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Eclectomeiroland PODCAST
eclectomeiroland 578

Eclectomeiroland PODCAST

Play Episode Listen Later May 22, 2025 65:02


Henos aquí de vuelta en el ombligo de la semana para sacudirnos de tanta repetición que parece loop de algún anillo del infierno de Dante con nuestro Sabotaje radiofónico podcastero defragmentador, elaborandos armas despistemológicas de lubricación masíva CON un cargamento de gemas frescas provenientes de distintos puntos G o Gráficos que vienen a brillar cómo Primus, Jose Mujica, Sebastián Roque y Manuel García, Fanfare Ciocarlia, Cala Vento, Wintersleep, Mappe Of, Maria Arnal y Marcel Bagés, Blondie, Zahara, Muñecas P*tas y más acá en nuestro Ritual de lo Virtual de eclectomeiroland Sedición #578

StoryLearning Spanish
Season 9 - Episode 12. Alguien en la oscuridad

StoryLearning Spanish

Play Episode Listen Later Apr 15, 2025 6:33


7-day FREE trial of our Intermediate Spanish course, Spanish Uncovered: ⁠⁠www.storylearning.com/podcastoffer⁠⁠Join us on Patreon: ⁠⁠www.patreon.com/storylearningspanish⁠⁠Glossarymadrugada: small hours of the morningacariciar: to caress rostro: facemuro: wall Henos aquí: Here we arebienvenida: welcomeingresar: to enter fumando: smokingoscuridad: darknessdistraerse: to get distractedFollow us on social media and more: ⁠⁠www.linktr.ee/storylearningspanish

Biblioteca Tebana
ZONO VÍRAVON I (Módulos del Nuevo Imperio (16) ) DUODÉCIMO GONG

Biblioteca Tebana

Play Episode Listen Later Oct 25, 2024 24:02


Henos tenido mucho quehacer, seguimos.

Los Rudos del Rock
Los Rudos del Rock 291. Tristemania es mejor sin la empresa y ya tenemos su simil en las promotoras de Metal.

Los Rudos del Rock

Play Episode Listen Later Aug 27, 2024 168:22


Henos aquí una vez más rompiendo nuestra palabra y hablando de la Triste A. Se llevó a cabo tristemania 32 de la ciudad de México, nos gustará o no. