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Chile Y Tomate
UN MENSAJE EN EL OCÉANO

Chile Y Tomate

Play Episode Listen Later Jun 3, 2026 32:33


Veamos hasta donde puede llegar el. Mensaje de despertar

El Show de Superhábitos
Por qué tener un mensaje generalista está espantando a tus clientes [#612]

El Show de Superhábitos

Play Episode Listen Later May 25, 2026 46:30


Aprende a identificar a tu cliente ideal, afina tu mensaje y descubre el enfoque clave para comunicar y vender tus servicios con éxito.   Minuto a minuto del episodio:   - Cuando ofrecer servicios no alcanza: el dilema de comunicar el valor (00:00:00)   - El miedo al nicho y el error de hablarle "a todos" (00:06:28)   - Cliente ideal: cómo identificar quién realmente necesita tu servicio (00:10:27)   - El arte de dejar de comunicar genérico y evitar la comodidad (00:14:48)   - Bajar el mensaje a tierra: conectar con problemas y lenguaje real del cliente (00:22:14)   - Ejemplos prácticos: de contextos técnicos a soluciones que realmente enganchan (00:27:28)   - Barreras, prejuicios y comunicar en palabras que el cliente entiende (00:33:27)   - Súper pregunta de la comunidad: desbloquear tu misión personal y procesos de definición (00:36:06)  

Un Mejor Tú, Ahora.
Dr. Kelly Forbes "El Güero Salsero" un mensaje maravilloso de amor propio.

Un Mejor Tú, Ahora.

Play Episode Listen Later May 19, 2026 28:35 Transcription Available


Marketing Digital
Cómo vender en frío en LinkedIn con un mensaje

Marketing Digital

Play Episode Listen Later May 19, 2026 6:03 Transcription Available


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Marketing Digital
Cómo vender en frío en LinkedIn con un mensaje

Marketing Digital

Play Episode Listen Later May 19, 2026 6:03 Transcription Available


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24 horas
Fernando Clavijo: "La ministra decidió hacer público un mensaje y se ha intentado sacar lasca"

24 horas

Play Episode Listen Later May 11, 2026 19:26


El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, ha mostrado su preocupación por los nuevos positivos en hantavirus de dos pasajeros repatriados del barco MV Hondius, un riesgo del que ya había alertado y que "desgraciadamente" se ha visto confirmado. Asimismo, ha insistido en su temor por los posibles roedores en el crucero afectado y ha afeado a la ministra de Sanidad, Mónica García, que hiciera públicas conversaciones privadas fuera de contexto intentando.Por su parte, el presidente de Canarias, ha negado que se haya una producido "descoordinación" a la hora de planificar el operativo para los pasajeros del crucero. Sostiene que hubo una discrepancia de opiniones, pero que el Gobierno de Canarias ha trabajado con "absoluta lealtad". Aún así, defiende que las peticiones realizadas por el gobierno regional no eran "no eran descabelladas." Ante toda esta situación, Clavijo confiesa que se ha sentido "frustrado" y estima que "quizás no supo trasladar la importancia de realizar los test", algo que considera un "punto de inflexión determinante". Además, cree que "lo ideal" era que viniesen más aviones con capacidad área de la propia UE. Escuchar audio

Un Mensaje a la Conciencia
«Dime con quién andas»

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later Apr 30, 2026 4:01


Torquemada, un rudo vendedor de agua, solía ir por la calle arreando su burro con tremendos azotes. La gente, acostumbrada a presenciar ese triste espectáculo, no hacía nada por impedir el suplicio y la humillación del asno, sino que se limitaba a decir: «¡Ahí van Torquemada y su burro!» Hasta que un día pasó por allí un caballero que se le acercó y le rogó que tuviera compasión del pobre animal. El pícaro aguador español se quitó la caperuza y le dijo al defensor del asno: —¡Yo haré lo que su señoría me mande, pues no pensé que mi burro tuviera parientes en la Corte! La respuesta burlona de Torquemada le cayó en gracia al caballero, tanto que le compró el animal y se lo llevó a su casa. El asno resultó ser un espectáculo agradable para los que se divertían en su compañía, no sólo los niños sino también los jóvenes y los adultos. Su nuevo amo lo llevaba consigo dondequiera que iba, como lo hacía antes Torquemada. Pero ahora la gente no calificaba al asno de «burro», porque no lo asociaba con la mala compañía de Torquemada. Al contrario, hablaba bien del noble animal porque iba bien acompañado. Por algo sería que a este cuento titulado «Torquemada y su asno» el gran lingüista Covarrubias de Toledo le puso el subtítulo: «De los que dondequiera que vayan, llevan en su compañía un necio pesado». La ironía de este cuento gracioso es que quien iba mal acompañado no era Torquemada sino su asno, de modo que cuando el pobre burro cambió de amo, y por tanto de compañía, se arregló todo. Ahora la gente podía ver que, en compañía de un caballero, el burro, lejos de ser un animal despreciable, era una criatura respetable. En él se cumplía el refrán que dice: «Dime con quién andas, y te diré quién eres.»1 Ya hacía bastantes siglos que el apóstol Pablo había consignado una variante de este refrán en una de sus cartas que forman parte del Nuevo Testamento de la Biblia. Se trata de su primera carta a los presuntos cristianos en Corinto influenciados por la cultura griega y apegados a los valores sociales y prácticas paganas de los romanos en lugar de estar centrados en el amor y la unidad en Cristo. «No se dejen engañar —les escribió San Pablo—: “Las malas compañías corrompen las buenas costumbres.”»2 San Pablo sabía que conocer a Dios es andar bien acompañado, al igual que el salmista David, que dijo: «Yo no convivo con los mentirosos, ni me junto con los hipócritas; aborrezco la compañía de los malvados; no cultivo la amistad de los perversos.... Señor... tu gran amor lo tengo presente, y siempre ando en tu verdad»3. David sabía por experiencia que no hay mejor compañía que la de nuestro caballeroso Dios. Él no nos obliga a servirle; nos invita más bien a andar con Él, a disfrutar de su compañía y a cultivar su amistad por toda la eternidad. Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Luis Junceda, Del dicho al hecho (Barcelona: Ediciones Obelisco, 1991), p. 215. 2 1Co 15:33 (NVI) 3 Sal 26:2-5 (NVI)

Un Mensaje a la Conciencia
«¡Paren, señores, paren!»

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later Apr 29, 2026 4:01


«Una tarde, [cuando tenía unos seis años,] mientras la feria... se desenvolvía con sus ruidos y colores, mi prima llegó a donde mi abuela: «—Mamaíta Tulita... ¿me presta al niño?... Es que quiero llevarlo a las ruedas.... »Mi abuela... contestó: »—Pero en la Chicago no me lo vayan a encaramar, porque de ahi se desbarranca. »Tres esquinas más allá, estaba el enamorado de la prima [esperándola].... »La feria era una maravilla.... Allí había... pupusas, pasteles, atoles, yuca sancochada, yuca frita, ponche... Y... en el contorno cuadrado del parque, los caballitos, las voladoras, la Chicago, el gusano, los carros locos y la ola giratoria... hacían de aquel lugar un pequeño país de mentira. »Comimos chucherías, bebimos frescos, nos subimos a la ola giratoria... y...  después abordamos la Chicago. ¡Allí fue el drama! »Mi prima y su amado se [apretujaron] el uno contra la otra, y a mí me pusieron en el extremo del reducido asiento, sin más apoyo y socorro que el pequeño barrote de madera que servía de seguridad y sostén. »Al principio todo iba en calma. Los asientos subían y bajaban, y uno podía ver el panorama que crecía con amplitud en la ascensión y luego se iba reduciendo en el descenso. De pronto, la velocidad del aparato [aumentó] y lo que en un principio para mí fue gusto, se convirtió luego en un horror inmanejable. Las vueltas se sucedían una tras otra con vértigo, los asientos se bamboleaban, y la gente, entusiasmada o aterrorizada, daba alaridos.... Yo no paraba de gritar, a galillo abierto: »—¡¡Pareeen, señores, pareeeeennn!! Y trataba de aferrarme a la prima y a su caballero; pero ellos, indiferentes a la velocidad y a mi horror, permanecían atrapados en un prolongadísimo beso que sólo interrumpían para tomar aliento. Al final del martirio, me bajé pálido, sudoroso, mareado, con fiebre. Cuando... la prima vio mi lamentable condición, se afligió. »—No le vayas a decir a mamaíta Tulita que te subimos a la Chicago, oís. Yo le voy a decir que fue un fresco de ensalada el que se te cayó en la ropa. Te vamos a dar peseta... »Los miré con malevolencia. »—¡Un colón...! —exigí. »Mi prima se le quedó viendo al amado; y el escuálido caballero no tuvo más remedio que sacar un billete de a uno que, para arreciar mi desquite, exigí que fuera de los nuevecitos.»1 Esta simpática anécdota que nos cuenta el escritor salvadoreño Francisco Andrés Escobar en su obra titulada El país de donde vengo nos recuerda lo que suele suceder cuando desobedecemos órdenes superiores y nos empeñamos en salirnos con la nuestra. En realidad, aquella prima del autor no hizo más que seguir el ejemplo de nuestros primeros padres, quienes optaron por desobedecer las órdenes explícitas que les había dado Dios. Pero Adán y Eva, a diferencia de la prima y su novio, sufrieron las consecuencias, incluso el destierro del jardín del Edén, que era mucho más atractivo que un parque de diversiones o una feria.2 Más vale que obedezcamos los mandamientos de Dios y evitemos así merecer tales consecuencias, no sea que en el día del juicio nos veamos en la lamentable condición de ser desterrados del paraíso celestial, que es aún más atractivo que el jardín del Edén. Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Francisco Andrés Escobar, El país de donde vengo (San Salvador: UCA Editores, 2006), pp. 249-52. 2 Gn 2:8–3:24

Un Mensaje a la Conciencia
«Mi vida está hecha un desastre»

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later Apr 28, 2026 4:01


En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue: «Mi vida últimamente está hecha un desastre.... Tuve problemas con mi esposa, [y] estamos a principios de un divorcio.... He [adquirido] el hábito de la bebida casi todos los días, y en una de estas tantas borracheras... robé unos equipos de comunicación de un amigo. Se los devolví, pero no puedo vivir en paz con mi conciencia.... »Sé que ese es el precio de hacer las cosas malas. ¡Cómo me gustaría [conocer] un poder divino que entre en mí y me ayude a cambiar definitivamente!» Este es el consejo que le dimos: «Estimado amigo: »¡Qué bien que su conciencia se mantenga tan fuerte y vigorosa! Usted ahora tiene la oportunidad de hacerle caso a lo que le dice y comenzar a efectuar el cambio que desea con tanta urgencia. Sin embargo, si opta por hacer caso omiso de su conciencia, o si decide que nuestro consejo es demasiado difícil de acatar, correrá el riesgo de paralizar su conciencia y adormecerla de modo que no le sea útil en el futuro. De ser así, usted habrá destruido el sistema de alarma que Dios le dio para su propia protección.... »Se haya o no considerado un alcohólico hasta ahora, lo cierto es que usted sí lo es. Todo alcohólico que cree que puede controlar el alcohol que bebe se engaña a sí mismo. Si de veras quiere cambiar su vida, debe tomar la decisión de dejar de beber. De lo contrario, saboteará todo esfuerzo restante que tenga en mente para cambiar su vida. »A pesar de todo, ¡hay esperanza para usted! Usted puede tener una vida mejor. Puede dejar la bebida. Miles de personas como usted han logrado vencer su adicción al alcohol por medio de la ayuda que Dios ofrece. »Sin embargo, el cultivar una relación personal con Dios no es una píldora mágica para obtener lo que usted quiere. Si decide pedirle a Dios que lo ayude, debe ser porque usted reconoce que Él lo creó, y que planeó una vida productiva y satisfactoria para usted, y que entregó a su único Hijo para que pagara el castigo de los pecados que usted ha cometido. Usted se siente culpable por lo que ha hecho, y sabe que merece que se le castigue por eso. Pero debido a que Cristo murió por sus pecados, usted no tiene que sufrir ese castigo. Desde luego, tiene que afrontar las consecuencias (tales como encarar al amigo al que le robó el equipo), pero no tiene que pagar por la eternidad. Si se lo pide, puede aceptar el perdón que Dios le ofrece, y puede tener la seguridad de ir al cielo cuando muera. »Dios espera que usted se esfuerce por vencer ese vicio del alcohol. Pídale que lo guíe a un grupo tal como Alcohólicos Anónimos, donde pueda tener contacto diario con otras personas que han luchado contra eso y han obtenido la victoria. Con el poder de Dios y la relación que tenga con esas personas, usted puede cambiar su presente y su futuro. »Le deseamos lo mejor, »Linda y Carlos Rey.» El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, puede leerse con sólo pulsar el enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego el enlace que dice: «Caso 148». Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net

El Devocional
Un Mensaje De Alto Impacto

El Devocional

Play Episode Listen Later Apr 28, 2026 5:47


Hechos 4:2 (NTV) Estos líderes estaban sumamente molestos porque Pedro y Juan enseñaban a la gente que hay resurrección de los muertos por medio de Jesús.

Un Mensaje a la Conciencia
«Ni arrepentimiento ni remordimiento»

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later Apr 27, 2026 4:01


Lentas, solemnes, llenas de unción religiosa, se elevaron las bellas notas del Avemaría. La inmortal melodía de Franz Schubert, bien cantada, brotaba de los labios de Robert Solimine, joven de diecisiete años de edad. Con los ojos cerrados, aquel joven elevaba su alma a Dios cuando, de repente, la melodía se interrumpió. Una cuerda delgada pero fuerte detuvo el canto. Con esa cuerda James Wanger, otro joven de diecinueve años de edad, estranguló a Robert, extinguiendo su voz junto con el Avemaría. Y sólo porque no podía soportar la oración de Solimine. He aquí un caso extraño. Robert Solimine, la víctima, era una persona de profunda convicción religiosa. Trataba de hacer ver a sus amigos los resultados destructivos de una vida de drogas y de licor. Un día se le ocurrió cantarles el Avemaría. El resultado fue ira, amenaza y estrangulación. El juez le dijo a James Wanger, el asesino: «No puedo ver lo que hay dentro de ti; pero sí veo que no hay ni arrepentimiento ni remordimiento.» Y lo condenó a cadena perpetua, con la posibilidad de solicitar la libertad condicional cuando cumpliera cincuenta y siete años. Es difícil comprender cómo puede haber personas que en esas circunstancias no manifiestan, según lo expresó aquel juez, ni arrepentimiento ni remordimiento. Tienen la conciencia encallecida, los sentimientos muertos y un corazón de piedra, tan endurecido que no sienten nada. Respiran, viven y actúan, pero no saben lo que es sentir culpa ni pedir perdón. Si bien el juez no podía ver el interior de James Wanger, Dios sí podía verlo. Porque Dios ve el corazón, la conciencia y los pensamientos de todos los seres humanos. Él nos ve al trasluz porque es Dios y sabe todo lo que estamos imaginando. El apóstol Juan, viendo cómo las multitudes se acercaban a Jesucristo debido a sus milagros, escribe: «Jesús no les creía porque los conocía a todos; no necesitaba que nadie le informara nada acerca de los demás, pues él conocía el interior del ser humano» (Juan 2:24,25). Cristo sabe lo que hay dentro de nosotros. Él sabe todo lo que pensamos y sentimos, y hasta sabe si nuestros pecados nos duelen. Sin embargo, si nos arrepentimos de todo corazón, Él corresponderá a ese arrepentimiento sincero. Es más, antes que lo expresemos con los labios, Él ya nos estará perdonando. Pero conste que tiene que ser un arrepentimiento genuino. Que la emoción del Cristo crucificado invada nuestro ser, de modo que podamos decir sinceramente: «¡Perdóname, Señor, todos mis pecados!» Hermano PabloUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net

Hoy por Hoy
La última y nos vamos | Sea bueno o sea malo, pon un mensaje

Hoy por Hoy

Play Episode Listen Later Apr 27, 2026 8:33


Cuando alguien tiene un evento canónico en su vida como lo es sacarse el carnet de conducir, lo suyo es avisar a tus compañeros de si has aprobado o no, ¿verdad? Pues un miembro del equipo no lo tiene tan claro, y ha levantado costras.

