mente visualizaba todo lo que podría ocurrir en ese avión. Pensaba y meditaba constantemente en lo que debía hacer, y así fue como aprendí a pilotar. Y es exactamente eso lo que empecé a hacer con la Palabra de Dios. Meditaba en ella de día y de noche. Al poco tiempo, empecé a emocionarme acerca de lo que estaba leyendo. Solía sentarme en mi casa y pensaba en cómo podía aplicar la Palabra en diferentes situaciones. Me veía orando por los enfermos y sanándolos. La Palabra se convirtió en "mi segunda naturaleza". Practica meditar la Palabra de esa manera. Deja que llegue a ser parte de tu vida. Mírate obedeciéndola en toda situación, porque entonces, "todo te saldrá bien". Lectura bíblica: Salmo 1 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

«Te concederé muchos años de vida, y te daré a conocer mi salvación» (Salmos 91:16) ¿Sabías que no es la voluntad de Dios que nadie muera joven? Su voluntad para ti es que vivas el número completo de tus días. Deberías vivir 70 u 80 años, y si no estás satisfecho con esa cantidad, ¡vive más tiempo! La Biblia dice que Abraham murió anciano y lleno de años. Debería ser lo mismo para todos nosotros. A algunos creyentes se les ha complicado la vida porque no han llegado a entender este punto. Cuando se enferman, en lugar de creer en la sanidad, empiezan a pensar que quizás ya les haya llegado la hora de morir y que tal vez es la voluntad de Dios que partan de este mundo. Piensan: "A lo mejor Él está listo para llamarme a casa". Jamás entretengas esa clase de pensamientos. Si dejas las cosas en las manos de Dios, Él te llevará al cielo cuando estés preparado para partir. El apóstol Pablo entendió esa realidad. En 2 Timoteo 4:6-7, dijo: «Yo estoy ya a punto de ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe». Pablo murió cuando él y Jesús estuvieron preparados para que él partiera. Sin importar cuál sea tu edad, si el diablo te dice que Dios no te sanará porque es hora de que partas, ¡no le creas! Está mintiéndote. Dios promete en el Salmo 91:16 que si habitas bajo la sombra del Altísimo (en otras palabras, que si permaneces en Él como Jesús dice que lo hagas en Juan 15), Él te saciará de larga vida. Si aún no has terminado tu carrera en esta Tierra y no estás satisfecho, entonces definitivamente no es hora de que mueras. Así que no le hagas caso al diablo, y sigue viviendo. Reprende las enfermedades y los males en el Nombre de Jesucristo. Aférrate a las promesas de Dios. Después, cuando sea tiempo de irte al cielo, ¡hazlo satisfecho, sano y listo! Parte en victoria cantando las palabras de un antiguo canto lleno de gozo: "El cielo está cerca y yo no me puedo quedar aquí. Adiós mundo, adiós". Lectura bíblica: Deuteronomio 34 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

«A la entrada de la ciudad había cuatro leprosos, que se decían el uno al otro: «¿Para qué nos quedamos aquí, esperando la muerte?... Así que se levantaron» (2 Reyes 7:3-5, AMP) No importa cuán terrible sea el problema por el cual estás atravesando, ni cuán sumido te encuentres bajo las circunstancias, en 24 horas podrías superar esos inconvenientes. "¡Oh, hermano Copeland, eso sería imposible!" Eso mismo pensaron los samaritanos en 2 Reyes 7. Su tierra estaba siendo asolada por el hambre. Las tropas enemigas tenían sitiada la ciudad y habían cortado toda ruta de suministro. Las madres se comían a sus propios hijos para poder subsistir. Pero justo en medio de toda esa tragedia, el Señor le dijo al profeta Eliseo que en 24 horas todo cambiaría. La harina y la cebada se venderían por unos cuantos centavos y habría abundancia para todos. ¿De qué se valió Dios para cambiar la situación? ¡De cuatro leprosos! En lugar de sentir lástima de sí mismos y esperar hasta morirse, estos leprosos decidieron levantarse y arriesgarse en el campo enemigo. Cuando llegaron, lo encontraron abandonado. Los ángeles de Dios habían hecho que el ejército entero huyera, y en el campo había quedado suficiente alimento para toda la ciudad de Samaria. Algunas veces actuamos como lo hicieron los líderes samaritanos. Nos concentramos en el problema, en lugar de concentrarnos en la Palabra de Dios. Ponemos tanta atención a la voz del mundo que perdemos la visión de nuestra victoria. Cuando eso sucede, la fe y el poder comienzan a disminuir y la vida se nos derrumba a la derecha y a la izquierda. Si te ha pasado eso, deja de lamentarte, deja de fijarte en el problema y de sentir lástima de ti mismo. ¡Eso no cambiará nada! Tal como lo hizo con Eliseo, Dios te ha dado una palabra. Te ha prometido darte la victoria. Te ha prometido hacerte vencedor. No te quedes ahí sentado, esperando hasta que mueras. No aceptes la derrota. Levántate en fe. Mantente firme en la Palabra de Dios y pelea por tu vida. Enójate con Satanás y échalo fuera. Enójate con la enfermedad. Enfurécete con la pobreza, y empieza a ofrendar. ¡Levántate y recibe la liberación del Señor! Lectura bíblica: 2 Reyes 6:24-33, 7:1-20 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

«Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti... quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos» (2 Timoteo 1:6, 9) ¿Estás haciendo lo que Dios te llamó a hacer? Si no lo habías pensado antes, esta pregunta te puede parecer un poco extraña. Quizás piensas que no es importante y te sientas tentado a decir: "La verdad es que no he sido llamado a nada. No soy pastor, ni maestro ni ministro de ninguna clase. Creo que soy simplemente lo que podrías llamar un dedo meñique en el Cuerpo de Cristo". Déjame decirte algo: sin importar quién seas, Dios ha puesto un llamado santo en tu interior. Él te diseñó y te llamó para que suplas una necesidad en el Cuerpo de Cristo que nadie más puede suplir. Puede ser que te haya llamado a tener éxito en los negocios para que puedas financiar la predicación del evangelio por todo el mundo. Tu llamado puede ser al ministerio de oración e intercesión. Puede que seas llamado al ministerio de sanidad en el barrio donde vives. Pero sin importar cuál sea tu llamado, ten presente que éste es muy importante y que debes cumplirlo. Si eres como muchos creyentes que conozco, quizás hayas dejado que tu vida se llene de tantas cosas que no tienes tiempo para perseguir tu llamamiento. Puedes estar tan abrumado con los afanes de la vida que no te imaginas cómo puedes ocuparte de algo extra. Un pastor amigo mío, a lo largo de los años, se involucró en diferentes áreas del ministerio y estuvo a punto de desgastarse físicamente, pues se encontraba bajo mucha presión: la sobrecarga casi acabó con su vida. Finalmente, el Señor le habló una noche, y le dijo: John, tu llamamiento no ha sido lo que casi te mata, sino todas las cosas extras que has añadido. Yo he tenido que hacerle frente a ese problema en mi propia vida. He tenido que dejar de hacer cosas que yo creía que debía hacer. Y he tenido que disciplinarme para hacer sólo lo que estoy llamado a hacer. Proponte en oración eliminar las cosas que has añadido a tu vida. Aviva el don que Dios ha puesto en ti. Vuelve a lo que Él te ha llamado a hacer. Después de todo, ese llamamiento es vital, es santo… y es tuyo. Jamás permitas que se te escape. Lectura bíblica: Hechos 9:1-20 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

