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"A veces te quiero mucho siempre" es un cuento destacado del escritor peruano, caracterizado por su estilo personal que combina humor, melancolía y un profundo análisis de las relaciones amorosas complicadas y la introspección.Un mundo para Julius: https://youtu.be/8afCCNrB1IQ"Crónicas Lunares di Sun" es un podcast cultural presentado por Irving Sun, que abarca una variedad de temas, desde la literatura y análisis de libros hasta discusiones sobre actualidad y personajes históricos. Se difunde en múltiples plataformas como Ivoox, Apple Podcast, Spotify y YouTube, donde también ofrece contenido en video, incluyendo reflexiones sobre temas como la meditación y la filosofía teosófica. Los episodios exploran textos y conceptos complejos, buscando fomentar la reflexión y el autoconocimiento entre su audiencia, los "Lunares", quienes pueden interactuar y apoyar el programa a través de comentarios, redes sociales y donaciones. AVISO LEGAL: Los cuentos, poemas, fragmentos de novelas, ensayos y todo contenido literario que aparece en Crónicas Lunares di Sun podrían estar protegidos por derecho de autor (copyright). Si por alguna razón los propietarios no están conformes con el uso de ellos por favor escribirnos al correo electrónico cronicaslunares.sun@hotmail.com y nos encargaremos de borrarlo inmediatamente. Si te gusta lo que escuchas y deseas apoyarnos puedes dejar tu donación en PayPal, ahí nos encuentras como @IrvingSun https://paypal.me/IrvingSun?country.x=MX&locale.x=es_XC Síguenos en: Telegram: Crónicas Lunares di Sun Crónicas Lunares di Sun - YouTube https://t.me/joinchat/QFjDxu9fqR8uf3eR https://www.facebook.com/cronicalunar/?modal=admin_todo_tour Crónicas Lunares (@cronicaslunares.sun) • Fotos y videos de Instagram https://twitter.com/isun_g1 https://www.google.com/podcasts?feed=aHR0cHM6Ly9hbmNob3IuZm0vcy9lODVmOWY0L3BvZGNhc3QvcnNz https://open.spotify.com/show/4x2gFdKw3FeoaAORteQomp https://mx.ivoox.com/es/s_p2_759303_1.html https://tunein.com/user/gnivrinavi/favorites
Cuento tradicional de Azerbaiyán. Para 4+
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TE CUENTO con Carlos Ponzio 05-03-2026
Emilio Apud, ex Secretario de Energía de la Nación Te Cuento
Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.Juan David Betancur Fernandezelnarradororal@gmail.comHabía una vez un hombre que había estudiado durante años sobre un tema que pocos en el mundo tomaban en serio. Este hombre vivía y trabajaba en su laboratorio en un barrio a las afueras del pueblo. El polvo del barrio olvidado se adhería a las ventanas creando una atmosfera lugubre y desordenada, pero adentro, el mundo estaba hecho de geometría, paciencia y seda. El aracnólogo no era un científico común; era un coleccionista de lo imposible. Su estudio, oculto entre fábricas paralizadas, casas de lata y jardines marchitos donde ya no cantaban los pájaros, parecía flotar dentro de una nube gris de hierro y herrumbre . La poca luz que entraba por aquellas ventanas sucias estaba tamizada por miles de telarañas que él mismo, con el tiempo, había aprendido a cultivar.Con sus precisas pinzas de plata, el hombre pasaba las horas atrapando maravillas que desafiaban la biología en sus propias redes. Las había observado, sentido y finalmente atrapado. En frascos de cristal sin tapa, albergaba a sus mayores triunfos:· La araña filosófica, que en lugar de moscas atrapaba silogismos en el aire y tejía redes en forma de interrogación.· La araña crisantémica, cuyos hilos estallaban en flores amarillas y frágiles cuando la rozaba el viento frío del otoño.· La temible araña de la fiebre delirante, que vibraba con un calor iridiscente, tejiendo pesadillas incomprensibles y que muchas veces se hacia presente en los momentos en que los hombres más necesitaban paz y tranquilidad· La horrible araña paciente. Aquella que era capaz de esperar y esperar sin moverse por días, semanas y meses, sabiendo que algún día su presa caería en su telaraña. El aracnólogo se creía el amo absoluto de los hilos Queria encontrar la forma de combinar algunas de sus arañas para así tener un ejemplar que al mismo tiempo llegara a ser increíble. Pasaba las madrugadas en blanco, encorvado sobre su escritorio, diseñando en su mente y en sus libretas nuevas especies de arácnidos, buscando la perfección absoluta entre el terror y la belleza.Hasta que una noche de tormenta seca, la gran red central que cruzaba de lado a lado su cuarto de trabajo tembló.No fue el tirón errático de una presa desesperada, ni el zumbido de un insecto atrapado. Fue una vibración rítmica, pausada, casi musical. El aracnólogo tomó sus pinzas, con el pulso acelerado por la curiosidad, y se acercó a la penumbra de los visillos de seda.Allí, suspendida en el centro exacto de su trampa más sutil, estaba la mujer araña.No era una aberración anatómica, sino un ser de una belleza abrumadora. Al ver al investigador acercarse con sus pinzas amenazantes, ella no se retorció. En lugar de luchar contra los hilos pegajosos, utilizó la tensión de la red como un escenario en el cual ella se presentaba con todas sus virtudes. Sus extremidades, pálidas y precisas, comenzaron a trazar en el aire una danza seduciente. Era el baile atávico y antiguo de una mujer desnuda que no conoce el miedo, moviéndose al compás de una música que solo ella escuchaba.Cada giro, cada extensión de sus brazos, desbarataba las leyes de la telaraña. No estaba atrapada; estaba tejiendo un hechizo directamente sobre la mirada del hombre que solo podía pensar en aquel ritmo mágico y alucinante.El aracnólogo sintió, por primera vez en su vida, que el hilo de su propia voluntad se cortaba. Las pinzas de plata cayeron de su mano y golpearon el suelo de madera con un eco metálico, rompiendo el silencio del barrio de las cocheras vacías.Comprendió en ese instante que todos los diseños de sus libretas, todas las arañas irónicas y
¿Le gusta escribir? Postule su cuento a concurso intercolegiado de Caldas. Cultura by LA PATRIA
Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.Juan David Betancur Fernandezelnarradororal@gmail.comHabia una vez en la Guajira colombiana un hombre llamado Francisco Moscote Guerra. Este hombre recorria los aridos y caminos de La Guajira con su acordeon. Por toda la región era conocido por todos simplemente como Francisco el Hombre. En aquella época no existía la radio, así que Francisco viajaba de pueblo en pueblo montado en su fiel burro, llevando las noticias, los chismes y los recados de la región, todo cantado al ritmo de su inseparable acordeón.Cuenta la historia que, después de una parranda de varios días en el pequeño pueblo de Machobayo, Francisco emprendió el largo camino de regreso a su natal Riohacha. Era una de esas madrugadas cerradas, sin una sola estrella en el cielo. El silencio de la sabana guajira era profundo, roto únicamente por el rítmico trotar del burro y el sonido de los cascos contra la tierra seca y agrietada.Para espantar el sueño, el frío de la madrugada y la soledad del camino, Francisco sacó su acordeón de la funda, lo abrió sobre su pecho y comenzó a tocar una melodía al viento.De repente, ocurrió algo imposible. Las notas de su acordeón fueron respondidas. Desde la oscuridad del desierto, a lo lejos, otro acordeón repitió su misma melodía, pero con una maestría, una fuerza y una rapidez que Francisco jamás había escuchado en su vida.Y eso en el mundo de los acordeoneros era un insulto. Nadie podía tocar mejor que el..Intrigado y con el orgullo de juglar herido, Francisco apretó el paso y tocó una puya (uno de los ritmos más rápidos y difíciles del vallenato) mucho más compleja. De repente, la luna se tiñó de un rojo cobrizo. El viento se detuvo en seco. Desde el horizonte, donde la oscuridad era absoluta, llegó la respuesta a la melodía de Francisco. Pero no eran notas normales; eran ondas de sonido violeta que rasgaban el aire, marchitando al instante las flores a su paso el músico invisible no solo igualó su destreza, sino que la superó con notas que parecían imposibles para manos humanas. Para Francisco eso ya era un insulto mayor. De la nada, un remolino de arena negra y brasas ardientes se formó en medio del camino. Al disiparse, reveló a un jinete montado en una mula del tamaño de un toro, con los ojos inyectados en sangre. El jinete sostenía un acordeón que parecía forjado en las profundidades de la tierra: su fuelle estaba hecho de piel de serpiente negra y sus botones eran pequeños cráneos de hueso pulido que rechinaban al ser presionados. El viento dejó de soplar, el aire se volvió pesado y un penetrante olor a azufre inundó el camino. El burro de Francisco se clavó en la tierra, temblando de terror. Cuando el retador finalmente se dejó ver bajo una luz extraña, a Francisco se le heló la sangre. El hombre que tocaba frente a él tenía una sonrisa burlona y unos ojos que brillaban en la oscuridad como brasas ardientes.Era el mismo Diablo (Satanás), que había subido a la tierra para arrebatarle a Francisco el título del mejor acordeonero del mundo y, de paso, llevarse su alma al infierno.Comenzó entonces el duelo musical más épico de la historia. Cuando el Diablo tocaba una puya frenética, de su acordeón brotaban chispas de fuego verde y un denso olor a azufre. La tierra temblaba, y de la arena emergían sombras alargadas con forma de garras que intentaban atrapar las patas del burro de Francisco. La temperatura subió tanto que las rocas cercanas comenzaron a derretirse como cera.Francisco, sudando gotas que se evaporaban antes de tocar el suelo, respondió con su propia magia. Sus dedos volaban sobre los botones, tejiendo un escudo de notas azules y blancas. Cada acorde que tocaba el juglar hacía brotar manantial
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Cuento sobre un príncipe y un mendigo y ambos se cambian los papeles
seccion antidepresiva del capitulo con jessica sodi.!!!