Un Mensaje a la Conciencia
«Lucha con la incredulidad»

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later Apr 25, 2026 4:01


En este mensaje tratamos el caso de un joven que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue: «[No hace mucho] caí en ansiedad y depresión.... Me esforzaba por enfocar mi mente en mis deberes, pero no podía hacerlo.... En medio de la ansiedad y depresión, aun mis oraciones se volvieron carentes de fe.... »Hace sólo dos meses, ya sin depresión y ansiedad, me examiné a la luz de la Palabra de Dios porque mi vida no reflejaba fervientemente a Cristo.... En esos momentos venían a mi mente preguntas como: “¿Habrá Dios, o todo es patraña?” ... »Temo realmente no ser salvo de mi pecado. Mi arrepentimiento y fe aún hoy son superficiales.... Sé que es pecado [tener esas dudas]. Intento creer... en medio de la lucha con la incredulidad. Me encuentro frustrado, desesperado y confundido.» Este es el consejo que le dio mi esposa: «Estimado amigo: »... La ansiedad y la depresión son emociones humanas naturales producidas por dificultades y pérdidas que experimentamos. Dios no ha prometido mantenernos libres de esa clase de problemas, pero sí ha prometido estar con nosotros durante el tiempo en que lidiamos con ellos. »Sin embargo, a veces la falta de equilibrio en las sustancias químicas en nuestro cerebro puede hacer que la ansiedad y la depresión queden atrapadas allí de modo que nos parece que no podemos mejorarnos. Cuando eso sucede, esas emociones poderosas pueden afectar todos nuestros pensamientos. Es posible que nos lleve a dudar de que los demás se interesen en nosotros, a dudar de que valgamos algo, o dudar de que Dios aún esté con nosotros. »Tú dices que es pecado tener esas dudas, pero nosotros no estamos de acuerdo. El dudar es humano, y es de esperarse que las dudas vengan con la ansiedad y la depresión. Algunos de los personajes más conocidos de la Biblia pasaron temporadas de luchas con las dudas. El rey David, Moisés, Elías y Tomás son algunos ejemplos. Al leer las historias de esos hombres, nos damos cuenta de que lucharon con dudas, con ansiedad y hasta con un poco de depresión. Pero Dios los escogió para que nos sirvieran de ejemplo a todos. Y así como Dios les ayudó a vencer sus dudas, sabemos que Dios nos ayudará también a nosotros. »También dices que temes que Dios realmente no te haya salvado de tu pecado. ¿Estás arrepentido por las maneras en que has pecado? ¿Le has pedido a Dios que te perdone? ... ¿Estás procurando acercarte más a Dios cada día? Si tu respuesta a esas preguntas es afirmativa, entonces has sido salvado de tu pecado. La fe consiste en optar por creerlo aun cuando no lo sientas. »Te recomendamos que leas el Caso 293 en www.conciencia.net para aprovechar el consejo que le dimos a alguien que, al igual que tú, estaba luchando con las dudas....» Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo pulsar la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 772. Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net

Un Mensaje a la Conciencia
Las piñas, los monos y los puercos monteses

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later Apr 24, 2026 4:01


(Antevíspera del Día Mundial de la Propiedad Intelectual) «Desde Tugui, Brasil, el gobernador Álvar Núñez Cabeza de Vaca anduvo con su gente sin hallar poblado alguno, cruzando los muchos ríos y malos pasos que había, hasta el 19 de diciembre de 1541.... Ese día llegaron a un lugar habitado por indígenas guaraníes, quienes con el jefe y hasta con las mujeres y los niños salieron muy complacidos a recibirlos al camino, a dos leguas del pueblo. Traían muchas provisiones de gallinas, patos, miel, batatas y otras frutas, maíz y harina de piñones (de la que hacen muy grandes cantidades). Porque hay en aquella tierra muy grandes pinares. Son tan grandes los pinos que cuatro hombres juntos, tendidos los brazos, no pueden abrazar uno. Son muy altos y derechos los pinos, y son muy buenos para mástiles de naves... según su tamaño. Las piñas son grandes, los piñones del tamaño de bellotas, con una cáscara grande como de castañas. En el sabor se distinguen de las de España.... »Por aquella tierra hay muchos puercos monteses y monos que comen estos piñones de la siguiente manera: Los monos se suben encima de los pinos y se agarran de la cola, y con las manos y las patas tiran muchas piñas al suelo; y cuando ya han derribado muchas, bajan a comerlas. Muchas veces ocurre que los puercos monteses están abajo aguardando a que los monos derriben las piñas, y cuando las han derribado, al tiempo que los monos bajan de los pinos a comerlas, los puercos arremeten contra ellos, se las arrebatan, y se comen los piñones. Y mientras los puercos comen, los monos dan grandes gritos desde los árboles.» De veras que es cómico imaginarnos a aquellos monos gritando desde los árboles en son de protesta por el robo de los puercos monteses, tal como lo narra Pero Hernández, secretario del explorador español Álvar Núñez Cabeza de Vaca.1 ¡Sin duda debiéramos tener más compasión de los pobres monos, sobre todo nosotros que alguna vez hemos tenido a un mono de mascota! Y más aún los que podemos identificarnos con ellos por haber sido víctimas del despojo cometido por personas que, ya sea en carne propia o a distancia, nos han robado algo de nuestra propiedad física o intelectual que nos ha costado mucho trabajo. Es que, quiéranlo o no reconocer los culpables de ese delito, a los ojos de Dios es tan reprobable robarle una máquina de coser a una pobre viuda que se gana la vida con ella, como es condenable piratear las grabaciones de artistas musicales copiando y revendiendo sus discos compactos a precios irrisorios sin que los autores sepan siquiera lo que está sucediendo, aunque los pobres artistas lo supongan a causa de los pocos ingresos que perciben de las ventas legítimas. ¡Y ni hablar de los millares que a diario citan o copian las palabras de otros autores como si fueran suyas, ya sea en escritos o en la Internet, sin preocuparse un ápice por atribuirle autoría a esas palabras o investigar a ver quién las pronunció, dando así la impresión de que son de su propia inspiración! Más vale que los culpables de tales robos se arrepientan sinceramente de esa violación del octavo mandamiento, no sea que en el día del juicio a Dios le toque despojarlos a su vez de lo que más vale, diciéndoles: «¡Apártense de mí, todos ustedes hacedores de injusticia!»2 Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Álvar Núñez Cabeza de Vaca, Comentarios [adaptado al español contemporáneo] (México, D.F.: Editorial Océano de México, 2001), pp. 145,168-69. 2 Lc 13:27

Un Mensaje a la Conciencia
«El mal de Don Quijote»

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later Apr 23, 2026 4:01


(Día Internacional del Libro y del Autor y Conmemoración de la Muerte de Miguel de Cervantes) «Fue llevado un día ante el doctor X..., [psiquiatra] notable de Río de Janeiro, un curioso enfermo, víctima de una singular manía.... »—Es preciso extraerlo —raciocinaba el loco—. El corazón es una víscera absolutamente tonta... No pasa de ser un estúpido fuelle, que sopla sangre por las arterias, en lugar de aire... La ciencia puede cambiarlo por un aparato cualquiera, que lo sustituya en su función de centro circulatorio, evitando, con todo, las regalías morales de que disfruta la tal víscera que he mencionado. »”... Si el corazón se contentara con su papel fisiológico de fuelle, de bomba de compresión, y se estuviese allá, modestamente, en el fondo de su cárcel de costillas, trabajando oscuro y honrado en sus diástoles y sístoles, no exigiría que se me extrajese, como un obstáculo que me corrompe el organismo y la vida; pero el intruso olvida que nació para fuelle; se mete en los dominios de la existencia moral, en plena competencia con el sensato cerebro, y comete, entonces, cuanta estupidez logre hacer.... »”En la familia, el corazón produce al enamorado: un tonto; en la sociedad, al héroe: otro tonto; en la literatura, al sentimental: otro tonto; en la filosofía, al melancólico: un tonto más... »”Ridículo, miserable, profundo, es lo propio de las víctimas del corazón.... »”Poner término a este mal me parece un deber elemental de la ciencia. Se sabe que el origen del mal está ahí, palpitando, a la altura de la cuarta y la quinta costilla... »”Sí, mi querido doctor. ¡Ya es hora de echar mano a los frenos de la fatigada cabalgadura de don Quijote, quien va paseando desastradamente la gesticulación huesuda de su entusiasmo caballeresco por entre el escarnio de las generaciones! »”¡Ya es hora de que termine este espectáculo del caballero de la Mancha, eternamente bueno, pero eternamente estúpido!... »El médico, que asistía extasiado a la extraña disertación del loco, reflexionó un momento y luego dijo: »—Esté usted tranquilo, amigo mío; no piense más en eso; voy a extirparle el corazón... voy a curarlo.1 De ahí que a este insólito cuento, que escribió en 1883 cuando tenía veinte años, el autor brasileño Raúl Pompeia le pusiera por título «El mal de Don Quijote». Curiosamente Pompeia mismo habría de fallecer doce años después, a escasos treinta y dos años de edad, en Río de Janeiro, donde había ocupado los cargos de director del Diario Oficial de la República y director de la Biblioteca Nacional. Si bien sobra decir que al necio de este cuento de Pompeia no le convenía que ningún psiquiatra le extirpara el corazón, no está por demás señalar que sí le hubiera convenido conocer la verdad de los siguientes proverbios, escritos por el sabio Salomón, que aclaran que el corazón humano no es necesariamente ni tonto ni malo: «En el agua se refleja el rostro, y en el corazón se refleja la persona.» «El corazón entendido va tras el conocimiento; la boca de los necios se nutre de tonterías», ya que «en el corazón de los sabios mora la sabiduría, pero los necios ni siquiera la conocen.»2 Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Raúl Pompeia, «El mal de Don Quijote», reproducido en Cuentos brasileños del siglo xix, trad. Elkin Obregón (Bogotá: Editorial Norma, 1992), pp. 181‑87. 2 Pr 27:19; 15:14; 14:33

Un Mensaje a la Conciencia
«Símbolo de paz y alegría»

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later Apr 20, 2026 4:01


(Aniversario de la Muerte de Mario Moreno «Cantinflas») Todo el Barrio Latino de Nueva York estuvo alborotado ese día. Hubo desfiles populares, marchas militares tocadas por magníficas bandas, banderas, confeti, cohetes y pancartas. Era el 4 de mayo de 1983. Ese día, por iniciativa de las Naciones Unidas, Cantinflas, el popular comediante mexicano, fue declarado «Símbolo de paz y alegría de las Américas». Entre los maestros de ceremonias que animaron la celebración estuvieron otros dos grandes actores hispanos: Ricardo Montalbán y José Ferrer. Si hubieran decidido postergar la celebración diez años, habrían tenido que referirse a Cantinflas en el pretérito, ya que falleció el 20 de abril de 1993. Menos mal que aprovecharon la vida del genio artístico para celebrarla. «No deja de tener su nota inspiradora este homenaje a Mario Moreno “Cantinflas” —comenta el Hermano Pablo algún tiempo después en Un Mensaje a la Conciencia—.... Porque es aleccionador celebrar a un hombre que sabe hacer reír y que encarna la sencillez, la bondad, la resignación del pobre, el desinterés y el altruismo. »Indica que todavía se aprecian en el mundo las virtudes de Cantinflas. Y como Mario Moreno también en la vida real es un hombre generoso, altruista, filántropo, humilde y desinteresado —señala el Hermano Pablo—, el homenaje tiene doble significado. »Ya he mencionado más de una vez a este famoso actor hispano —sigue disertando acerca de Cantinflas aquel admirador suyo, conocido también por su nombre artístico y no por su apellido—. Me gusta destacar que él siempre ha encarnado al hombre del pueblo, al hombre sufrido, resignado, paciente, no exento de alguna picardía, pero siempre de un gran corazón con un gran desinterés.» Y de ahí el Hermano Pablo pasa a definirlo de un modo escueto, totalmente opuesto al estilo que hizo famoso al actor: «En una sola palabra, Cantinflas es el hombre manso. Y la Biblia dice en uno de sus pasajes más notables: «Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.»1 Palabras del Señor Jesucristo mismo en el Sermón del Monte. »No son los generales prepotentes, ni los políticos astutos, ni los financistas sin más alma que el dólar, ni los eclesiásticos altaneros, quienes encarnan la paz y la alegría, sino los mansos.... »Jesús alabó a los mansos, a los humildes, a los pacificadores, a los resignados y a los que sienten hambre y sed de justicia, y los llamó bienaventurados», concluye el Hermano Pablo. Si queremos contar con la aprobación de Dios, más vale que nos esforcemos por imitar, al igual que Cantinflas, estas virtudes de los bienaventurados.2 Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Mt 5:5 (RVR-1960) 2 Mt 5:3-10

Un Mensaje a la Conciencia
Estrés por exceso de trabajo

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later Apr 18, 2026 4:01


En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos: «Le doy gracias a Dios por mi trabajo, pero últimamente el estrés me está consumiendo. Siento que me están recargando con mucho trabajo. Ya hablé con mi jefe, pero él no es nada comprensivo. »No duermo lo suficiente, y hasta mi carácter está cambiando.... Me costó mucho mi estudio, y encontré un trabajo de mi profesión. Pero no quiero enfermarme.... No sólo trabajo mucho todo el día, sino que hasta me llevo trabajo a casa. En mi país está muy difícil la situación económica. Por eso me esfuerzo por hacer mi trabajo de la mejor manera, pero a veces se me acaban las fuerzas.» Este es el consejo que le dio mi esposa: «Estimada amiga: »Muchas personas se identificarán con la situación en que usted se encuentra. Con frecuencia los supervisores de quienes sobresalen en su trabajo les asignan más y más tareas.... »El estrés es la reacción que presentan nuestro cuerpo y nuestro cerebro al confrontar cambios o retos. Pero el cuerpo de cada persona responde de una manera diferente, conforme a factores tales como su mecanismo de defensa, sus experiencias pasadas y su visión del mundo. »Los campeones de natación que caen al agua desde un bote sin duda se ríen y bromean al volver a subir a bordo, mientras que a quienes les sucede lo mismo y no saben nadar experimentan pánico, un ritmo cardiaco acelerado y dificultad para respirar. Aun cuando caigan del mismo bote, el cerebro y el cuerpo de cada uno responden de una manera completamente distinta. »Quienes sienten pánico bien pudieran determinar nunca volver a acercarse a un bote, siendo ese un mecanismo de defensa que es poco saludable debido a que consiste en evadir el problema. O, por el contrario, tal vez decidan tomar clases de natación, siendo ese más bien un mecanismo de defensa que consiste en identificar el problema y tomar medidas para remediarlo. »Según lo que cuenta usted, su cuerpo y su cerebro están reaccionando enérgicamente al estrés producido por trabajo excesivo, así que tiene razón de estar preocupada por los efectos que está surtiendo en éstos. Un consejero profesional pudiera ayudarle a examinar las opciones que tiene. »También le recomendamos que lea artículos en la Internet acerca de los beneficios de la respiración profunda y de cómo practicarla. Se ha comprobado que los ejercicios de respiración profunda disminuyen el estrés.1 »Quienes disfrutamos de una relación personal con Dios le contamos nuestros problemas en oración. Creemos que Él nos da la sabiduría y la claridad mental para dar el siguiente paso. Además, cuando confiamos en Dios, Él nos da la paz interior. De hecho, su Hijo Jesucristo dijo: “Vengan a mí todos ustedes que están cansados de sus trabajos y cargas, y yo los haré descansar.”»2 Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo puede leerse con sólo ingresar en el sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 771. Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Zaritza Girón, «10 beneficios de la respiración profunda para la salud», Editorial InfoSalud, Psicología y salud emocional, Revisado por Dr. Walter C., 10 noviembre 2020 En línea 16 febrero 2023. 2 Mt 11:28 (DHH)