«Por lo tanto, como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre y de paciencia. Sean mutuamente tolerantes. Si alguno tiene una queja contra otro, perdónense de la misma manera que Cristo los perdonó» (Colosenses 3:12-13) Vivir en un hogar lleno del amor y de la paz de Dios es casi como vivir en el cielo aquí en la Tierra. Todos sabemos que eso es cierto, y anhelamos vivir en esa clase de hogar. Sin embargo, una y otra vez decepcionamos a nuestras familias, pues nos reservamos nuestras palabras más bondadosas y nuestras sonrisas más compradoras para quienes no viven en nuestra casa. ¿Alguna vez te has preguntado por qué es así? La respuesta es más simple de lo que imaginas. En términos espirituales, tu familia se encuentra bajo ataque. Tu familia no sólo es uno de Sus regalos más valiosos, sino que cuando está funcionando en armonía, es uno de Sus recursos más poderosos. Satanás lo sabe, y sin importar si tú lo ves de esa manera, está dispuesto a destruirla. El plan de batalla de Satanás es simple. Él hará todo lo posible para crear división en tu casa. Incitará los sentimientos de autocompasión y los celos. Instigará a guardar rencor y alimentará la amargura. Su propósito siempre es el mismo: dividir y destruir tu hogar. Cuando en el pueblo de Dios hay armonía, los milagros comienzan a suceder. Esa armonía crea un ambiente propicio para que el poder sobrenatural de Dios obre milagros y fluya libremente. Por eso Satanás siempre está tentándonos para que destruyamos ese ambiente de armonía, para que nos enojemos unos con otros y estropeemos las cosas. Con demasiada frecuencia caemos en sus maquinaciones, sólo porque no nos percatamos de lo perjudicial que es la contienda. Pero basta con mirar cuidadosamente la Palabra de Dios para resolver ese problema. Santiago 3:16 nos dice que: «…donde hay envidias y rivalidades, allí hay confusión y toda clase de mal». No abras la puerta de tu casa dándote "el lujo" de permitir disputas en tu familia. Detén la destrucción antes de que empiece. Aférrate a la Palabra de Dios, y descubre lo que ella dice acerca del poder de la unidad. Deja de mirar a tu familia desde tu propia perspectiva limitada y empieza a verla como Dios la ve―¡como una fuente de poder! De esa manera no te verás arrastrado hacia una contienda cada vez que se caldeen los ánimos en tu casa. Determina ahora mismo que no permitirás que el diablo tome a tu familia. Al contrario, ora por ella, apóyala, ámala. Únelos a todos para que puedan disfrutar de un pedacito de cielo, aquí en la Tierra. Lectura bíblica: Colosenses 3:12-25 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

«Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando estén pasando por diversas pruebas. Bien saben que, cuando su fe es puesta a prueba, produce paciencia» (Santiago 1:2-3) Lo admito, es difícil entusiasmarse cuando uno atraviesa por pruebas y dificultades. Pero, ¿podrías entusiasmarte si todas tus necesidades fueran suplidas, sin que te falte nada? Bueno, según la Palabra de Dios, si aprendes a ser paciente en las pruebas y dificultades, estarás en la mejor posición para que eso se cumpla en tu vida. La paciencia no es lo que te imaginas. La paciencia no significa que debe contentarte con el segundo lugar, ni significa que debes soportar humildemente mientras el diablo hace lo que quiere contigo. No, la paciencia es una palabra con poder. Esta palabra en el Nuevo Testamento traducida del griego original significa literalmente: "Ser constante todo el tiempo, o ser de la misma forma todo el tiempo sin importar lo que pase". Para entender el poder que ese significado conlleva, hay que recordar que la paciencia es uno de los grandes atributos de Dios. La Biblia dice que Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Piensa en eso por unos instantes. La persona que permaneces constante ante toda adversidad es una persona con mucho poder, ¿no es cierto? Sin duda, Dios tiene todo ese poder. ¿Pero sabes qué? ¡Tú también lo tienes! Por el poder del Espíritu Santo que vive en ti, tú puedes ser el mismo en forma constante a pesar de lo que suceda. Si pones tu confianza en la Palabra de Dios y dejas que la paciencia haga su obra, sin importar lo que suceda, nunca tendrás que aceptar nada distinto a la victoria. Ahora, ese sí que es motivo para entusiasmarse. Lectura bíblica: 2 Timoteo 3:10-17 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

«El soborno es como tener un amuleto de la suerte; ¡el que lo da, prospera!» (Proverbios 17:8 NTV) Si pudiera darte un regalo en esta Navidad, te daría la Palabra de Dios. Preferiría darte eso que un millón de dólares. Tú puedes malgastar un millón de dólares de forma muy rápida; en cambio, la verdad de la Palabra de Dios permanece para siempre. Además, podrá sacarte de situaciones en las que un millón de dólares no podría hacer nada por ti. Kenneth y yo somos personas sencillas y comunes. Pero el día en que nos aferramos a la Palabra de Dios, nos aferramos a algo muy fuera de lo común, lo cual transformó cada área de nuestra vida. Nada de lo que nos ha sucedido ha sido por nuestra causa. Todo lo que ha pasado ha sido por la Palabra de Dios. En realidad, ni siquiera tengo que conocerte para decirte que si obedeces la Palabra de Dios de todo corazón y no temes cuál sea la voluntad de Dios para tu vida, serás feliz y prosperado más de lo que puedas imaginarte. Por supuesto que, si lo haces, es posible que te tilden de extremista. La gente dice eso de nosotros todo el tiempo, pero no nos importa. En realidad, somos extremistas. Y si pones tu fe en la Palabra de Dios, también lo serás. Extremadamente saludable. Extremadamente próspero. Extremadamente bendecido. ¡Feliz Navidad! Lectura bíblica: Salmos 119:56-65 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