Kenia es un destino que impresiona desde el primer instante: sabanas infinitas, manadas de elefantes al atardecer, leones bajo las acacias y lagos del Valle del Rift teñidos de flamencos. Aquí el safari no es solo una actividad, es la esencia del viaje, una forma de conectar con la naturaleza en estado puro. Nuestra ruta recorre algunos de los escenarios más emblemáticos del país, combinando vida salvaje, paisajes espectaculares y contacto con comunidades locales. Aquí el viaje del que te hablo. https://cesarsar.com/viaje/kenia/Gracias por estar aquí —¡ya superamos los 1,200 episodios y el millón de escuchas! Es pura magia gracias a ti, y me encanta compartirla✈️ Recuerda, en mi web www.cesarsar.com propongo algunos viajes conmigo a diferentes lugares del mundo. Vámonos! Por qué este podcast es mío, pero también es tuyo, he creado una sección en mi web de descuentos donde he negociado con diversas empresas interesantes, beneficios para todos. Tanto en seguros de Viaje como en tarjetas eSIM y otros. Descuentos - César Sar | El Turistahttps://cesarsar.com/descuentos/⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️ Aún no monetizo automáticamente para no interrumpir nuestra charla, pero te pido una mano: dame 5 estrellas y una reseña rápida —¡30 segundos que me impulsan mucho!
La Bella y la Bestia es un relato clásico sobre el valor, la empatía y el poder de ver más allá de las apariencias. A medida que Bella se adentra en el misterioso castillo de la Bestia, descubre la luz oculta en la oscuridad. Pero el reloj avanza, y el secreto escondido en la rosa encantada cambiará sus destinos para siempre…
Javier del Pino y Juan José Millás conversan con Leila Guerriero que acaba de reeditar dos libros de crónicas: "Los suicidas del fin del mundo" (Anagrama) y Frutos extraños (Alfaguara)
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¿Quieres conocer la aventura de una ardilla muy curiosa que quiso conocer mundo y se encontró con la sorpresa de su vida? No te pierdas este cuento. www.sanantonioabadmc.com App "Cuentos infantiles con mascotas" https://play.google.com/store/apps/details?id=com.mobincube.cuentosinfantilesconmascotas2022 Pixabay Music Free
Para 7+
Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.Juan David Betancur Fernandezelnarradororal@gmail.comHabía una vez un musico en la antigua Grecia llamado, Orfeo no era un mortal ordinario; la sangre de las musas corría por sus venas. Se decía que su padre era el mismísimo Apolo, el dios de la música, quien le regaló su primera lira y le enseñó a tocarla. Su talento era tan abrumador que, cuando tocaba, los robles se arrancaban de la tierra para acercarse a escuchar y los ríos detenían su corriente para no interrumpir la melodía.Cuando Orfeo conoció a la ninfa Eurídice, el amor fue instantáneo. Decidieron casarse rápidamente, pero el día de su boda estuvo marcado por un mal augurio. Himeneo, el dios del matrimonio, asistió a la ceremonia, pero la antorcha que llevaba no ardía con una llama brillante; en su lugar, emitía un humo negro y asfixiante que hizo llorar a los invitados. Era una clara advertencia de los dioses.La tragedia en el prado Poco después de la boda, Eurídice paseaba por los prados con sus compañeras ninfas. Un pastor llamado Aristeo quedó deslumbrado por su belleza e intentó atraparla. Aterrorizada, Eurídice echó a correr por la hierba alta sin mirar por dónde pisaba. En su huida, pisó un nido de víboras. Una de las serpientes hundió sus colmillos en su tobillo, inyectando un veneno fulminante que le arrebató la vida antes de que Orfeo pudiera siquiera escuchar sus gritos.Cuando Orfeo encontró su cuerpo sin vida, su dolor fue tan inmenso que cantó una melodía fúnebre tan desgarradora que los dioses del Olimpo lloraron de compasión.El poder de la lira en el reino de las sombras Incapaz de aceptar la muerte de su esposa, Orfeo viajó hasta el Ténaro, la oscura caverna que servía como una de las entradas al Inframundo.Armado solo con su lira, comenzó a tocar. Su música era tan triste y hermosa que obró milagros en el reino de los muertos:Caronte, el espectral barquero que exigía una moneda para cruzar el río Estigia, quedó tan hechizado que lo dejó pasar gratis.Cerbero, el monstruoso perro de tres cabezas que devoraba a los vivos que intentaban entrar, se tumbó dócilmente a sus pies.Incluso en el Tártaro (el abismo de tormento), los castigos eternos se detuvieron por un momento: la rueda de fuego de Ixión dejó de girar, Sísifo se sentó a descansar sobre su enorme roca y Tántalo olvidó su sed eterna para escuchar la melodía.El pacto con Hades y Perséfone Finalmente, Orfeo llegó al salón del trono donde gobernaban Hades y Perséfone. Al cantar sobre su amor perdido y la crueldad de una muerte tan prematura, se dice que lágrimas de hierro rodaron por las mejillas de Hades, y el corazón de Perséfone se ablandó.Hades accedió a devolverle el alma de Eurídice, pero impuso una condición inquebrantable:Orfeo debía guiar el camino de regreso al mundo superior. Eurídice caminaría detrás de él. Sin embargo, Orfeo tenía prohibido mirar hacia atrás, ni una sola vez, hasta que ambos hubieran cruzado el umbral del Inframundo y la luz del sol bañara por completo a Eurídice. Si dudaba y volteaba, el trato se rompería y ella pertenecería al Inframundo para siempre.El agónico ascenso y la duda fatal El camino de regreso era empinado, oscuro y estaba envuelto en una niebla espesa. Orfeo caminaba por delante, pero el Inframundo es un lugar de silencio absoluto; los espíritus no hacen ruido al caminar. Orfeo no podía escuchar los pasos de Eurídice, ni su respiración, ni el roce de su vestido.A medida que se acercaban a la superficie, la paranoia comenzó a enloquecer a Orfeo. ¿Y si Hades lo había engañado? ¿Y si no había nadie detrás de él y todo era una cruel burla de los dioses?Finalmente, Orfeo vio l
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¿Qué relación pueden tener la vaca y la luna? Pues en este cuento descubrirás un gran secreto que te dejará con la boca abierta.Sígueme en Instagram @tiabotas, Facebook @latiabotas y en mi canal en Youtube Tía Botas Oficial. Y escucha mi nuevo disco de canciones infantiles A CANTAR CON LA TIA BOTAS en Spotify. Visita mi web: latiabotas.comYa puedes compras mis libros físicos de Los amigos del mar en buscalibre.com de tu país. Búscalos por el nombre del cuento.
Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.Juan David Betancur Fernandezelnarradororal@gmail.comHabia una vez una ardilla llamada Isabela , que era muy dedicada y juiciosa pero que tenía una personalidad muy muy dramática. Isabela llevaba varios días dando vuelta por el parque muy preocupada. Resulta que Isabela decía que Alguien, o algo, estaba robando su preciada colección de nueces. Y no cualquier colección: eran nueces seleccionadas, pulidas con su propia cola y organizadas por tamaño y las tenía muy bien cuidadita en lo alto de el árbol donde vivía en una pequeña gruta que encontró en el tronco del árbol. .Cada mañana, Isabela despertaba, revisaba su escondite en el roble gigante y descubría que faltaban exactamente tres nueces.—¡Esto es un ultraje! ¡Un robo a mano armada! —gritaba Isabela, agitando los bracitos hacia el cielo.Decidido a atrapar al culpable, Isabela se puso un sombrero de detective hecho con una bellota y comenzó su investigación.Primero, interrogó a sus vecinos del bosque, pero todos tenían coartadas perfectas:Don Búho: Afirmó que las nueces le daban acidez estomacal y que prefería cazar ratones.El Conejo Pérez: Estaba demasiado ocupado compitiendo en carreras de saltos como para subir a el árbol y buscar nueces El Pájaro Carpintero: Declaró que su pico era para la madera, no para romper cáscaras duras.Al no encontrar culpables, Isabela decidió pasar a la acción. Diseñó un plan infalible y llenó los alrededores de su árbol con elaboradas trampas: Primero puso un charco de savia de pino estrategicament ubicado para que el que se atreviera a llegar al árbol se quedara pegado. Luego puso hojas secas super crujientes apiladas alrededor del escondite para oír cuando alguien se acercara y luego puso una nuez muy bella colgada para que así el ladron se atreviera a cogerla y esta haría sonar otras cascaras de bellota como si fueran una campana hilo.Esa noche, Isabela se escondió detrás de un arbusto, armado con una linterna de luciérnagas y acompañado por su mejor amigo, el topo Benito, a quien convenció de hacer guardia.A las tres de la mañana, Benito roncaba plácidamentecuando de pronto sintió un De pronto... ¡Crunch, crunch! Las hojas secas sonaron.El corazón de Benito saltaba a mil por hora. El topo vio como Una figura sombría se acercó al escondite de las nueces. Con movimientos rápidos y expertos, la sombra esquivó la savia de pino, saltó sobre el hilo de la nuez gigante, cavó un pequeño agujero, sacó tres nueces y se alejó caminando hacia otro árbol cercano para enterrarlas allí.—¡Ajá! ¡Te tengo! —gritó Benito.Encendió su linterna de luciérnagas de golpe, iluminando el rostro del escurridizo ladrón.Benito el topo se puso sus gafas gruesas y miró hacia donde apuntaba la luz. Lo que vio no lo podía creerEl ladrón no era un mapache ninja. Tampoco era un zorro astuto.El ladrón era... La propia isabela.Estaba profundamente dormida, con los ojos cerrados. Resulta que Isabela estaba tan, pero tan obsesionadoa y preocupada por que le robaran sus nueces, que caminaba dormida todas las noches. En su estado de sonambulismo, desenterraba tres nueces de su escondite principal y las escondía en otro lugar "más seguro" para que ningún ladrón las encontrara.Cuando Benito la despertó Isabela se sintió muy apenada con Benito por dejarlo toda la noche despierto y finalmente tuvo que pedirle a Benito que lo ayudara a buscar los cincuenta y dos escondites secretos que ella misma había creado por todo el bosque sin darse cuenta ya que estaba caminando dormida.
Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.Juan David Betancur Fernandezelnarradororal@gmail.comHabía una vez un hombre que vivía en una una remota aldea de la India, al borde de un espeso y silencioso bosque. Este hombre era reconocido por los aldeanos como un hombre misterioso pero igualmente sabio. Vestía con sencillez, hablaba con los pájaros y, a menudo, sus acciones resultaban tan excéntricas que dejaban a todos rascándose la cabeza. Lo admiraban por su evidente paz interior, pero al mismo tiempo, su comportamiento inusual los confundía y les causaba gracia.Un día, movidos más por el aburrimiento y la curiosidad morbosa que por una verdadera sed de conocimiento espiritual, un grupo de aldeanos decidió invitarlo a la plaza principal. Así que subieron la montana donde vivía y con mucha cortesía se acercaron a el—Maestro —le dijeron con falsas sonrisas—, nos encantaría que nos predicara. Necesitamos de su infinita sabiduría.El hombre santo, que vivía en un estado de constante servicio y disponibilidad, aceptó sin dudarlo. Sin embargo, conforme se acercaba el día señalado, su aguda intuición le advirtió de las verdaderas intenciones del pueblo. Sabía que no buscaban la luz, sino un espectáculo; querían reírse un rato a costa del "viejo loco". Decidió entonces que la lección que recibirían no sería la que ellos esperaban.Llegó la tarde de la charla. La plaza estaba abarrotada. Los aldeanos se codeaban y cuchicheaban, listos para el entretenimiento. El maestro subió a una pequeña tarima, paseó su mirada tranquila por la multitud y dejó que un silencio profundo se instalara en el ambiente.Finalmente, con voz serena, preguntó: —Amigos míos, ¿saben de qué voy a hablarles hoy?La multitud, casi al unísono, respondió con burla: —¡No, no lo sabemos!El maestro suspiró con dramatismo, sacudió la cabeza y dijo: —En ese caso, no voy a decirles nada. Son tan ignorantes, sus mentes están tan cerradas, que ninguna palabra mía valdría la pena aquí. Mientras no sepan siquiera de qué voy a hablarles, no tiene sentido que les dirija la palabra.Y sin más, dio media vuelta y regresó al bosque, dejando a todos con la boca abierta.Los aldeanos se sintieron desconcertados y un poco tontos. Lejos de rendirse, su orgullo herido los hizo reunirse esa misma noche. "Mañana lo llamaremos de nuevo", acordaron, "y cuando pregunte, todos diremos que sí".Al día siguiente, mandaron a buscar al santo, quien acudió con la misma paz de siempre. Subió a la tarima, miró a la multitud expectante y formuló la misma pregunta: —Amigos, ¿saben de qué voy a hablarles?Esta vez, con sonrisas triunfantes, gritaron a coro: —¡Sí, maestro, lo sabemos!El santo sonrió dulcemente, asintió y respondió: —Siendo así, me alegro mucho. No tengo absolutamente nada que decirles, puesto que ya lo saben todo. Que pasen una excelente noche, amigos.Y volvió a marcharse, perdiéndose entre los árboles.La indignación en el pueblo fue mayúscula. ¡Aquel ermitaño se estaba burlando de ellos en su propia cara! Llenos de frustración, pero más tercos que nunca, decidieron convocarlo por tercera vez. Celebraron una asamblea y planearon la trampa perfecta. No habría forma de que el viejo se escapara de esta.Al tercer día, el santo llegó a la plaza. Se paró frente a ellos, imperturbable como una montaña, los miró en silencio y calma, y lanzó la ya conocida pregunta: —Díganme, amigos, ¿saben de qué voy a hablarles?Los aldeanos, seguros de su victoria, ejecutaron su plan. La mitad de la plaza gritó: —¡Sí, lo sabemos! Y la otra mitad gritó: —¡No, no lo sabemos!El silencio volvió a caer sobre la plaza mientras todos miraban al maestro, esperando verlo por fin acorralado.El hombre santo los observó con com
En este episodio muy especial de Songmess Uruguay nos encontramos del otro lado del Río de la Plata, en un bar en Buenos Aires, conversando con el camaleónico artista, Paul Higgs. Oscilando entre el rock, el funk y el folk, el siempre inquieto cantautor y productor se ha dado a conocer con acordes y coloridas estéticas que guiñan al pasado, pero con una narrativa plantada en su vivir cotidiano. Nuestra conversación aborda su romance con la moda glam rock, el significativo rol del candombe en su música y en la de su país, cómo conectó su labor musical con la de su padre, y nos clavamos a fondo en su más reciente producción, El Misterio de Paul Higgs. Ojo que esta conversación tomó lugar en Noviembre del 2024, y se rumora que viene nueva música por delante. Playlist: Paul Higgs, Fonso - “Diapositivas” Paul Higgs - "Ascensor" Paul Higgs - "Nube de Agua" Fonso - "Cuento las Horas" Niquel - "El Gusano Loco" Charlie, Paul Higgs - "Billy El Ratón" Paul Higgs - "Otra Vez de Nuevo" Paul Higgs Bandcamp: https://cosmovvisiones.bandcamp.com/album/anclas Paul Higgs Spotify: https://open.spotify.com/artist/0IomtauMPN6jngzrLsCb5V?si=AfFagpk7TOiyAuUEuuL8pQ Paul Higgs YouTube: https://www.youtube.com/channel/UCnoUMgjauk93Fx6GOFNAYog Paul Higgs Instagram: https://www.instagram.com/cosmovvisiones/ Paul Higgs Facebook: Richard Villegas Instagram: www.instagram.com/rixinyc/?hl=en Songmess Instagram: www.instagram.com/songmess/?hl=es-la Songmess Facebook: www.facebook.com/songmess/?ref=settings Songmess Twitter / X: twitter.com/songmess #BOPS Playlist: https://open.spotify.com/playlist/2sdavi01h3AA5531D4fhGB?si=1bbd12ae93e84879 Subscribe to Songmess on Spotify, Apple Podcasts, Stitcher, Google Play or SoundCloud, find us on Facebook, Twitter and Instagram, and contact us at songmessmusic@gmail.com.
01 18-02-26 LHDW Os cuento porque etarras con delitos de sangre están en semilibertad, viene de la traición de Zapatero y su pacto con ETA
Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.Juan David Betancur Fernandezelnarradororal@gmail.comHabía una vez un hombre llamado Juan que llevaba un buen tiempo rondando los muros desconchados del viejo cementerio de Santa Cruz de Mompox. Debería haber sentido el calor sofocante y húmedo que subía del río Magdalena en esas noches de tormenta, o el sudor empapando su camisa de lino, pero solo experimentaba un letargo extraño, una ligereza que atribuía a la fiebre de su propia obsesión. Su mente estaba anclada a una única estructura: un mausoleo colonial de piedra caliza, devorado por el musgo y oculto tras un sauce llorón cuyas ramas barrían el suelo de tierra.Nadie en el pueblo se acercaba a ese rincón del camposanto. Las leyendas locales hablaban de sombras que vagaban entre las tumbas más antiguas, pero a Juan eso no le importaba. Sentía un tirón magnético en el pecho, una voz silenciosa que lo llamaba desde las profundidades de esa cripta sin nombre.Aquella noche, sin luna y con el canto ensordecedor de las cigarras como única compañía, llegó frente a las altas rejas de hierro forjado. Para su sorpresa la reja no tenía ningun candado y estaba semi abierta Así que para el fue realmente fácil cruzarla y verse rápidamente en el vestíbulo de aquella gran cripta.Allí adentro la realidad parecía parpadear., el aire a su alrededor cambió. El canto de las cigarras desapareció, reemplazado por un silencio tan denso que casi zumbaba en sus oídos. Parpadeó, desorientado. Ya no estaba fuera de las rejas; estaba en el interior de la cripta y nunca había estado allí. Al menos así lo recordabaMiró hacia lo que tenía delante de el El interior estaba sumido en una penumbra sepulcral, apenas iluminado por un tenue rayo de luz estelar que se colaba por una grieta en la bóveda de crucería. Olía a cera derretida y a siglos de abandono; un olor que le resultaba dolorosamente familiar, reconfortante, como el recuerdo de la casa de la infancia.En el centro exacto de la cámara circular, sobre un zócalo de piedra labrada, descansaba el sarcófago. Estaba cubierto por una losa de mármol gris, adornada con el relieve desgastado de un escudo de armas que Juan sintió que conocía de memoria, aunque no podía nombrar sus blasones.Con curiosidad se acercó a aquella tumba y apoyó ambas palmas sobre la fría piedra de la losa. Realmente no entendía que lo llevaba o impulsaba a estar allí y menos que atractivo podría tener estar en una cripta que no conocía. Se preparó mentalmente para un esfuerzo titánico, flexionando las piernas para empujar con todo el peso de su cuerpo. Empujó.La piedra inmensa se deslizó a un lado con la suavidad de una hoja cayendo sobre un estanque. No raspó, no pesó, no emitió el menor sonido. Juan cayó de rodillas por la falta de resistencia, aferrándose al borde del ataúd. Su respiración era errática, rápida, pero extrañamente... silenciosa.Temblando, se asomó al interior de la tumba que había sido abierta por su esfuerzo.Esperaba encontrar huesos desordenados, polvo gris o las joyas oxidadas de algún noble olvidado. En su lugar, sobre un lecho de seda granate que el tiempo había convertido en telarañas polvorientas, yacía un hombre.Estaba impecablemente conservado, casi momificado por las condiciones de la cripta. Vestía un vestido de terciopelo oscuro de corte colonial, con mangas acuchilladas y un cuello de encaje amarillento, consumido por la polilla. Las manos del cadáver estaban cruzadas sobre el pecho, sujetando un crucifijo de plata ennegrecida.Juan acercó el rostro, intentando ver mejor en la penumbra. Entonces, el rayo de luz de la bóveda iluminó el rostro del difunto.El terror puro intentó asaltar a Juan , pero se dio cuenta con una confusión abismal de que s
¿Qué puede tener de especial esta regadera que nadie la quiere dejar de usar?Te invito a escuchar otra de las historias de Maria Elena Walsh incluida en sus Cuentopos de Gulubú.Sígueme en Instagram @tiabotas, Facebook @latiabotas y en mi canal en Youtube Tía Botas Oficial. Y escucha mi nuevo disco de canciones infantiles A CANTAR CON LA TIA BOTAS en Spotify. Visita mi web: latiabotas.comYa puedes compras mis libros físicos de Los amigos del mar en buscalibre.com de tu país. Búscalos por el nombre del cuento.
Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.Juan David Betancur Fernandezelnarradororal@gmail.comHabía una vez un hombre que tenía al mismo tiempor una gran arte y una gran frustración, siendo el gran escultor de Chipre todos reconocían en el su capacidad de crar hermosas figuras pero su gran frustración era que ninguna mujer en todo Chipre le parecía suficiente para su gusto. Ahora el se encontraba entrando a la oficina de aquel medico que supuestamente lo iría a tratar de alguno de sus males y allí la vio. Ella estaba en la sala de espera, posiblemente ansiosa a que la hicieran pasar y El destino, que alguna vez había convocado a dioses y milagros lo llevaba a encontrarla en aquel lugar. Pigmalión la reconoció por el lóbulo de la oreja. Recordaba haber pasado tres días enteros puliendo ese lóbulo, eligiendo el grano más fino de la lija para que el mármol capturara la luz de la tarde. Ahora, sin embargo, esa oreja sostenía un pendiente de mal gusto y la piel que la rodeaba tenía una pequeña mancha que denotaba el mal uso de aquel lóbulo perfecto«Se está estropeando», pensó él con la crueldad clínica de un artista. «Mi obra maestra se está echando a perder».La mujer que obviamente lo había visto ingresar se sintió perturbada por su presencia y aunque trataba de ignorarlo sentía su mirada constante sobre ella. Su nombre era Galatea y era la más bella mujer de todo Chipre sin duda alguna. No necesitaba levantar la vista para saber que él la estaba juzgando. Conocía muy bien como aquel hombre al que detestaba era quien mejor la podía observar y juzgar.. Era la misma densidad de la mirada que sentía cuando él la miraba en su taller, no con amor, sino buscando dónde corregir hasta el mínimo detalle que ella pudiera tener. La veía siempre como una obra en proceso y ella realmente ya estaba perfecta. En su mente de mujer beldad pensaba —Sigue mirándome como si fuera un bloque de piedra —pensó ella, apretando la mandíbula—. Nunca quiso una mujer. Querías un ser que sirviera como reflejo de su propio ego. Queria la más perfecta mujer posible. El silencio entre los dos era espeso, el frio de sus miradas podía sentirse en toda la habitacion.Pigmalión recordó la historia de aquella mujer. Siendo el el gran escultor de su tiempo había llegado a la creación de la más bella y perfecta mujer y cansado de las imperfecciones de las mujeres de Chipre sentía que ninguna era lo suficientemente perfecta para el. En cambio aquella era perfecta. Una figura como ninguna otra y con la mirada más enigmática que mujer alguna pudiera tener. Era ella toda suya era su Galatea. La perfección hecha piedra. Desesperado le hizo la plegaria a afrodita que le permitiera que aquella estatua de mármol fuera su propia mujer. Pigmalión recordó el momento exacto en que la piedra gracias a la intervención de la bella afrodita se volvió tibia bajo sus dedos. Sus ojos se posaron sobre el y su cuerpo frio y firme se convirtió en una figura dulce y suave. Fue el momento más glorioso de su vida. Pero ahora, viendo cómo ella tosía discretamente y se acomodaba el abrigo, se dio cuenta del error de cálculo en ese momento. El mármol era eterno; la carne al contario era una decepción constante. El mármol no criticaba ni sentía celos, El mármol no tenía reclamos constantes sobre cosas pequeñas y no te miraba con decepción cuando llegabas tarde.Ella por su parte al encontralo en aquella habigtacion recordaba aquel frio. Pero no el frio del marmo que antes podía sentir como su cuerpo. No Galatea recordaba El frío de no ser reconocida y ser ignorada en cada asunto de la vida. Recordaba como aquel famoso escultor la hacia sentir menos en cada ocasión social cuando se referia a ella como su creación. . A veces, cuando él l
Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.Juan David Betancur Fernandezelnarradororal@gmail.comHabía una vez un muchacho llamado Lucas que desde muy pequeño le había llamado la atención la magia blanca. Aquella magia que se hace con cartas y otros artículos que aparecen, se transformas o desaparecen. Ya en sus 16 anos Lucas ya dominaba algunos trucos de magia Lucas siempre había presumido de ser el gracioso del grupo, el que sabía trucos de cartas y leía curiosidades para impresionar. Pero con Elena era diferente. Elena le ponía nervioso.Era una tarde lluviosa de domingo y estaban sentados en la alfombra de la sala, rodeados de libros viejos y tazas de té. Lucas encontró un pequeño tomo de magia y, queriendo hacerse el misterioso, leyó en voz alta sobre la hipnosis. Aquel libro tenía una capitulo entero en como hipnotizar a alguien. Y comenzaba con un pequeño instructivo de hipnotismo. —Seguro que no funciona —dijo Elena, sonriendo de lado, con esa expresión escéptica que a Lucas le encantaba.—¿Ah no? —retó él, dejando el libro a un lado y acercándose un poco más—. Según lo que he encontrado en este capitulo estoy seguro de que yo podría hacerlo. Es más te Apuesto a que puedo hipnotizarte en menos de un minuto. Solo tienes que seguir mis comandos y mirarme fijamente a los ojos.Elena soltó una risita suave, dejó su taza en la mesa y se cruzó de piernas frente a él. —Adelante, gran mago. Haz tu mejor intento. Dijo con esa sonrisa picara que solo una joven puede tener. Lucas carraspeó, adoptando una postura solemne, aunque por dentro el corazón le latía a mil por hora. —La voy a hipnotizar —pensó, convenciéndose de su papel.Levantó un dedo, pero luego lo bajó. Su mano realmente temblaba un poco y su respiración se hacia cada vez más rápida, su corazón era ahora una maquina. Perturbado y temeroso de que Elena lo notara Decidió que la conexión directa seria mejor. —Mírame —susurró—. No parpadees.Y con absoluta resolución decidio mirarla a los ojos, los ojos de ella se cruzaron directamente con los de el. Al principio, Lucas estaba concentrado en su "técnica", buscando si en aquel rostro hermoso de aquella donsella había señales de sueño que el pudiera identificar. Estaba básicamente, esperando que en algún moementos sus párpados se notaran un poco pesados, que sus ojos pudieran presentar un pequeño vacilar hacia el sueno. Pero entonces, la luz tenue de la lámpara iluminó la mirada de Elena y el tiempo pareció detenerse.Lucas nunca se había fijado con tanto detalle en aquellos ojos. Los ojos de Elena eran unos ojos de mar, de un color azul que cambiaba constantemente con cada pensamiento, Su mirada realmente transmitía calma y profundidad No eran solo azules o verdes; tenían ese color indescifrable de las olas cuando están tranquilas, una mezcla de turquesa y misterio.El plan de Lucas se desmoronó. Se olvidó de contar hacia atrás, se olvidó de decirle que sus párpados comenzaba a sentirse pesados, como lo explicaba aquel capitulo del libro. Simplemente, se quedó allí, flotando en esa mirada. Lucas que siempre pensaba que tenía el control de todas las situaciones se fue perdiendo en las profundidades de aquellos ojos, y su alma fue tomando una paz absoluta, como si estuviera sumergido bajo el agua, donde el ruido del mundo no llega. Se sentía flotar en un mar de paz y tranquilidadPasaron los segundos, quizás minutos. Nadie hablaba. Solo se escuchaba la lluvia golpeando la ventana.De repente, Elena parpadeó y rompió el silencio con voz suave: —Lucas... ¿Crees que si vas a poder hipnotizarme? Porque no me siento diferenteLucas parpadeó también, volviendo a la realidad, pero sintiéndose completamente distinto. Sonrió, derrotado pero fel
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Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.Juan David Betancur Fernandezelnarradororal@gmail.comHabía una vez un hombre llamado Elías que era desde muy pequeño aficionado a la fotografía, con los años Elias se volvió el fotógrafo del pueblo y monto un pequeño estudio para atender a sus clientes. Pero un día Elias se vio frente a una cámara extraña. Era una de aquellas cámaras de mediados de siglo xix que tenía una gran caja de madera y una tela negra que cubria la placa que recibía las images. Elias alguna vez había observado una en un museo, pero ahora estaba allí junto a una de ellas. Elias no compró la cámara en una tienda de antigüedades, ni la heredó de un abuelo olvidado. La cámara simplemente apareció en su estudio una mañana de martes, montada sobre su trípode de madera negra, oliendo a ozono y polvo antiguo.No tenía marca, ni número de serie. Su lente era un ojo de cristal demasiado profundo, casi líquido, que parecía palpitar si lo mirabas fijamente y que parecía no tener fondo.La curiosidad de Elías, fotógrafo de profesión, pudo más que su prudencia. Decidió probarla en el parque frente a su casa. Quería capturar el viejo roble centenario que dominaba la plaza, ese árbol bajo el cual generaciones enteras se habían besado o resguardado de la lluvia.Era un día radiante. Los niños jugaban y las palomas revoloteaban alrededor del árbol. Elías niveló las patas de madera en la acera. Sintió un frío extraño en las manos al tocar los controles de latón.Entonces, sucedió lo que nunca se habría podido describirBajo la tela negra, el mundo se veía invertido, como en cualquier cámara de gran formato, pero había algo más. La imagen en el cristal esmerilado no estaba estática. Vibraba. El roble parecía estar hecho de humo denso, y los niños eran manchas de luz frenética. Elías sintió una atracción magnética, un hambre voraz que no venía de su estómago, sino de la máquina.Estaba a punto de tocar el disparador cuando recordó a su abuela quien alguna vez le había dicho. Ten cuidado con las cámaras porque se dice que esos aparatos son capaces de robar el alma de las personas y que todo lo retratado habrá perdido gran parte de su ser. Elias que en ese momento tendría poco más de 15 anos pensó que su abuela posiblemente ya llevaba mucho tiempo sufriendo de vejez, por lo que simplemente ignoro el comentario y siguió con sus pasión por la fotografía.Así que con aquel recuerdo presente en su mente , su dedo comenzó a temblar sobre el disparador. No sabía porque pero el comentario de su abuela no abandonaba su mente. Cerrando los ojos hizo un gran esfuerzo y apretó conscientemente el disparador. No hubo un "clic". Hubo un sonido similar al de una sábana rasgándose violentamente, un grito de la física quebrándose.Fue instantáneo y aterrador. Elías vio a través de la lente cómo el roble, los bancos, los niños, las palomas y la luz misma se estiraban como chicle, succionados por un vórtice invisible que convergía en el diafragma de la cámara. En decimas de segundos que se movían muy lentamente Elias pudo ver como toda la realidad que existía en aquella lente se discipaba y se abalanzaba hacia el . No fue una explosión, fue una implosión de realidad. La materia se convirtió en líneas, luego en puntos, y finalmente desapareció dentro de la caja oscura.Elías levantó la cabeza, pálido, y se quitó la manga negra. Miró hacia el parque.Donde antes estaba el roble y la vida, ahora no había nada. Y no me era que hubiera un espacio vacío lleno de aire. No. Había una ausencia absoluta de materia, la realidad había dejado de ser dando paso a una "no-existencia" con bordes dentados. La luz del sol no atravesaba ese lugar; se detenía en seco en sus bordes y comenzaba a saltar hacia el otro bord
Te presento un cuento de frío con un niño pequeño y un personaje adorable. Déjate llevar por la historia y disfruta de la amistad y la ternura.Cuento extraído de Cuentos de Gulubú de Maria Elena WalshSígueme en Instagram @tiabotas, Facebook @latiabotas y en mi canal en Youtube Tía Botas Oficial. Y escucha mi nuevo disco de canciones infantiles A CANTAR CON LA TIA BOTAS en Spotify. Visita mi web: latiabotas.comYa puedes compras mis libros físicos de Los amigos del mar en buscalibre.com de tu país. Búscalos por el nombre del cuento.
