Italian Dominican reformer (1452–1498)
POPULARITY
Jennie Nash introduces a hot seat coaching episode where Author Accelerator coaches Stuart and Margaret work through Margaret's new Blueprint for a historical novel set in Florence in the 1400s. Stuart helps Margaret pressure-test the story engine by differentiating two opposing forces—an Alchemist experimenting with mercury-based syphilis treatments and Savonarola (whom Stuart nicknames “Rolly”), who seeks to purge Florence to save souls—clarifying how each tempts protagonist Eliana. They explore why Eliana is susceptible to each system, the emotional costs of her shifting allegiances, and how themes of disillusionment, integrity, belonging, and found family drive the plot. Key craft work includes defending character choices, making Eliana's decisions feel inevitable and proactive, and strengthening Lena's role as Eliana's unconditional friend while likely keeping Lena out of POV to avoid narrative sprawl. This is a public episode. If you'd like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit amwriting.substack.com/subscribe
"Y si, desde su elevada posición, Vuestra Alteza mira hacia abajo a este lugar humilde donde ahora vivo, verá cuán crueles e inmerecidos han sido mis sufrimientos - impuestos por un destino duro e implacable". Con estas palabras finalizó NICOLÁS MAQUIAVELO, protagonista de nuestro programa, la carta que dirigió a El Magnífico Lorenzo de Medici, al inicio de su libro "EL PRÍNCIPE", obra que sigue teniendo enorme impacto porque es uno de los textos más polémicos y controvertidos que existen en el terreno político. Hoy, más de 500 años después, este libro sigue siendo un texto vivo, citado, estudiado y debatido en todo el mundo. Y es que, como muy bien nos apunta SERGIO RODRÍGUEZ LÓPEZ, investigador doctoral de la Universidad de Granada y docente con más de veinte años de experiencia, “Maquiavelo es un autor cuya obra ha suscitado multitud de polémicas e interpretaciones diversas a lo largo del tiempo”. Sin embargo, nosotros aquí vamos a trabajar también otro de sus más imprescindibles textos: sus “DISCURSOS SOBRE LA PRIMERA DÉCADA DE TITO LIVIO”. Será en la sección “Qué significa esta frase”. En la primera parte del programa hablaremos exclusivamente de la obra “EL Príncipe”. Creemos que, para entender plenamente el citado texto, es necesario e imprescindible, conocer el turbulento contexto histórico en el que este autor lo escribió, porque, ¿quién fue realmente Nicolás Maquiavelo? Nacido en Florencia en 1469, en aquella época Italia no era una nación unificada, sino un mosaico fragmentado de ciudades-estado y reinos (Florencia, Milán, Venecia, Nápoles, Los Estados Pontificios…) que luchaban por el poder mientras sufrían presiones constantes de fuerzas externas como Francia, Italia y el Sacro Imperio Germánico. En 1498, tras la caída del Radicalismo Religioso del predicador Savonarola y la expulsión del gobierno autocrático y de las élites de la Familia de los Medici, Maquiavelo es nombrado Secretario de la Segunda Cancillería de la República de Florencia. Este puesto le dio acceso directo al funcionamiento interno de la diplomacia, los asuntos militares y la negociación internacional. Estudió a figuras ambiciosas como César Borgia, cuya mezcla de crueldad y astucia le fascinaba como modelo de eficacia política. Estas experiencias le sirvieron para observar el arte del gobierno y la política del poder de primera mano. Su obra “El Príncipe” nació como una respuesta al colapso, una guía para que los gobernantes pudieran navegar por un mundo donde la fortuna era inestable, los enemigos estaban por todas partes, y la supervivencia requería audacia, adaptabilidad , y en ocasiones, crueldad. Maquiavelo no estaba imaginando un Estado perfecto, estaba hablando de uno roto y así, esta obra es una guía en un mundo gobernado no por ideales, sino por la ambición, la oportunidad y la fuerza calculada. Maquiavelo rompió con los ideales clásicos para revelar la mecánica brutal del poder tal como es, no como desearíamos que fuera. De ahí muchos de los fragmentos más controvertidos del texto: “Un hombre que insiste en ser bueno en toda situación, inevitablemente será destruido por aquellos que no lo son. Por lo tanto, un Príncipe que quiera mantener su poder, debe aprender a no ser bueno y usar ese conocimiento, o abstenerse de usarlo, según lo exija la situación” (Cap XV); “(…)¿es mejor ser amado o ser temido? La respuesta es que un gobernante debería aspirar a ambas cosas pero como es difícil que el amor y el temor coexistan, es mucho más seguro ser temido que amado- si hay que elegir” (Cap XVII); “(…) Un príncipe debe saber actuar tanto como hombre, como, como bestia (…) debe aprender tanto del zorro como del león. El león no puede evitar las trampas y el zorro no puede defenderse de los lobos. Por tanto, un gobernante debe ser un zorro para reconocer las trampas y un león para espantar a los lobos” (…) “Los gobernantes que mejor han imitado al zorro han sido los más exitosos. Sin embargo, es crucial ocultar bien esta naturaleza y ser un maestro del engaño (…) Un gobernante hábil en el arte del engaño, siempre encontrará personas dispuestas a ser engañadas”; “(…) Un gobernante debe aparentar ser misericordioso, humano, honesto y religioso, pero debe estar preparado para actuar de manera opuesta cuando sea necesario. Un príncipe (…) no puede seguir siempre las reglas convencionales de la moralidad, porque mantener el poder a menudo requiere acciones que van en contra de la honestidad, la bondad, la humanidad y la religión (…) . Idealmente, no debería apartarse de lo que es bueno, pero debe estar listo para hacer el mal si se ve obligado” (Cap XVIII); “ Un príncipe debe delegar las decisiones impopulares a otros, mientras que personalmente se encarga de repartir recompensas y favores (…)”( Cap XIX) etc etc… En la sección “QUÉ SIGNIFICA ESTA FRASE”, SERGIO RODRÍGUEZ LÓPEZ, el profesor que hoy nos acompaña, basándose no sólo en el estudio de “ El Príncipe”, sino también analizando los “DISCURSOS SOBRE LA PRIMERA DÉCADA DE TITO LIVIO” , defiende que “a lo largo de la obra de MAQUIAVELO, hay una unidad que tiende hacia la interpretación republicana de la misma” ya que “los textos de Maquiavelo transpiran un profundo anhelo por lograr una República sólida, que funcione según leyes civiles estables y que permita al pueblo participar del gobierno. Es este anhelo que arraigó profundamente en el pensamiento y la sensibilidad de Maquiavelo, el que nos marca el rumbo a la hora de aproximarnos a su obra”. Nuestro profesor piensa que “las divergencias entre “El Príncipe” y los “Discursos” son aparentemente indiscutibles, en la primera de ellas Maquiavelo se decanta por el Principado Aristocrático como forma de gobierno más adecuada, y perfila la figura de un Príncipe sin escrúpulos morales; frente a esto, en los Discursos, Maquiavelo toma partido abiertamente por la República como forma de gobierno más acabada y perfecta. Para defender la libertad, dice Maquiavelo, no hay mejor agente que el propio pueblo, y para proteger los intereses del pueblo, no hay mejor sistema de gobierno que el republicano porque (…) la Aristocracia deseará dominar, mientras que el pueblo aspirará sólo a no ser dominado, por esto, afirma Maquiavelo, que se debe poner como guardianes de una cosa, a quien tiene menos deseos de usurparla. Junto a la defensa de la libertad y la soberanía popular aparece en los Discursos claramente delimitada la idea del Bien Común: si no hay un espacio público en el que prospere y se comparta la riqueza del Estado, no tiene posibilidades de crecer Comunidad alguna”. “Encontramos en estos argumentos de Maquiavelo, -continúa nuestro profesor-, algunos de los principios básicos del Estado de Derecho y la Socialdemocracia contemporánea”. Igualmente, “la constitución de una República requiere forzosamente una redistribución de la riqueza y el poder, esta tesis de fondo lleva a Maquiavelo a establecer más nítidamente que en otras ocasiones, las dos categorías antitéticas: un Reino, para constituirse y consolidarse, necesita desigualdad y sometimiento; una República sólo puede erigirse allí donde haya igualdad y libertad civil. Este tipo de cuestiones son las que han provocado que se hable de dos posibles interpretaciones de la obra de Maquiavelo: una Aristocrática o Monárquica y otra Republicana o Democrática, aunque con el paso del tiempo se ha ido imponiendo la idea de que existe una continuidad democrática en la obra de Maquiavelo. Nuestro profesor defiende además, que son muchos los especialistas que han visto en El Príncipe, un intento de Maquiavelo por exponer los vicios y las reprobables acciones de los monarcas (…) de modo que esta obra empezó a ser interpretada como una crítica encubierta a la tiranía (…). Hay autores que afirman incluso que “ la intención de Maquiavelo no era instruir al tirano, sino exponerlo al juicio de los pueblos, haciendo públicas sus acciones secretas”, o que “ bajo la apariencia de aconsejar a los tiranos, Maquiavelo en realidad mostró a los pueblos cómo funcionan los mecanismos del poder, lo que puede servir para defender la libertad”; igualmente hay autores que llegan a decir que El Príncipe es en realidad el libro por excelencia de los Republicanos. De modo que se encuentran referencias que coinciden respecto a la interpretación democrática de Maquiavelo , tanto en la crítica inglesa, como en la francesa y en la italiana, estos últimos además afirman que la tarea patriótica de la unidad italiana, había sido formulada por primera vez en El Príncipe”. Finalmente, y una vez expuestas las tesis de nuestro profesor colaborador, en el programa se enuncian también más interpretaciones al respecto, como la de Miguel Ángel Granada: “Si Italia ha de recuperar su libertad, expulsar a los bárbaros, y salir de la crisis, solamente es posible mediante la “virtú” de una poderosa personalidad. Movido por la urgencia de la situación, Maquiavelo abandona el trabajo metódico de sus Discursos (se cree que fue sobre el capítulo XVII o XVIII del primer libro cuando abandona esta obra para pasar a redactar de un solo golpe El Príncipe) y así abordar la presentación de la nueva política en forma de manifiesto mediante El Príncipe (…). Conviene sin embargo no olvidar -continúa Miguel Ángel Granada-, que Maquiavelo se planteó también su obra como un medio para volver al ejercicio activo de la política al servicio de los Medici (recordemos que al caer la República, le habían arrebatado su posición, estatus y trabajo), de ahí que pensara dedicar la obra a Giuliano de Medici, y que a la muerte de éste, la dedicara a su sobrino Lorenzo. No es lícito olvidar este motivo de promoción personal como impulso de la obra, pero todavía es menos lícito, realzarlo para marginar los otros factores (el deseo de la unificación de Italia antes aludido). Igualmente, en la Introducción de la traducción del texto de Rafael García Pérez, Nathan Cole y Christian E. Detmold, se lee lo siguiente: “ Tras la caída de la República Florentina y el regreso de los Médici, Maquiavelo fue apartado del poder y se volcó en la escritura. Y así fue durante este periodo de retiro forzado, en la soledad del exilio, cuando nació El Príncipe. Este libro, lejos de ser un ejercicio académico, nació de la frustración, la ambición, y el deseo desesperado de volver a tener relevancia política. Fue dedicado a Lorenzo de Médici, miembro de la misma familia que lo había exiliado, con la esperanza de que sus ideas le valieran un puesto o, al menos, rehabilitaran su reputación. Esto le da al libro una intensidad única, porque es tanto una obra de filosofía política, como la apelación personal de un hombre que lo había perdido todo, excepto su intelecto”. Finalmente, oídas todas las voces o posibles interpretaciones, quizá la respuesta nos la de el propio Maquiavelo, con las mismas palabras que encabezan este escrito, y que integran el final de su misiva a Lorenzo El Magnífico: "Y si, desde su elevada posición, Vuestra Alteza mira hacia abajo a este lugar humilde donde ahora vivo, verá cuán crueles e inmerecidos han sido mis sufrimientos - impuestos por un destino duro e implacable". Una vez expuestas la diversidad de interpretaciones respecto a nuestro autor y en la recta final del programa, en lo relativo a nuestro afán de aunar melodía y filosofía, es imposible olvidarnos de valorar y agradecer el estupendo trabajo que Cristina Gómez Limón Ortíz, profesora de Canto de las Escuelas municipales de música de Daimiel y Bolaños, ha realizado para este programa a través de su excelente adaptación de la canción “ Algo personal” que hace años popularizó Joan Manuel Serrat.