«Pero cuando se manifestó la bondad de Dios, nuestro Salvador, y su amor para con los hombres... el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo, nuestro Salvador, para que al ser justificados por su gracia viniéramos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna» (Tito 3:4,6-7) Un pacto de gracia. Eso es lo que nosotros tenemos con el Dios todopoderoso. Si en realidad entendieras la importancia de este pacto, nunca más serías el mismo. ¿De qué se trata exactamente ese pacto de gracia? Es una relación de favor que te da acceso al poder de otra persona. Una ilustración del pacto de gracia es el pacto que los miembros de las antiguas familias sicilianas tenían con el "padrino" de la "familia". En ese clan, una persona en una situación de desventaja podía pedirle al padrino un favor. El padrino decía: «Te concederé este favor y a cambio te pediré otro. Llegado el momento oportuno, te haré saber cuál será ese favor». Una vez que el padrino decía esas palabras, la persona en desventaja se llenaba de emoción. De repente, sabía que se había quitado un gran peso de encima. Si alguien trataba de causarle problemas, ese alguien tendría que entenderse con el padrino, quien ejercía todo el poder. La actitud de la persona en desventaja cambiaba por completo; salía de la presencia del jefe de la familia con la confianza plena de que no tenía de qué preocuparse. Ya no se veía a sí mismo en su mente pequeño y sin poder. Había obtenido favor (o gracia) con el poderoso. Esa persona se iba pensando: "Todo está arreglado. Sólo debo cumplir lo que el padrino me pida―y él sabe que no tengo nada; así que cualquier cosa que me pida que haga, él proveerá los medios para hacerlo". Eso es gracia: la voluntad de Dios para establecer un pacto de sangre con nosotros mediante el cual nos da todo lo que Él tiene a cambio de todo lo que nosotros tenemos. Él tomó nuestro pecado para entregarnos a cambio Su justicia. Tomó nuestras enfermedades para darnos Su salud. Él tomó nuestra pobreza para suplir todo lo que necesitamos conforme a Sus riquezas en gloria. Siempre que Dios nos pide que hagamos algo, Él pone a nuestro alcance todo lo que necesitamos para hacerlo. El gran Jehová, el Dios del cielo y de la Tierra, es nuestro Padre Dios. ¿Comprendes lo que eso significa? Si estás cubierto por la sangre de Jesús, has sido hecho un hijo de pacto del Ser más poderoso del universo. ¡Atrévete a ocupar tu lugar en la familia! Lectura bíblica: Lucas 4:14-21 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

«Por tanto manténganse… con los pies calzados en preparación [para enfrentar al enemigo con gran estabilidad y firmeza, la prontitud y el alistamiento que producen las buenas noticias] de predicar el evangelio de la paz» (Efesios 6:14-15, AMP) La Preparación. Cuando se trata de la lucha espiritual, esta es una palabra que debes tener muy presente. Pero la mayoría de los creyentes no le prestan mucha atención. Es decir, no se preparan por adelantado. Pierden el tiempo en otras cosas y cuando el diablo hace su jugada, se ponen en alerta y tratan de resistirlo con la Palabra… y por lo general, fracasan. Yo hacía lo mismo, hasta que el Señor me enseñó lo contrario. Acostumbraba a esperar hasta antes del inicio de las campañas para orar. Cuando Satanás nos atacaba por un lado, yo lo confrontaba en esa área. Luego él nos atacaba en otro frente, y yo lo contraatacaba ahí. Pero un día, el Señor me mostró que al esperar hasta el último momento para prepararme, le estaba dando tiempo a Satanás para reagrupar sus fuerzas en mi contra. Por consiguiente, yo estaba perdiendo muchas de mis batallas. Entonces el Señor me dijo algo que jamás olvidaré: Si hubieran expulsado a Al Capone de Chicago cuando sólo era un don nadie, no hubieran tenido un problema tan grande con él más adelante. Pero como esperaron hasta que llegara a ser un delincuente de primera clase que contaba con muchos aliados, tuvieron que reunir a todo un ejército para poder derrotarlo. Cuando oí eso, me propuse que nunca más me volverían a tomar desprevenido. Empecé a orar por las campañas con semanas de anticipación, para establecer el trasfondo espiritual de las mismas antes de que éstas se iniciaran. En lugar de dejar que Satanás atrincherara sus fuerzas, lo echaba fuera antes de que pudiera levantar alguna fortaleza. Cuando empecé a ponerlo en práctica, alcanzamos más victorias de las que habíamos obtenido antes. No dejes que el diablo te sorprenda con la guardia baja. ¡Prepárate! Empieza desde hoy a orar y a hablar la Palabra de fe sobre tu familia, tu trabajo y tu iglesia. Prepárate para proclamar el evangelio de la paz. Entonces, si Satanás te causa problemas, estarás bien preparado para sacarlo corriendo de la ciudad. Lectura bíblica: 1 Samuel 17:12-51 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

«No se preocupen por nada. Que sus peticiones sean conocidas delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias» (Filipenses 4:6) ¿Será posible disfrutar de una Navidad feliz, aun cuando estés cargado de presión extrema? Sí, se puede, y no tienes que irte a otro lugar para tenerla. No importa cuán grandes o pequeños sean los problemas por los que estés atravesando, puedes gozar de la mejor y más maravillosa temporada navideña que hayas tenido en tu vida —libre de preocupaciones—. Y puedes empezar a disfrutarla ahora mismo. Como creyente, quizás conozcas el versículo bíblico que dice que no hay que estar preocupado por nada. Pero, ¿en realidad lo has tomado en serio como para aplicarlo a tu vida? Es muy probable que no lo hayas hecho, porque aún no has llegado a darte cuenta del peligro que representan esos afanes y que son parte de la estrategia del diablo en tu contra. Así es, la preocupación es una de las principales armas del enemigo. Si el diablo logra que te afanes, se valdrá de las presiones económicas, las presiones familiares y las presiones de tu agenda—que son parte "normal" de la vida cotidiana—, para que te agobien y te lleven a más problemas de los que puedas imaginarte. La ciencia médica ha descubierto que la gran mayoría de la gente hospitalizada en los Estados Unidos padece de enfermedades causadas por la preocupación y la tensión. Sin embargo, a pesar de esa realidad, hay muchos creyentes que se afanan sin siquiera darse cuenta de ello. Se preocupan porque son muy pequeños o muy flacos, o por alguna otra cosa. Se afanan por esto y lo otro, sin darse cuenta de que han estado pecando. "¿Pecando, hermano Copeland?" ¡Sí! Para el creyente nacido de nuevo, lleno del Espíritu y que posee una Biblia, preocuparse es un pecado. Por lo tanto, aunque envíes tarde tus tarjetas navideñas y 45 personas estén llegando tarde a la cena de Navidad, no te afanes. Mejor haz lo que la Biblia dice: Ora, presenta tus peticiones a Dios… y alábalo por la respuesta. Luego, recibirás paz. Así que disfruta de una verdadera y muy Feliz Navidad, ¡totalmente libre de preocupaciones! Lectura bíblica: Mateo 6:24-34 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