Un cuento de abandono y confianza L'articolo Un cuento de abandono y confianza – Viernes 19 dic 2025 proviene da Radio Maria.
Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.Juan David Betancur Fernandezelnarradororal@gmail.comHabía una vez, en lo más profundo y sombrío de un bosque, una pareja de carboneros. Sus rostros siempre estaban manchados de hollín y sus manos callosas de tanto cargar leña. Pero lo peor no era el trabajo, sino el hambre. Aquel año, el frío había sido cruel y nadie tenía monedas para comprar carbón.Mientras compartían una costra de pan duro, la mujer, que tenía la lengua tan afilada como un hacha, se lamentaba: —¡Ay, qué desgracia! Y todo por culpa de esa mujer, nuestra madre Eva. Si no hubiera sido tan curiosa, si no hubiera mordido esa maldita manzana, hoy estaríamos en el Paraíso comiendo manjares en lugar de pasar penurias. ¡Qué tonta fue!El marido solo suspiraba, asintiendo con la cabeza baja, mientras su estómago rugía.De pronto, el estruendo de cascos de caballos y el brillo de metales preciosos rompió la calma del bosque. Una carroza de oro se detuvo ante su choza y de ella bajó el Rey.—He oído sus quejas —dijo el monarca con una sonrisa enigmática—. Vengan conmigo. Les daré una vida de ensueño donde el hambre será solo un mal recuerdo.Los carboneros, atónitos, subieron a la carroza. Al llegar al palacio, fueron bañados en aguas perfumadas, les quitaron el hollín de las uñas y los vistieron con sedas y terciopelos.Fueron conducidos a un comedor señorial. La mesa gemía bajo el peso de la comida: faisanes asados, pescados bañados en salsas de oro, frutas que parecían joyas y vinos que brillaban como rubíes. Los ojos de los carboneros casi se salen de sus órbitas.Pero antes de dejarlos solos, el Rey señaló una sopera de oro situada justo en el centro de la mesa. Estaba cerrada y era la pieza más hermosa de la vajilla.—Escuchen bien —advirtió el Rey—. Pueden comer todo lo que vean, disfrutar de las fiestas y vivir aquí como nobles. Pero jamás, bajo ninguna circunstancia, deben levantar la tapa de esta sopera. Si lo hacen, la desgracia caerá sobre ustedes y volverán a su miseria.—¡Jamás la tocaremos! —exclamó el hombre. —Para mí, esa sopera ni siquiera existe —añadió la mujer, ansiosa por hincarle el diente a un muslo de pollo.Pasaron las semanas. Al principio, la pareja vivía en un éxtasis constante. Engordaron, sus mejillas se pusieron rosadas y dormían en sábanas de hilo fino. Pero, como suele suceder, cuando el estómago está lleno, la mente empieza a divagar.La carbonera empezó a mirar la sopera con recelo. —¿Por qué estará ahí si no podemos usarla? —murmuraba. —Déjala en paz, mujer. Tenemos de todo —respondía el marido.Pero la curiosidad es como una rata que roe por dentro. La mujer empezó a perder el sueño. "¿Será un diamante gigante? ¿Será el secreto de la eterna juventud? ¿Por qué tanto misterio por una simple sopa?".Un día, mientras los criados descansaban y el silencio reinaba en el palacio, la mujer no pudo más. —Solo voy a levantarla un milímetro. Solo para ver si hay algo dentro —dijo acercándose a la mesa. —¡No lo hagas! ¡Nos arruinarás! —suplicó el marido, pero ella, llamándolo cobarde, lo apartó de un empujón.Con dedos temblorosos, la carbonera agarró el pomo de oro y levantó la tapa. No hubo luz, ni joyas, ni perfumes. De la sopera saltó una pequeña y veloz rata gris que chilló y se escabulló por el suelo del comedor.En ese preciso instante, las puertas se abrieron de par en par. El Rey entró con su guardia, y su rostro ya no era amable, sino severo como el mármol. —¡Lo han hecho! —rugió—. No han podido resistir la curiosidad, exactamente igual que aquellos a quienes tanto criticaban.Sin tiempo para súplicas, los soldados los despojaron de sus ricas vestiduras. En un abrir y cerrar de
Muchas cosas vienen de camino y hoy adelantemos, con ilusión, parte de ellas: Un pixel 10a viene de camino, la nueva xbox asoma la patita, Códex mejora nuestras vidas y cambios en los lanzamientos de la Nasa son, entre otras cosas, las que repasamos en este tu podcast favorito. Para mas información: www.frikismopuro.com Link de Amazon: https://amzn.to/35q5ixk Link de Patreon: https://www.patreon.com/FrikismoPuro Link para comentar en Telegram: https://t.me/FrikismoPuro_Comentarios FEED SIN PUBLICIDAD: https://frikismopuro.github.io/fp/feed.xml
Esta noche te contamos una historia para recordarte que muchas de las cosas que buscas ya viven dentro de ti, y acompañarte a descansar con calma y profundidad.–A lo largo de estos 4 años de Durmiendo Podcast, hemos compartido episodios que les han ayudado muchísimo. Por eso, hoy traemos de vuelta las herramientas que más han resonado con ustedes y que les han acompañado a cerrar su día con calma
En este episodio comparto una conversación muy personal. Hablo de mis dos años como mamá, de lo que nadie te explica del post parto, de los cambios internos, las luces, las sombras y del proceso de convertirme en madre mientras sigo siendo yo. No es un episodio con respuestas perfectas, es un espacio honesto para nombrar lo que muchas sentimos y pocas decimos. Si estás atravesando la maternidad con preguntas, cansancio, amor profundo y contradicciones… este episodio es para ti
Si un jefe tuyo te pide que le compartas tu ubicación, te está dando un montón de mensajes en principio que no confía en vos sobre eso y algunas otras cosas, hablamos en este episodio. Un cuento chino contado por una persona que no es China ¿es chino- - jueves 5 de febrero, 2026
Los premios 'de la academia' y un cuento vikingo
Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.Juan David Betancur Fernandezelnarradororal@gmail.comHabia una vez un pueblo que estaba en el medio de una valle creado por altas cumbres que siempre siempre se encontraban blancas por la nieve perpetua. El pueblo no tenía recuerdos de quien lo había fundado o de donde venían todos sus habitantes pero el pueblo estaba allí. Su nombre era San Judas Tadeo y el valle era llamado la eterna pausa. Todos decían y era verdad que la vida en aquel pueblo era de un predecible lineal que desafiaba la naturaleza. San Judas Tadeo tenía una característica, siempre tenía el mismo clima y siempre tenía el mismo cielo azul que nunca cambiaba. Todo era igual en San Tadeo y sus habitantes se habían acostumbrado a la inmutabilidad de su entorno y su clima. La estructura física del pueblo también era predecible. Todas las casas estaban asentadas sobre calles de piedra pulida y todos los tejados de todas las casas era rojos e igualmente las casas tenían sus paredes blancas. Todo pues era bastante monótono y repetitivo. Lo anterior llevaba a que todos los habitantes se sintieran muy orgullosos de su pueblo y de su estilo de vida. Todos repetían una frase que resumía la naturaleza de su pueblo. En San Judas nadie se pierde ya que sin importar la dirección que tomaran siempre aparecían en el origen. Esto no era simple retorica era la verdad absoluta. Esto era así porque si caminaban lo suficiente hacia el norte, terminaba entrando al pueblo por la plaza del sur. Se había comprobado que si alguien salida de la casa y giraba hacia la derecha tres veces se llegaba a la propia casa sin saber como había sucedido. Dentro del pueblo siempre se había explicado esto como que los que crearon el pueblo tuvieron la precaución de evitar extravíos. Un día uno de los habitantes llamado mateo decidio probar y entender que era lo que sucedía y una mañana antes que todos hubieran despertado salió de su casa con un gran tarro de pintura roja y comenzó a caminar dejando caer un pequeño hilo de pintura que acompañaba su caminar. Después de una hora comenzó a notar algunos detalles que lo hacían preguntarse realmente donde vivía. Encontró