Un Mensaje a la Conciencia
Cuando se destapan cloacas

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Play Episode Listen Later Apr 17, 2026 4:01


Se había desatado una nueva ola de delitos, una nueva ola de robos. Los ladrones habían empezado a robar las tapas de hierro de las cloacas, y luego vendían el metal como chatarra. La ciudad de Beijing, China, en particular, estaba sufriendo triple perjuicio. El primer perjuicio era el robo de las tapas, que tenían que ser repuestas. El segundo era la cantidad de peatones y ciclistas que caían dentro de las cloacas. Y el tercero era el olor nauseabundo de las aguas negras que emanaba por toda la ciudad. Donde se amontona la gente, proliferan los delitos. Y entre los delitos más comunes y más perturbadores está el robo. El detrimento es tal que ya no se puede vivir seguro en ninguna parte. Y ahora se añade a estos delitos el destape de cloacas. Algún tiempo atrás comenzó en Madrid, España, lo que allí llamaron «El destape». Pronto se había extendido a muchos países de América Latina. ¿Qué era el tal destape? Suponía ser la liberación del espíritu humano, aprisionado por tradiciones religiosas. Pero resultó ser la introducción de toda clase de literatura. En realidad, lo único que destaparon fue la cloaca de la naturaleza pecaminosa humana. Los quioscos de Madrid, y del mundo, se llenaron de revistas nocivas y pornográficas. ¿Qué ocurre cuando se destapa la mente del hombre? ¿Qué sale a la luz cuando se descartan restricciones de decencia y moralidad? Basta recoger el periódico del día, o encender el televisor, o abrir las páginas de una revista o entrar por las puertas de un cine. Es igual que abrir una cloaca y poner al descubierto lascivia, engaño, falsedad y violencia. Cuando se destapa la mente del hombre, se expone todo lo que hay en su corazón. Y si ese corazón no ha sido purificado, lo que sale es putrefacción e inmundicia. Ya lo decía Anatole France, el novelista francés: «Si a la sociedad le diéramos vuelta, como a una media, nos moriríamos de consternación y de asco.» A pesar de todos los logros de la humanidad, el hombre todavía no se ha limpiado de su vieja corrupción. Si en los consultorios de los psiquiatras se barriera todo lo que vuelcan los pacientes, se sacarían toneladas de basura. No obstante, todo el que lo desee puede ser purificado. Hay limpieza total, efectiva y gratuita al alcance de cualquiera. La Biblia dice que la sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado (1 Juan 1:7). Cuando creemos en Cristo y nos sometemos de lleno a su señorío, Él limpia por completo nuestro corazón. No existe en el mundo entero un gusto más grande que sentirnos limpios por dentro. Eso es lo que hace Cristo. Rindámosle hoy nuestro corazón. Hermano PabloUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net

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«Del viejo, el consejo»

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Play Episode Listen Later Apr 16, 2026 4:01


«Recuerde en todo momento que el dinero que usted guarda en la caja no es suyo. Lo único que importa es que salve el pellejo. Si se le ocurre hacerse el héroe, ya sabe lo que le espera.» Quien así hablaba era José Shapiro, dando una clase a un grupo de empleados bancarios sobre la prevención del robo. Shapiro sabía lo que estaba diciendo. Él había pasado nueve años en penitenciarías federales por haber asaltado dieciocho bancos. Ahora, regenerado, dedicaba su tiempo a asesorar a empleados bancarios de cómo proceder en caso de un asalto. «El cajero debe incluso sonreírle al ladrón —recomendaba Shapiro—, porque así puede pescar algún detalle especial, tal como un diente de oro, que sirva para identificar al delincuente, si éste le sonríe también.»1 Entre los muchos oficios pintorescos del mundo actual, tenemos este de José Shapiro. Con una larga trayectoria como asaltante, escogió por fin el camino del bien, y como conocía todos los trucos y artificios del asaltante, les enseñó a los empleados bancarios cómo reaccionar en el momento crítico de enfrentarse al cañón de una pistola. Hay un refrán que dice: «Del viejo, el consejo», porque la sabiduría popular comprende que los años, junto con las canas, acumulan mucha experiencia. Y como «la experiencia es la mejor maestra», según otro conocido refrán, más vale que aprendamos de ella todo el mal que no debe hacerse, así como el bien que puede hacerse y no se hace. ¿Qué pasaría si cada persona, al llegar a los cincuenta años, comenzara a enseñar a los más jóvenes todo lo que no debe hacerse? Quizá las nuevas generaciones, si estuvieran en disposición de aprender, irían perfeccionando su vida moral. Uno de los mayores deberes de los padres es advertirles a sus hijos acerca de las cosas que no deben hacerse debido a que acarrean fracaso, amargura y dolor. Por algo será que el poeta argentino José Hernández, en la segunda parte de su obra clásica titulada La vuelta de Martín Fierro, declara que «un padre que da consejos, más que padre, es un amigo».2 Más vale entonces que los jóvenes escuchen a los mayores para así recibir el beneficio de la experiencia que éstos tienen que ofrecerles. Pero conste que, según el escritor español José María de Pereda, «la experiencia no consiste en lo que se ha vivido, sino en lo que se ha reflexionado».3 Porque vivir sin reflexionar sobre el orden moral de la vida es poco más que existir. ¿Por qué no reflexionamos sobre los siguientes proverbios afines del sabio Salomón? «Hijo mío, guarda siempre en tu memoria los mandamientos y [las] enseñanzas de tus padres.... Te guiarán cuando andes de viaje, te protegerán cuando estés dormido, hablarán contigo cuando despiertes. Atiende a mis palabras, hijo mío; préstales atención. Jamás las pierdas de vista, ¡grábatelas en la mente! Ellas dan vida y salud a todo el que las halla. Y sobre todas las cosas, cuida tu mente, porque ella es la fuente de la vida.»4 Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Texto original del Hermano Pablo no documentado; véanse News Clip: Banks and Robber [Video de noticias: Bancos y asaltante], KXAS-TV, 5 mayo 1988, Fort Worth, Texas, University of North Texas Digital Library [Biblioteca Digital de la Universidad del Norte de Texas] En línea 30 septiembre 2025; y Andrea Marie Kampwerth, «Former Bank Robber Gives Lesson on Crime» [Antiguo asaltante de bancos da una lección sobre el delito], The Southern Illinoisian, 21 septiembre 2004, En línea 30 septiembre 2025. 2 José Hernández, La vuelta de Martín Fierro, en Poesía gauchesca (Caracas: Fundación Biblioteca Ayacucho, 1977), p. 371 En línea 30 septiembre 2025. 3 Luis Señor González, Diccionario de citas, 1a. ed. (Espasa Calpe: Madrid, 1997), p. 213 En línea 30 septiembre 2025. 4 Pr 6:20,22; 4:20-22 (DHH); 4:23 (TLA)

Un Mensaje a la Conciencia
«Bien te quiere quien te advierte» (2a. Parte)

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later Apr 15, 2026 4:01


(Aniversario del Naufragio del Titánic) Era el buque transatlántico más grande y más lujoso de la época, con capacidad para tres mil pasajeros. Pero a pesar de que sus constructores se ufanaban de que era insumergible e indestructible, se hundió después de chocar contra un iceberg cerca de la medianoche en el Atlántico Norte, a unas 400 millas al sur de Terranova, en su viaje inaugural entre Nueva York y Southampton. Trágicamente, en sus botes salvavidas sólo cabían cerca de la mitad de los pasajeros y tripulantes que iban a bordo, entre los que se encontraba la crema y nata de la sociedad inglesa y estadounidense. Cualquiera daría por sentado que se trata del Titánic, que sufrió sin duda el naufragio más conocido de la historia. Sin embargo, no sólo es una fiel descripción de aquel naufragio verídico, ¡sino también de un naufragio ficticio descrito catorce años antes! El que se lo imaginó con semejante lujo de detalles fue el escritor estadounidense Morgan Robertson en su corta novela titulada Futilidad cuando fue publicada en 1898, pero que después del verdadero naufragio del Titánic el 15 de abril de 1912 comenzó a llevar por título adicional: El naufragio del Titán. Es que ¡al buque transatlántico de su novela Robertson lo llamó Titán y lo describió como tal por lo menos nueve años antes de que la clase Olympic, a la que pertenecía el Titánic, fuera diseñada!1 Si bien hay algunas diferencias entre las dos tragedias, las discrepancias en realidad son mínimas en comparación con las asombrosas similitudes que las relacionan. De ahí que, en 1998, por tratarse del centenario del libro El naufragio del Titán, Simon & Schuster haya vuelto a publicarlo, y que el editor Simon Hewitt haya escrito en cuanto al asombroso presagio del Titánic: «Nadie puede decir a ciencia cierta si se trata de una extraña serie de coincidencias o si lo que actuó ahí fue algo mucho más enigmático». Lo cierto es que, a los ojos de Morgan Robertson, que tenía experiencia de muchos años y era un experto en la navegación de aquel entonces, su Titán literario era un símbolo de orgullo desmedido y, al igual que en el Titánic histórico, eran patentes las divisiones sociales de la época.2   Gracias a Dios, si nos arrepentimos de todo corazón y le pedimos perdón por nuestra manera egoísta de pensar y de actuar, en el umbral de la muerte Él no nos guardará rencor por haber sido orgullosos al extremo de creer que no lo necesitábamos a Él en nuestra vida, ni nos echará en cara el habernos creído superiores a otras personas, ya fuera por su condición física, económica o social, a pesar de lo mucho que Él, como Padre nuestro, aborrece tales actitudes. Más vale entonces que hagamos lo que hicieron quién sabe cuántos de aquellos que perecieron en las gélidas aguas del Atlántico aquella trágica noche de abril mientras escuchaban a la banda del Titánic tocar el himno que dice: «Quiero estar más cerca de ti, mi Dios». Pidámosle a Dios perdón por todo pecado que hayamos cometido contra Él y contra nuestros semejantes antes de que sea demasiado tarde. Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Wikipedia, s.v. «Clase Olympic» En línea 16 octubre 2019. 2 F.B., «Titán, Titanic», El Mundo, 2012 En línea 11 octubre 2019; Debra J. Groom, «The strange tale of an Oswego man who wrote a book predicting a Titanic-like disaster ... 14 years before it happened» [La extraña historia de un hombre de Oswego que escribió un libro que predecía un desastre Titánico... 14 años antes de que sucedió], The Post-Standard, 11 diciembre 2011 (actualizado 22 marzo 2019 En línea 15 octubre 2019.

Un Mensaje a la Conciencia
«Bien te quiere quien te advierte» (1a. parte)

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Play Episode Listen Later Apr 14, 2026 4:01


(Víspera del Aniversario del Naufragio del Titánic) Era una maravilla de la tecnología náutica. Se trataba de un transatlántico británico, el buque de pasajeros más grande y más lujoso que jamás hubiera navegado las aguas de océano alguno. Tenía 269 metros de largo por 28 metros en su punto más ancho, y había sido construido de tal modo que se creía que no podía hundirse. Emprendió su travesía inaugural el 10 de abril de 1912, partiendo de Southampton, Inglaterra, rumbo a la ciudad de Nueva York. A medida que cruzaba magistralmente el océano, la admiración de todos aumentaba debido a la ausencia de vibración y a su estabilidad no obstante una velocidad cada vez mayor. Con el mar en perfecta calma, avanzó a todo vapor hasta un punto en el Atlántico Norte a unos 640 kilómetros al sur de Terranova. Faltaban sólo veinte minutos para la medianoche del domingo 14 de abril, cuando un atalaya divisó un iceberg directamente en frente. El enorme transatlántico empezó de inmediato a virar, pero ya era demasiado tarde. Al chocar contra aquel imponente bloque de hielo, se abrieron por lo menos cinco de sus compartimentos estancos hacia la proa, y el buque comenzó a llenarse de agua y a inclinarse al sumergirse la proa. Se hundió finalmente a las 2:20 de la madrugada del lunes 15 de abril de 1912, y quedó sepultado en el fondo del mar, a unos cuatro kilómetros de profundidad. De unas 2.224 personas que llevaba a bordo, el renombrado Titánic sólo tenía espacio para 1.178 en sus botes salvavidas, y para colmo de males en varios de los botes quedaron muchos puestos vacantes, dejando aún más pasajeros abandonados a su suerte. En total perecieron 1.522 personas. El buque Californian, a menos de 32 kilómetros de distancia, pudo haber socorrido al Titánic a tiempo para salvar a todos sus pasajeros, pero no recibió la señal telegráfica pidiendo auxilio debido a que el radiotelegrafista había dejado de escuchar sus audífonos diez minutos antes de la primera señal. Irónicamente, ese mismo radiotelegrafista del Californian le había advertido al Titánic del peligro dos veces, la última, 45 minutos antes del desastre. Pero uno de los radiotelegrafistas del Titánic, en lugar de hacerle caso, le había respondido que se callara, pues estaba interfiriendo la señal. Con razón dice el refrán: «Bien te quiere quien te advierte.»1 Jesucristo, el Hijo de Dios, nos advirtió que el fin del mundo, ese iceberg infranqueable contra el que ha de chocar la humanidad entera, será como sucedió en tiempos de Noé: «Comían, bebían, y se casaban... hasta el día en que Noé entró en el arca; entonces llegó el diluvio y los destruyó a todos.... Por tanto —agregó Jesús—, manténganse despiertos porque no saben ni el día ni la hora.... Dichosos los siervos a quienes su señor encuentre... preparados, aunque llegue a la medianoche o de madrugada.»2 Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Refranero general ideológico español, compilado por Luis Martínez Kleiser (Madrid: Editorial Hernando, 1989), p. 66. 2 Lc 17:20,26,27; Mt 25:13; 12:37,38

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La sed de venganza

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Play Episode Listen Later Apr 13, 2026 4:01


En 1528, Pánfilo de Narváez desembarcó en la Florida cerca de la Bahía de Tampa. Allí el capitán español se hizo amigo de un cacique llamado Hirrihigua, al que posteriormente mutiló. Mandó que a la madre del cacique la despedazaran y se la comieran los perros, y luego le cortó la nariz al cacique. Consumado este acto salvaje, Narváez zarpó y navegó en busca de más destrucción en el norte de la Florida. Después de la salida del capitán, llegó procedente de Cuba una patrulla española en busca de él. El cacique Hirrihigua logró mañosamente que cuatro miembros de la tripulación patrullera desembarcaran allí, y los capturó. Los españoles restantes huyeron, pero ahora Hirrihigua tenía cuatro prisioneros con los que podía tramar su venganza. Un día de fiesta hizo desnudar a los españoles, y luego mandó que corrieran, uno por uno, alrededor de la plaza de la aldea. Los indios les lanzaron flechas que se les quedaron clavadas en el cuerpo, pero evitaron herirlos en órganos vitales. Así dieron muerte de una manera lenta y tortuosa a tres de los españoles. Luego sacaron al cuarto español, Juan Ortiz, de dieciocho años de edad, para matarlo de la misma manera. Por alguna razón a la mujer del cacique y a sus hijas les cayó bien el joven Ortiz, y convencieron a Hirrihigua que le perdonara la vida. De modo que el cacique condenó a Ortiz a trabajo de criado y al cuidado del cementerio de la tribu. El futuro de Ortiz se tornó más prometedor cuando mató una pantera durante su turno en el cementerio. Llegó el día en que el cacique decidió que iba a tener que matar al joven español. Pero la hija del cacique lo ayudó a escapar. Por eso cuando el conquistador Hernando de Soto se posesionó de la Florida en nombre de España en 1539, Ortiz pudo servirle de intérprete hasta su muerte al oeste del río Misisipí que había descubierto.1 Esta historia salvaje ilustra el extremo al que se puede llegar para aplacar la sed de venganza, y lo difícil que es lograr que se haga justicia. La triste realidad es que con la venganza no se consigue la paz; antes bien, se pierde hasta la poca paz que queda. Por eso la Carta a los Hebreos en el Nuevo Testamento de la Biblia nos advierte que Dios ha dicho: «Mía es la venganza; yo pagaré», y que «¡es aterrador caer en las manos del Dios vivo!»2 Es que Aquel que nos creó como somos sabe que la venganza no resuelve nada en nuestro interior. Lo único que restablece la paz interior es nuestra disposición a recibir el perdón que nos ofrece Dios, a perdonar a los demás con el poder que Él nos da para hacerlo, y a dejar nuestra causa en sus manos, es decir, en manos del único que siempre hace justicia porque es Justo por naturaleza. Pues tarde o temprano, para bien o para mal, Dios pagará. Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Joe Crankshaw, «Tales of Old Florida: Florida History Outshines Disney’s Pocahontas» [Relatos de la antigua Florida: La historia de la Florida eclipsa el Pocahontas de Disney], Miami Herald, 19 junio 1995, p. 5B; véase Garcilaso de la Vega, La Florida del Inca: Historia del adelantado Hernando de Soto, Gobernador y Capitán General del Reino de la Florida, y de otros heroicos caballeros españoles e indios (Madrid: Nicolás Rodríguez Franco, Impresor, 1723), pp. 25-41. 2 Heb 10:30,31 (NVI)