«Dichoso el hombre que honra al Señor y se deleita obedeciendo sus mandatos... vivirá sin temor a las malas noticias, y su corazón estará firme y confiando en el Señor» (Salmos 112:1,7) ¿Estás preparado para hacerle frente a alguna crisis? No esperes hasta que la crisis te tome por sorpresa para saber si lo estás. Prepárate ahora mismo. Eso fue lo que una pareja de colaboradores hizo. Estaban enfrentando una situación que hubiera aterrorizado a cualquiera. Pero cuando la crisis los golpeó, sus corazones estaban tan afirmados en la Palabra de Dios que su reacción inmediata fue actuar en fe, no en pánico. Lo que más me impresionó cuando oí su testimonio fue una expresión que repitieron varias veces: "Si no depositas, no puedes hacer retiros". Lo que ellos querían decir es que si no te tomas el tiempo para depositar la Palabra en el corazón, ésta no estará allí más tarde cuando la necesites. Terminarás lleno de dudas y en crisis, en lugar de con fe y el poder que necesitas para salir adelante. Una situación como la que enfrentó esta pareja podría ser fatal. Esta pareja tenía un niño de dos años que había sufrido una caída, en la cual se había fracturado el cráneo y lesionado seriamente el cuello. Como resultado, no sentía ni los brazos ni las piernas, y no podía moverse. A pesar de tener que llevarlo a la sala de emergencias, ellos se sintieron inundados de una paz inmensa. En lugar de lamentarse y llenarse de temor, se pusieron a orar con fe, diciendo: "Por las heridas de Jesús, nuestro hijo es sano". Efectivamente, en pocas horas, el niño fue restaurado por completo. Aun las radiografías comprobaron que había ocurrido un milagro. La moraleja de esta historia es la siguiente: la victoria no se obtuvo con la desaparición de las lesiones del cuerpo de ese niño, sino durante los días, las semanas y los meses previos, cuando sus padres estaban oyendo mensajes, estudiando la Palabra y orando en el Espíritu. La victoria se obtuvo porque ellos habían invertido tiempo para edificarse en la Palabra; al llegar la crisis, pudieron estar firmes. ¡Ahora es el momento para edificar un fundamento firme como la roca! No esperes hasta enfrentar alguna crisis. Deposita la Palabra en abundancia en tu corazón ahora, para que cuando la necesites, ésta fluya con poder. Recuerda: "Si no depositas, no puedes hacer retiros". ¡Empieza hoy mismo a efectuar esos valiosos depósitos! Lectura bíblica: Salmo 112 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

«Encomienda al Señor tus acciones, y tus pensamientos serán afirmados» (Proverbios 16:3) Quizás en este momento estés a punto de tomar una decisión muy importante… Un cambio en el trabajo, en la iglesia o en tu vida personal. Sabes que necesitas consejo divino y has estado esperando con ansiedad que Él te diga algo. Si ésa es tu situación, ¡no pierdas la calma! Para ser guiado por el Señor no es necesario pasar por un proceso largo que sólo "los profesionales" espirituales llegan a dominar. Yo descubrí eso hace años cuando era una recién convertida. Quería vivir de una forma que fuera agradable a Dios, pero no sabía cómo tomar decisiones que estuvieran de acuerdo con Su voluntad. Entonces, un día mientras estudiaba la Biblia, descubrí Proverbios 16:3. De inmediato me aferré a este versículo y empecé a aplicarlo a mi vida, y ahora puedo decirte por experiencia propia que ¡funciona! También funcionará para ti si pones en práctica lo que dice ese versículo. Encomienda sin reservas tus obras y tus caminos al Señor; entrégaselas por completo. Entonces, Él empezará a ajustar tus pensamientos para que sean como los de Él, y en algún momento sabrás lo que debes hacer. Por supuesto, la fe está envuelta en el proceso. Uno de los requisitos es la confianza en Dios, y no podrás tenerla sin alimentarte de la Palabra. Luego, cuanto más encomiendes al Señor tus obras y cuanto más confíes en Él, te será más fácil y tendrás más confianza en tu habilidad de escuchar. Empieza ahora mismo con cualquier problema que te esté agobiando. Ora y ponlo en las manos del Señor. En otras palabras, cuando ores, cree que recibirás. Deja de preocuparte y empieza a creer. Aprende a vivir de esta manera, y no importa si has sido cristiano por 30 minutos o por 30 años, ¡tus pensamientos serán afirmados y tus obras saldrán bien! Lectura bíblica: Salmos 37:1-7 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

