Dejando atrás más de 30 años en prensa, radio y TV (El Mundo, EFE, CCTV, EuroNews, Radio Nederland, RFI, BBC) libro una batalla cultural, libre e independiente, destinada a combatir la desinformación que generan los medios de comunicación tradicionales, vasallos de intereses económicos y polÃticos y por lo tanto máquinas dirigidas a manipular a la opinión pública. Aplicando los parámetros periodÃsticos de investigación y consulta de fuentes diversas, abordo los temas polÃticos, económicos y sociales que son tendencia en los paÃses de la Ibero-esfera. Gracias por tus comentarios y fidelidad.

En este episodio parto de la crisis de Ceuta, pero el análisis central va mucho más allá de la frontera.Ceuta ha mostrado la debilidad del Gobierno ante Marruecos, la sensación de abandono de una ciudad española y la falta de firmeza en la defensa de la soberanía. Cuando una frontera se desborda y el poder responde tarde, el problema deja de ser local y se convierte en una cuestión nacional.La pregunta de fondo es qué puede hacer España para apartar políticamente a Pedro Sánchez del poder.Para responder con seriedad hay que entender cómo funciona el sistema español. En España no existe un impeachment como en Estados Unidos. Los ciudadanos no pueden destituir directamente a un presidente. El Gobierno sigue en pie mientras conserve apoyos suficientes en el Congreso.Por eso, cualquier cambio real debe mirar más allá de la figura de Sánchez. Hay que mirar también a los partidos y diputados que lo sostienen, porque son ellos quienes aprueban sus leyes, respaldan sus decretos y hacen posible que continúe gobernando.La justicia también tiene un papel esencial. El aforamiento no significa inmunidad. Si existen indicios de delitos graves, las instituciones competentes deben actuar con todas las garantías y sin interferencias políticas.La salida para España no pasa por la resignación ni por atajos ajenos al marco legal. Pasa por una reacción cívica firme y sostenida: movilización pacífica, presión ciudadana, periodismo libre, denuncia judicial cuando proceda, exigencia de responsabilidades y voto consciente.Ceuta es España. Melilla es España. Pero defender España exige algo más que repetirlo: exige una ciudadanía capaz de transformar la indignación en acción democrática, legal y constante.Suscríbete a Desde Mi Punto de Vista y sígueme en redes para continuar el debate:❌ X: x.com/ConstanDeMiguel

En este episodio parto de la crisis de Ceuta, pero el análisis central va mucho más allá de la frontera.Ceuta ha mostrado la debilidad del Gobierno ante Marruecos, la sensación de abandono de una ciudad española y la falta de firmeza en la defensa de la soberanía. Cuando una frontera se desborda y el poder responde tarde, el problema deja de ser local y se convierte en una cuestión nacional.La pregunta de fondo es qué puede hacer España para apartar políticamente a Pedro Sánchez del poder.Para responder con seriedad hay que entender cómo funciona el sistema español. En España no existe un impeachment como en Estados Unidos. Los ciudadanos no pueden destituir directamente a un presidente. El Gobierno sigue en pie mientras conserve apoyos suficientes en el Congreso.Por eso, cualquier cambio real debe mirar más allá de la figura de Sánchez. Hay que mirar también a los partidos y diputados que lo sostienen, porque son ellos quienes aprueban sus leyes, respaldan sus decretos y hacen posible que continúe gobernando.La justicia también tiene un papel esencial. El aforamiento no significa inmunidad. Si existen indicios de delitos graves, las instituciones competentes deben actuar con todas las garantías y sin interferencias políticas.La salida para España no pasa por la resignación ni por atajos ajenos al marco legal. Pasa por una reacción cívica firme y sostenida: movilización pacífica, presión ciudadana, periodismo libre, denuncia judicial cuando proceda, exigencia de responsabilidades y voto consciente.Ceuta es España. Melilla es España. Pero defender España exige algo más que repetirlo: exige una ciudadanía capaz de transformar la indignación en acción democrática, legal y constante.Suscríbete a Desde Mi Punto de Vista y sígueme en redes para continuar el debate:❌ X: x.com/ConstanDeMiguel