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«Unidos por la miseria»

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Play Episode Listen Later Apr 10, 2026 4:01


(Antevíspera del Día Internacional de los Niños de la Calle) «... Toda la zona del arenal del dique, como toda la ciudad de Bahía, [pertenecía] a los Capitanes de la arena.... »... La ciudad comenzó a hablar de [aquellos] chicos vagabundos que vivían del robo. Nadie sabía el número exacto de los que así vivían. Serían unos cien y, de ésos, más de cuarenta dormían en las ruinas del... viejo depósito abandonado, en compañía de ratones, bajo la luna amarilla.... »... El Sem‑Pernas... quería... algo que lo hiciera feliz, que lo librase... de esas ganas de llorar que le venían en las noches de invierno.... una mano que lo acariciara, alguien que le hiciera olvidar su defecto físico con mucho amor, que le hiciera olvidar los... años que había vivido solo en las calles de la ciudad, hostilizado por los hombres que pasaban, empujado por los porteros, zurrado por los muchachos más grandes. Nunca tuvo familia. Había vivido en la casa de un panadero, al que llamaba padrino, que le pegaba buenas palizas. »El día que comprendió que una fuga lo libraría, lo hizo. Sufrió hambre, y un día lo metieron preso.... Aquella noche en la comisaría... vigilantes borrachos le hicieron correr renqueando alrededor de una pieza. En cada rincón lo esperaba uno con un palo largo. Las marcas de las costillas ya habían desaparecido, pero en la parte interior nunca desapareció el dolor de esa noche.... »... Después encontró a los Capitanes de la arena... y se quedó con ellos.... Su corazón estaba lleno de odio. Confusamente deseaba tener una bomba... que arrasara con toda la ciudad.... Entonces se alegraría. O también, si alguien, posiblemente una mujer de cabellos grises y manos suaves, lo apretara contra su pecho, le acariciara la cabeza y lo hiciera dormir un buen sueño, un sueño que no estuviera lleno de los sueños con aquella noche en la comisaría. Entonces estaría alegre y no tendría odio en el corazón. Y no tendría más envidia ni desprecio....»1 Así nos presenta al patético Sem-Pernas el popular novelista brasileño Jorge Amado en su obra titulada Capitanes de la arena. Cuando apareció este polémico libro de Amado en 1973, el Estado Novo brasileiro confiscó la edición y mandó quemar centenares de ejemplares en la plaza pública. De modo que cuando volvió a aparecer el libro siete años más tarde, «constituyó un verdadero acontecimiento cultural», comentan los editores de Losada en la contraportada de su edición del 2006. Gracias a Dios, ese «mundo de los niños abandonados, unidos por la miseria y empujados por una sociedad egoísta hacia los arenales del puerto, donde organizan su propia sociedad infantil, con toda la secuela de la delincuencia, pero rica también en solidaridad, inocencia y amor», como los describe la Editorial Losada, es el mismo mundo por el que el Padre celestial envió a su único Hijo Jesucristo a morir en la cruz del monte Calvario... solidario, inocente y amoroso.2 Y ese Hijo de Dios que dio su vida por todos los niños de la ciudad de Bahía, tanto los niños abandonados como los niños consentidos, es el mismo Cristo Redentor al que se le rinde homenaje con un monumento en el monte Corcovado, el Cristo que siente igual compasión y ternura por los niños de Río de Janeiro, del resto de Brasil, de Iberoamérica y del mundo entero.3 Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Jorge Amado, Capitanes de la arena, trad. Estela dos Santos (Buenos Aires: Editorial Losada, 1973), pp. 30-31,41-42. 2 Jn 3:16 3 Sal 103:13; Mt 23:37; Lc 13:34

Un Mensaje a la Conciencia
Por la mala conducta de su hija adulta

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later Apr 9, 2026 4:01


En este mensaje tratamos de manera anónima el caso que nos contó una mujer en las siguientes palabras: «Yo me congrego en una iglesia donde enseño la Biblia. Mi hija mayor es maestra de inglés, y lleva una vida de desorden, alcohol y relaciones con diferentes hombres.... Los fines de semana se la pasa metida en los bares. »Por ser yo maestra también como mi hija, no puedo dar consejos porque las demás personas me señalan diciéndome que me gusta corregir a los demás, pero que no corrijo a mi propia hija.... He sabido que ella ha dañado algunos matrimonios porque los afectados vienen a mí para informarme de lo que mi hija está haciendo, y me responsabilizan a mí. ¿Qué hago? Ella aún vive bajo mi techo.» Este es el consejo que le dio mi esposa: «Estimada amiga: »En el Caso 881, le dimos un consejo a una madre con un problema muy parecido al suyo. Le recomendamos que consulte ese caso en www.conciencia.net para enterarse de lo que le aconsejamos. »Una de las diferencias entre ese caso y el suyo es que la hija adulta ya no estaba viviendo en casa con la mamá, lo cual no es ni bueno ni malo. Pero en su caso, usted sí tiene la opción de pedirle a su hija que se mude y viva por su propia cuenta. Es posible que la gente sea más comprensiva si su hija se muda, pero usted necesitará pedirle a Dios que la guíe en cuanto a esa decisión, ya que no hay una respuesta específica basada en la Biblia que podamos darle. »Lo que la Biblia sí establece son los requisitos para ser un líder. El apóstol Pablo enfatizó en sus cartas a Timoteo y a Tito que un líder debe gobernar bien su hogar, y eso incluye amar y disciplinar de manera constante a los hijos.1 Pero la hija suya ya no es una niña. Es una adulta que trabaja y toma sus propias decisiones, aun sabiendo que usted no las aprueba. »Hay varios ejemplos de líderes en la Biblia que no fueron descalificados a pesar de que sus hijos adultos no sirvieron a Dios. El sacerdote Elí, el profeta Samuel y el rey David tuvieron hijos adultos que no anduvieron en los caminos de Dios,2 y sin embargo Dios no rechazó a esos padres por las acciones de sus hijos. Cada hijo adulto tuvo que sufrir las consecuencias de su propia desobediencia. »No obstante, nos preocupa que en su vida haya personas que la juzgan con tanta severidad. Esas personas la están juzgando a pesar de que Jesucristo mismo, el Hijo de Dios, enseñó: “No juzguen para que nadie los juzgue a ustedes.”»3 »... Nosotros, también, tenemos una hija adulta que no es una seguidora de Cristo. Al igual que a su hija, se le han enseñado los caminos de Dios, pero ahora mismo está optando por no seguirlo a Él. Por supuesto que oramos por ella, pero su condición espiritual no afecta nuestra capacidad de enseñar a otros.» Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo se puede leer si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 888. Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 1Ti 3:4-5; Tit 1:5-9 2 1S 2:12-17, 22-25; 8:1-3; 2S 13:1–18:33; 1R 1:1-53 3 Mt 7:1

Son Habitos de Nati Vera
Cuando la ansiedad llega y no sabes que es un mensaje de Dios para ti | Devocional

Son Habitos de Nati Vera

Play Episode Listen Later Apr 9, 2026 27:34


¿Y si la ansiedad no fuera tu enemiga sino una invitación de Dios a conocerte? En este episodio hablamos de por qué comes por ansiedad, por qué cargas todo sola, y qué tiene que ver tu infancia con los hábitos que hoy no puedes sostener. Descubre cómo el Espíritu Santo quiere enseñarte a sentir sin miedo, soltar sin culpa y estar presente hoy. Para la mujer creyente que está cansada de sobrevivir y lista para vivir con coherencia. Un día a la vez.

Un Mensaje a la Conciencia
«Su decisión me hace sentir culpable»

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later Apr 8, 2026 4:01


En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos autorizó a que la citáramos, como sigue: «Después de veinticinco años de casados, me enteré de que mi esposo tuvo un romance hace diez años y nació una hija. Me enfurecí mucho y quise separarme de él. Hemos venido aceptando lo sucedido con el pasar del tiempo, y un día me confesó que, después de que me enteré, nunca más ha ido a ver a su hija, que debe tener nueve años, y que no le interesa tener ningún contacto con ella ni con su mamá. Él me dice que tomó esa decisión por mí, para que yo no sufra. Pero sé que el que sufre es él, porque es un hombre responsable. »Yo no sé qué hacer, si decirle que la busque o dejar eso así. Su decisión me hace sentir culpable, aunque no quiero que nada dañe mi matrimonio.» Este es el consejo que le dimos: «Estimada amiga: »Nos alegra que le haya hecho caso a su conciencia, la cual le está haciendo ver que no es justo que una inocente niña pierda a su papá. Sin duda, usted no quiere ser la causa de que una pequeña sufra el resto de su vida porque la abandonó su padre. »Por supuesto que su esposo hizo lo indebido. Cometió adulterio y pecó contra usted y contra Dios. Y la niña es una consecuencia de ese pecado. ¡Pero ella es inocente! ¡No hizo nada malo! ¿Qué gana con hacerla sufrir por el pecado de su esposo? »Uno de los Diez Mandamientos es no cometer adulterio.1 ¿Por qué consideró Dios que tenía tanta importancia como para que fuera una de las diez normas de conducta esenciales? Precisamente porque Él ama a los niños inocentes, se interesa en el bienestar de ellos y quiere asegurarse de que disfruten de las mejores oportunidades en la vida como parte de una familia estable y amorosa. Esa hija de su esposo jamás tendrá [tal] oportunidad.... »Le instamos a que tome la decisión de no relacionar en sus pensamientos a esa niña con el pecado de su esposo ni con la madre de ella. Dígale a su esposo que sienta la libertad de invitar a su hija a la casa de ustedes. Aprenda a amarla, no porque usted acepta lo que hizo su esposo, sino porque sabe que ella es inocente. De hacerlo así, en vez de dañar su matrimonio, profundizará el aprecio y el amor que su esposo le tiene a usted. »No será fácil. Es obvio que la niña la verá a usted como la rival de su mamá. Tal vez la trate con desprecio al principio. Si eso sucede, ábrale las puertas de su hogar de todos modos y permítale pasar tiempo allí con su papá mientras usted se mantiene alejada en otra parte de la casa. Pero siempre recuerde que la relación que sostiene su esposo con esa hija no es nada de lo que usted debe ponerse celosa. El amor que él siente por ella es diferente del que siente por usted. Se portará usted como una mujer muy sabia si aprende a aceptar a esa pequeña del mismo modo en que ha llegado a aceptar lo que hizo su esposo. »Le deseamos lo mejor, »Linda y Carlos Rey.» El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, se puede leer si se pulsa el enlace que dice: «Caso 147» dentro del enlace en www.conciencia.net que dice: «Casos». Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Éx 20:14; Dt 5:18

Un Mensaje a la Conciencia
«La Lucrecia Borgia de Monserrat»

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later Apr 7, 2026 4:01


María de las Mercedes Bernardina Bolla Aponte de Murano, amante de varios hombres a la vez, entre ellos su esposo, amaba con la misma pasión el dinero y el ostentarlo. Conocida como Yiya Murano, llegó a ser conocida también con los infames motes de la envenenadora y la Lucrecia Borgia de Monserrat. Vivía en Buenos Aires, Argentina, donde en 1979 envenenó con té a sus tres amigas prestamistas. En el prólogo a la biografía titulada Mi madre, Yiya Murano, escrita por su hijo Martín Murano, el periodista y escritor argentino Rodolfo Palacios sostiene que la ambición de Yiya «la llevó a humillar a su hijo desde niño, entre mentiras, desprecios y amantes que le hacían regalos costosos.... Las víctimas conocieron más a Yiya que su propio hijo. [A él] no le quedó ningún buen recuerdo de su madre, ni un instante feliz, mucho menos una foto en familia o un paseo inolvidable.»1 Respecto a su muy querido pero ingenuo padre, Martín declara: «Para mí fue siempre más fácil comprender la actitud manipuladora de mi madre que la devoción de [Antonio,] mi padre. Quizás Antonio, que murió de pena cuando encarcelaron a Yiya, se sintió alguna vez identificado con los famosos versos que Borges escribió sobre Buenos Aires: “No nos une el amor sino el espanto; será por eso que la quiero tanto”.»2 Cuatro días antes del plazo que la sentencia dictada por la Cámara de Apelaciones había fijado para que Yiya se entregara a la Justicia, le confesó por fin a Martín que ella había matado a aquellas mujeres poniendo el veneno en los saquitos de té que bebieron. —Ahora que lo sabés, ¿qué pensás de mí? —quiso saber [Yiya]. —No creo que realmente te importe y, principalmente, a mí no me importa que a vos te importe [—respondió él]. En contraste, lo que sí le importaba a Martín era lo que pensaba María Sandoval, la empleada doméstica a quien Yiya había contratado para cuidarlo desde su infancia y a quien él a menudo había llamado «mamá» sin que a Yiya le importara mucho. Por eso Martín acababa de decirle a Yiya tajantemente: —Para mí, Antonio es mi viejo y María mi vieja... —¡María! Por favor... una sirvienta —[lo había interrumpido Yiya] de una manera despectiva.... —Una sirvienta sí [—había replicado Martín—], pero que supo quererme, que supo entenderme y que se enorgullecía cada vez que hablaba de mí...3 Gracias a Dios, quien creó a su imagen tanto a la mujer como al hombre, todos tenemos en Él a un Padre celestial que nos ama no sólo paternalmente sino también con el tierno, reconfortante y entrañable amor de una madre. Fue por ese inmenso amor que Dios hizo posible que se nos llame hijos suyos. Para serlo, sólo falta que reconozcamos que Jesucristo su Hijo supo querernos más que nadie al dar su vida por nosotros, y supo entendernos al hacerse hombre. Así podremos también llegar a apreciar el orgullo que Dios siente por nosotros como Padre nuestro.4 Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Martín Murano, Mi madre, Yiya Murano (Buenos Aires: Planeta, 2016), Edición Kindle: pp. 11-12. 2 Ibíd., pp. 21-22. 3 Ibíd., pp. 122-24. 4 Gn 1:27; Dt 32:18; Is 49:15; 66:13; Mt 23:37; Jn 1:12,14; 3:16; 15:13; Fil 2:5-8; 1Jn 3:1

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Dos muertes premeditadas

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Play Episode Listen Later Apr 6, 2026 4:01