Dos nuevas horas de radio viajera llegan hoy sábado 4 de abril en plena Semana Santa con grandes amigos como Alicia Vallina que en la sección de Mujeres Extraordinarias nos hablará de Isabel de Baviera, o como más la reconocemos, Sisi Emperatriz que tuvo una vida, a pesar de vivir en la realeza, con graves problemas incluso de salud, su proceso vital lo veremos con detalles muy llamativos…y Víctor Guerra en su sección de caminería nos hablará del recorrido que está haciendo por toda Asturias para hablar del Salvador en Oviedo como línea de meta de peregrinos y de cuestiones logísticas de lo que él llama ‘la invisibilidad del peregrino’, escuchadle que no deja indiferente…en la segunda hora la historiadora del arte Lourdes Álvarez nos aclara en estas fechas temas relacionados con las cofradías de penitencia en Oviedo, de su historia y evolución, de los pasos, de la riqueza artista de las imágenes y muchas más cosas…y cerramos con la periodista, escritora y redactora jefa de la sección de gente y televisión en La Vanguardia Silvia Colomé, que nos lleva a la ciudad de Florencia pero de la mano de sus grandes personajes, no faltará Dante, Brunelleschi, Da Vinci, Miguel Ángel, Savonarola, Bocaccio o Botticelli…dos horas apasionantes de radio y viaje en Rpa!!
Join us for a study of "Jesus Refuge of the Weary" (Hymn 145 in The Lutheran Hymnal) by the Italian Reformer Girolamo Savonarola. You can also listen to a former hymn study on Hymn 149 (which we will also be singing this weekend) here: https://twinsteeples.podbean.com/?s=Hymn%20149 In this hymn, Savonarola points to who Jesus is (Refuge, Redeemer, Fountain, Savior) and what He has done (bore the pain of all) and what He offers us through His work (life eternal, peace and rest). With this reminder, the reformer calls the Christian to a deep appreciation of Christ's work, through Spirit worked repentance. May the LORD work such repentance in each of us! The final verse is a prayer that the Lord would give us such a deep appreciation for Christ's work, that we might confess with the Apostle Paul: “I have been crucified with Christ; it is no longer I who live, but Christ lives in me; and the life which I now live in the flesh I live by faith in the Son of God, who loved me and gave Himself for me." (Galatians 2:20). Study this hymn with us, as we are reminded of dire nature of our problem of sin, and our Savior's wonderful and necessary work of Redemption for us. Rejoice in that salvation!
A genius prodigy sets out to change the world by resolving all philosophical and religious disputes with one book, his own 900 Theses, and a debate in Rome between Europe's brightest intellectual lights. And he will leave his mark on history, just not in the way he wants...Sources Cited:Hanegraaf, Wouter J. Esotericism and the Academy: Rejected Knowledge in Western Culture (Cambridge University Press, 2012).Bradatan, Costica. Dying for Ideas: The Dangerous Lives of Philosophers (Bloomsbury Academic, 2015).Kristeller, Paul Oskar. Eight Philosophers of the Italian Renaissance (Chatto &Windus, 1965).Mirandola, Pico della. Syncretism in the West: Pico's 900 Theses (1486), ed. and trans. S.A. Farmer, 2nd edition (Arizona State University, 2003).____________. “Oration on the Dignity of Man”, trans. Cosma Rohilla Shaizi. Cosma's Home Page, 21 November 1994. Last accessed 2/23/2025: . Slattery, Luke. “A Renaissance Murder Mystery.” The New Yorker (20 July 2015).Last accessed 2/25/2025: .Stethern, Paul. Death in Florence: The Medici, Savonarola, and the Battle for the Soul of a Renaissance City (Pegasus Books, 2015).
Hoy hablaremos de margarita y sus leyendas tequileras; de la Casa Blanca y sus nuevas reformas polémicas; de Savonarola, el fraile que encendía hogueras de vanidades en Florencia; y de Holly de Stephen King, donde una detective se enfrenta a un horror muy real detrás de una pareja respetable. Todo en un Banquete que junta brindis, poder, fanatismo y horrores muy humanos.See omnystudio.com/listener for privacy information.
canal.march.esGirolamo Savonarola promulgó un discurso de regeneración moral y civil en el que criticó el lujo y defendió el gobierno popular en el Renacimiento. En la cuarta conferencia del ciclo "Los Medici y Savonarola: poder, cultura y política en la Florencia del Renacimiento", el profesor de Historia del pensamiento político, Jorge del Palacio, analiza la repercusión que tuvo el pensamiento del fraile dominico en el republicanismo florentino y su influencia en figuras como Maquiavelo y Guicciardini.Más información de este acto canal.march.es
canal.march.esGirolamo Savonarola (1452-1498) fue una figura clave en la Florencia renacentista, donde se enfrentó al poder de los Medici y dejó una huella profunda en la vida pública de la ciudad. En la tercera conferencia del ciclo "Los Medici y Savonarola: poder, cultura y política en la Florencia del Renacimiento", Jorge del Palacio, profesor de Historia del pensamiento político, repasa la trayectoria del fraile dominico, su influencia en la reforma de las instituciones florentinas y su trágico enfrentamiento con el papado.Más información de este acto canal.march.es
canal.march.esTras una breve crisis política provocada por la invasión francesa en 1494 y el radicalismo de Savonarola, los Medici recuperaron el control de Florencia en 1514, transformando la antigua república en un régimen aristocrático que culminaría con el Gran Ducado de Toscana. En la segunda conferencia del ciclo “Los Medici y Savonarola: poder, cultura y política en la Florencia del Renacimiento”, el catedrático de Literatura, poeta y traductor José María Micó, trata la influencia política, religiosa y cultural de los Medici, así como sus alianzas estratégicas con las principales familias italianas y casas reales europeas.Más información de este acto canal.march.es
canal.march.esLa familia Medici se erigió como símbolo del poder y el esplendor del Renacimiento italiano. En la primera conferencia, que abre el ciclo "Los Medici y Savonarola: poder, cultura y política en la Florencia del Renacimiento", el catedrático de Literatura, poeta y traductor José María Micó traza el origen y el ascenso del influyente linaje, desde Giovanni di Bicci, el primer gran banquero de la familia, hasta su hijo Cosme el Viejo, considerado el Padre de la Patria en Florencia. La figura central fue Lorenzo el Magnífico, nieto de Cosme el Viejo, célebre por su agudeza política y su decisivo impulso a las artes. A través del mecenazgo, la política y la cultura, los Medici forjaron una dinastía que dejó una huella profunda en la historia de Europa durante siglos.Más información de este acto canal.march.es
Niccolò Machiavelli (1469-1527) är en politisk tänkare vars namn i världen står för cynisk realpolitik, medan italienarna ser humor i hans texter. Machiavelli var verksam ämbetsman och diplomat i den italienska stadsstaten Florens, under det sena 1400-talet, när Italien befann sig i ett tillstånd av kulturell blomstring och politisk turbulens.Fursten skrev han efter att han fallit i onåd i ett försök att åter hamna i politikens centrum. Machiavellis idéer om makt, politik och människans natur i en tid när furstemakten stärktes kom att prägla det moderna politiska tänkandet mer än någon annan under renässansen. Hans mest kända verk Fursten väcker fortfarande debatt.I detta avsnitt av podden Historia Nu samtalar programledaren Urban Lindstedt med Verner Egerland professor i italienska vid Lunds universitet.Machiavelli var djupt förankrad i det florentinska samhället. Han rörde sig i maktens korridorer men föll själv offer för dess skoningslösa logik när han förlorade sitt ämbete och utsattes för tortyr efter Medici-familjens återkomst till makten. I exil skrev han sitt mest berömda verk – en handbok för makthavare som inte sökte idealen utan verkligheten, sådan den faktiskt var. Ett nytt sätt att tänka inom den politiska idéhistorien.Machiavelli har genom århundradena både demoniserats som cyniker och hyllats som klarögd realist. Hans namn har till och med gett upphov till termen ”machiavellisk”, som ofta betecknar manipulativt och hänsynslöst agerande. Men den verklige Machiavelli var mer komplex än så. Han försvarade republiken, drömde om ett enat Italien och var djupt intresserad av medborgardygder.Machiavellis betydelse ligger i att han bröt med medeltida föreställningar om gudomlig ordning och moralisk styrning och i stället lade grunden till en modern, sekulär politisk vetenskap. Han tvingade oss att se maktens verkliga natur – inte som vi vill att den ska vara, utan som den är.Machiavelli föddes 1469 i Florens, en av renässansens mest lysande städer, präglad av konstnärlig kreativitet men också av politiska maktkamper. Staden hade varit ett republikanskt ideal under 1400-talet men styrdes till stor del av den mäktiga Medici-familjen.År 1498, efter att dominikanermunken Savonarola störtats och avrättats, fick Machiavelli en nyckelroll i republiken som ansvarig för utrikesrelationer och militära frågor. Under de följande fjorton åren reste han vida omkring, träffade påvar, kungar och krigsledare och observerade noggrant hur makten fungerade i praktiken. Hans diplomatiska rapporter visar på en skarp analysförmåga och en realistisk syn på politikens spelregler.Bild: Montage av porträtt av Niccolò Machiavelli, målat av Santi di Tito omkring år 1500. Wikipedia. Public Domain. Samt Vy över Florens av Hartmann Schedel, publicerad 1493. Denna illustration, skapad som en del av Nürnbergerkrönikan, återger Florens som en blomstrande renässansstad med murar, torn och kupoler. Verket vittnar om samtidens fascination för stadsvyer och topografisk avbildning. Illustration: Bas van Hout (eget arbete).Musik: Verket Monteverdi – Combattimento – Battle music.ogg är tillgängligt under licensen Creative Commons Attribution 2.5 Generic (CC BY 2.5). Källa: Wikimedia Commons – Monteverdi – Combattimento – Battle music.oggLyssna också på Italiens dramatiska enande.Klippare: Emanuel Lehtonen Hosted on Acast. See acast.com/privacy for more information.
Pro Libri - Parola di Savonarola e Domenico e Silvestro, da storiadifirenze-org7 giorni prima della versione pubblica del podcast, ecco una monografia su Savonarola e come oggi ci puo' aiutare moltissimo per capire se e quando. E fino a che punto. Ma soprattutto perche'.Nessuno si senta oggetto di similitudine con Savonarola: io penso sempre alle idee e ai riflessi che le idee hanno per le persone.E questa storia, magistralmente raccontata su storiadifirenze.org merita di esser mentovata.https://www.storiadifirenze.org/pdf_ex_eprints/20-Garfagnini_Girolamo_Savonarola.pdfSe ti senti un caffeinomane e ti piacciono questi racconti, sostieni il podcast su caffe20.it/membri grazie !
In questa lezione riprendiamo Machiavelli, figura tra le più discusse e, forse, tra le più fraintese della nostra tradizione. Lo seguiamo nel cuore di un'Italia in guerra, tra la fragile Repubblica Fiorentina e l'eredità controversa di Savonarola, quel frate che prometteva rigore e purezza in un tempo di corruzione e paura.Vedremo come l'astuzia del principe, evocata nel mito del centauro, nasca da un contesto in cui le promesse — politiche, religiose, morali — si scontrano con la realtà mutevole degli uomini e del potere. La Firenze dei “piagnoni” si fa così specchio di tensioni ancora attuali: l'illusione di un ritorno a un ordine originario, la tentazione di affidarsi a figure carismatiche, la difficoltà di tenere insieme virtù e necessità.Machiavelli ci parla ancora, ci interroga sulle maschere del potere, sul prezzo dell'utopia, sulla lucidità come forma di sopravvivenza.Perché, in fondo, dietro ogni promessa si cela sempre una domanda: a chi conviene mantenerla?Ascoltate, riflettete. La letteratura, ancora una volta, ci offre uno specchio — a volte impietoso — su ciò che siamo.