que las escalinatas que subían a lo alto de la montaña finalmente lo llevaba a la plaza del pueblo, Encontró que cuando llegaba a la última de las casas estas se desdoblaban y se veía entrando por las casas del otro lado del pueblo. Pero lo más extraño es que en un momento alcanzo a ver la espalda de alguien que el juraría era su propia espalda y que inmediatamente desapareció en una esquina. Todo esto sucedía mientras el hilo de color rojo seguia marcando las calles mostrando que muchas veces había pasado por el mismo sitio sin haber nunca desviado su camino. Finalmente entendió lo que sucedía en su pueblo. El era uno de los habitantes de una burbuja de tiempo y espacio que se torcía en si misma formando la versión gigante de un nudo gorgiano. Preocupado decidio correr a la plaza del pueblo y grito. Nuestro pueblo es un laberinto, no hay salida y nunca podremos encontrar el mundo exterior. Nuestro pueblo es una serpiente que se muerde a si misma.La gente que salia a trabajar como cada día paro y lo miro extrañada. Nunca nadie había oído tal teoría. Nunca nadie los había hecho pensar en que no podrían salir del pueblo y que nunca entenderían que era el mundo exteriorDe pronto el cartero que conocía cada una de las casas y calles del pueblo se acercó y le dijo. Mateo no digas más. El mundo exterior es una leyenda urbana solo vives para el pueblo y dentro del pueblo. Nadie es un prisionero solamente debes seguir viviendo dentro del pueblo y ser feliz. Y Mateo entendio que el estaba equivocado y que todo el pueblo merecía vivir
En el Bosque de Gulubú florece algo inesperado en primavera, y todo apunta hacia un árbol muy especial. No te pierdas esta emocionante historia.Sígueme en Instagram @tiabotas, Facebook @latiabotas y en mi canal en Youtube Tía Botas Oficial. Y escucha mi nuevo disco de canciones infantiles A CANTAR CON LA TIA BOTAS en Spotify. Visita mi web: latiabotas.comYa puedes compras mis libros físicos de Los amigos del mar en buscalibre.com de tu país. Búscalos por el nombre del cuento.
Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.uan David Betancur Fernandezelnarradororal@gmail.comHabia una vez Príncipe que vivia en lo que hoy conocemos como polonia. Su nombre era urante Krakus y durante anos su reino era lo más cercano al paraíso. Pero la prosperidad es un aroma que atrae a las sombras según dicen los viejos. La desgracia llegó sin aviso: primero fueron los rebaños los que mermaron; luego, los pastores comenzaron a desaparecer y en la región decían que se los había llevado el silencio y luego se fue filtrando poco a poco en las tabernas de lo que hoy es Cracovia la idea que pues nadie regresaba de las brumas del río vistula . Así con estos sucesos lo que antes era un reino de esplendor paso a ser oscuro y tristePor muchos anos todo esto que sucedia era un enigma que nadie podía resolver hasta que un joven herbolario, buscando plantas medicinales en las riberas del Vístula, se aventuró a los pies de la imponente Colina de Wawel. Allí mientras trataba de recoger algunas de las hojas que necesitaba vio algo que lo lleno de horror. Frente a el había una colección de huesos humanos blanqueados por el agua y, sobre la roca viva, una cueva que exhalaba muerte. A su entrada, bañado por un sol que solo se filtraba timidamente por la bruma, descansaba el terror. Tenía el cuerpo blindado por escamas de un amarillo verdoso brillante y sus patas eran gruesas como troncos de robles centenarios. Era un dragón que se había instalado en aquellos parajes y que era el causante de las penurias de sus habitantes.La noticia corrió como fuego en paja seca. El Príncipe Krak, tras escuchar el relato del joven, convocó a sus caballeros y sabios. Los valientes partieron con espadas de acero templado, pero ninguno regresó. El acero se derretía y la valentía se convertía en ceniza ante el aliento de la bestia.Desesperado, Krak lanzó su proclama final al viento:"Aquel que libere al pueblo, sea noble o plebeyo, recibirá la mano de la princesa Wanda y la mitad de mi reino".Príncipes de tierras lejanas fracasaron. Justo cuando el propio Krak se ajustaba la armadura para enfrentar un destino suicida, un humilde aprendiz de zapatero llamado Skuba cruzó las puertas del castillo. No llevaba lanza, sino una idea."Dadme una oveja y grasa y yo acabare con ese dragon", pidió el joven. Al inicio los grandes caballeros del reino simplemente se burlaron del joven, pero este insistia en que el tenía la solución. Fue tanto lo que insistió que finalmente el príncipe con la sola intención de salir de el ordeno que le dieran la oveja y la grasa que el solicitaba. Bajo el amparo de la noche, Skuba trabajó como un alquimista. Sacrificó al animal y, con la precisión de quien cose el calzado de un rey, rellenó la carcasa con una mezcla letal de azufre y alquitrán que tenía en su pobro vivienda, sellándola con grasa para que el olor engañara al monstruo.Al día siguiente el joven Skuba monto la oveja llena de azufre y alquitran en su carromato y lentamente se dirigió a la base de la colina Wawel, donde habían reportado la presencia del dragón . Allí efectivamente encontro una gran caverna con rastros de huesos animales y humanos. Era claro que en aquel lugar el dragón pasaba sus días. Entrando sigiloso vio como el dragón dormía en su guarida de roca, Skuba se deslizó como una sombra y depositó la falsa ofrenda en el umbral de la cueva.Al amanecer, el dragón emergió y, cegado por el hambre y vio como una gran oveja se encontraba a la entrada de su guarida. Hambriento no lo pensó dos veces y abalanzándose sobre ella engulló la trampa de un bocado. Casi al instante, la mezcla comenzó a arder en su vientre y aquel azufre que estaba en el cuerpo de la oveja come
Cuento los hechos y vivencias que para mi fueron extraordinarios mientras estuve en la celebración del cumpleaños del Nahual Tata Kachora en su casa en Tecate Baja California
Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.Juan David Betancur Fernandezelnarradororal@gmail.comHabía una vez, Hace muchos, muchísimos años, cuando los animales hablaban y compartían secretos con el viento, una selva en latinoamerica donde un un rumor estaba corriendo por toda la selva Dicho rumor decía que: ¡Habría una gran fiesta en el cielo!Se decía que San Pedro había organizado un banquete con música de arpas y nubes de algodón dulce, pero había una regla estricta: solo estaban invitados los animales que tuvieran alas.Claro que las aves estaban felices Todas inmediatamente se pusieron sus mejores plumajes. Las guacamayas se pintaron de rojo y azul, los tucanes pulieron sus picos y sus plumas multicolores y las águilas ensayaron su vuelo más elegante con sus grandes alas.. Abajo, en la tierra, los animales sin alas miraban con envidia y veían como todas las que volaban se preparaban para ir a la fiestaPero había un animal que no tenía alas pero que no se resignaba: el Sapo. El Sapo, que era bocón, y simpático era ademas muy terco, Así que le dijo a sus amigos: —No se preocupen, yo también voy a ir a esa fiesta. ¡No me perdería esa rumba por nada del mundo! Cuando los animales terrestres oyeron esto soltaron la carcajada carcajadas. —¿Tú? ¿Un sapo gordo y pesado que ni siquiera puede correr rápido? Vas a ir a la fiesta al que están invitados solo las aves. ¡No seas iluso! —le decían.Pero el Sapo que era muy testarudo no no les hizo caso. El sapo además sabía que Don Gallinazo (el buitre), que era el mejor guitarrista de la región, estaba invitado para tocar en la fiesta. Así que salto a salto el El Sapo fue sigilosamente hasta la casa de Don Gallinazo y cuando llego allí vio que este había dejado su guitarra descansando en el suelo mientras se arreglaba las plumas.Allí el sapo vio la oportunidad. Sin hacer ruido, el Sapo dio un salto y... ¡Zas!, se metió dentro de la guitarra por el agujero de la caja de resonancia. Se quedó muy quieto, aguantando la respiración y sin hacer ningun ruido.Al rato, salió Don Gallinazo, se colgó la guitarra al hombro y alzó el vuelo hacia las nubes. —¡Qué pesada está esta guitarra hoy! —se quejó el Gallinazo a mitad de camino—. Debe ser la humedad. Y siguió volando sin saber que tenía un sapo en la guitarra.Cuando llegaron al cielo, Don Gallinazo dejó la guitarra en un rincón y se fue a buscar un refresco ya que el vuelo le había dado mucha sed. Cuando el Gallinazo se había marchado . El Sapo aprovechó, salió de la guitarra y se mezcló entre los invitados como si hubiera sido invitado.