Su enfermedad la había debilitado. No iba a ser posible huir de los perros bravos de aquellos hombres barbudos que estaban haciendo estragos en su tierra. Pero se le ocurrió una idea. Tal vez no fueran tan despiadados que mataran a su niño de un año de edad, sobre todo si lo hallaban indefenso y desamparado. De modo que la pobre indígena se valió de su último recurso en un inútil intento de salvarle la vida a la criatura de sus entrañas: Tomó una soga, se ató al pie a su precioso hijito, y se ahorcó de una viga. Con todo, los perros se abalanzaron sobre el niño y lo despedazaron. Sólo quedó el interrogante de lo que habría pensado aquella madre si hubiera vivido para presenciar el sacramento «cristiano» que se le aplicó a su inocente hijo, pues un fraile español a duras penas lo bautizó mientras agonizaba momentos antes de su sangrienta muerte.1 Este trágico relato de Fray Bartolomé de las Casas nos conmueve no sólo porque trata sobre el amor de una madre por su pequeño hijo, sino también por la forma despiadada en que los conquistadores cazaron a su aterrorizada presa. Y es que los dos presentan un contraste perfecto. Por una parte sobresale como una bella rosa entre las espinas el amor de la joven indígena que estaba dispuesta a dar su vida con la esperanza de que así lograra salvar a su hijo. Por la otra se destaca como una llaga putrefacta la insensibilidad de los cazadores de indios del Nuevo Mundo, que se valían de perros para acabar con sus desprotegidas víctimas. Así como esa madre indígena del reino de Yucatán en el siglo dieciséis dio su vida con el fin de salvar la de su hijo, también el Hijo de Dios, nuestro Señor Jesucristo, dio su vida para salvarnos a nosotros de las garras del pecado. Pero hay dos diferencias abismales entre los dos casos. En primer lugar, Cristo podía huir de su enemigo. Cuando Pedro quiso defenderlo de los soldados romanos, Cristo lo desarmó con estas palabras: «¿Crees que no puedo acudir a mi Padre, y al instante pondría a mi disposición más de doce batallones de ángeles? Pero entonces, ¿cómo se cumplirían las Escrituras que dicen que así tiene que suceder?»2 Con eso Cristo daba a entender que Él no habría de morir impotente a manos de su enemigo, sino que había un plan maestro que Él tenía que seguir. Y ese plan contemplaba su muerte en la cruz por los pecados de toda la humanidad, tanto de los conquistadores como de los conquistados de todas las edades. La otra diferencia fundamental entre la muerte de la madre indígena y la de Cristo es que Él no fracasó. Cuando salió victorioso del sepulcro, sus descorazonados discípulos reconocieron que su muerte obedecía a ese plan maestro,3 y tan convencidos estuvieron que uno por uno se dispusieron a dar la vida por la causa del Maestro de ese plan. Dispongámonos también nosotros a rendirle a Cristo nuestra vida. Aceptemos hoy mismo la salvación que nos compró con su muerte y que selló con su resurrección. Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Fray Bartolomé de las Casas, Brevísima relación de la destrucción de las indias, citado en Cronistas de indias: Antología, 3a ed. (Bogotá: El Áncora Editores, 1992), pp. 48-50. 2 Mt 26:53-54 3 1Co 15:3-57

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«Jamás me pidió que fuera su novia»

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Play Episode Listen Later Apr 4, 2026 4:01


En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos: «Durante un año le di mi amor a un hombre con quien tenía diez años de diferencia. Lo llevé a mi casa, y todos sabían que estaba enamorada de él, pero jamás me pidió que fuera su novia. Eso hizo que me decidiera a dejarlo, y ahora me siento culpable porque pienso que él sí me quería.... ¿Creen ustedes que tomé una buena decisión?» Este es el consejo que le dio mi esposa: «Estimada amiga: »Cuando somos seguidores de Cristo, Él nos habla por conducto de nuestra conciencia para indicarnos que algo anda mal. Usted no dice si es o no seguidora de Cristo, pero bien pudiera ser que su conciencia le dijo que algo andaba mal en esa relación, y fue eso lo que hizo que usted decidiera dejar a ese hombre. »Usted tampoco dice si era íntima la relación que sostuvieron, a no ser que eso sea lo que quiere decir con “le di mi amor”. ¿Estaba teniendo relaciones sexuales con él? Si es así, la Biblia deja en claro que las relaciones sexuales deben reservarse para ser disfrutadas como parte del matrimonio entre un hombre y una mujer. Usted no está casada, así que pudo haberle remordido la conciencia debido a eso. »La razón más común por la que las personas sostienen relaciones sentimentales sin compromiso alguno es que desean disfrutar de la relación sexual sin tener que afrontar las responsabilidades que el amor sentimental conlleva. Pero hay muchas otras razones también. Es posible que ya estén casadas, o que tengan diversas parejas sexuales adicionales. Bien pudieran tener secretos, o mantener oculta una vida pasada de la que no quieren que nadie se entere. Pudieran ser narcisistas, obsesionadas consigo mismas a tal grado que son incapaces de comprometerse con nadie. O tal vez sean hedonistas, por lo que concentran todos sus esfuerzos en sentir el placer personal y no aceptan ninguna responsabilidad de las necesidades de nadie más. »Cualquiera que sea la razón por la que este hombre no llegó a comprometerse con usted, creemos que un año ofrece suficiente tiempo como para que cualquier adulto tome tal decisión. Después de ese lapso de tiempo, una relación que no haya llegado a ser noviazgo probablemente no progrese nunca. »Es obvio que usted desea más que eso. Quiere un novio que se comprometa con usted y tarde o temprano llegue a ser su esposo. Eso mismo desean muchas mujeres. Pero eso requiere un hombre que quiera lo mismo. »Es muy insensato optar por mantenerse en una relación con un hombre que obviamente no contempla un futuro compartido con usted. Tal decisión resultaría en tiempo malgastado que pudiera invertirse en la búsqueda de otro hombre que comparta sus sueños. De modo que sí, creemos que usted tomó la decisión acertada.» Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 769. Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net

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¿Quién podrá negarle el corazón?

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Play Episode Listen Later Apr 3, 2026 4:01


Con buena razón se ha dicho acerca de las Rimas sacras, como las siguientes del poeta español Lope de Vega, que «contienen, sin disputa, algunos de los más bellos y emocionantes sonetos religiosos de la poesía española»1: ... El puro y manso Jesús, que el Bautista en el Jordán llamó Cordero de Dios, se quiere sacrificar. . . . . . . . . . . Mucho le pesa la cruz, los pecados mucho más, con ellos ha dado en tierra, que no los puede llevar. . . . . . . . . . . Cayó Cristo, y por la frente, con el golpe desigual, se le entraron las espinas lo que faltaban de entrar. . . . . . . . . . . Suspira el manso Cordero, ayuda pidiendo está, y a palos, golpes y coces le vuelven a levantar. . . . . . . . . . . Quitáronle la corona, y abriéronse tantas fuentes, que todo el cuerpo divino cubre la sangre que vierten. Al despegarle la ropa las heridas reverdecen, pedazos de carne y sangre salieron entre los pliegues. . . . . . . . . . . Ya clavan la diestra mano, haciendo tal resistencia el hierro entrando el martillo, que parece que le pesa. Los pies divinos traspasan, y cuando el verdugo yerra de dar en el clavo el golpe, en la carne santa acierta. . . . . . . . . . . Cayó la viga en el hoyo, y antes de tocar la tierra, desgarrándose las manos dio en el pecho la cabeza. . . . . . . . . . . Unos dicen que, si es rey, de la cruz descienda y baje; y otros que, salvando a muchos, a sí no pudo salvarse. . . . . . . . . . . Viendo, pues, Jesús que todo ya comenzaba a acabarse, Sed tengo, dijo, que tiene sed de que el hombre se salve. Corrió un hombre y puso luego a sus labios celestiales en una caña una esponja llena de hiel y vinagre. . . . . . . . . . . ... [Ahora] el ladrón famoso, como otros muchos han hecho, quiere acabar predicando al que está con él, diciendo: «Éste padece sin culpa, y culpados padecemos, Jesús, hijo de David, [te acuerdas de mí] en tu reino. «Conmigo —responde Cristo— estarás hoy, te prometo».... . . . . . . . . . . A su Padre Eterno mira, abriendo los ojos santos... con voz poderosa dice, cielos y tierra temblando: Mi espíritu, Padre mío, pongo en tus sagradas manos. Y bajando la cabeza sobre el pecho quebrantado, a la muerte dio licencia para que flechase el arco. . . . . . . . . . . Rompióse el velo del templo, cayeron los montes altos, abriéronse los sepulcros, y hasta las piedras hablaron. Mas llamando encantamientos el pueblo tales milagros, quebrarle quieren los huesos que sólo quedaban sanos. Y como le hallaron muerto, por ir seguro, un soldado puso la lanza en el ristre arremetiendo el caballo. Y abrió por el santo pecho tanta herida a Cristo santo, que se le vio el corazón... que en obras [se apreció] claro.... . . . . . . . . . . ... [Mi] dulcísimo Jesús, si después de pies y manos también dais el corazón, ¿quién podrá el suyo negaros? . . . . . . . . . . Bien sé, [mi] Pastor divino, que estáis subido en alto, para llamar con [silbidos] [a] tan perdido ganado. Ya os oigo, Pastor mío, ya voy a vuestro pasto, que como vos os dais, ningún pastor se ha dado. . . . . . . . . . . Nadie tendrá disculpa, diciendo que cerrado halló jamás el cielo, si el cielo va buscando. ... [Pues] estáis a todas horas llamando y aun rogando.2 Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 José Manuel Blecua, editor de Lope de Vega: Obras poéticas (Barcelona: Editorial Planeta, 1989), p. 275. 2 Lope de Vega, «Rimas sacras», Obras poéticas, Ed. José Manuel Blecua (Barcelona: Editorial Planeta, 1989), pp. 402-24.

Enrique Santos On Demand
“Viernes Santo: fe, guerra y un mensaje urgente al mundo”

Enrique Santos On Demand

Play Episode Listen Later Apr 3, 2026 9:06 Transcription Available


En este Viernes Santo, conversamos con el Padre Alberto sobre el fuerte llamado de Pope Leo durante la Semana Santa: nadie puede usar a Jesús para justificar la guerra. Analizamos si el liderazgo moral global está fallando o si simplemente ya no se escucha a la Iglesia en medio de tantos conflictos. Debatimos si el concepto de “guerra justa” aún tiene cabida hoy, cómo interpretar los llamados a negociar en tiempos de odio y polarización, y reaccionamos a la polémica entrevista de Sandro Castro sobre la realidad en Cuba. Además, profundizamos en la crisis de valores, la pérdida de fe y cómo mantenerse espiritual en medio de la incertidumbre, la guerra y la economía. Una conversación poderosa que cierra con una pregunta clave: si tuvieras 60 segundos frente a los líderes del mundo… ¿qué les dirías?See omnystudio.com/listener for privacy information.

Un Mensaje a la Conciencia
«Por ti perdonar prometo»

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Play Episode Listen Later Apr 2, 2026 4:01


Un ejército furioso, todo de testigos falsos, donde es capitán la envidia, y el alférez el engaño, de acero, miedo y mentiras para sólo un hombre armados, a Cristo presenta a Anás puesto a la garganta un lazo. «¿Quién eres, hombre? —le dice—. ¿De qué vives? ¿Qué es tu trato? ¿Qué discípulos te siguen? ¿En qué ciencias eres sabio?» Jesús, de paciencia ejemplo, responde, los ojos bajos, con ser el más alto espejo de su Padre soberano: «Yo siempre hablé claramente, con mi doctrina enseñando en público, que en secreto no es la comisión que traigo. »¿Qué me preguntas a mí? Pues que puedes preguntarlo a tantos que me han oído; que ellos saben lo que trato.» «¿Así respondes?», le dijo, alta la mano, un soldado, y dio a Cristo un bofetón que dejó el cielo temblando. «Si hablé mal, da testimonio —responde el Cordero manso—, y si bien, ¿por qué me hieres?» ¡Ay, cielos, vengad su agravio! . . . . . . . . . . Cristo mío de mi vida, ¿cómo si soy el esclavo señalan tu hermoso rostro los dedos de aquella mano? Bendiga tu amor el cielo, que yo, mi Jesús, no basto, pues siendo los yerros míos, quieres Tú tener los clavos. [Por ti perdonar prometo]... a quien me hubiere injuriado, imitando la respuesta de tus labios soberanos. . . . . . . . . . . ... Perdonaremos injurias, pues Tú nos has enseñado a pedir que nos perdonen del modo que perdonamos.1 Así describe el poeta español Lope de Vega las afrentas que sufrió Jesús de Nazaret la noche en que fue arrestado y sometido a juicio ante el sumo sacerdote Anás. Según el filólogo José Manuel Blecua, vigesimonoveno director de la Real Academia Española, fue «la honda crisis que llevó a Lope al sacerdocio» lo que a su vez lo llevó a publicar sus Rimas sacras2 en 1614. Lope mismo lo reconoce en el «Soneto Primero» de la obra, como sigue: Cuando me paro a contemplar mi estado y a ver los pasos por donde he venido, me espanto de que un hombre tan perdido a conocer su error haya llegado. Cuando miro los años que he pasado, la divina razón puesta en olvido, conozco que piedad del cielo ha sido no haberme en tanto mal precipitado.3 Con razón que al poeta le parezca tan injusto que sea Jesucristo y no él quien tenga que soportar semejantes afrentas. Lope es un hombre débil, como los demás sacerdotes,4 esclavo de sus propios errores. En cambio, Cristo es nuestro sumo sacerdote «hecho perfecto para siempre... santo, irreprochable, puro [y] apartado de los pecadores».5 Más vale que, así como aquel autor de las Rimas sacras, también nosotros reconozcamos que somos pecadores. Pidámosle perdón a Cristo, quien puede y quiere salvarnos para siempre de nuestros pecados, ya que vive siempre para interceder por nosotros, y determinemos seguir su ejemplo y perdonar a quienes nos ofenden.6 Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Lope de Vega, «Rimas sacras», Obras poéticas, Ed. José Manuel Blecua (Barcelona: Editorial Planeta, 1989), pp. 393-96. 2 Ibíd, p. 275. 3 Ibíd, p. 296. 4 Heb 7:28 5 Heb 7:26-28 6 Heb 7:25

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Hombros de campeón

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Play Episode Listen Later Apr 1, 2026 4:01


¡Claro que no eran dioses! Eran mortales los intrusos porque padecían enfermedades y era fácil matarlos. Si los araucanos de Chile del siglo dieciséis hubieran sabido esto de antemano, no habrían sido tan fácil presa de los conquistadores españoles cuando éstos arribaron a sus tierras. Ahora tendrían que entregarse a la tarea de expulsar a los invasores. Pero lo harían con gusto, movidos por el mero placer de la venganza. Los españoles los habían maltratado a tal extremo que se armó tremenda contienda entre los caciques por decidir cuál de ellos habría de comandar las tropas araucanas. De no haber sido por el sabio consejo del anciano Colocolo, allí mismo habría terminado la proyectada guerra. Esto fue lo que propuso el venerado cacique: que fuera jefe aquel que soportara más tiempo un gran madero en los hombros. Para la prueba emplearon un tronco tan pesado que les costó trabajo hacerlo rodar. Paycabí lo sostuvo en sus hombros durante seis horas. Purén y Ongolmo, a su turno, lograron sostenerlo medio día. Cuando Elicura dejó caer de sus hombros el madero a las nueve horas, lo tomó Tucapel, quien lo llevó a cuestas durante catorce. Lincoya el fornido se quitó la capa y en sus tremendas espaldas cargó el leño de sol a sol. Ya se consideraba vencedor cuando llegó el valiente Caupolicán, quien agarró el áspero y nudoso tronco como si fuera una vara y lo mantuvo firme en sus hombros durante tres días y tres noches sin dar muestras de fatiga. Cuando al tercer día lanzó lejos el tronco, los atónitos espectadores ya habían consentido descargar sobre sus robustos hombros la pesada y dura tarea que le esperaba.1 Por algo sería que, en memoria del gran Caupolicán, Rubén Darío compuso un soneto cuya primera estrofa dice: Es algo formidable que vio la vieja raza: robusto tronco de árbol al hombro de un campeón salvaje y aguerrido, cuya fornida maza blandiera el brazo de Hércules, o el brazo de Sansón.»2 Esta anécdota de Don Alonso de Ercilla trae a la memoria lo que hizo Jesucristo para librarnos del poder de nuestro enemigo común. Es cierto que Satanás es «el príncipe de este mundo»,3 pero nos ha engañado haciéndonos pensar que es más poderoso de lo que es, ¡como si fuera Dios con mayúscula y no con minúscula! Ahora los que hemos sufrido sus maltratos tenemos que hacerle frente, pero no con nuestro propio poder sino con el poder del Dios Fuerte que satisfizo los requisitos divinos para librarnos de ese yugo opresor. Es que el Padre eterno en su infinita sabiduría descargó sobre los robustos hombros de su valiente Hijo la pesada y dura tarea de expulsar al invasor y así salvar al pecador. Esto no fue lo que propuso sino lo que dispuso nuestro Cacique celestial: que el Capitán de nuestra salvación muriera sin pecado propio alguno después de cargar en sus hombros no sólo el peso del madero en el que fue clavado sino también el peso del pecado de toda la humanidad, de modo que a nosotros no nos tocara más que aceptar a ese Campeón de nuestra redención como nuestro Salvador personal. Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Alonso de Ercilla y Zúñiga, La araucana, pp. 16-19. 2 Rubén Darío, Poesía, 2a ed. (Caracas: Fundación Biblioteca Ayacucho, 1985), p. 175. 3 Jn 12:31

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¿Justicia o misericordia?