Chi era davvero Niccolò Machiavelli? In questa lezione ripercorriamo il contesto storico, politico e personale in cui si sviluppa il pensiero del grande fiorentino: dalla Firenze turbolenta del Savonarola alle guerre d'Italia, fino alla redazione del Principe, il libro che avrebbe cambiato per sempre il modo di pensare il potere.Una riflessione viva e accessibile che unisce storia e attualità, con accostamenti a fenomeni contemporanei, metafore economiche e paragoni che attraversano i secoli. Perché Machiavelli, in fondo, parla ancora a chiunque abbia responsabilità, ambizione o semplicemente voglia di capire come funzionano davvero le cose.
Náměstí Della Signoria ve Florencii působí jako pravý Babylon: mezi sochami a velkolepými budovami jsou všude turisté, cyklisté, prodavači suvenýrů, fronty u pokladen, zmrzlináři, koňské povozy.
Girolamo Savonarola, frate domenicano, combatté la corruzione ecclesiastica, sfidò Alessandro VI e fu arso vivo a Firenze il 23 maggio 1498.
Storia e caratteristiche della profezia nel Medioevo, protagonisti e caratteristiche delle predizioni che in epoca medievale rappresentavano una lettura della realtà storica del momento.
“Have no fear of them ... Rather fear Him.” A healthy and holy fear of God acknowledges His holiness and justice, while resting in His grace and forgiveness. Gospel fear is a reverent awe and respect for God, rooted in the majesty of Christ's person and work as revealed in the gospel. Nowhere is an elevated spirit of gospel fear more intensely represented than in the last pre-Reformation reformer, the martyr, Girolamo Savonarola. His heart was aflame for the glory of God and the good of man in the very birthplace of the Renaissance. With colossal conviction and an indefatigable devotion, he warned people to flee to Christ from the wrath of God, to turn to God from idols of man's making. Against unprecedented corruptions, Savonarola unleashed sacred Scripture, calling for regeneration in Christ's church. This short devotional message looks at the words of our Lord in Matthew 10 and through its lens considers the life and ministry of Savonarola. The aim of this message is to make much of Christ in the present, to stir our own souls in deepening devotion, and to guard from being desensitized by the world.
¿Quién fue el prerreformador Girolamo Savonarola? En este episodio de 5 Minutos en la Historia de la Iglesia, Stephen Nichols nos presenta a este ardiente y provocador predicador que se dedicó a predicar la Palabra de Dios a pesar de la oposición de la Iglesia católica romana. Lee la transcripción: https://es.ligonier.org/podcasts/5-minutos-en-la-historia-de-la-iglesia-con-stephen-nichols/savonarola Una iniciativa de Ministerios Ligonier apoyada por donantes. Haz tu donativo: https://gift.ligonier.org/1119/spanish-outreach
This week Beau chats all about the rise and fall of Girolamo Savonarola; from his rise to prominence amid the fall of the Medici, to his bitter disputes with the Pope, to his ‘Bonfire of the vanities', to his eventual downfall and comeuppance. Watch the full premium video: https://www.lotuseaters.com/premium-epochs-154-or-savonarola-14-04-24
Girolamo Savonarola was a late 15th century Dominican friar who rose to become a preacher, prophet, and politician. He took on the corruption of the Roman Catholic Church and despotic rulers including the powerful Medicis. He was both progressive - helping to lay the foundations of the Reformation and the Enlightenment - but also fundamentalist and deeply unsettling. In this episode, Professor Suzannah Lipscomb talks to award-winning author Denise Mina, whose novel Three Fires tells the story of Savonarola and his role in the bonfire of the vanities - the burning of objects considered sinful, such as cosmetics, mirrors, books, and art.This episode was produced by Rob Weinberg.Discover the past with exclusive history documentaries and ad-free podcasts presented by world-renowned historians from History Hit. Watch them on your smart TV or on the go with your mobile device. Get 50% off your first 3 months with code TUDORS. Sign up now for your 14-day free trial here >You can take part in our listener survey here >
We follow the life of mystic, prophet and monk, Gerolamo Savonarola, who came to have a great moral influence over Florence, particularly after the expulsion of the Medici. His increasing fiery denunciation of the immorality of the Florentines and then the church and pope Alexander VI made him more and more enemies, ready to pounce on him the […]
We follow the life of mystic, prophet and monk, Gerolamo Savonarola, who came to have a great moral influence over Florence, particularly after the expulsion of the Medici. His increasing fiery denunciation of the immorality of the Florentines and then the church and pope Alexander VI made him more and more enemies, ready to pounce on him the […]
We follow the life of mystic, prophet and monk, Gerolamo Savonarola, who came to have a great moral influence over Florence, particularly after the expulsion of the Medici. His increasing fiery denunciation of the immorality of the Florentines and then the church and pope Alexander VI made him more and more enemies, ready to pounce on him the moment his popularity waned.
You Are There - The Ordeal Of Savonarola
Savonarola and his companions are brought before a tribunal and sentenced to death. Despite being formally condemned as a heretic, the friar's legacy would continue to cast a long shadow over Florentine politics in the years to come. Email me Follow me on Twitter Like the show on Facebook Watch the show on YouTube Visit the eBay store Bibliography: Bartlett, Kenneth. Florence in the Age of the Medici and Savonarola, 1464-1498: A Short History with Documents. Hackett Publishing, 2018. Landucci, Luca. A Florentine Diary from 1450 to 1516. Columbia University Press, 1927. Martines, Lauro. Fire in the City: Savonarola and the Struggle for the Soul of Renaissance Florence. Oxford University Press, 2005. Savonarola, Girolamo. A Guide to Righteous Living and Other Works. Toronto Center for Reformation and Renaissance Studies, 2003. Strathern, Paul. Death in Florence: The Medici, Savonarola, and the Battle for the Soul of a Renaissance City. Pegasus Books, 2016. Villari, Pasquale. Life and Times of Girolamo Savonarola. University of the Pacific Press, 2004. Weinstein, Donald. Savonarola: The Rise and Fall of a Renaissance Prophet. Yale University Press, 2011. Cover Image: Portrait of a Dominican, presumed to be Girolamo Savonarola, c. 1524 Opening Theme: Symphony No. 9 in E minor, "From the New World", Op. 95, B. 178 by Antonín Dvořák Closing Theme: "Dies Irae" performed by the Monastic Choir of the Grimbergen Abbey
As Savonarola languishes in his prison cell, his faith is tested. Reckoning with his inner battle between hope and despair, Savonarola would then write a series of religious tracts that have since taken on great theological significance. Email me Follow me on Twitter Like the show on Facebook Watch the show on YouTube Visit the eBay store Bibliography: Bartlett, Kenneth. Florence in the Age of the Medici and Savonarola, 1464-1498: A Short History with Documents. Hackett Publishing, 2018. Landucci, Luca. A Florentine Diary from 1450 to 1516. Columbia University Press, 1927. Martines, Lauro. Fire in the City: Savonarola and the Struggle for the Soul of Renaissance Florence. Oxford University Press, 2005. Savonarola, Girolamo. A Guide to Righteous Living and Other Works. Toronto Center for Reformation and Renaissance Studies, 2003. Strathern, Paul. Death in Florence: The Medici, Savonarola, and the Battle for the Soul of a Renaissance City. Pegasus Books, 2016. Villari, Pasquale. Life and Times of Girolamo Savonarola. University of the Pacific Press, 2004. Weinstein, Donald. Savonarola: The Rise and Fall of a Renaissance Prophet. Yale University Press, 2011. Cover Image: Portrait of a Dominican, presumed to be Girolamo Savonarola, c. 1524 Opening Theme: Symphony No. 9 in E minor, "From the New World", Op. 95, B. 178 by Antonín Dvořák Closing Theme: "Dies Irae" performed by the Monastic Choir of the Grimbergen Abbey
Political tensions in Florence reach a climax, and Savonarola is challenged to undergo a trial by fire. When the results of the trial turn public opinion decisively against him, he and his fellow monks are forced to make a desperate last stand in the monastery of San Marco. Email me Follow me on Twitter Like the show on Facebook Watch the show on YouTube Visit the eBay store Bibliography: Bartlett, Kenneth. Florence in the Age of the Medici and Savonarola, 1464-1498: A Short History with Documents. Hackett Publishing, 2018. Landucci, Luca. A Florentine Diary from 1450 to 1516. Columbia University Press, 1927. Martines, Lauro. Fire in the City: Savonarola and the Struggle for the Soul of Renaissance Florence. Oxford University Press, 2005. Savonarola, Girolamo. A Guide to Righteous Living and Other Works. Toronto Center for Reformation and Renaissance Studies, 2003. Strathern, Paul. Death in Florence: The Medici, Savonarola, and the Battle for the Soul of a Renaissance City. Pegasus Books, 2016. Villari, Pasquale. Life and Times of Girolamo Savonarola. University of the Pacific Press, 2004. Weinstein, Donald. Savonarola: The Rise and Fall of a Renaissance Prophet. Yale University Press, 2011. Cover Image: Portrait of a Dominican, presumed to be Girolamo Savonarola, c. 1524 Opening Theme: Symphony No. 9 in E minor, "From the New World", Op. 95, B. 178 by Antonín Dvořák Closing Theme: "Dies Irae" performed by the Monastic Choir of the Grimbergen Abbey
Savonarola creates a spectacular demonstration of public virtue in the hopes of turning Florence's fortunes around. Meanwhile, Pope Alexander VI has the monk excommunicated- a decision Savonarola was determined to fight against to his last breath. Email me Follow me on Twitter Like the show on Facebook Watch the show on YouTube Visit the eBay store Bibliography: Bartlett, Kenneth. Florence in the Age of the Medici and Savonarola, 1464-1498: A Short History with Documents. Hackett Publishing, 2018. Landucci, Luca. A Florentine Diary from 1450 to 1516. Columbia University Press, 1927. Martines, Lauro. Fire in the City: Savonarola and the Struggle for the Soul of Renaissance Florence. Oxford University Press, 2005. Savonarola, Girolamo. A Guide to Righteous Living and Other Works. Toronto Center for Reformation and Renaissance Studies, 2003. Strathern, Paul. Death in Florence: The Medici, Savonarola, and the Battle for the Soul of a Renaissance City. Pegasus Books, 2016. Villari, Pasquale. Life and Times of Girolamo Savonarola. University of the Pacific Press, 2004. Weinstein, Donald. Savonarola: The Rise and Fall of a Renaissance Prophet. Yale University Press, 2011. Cover Image: Portrait of a Dominican, presumed to be Girolamo Savonarola, c. 1524 Opening Theme: Symphony No. 9 in E minor, "From the New World", Op. 95, B. 178 by Antonín Dvořák Closing Theme: "Dies Irae" performed by the Monastic Choir of the Grimbergen Abbey
Savonarola engages in a new campaign to combat vice in the city of Florence. Meanwhile, Pope Alexander VI continues to utilize every possible strategy to silence the renegade friar. Email me Follow me on Twitter Like the show on Facebook Watch the show on YouTube Visit the eBay store Support the show on Patreon Bibliography: Bartlett, Kenneth. Florence in the Age of the Medici and Savonarola, 1464-1498: A Short History with Documents. Hackett Publishing, 2018. Landucci, Luca. A Florentine Diary from 1450 to 1516. Columbia University Press, 1927. Martines, Lauro. Fire in the City: Savonarola and the Struggle for the Soul of Renaissance Florence. Oxford University Press, 2005. Savonarola, Girolamo. A Guide to Righteous Living and Other Works. Toronto Center for Reformation and Renaissance Studies, 2003. Strathern, Paul. Death in Florence: The Medici, Savonarola, and the Battle for the Soul of a Renaissance City. Pegasus Books, 2016. Villari, Pasquale. Life and Times of Girolamo Savonarola. University of the Pacific Press, 2004. Weinstein, Donald. Savonarola: The Rise and Fall of a Renaissance Prophet. Yale University Press, 2011. Cover Image: Portrait of a Dominican, presumed to be Girolamo Savonarola, c. 1524 Opening Theme: Symphony No. 9 in E minor, "From the New World", Op. 95, B. 178 by Antonín Dvořák Closing Theme: "Dies Irae" performed by the Monastic Choir of the Grimbergen Abbey
When Savonarola's influence prevents Florence from joining an anti-French coalition made up of the other Italian states, he raises the ire of Pope Alexander VI, sparking a deadly rivalry that would last for the next three years. Email me Follow me on Twitter Like the show on Facebook Watch the show on YouTube Visit the eBay store Support the show on Patreon Bibliography: Bartlett, Kenneth. Florence in the Age of the Medici and Savonarola, 1464-1498: A Short History with Documents. Hackett Publishing, 2018. Landucci, Luca. A Florentine Diary from 1450 to 1516. Columbia University Press, 1927. Martines, Lauro. Fire in the City: Savonarola and the Struggle for the Soul of Renaissance Florence. Oxford University Press, 2005. Savonarola, Girolamo. A Guide to Righteous Living and Other Works. Toronto Center for Reformation and Renaissance Studies, 2003. Strathern, Paul. Death in Florence: The Medici, Savonarola, and the Battle for the Soul of a Renaissance City. Pegasus Books, 2016. Villari, Pasquale. Life and Times of Girolamo Savonarola. University of the Pacific Press, 2004. Weinstein, Donald. Savonarola: The Rise and Fall of a Renaissance Prophet. Yale University Press, 2011. Cover Image: Portrait of a Dominican, presumed to be Girolamo Savonarola, c. 1524 Opening Theme: Symphony No. 9 in E minor, "From the New World", Op. 95, B. 178 by Antonín Dvořák Closing Theme: "Dies Irae" performed by the Monastic Choir of the Grimbergen Abbey
In this episode of our series on Savonarola, we follow events in Florence following the flight of the Medici and the French occupation of the city. As the citizens of Florence begin the process of forming a new republican government, they seek guidance from Savonarola, who aspired to turn the city into a "New Jerusalem." Email me Follow me on Twitter Like the show on Facebook Watch the show on YouTube Visit the eBay store Support the show on Patreon Works Cited: Bartlett, Kenneth. Florence in the Age of the Medici and Savonarola, 1464-1498: A Short History with Documents. Hackett Publishing, 2018. Landucci, Luca. A Florentine Diary from 1450 to 1516. Columbia University Press, 1927. Martines, Lauro. Fire in the City: Savonarola and the Struggle for the Soul of Renaissance Florence. Oxford University Press, 2005. Savonarola, Girolamo. A Guide to Righteous Living and Other Works. Toronto Center for Reformation and Renaissance Studies, 2003. Strathern, Paul. Death in Florence: The Medici, Savonarola, and the Battle for the Soul of a Renaissance City. Pegasus Books, 2016. Villari, Pasquale. Life and Times of Girolamo Savonarola. University of the Pacific Press, 2004. Weinstein, Donald. Savonarola: The Rise and Fall of a Renaissance Prophet. Yale University Press, 2011. Cover Image: Portrait of a Dominican, presumed to be Girolamo Savonarola, c. 1524 Opening Theme: Symphony No. 9 in E minor, "From the New World", Op. 95, B. 178 by Antonín Dvořák Closing Theme: "Dies Irae" performed by the Monastic Choir of the Grimbergen Abbey
The corruption of the Roman Catholic Church was spreading. The efforts of John Wycliff, Jan Hus, Erasmus, and Savonarola laid crucial groundwork for a major breakaway yet to come. In this message, Pastor Lutzer draws two lessons from the early Reformers. These men prepared the way for the Gospel to be unearthed from Medieval traditions. To support this ministry financially, visit: https://www.oneplace.com/donate/172/29
The corruption of the Roman Catholic Church was spreading. The efforts of John Wycliff, Jan Hus, Erasmus, and Savonarola laid crucial groundwork for a major breakaway yet to come. In this message, Pastor Lutzer draws two lessons from the early Reformers. These men prepared the way for the Gospel to be unearthed from Medieval traditions. This month's special offer is available for a donation of any amount. Get yours at rtwoffer.com or call us at 1-888-218-9337.