En este episodio analizo la crisis de Ceuta, donde treinta mil personas han cruzado la frontera sin control en apenas 24 horas.Y conviene decirlo con claridad: una situación así no admite eufemismos. No estamos ante un simple problema administrativo ni ante una anécdota migratoria. Estamos ante una crisis de soberanía, de seguridad y de autoridad del Estado.Ceuta es España. Es también frontera sur de Europa. Y cuando una ciudad española se ve desbordada por una entrada masiva mientras la Guardia Civil carece de medios suficientes, refuerzos claros e instrucciones contundentes, el problema deja de ser local y se convierte en nacional.También analizo la actitud de Marruecos, que una vez más utiliza la presión migratoria como herramienta diplomática. Rabat sabe perfectamente el valor estratégico de Ceuta y Melilla, y cada crisis fronteriza sirve para medir la firmeza o la debilidad del Gobierno español.El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ha pedido medidas urgentes: cierre del paso fronterizo, declaración de emergencia nacional, más efectivos de seguridad y despliegue del Ejército. Pero el Gobierno de Pedro Sánchez ha respondido tarde, mal y refugiándose en tecnicismos legales.Marlaska afirma que la ley de Protección Civil no contempla los flujos migratorios como un riesgo que permita declarar la emergencia nacional. Pero cuando una ley no permite responder a una crisis real, lo que corresponde es asumir responsabilidad política, no abandonar a una ciudad española.Este episodio trata de Ceuta, pero también trata de España. De sus fronteras, de su soberanía, de su relación con Marruecos, del efecto llamada y de una pregunta decisiva: ¿qué ocurre cuando un Estado deja de defender con claridad su propio territorio?Una frontera que no se protege acaba dejando de ser frontera.Y Ceuta no puede quedar sola.

En este episodio analizo la polémica provocada por las palabras de Mariano Rajoy sobre la selección francesa.A Rajoy le han llamado de todo, pero el debate de fondo sigue intacto: ¿qué significa realmente pertenecer a una nación? ¿Basta con tener pasaporte, residencia o documento de identidad? ¿O una nación también implica cultura compartida, historia, lengua, raíces, integración y continuidad social?La selección francesa se ha convertido en el escaparate de una transformación mucho más profunda. Francia eligió hace décadas un modelo cívico puro: todo ciudadano con papeles es francés. Pero la realidad social muestra los límites de ese modelo cuando la integración no se produce de manera real.Las banlieues de París, Lyon o Marsella son el ejemplo de una fractura que el discurso oficial prefiere no mirar de frente. Muchos ciudadanos de origen inmigrante han sido incorporados legalmente, pero siguen relegados socialmente. Y en ese contexto, el fútbol aparece como una de las pocas vías de ascenso para jóvenes que crecen en entornos marcados por la marginalidad.Este episodio no trata de negar derechos individuales ni de atacar a nadie por su origen. Trata de una pregunta mucho más incómoda: ¿puede una nación sobrevivir si reduce su identidad a papeles y trámites administrativos?Europa ignora o devalúa sus propias raíces cristianas, históricas, lingüísticas y culturales, mientras sustituye la integración exigente por un multiculturalismo que fragmenta la sociedad.Rajoy ha abierto el melón. Y tarde o temprano Francia, España y toda Europa tendrán que responder.

¿Remontada histórica de Argentina? No. Un escándalo mundial.El VAR anuló el golazo de Mostafa Ziko por una supuesta falta 90 metros antes, pero ignoró las faltas previas al gol decisivo argentino. ¿Casualidad?Mi corazón siempre estará con Argentina, pero ganar así no es ganar. La FIFA vuelve a demostrar que el negocio, Messi y los patrocinadores pesan más que el juego limpio.Esto no fue fútbol. Fue teatro. Ojalá el karma haga justicia.

En este episodio hablo de iberismo, de ese sueño que el tiempo terminará por hacer realidad: la integración económica y política de los dos principales países de la península ibérica.