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Play Episode Listen Later Mar 31, 2026 4:01


(75 Aniversario de la Condena a Muerte de Julius y Ethel Rosenberg por Espionaje) Cuando Julius y Ethel Rosenberg se casaron en 1939, los dos ya eran miembros activos del Partido Comunista de los Estados Unidos de América. Pero a nadie se le hubiera ocurrido que llegarían a ser los primeros civiles de su país condenados a muerte por espionaje, y los primeros en ser sancionados por ese delito en tiempos de paz. La Segunda Guerra Mundial, que estalló el mismo año en que se casaron, ya había dado paso a la Guerra Fría cuando fueron arrestados y acusados de ser espías de la Unión Soviética en 1950. El proceso judicial contra los esposos Rosenberg comenzó el 6 de marzo de 1951. Causó gran sensación en todo el mundo, pues se les acusó de divulgar secretos incluso sobre armas nucleares. Un mes más tarde, el 5 de abril, luego de ser hallados culpables y de optar por no decir nada en su defensa, el juez Irving Kaufman, antes de imponerles a ambos la pena de muerte, emitió el siguiente juicio personal: «Yo considero que su delito es peor que el homicidio.... Estoy convencido, sin duda alguna, de que son culpables. He investigado los antecedentes legales y he examinado mi conciencia a fin de hallar alguna razón para conceder misericordia, ya que lo humano es ser misericordioso y es natural tratar de salvar vidas. Sin embargo, estoy convencido de que violaría la confianza solemne y sagrada que el pueblo de esta nación ha depositado en mis manos si yo mostrara indulgencia a [estos] acusados.... Yo no tengo la facultad, Julius y Ethel Rosenberg, de perdonarlos. Sólo Dios puede conceder misericordia para lo que ustedes han hecho.»1 Durante los siguientes dos años, el fallo fue apelado ante los altos tribunales y también fue analizado ampliamente por el tribunal de la opinión pública internacional. Uno de los factores en tela de juicio era la presunta imparcialidad del juez Kaufman por haber considerado que eran culpables de un «delito peor que el homicidio». La Corte Suprema de Justicia atendió siete recursos de apelación, pero fueron denegados los siete. Y tanto el presidente Harry Truman como el presidente Dwight Eisenhower denegaron las peticiones de clemencia presidencial. Ante el fracaso de una campaña a nivel mundial que pedía misericordia en su favor, los esposos Rosenberg fueron ejecutados en la Prisión Sing Sing de Nueva York el 19 de junio de 1953. Así como a los espías Rosenberg, también a cada uno de nosotros se nos ha hallado culpable de un delito que lleva la condena de muerte. Ese delito es el pecado. Pero Dios, el presidente sobre todos los presidentes del mundo, consciente de que lo que necesitamos es misericordia y no justicia, envió a su Hijo Jesucristo al mundo para que muriera en nuestro lugar. Ahora, con base en esa expiación de nuestro pecado, Él nos ofrece su perdón divino y, en vez de una condena de muerte, la vida eterna.2 Así que no tenemos que esperar, como los Rosenberg, a que se nos dicte sentencia. Podemos, más bien, anticiparnos al día del Juicio Final, pidiéndole a Dios perdón hoy mismo y recibiendo así su misericordia divina.3 Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Martin J. Siegel, Judgment and Mercy: The Turbulent Life and Times of the Judge who Condemned the Rosenbergs [Justicia y misericordia: La vida y los tiempos turbulentos del juez que condenó a los Rosenberg] (Ithaca, N.Y.: Cornell University Press, ) pp. 158-60. 2 Ro 6:23 3 1Jn 1:9

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«La vida está en la sangre»

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Play Episode Listen Later Mar 30, 2026 4:01


El ataque fue rápido y sorpresivo. Los atacantes eran hombres armados de machetes. Juana Garrido del Ángel, valiente mujer, se defendió como pudo. Era el 20 de mayo de 1983, en Ciudad Madero, Tamaulipas, México. Al intentar defender su cabeza de uno de los golpes, Juana levantó la mano. La afilada hoja del machete no le dio en el cráneo, pero sí le seccionó la mano izquierda. Juana no se inmutó. Recogió la mano del suelo, la envolvió en su chal, y se dirigió con la mano cortada al hospital civil de la zona. Allí no pudieron hacer nada por ella. Así que Juana fue al Hospital Zonal del Instituto Mexicano del Seguro Social. Y a pesar de que habían transcurrido 48 horas desde el ataque y que por consiguiente la mano estaba prácticamente muerta, el cirujano Manlio Calogero Speziale realizó un milagro quirúrgico: le suturó la mano con tanta pericia que la salvó. En cuatro meses más, la mano le sería otra vez tan útil como lo era antes. He aquí otro milagro, esta vez por concepto de la restauración de miembros amputados, realizado en México por un maestro cirujano. Cuando la sangre de Juana volvió a correr por las venas y las arterias de la mano, la mano recobró la vida. Y con el tiempo y un poco de paciencia, esa mano volvería a ser como antes, y del ataque sólo quedaría como recuerdo una leve cicatriz. La vida está en la sangre. Cuando ese líquido maravilloso, obra maestra de la creación y no de la evolución, corre por nuestras venas y arterias, tenemos vida. Sin sangre, nuestro cuerpo no es más que cadáver reseco. En cambio, cuando tiene sangre, tiene vida, pensamiento, calor, amor, fuerza e inteligencia. Es por esa cualidad de la sangre, la de ser la vida que corre raudamente en los organismos, que Dios le dijo al pueblo de Israel por medio de Moisés: «La vida de toda criatura está en la sangre. Yo mismo se la he dado a ustedes sobre el altar, para que hagan propiciación por ustedes mismos, ya que la propiciación se hace por medio de la sangre».1 La sangre que derramó Dios, sangre pura que vertió para expiar nuestros pecados y así salvarnos de la muerte, es la sangre de su Hijo Jesucristo, Dios hecho hombre. Es por esa sangre que Cristo derramó en la cruz del Calvario que todos los que creemos en Él recibimos vida. Dios se hizo hombre en la persona de Jesucristo. Por las venas de Cristo, debido a su condición de hombre, corría sangre. Y esa sangre, igual a la nuestra, es vida espiritual para cada uno de nosotros. Si nos apropiamos de ella, creyendo en el Señor Jesucristo y en su muerte expiatoria por nosotros, seremos salvos. Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Lv 17:11

Un Mensaje a la Conciencia
«Antes de dejarlas embarazadas»

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later Mar 28, 2026 4:01


En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue: «Hace tres años conocí a una mujer. Nuestra relación no fue exitosa... pero aun así decidimos tener un hijo.... Ocho meses después de que nació nuestro hijo, las peleas y los conflictos nos hicieron tomar la decisión de separarnos.... No llegamos a casarnos.... »[Más tarde] empecé a salir con otra mujer y no nos cuidamos en las relaciones, así que quedó embarazada. Ella no es cristiana y mi expareja tampoco lo era. Esa es una razón por la que fracasó mi primera relación.... »No quiero estar como pareja con ninguna de estas dos mujeres, que tienen un hijo de mi sangre. Sólo quiero tener una pareja que sea cristiana, una mujer que crea en Dios igual que yo, de modo que pueda entenderme mejor.» Este es el consejo que le dio mi esposa: «Estimado amigo: »... ¿Acaso estas mujeres eran ateas que no creían en la existencia de Dios, o pertenecían a una religión que no reconoce a Jesucristo, tal como la hindú o la musulmana o la budista? Si para usted de veras fuera importante la fe cristiana que profesa, ¿no habría entonces sabido ese dato esencial antes de dejarlas embarazadas? »Usted emplea la palabra cristiano y dice que cree en Dios, así que quiere una pareja que cree en Dios igualmente. Sin embargo, si bien es cierto que los cristianos creen en Dios, Satanás y sus demonios también creen en Dios.1 Simplemente creer en Dios no constituye a nadie en cristiano. »El verdadero cristiano es un seguidor de Cristo. Y el seguidor es alguien que imita. Eso quiere decir que los seguidores de Cristo imitan a Cristo. Leen la Biblia para aprender lo que Cristo enseñó cuando anduvo por este mundo, y luego tratan de vivir tal y como vivió Él. »Sin embargo, para llegar a ser seguidor de Cristo hay un paso que cada uno de nosotros tiene que dar. Tenemos que examinarnos a nosotros mismos, reconocer que hemos pecado, y pedirle perdón a Dios. A este proceso se le llama arrepentimiento debido a que implica que no sólo estamos arrepentidos por haber quebrantado la ley de Dios, sino también que planeamos no volver a pecar. Al contrario, planeamos seguir el ejemplo y las enseñanzas de Cristo. »Cristo y sus apóstoles enseñaron que las relaciones sexuales sólo deben practicarse dentro del matrimonio.2 El plan de Dios es que cada seguidor de su Hijo Jesucristo se case con otro seguidor de Cristo y que luego formen un hogar en que sus hijos puedan estar seguros y se les pueda enseñar que Dios los ama. »Por eso, en el caso suyo, nos preocupa el bienestar de los dos hijos preciosos que usted ha procreado. Ellos son su responsabilidad primordial. En vez de mantenerse preocupado sobre cómo hallar a la mujer perfecta, mantenga su enfoque principal en sus hijos. Haga todo lo posible por proveer para el bienestar económico, emocional y físico de ellos y por enseñarles a ser verdaderos seguidores de Cristo.» Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en el sitio www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 768. Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Stg 2:19 2 1Ts 4:3-5; 1Co 7:2

Un Mensaje a la Conciencia
«Deténganme, antes que mate otra vez»

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later Mar 27, 2026 4:01


«Deténganme, antes que mate otra vez.» No eran los pensamientos de un asesino en potencia. Tampoco eran las palabras pronunciadas por un maniaco homicida hablando por teléfono con las autoridades. Ni era la súplica de un reo a los guardias de turno de la cárcel en que había estado encerrado porque ya no soportaba la vida al otro lado de las rejas. «Deténganme, antes que mate otra vez» es la frase que un criminal escribió en una pared con lápiz labial. Al hacerlo, se apoyó en la pared y dejó la huella de su mano, que condujo a su captura como sospechoso en el homicidio de una atractiva trigueña en un hotel de Nueva York. La policía anunció que Hugh Kelly, un joven de diecinueve años de edad, fue detenido con relación a la muerte de Dolores Anderson. Al joven Kelly lo arrestaron al comprobar que sus huellas digitales correspondían a las dejadas en la pared. A la larga, el único indicio que orientó la investigación oficial del homicidio fue esa huella de su mano. La pregunta que no podemos dejar de hacernos es esta: ¿Por qué quiso aquel joven que lo detuvieran aun cuando sabía que eso podía dar como resultado cadena perpetua? La respuesta, sin duda, tiene que ver con la lucha que se libra, dentro de cada uno de nosotros, entre la naturaleza pecaminosa y el Espíritu. El apóstol Pablo describe esa lucha interna con el pecado en estos términos: «Yo sé que en mí, es decir, en mi naturaleza pecaminosa, nada bueno habita. Aunque deseo hacer lo bueno, no soy capaz de hacerlo. De hecho, no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero.... »Así que descubro esta ley: que cuando quiero hacer el bien, me acompaña el mal. Porque en lo íntimo de mi ser me deleito en la ley de Dios; pero me doy cuenta de que en los miembros de mi cuerpo hay otra ley, que es la ley del pecado. Esta ley lucha contra la ley de mi mente, y me tiene cautivo. ¡Soy un pobre miserable! ¿Quién me librará de este cuerpo mortal?»1 Ahora bien, si el venerado apóstol se encontró en semejante callejón sin aparente salida, ¿qué esperanza hay para nosotros? «Gracias a Dios —concluye aquel compañero de armas espirituales— por medio de Jesucristo nuestro Señor... ya no hay ninguna condenación... pues por medio de él la ley del Espíritu de vida me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte».2 ¿Qué esperamos, entonces? Acudamos a Cristo, como nos recomienda San Pablo, y digámosle: «Detenme, antes que peque otra vez. Y si caigo y vuelvo a pecar, perdóname y ayúdame a volver a levantarme, cada vez más fuerte en el poder de tu Espíritu.» Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Ro 7:18‑19, 21‑24 2 Ro 7:25; 8:1,2

Un Mensaje a la Conciencia
«No he tenido la fuerza de voluntad para entregarle mi vida a Dios»

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later Mar 26, 2026 4:01


En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue: «Desde que dejé de trabajar como funcionario policial, he querido servir a Dios, pero no he tenido la fuerza de voluntad para entregarle mi vida. Le pido a mi Dios que me ayude a despegarme de las cosas del mundo.» Este es el consejo que le dio mi esposa: «Estimado amigo: »Lo felicitamos por considerar sinceramente lo que significa vivir sin Dios, y por el deseo que tiene de entregarle su vida. Aun los demonios creen en Dios,1 así que nos alegra que usted comprenda que no basta con sólo creer en Él. Servir a Dios significa mucho más. Significa dejar que Él nos guíe, y permitirle ser nuestro ejemplo en cuanto a nuestras costumbres, acciones y actitudes. »Lo cierto es que el Hijo de Dios, Jesucristo, no exige que ninguno de nosotros se purifique a sí mismo antes de comenzar a ser su seguidor. ¿Ha oído usted la historia del ladrón que fue crucificado junto a Cristo? Ese hombre había hecho tantas cosas malas que había sido condenado a muerte. Pero antes de morir, reconoció que Cristo era el Rey de un reino futuro, y le pidió a Cristo que se acordara de él concediéndole un lugar en ese reino celestial después de su muerte.2 »... Sabemos que a aquel hombre no le quedaba tan siquiera un solo día de vida. De modo que no le quedaba tiempo para purgar todos sus malos hábitos. Pero ¿acaso le dijo Cristo: “Lo siento, no puedes seguirme adonde yo voy; eres demasiado pecador”? »No, Cristo conocía el corazón de aquel hombre. Él sabía que el hombre estaba sinceramente arrepentido por todo lo malo que había hecho. Así que Cristo escuchó su petición y luego le dijo: “Hoy estarás conmigo en el paraíso.”3 Con eso Cristo estaba dando a entender que aquel hombre iba a ser su seguidor, de ahí hasta el cielo mismo. »Acto seguido, el hombre murió como castigo por sus propios pecados. En cambio, Cristo, el Hijo de Dios, nunca había pecado. Y sin embargo, siendo inocente, Cristo pagó el precio por los pecados que usted y yo hemos cometido. Él fue el único que vivió sin cometer pecado alguno y, por lo tanto, el único lo suficientemente puro como para tomar el castigo suyo y el mío. »Después de que usted pida perdón y le diga a Cristo que quiere ser su seguidor, es importante que aprenda todo lo que tiene que ver con Él para que pueda seguir su ejemplo. Lea la Biblia, comenzando con el Evangelio según Juan, y pídale a Dios que lo ayude a comprender lo que Él le está diciendo. También es necesario que busque un grupo o una iglesia en que se reúnan personas que son seguidoras de Cristo y la enseñanza lo ayude a saber más acerca de la Biblia. Dígale a los que asistan a esa iglesia que usted es un nuevo seguidor de Cristo y que necesita la comprensión y la orientación que tengan a bien darle.» Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 887. Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Stg 2:19 2 Lc 23:42 3 Lc 23:43