The Reformation had many heroes. The early Reformers opposed church corruption, provided a new edition of the Greek, and opposed rampant sensuality. In this message, we meet Jan Hus, Erasmus, and Savonarola. For defying the church of their day, they would pay for it dearly. To support this ministry financially, visit: https://www.oneplace.com/donate/172/29
The Reformation had many heroes. The early Reformers opposed church corruption, provided a new edition of the Greek, and opposed rampant sensuality. In this message, we meet Jan Hus, Erasmus, and Savonarola. For defying the church of their day, they would pay for it dearly. This month's special offer is available for a donation of any amount. Get yours at rtwoffer.com or call us at 1-888-218-9337.
In this episode of our series on the life and times of Savonarola, we observe the fallout from the French invasion of Italy in 1494. As the power of the Medici reaches its breaking point and King Charles VIII of France threatens the city with destruction, the people of Florence turn to Savonarola to deliver them from peril. Email me Follow me on Twitter Like the show on Facebook Watch the show on YouTube Visit the eBay store Support the show on Patreon Works Cited: Bartlett, Kenneth. Florence in the Age of the Medici and Savonarola, 1464-1498: A Short History with Documents. Hackett Publishing, 2018. Landucci, Luca. A Florentine Diary from 1450 to 1516. Columbia University Press, 1927. Martines, Lauro. Fire in the City: Savonarola and the Struggle for the Soul of Renaissance Florence. Oxford University Press, 2005. Savonarola, Girolamo. A Guide to Righteous Living and Other Works. Toronto Center for Reformation and Renaissance Studies, 2003. Strathern, Paul. Death in Florence: The Medici, Savonarola, and the Battle for the Soul of a Renaissance City. Pegasus Books, 2016. Villari, Pasquale. Life and Times of Girolamo Savonarola. University of the Pacific Press, 2004. Weinstein, Donald. Savonarola: The Rise and Fall of a Renaissance Prophet. Yale University Press, 2011. Cover Image: Portrait of a Dominican, presumed to be Girolamo Savonarola, c. 1524 Opening Theme: Symphony No. 9 in E minor, "From the New World", Op. 95, B. 178 by Antonín Dvořák Closing Theme: "Dies Irae" performed by the Monastic Choir of the Grimbergen Abbey
In this episode of our series on Savonarola, we follow events in Florence following the untimely death of Lorenzo the Magnificent. In this time of uncertainty, Savonarola's apocalyptic predictions grew increasingly bolder. As the friar sought to assert his independence from the Medici family, developments to the north threatened to turn his prophecies into reality. Email me Follow me on Twitter Like the show on Facebook Watch the show on YouTube Visit the eBay store Works Cited: Bartlett, Kenneth. Florence in the Age of the Medici and Savonarola, 1464-1498: A Short History with Documents. Hackett Publishing, 2018. Landucci, Luca. A Florentine Diary from 1450 to 1516. Columbia University Press, 1927. Martines, Lauro. Fire in the City: Savonarola and the Struggle for the Soul of Renaissance Florence. Oxford University Press, 2005. Savonarola, Girolamo. A Guide to Righteous Living and Other Works. Toronto Center for Reformation and Renaissance Studies, 2003. Strathern, Paul. Death in Florence: The Medici, Savonarola, and the Battle for the Soul of a Renaissance City. Pegasus Books, 2016. Villari, Pasquale. Life and Times of Girolamo Savonarola. University of the Pacific Press, 2004. Weinstein, Donald. Savonarola: The Rise and Fall of a Renaissance Prophet. Yale University Press, 2011. Cover Image: Portrait of a Dominican, presumed to be Girolamo Savonarola, c. 1524 Opening Theme: Symphony No. 9 in E minor, "From the New World", Op. 95, B. 178 by Antonín Dvořák Closing Theme: "Dies Irae" performed by the Monastic Choir of the Grimbergen Abbey
Este episodio 62 de CS es el 5º y último de nuestra mirada al monacato en la Edad Media.En menor medida para los Dominicos y un poco más para los Franciscanos, las órdenes monásticas fueron un intento de reformar la Iglesia Occidental, que durante la Edad Media se había alejado del ideal apostólico. La Iglesia institucional se había convertido en poco más que un cuerpo político más, con vastas extensiones de tierra, una jerarquía masiva, una compleja burocracia, y había acumulado poderosos aliados y enemigos por toda Europa. El clero y las órdenes más antiguas habían degenerado en una fraternidad analfabeta. Muchos sacerdotes y monjes no sabían leer ni escribir, y se dedicaban a la inmoralidad flagrante mientras se escondían tras sus votos.No era este el caso en todas partes. Pero lo era en suficientes lugares como para que Francisco se viera obligado a utilizar la pobreza como medio de reforma. Los Franciscanos que siguieron a Francisco fueron rápidamente absorbidos de nuevo por la estructura de la Iglesia y las reformas que Francisco preveía siguieron naciendo.Domingo quería volver a los días en que la alfabetización y la erudición formaban parte de la vida clerical. Los Dominicos continuaron su visión, pero cuando se convirtieron en agentes principales de la Inquisición, no lograron equilibrar la verdad con la gracia.Las representaciones modernas de los monjes medievales suelen presentarlos en un papel estereotipado como agentes siniestros de la inmoralidad o como tontos torpes con buen corazón, pero cabeza blanda. Seguro que había algunos de cada uno, pero había muchos miles que eran seguidores sinceros de Jesús y hacían todo lo posible por representarlo.Hay muchas razones para creer que vivieron tranquilamente en monasterios y conventos; oraron, leyeron y se dedicaron a humildes trabajos manuales durante toda su vida. Hubo gigantes espirituales, así como desgraciados totalmente perversos y corruptos. Después de que Agustín de Canterbury llevara la Fe a Inglaterra fue como si saliera el sol.Otro de los campeones de Dios fue Malaquías, cuya historia fue relatada por Bernardo de Claraval en el siglo XII. Historias como la suya eran uno de los principales atractivos para los medievales, que buscaban en los santos la seguridad de que algunos habían conseguido llevar una vida ejemplar y habían mostrado a otros cómo hacerlo.La exigencia de santidad era fácil de estereotipar. En la Vida de San Erkenwald, leemos que era "perfecto en sabiduría, modesto en la conversación, vigilante en la oración, casto en el cuerpo, dedicado a la lectura sagrada, arraigado en la caridad". A finales del siglo XI, incluso era posible contratar a un hagiógrafo, un escritor de historias de santos, como Osbern de Canterbury, que, a cambio de una cuota, escribía una Vida de un abad o sacerdote muerto, con la esperanza de que fuera canonizado, es decir, declarado santo por la Iglesia. Había un fuerte motivo para hacerlo. Donde había habido un santo, surgía un santuario que señalaba con un monumento su monasterio, su casa, su cama, sus ropas y sus reliquias. Todos eran muy buscados como objetos de veneración. Se hacían peregrinaciones al santuario del santo. Se depositaba dinero en el omnipresente ofrendero. Pero no sólo se beneficiaba la iglesia o el santuario. Todo el pueblo prosperaba. Al fin y al cabo, los peregrinos necesitaban un lugar donde alojarse, comida para comer, recuerdos para llevarse a casa que demostraran que habían realizado la peregrinación y acumulados puntos espirituales. El negocio se disparó. Así que los hagiógrafos incluían una lista de milagros que el santo realizaba. Estos milagros eran una prueba de la aprobación de Dios. Había competencia entre las ciudades para ver a su abad o sacerdote canonizado, porque eso significaba que los peregrinos acudían a su ciudad.Se suponía que un hombre o una mujer santos dejaban tras de sí, en los objetos tocados o en los lugares visitados, un poder espiritual residual, un "mérito", que los menos piadosos podían adquirir para que les ayudara en sus propios problemas si iban en peregrinación y oraban en el santuario. Un poder similar se encontraba en el cuerpo del santo, o en partes del cuerpo, como las uñas o el pelo, que podían guardarse convenientemente en unos "soportes de reliquias" llamados relicarios. La gente oraba cerca de ellos y los tocaba con la esperanza de obtener un milagro, una curación o ayuda en alguna otra petición urgente a Dios. El equilibrio entre la vida activa y la contemplativa era la cuestión central para quienes aspiraban a ser un auténtico seguidor de Jesús y un buen ejemplo para los demás. Luchaban con la cuestión de cuánto tiempo debía dedicarse a Dios y cuánto al trabajo en el mundo. Desde la Edad Media, no llega la idea ilustrada de que lo secular y lo religioso podían fundirse en una sola pasión general por Dios y su servicio.En la forma de pensar medieval, para ser verdaderamente piadoso se requería una vida religiosa aislada. La idea de que un herrero pudiera adorar a Dios mientras trabajaba en su yunque no estaba a