«Pues el que habla en lenguas extrañas le habla a Dios, pero no a los hombres; y nadie le entiende porque, en el Espíritu, habla de manera misteriosa» (1 Corintios 14:2) ¿Alguna vez te has preguntado por qué le está tomando tanto tiempo al Señor poner las cosas en orden en la vida de la Iglesia o en tu propia vida? Si te has preguntado eso, déjame decirte algo que aprendí hace algunos años: no es el Señor quien se atrasa, ¡sino nosotros! No es culpa de Dios que la Iglesia todavía tenga manchas y arrugas como tampoco es culpa de Dios que no estemos viviendo en victoria total. Él es el gran "YO SOY" y está siempre dispuesto a oírnos. Somos nosotros los que nos quedamos siempre cortos. Podemos comparar eso con la recepción de una radio. Si uno no sintoniza la frecuencia exacta, no podrá oír la emisora. No es culpa de la estación, pues las señales están siendo emitidas. Lo que ocurre es que uno no ha sintonizado la frecuencia correcta. Eso mismo nos pasa a nosotros. No hemos sintonizado nuestro espíritu lo suficiente como para que reciba la voz del Espíritu de Dios. Sí, de vez en cuando recibimos algunas cosas, pero por lo general hacemos que la señal se desvanezca; no sintonizamos de una forma constante la frecuencia de Dios. ¿Cómo puedes ajustar tu sintonía espiritual? Orando en el Espíritu. La oración en otras lenguas es el método más rápido y eficaz que conozco para sintonizar la frecuencia de Dios. Pues, en lugar de orar tus propios pensamientos y planes, estarás orando los de Dios. La Biblia dice que cuando oras en lenguas le hablas misterios a Dios. En el espíritu estás mencionando partes del plan de Dios que ni siquiera entiendes con tu mente. Por la unción del Espíritu Santo, estás orando según la perfecta voluntad de Dios. Dios sabe cómo librar a Su pueblo y cómo convertirnos en la Iglesia gloriosa sin mancha ni arruga. Él tiene un plan que funciona. Y si nos conectamos con ese plan y comenzamos a liberarlo en la Tierra por medio de la oración en el Espíritu, orando conforme a Su voluntad y no según la nuestra, nuestra era presente llegará muy pronto a su fin. Si todos sintonizamos nuestra mente y nuestro corazón con lo que Dios está haciendo, habrá una explosión del poder de Dios que transformará este mundo. Comienza a ajustar tu sintonizador espiritual hoy mismo. Invierte una hora orando en otras lenguas. Pon tu espíritu en la longitud de onda de Dios y mira cuán rápido las manchas y las arrugas comienzan a desaparecer de tu vida. Lectura bíblica: 1 Corintios 14:1-19 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

«En ese momento apareció, junto con el ángel, una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios y decían: «¡Gloria a Dios en las alturas! ¡Paz en la tierra a todos los que gozan de su favor!» (Lucas 2:13-14) La Navidad es una época muy importante del año. Es la temporada cuando el mundo entero oye el mensaje del nacimiento de Jesús y la gente se vuelve más bondadosa. Es el tiempo perfecto para sembrar semillas de amor en la vida de las personas que encontramos en el camino. Esas semillas a veces pueden adquirir la forma de una palabra amable a alguien en medio del bullicio y el trajín de las compras. Otras veces, pueden tomar la forma de una oportunidad de orar por alguien y ministrarle. Pero no importa dónde te encuentres, debes estar preparado para aprovechar cualquier oportunidad para ayudar a los demás. Yo he tenido experiencias asombrosas después de entregar unos cuantos dólares a alguien en necesidad. En el momento de entregar ese dinero, les digo: "Este dinero es del Señor Jesucristo. Yo le sirvo a Él y Él me ha dicho que te ayude". Es asombroso ver cómo la gente está más dispuesta a oír cuando uno dice las cosas con amor. Mucha gente nunca ha conocido a nadie que de verdad les muestre interés ni amor. En esta temporada navideña, se esa clase de persona para con los demás. Difunde el mensaje de paz que es posible en Jesucristo, y el de Su buena voluntad para con los hombres. ¡Quién sabe cuántas de esas semillas echen raíces un día y hagan entrar a alguien en el glorioso reino de Dios! Lectura bíblica: Lucas 2:1-20 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

«Por lo tanto, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas» (Mateo 6:33) Siempre que Kenneth y yo hablamos de vivir por fe, sé que hay personas que piensan: "Eso es fácil para ustedes, porque son predicadores y han tenido éxito". En cierto modo es verdad que hemos tenido éxito, pero ha sido así porque nuestro llamado exige que le pongamos atención a Dios, y ponerle atención a Él siempre produce éxito. Pero no siempre hemos vivido de esa manera. Es más, la primera vez que vi a Kenneth Copeland en persona, lucía lo más lejano a un predicador que alguien pudiera ser. Era piloto de aviones y cantaba en clubes nocturnos. En cuanto a mí, era una estudiante universitaria que no sabía nada del nuevo nacimiento y que había dicho que jamás me casaría con algún predicador. Poco después de casarnos, Kenneth inició un negocio que pensamos que nos haría ricos. Dejé mi trabajo y me fui a trabajar para esa nueva compañía. Dos semanas más tarde, el negocio fracasó. Terminamos durmiendo en una cama plegable que se hundía en la mitad. Teníamos una mesita metálica que Kenneth había fabricado en la secundaria y un televisor en blanco y negro. No teníamos ni refrigerador, ni estufa. Cocinaba en mi cafetera y en una sartén eléctrica, y ponía la comida afuera en una caja de cartón para que se mantuviera fría. Estábamos en la quiebra, sin empleo y endeudados hasta la coronilla. No teníamos a donde ir, ni muebles. No teníamos absolutamente nada. Entonces, un día, tomé la Biblia que la madre de Kenneth le había regalado para su cumpleaños. Ella le había escrito una dedicatoria con este versículo: «Por lo tanto, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas». La abrí y leí Mateo 6. Decía que Dios tenía cuidado de las aves. Por primera vez en mi vida entendí en mi corazón que Dios se interesaba por mí. Me imaginé que si Él cuidaba de las aves, ¡ciertamente cuidaría de mí! Me arrodillé en aquella habitación casi vacía y le dije a Jesús que si Él podía hacer algo con mi vida, yo se la entregaba. Eso es todo lo que recuerdo haber dicho. No sabía que acababa de nacer de nuevo. Dos semanas después, Kenneth encontró un trabajo. Nos mudamos a un apartamento amueblado y compramos un mejor automóvil. En medio de todo eso, sucedió algo más: Kenneth también nació de nuevo. No te preocupes si "no has tenido éxito". Por supuesto que nosotros no lo tuvimos al principio. Sigue caminando con Dios y deja que Él te dé la victoria. Él es un Dios bueno para con todos (Salmos 145:9). Toma la decisión en tu corazón de buscarlo primero a Él, y todas las otras cosas serán añadidas. Lectura bíblica: Salmo 128 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