La Rosca Derecha
EMBAJADORA AMERICANA ENVIA UN MENSAJE A MEDIOS TRADICIONALES - LA ROSCA DERECHA

La Rosca Derecha

Play Episode Listen Later Mar 26, 2026 66:59


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Un Mensaje a la Conciencia
«Al que madruga»

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later Mar 25, 2026 4:01


Había una vez un hombre virtuoso que con frecuencia regañaba a su hijo por el excesivo apego que éste les tenía a las sábanas. Un día, para reforzar su argumento, le contó el caso de un antiguo vecino suyo que, por madrugar con los gallos, encontró en la calle una bolsa repleta de monedas de oro. Ante esto, el hijo, que no era tonto sino perezoso, contuvo a duras penas la sonrisa, y respondió: «Pues creo, padre, que si se trata de madrugar, más madrugó el que perdió la bolsa.» Sin duda el pobre padre se había criado escuchando el refrán que dice: «Quien quiera prosperar, empiece por madrugar.» De ahí que, respondón como ese hijo haragán, afirme otro refrán: «No por mucho madrugar amanece más temprano.» El refrán que sintetiza esta anécdota dice así: «El que temprano se levantó / un talego se encontró. / A lo que el vago responde: “Más temprano se levantó / aquel al que se le perdió.”» Pero el más conocido de esta familia de refranes es: «Al que madruga, Dios lo ayuda.» Lo cierto es que abundan los refranes que tratan el madrugar como una virtud. «Quien quiera vivir sano, levántese y acuéstese temprano», aconseja uno. «La primera ley del cristiano es levantarse temprano», proclama otro.1 Y en el libro de los Proverbios el acróstico a la mujer virtuosa la describe como quien «se levanta de madrugada».2 ¡Con razón que hay tanta gente que tiene la impresión de que hay que madrugar para contar con la ayuda de Dios! Para saber con certeza a quién ayuda Dios, precisamos saber cómo es Él, y para eso necesitamos conocer la Biblia, que es el libro que Dios inspiró. Uno de sus pasajes más conocidos contiene el discurso más profundo y hermoso de la literatura universal. Allí en el corazón del Sermón del Monte, su Hijo Jesucristo dice: «No se preocupen, preguntándose: “¿Qué vamos a comer?” o “¿Qué vamos a beber?” o “¿Con qué vamos a vestirnos?” ... Ustedes tienen un Padre celestial que ya sabe que... necesitan [todas estas cosas]. Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.»3 ¿Será posible que con eso de «buscar primeramente» Cristo nos esté insinuando que es el que madruga para buscar a Dios quien recibe su ayuda? Tal vez, pero es más probable que el sentido sea figurado más bien, y que se halle en lo siguiente que los renombrados teólogos cristianos Clemente, Orígenes y Eusebio citan como palabras adicionales de su Señor: «Pidan cosas grandes, y les serán añadidas cosas pequeñas; pidan cosas celestiales, y les serán añadidas cosas terrenales.»4 De todas formas, nos conviene madrugar en el sentido de buscar las cosas de Dios, es decir, las celestiales, que son las que más valen: el reino de Dios en el corazón y la justicia divina en nuestras acciones. Así de veras podremos contar con su ayuda. Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Luis Junceda, Del dicho al hecho (Barcelona: Ediciones Obelisco, 1991), pp. 165-66. 2 Pr 31:15 (NVI) 3 Mt 6:31‑33 (DHH/NVI) 4 Comentario bíblico de Clarke, Tomo V, p. 93.

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«Bebe demasiado y se queda por fuera de casa»

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later Mar 24, 2026 4:01


En este mensaje tratamos de manera anónima el caso que nos contó una mujer en las siguientes palabras: «Mi esposo bebe demasiado y se queda por fuera de casa. Debido a todo esto, nuestros dos hijos se fueron de casa y sólo nuestra hija aún vive con nosotros. Ella en una ocasión habló con él sobre su problema, así como le he hablado yo, pero él dura un tiempo bien y vuelve a lo mismo, dándoles siempre prioridad a sus amigos por encima de su familia. »La última vez que lo hizo, se fue a beber en su vehículo y duró tres días en que no sabíamos nada de él. ¡Estoy desesperada! He orado, pero no veo ningún cambio en él.... ¿Qué consejo me puede dar?» Este es el consejo que le dio mi esposa: «Estimada amiga: »Como tal vez ya sepa, tanto mi padre como mi madre eran alcohólicos, al igual que mi padrastro. Así que sé exactamente cómo se sienten sus hijos y lo que han tenido que soportar, y me identifico plenamente con la desesperación y desesperanza que siente su familia. Aunque no puedo decirle lo que debe hacer, sí puedo ofrecerle algunos principios generales que pudieran ayudarle. »¡Siento mucho que sus oraciones, al parecer, no tengan respuesta! Si bien es cierto que Dios puede hacerlo todo, también es cierto que Él no obliga a nadie a que haga su voluntad divina. Su esposo tiene el libre albedrío de elegir su propio camino, por más destructivo que éste sea. Pero usted, por supuesto, debe seguir pidiéndole a Dios que ponga obstáculos en ese camino de modo que él tenga que confrontar su adicción y su incapacidad de recuperarse sin recibir ayuda.... »Si bien hay opiniones que difieren sobre si el alcoholismo procede de una enfermedad, o de una falla moral o de una combinación de las dos, no hay desacuerdo sobre la cura. Varias décadas de investigación y experiencia han demostrado que el alcoholismo debe ser tratado con interacción grupal intensiva a diario. Los alcohólicos necesitan cultivar la amistad y el apoyo de otros que estén luchando contra el mismo enemigo. Por eso, en casi todo el mundo donde se permite el consumo de licor, hay grupos como Alcohólicos Anónimos. »¿Puede Dios perdonar a quien manifiesta comportamientos de alcoholismo? ¡Claro que sí! Él ama al alcohólico y quiere perdonarlo. Pero ¿acaso Dios le quitará instantáneamente el intenso deseo de beber alcohol? Por lo general, no. La adicción al alcohol es un lento proceso que gradualmente cambia el cerebro, y es igualmente lento el proceso para resistir ese ardiente deseo de beber que se ha formado allí. »Como usted es una mujer que ora, tiene acceso a Dios mismo. Él es el único que puede ayudarle a saber cómo proceder. Pídale que le muestre lo que más les conviene a usted, a su hija y a su esposo.» Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en el sitio www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 886. Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net

Un Mensaje a la Conciencia
La fiera siempre será fiera

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Play Episode Listen Later Mar 23, 2026 4:01


Blanco con algunas rayas negras, elástico, sinuoso e inquieto, era la atracción principal del zoológico. Llevaba el nombre de la ciudad de la India donde había sido cazado, Lucknow. ¿Qué era? Un espléndido tigre blanco. David Juárez, de cuarenta y cinco años de edad, el encargado de velar por el bienestar del tigre, entró ese día en la jaula para hacer la limpieza. En eso, la fiera, generalmente amistosa, saltó sobre él y lo mató. El director del zoológico, refiriéndose a la fatalidad, dijo: «A la fiera la podemos sacar de la selva, pero no podemos sacar la selva de la fiera.» David Juárez no es el primer cuidador de fieras que muere en las garras de alguna de ellas. Es algo que ocurre con cierta frecuencia en zoológicos, parques naturales y circos. La fiera sigue siendo fiera, aun detrás de barrotes de hierro. Es cierto que no se puede quitar la fiereza que está dentro de los mamíferos carnívoros. Aun el gato doméstico, tan mimoso y dulce, de repente saca las uñas y causa dolorosas heridas. Al perro más fiel puede despertársele el lobo ancestral que tiene adentro, y clavar los colmillos en quien esté más cerca. Cinco mil años de civilización no han podido sacar del corazón humano la bestia primitiva. Detrás del telón de la religión, la cultura, la educación, las buenas maneras, los trajes bien cortados y las joyas, se esconde el Caín, el Nerón, el Calígula, el Gengis Kan de las antiguas crónicas de la humanidad. Los filósofos y los moralistas se hacen la pregunta: ¿Por qué será la humanidad así? La razón se asemeja al refrán del director del zoológico: «A la fiera la podemos sacar de la selva, pero no podemos sacar la selva de la fiera.» Al corazón del hombre, desde que cayó en el jardín del Edén, lo ha dominado la ambición, la codicia, el narcisismo, la envidia y el odio. Recubierto de civilización, bulle todavía dentro de él la fiera que habitó las cavernas. El hombre es un empedernido pecador, y no hay remedio humano para él. Sin embargo, Jesucristo, el Hijo de Dios, puede quitar de ese hombre el corazón de piedra que tiene adentro y poner en su lugar un corazón de carne. Cristo tiene poder para convertir al pecador en una nueva criatura, pues transforma, regenera, corrige y salva. Sólo tenemos que entregarnos a Dios de todo corazón. Cuando hacemos eso, Él nos convierte en una nueva criatura. Esa trasformación puede ser nuestra. Rindámonos hoy mismo a Cristo. Hermano PabloUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net

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«Fui a un club erótico»

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Play Episode Listen Later Mar 21, 2026 4:01


En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue: «Tengo una relación de tres años con una mujer extraordinaria... con la que planeo casarme. Hace poco fui con unos amigos a un club erótico.... Una chica que trabaja ahí me ofreció un baile privado en el que se le toca el cuerpo, y yo lo hice.... Pero no tuve relaciones sexuales con ella.... Sólo toqué su cuerpo, y luego salí corriendo porque me sentí muy sucio.... Estoy muy arrepentido.... Entiendo que fue mi culpa y que sólo yo la tengo. »A mi novia no le he confesado nada porque sé que la voy a lastimar y le va a doler mucho. ¿Dios me puede perdonar? ... A veces siento que la culpa me deja sin respirar. Tengo pesadillas y me siento muy triste por la posibilidad de perderla y por fallarle a Dios.... ¿Debo decírselo a ella?» Este es el consejo que le dio mi esposa: «Estimado amigo: »La culpa que lo agobia es prueba de que Dios está hablándole a su conciencia. A pesar de que usted tomó una decisión muy mala, es obvio que Dios le está llamando la atención y tratando de darle a conocer que Él quiere perdonarlo. »Dios nos creó a cada uno con un sistema interno de advertencia al que llamamos nuestra conciencia. Cuando pecamos, y luego nos sentimos culpables por lo que hemos hecho, eso quiere decir que ese sistema de advertencia está funcionando. Sin embargo, si hacemos caso omiso del sistema de advertencia y seguimos cometiendo el mismo pecado, tarde o temprano el sistema deja de alertarnos. ¿Entonces qué debemos hacer cuando la conciencia nos advierte que hemos hecho algo malo? Ese es el momento de orar y confesarle a Dios mismo ese pecado y pedirle que nos perdone. »El castigo por el pecado suyo y el mío ya lo tomó sobre sí Jesucristo, el Hijo de Dios, al morir en la cruz del Calvario, así que no es necesario que Dios nos castigue. Tenemos más bien la oportunidad de aceptar su perdón divino y determinar no volver a cometer ese pecado. »No obstante, si hay consecuencias naturales por lo que hemos hecho, tenemos que afrontarlas. En el caso suyo, la consecuencia natural es tener que decirle a su novia lo que usted hizo. Hasta el día en que se revele, el secreto no dejará de ser una barrera entre ustedes dos, así que es mejor que se lo diga lo más pronto posible. »Es cierto que le dolerá a ella y es probable que se enoje con usted. Seguramente tendrá que volver a ganarse la confianza de ella, y eso bien pudiera demorarse mucho. Pero llegará el día en que ella reconozca que, debido al hecho de que usted le confesó la verdad con todo y lo penoso que fue, ella ahora puede esperar que usted le será sincero en el futuro. »Lo que pasó es prueba de que tiene algunos amigos a quienes no les importa la relación que usted tiene con Dios ni la que tiene con su novia. Le aconsejamos que se mantenga alejado de esos amigos y que sea más prudente en el futuro al elegir a sus amistades.» Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 767. Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net

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Un invento mortífero asombroso

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Play Episode Listen Later Mar 20, 2026 4:01


(Víspera del Día Internacional para la Eliminación de la Discriminación Racial) «Mil ochocientos ochenta y tres fue el año [más importante] en la vida y la carrera del ingenioso norteamericano Iram Stevens Maxim. Tenía cuarenta y tres años de edad y había alcanzado cierto renombre en su país gracias a algunos experimentos novedosos en el campo de la iluminación.... Sin embargo... un día feliz... abandonó su patria luego de reunir todos sus ahorros para establecerse en Inglaterra. Había concebido un invento que cambiaría el curso de la historia, y... la primera potencia colonial del mundo [la Gran Bretaña] le brindaba el ambiente ideal para desarrollarlo y difundirlo. El asombroso invento de Mr. Maxim era nada menos que la ametralladora, ese artefacto admirable que permitía que un solo hombre matara cómodamente a cientos de sus semejantes ahorrándose todas las demoras y maniobras engorrosas que implica el manejo del rifle.... »[Luego de la ovación delirante que recibió con motivo de la segunda demostración que hizo,] reventando de orgullo, Mr. Maxim... soltó la ametralladora y pronunció estas palabras que electrizaron a los circunstantes: “Con la correcta aplicación de mi invento, esta será la suerte que correrán en el futuro los vasallos rebeldes de su Graciosa Majestad, nuestra amadísima Victoria, y sus descendientes.” »... Pocos días después, Mr. Maxim recibió un mensaje... [en el que] se le comunicaba... que la reina Victoria tendría próximamente el agrado de imponerle la Orden de la Jarretera... y hacerlo Caballero. La ceremonia tuvo lugar en el Palacio de Buckingham.... »[Posteriormente,] sir Iram Maxim [dijo]: “El más valioso y significativo [homenaje que puedan rendirme por haber llevado a feliz término la invención de la ametralladora] será que me juren... a nombre de la sociedad civilizada que este artefacto jamás será utilizado por motivo alguno contra hombres blancos.” »... Los últimos años de Maxim fueron amargos. Aunque opulento y colmado de honores, lo afligían [mucho] los frecuentes desacatos a su voluntad sobre el uso de la ametralladora.... Durante los primeros dos años de la guerra europea, que fueron los dos últimos de su existencia, [vio] cómo multitudes de ingleses, alemanes y franceses sucumbían como insectos abatidos por las ráfagas de su invento que... había progresado notablemente en eficiencia y precisión hasta el punto de que ya lo montaban en los aeroplanos de combate, a fin de que los contendientes blancos no sólo se exterminaran desde casamatas y trincheras, sino que también pudieran hacerlo a la altura de las nubes, lo cual, sin duda, resultaba mucho más [emocionante].»1 En esta breve biografía, el historiador colombiano Alfredo Iriarte se vale de la ironía para poner el dedo en la llaga de la discriminación racial que ha plagado a la humanidad desde hace siglos. Gracias a Dios, Él, como nuestro Creador, no hace tal distinción de personas, sino que considera que todos, por igual, tenemos valía.2 Dios nos ama a tal grado que envió al mundo a su Hijo Jesucristo para enseñarnos a amar a nuestros enemigos en vez de odiarlos y matarlos.3 Y lo cierto es que el ejemplo que nos dio al morir en nuestro lugar para salvarnos de nuestros pecados en vez de condenarnos por ellos cambió el curso de la historia universal, así como puede cambiar el curso de la nuestra.4 Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Alfredo Iriarte, Batallas y batallitas en la historia de Colombia (y sus consecuencias) (Bogotá: Círculo de Lectores/Intermedio Editores, 1993), pp. 193-98. 2 Gn 1:27; 5:1-2; Nm 15:15; 1S 16:7; Job 33:6; Jer 31:3; 33:11; Jn 3:16; 15:13; 1Jn 3:1,16; Gá 2:6; 3:28 3 Mt 5:43; Lc 6:27,35; Ro 12:20 4 Jn 3:16-17