la vista. Francisco fue el que más se acercó, pero incluso él consideraba que trabajar por un salario y la llamada a glorificar a Dios eran mutuamente excluyentes. Francisco instaba a trabajar como parte de la vida del monje, pero dependía de la caridad para mantenerse. No sería hasta la Reforma cuando la idea de la vocación liberó la santidad del trabajo. Dado que la vida religiosa de clausura, o de secuestro, se consideraba la única forma de complacer a Dios, muchos de los grandes, desde el siglo IV, apoyaron el monacato. Enumero ahora algunos nombres que sostenían esta opinión, confiando en que si has escuchado el podcast durante un tiempo los reconocerás...San Antonio de Egipto, Atanasio, Basilio, Gregorio de Nisa, Ambrosio, Agustín, Jerónimo y Benito de Nursia. En la Edad Media la lista es igual de imponente. Anselmo, Alberto Magno, Buenaventura, Tomás de Aquino y Duns Escoto, San Bernardo y Hugo de San Víctor, Eckart, Tauler, Hildegarda, Joaquín de Flore, Adán de San Víctor, Antonio de Padua, Bernardino de Siena, Bertoldo de Ratisbona, Savonarola y, por supuesto, Francisco y Domingo.La Edad Media fue un periodo favorable para el desarrollo de las comunidades monásticas. Las fuerzas religiosas, políticas y económicas que actuaban en toda Europa conspiraron para que la vida monástica, tanto para los hombres como para las mujeres, fuera una opción viable, incluso preferida. Como ocurre a menudo en las películas y libros que describen este periodo, es cierto que hubo algunos jóvenes de ambos sexos que se resistieron a entrar en un monasterio o convento cuando fueron obligados por sus padres, pero hubo muchos más que querían dedicarse a la vida retirada y que fueron rechazados por sus padres. Cuando la guerra diezmó a la población masculina y las mujeres superaban en número a los hombres por amplios márgenes, convertirse en monja era la única forma de sobrevivir. Los jóvenes que sabían que no estaban hechos para el duro trabajo de la vida agrícola o el servicio militar, siempre podían encontrar un lugar donde perseguir su pasión por el aprendizaje en un monasterio. Como en la mayoría de las instituciones, el destino de los hermanos y hermanas dependía de la calidad de su líder, el abad o la abadesa. Si era una líder piadosa y eficaz, el convento prosperaba. Si era un bruto tirano, el monasterio se marchitaba. En los monasterios en los que prevalecía la erudición, los manuscritos antiguos eran conservados por escribas que los copiaban laboriosamente y, al hacerlo, se convertían en versados en los clásicos. De estos refugios intelectuales surgiría el Renacimiento.Al atraer a las mejores mentes de la época, desde el siglo X hasta el XIII, los monasterios fueron el vivero de la piedad y los centros de la energía misionera y civilizadora. Cuando prácticamente no se predicaba en las iglesias, la comunidad monástica predicaba poderosos sermones llamando a los pensamientos de los hombres a alejarse de la guerra y el derramamiento de sangre para dirigirse a la hermandad y la devoción religiosa. El lema de algunos monjes era "por el arado y la cruz". En otras palabras, estaban decididos a construir el Reino de Dios en la Tierra predicando el Evangelio y transformando el mundo mediante un trabajo honesto, duro y humilde. Los monjes fueron pioneros en el cultivo de la tierra y, de la manera más científica que se conocía entonces, enseñaron la agricultura, el cuidado de las vides y de los peces, la cría de ganado y la fabricación de lana. Construyeron carreteras y algunos de los mejores edificios. En materia intelectual y artística, el convento era la principal escuela de la época. En él se formaban arquitectos, pintores y escultores. Allí se estudiaban los problemas profundos de la teología y la filosofía; y cuando surgieron las universidades, el convento les proporcionó sus primeros y más renombrados profesores.La vida monástica era tan popular que la religión parecía correr el peligro de agotarse en el monacato y la sociedad de ser poco más que un conjunto de conventos. El IV Concilio de Letrán intentó contrarrestar esta tendencia prohibiendo el establecimiento de nuevas órdenes. Pero ningún concilio ignoró tanto el futuro inmediato. Inocencio III apenas estaba en su tumba antes de que los Dominicos y los Franciscanos recibieran la plena sanción papal.Durante los siglos XI y XII se produjo un cambio importante. Todos los monjes fueron ordenados sacerdotes. Antes de esa época era una excepción que un monje fuera sacerdote, lo que significaba que no podían ofrecer los sacramentos. Una vez que eran sacerdotes, podían hacerlo.La vida monástica era alabada como la forma más elevada de existencia terrenal. El convento era comparado con la Tierra Prometida y tratado como el camino más corto y seguro hacia el cielo. La vida secular, incluso la del sacerdote secular, se comparaba con Egipto. El paso al claustro se llamaba conversión, y los monjes eran conversos. Alcanzaban el ideal cristiano. La vida monástica se comparaba con la vida de los ángeles. Bernardo decía a sus compañeros monjes: "¿No sois ya como los ángeles de Dios, al haberos abstenido del matrimonio?".Incluso los reyes y príncipes deseaban hacer el voto monástico y vestir el hábito de monje. Por eso, aunque Federico II era un acérrimo enemigo del Papa, cuando se acercaba su muerte, se vistió con las ropas de un monje cisterciense. Rogers II y III de Sicilia, junto con Guillermo de Nevers, se vistieron con túnicas de monje cuando se acercaba su fin. Pensaron que al hacerlo tendrían más posibilidades de llegar al cielo. Camuflaje espiritual para pasar por encima de Pedro.Los relatos de la época hacen que los milagros formen parte de la vida cotidiana del monje. Estaba rodeado de espíritus. Las visiones y revelaciones se producían día y noche. Los demonios vagaban a todas horas por las salas de la clausura. Realizaban malvados encargos para engañar a los incautos y sacudir la fe de los descuidados. Pedro el Venerable, en su obra sobre los Milagros, ofrece relatos elaborados de estos encuentros. Relata detalladamente cómo estos inquietos enemigos espirituales arrancaban las sábanas de los monjes dormidos y, riéndose, las dejaban por el claustro. Aunque los monasterios y conventos eran una parte importante de la vida en la Europa de la Edad Media, muchos de ellos bastiones de la piedad y la erudición, otros no estuvieron a la altura y se convirtieron en bloqueos para el progreso. A medida que avanzaban los años, el ideal monástico de santidad degeneró en una mera forma que se volvió supersticiosa y sospechosa de todo lo nuevo. Así, mientras algunos monasterios sirvieron de comadronas al Renacimiento, otros fueron como los soldados de Herodes que intentaron matarlo en su infancia.Para terminar, me pareció oportuno hacer un breve repaso de lo que se llama "las horas, el Oficio Divino o el breviario". Así era como los monjes y las monjas dividían su jornada.El horario de estas divisiones variaba de un lugar a otro, pero generalmente era asíA primera hora de la mañana, antes del amanecer, se tocaba una campana que despertaba a los monjes o monjas para un tiempo de lectura y meditación privada. Luego se reunían todos para los Nocturnos, en los que se leía un salmo, se cantaba y luego se daban algunas lecciones de las Escrituras o de los Padres de la Iglesia.Después se volvían a acostar un rato, y al amanecer se levantaban para otro servicio llamado Laudes. A Laudes le seguía otro periodo de lectura y oración personal, que se resolvía en el claustro reuniéndose de nuevo para el Prime a las 6 de la mañana.A la primera hora, Prima le seguía un periodo de trabajo, que terminaba con Terce, un tiempo de oración en grupo a eso de las 9.Luego hay más trabajo desde las 10 hasta justo antes del mediodía, cuando las monjas y los hermanos se reúnen para la Sexta, un breve servicio en el que se leen algunos salmos. A esto le sigue la comida del mediodía, una siesta, otro servicio corto alrededor de las 3 de la tarde llamado Ninguno, llamado así por la novena hora desde el amanecer. Luego vienen unas horas de trabajo, la cena hacia las 17:50 y las Vísperas a las 18:00.Después de las Vísperas, las monjas y los monjes tienen un tiempo de oraciones personales y privadas, se reúnen para el breve servicio de Completas y se van a la cama.Los protestantes y evangélicos podrían preguntarse de dónde surgió la idea de las horas canónicas. Hay indicios de que se derivaron de la práctica de los Apóstoles, que, como judíos, observaban tiempos fijos durante el día para la oración. En Hechos 10 leemos cómo Pedro oraba a la hora sexta. El centurión romano Cornelio, que había adoptado la fe judía, oraba a la hora novena. En Hechos 16, Pablo y Silas oraban a medianoche; aunque puede que eso se debiera a que estaban en el cepo de la cárcel de Filipos. Ya en el siglo V, los cristianos utilizaban las referencias de los Salmos para orar por la mañana, al mediodía y a medianoche.