En este episodio hablo de iberismo, de ese sueño que el tiempo terminará por hacer realidad: la integración económica y política de los dos principales países de la península ibérica.

¿Alguna vez te preguntaste por qué las hinchadas del Mundial parecen tribus modernas?



En este episodio analizo el caso de los 60 estudiantes excluidos por recibir un 0 en vascuence en la PAU del País Vasco, la antigua selectividad.

En este episodio analizo el resurgimiento del discurso que vuelve a señalar a España como responsable de la historia de México, ahora impulsado desde el poder político bajo la administración de Claudia Sheinbaum.Explico por qué este relato simplifica un proceso histórico que en realidad fue mucho más complejo. La caída de Tenochtitlán no fue una invasión unilateral, sino una guerra interna en la que múltiples pueblos indígenas se aliaron con los españoles para romper un sistema de dominación preexistente. Este elemento clave desaparece del discurso actual.También abordo cómo este enfoque coincide con un contexto en el que México enfrenta problemas graves: violencia estructural, narcotráfico, crisis institucional y pérdida de control en varias regiones del país.El análisis plantea una cuestión central: si el uso del pasado responde realmente a un interés histórico o si forma parte de una estrategia política que desplaza la atención del presente.México no se entiende sin España, ni España sin México. Es una historia compartida, compleja, con luces y sombras. Reducirla a un relato único no solo distorsiona la historia, sino que limita la capacidad de enfrentar los desafíos actuales.El fondo del problema no está en lo que ocurrió hace siglos, sino en cómo se utiliza hoy ese pasado.¿Crees que el discurso contra España tiene que ver con el momento actual de México?

En este episodio analizo el resurgimiento del discurso que vuelve a señalar a España como responsable de la historia de México, ahora impulsado desde el poder político bajo la administración de Claudia Sheinbaum.Explico por qué este relato simplifica un proceso histórico que en realidad fue mucho más complejo. La caída de Tenochtitlán no fue una invasión unilateral, sino una guerra interna en la que múltiples pueblos indígenas se aliaron con los españoles para romper un sistema de dominación preexistente. Este elemento clave desaparece del discurso actual.También abordo cómo este enfoque coincide con un contexto en el que México enfrenta problemas graves: violencia estructural, narcotráfico, crisis institucional y pérdida de control en varias regiones del país.El análisis plantea una cuestión central: si el uso del pasado responde realmente a un interés histórico o si forma parte de una estrategia política que desplaza la atención del presente.México no se entiende sin España, ni España sin México. Es una historia compartida, compleja, con luces y sombras. Reducirla a un relato único no solo distorsiona la historia, sino que limita la capacidad de enfrentar los desafíos actuales.El fondo del problema no está en lo que ocurrió hace siglos, sino en cómo se utiliza hoy ese pasado.¿Crees que el discurso contra España tiene que ver con el momento actual de México?

En este episodio analizo la situación actual de Brasil bajo el gobierno de Lula da Silva, en un contexto marcado por una presión fiscal elevada, una burocracia extremadamente compleja y una crisis de seguridad que impacta directamente en la vida cotidiana de millones de ciudadanos.Explico cómo este modelo ha generado una fuga constante de talento y capital, con emprendedores que abandonan el país buscando entornos más estables y menos hostiles para producir.También abordo el impacto estructural de la corrupción, evidenciado en casos como Lava Jato, que reveló una red organizada en la que el Estado dejó de funcionar como garante del bien común para convertirse en un mecanismo de extracción de riqueza y distribución política.El análisis conecta esta realidad con el contexto electoral de 2026, donde Brasil se encuentra profundamente polarizado y con un futuro completamente abierto.Lo que está en juego no es solo un cambio de gobierno, sino la dirección del país: continuar con un modelo de Estado pesado, presión fiscal creciente y clientelismo, o intentar una corrección que devuelva competitividad, seguridad y confianza institucional.Brasil no es un país cualquiera. Es la principal potencia de Iberoamérica.Y su decisión marcará el rumbo de toda la región.⚠️