«El amor nunca falla» (1 Corintios 13:8, AMP) El temor al fracaso. Es algo que todos hemos experimentado alguna vez en la vida. La psicología nos dice que debemos hacer cambios para enfrentar ese temor. Pero la Palabra de Dios nos dice que hay una manera de vivir a prueba de fracasos: el camino del amor. Si quieres conocer el verdadero éxito, deberás aprender a ser movido y motivado por el amor. Eso fue lo que Jesucristo hizo cuando estuvo en el mundo. Cuando Juan el Bautista fue brutalmente asesinado, Jesús se apartó para estar solo, pero aún en esa hora de agotamiento físico y mental, no se desvió del camino del amor. En Mateo 14:6-14 leemos que cuando Él vio la gran multitud que lo seguía, tuvo compasión de ellos y sanó a los enfermos. Solía preguntarme cómo pudo Jesús volver la espalda a ese terrible crimen y no tomar venganza. Pero lo que yo no había visto es que Jesús, en efecto, sí se vengó. Él venció las obras de Satanás con la compasión, venció el odio con el amor. Atacó a Satanás en el mundo espiritual al destruir sus obras que producen males y enfermedades. La compasión no trata las cosas a un nivel superficial, sino que va a la raíz del problema; y por eso siempre triunfa. Podrías decir: "Un momento, yo no puedo hacer eso; yo no soy Jesús". ¡Sí, si puedes! Porque la Palabra de Dios dice que el amor de Jesús ha sido derramado en tu corazón (Romanos 5:5). Y 1 Juan 2:5 dice que el amor de Jesús se perfecciona en ti cuando guardas la Palabra de Dios. Comprométete hoy a vivir una vida de amor. Observa a Dios convertir el fracaso en éxito en tu hogar, en el trabajo y en cualquier situación, porque ¡el amor nunca falla! Lectura bíblica: Mateo 14:1-14 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

«Por tanto, vivan en el Señor Jesucristo de la manera que lo recibieron: arraigados y sobreedificados en él, confirmados en la fe y rebosantes de acciones de gracias, que es como fueron enseñados» (Colosenses 2:6-7) Confirmados en la fe y rebosando en acciones de gracias. En estos días, esas dos cosas parecen ser una combinación extraña. Durante los últimos años, mucha gente ha aprendido acerca de la fe y acerca de lo que significa abundar en acciones de gracias, pero ha sido difícil operar en ambas cosas a la vez. La gente de fe quiere confesar la Palabra todo el tiempo, pero no alaba mucho a Dios. Y a quienes les gusta alabar a Dios, sólo quieren saltar, gritar, danzar y pasarla bien con el Señor, y es algo difícil convencerlos de que tomen la Palabra en serio. El éxito es el resultado de combinar ambos a la vez. Así que, ¡hazlo! Combina esas dos cosas en tu vida. Cuando te encuentres atravesando una dificultad, no te limites a quedarte con el ceño fruncido y los puños cerrados, aferrado a tu fe. Levanta también las manos en alto y alaba. Comienza a dar gracias a Dios aun en medio de lo que está sucediendo a tu alrededor. Sigue dándole gracias por la respuesta hasta que la recibas. Además de mantenerte firme en la Palabra, deja que el gozo del Señor te ayude a danzar de júbilo sobre ella por un tiempo. Eso te llevará a cumplir tu destino de una forma más rápida… y tanto tú como Dios se gozarán mucho más en el camino. Lectura bíblica: Colosenses 2:1-10 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

«La palabra de Cristo habite ricamente en ustedes…» (Colosenses 3:16) Las cosas en este mundo van de mal en peor. Recientemente, el Espíritu Santo ha estado poniendo un mensaje urgente en mi corazón. Me ha estado diciendo: "Acércate más a tu Padre celestial, cultiva tu relación con Él. Si no lo haces, no te irá bien; pero si lo haces, verás el derramamiento más glorioso de Dios que jamás podrías imaginarte". Ese mensaje no es sólo para mí. Es también para ti y para todo creyente sobre la Tierra. Vivimos en los últimos días de esta época. Cristo vendrá pronto. Es un tiempo emocionante, pero también es un tiempo peligroso. Quienes no hagan lo que el Espíritu dice y no se acerquen al Señor, irán de calamidad en calamidad. No obstante quienes obedezcan, vencerán las calamidades y las convertirán en cosas gloriosas, en el nombre de Jesús. El primer paso para acercarte más a Dios es entender que llegas a conocerlo primero en Su Palabra. El tiempo que empleas en meditar en el Nuevo Testamento es tiempo dedicado a Jesús. La mayoría de los creyentes no se da cuenta de esto. En vez de conocer al Señor por medio de Su Palabra, muchos tratan de hacerlo a través de los sentidos físicos, y desde ya que eso no da resultado. Para que el Espíritu Santo controle tu mente es necesario que la Palabra predomine en tus pensamientos; con el tiempo, tus sentimientos seguirán el orden correcto de las cosas. Recuerda esto: Juan 1 dice que Jesús es la Palabra. Eso significa que cuando le dedicas tiempo a la Palabra, le estás dedicando tiempo a Jesús. Cuando la Palabra de Dios habita ricamente en ti, ¡Jesús también lo hace! No vivas de calamidad en calamidad. Al contrario, toma esos eventos y conviértelos en algo glorioso, en el Nombre de Jesús. Acércate más a Jesucristo y a la Palabra de Dios para que te vaya bien en estos tiempos peligrosos. Lectura bíblica: Juan 1:1-14 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

«Así ha dicho el Señor: «Reprime tu llanto y tus sollozos; seca las lágrimas de tus ojos, porque no has trabajado en vano: tus hijos volverán de ese país enemigo.—Palabra del Señor. » Tus descendientes tienen esperanza; tus hijos volverán a su propia tierra.—Palabra del Señor.» (Jeremías 31:16-17) Jesús nos ha redimido de la maldición. A muchos se nos ha enseñado muy bien acerca de esa redención del pecado, de la enfermedad y de la pobreza en nuestra propia vida. Pero muchas veces se nos olvida que esa redención también ejerce poder sobre la destrucción que el diablo intenta traer sobre la vida de nuestros hijos. En Deuteronomio 28, versículos 16 al 68, leemos acerca de la maldición de la ley. Observa lo que la maldición dice en cuanto a los hijos: «Ante tus propios ojos tus hijos y tus hijas serán entregados a otra gente, y tú no podrás impedirlo, y día tras día tus ojos desfallecerán esperando que vuelvan» (Versículo 32). «Tendrás hijos e hijas, pero no los retendrás, porque serán llevados en cautiverio» (Versículo 41). Un sin número de padres cristianos se encuentran sufriendo, sin necesidad, las consecuencias de esa maldición. Sus hijos e hijas están siendo llevados cautivos por las drogas, el alcohol y las perversiones. ¡Pero no debe ser así! Debido a que Jesucristo ya anuló la maldición de la ley, estos padres tienen la autoridad en el nombre de Jesús de echar a Satanás fuera de la vida de sus hijos. No dejes que el diablo tome el control de tus hijos. Cuando observes en ellos las primeras señales de rebeldía, confiesa las promesas de Dios sobre ellos y rehúsate a darle al diablo lugar para hacer de las suyas. Recuerda que tus niños no entienden acerca de las fuerzas invisibles que vienen contra ellos. Por lo tanto, tu responsabilidad como padre o madre es levantarte contra esas fuerzas en defensa de ellos. Así que cumple con tu deber. Luego, aprovecha cada oportunidad para mostrarles tu amor. Dios sabe cómo liberar a tus hijos. Haz tu parte y confía en que Dios hará la Suya, ¡y los hará volver de la tierra del enemigo! Lectura bíblica: Isaías 60:1-5 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