Este episodio 62 de CS es el 5º y último de nuestra mirada al monacato en la Edad Media.En menor medida para los Dominicos y un poco más para los Franciscanos, las órdenes monásticas fueron un intento de reformar la Iglesia Occidental, que durante la Edad Media se había alejado del ideal apostólico. La Iglesia institucional se había convertido en poco más que un cuerpo político más, con vastas extensiones de tierra, una jerarquía masiva, una compleja burocracia, y había acumulado poderosos aliados y enemigos por toda Europa. El clero y las órdenes más antiguas habían degenerado en una fraternidad analfabeta. Muchos sacerdotes y monjes no sabían leer ni escribir, y se dedicaban a la inmoralidad flagrante mientras se escondían tras sus votos.No era este el caso en todas partes. Pero lo era en suficientes lugares como para que Francisco se viera obligado a utilizar la pobreza como medio de reforma. Los Franciscanos que siguieron a Francisco fueron rápidamente absorbidos de nuevo por la estructura de la Iglesia y las reformas que Francisco preveía siguieron naciendo.Domingo quería volver a los días en que la alfabetización y la erudición formaban parte de la vida clerical. Los Dominicos continuaron su visión, pero cuando se convirtieron en agentes principales de la Inquisición, no lograron equilibrar la verdad con la gracia.Las representaciones modernas de los monjes medievales suelen presentarlos en un papel estereotipado como agentes siniestros de la inmoralidad o como tontos torpes con buen corazón, pero cabeza blanda. Seguro que había algunos de cada uno, pero había muchos miles que eran seguidores sinceros de Jesús y hacían todo lo posible por representarlo.Hay muchas razones para creer que vivieron tranquilamente en monasterios y conventos; oraron, leyeron y se dedicaron a humildes trabajos manuales durante toda su vida. Hubo gigantes espirituales, así como desgraciados totalmente perversos y corruptos. Después de que Agustín de Canterbury llevara la Fe a Inglaterra fue como si saliera el sol.Otro de los campeones de Dios fue Malaquías, cuya historia fue relatada por Bernardo de Claraval en el siglo XII. Historias como la suya eran uno de los principales atractivos para los medievales, que buscaban en los santos la seguridad de que algunos habían conseguido llevar una vida ejemplar y habían mostrado a otros cómo hacerlo.La exigencia de santidad era fácil de estereotipar. En la Vida de San Erkenwald, leemos que era "perfecto en sabiduría, modesto en la conversación, vigilante en la oración, casto en el cuerpo, dedicado a la lectura sagrada, arraigado en la caridad". A finales del siglo XI, incluso era posible contratar a un hagiógrafo, un escritor de historias de santos, como Osbern de Canterbury, que, a cambio de una cuota, escribía una Vida de un abad o sacerdote muerto, con la esperanza de que fuera canonizado, es decir, declarado santo por la Iglesia. Había un fuerte motivo para hacerlo. Donde había habido un santo, surgía un santuario que señalaba con un monumento su monasterio, su casa, su cama, sus ropas y sus reliquias. Todos eran muy buscados como objetos de veneración. Se hacían peregrinaciones al santuario del santo. Se depositaba dinero en el omnipresente ofrendero. Pero no sólo se beneficiaba la iglesia o el santuario. Todo el pueblo prosperaba. Al fin y al cabo, los peregrinos necesitaban un lugar donde alojarse, comida para comer, recuerdos para llevarse a casa que demostraran que habían realizado la peregrinación y acumulados puntos espirituales. El negocio se disparó. Así que los hagiógrafos incluían una lista de milagros que el santo realizaba. Estos milagros eran una prueba de la aprobación de Dios. Había competencia entre las ciudades para ver a su abad o sacerdote canonizado, porque eso significaba que los peregrinos acudían a su ciudad.Se suponía que un hombre o una mujer santos dejaban tras de sí, en los objetos tocados o en los lugares visitados, un poder espiritual residual, un "mérito", que los menos piadosos podían adquirir para que les ayudara en sus propios problemas si iban en peregrinación y oraban en el santuario. Un poder similar se encontraba en el cuerpo del santo, o en partes del cuerpo, como las uñas o el pelo, que podían guardarse convenientemente en unos "soportes de reliquias" llamados relicarios. La gente oraba cerca de ellos y los tocaba con la esperanza de obtener un milagro, una curación o ayuda en alguna otra petición urgente a Dios. El equilibrio entre la vida activa y la contemplativa era la cuestión central para quienes aspiraban a ser un auténtico seguidor de Jesús y un buen ejemplo para los demás. Luchaban con la cuestión de cuánto tiempo debía dedicarse a Dios y cuánto al trabajo en el mundo. Desde la Edad Media, no llega la idea ilustrada de que lo secular y lo religioso podían fundirse en una sola pasión general por Dios y su servicio.En la forma de pensar medieval, para ser verdaderamente piadoso se requería una vida religiosa aislada. La idea de que un herrero pudiera adorar a Dios mientras trabajaba en su yunque no estaba a la vista. Francisco fue el que más se acercó, pero incluso él consideraba que trabajar por un salario y la llamada a glorificar a Dios eran mutuamente excluyentes. Francisco instaba a trabajar como parte de la vida del monje, pero dependía de la caridad para mantenerse. No sería hasta la Reforma cuando la idea de la vocación liberó la santidad del trabajo. Dado que la vida religiosa de clausura, o de secuestro, se consideraba la única forma de complacer a Dios, muchos de los grandes, desde el siglo IV, apoyaron el monacato. Enumero ahora algunos nombres que sostenían esta opinión, confiando en que si has escuchado el podcast durante un tiempo los reconocerás...San Antonio de Egipto, Atanasio, Basilio, Gregorio de Nisa, Ambrosio, Agustín, Jerónimo y Benito de Nursia. En la Edad Media la lista es igual de imponente. Anselmo, Alberto Magno, Buenaventura, Tomás de Aquino y Duns Escoto, San Bernardo y Hugo de San Víctor, Eckart, Tauler, Hildegarda, Joaquín de Flore, Adán de San Víctor, Antonio de Padua, Bernardino de Siena, Bertoldo de Ratisbona, Savonarola y, por supuesto, Francisco y Domingo.La Edad Media fue un periodo favorable para el desarrollo de las comunidades monásticas. Las fuerzas religiosas, políticas y económicas que actuaban en toda Europa conspiraron para que la vida monástica, tanto para los hombres como para las mujeres, fuera una opción viable, incluso preferida. Como ocurre a menudo en las películas y libros que describen este periodo, es cierto que hubo algunos jóvenes de ambos sexos que se resistieron a entrar en un monasterio o convento cuando fueron obligados por sus padres, pero hubo muchos más que querían dedicarse a la vida retirada y que fueron rechazados por sus padres. Cuando la guerra diezmó a la población masculina y las mujeres superaban en número a los hombres por amplios márgenes, convertirse en monja era la única forma de sobrevivir. Los jóvenes que sabían que no estaban hechos para el duro trabajo de la vida agrícola o el servicio militar, siempre podían encontrar un lugar donde perseguir su pasión por el aprendizaje en un monasterio. Como en la mayoría de las instituciones, el destino de los hermanos y hermanas dependía de la calidad de su líder, el abad o la abadesa. Si era una líder piadosa y eficaz, el convento prosperaba. Si era un bruto tirano, el monasterio se marchitaba. En los monasterios en los que prevalecía la erudición, los manuscritos antiguos eran conservados por escribas que los copiaban laboriosamente y, al hacerlo, se convertían en versados en los clásicos. De estos refugios intelectuales surgiría el Renacimiento.Al atraer a las mejores mentes de la época, desde el siglo X hasta el XIII, los monasterios fueron el vivero de la piedad y los centros de la energía misionera y civilizadora. Cuando prácticamente no se predicaba en las iglesias, la comunidad monástica predicaba poderosos sermones llamando a los pensamientos de los hombres a alejarse de la guerra y el derramamiento de sangre para dirigirse a la hermandad y la devoción religiosa. El lema de algunos monjes era "por el arado y la cruz". En otras palabras, estaban decididos a construir el Reino de Dios en la Tierra predicando el Evangelio y transformando el mundo mediante un trabajo honesto, duro y humilde. Los monjes fueron pioneros en el cultivo de la tierra y, de la manera más científica que se conocía entonces, enseñaron la agricultura, el cuidado de las vides y de los peces, la cría de ganado y la fabricación de lana. Construyeron carreteras y algunos de los mejores edificios. En materia intelectual y artística, el convento era la principal escuela de la época. En él se formaban arquitectos, pintores y escultores. Allí se estudiaban los problemas profundos de la teología y la filosofía; y cuando surgieron las universidades, el convento les proporcionó sus primeros y más renombrados profesores.La vida monástica era tan popular que la religión parecía correr el peligro de agotarse en el monacato y la sociedad de ser poco más que un conjunto de conventos. El IV Concilio de Letrán intentó contrarrestar esta tendencia prohibiendo el establecimiento de nuevas órdenes. Pero ningún concilio ignoró tanto el futuro inmediato. Inocencio III apenas estaba en su tumba antes de que los Dominicos y los Franciscanos recibieran la plena sanción papal.Durante los siglos XI y XII se produjo un cambio importante. Todos los monjes fueron ordenados sacerdotes. Antes de esa época era una excepción que un monje fuera sacerdote, lo que significaba que no podían ofrecer los sacramentos. Una vez que eran sacerdotes, podían hacerlo.La vida monástica era alabada como la forma más elevada de existencia terrenal. El convento era comparado con la Tierra Prometida y tratado como el camino más corto y seguro hacia el cielo. La vida secular, incluso la del sacerdote secular, se comparaba con Egipto. El paso al claustro se llamaba conversión, y los monjes eran conversos. Alcanzaban el ideal cristiano. La vida monástica se comparaba con la vida de los ángeles. Bernardo decía a sus compañeros monjes: "¿No sois ya como los ángeles de Dios, al haberos abstenido del matrimonio?".Incluso los reyes y príncipes deseaban hacer el voto monástico y vestir el hábito de monje. Por eso, aunque Federico II era un acérrimo enemigo del Papa, cuando se acercaba su muerte, se vistió con las ropas de un monje cisterciense. Rogers II y III de Sicilia, junto con Guillermo de Nevers, se vistieron con túnicas de monje cuando se acercaba su fin. Pensaron que al hacerlo tendrían más posibilidades de llegar al cielo. Camuflaje espiritual para pasar por encima de Pedro.Los relatos de la época hacen que los milagros formen parte de la vida cotidiana del monje. Estaba rodeado de espíritus. Las visiones y revelaciones se producían día y noche. Los demonios vagaban a todas horas por las salas de la clausura. Realizaban malvados encargos para engañar a los incautos y sacudir la fe de los descuidados. Pedro el Venerable, en su obra sobre los Milagros, ofrece relatos elaborados de estos encuentros. Relata detalladamente cómo estos inquietos enemigos espirituales arrancaban las sábanas de los monjes dormidos y, riéndose, las dejaban por el claustro. Aunque los monasterios y conventos eran una parte importante de la vida en la Europa de la Edad Media, muchos de ellos bastiones de la piedad y la erudición, otros no estuvieron a la altura y se convirtieron en bloqueos para el progreso. A medida que avanzaban los años, el ideal monástico de santidad degeneró en una mera forma que se volvió supersticiosa y sospechosa de todo lo nuevo. Así, mientras algunos monasterios sirvieron de comadronas al Renacimiento, otros fueron como los soldados de Herodes que intentaron matarlo en su infancia.Para terminar, me pareció oportuno hacer un breve repaso de lo que se llama "las horas, el Oficio Divino o el breviario". Así era como los monjes y las monjas dividían su jornada.El horario de estas divisiones variaba de un lugar a otro, pero generalmente era asíA primera hora de la mañana, antes del amanecer, se tocaba una campana que despertaba a los monjes o monjas para un tiempo de lectura y meditación privada. Luego se reunían todos para los Nocturnos, en los que se leía un salmo, se cantaba y luego se daban algunas lecciones de las Escrituras o de los Padres de la Iglesia.Después se volvían a acostar un rato, y al amanecer se levantaban para otro servicio llamado Laudes. A Laudes le seguía otro periodo de lectura y oración personal, que se resolvía en el claustro reuniéndose de nuevo para el Prime a las 6 de la mañana.A la primera hora, Prima le seguía un periodo de trabajo, que terminaba con Terce, un tiempo de oración en grupo a eso de las 9.Luego hay más trabajo desde las 10 hasta justo antes del mediodía, cuando las monjas y los hermanos se reúnen para la Sexta, un breve servicio en el que se leen algunos salmos. A esto le sigue la comida del mediodía, una siesta, otro servicio corto alrededor de las 3 de la tarde llamado Ninguno, llamado así por la novena hora desde el amanecer. Luego vienen unas horas de trabajo, la cena hacia las 17:50 y las Vísperas a las 18:00.Después de las Vísperas, las monjas y los monjes tienen un tiempo de oraciones personales y privadas, se reúnen para el breve servicio de Completas y se van a la cama.Los protestantes y evangélicos podrían preguntarse de dónde surgió la idea de las horas canónicas. Hay indicios de que se derivaron de la práctica de los Apóstoles, que, como judíos, observaban tiempos fijos durante el día para la oración. En Hechos 10 leemos cómo Pedro oraba a la hora sexta. El centurión romano Cornelio, que había adoptado la fe judía, oraba a la hora novena. En Hechos 16, Pablo y Silas oraban a medianoche; aunque puede que eso se debiera a que estaban en el cepo de la cárcel de Filipos. Ya en el siglo V, los cristianos utilizaban las referencias de los Salmos para orar por la mañana, al mediodía y a medianoche.