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El prejuicio racial y la sed de venganza

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Play Episode Listen Later Mar 19, 2026 4:01


(Antevíspera del Día Internacional para la Eliminación de la Discriminación Racial) —[Obispo Larra,] mi querido prelado... De mí depende la paz de esta plaza... pero debe usted comprender que mi caída del poder significaría la más sangrienta revuelta que jamás haya visto esta colonia.... —Baltasar, Baltasar... No vuele tan alto; ni quiera ser dueño de tantas vidas.... —No intente disimular su derrota. Soy el hombre más poderoso de toda la estancia, y usted, [obispo Larra,] hombre avezado a estas artes, lo sabe muy bien. ¿Por qué soy el más poderoso? Pues le diré: Conozco el miedo que ustedes sienten cada vez que miran a un negro, y puedo lograr, con un gesto, o con mi martirio, una gran cacería de blancos.... El total de negros en la ciudad excede a la población blanca en proporción de siete a uno. Vea usted, mi queridísimo prelado, que soy el dueño de vidas y haciendas.... —Baltasar..., si las autoridades se tornan en su contra, el desenlace, tanto para su pueblo como para el mío, será la más terrible destrucción. —Esas consideraciones no me interesan. Me interesa humillar a los blancos, a los verdugos de mi padre.... La humillación del blanco es la única libertad que desea el negro. —Pertenece usted[, Baltasar,] a los más temibles humanos. Su lógica es implacable, y no se compadece de las muy humanas debilidades. —Tiene usted razón, mi querido prelado. Me limito a jugar con las pasiones ajenas. La vida de los hombres no es para mí un reclamo de compasión, sino la oportunidad de ejercitar mis habilidades.1 En esta novela dramatizada que lleva por título La renuncia del héroe Baltasar, el escritor puertorriqueño Edgardo Rodríguez Juliá recrea un ficticio levantamiento de esclavos en la isla de Puerto Rico, protagonizado por una figura situada entre el mito y la historia, el indomable personaje Baltasar Montañez. Es una historia que no fue, pero pudo haber sido, una historia que teje la trama de un falso siglo dieciocho en el que se vislumbra el fin próximo del régimen colonial y de la esclavitud. Mediante el atrevido diálogo con que la relata, Rodríguez Juliá penetra en el mundo sombrío del prejuicio racial a fin de que comprendamos el extremo al que es capaz de rebajarse el ser humano con relación al prójimo. Por una parte, vemos el extremo de la discriminación racial de un grupo hacia otro grupo al que menosprecia; por otra parte, vemos el extremo de la sed de venganza que consume a un poderoso miembro del grupo esclavizado que ha sido víctima de semejante injusticia. Y todo esto a pesar de la clara enseñanza de la Palabra de Dios siglos atrás, en la que hemos tenido la solución a todos los conflictos en las relaciones humanas: que amemos al prójimo como a nosotros mismos,2 aun en el caso extremo de que sea nuestro enemigo;3 y que dejemos que sea Dios quien nos vindique y defienda nuestra causa. Porque así como no hay nadie que ame a todos por igual más que Dios mismo,4 que nos creó a todos iguales,5 tampoco hay nadie que juzgue a todos por igual con más justicia que ese mismo Dios que dijo: «Mía es la venganza; yo pagaré.»6 Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Edgardo Rodríguez Juliá, La renuncia del héroe Baltasar, Editorial Cultural (Harrisonburg, Virginia, EE.UU.: Banta Company, 1986), pp. 31‑33. 2 Lv 19:18; Mt 19:19; 22:39; Mr 12:31; Lc 10:27; Ro 13:9; Gá 5:14; Stg 2:8 3 Mt 5:43; Lc 6:27,35; Ro 12:20 4 Jer 31:3; 33:11; Jn 3:16; 15:13; 1Jn 3:1,16 5 Gn 1:27; 5:1-2; Nm 15:15; Job 33:6; Gá 3:28 6 Dt 32:35; Ro 12:19; Heb 10:30-31 (véanse Sal 94:1-2; Is 63:4; Jer 15:15; 20:12; Nah 1:2-3; Stg 4:12)

Un Mensaje a la Conciencia
Más vale que «Midas» las consecuencias

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later Mar 18, 2026 4:01


Tiene un rostro sereno y hermoso que muestra un gesto apacible; cara afilada, que indica resolución; nariz aguileña, signo de intrepidez; mentón saliente, distintivo del carácter; cejas pobladas pero cortas, características de nerviosismo; y un labio inferior grueso y carnoso, mayor que el superior, señal inequívoca de codicia. ¿De quién se trata? Es el rostro del rey Midas, reconstruido a la perfección por dos expertos arqueólogos británicos, John Prag y Richard Neave. Tomando como base la calavera del rey, conservada intacta en su tumba, los dos hombres rehicieron su cara con plástico y arcilla. Ese grueso labio inferior —explicaron ellos— pone de manifiesto la característica más reveladora de Midas: la codicia. Según cuenta la leyenda, Midas, rey de Frigia, era hijo del rey Gordio y de la diosa Cibeles. Un día Midas le hizo un gran favor a Sileno, dios de los bosques. Entonces Sileno lo recompensó concediéndole un favor, cualquiera que el rey le pidiera. ¿Qué pidió Midas? Haciendo resaltar su carácter codicioso, pidió que se convirtiera en oro todo lo que él tocara. Pero ese poder resultó ser su Némesis, la diosa griega de la Venganza y de la Justicia distributiva, pues le costó caro. Por no pensar en las consecuencias de su petición, Midas comenzó a verse en graves problemas. Al tocar el pan, lo convirtió en oro, y luego hizo lo mismo con la sopa y la carne. Llegó al colmo de convertir en oro a su hijita que se acercó para abrazarlo. La leyenda cuenta que Midas, por fin, se curó de su codicia bañándose en el río Pactolo. De ahí que el filósofo griego Aristóles se valiera de la lección del mítico rey Midas para enseñar que el dinero es un medio que jamás debe convertirse en un fin en sí mismo. Muchas personas, como Midas, no quieren aceptar el verdadero valor de lo que llega a sus manos. Quieren convertirlo todo en oro. Por esa desaforada codicia sacrifican lo más valioso que tienen en la vida: familia, hogar, hijos, honor y conciencia. El profeta Isaías, que vivió en el siglo octavo antes de Cristo y por lo tanto era contemporáneo del rey Midas histórico en quien se basa la leyenda, le advirtió a su pueblo sobre las consecuencias de la codicia. «En aquel día —profetizó Isaías— el hombre echará sus ídolos a las ratas y a los murciélagos, esos ídolos de oro y de plata que él mismo se hizo para adorarlos».1 Si hacemos del oro el señor de nuestra vida, entonces en vez de poseer el dinero, el dinero nos poseerá a nosotros. Por eso dice el refrán: «El dinero sea tu criado, pero no tu amo.» Y por eso advirtió Jesucristo: «¡Tengan cuidado con toda clase de avaricia! La vida no se mide por cuánto tienen.»2 Hagamos más bien de Cristo el Señor de nuestra vida. Así tendremos al Hijo de Dios, la vida misma, que vale más que todo el oro del mundo. Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Is 2:20 (DHH) 2 Lc 12:15 (NTV)

Un Mensaje a la Conciencia
«Le he suplicado de rodillas que me crea»

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later Mar 17, 2026 4:01


  En este mensaje tratamos de manera anónima el caso que nos contó un hombre en las siguientes palabras: «Mi esposa y yo llevamos cuatro años de casados.... Durante los primeros años, todo fue felicidad y amor, pero luego empezaron a surgir dudas y desconfianza de parte de ella hacia mí... de que si he tenido relaciones con otra mujer.... Le he hablado con el corazón en la mano, y le he suplicado de rodillas que me crea.... »Ella es la mujer a quien amo, y siempre se lo he dicho... pero no entiende... sino que me dice que nos apresuramos a casarnos... a lo que yo vuelvo y le digo que lo que me interesa es el amor que siento por ella.... »Nunca dejaré de intentarlo todo para que volvamos a ser la hermosa pareja de antes. Por eso acudo a ustedes por este medio.» Este es el consejo que le dio mi esposa: «Estimado amigo: »Sentimos mucho que esté pasando por esas dificultades en su relación matrimonial. Lamentablemente, muchos matrimonios pasan por ese tipo de conflicto e inestabilidad, así que usted, en definitiva, no es el único. Lo felicitamos por estar dispuesto a luchar por su matrimonio y por no darse por vencido, como sucede con muchas personas. »Queremos ayudarle, pero el problema es que no sabemos nada acerca de cómo usted y su esposa se tratan o se comunican mutuamente. Usted dice que quisiera que volvieran a ser “la hermosa pareja de antes”, pero nosotros no sabemos si ella cree, al igual que usted, que sus primeros años de casados fueron hermosos, o si, por el contrario, ella cree que su matrimonio tenía problemas desde el principio. »Usted también dice que su esposa duda de su fidelidad hacia ella. Para que ella piense eso, sin duda hay lapsos de tiempo en que no están juntos y ella no sabe dónde está usted. ¿Suele reunirse usted con amigos sin que su esposa lo esté acompañando? Cuando sale usted del trabajo, ¿va directamente a la casa o se detiene por el camino? ¿En qué ocasiones piensa ella que usted tiene tiempo para serle infiel? Usted bien pudiera ser totalmente inocente de todo lo que ella se ha imaginado, pero si ella no sabe dónde se encuentra usted, tiene más motivos para sospechar. »Debido a que usted dice que está dispuesto a hacer lo que sea para sacar adelante su matrimonio, le recomendamos que permita que su esposa rastree su teléfono o que lo revise periódicamente para que ella pueda saber dónde está usted en todo momento. Si usted no tiene nada que ocultar, entonces no debe tener ninguna objeción. »También le recomendamos que busque una organización que ofrezca consejería matrimonial, tal vez con grupos de parejas, o sólo para ustedes dos. Muchas iglesias relativamente grandes tienen grupos para parejas, así que ese sería un buen punto de partida. Una iglesia en donde hay verdaderos seguidores de Cristo también podría brindarle ayuda espiritual y ser de bendición. Jesucristo, el Hijo de Dios, se interesa en la vida y el matrimonio suyo, y Él puede mostrarle el camino y guiarlo si usted se lo permite. Le aconsejamos que busque ayuda aun si su esposa se niega a acompañarlo.» Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. Este caso y este consejo pueden leerse e imprimirse si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 885. Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net

Un Mensaje a la Conciencia
Con la muerte en las entrañas

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later Mar 16, 2026 4:01


Ocurrió en agosto de 1974, en el aeropuerto internacional Jorge Chávez de Lima, Perú. La gente entraba y salía, con el nerviosismo propio de un aeropuerto, cuando de pronto un hombre corpulento, de tez bronceada, lanzó un grito desgarrador y cayó al suelo echando espumarajos. Mientras se retorcía de dolor, atormentado por las convulsiones, las autoridades del aeropuerto llamaron una ambulancia. En cuestión de segundos su rostro se puso blanco como la cera. Se trataba de Curtis Melvin Carnes, norteamericano de veintisiete años de edad, oriundo de la ciudad de Austin, capital del estado de Texas en los Estados Unidos. Lo llevaron de emergencia al hospital, pero ya era demasiado tarde. Falleció poco después de haber entrado en la sala de operaciones. Al hacerle la autopsia, los médicos forenses casi no podían creer lo que estaban viendo. Había en el estómago de aquel individuo 123 bolsitas de plástico que contenían 335 gramos de clorhidrato de cocaína. La muerte del contrabandista se debió a un edema pulmonar por intoxicación, al reventarse doce de las bolsas en su estómago. Esta tragedia fue el inicio de una investigación minuciosa cuyo fin era desmantelar las actividades de una bien montada banda internacional de narcotraficantes. Días después las autoridades detuvieron a otro norteamericano, llamado Thomas Wolfe, universitario de veintitrés años, a quien ingresaron en un hospital, donde expulsó veintitrés bolsitas de plástico, también llenas de droga. ¿Qué hace que una persona se disponga a llevar la muerte misma en las entrañas? Una cosa es ingerir la droga en pequeñas dosis, y otra es llevarla dentro en dosis letales. Y sin embargo se han visto muchos casos de individuos que han corrido el enorme riesgo de tragarse ese veneno en bolsitas plásticas a fin de llevarlo de contrabando dentro del cuerpo. Para los que pensamos que esto no tiene nada que ver con nosotros, tal vez nos convenga volver a pensarlo. Aunque no llevemos ninguna droga por dentro, es posible que sí llevemos otra clase de veneno en las entrañas. ¿Acaso no son el odio y el resentimiento, la codicia y los celos, venenos que tarde o temprano nos consumirán si no los eliminamos a tiempo? Si llevamos ese veneno en las entrañas, más vale que le pidamos a Dios que saque de nuestro corazón toda bolsa de veneno mortal antes de que estalle en nosotros. Para eso envió Él a su Hijo Jesucristo al mundo: para limpiarnos de todo lo que nos contamina. Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net

Un Mensaje a la Conciencia
«Nunca he conocido a nadie tan mentiroso como ella»

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later Mar 14, 2026 4:01


En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue: «Conocí a una chica en una aplicación de citas por Internet. Ella es seis años menor que yo. Al principio, todo fue muy discreto. Sin embargo, en dos semanas nos volvimos muy íntimos.... »Un día, en una conversación casual, comenzó a contarme acerca de su pasado.... Algo dentro de mí [hizo sonar una alarma, así que] decidí investigar. Para mi mayor sorpresa, descubrí varias mentiras de ella.... Nunca he conocido a nadie tan mentiroso como ella.... Yo ni siquiera sabía que ella... tenía novio.... ¿Por qué aparecen en nuestra vida personas como ella?» Este es el consejo que le dio mi esposa: «Estimado amigo: »Sentimos mucho que haya sufrido esa decepción, pero conste que tiene la buena fortuna de haber descubierto la verdad antes de que la relación siguiera progresando.... »Usted se decepcionó porque comenzó con una falsa suposición. Creía que las personas a quienes conociera por Internet serían tan honradas como usted, o que podría discernir cuáles no lo eran.... »Lamentablemente, esa no es la realidad. La Internet está repleta de quienes fingen ser alguien diferente de lo que son. Algunos son delincuentes profesionales, depredadores y estafadores. Otros, por su parte, simplemente aprovechan el anonimato para tener una segunda oportunidad o para un nuevo comienzo, ocultando con frecuencia relaciones presentes y pasadas, conducta ilegal y su verdadera motivación. »A fin de protegerse al navegar en la Internet, hay que suponer que todo el mundo está ocultando algo y fijarse la meta de descubrir qué es. En vez de esperar varias semanas para investigar a un conocido, hay que formarse el hábito de verificar los pormenores antes de cultivar la amistad. Si bien pudiera parecer severo y desconfiado, lo prudente es nunca bajar la guardia. »En cuanto a la intimidad que usted dice que tuvieron juntos, ojalá que no haya dejado en posesión de ella fotos que ella pueda vender o publicar. Será usted muy afortunado si no sufre más que la herida de su ego masculino a causa de ese error que cometió. »El engaño y la traición no son nada nuevo. En el siglo primero, el apóstol Pablo advirtió sobre esos peligros, y añadió que algunas personas incluso inventan nuevas maldades.1 ¡Él tenía razón! Con el desarrollo de la Internet en la vida diaria de gran parte del mundo, toda suerte de nuevas maldades se están ingeniando y practicando. »Para aprender más acerca de cómo mantener su seguridad en la Internet, lea el Caso 64 en www.conciencia.net. Y, tal como Jesucristo mismo nos enseñó que oremos, pídale a Dios que lo proteja de toda clase de maldad.»2 Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo pulsar la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 766. Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Ro 1:30 2 Mt 6:13