«El que antes robaba, que no vuelva a robar; al contrario, que trabaje y use sus manos para el bien, a fin de que pueda compartir algo con quien tenga alguna necesidad» (Efesios 4:28) Siempre me asombra que, cuando predico sobre la prosperidad, alguien se acerca y me dice: "Yo no necesito mucho dinero. Soy una persona sencilla con una vida sencilla. Simplemente le pido a Dios lo suficiente para suplir mis necesidades". Algunos creen que eso significa ser humilde, pero no lo es. ¡Es egoísmo! No lo consideran así, pero en realidad están diciendo: "Lo único que me preocupa es poder cubrir mis necesidades. No tengo deseos de ayudar a satisfacer las necesidades de los demás". Bien, esas personas podrían pedirle a Dios un millón de dólares, usar lo suficiente para cubrir sus necesidades y donar el resto. Pero ni siquiera se les ocurre hacerlo, ya que cuando se trata de dinero, el mundo les ha lavado el cerebro haciéndoles creer que si tienen exceso, deben guardarlo. Esa creencia ha sido un obstáculo para el ministerio de Jesucristo en el mundo de hoy. Ha hecho que ministros del evangelio abandonen su llamado y consigan trabajos seculares para poder subsistir. Esto también ha perjudicado a las iglesias y paralizado el crecimiento de los ministerios que hubieran podido alcanzar miles de almas para el Señor. No hay duda de que se necesita dinero para predicar el evangelio. Jesús lo sabía, y contrario a lo que piensa mucha gente, el ministerio de Jesús no carecía de fondos. Había tanto dinero circulando por Su ministerio que fue necesario nombrar un tesorero: su nombre era Judas. Pero Jesús no acumuló ese dinero para Sí mismo. Lo entregó para cubrir las necesidades de los que le rodeaban. Tal era Su fama de ser generoso que en la noche de la última Cena, cuando Judas salió repentinamente de la habitación, los discípulos creyeron que Jesús lo había enviado a darles a los pobres. ¿Puedes imaginarte lo mucho y las tantas veces que Jesús le había dado a los pobres para que los discípulos dieran ese hecho por sentado? Jesús jamás fundó ningún imperio mundano para Sí. Pero eso no significa que era pobre. Quiere decir que era la persona más generosa que jamás haya existido sobre la faz de la Tierra, y ya es tiempo de que comencemos a seguir Sus pasos. No rechaces la riqueza que Dios quiere darte sólo porque crees que no la "necesitas". Atrévete a aceptarla, y luego repártela con quienes sí la necesitan. Deja de trabajar para vivir y empieza a trabajar para dar… y descubrirás el verdadero propósito de las riquezas. Lectura bíblica: Lucas 12:15-31 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

«Honra al Señor con tus riquezas y con lo mejor de todo lo que produces. Entonces él llenará tus graneros, y tus tinajas se desbordarán de buen vino.» (Proverbios 3:9-10) El libro de Proverbios nos expone un principio muy básico para tener éxito. Y es el siguiente: si quieres que Dios te honre y te bendiga en algún aspecto de tu vida, deberás honrarle en esa área en particular. Si quieres que Dios te bendiga económicamente, deberás honrarle con tu dinero, o como este versículo lo dice, con lo mejor de todo lo que produces. En otras palabras: tendrás que diezmar. Kenneth y yo sabemos eso por experiencia. Cuando empezó nuestra vida con el Señor, estábamos en una situación económica terrible. Estuvimos en esa condición por varios años porque no éramos constantes diezmando. ¡Tratábamos de diezmar por algún tiempo, pero luego abandonábamos! Entonces, un día, tomamos la decisión firme de diezmar sin importar las consecuencias. Ahí fue cuando empezamos a salir de los problemas económicos. Cuando empezamos a honrar a Dios con nuestro diezmo, entonces el Señor empezó a bendecirnos en ese aspecto de una manera milagrosa. Quizás digas: "Bueno Gloria, la verdad es que en este momento no puedo darme el lujo de diezmar". Déjame decirte que no puedes darte el lujo de no hacerlo. Si no empiezas en este momento a honrar a Dios con tu dinero, el próximo año te encontrará en la misma situación económica. Así que, hazlo aunque parezca que no puedes hacerlo. ¡Dios es fiel! Si le honras con el diez por ciento que le pertenece, Él te ayudará con el resto. Dale al Señor las primicias. Hazlo con fe y lleno de expectativa. Al diezmar, adora a Dios y agradécele por lo que ya ha hecho en tu vida. Te quedarás maravillado cuando veas lo que Él puede hacer. Lectura bíblica: Malaquías 3:8-12 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados

«Porque de cierto les digo que cualquiera que diga a este monte: "¡Quítate de ahí y échate en el mar!", su orden se cumplirá, siempre y cuando no dude en su corazón, sino que crea que se cumplirá» (Marcos 11:23) Jesús no dijo: "Cualquiera que le hable a Dios acerca de este monte". Él dijo que deberíamos hablarle directamente al monte, declarando lo que deseamos que haga. Desde el punto de vista humano, eso parece ridículo. Pero 1 Corintios 1:27 nos explica que Dios ha escogido lo que el mundo considera ridículo para confundir a los sabios. Al mundo siempre le parecerá una tontería que un creyente hable como si lo que Dios ha prometido fuera una realidad, especialmente cuando esas promesas parecen contradecir la evidencia física a nuestro alrededor. Pero si quieres mantener al enemigo derrotado, ésa es la manera en que deberás hablar. La Biblia dice que ¡Dios mismo habla de esa manera! En Romanos 4:17, leemos que Dios «…llama las cosas que no existen, como si existieran». Dios no espera hasta que las circunstancias estén en orden para hablar; al contrario, las circunstancias se ponen en orden porque Él habla. Tú puedes hacer lo mismo si haces que tus palabras estén de acuerdo con las de Dios, y las confiesas con tu boca por fe. Quizás te preguntes: "Pero, ¿y si nada sucede después de hablar? ¿Qué pasa si la situación no cambia inmediatamente?". Cuando Jesús le habló a la higuera en Marcos 11:14, no regresó instantes más tarde para ver qué había sucedido. Cuando le habló, Él lo consideró un hecho. Sigue Su ejemplo. Deja que tu fe hable. Ponte de acuerdo con la Palabra de Dios. Lectura bíblica: Lectura bíblica: Marcos 11:12-23 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados

«Y cuando oren, si tienen algo contra alguien, perdónenlo, para que también su Padre que está en los cielos les perdone a ustedes sus ofensas» (Marcos 11:25) Son pocos los creyentes que entienden bien la estrecha correlación entre la fe y el perdón. Jesús habló de esa relación en la enseñanza sobre la fe que mueve montañas, según Marcos 11:22-26. Él dijo: «Por tanto, les digo: Todo lo que pidan en oración, crean que lo recibirán, y se les concederá. Y cuando oren, si tienen algo contra alguien, perdónenlo…» (versículos 24-25). Jesús unió esas dos frases a propósito. Su propósito era que entendiéramos que liberar a los que nos han ofendido es fundamental para recibir de Dios. El quería que grabáramos en nuestro corazón el hecho que no podemos recibir respuesta a nuestras oraciones y al mismo tiempo, guardar rencor. El rencor obstaculiza el canal de la fe y te deja indefenso, sin poder alguno en contra de los obstáculos de la vida. Si has estado orando por algo y parece que la respuesta no llega, examina tu corazón para ver si tienes falta de perdón. Pídele al Espíritu Santo que saque a la luz cualquier rencor que esté escondido. Quita de en medio lo que esté paralizando tu fe, y pronto verás cumplirse las cosas por las cuales has estado orando. Lectura bíblica: Mateo 18:21-35 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

«Por tanto, es necesario que prestemos más atención a lo que hemos oído, no sea que nos extraviemos» (Hebreos 2:1) A todos nos ha sucedido. Ponemos un poco de la Palabra de Dios en nuestros cinturones espirituales. Obtenemos algunas victorias. Por primera vez en muchos años nos va muy bien en la vida. Pero, de pronto, nos desviamos del camino y nuestro mundo se derrumba, y tenemos que comenzar otra vez. Eso fue lo que le sucedió a los creyentes de quienes se habla en la carta a los Hebreos. Habían avanzado tanto en la vida espiritual que ya podían ser maestros. Pero con el tiempo se desviaron tanto del camino que fue necesario volver a alimentarlos como a bebés de pecho (lee Hebreos 5:12). ¿Qué fue lo que los hizo tropezar de esa manera? Ellos dejaron que otros asuntos se interpusieran en el camino de la fe. Dejaron que se les olvidaran las promesas de Dios. Por esa razón se desviaron. Esto mismo le ha sucedido a multitud de creyentes en los últimos años. "Bueno, hermano Copeland —dicen algunos—, estamos cansados de este asunto de la fe. La verdad es que no tenemos tanto tiempo para permanecer en la Palabra". Esos creyentes se han olvidado de las promesas de Dios. No es que hayan dejado de creer en ellas; están más interesados en otras cosas. Han bajado mucho su nivel de conocimiento de la Palabra, y ya que un nivel bajo de Palabra equivale a niveles bajos de fe, pronto empezaron a sufrir derrotas en áreas de su vida donde antes habían triunfado. No dejes que eso te suceda. Cuando las cosas vayan bien, no sólo disfrutes las bendiciones de Dios, sino que también profundiza en lo que Él tiene para ti. Presta más atención a las promesas de Dios, concéntrate en seguir adelante y en fortalecerte espiritualmente, no sólo para que te sea suplido lo que necesitas, sino también para ayudar a los demás en sus necesidades. Recuerda: Un nivel bajo de la Palabra = un nivel bajo de fe = tropiezo. No te distraigas tanto disfrutando las victorias presentes, para que mañana no termines en derrota. Examina las cosas que has aprendido. Presta más atención a la Palabra―no menos. Mantente avanzando de fe en fe y así Satanás y sus secuaces, en vez de tratar de hacerte tropezar, se lamentarán: "¡Oh, no, ahí viene otra vez ese hombre de fe tras nosotros!". Lectura bíblica: Hebreos 5:11-14, 6:1-12 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.

«Si permanecen en mí, y mis palabras permanecen en ustedes, pidan todo lo que quieran, y se les concederá» (Juan 15:7) La palabra permanecer es muy importante. Cuando Jesús nos dijo que obedeciéramos Sus mandamientos y guardáramos Su Palabra, no estaba refiriéndose a que nos limitáramos a seguir un montón de normas y reglas de alguna religión. Lo que Él quiso decir fue que debemos dejar que Su Palabra―¡la cual es viva!―hiciera su morada en nosotros. Nos estaba diciendo que debemos pasar tiempo en ella, meditar en ella, llenar nuestra mente y nuestra boca de ella, y dejar que guíe nuestros pasos y acciones. El apóstol Pablo lo dijo de la siguiente manera: «La palabra de Cristo habite ricamente en ustedes» (Colosenses 3:16). La mayoría de los creyentes no tienen idea alguna de lo que eso significa. Y esa es una de las razones por las cuales experimentan tan poco poder. En una ocasión, Oral Roberts dijo que si la Palabra permanece en nosotros y está viva y produciendo fruto, puedes oírla. ¿Sabes lo que es tener cierta melodía constantemente en la cabeza y estar oyéndola todo el día? Pues bien, cuando permaneces en la Palabra, la tendrás siempre en tu cabeza y la oirás todo el día. Muchas veces he estado en medio de situaciones muy difíciles, preguntándome qué hacer. De repente escucho un versículo en mi interior. Esa era la respuesta a mi situación. He sido liberado por la Palabra de Dios que mora en mí. Por lo tanto, invita al Espíritu Santo para que intervenga a tu favor. Tan solo mantente diciéndole: "Cualquier cosa que traigas a mi memoria de la Palabra será exactamente lo que haré. Seré obediente a cada orden de Jesús que Tú me recuerdes". Toma la firme decisión de permanecer en la Palabra. Pronto descubrirás que la Palabra permanece en ti. Lectura bíblica: Colosenses 3:1-16 © 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.