In this episode of our series on Girolamo Savonarola, we follow the monk as he is reassigned from Florence after failing to make inroads with the people of the city. He spends the next few years wandering northern Italy, honing his preaching skills and earning a powerful reputation for himself until he is invited to return to Florence by the city's ruler- Lorenzo de Medici. Email me Follow me on Twitter Like the show on Facebook Watch the show on YouTube Visit the eBay store Works Cited: Bartlett, Kenneth. Florence in the Age of the Medici and Savonarola, 1464-1498: A Short History with Documents. Hackett Publishing, 2018. Landucci, Luca. A Florentine Diary from 1450 to 1516. Columbia University Press, 1927. Martines, Lauro. Fire in the City: Savonarola and the Struggle for the Soul of Renaissance Florence. Oxford University Press, 2005. Savonarola, Girolamo. A Guide to Righteous Living and Other Works. Toronto Center for Reformation and Renaissance Studies, 2003. Strathern, Paul. Death in Florence: The Medici, Savonarola, and the Battle for the Soul of a Renaissance City. Pegasus Books, 2016. Villari, Pasquale. Life and Times of Girolamo Savonarola. University of the Pacific Press, 2004. Weinstein, Donald. Savonarola: The Rise and Fall of a Renaissance Prophet. Yale University Press, 2011. Cover Image: Portrait of a Dominican, presumed to be Girolamo Savonarola, c. 1524 Opening Theme: Symphony No. 9 in E minor, "From the New World", Op. 95, B. 178 by Antonín Dvořák Closing Theme: "Dies Irae" performed by the Monastic Choir of the Grimbergen Abbey
In this first episode of our series on Girolamo Savonarola, we cover Savonarola's early years in an effort to understand the philosophy that undergirded his life. Afterward, we follow Savonarola as he strikes out from his home to join the order of the Dominicans and to find his destiny. Works Cited: Bartlett, Kenneth. Florence in the Age of the Medici and Savonarola, 1464-1498: A Short History with Documents. Hackett Publishing, 2018. Landucci, Luca. A Florentine Diary from 1450 to 1516. Columbia University Press, 1927. Martines, Lauro. Fire in the City: Savonarola and the Struggle for the Soul of Renaissance Florence. Oxford University Press, 2005. Savonarola, Girolamo. A Guide to Righteous Living and Other Works. Toronto Center for Reformation and Renaissance Studies, 2003. Strathern, Paul. Death in Florence: The Medici, Savonarola, and the Battle for the Soul of a Renaissance City. Pegasus Books, 2016. Villari, Pasquale. Life and Times of Girolamo Savonarola. University of the Pacific Press, 2004. Weinstein, Donald. Savonarola: The Rise and Fall of a Renaissance Prophet. Yale University Press, 2011. Cover Image: Portrait of a Dominican, presumed to be Girolamo Savonarola, c. 1524 Opening Theme: Symphony No. 9 in E minor, "From the New World", Op. 95, B. 178 by Antonín Dvořák Closing Theme: "Dies Irae" performed by the Monastic Choir of the Grimbergen Abbey
On today’s show Chris and Tom host the show without Glenn, but they are joined by Michael Warren Davis, author of the entertaining and informative book, The Reactionary Mind. Mike helps the pugs understand the differences between conservatives and reactionaries, and why genuine conservatives are actually the latter. Along the way the conversation ambles from Savonarola (a good guy) to Nom Chomsky (a very bad one). Tune in and see why you might actually be a reactionary and why that’s a good thing. Find Michael at https://commonman.substack.com/ Support the Pugcast on Patreon: https://www.patreon.com/thetheologypugcast?fbclid=IwAR17UHhfzjphO52C_kkZfursA_C784t0ldFix0wyB4fd-YOJpmOQ3dyqGf8 Like The Theology Pugcast? Check out another show sponsored by Trinity Reformed Church in Huntsville AL: ‘Got a Minute?’ Theology, Philosophy, Economics, Politics (and more) for normal people. Featuring Rich Lusk, Larson Hicks, and the occasional special guest! https://open.spotify.com/show/4fswVZmNEfSXA1JLZzgPhj
On today’s show Chris and Tom host the show without Glenn, but they are joined by Michael Warren Davis, author of the entertaining and informative book, The Reactionary Mind. Mike helps the pugs understand the differences between conservatives and reactionaries, and why genuine conservatives are actually the latter. Along the way the conversation ambles from Savonarola (a good guy) to Nom Chomsky (a very bad one). Tune in and see why you might actually be a reactionary and why that’s a good thing. Find Michael at https://commonman.substack.com/ Support the Pugcast on Patreon: https://www.patreon.com/thetheologypugcast?fbclid=IwAR17UHhfzjphO52C_kkZfursA_C784t0ldFix0wyB4fd-YOJpmOQ3dyqGf8 Like The Theology Pugcast? Check out another show sponsored by Trinity Reformed Church in Huntsville AL: ‘Got a Minute?’ Theology, Philosophy, Economics, Politics (and more) for normal people. Featuring Rich Lusk, Larson Hicks, and the occasional special guest! https://open.spotify.com/show/4fswVZmNEfSXA1JLZzgPhj
Controversial friar Girolamo Savonarola supervised the mass destruction of Renaissance art, literature and other priceless items he deemed as ‘fripperies' on 7th February, 1497 - an event that became known as ‘The Bonfire of the Vanities'. The Dominican cleric - eventually ex-communicated by the Pope for calling the Catholic Church ‘a whore' - commandeered a large following of adolescents, who went door-to-door in Florence demanding items to be chucked on to the pyre. Ironically, Savonarola was ultimately executed the following year… by being chucked into a fire. In this episode, Arion, Rebecca and Olly ask whether Savonarola's objections to Renaissance-era portraiture had any legitimacy; explain how he leveraged his ‘prophecies' to give him greater control of the City; and consider why he selected Shrove Tuesday, of all days, to build his famous bonfire… Further Reading: ‘A big day in history: Florence's bonfire of the vanities' (HistoryExtra, 2012): https://www.historyextra.com/period/renaissance/a-big-day-in-history-florences-bonfire-of-the-vanities/ • ‘The friar who ignited the first bonfire of vanities in Florence' (The Washington Post, 2006): https://www.washingtonpost.com/archive/entertainment/books/2006/04/02/the-friar-who-ignited-the-first-bonfire-of-vanities-in-florence-span-classbankheadthe-friar-who-ignited-the-first-bonfire-of-vanities-in-florence-span/f2de7781-44e6-4a86-a076-6d7f5b2e9854/ • ‘Who was Savonarola?' (Auckland Art Gallery Toi o Tāmaki, 2017): https://www.youtube.com/watch?v=xMS_JEQgSrY #1400s #Arts #Religion #Italy Love the show? Join
On today's show Chris and Tom host the show without Glenn, but they are joined by Michael Warren Davis, author of the entertaining and informative book, The Reactionary Mind. Mike helps the pugs understand the differences between conservatives and reactionaries, and why genuine conservatives are actually the latter. Along the way the conversation ambles from Savonarola (a good guy) to Nom Chomsky (a very bad one). Tune in and see why you might actually be a reactionary and why that's a good thing. Find Michael at https://commonman.substack.com/ Support the Pugcast on Patreon: https://www.patreon.com/thetheologypugcast?fbclid=IwAR17UHhfzjphO52C_kkZfursA_C784t0ldFix0wyB4fd-YOJpmOQ3dyqGf8 Like The Theology Pugcast? Check out another show sponsored by Trinity Reformed Church in Huntsville AL: ‘Got a Minute?' Theology, Philosophy, Economics, Politics (and more) for normal people. Featuring Rich Lusk, Larson Hicks, and the occasional special guest! https://open.spotify.com/show/4fswVZmNEfSXA1JLZzgPhj
Este episodio se titula "Domingo" y continúa nuestra mirada a la vida monástica.En nuestro último episodio, examinamos a Francisco de Asís y la orden monástica que le siguió, los Franciscanos. En estos episodios, echamos un vistazo a la otra gran orden que se desarrolló en esa época: los Dominicos.Domingo nació en la región de Castilla, España, en 1170. Destacó como estudiante a una edad temprana. Sacerdote a los 25 años, fue invitado por su obispo a acompañarle en una visita al sur de Francia, donde se encontró con un grupo de supuestos herejes conocidos como los Cátaros. Domingo se lanzó a la supresión de los Cátaros, sancionada por la Iglesia, mediante una gira de predicación por la región.Domingo fue un eficaz polemista de la teología Cátara. Persuadió a muchos que se habían inclinado por su secta para que se alejaran. Estos conversos se convirtieron en celosos de la resistencia en contra de ellos. Por ello, el obispo de Toulouse dio a Domingo una sexta parte de los diezmos de la diócesis para que continuara su labor. Otro adinerado partidario le dio a Domingo una casa en Toulouse para que pudiera vivir y trabajar en el centro de la controversia.Volveremos a hablar de los Cátaros en un próximo episodio.Domingo visitó Roma durante el IV Concilio de Letrán, tema de otro episodio futuro. Fue alentado por el Papa Inocencio III en su labor apologética, pero se le denegó su petición de fundar una nueva orden monástica. El Papa le sugirió que se uniera a una de las órdenes existentes. Como la sugerencia de un Papa es realmente una orden, Domingo eligió a los Agustinos. Se puso su hábito de monje negro y construyó un convento en Toulouse.Volvió a Roma un año más tarde, permaneciendo alrededor de medio año. El nuevo Papa Honorio II le concedió su petición de fundar una nueva orden. Originalmente llamada "Orden de los Hermanos Predicadores", fue la primera comunidad religiosa dedicada a la predicación. La orden creció rápidamente en el siglo XIII, llegando a tener 15.000 miembros en 557 casas a finales del siglo.A su regreso a Francia, Domingo comenzó a enviar monjes para fundar colonias. La orden se arraigó rápidamente en París, Bolonia y Roma. Domingo volvió a España, donde en 1218 estableció comunidades separadas para mujeres y hombres.Desde Francia, los Dominicos se lanzaron a Alemania. Se establecieron rápidamente en Colonia, Worms, Estrasburgo, Basilea y otras ciudades. En 1221, la orden se introdujo en Inglaterra, y enseguida se estableció en Oxford. El puente de Blackfriars, en Londres, lleva en su nombre el recuerdo de su priorato allí.Domingo murió en Bolonia en agosto de 1221. Su tumba está decorada con obras de Nicolás de Pisa y Miguel Ángel. En comparación con el rápido reconocimiento de Francisco como santo sólo dos años después de su muerte, el de Domingo tardó trece años; aún así fue una canonización rápida.Domingo carecía de la cálida y apasionada preocupación por los pobres y los necesitados que caracterizó a su contemporáneo Francisco. Pero si Francisco era devoto de la Señora Pobreza, Domingo estaba comprometido con el Señor Verdad. Si Francisco y Domingo formaran parte de la tripulación de un crucero, Francisco sería el director de actividades y Domingo el abogado.Una vieja historia ilustra el contraste entre ellos. Interrumpido en sus estudios por el gorjeo de un gorrión, Domingo lo cogió y lo desplumó. Francisco, en cambio, es venerado por su tierna compasión y cuidado de todas las cosas. Hasta hoy se le representa en el arte con un pájaro posado en su hombro.Domingo tenía un propósito resuelto, era celoso en la propagación de la ortodoxia y devoto de la Iglesia y su jerarquía. Su influencia continúa a través de la organización que creó.En el momento de la muerte de Domingo, los monjes predicadores, o "frailes" como se les llamaba, tenían sesenta monasterios y conventos repartidos por toda Europa. Unos años más tarde, se habían extendido a Jerusalén y a lo más profundo del Norte. Como los Dominicos eran la autoridad de predicación del Vaticano, recibieron numerosos privilegios para llevar a cabo su misión en cualquier lugar.La mendicidad, es decir, la mendicidad como medio de subsistencia, se convirtió en la regla de la orden en 1220. Se siguió el ejemplo de Francisco, y tanto la orden como los monjes individuales renunciaron a todo derecho de propiedad personal. Sin embargo, esta mendicidad nunca se acentuó entre los Dominicos como entre los Franciscanos. La obligación de pobreza corporativa fue revocada en 1477. La última exhortación de Domingo a sus seguidores fue que debían amar, servir con humildad y vivir en pobreza, pero, para ser sinceros, la mayoría de sus seguidores nunca se tomaron muy a pecho estos preceptos.A diferencia de Francisco, Domingo no exigía trabajo manual a los miembros de la orden. Sustituyó el trabajo por el estudio y la predicación. Los Dominicos fueron los primeros monásticos que adoptaron reglas para el estudio. Cuando Domingo fundó su monasterio en París, y envió a diecisiete de su orden para dotarlo de personal, les dijo que "estudiaran y predicaran". Se exigía un curso teológico de cuatro años de filosofía y teología antes de conceder la licencia para predicar, y le seguían tres años más de estudio teológico.La predicación y la salvación de las almas se definían como el objetivo principal de la orden. A nadie se le permitía predicar fuera del claustro hasta los 25 años. Y no debían recibir dinero ni otros regalos por predicar, excepto comida. Vicente Ferrer y Savonarola fueron los predicadores Dominicos más conocidos de la Edad Media. La misión de los Dominicos se dirigía sobre todo a las clases altas. Eran la orden patricia entre los monjes.Es probable que Domingo hubiera sido un sacerdote anónimo más entre los miles de la Edad Media si no hubiera sido por aquel fatídico viaje al sur de Francia, donde se encontró con los cátaros. Seguramente había oído hablar de ellos en España, pero fue su popularidad en Francia lo que le provocó. No vio ni oyó nada entre los herejes que supiera que una buena y sólida enseñanza y predicación no pudiera corregir. Era el hombre adecuado, en el momento adecuado, haciendo lo correcto; al principio. Pero su éxito a la hora de responder a los errores de los cátaros le granjeó un apoyo que le impulsó a intensificar su oposición al error. Esa oposición se volvería siniestra y se convertiría en lo que es posiblemente uno de los puntos oscuros de la historia de la Iglesia: la Inquisición. Aunque han pasado cientos de años, la palabra todavía hace que muchos se estremezcan de terror.Dante dijo de Domingo que era "bueno con sus amigos, pero terrible con sus enemigos".Analizaremos más detenidamente la Inquisición en un episodio posterior. Por ahoraEn 1232, la dirección de la Inquisición se encomendó a los Dominicos. El norte de Francia, España y Alemania cayeron en sus manos. El severo Torquemada era un dominico, y las atroces medidas que empleó para espiar y castigar la disidencia eclesiástica una mancha indeleble en ellos.El emblema de la orden designado por el Papa era un perro con una antorcha encendida en la boca. El perro representaba la llamada a vigilar, la antorcha a iluminar el mundo. Una pintura en su convento de Florencia representa el lugar que la orden llegó a ocupar como cazadores de herejes. Representa a perros vestidos con los colores de los Dominicos, ahuyentando a los zorros herejes. Todo ello mientras el papa y el emperador, entronizados y rodeados de consejeros, miran con satisfacción.Al terminar este episodio, me pareció oportuno hacer un rápido repaso de las órdenes monásticas mendicantes que hemos estado estudiando.En primer lugar, las órdenes mendicantes se diferenciaban de los monásticos anteriores en que se comprometían, no sólo con la pobreza individual, sino con la corporativa. Las casas mendicantes no obtenían ingresos de rentas o propiedades. Dependían de la caridad.En segundo lugar, los frailes no permanecían secuestrados en comunas monásticas. Su tarea consistía en salir al mundo a predicar el Evangelio. Como toda la sociedad europea se consideraba cristiana, los mendicantes tomaban el mundo entero como su parroquia. Su claustro no eran los salones de un convento; era el mercado público.En tercer lugar, el auge de las universidades en esta época ofreció a los Franciscanos y a los Dominicos nuevas oportunidades para difundir el mensaje del Evangelio educando a las futuras generaciones de Europa.En cuarto lugar, los mendicantes promovieron una renovación de la piedad mediante las órdenes terciarias o de tercer nivel que crearon, que permitían a los laicos la oportunidad de asistir a una especie de campamento de monjes.En quinto lugar, los mendicantes respondían directamente ante el Papa y no ante los obispos locales o los intermediarios, que a menudo utilizaban las órdenes para sus propios fines políticos y económicos.Sexto, los frailes componían una orden y una organización más que una casa específica, como habían hecho las órdenes anteriores. Antes de los mendicantes, los monjes y las monjas se unían a un convento o monasterio. Su identidad estaba envuelta en ese claustro específico. Los mendicantes se unieron a una orden que se extendía por decenas de casas de este tipo. La obediencia de los monjes ya no se dirigía al abad o abadesa local, sino al líder de la orden.Además de los Dominicos y los Franciscanos, otras órdenes mendicantes eran los Carmelitas, que empezaron como ermitaños en Tierra Santa en el siglo XII, los Ermitaños de San Agustín y los Servitas, que empezaron bajo la regla Agustiniana en el siglo XIII, pero se convirtieron en mendicantes en el XV.