¡Qué sorpresa se llevaron las aves! Veían al Sapo bailando salsa, contando chistes y comiendo moscas celestiales que sabían a miel. Algunas de las avies discretamente se fueron acercando y le decían asombrados—¿Cómo subiste hasta aquí, Sapo?—¡Ah! —decía él haciéndose el misterioso—. Es que yo tengo mis secretos mágicos Así que ya que estaba allí El Sapo comió, bebió y bailó hasta que el sol empezó a esconderse. Lo único que Sabía el Sapo era que tenía que volver a la guitarra de el Gallinazo antes de que este regresara así que eso hizo, salto y salto hasta que llego y al guitarra y se metió de nuevo en la guitarra de Don Gallinazo.Terminada la fiesta, el Gallinazo regreso a donde había dejado la guitarra, se colgó el instrumento y emprendió el vuelo de regreso a la tierra. Pero esta vez, el Sapo, que había comido y bebido demasiado, estaba feliz y un poco mareado. Sin darse cuenta, empezó a tararear una canción dentro de la guitarra: —¡Qué buena fiesta, croac, croac! ¡Qué bien comí, croac, croac!El Gallinazo escuchó el ruido. Extrañado, miró dentro del agujero de la guitarra y vio los ojos saltones del
Te invito a soñar con esta historia escrita por la gran Maria Elena Walsh incluido en su libro Cuentopos de Gulubú. La princesa del cuento recibe una visita inesperada que podra cambiar todo para siempre si ella así lo desea.Sígueme en Instagram @tiabotas, Facebook @latiabotas y en mi canal en Youtube Tía Botas Oficial. Y escucha mi nuevo disco de canciones infantiles A CANTAR CON LA TIA BOTAS en Spotify. Visita mi web: latiabotas.comYa puedes compras mis libros físicos de Los amigos del mar en buscalibre.com de tu país. Búscalos por el nombre del cuento.
Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.Juan David Betancur Fernandezelnarradororal@gmail.comHabia una vez en el medioevo un conde llamado Ludwid que para el horror de su hijo Judwid Jr había muerto en medio de fiebres delirantes y gritos de espanto. . El hijo crecio y recordaba a su padre en aquellos últimos momentos y deseaba entender que había pasado con su padre. Ludwig Jr vivía en su condado y al igual que su padre había conservado su fortuna a partir de maltrato a sus súbditos y a la utilización de su poder para imponerse sobre todos en todas las situaciones. atormentado por la curiosidad más que por la piedad, hizo una promesa solemne ante su corte de aduladores:"Aquel que tenga el valor de rasgar el velo de la muerte y traerme la verdad sobre el destino del alma de mi padre, será recompensado con una mansión y tierras propias. No quiero consuelos de clérigos, quiero la verdad." Y solo yo se como confirmar que es verdadLa proclama viajó de taberna en taberna hasta llegar a los oídos de un caballero caído en desgracia. Su armadura estaba oxidada y su capa raída, pero su mente era una biblioteca de sombras. Versado en las artes prohibidas de la nigromancia, este hombre, cuyo nombre la historia ha decidido olvidar para proteger su descanso, vio en el desafío su última oportunidad para salir de la miseria.Una noche sin luna, el caballero trazó los círculos de protección con sal y mercurio en las ruinas de una capilla abandonada. Entonó palabras que hacían sangrar las encías y, tras un estruendo que olió a azufre y carne quemada, una entidad se materializó. No era una sombra deforme, sino un espíritu de maldad antigua, elegante y aterrador.El caballero, temblando pero firme, exigió saber el paradero del Conde Ludwig. El demonio, atado por las leyes inmutables del conjuro, hizo un juramento estremecedor: —Por el Nombre Innombrable del Supremo y por el Juicio Final que a todos nos aguarda, te llevaré al sitio, verás lo que debes ver, y te regresaré a este plano mortal con el aliento aún en tu pecho.El mundo se disolvió. El caballero sintió cómo la realidad se rasgaba y, de pronto, caminaba por senderos de ceniza caliente bajo un cielo de color púrpura enfermo. Vio ciudades de hierro incandescente y ríos de plomo derretido donde las almas se retorcían como gusanos en el fuego. Los gritos no eran humanos; eran la música de la desesperación eterna.Su guía, inmutable ante el horror, lo condujo a través de nueve círculos de agonía hasta llegar a un pozo que parecía no tener fondo. Allí, sentado sobre una losa de piedra negra que sellaba el agujero, aguardaba un diablo colosal, cuya piel escamosa brillaba con el sudor del inframundo.—Abre la boca del abismo —ordenó el guía—. Toca la llamada.El guardián levantó la tapa ardiente. Una columna de calor, tan intensa que secó las lágrimas de los ojos del caballero al instante, brotó del agujero. El diablo tomó una trompeta de bronce, larga y retorcida como el cuerno de una bestia primordial, e introdujo la boquilla en la oscuridad.Cuando sopló, el sonido no fue un viento, sino un terremoto. El caballero sintió que sus huesos vibraban y que el universo entero se estremecía ante aquel lamento metálico.Del agujero, como un volcán en erupción, el abismo escupió una llamarada de azufre azulado. Y en el centro de las chispas, flotando en agonía, apareció el viejo Conde Ludwig. No era más que una silueta de dolor, con los ojos convertidos en carbones encendidos.El caballero, armándose de un valor que no sabía que tenía, gritó sobre el estruendo: —¡Tu hijo me envía! ¡Quiere saber de tu estado y si existe alguna forma de aliviar tu condena!La voz del espectro sonó como madera rompiéndose: —¡Mi estado
Yordi tiene un cuento más que contar y que no se pueden perder.See omnystudio.com/listener for privacy information.
Qué cosa tan rara le pasó a felicito en su cuaderno, descubrió una nueva letra y fue tal el alboroto que dejó a todos asombrados. No te pierdas otra de las historias de Maria Elena Walsh incluida en sus Cuentopos de Gulubú.Sígueme en Instagram @tiabotas, Facebook @latiabotas y en mi canal en Youtube Tía Botas Oficial. Y escucha mi nuevo disco de canciones infantiles A CANTAR CON LA TIA BOTAS en Spotify. Visita mi web: latiabotas.comYa puedes compras mis libros físicos de Los amigos del mar en buscalibre.com de tu país. Búscalos por el nombre del cuento.
Hoy te compartimos un cuento para dormir para que puedas descansar profundamente y recordar que vale la pena perseguir esos grandes sueños que llegan a tu mente cada noche y te emocionan al despertar.–A lo largo de estos 4 años de Durmiendo Podcast, hemos compartido episodios que les han ayudado muchísimo. Por eso, hoy traemos de vuelta las herramientas que más han resonado con ustedes y que les han acompañado a cerrar su día con calma
Hoy te compartimos un cuento para recordarte que cada nuevo comienzo es una oportunidad para redescubrir la magia de la vida. Acompaña a Sofía y Paco en una historia sobre crecer, explorar y volver al lugar al que siempre perteneces, pero con nuevos ojos.–A lo largo de estos 4 años de Durmiendo Podcast, hemos compartido episodios que les han ayudado muchísimo. Por eso, hoy traemos de vuelta las herramientas que más han resonado con ustedes y que les han acompañado a cerrar su día con calma