Este episodio se titula "Domingo" y continúa nuestra mirada a la vida monástica.En nuestro último episodio, examinamos a Francisco de Asís y la orden monástica que le siguió, los Franciscanos. En estos episodios, echamos un vistazo a la otra gran orden que se desarrolló en esa época: los Dominicos.Domingo nació en la región de Castilla, España, en 1170. Destacó como estudiante a una edad temprana. Sacerdote a los 25 años, fue invitado por su obispo a acompañarle en una visita al sur de Francia, donde se encontró con un grupo de supuestos herejes conocidos como los Cátaros. Domingo se lanzó a la supresión de los Cátaros, sancionada por la Iglesia, mediante una gira de predicación por la región.Domingo fue un eficaz polemista de la teología Cátara. Persuadió a muchos que se habían inclinado por su secta para que se alejaran. Estos conversos se convirtieron en celosos de la resistencia en contra de ellos. Por ello, el obispo de Toulouse dio a Domingo una sexta parte de los diezmos de la diócesis para que continuara su labor. Otro adinerado partidario le dio a Domingo una casa en Toulouse para que pudiera vivir y trabajar en el centro de la controversia.Volveremos a hablar de los Cátaros en un próximo episodio.Domingo visitó Roma durante el IV Concilio de Letrán, tema de otro episodio futuro. Fue alentado por el Papa Inocencio III en su labor apologética, pero se le denegó su petición de fundar una nueva orden monástica. El Papa le sugirió que se uniera a una de las órdenes existentes. Como la sugerencia de un Papa es realmente una orden, Domingo eligió a los Agustinos. Se puso su hábito de monje negro y construyó un convento en Toulouse.Volvió a Roma un año más tarde, permaneciendo alrededor de medio año. El nuevo Papa Honorio II le concedió su petición de fundar una nueva orden. Originalmente llamada "Orden de los Hermanos Predicadores", fue la primera comunidad religiosa dedicada a la predicación. La orden creció rápidamente en el siglo XIII, llegando a tener 15.000 miembros en 557 casas a finales del siglo.A su regreso a Francia, Domingo comenzó a enviar monjes para fundar colonias. La orden se arraigó rápidamente en París, Bolonia y Roma. Domingo volvió a España, donde en 1218 estableció comunidades separadas para mujeres y hombres.Desde Francia, los Dominicos se lanzaron a Alemania. Se establecieron rápidamente en Colonia, Worms, Estrasburgo, Basilea y otras ciudades. En 1221, la orden se introdujo en Inglaterra, y enseguida se estableció en Oxford. El puente de Blackfriars, en Londres, lleva en su nombre el recuerdo de su priorato allí.Domingo murió en Bolonia en agosto de 1221. Su tumba está decorada con obras de Nicolás de Pisa y Miguel Ángel. En comparación con el rápido reconocimiento de Francisco como santo sólo dos años después de su muerte, el de Domingo tardó trece años; aún así fue una canonización rápida.Domingo carecía de la cálida y apasionada preocupación por los pobres y los necesitados que caracterizó a su contemporáneo Francisco. Pero si Francisco era devoto de la Señora Pobreza, Domingo estaba comprometido con el Señor Verdad. Si Francisco y Domingo formaran parte de la tripulación de un crucero, Francisco sería el director de actividades y Domingo el abogado.Una vieja historia ilustra el contraste entre ellos. Interrumpido en sus estudios por el gorjeo de un gorrión, Domingo lo cogió y lo desplumó. Francisco, en cambio, es venerado por su tierna compasión y cuidado de todas las cosas. Hasta hoy se le representa en el arte con un pájaro posado en su hombro.Domingo tenía un propósito resuelto, era celoso en la propagación de la ortodoxia y devoto de la Iglesia y su jerarquía. Su influencia continúa a través de la organización que creó.En el momento de la muerte de Domingo, los monjes predicadores, o "frailes" como se les llamaba, tenían sesenta monasterios y conventos repartidos por toda Europa. Unos años más tarde, se habían extendido a Jerusalén y a lo más profundo del Norte. Como los Dominicos eran la autoridad de predicación del Vaticano, recibieron numerosos privilegios para llevar a cabo su misión en cualquier lugar.La mendicidad, es decir, la mendicidad como medio de subsistencia, se convirtió en la regla de la orden en 1220. Se siguió el ejemplo de Francisco, y tanto la orden como los monjes individuales renunciaron a todo derecho de propiedad personal. Sin embargo, esta mendicidad nunca se acentuó entre los Dominicos como entre los Franciscanos. La obligación de pobreza corporativa fue revocada en 1477. La última exhortación de Domingo a sus seguidores fue que debían amar, servir con humildad y vivir en pobreza, pero, para ser sinceros, la mayoría de sus seguidores nunca se tomaron muy a pecho estos preceptos.A diferencia de Francisco, Domingo no exigía trabajo manual a los miembros de la orden. Sustituyó el trabajo por el estudio y la predicación. Los Dominicos fueron los primeros monásticos que adoptaron reglas para el estudio. Cuando Domingo fundó su monasterio en París, y envió a diecisiete de su orden para dotarlo de personal, les dijo que "estudiaran y predicaran". Se exigía un curso teológico de cuatro años de filosofía y teología antes de conceder la licencia para predicar, y le seguían tres años más de estudio teológico.La predicación y la salvación de las almas se definían como el objetivo principal de la orden. A nadie se le permitía predicar fuera del claustro hasta los 25 años. Y no debían recibir dinero ni otros regalos por predicar, excepto comida. Vicente Ferrer y Savonarola fueron los predicadores Dominicos más conocidos de la Edad Media. La misión de los Dominicos se dirigía sobre todo a las clases altas. Eran la orden patricia entre los monjes.Es probable que Domingo hubiera sido un sacerdote anónimo más entre los miles de la Edad Media si no hubiera sido por aquel fatídico viaje al sur de Francia, donde se encontró con los cátaros. Seguramente había oído hablar de ellos en España, pero fue su popularidad en Francia lo que le provocó. No vio ni oyó nada entre los herejes que supiera que una buena y sólida enseñanza y predicación no pudiera corregir. Era el hombre adecuado, en el momento adecuado, haciendo lo correcto; al principio. Pero su éxito a la hora de responder a los errores de los cátaros le granjeó un apoyo que le impulsó a intensificar su oposición al error. Esa oposición se volvería siniestra y se convertiría en lo que es posiblemente uno de los puntos oscuros de la historia de la Iglesia: la Inquisición. Aunque han pasado cientos de años, la palabra todavía hace que muchos se estremezcan de terror.Dante dijo de Domingo que era "bueno con sus amigos, pero terrible con sus enemigos".Analizaremos más detenidamente la Inquisición en un episodio posterior. Por ahoraEn 1232, la dirección de la Inquisición se encomendó a los Dominicos. El norte de Francia, España y Alemania cayeron en sus manos. El severo Torquemada era un dominico, y las atroces medidas que empleó para espiar y castigar la disidencia eclesiástica una mancha indeleble en ellos.El emblema de la orden designado por el Papa era un perro con una antorcha encendida en la boca. El perro representaba la llamada a vigilar, la antorcha a iluminar el mundo. Una pintura en su convento de Florencia representa el lugar que la orden llegó a ocupar como cazadores de herejes. Representa a perros vestidos con los colores de los Dominicos, ahuyentando a los zorros herejes. Todo ello mientras el papa y el emperador, entronizados y rodeados de consejeros, miran con satisfacción.Al terminar este episodio, me pareció oportuno hacer un rápido repaso de las órdenes monásticas mendicantes que hemos estado estudiando.En primer lugar, las órdenes mendicantes se diferenciaban de los monásticos anteriores en que se comprometían, no sólo con la pobreza individual, sino con la corporativa. Las casas mendicantes no obtenían ingresos de rentas o propiedades. Dependían de la caridad.En segundo lugar, los frailes no permanecían secuestrados en comunas monásticas. Su tarea consistía en salir al mundo a predicar el Evangelio. Como toda la sociedad europea se consideraba cristiana, los mendicantes tomaban el mundo entero como su parroquia. Su claustro no eran los salones de un convento; era el mercado público.En tercer lugar, el auge de las universidades en esta época ofreció a los Franciscanos y a los Dominicos nuevas oportunidades para difundir el mensaje del Evangelio educando a las futuras generaciones de Europa.En cuarto lugar, los mendicantes promovieron una renovación de la piedad mediante las órdenes terciarias o de tercer nivel que crearon, que permitían a los laicos la oportunidad de asistir a una especie de campamento de monjes.En quinto lugar, los mendicantes respondían directamente ante el Papa y no ante los obispos locales o los intermediarios, que a menudo utilizaban las órdenes para sus propios fines políticos y económicos.Sexto, los frailes componían una orden y una organización más que una casa específica, como habían hecho las órdenes anteriores. Antes de los mendicantes, los monjes y las monjas se unían a un convento o monasterio. Su identidad estaba envuelta en ese claustro específico. Los mendicantes se unieron a una orden que se extendía por decenas de casas de este tipo. La obediencia de los monjes ya no se dirigía al abad o abadesa local, sino al líder de la orden.Además de los Dominicos y los Franciscanos, otras órdenes mendicantes eran los Carmelitas, que empezaron como ermitaños en Tierra Santa en el siglo XII, los Ermitaños de San Agustín y los Servitas, que empezaron bajo la regla Agustiniana en el siglo XIII, pero se convirtieron en mendicantes en el XV.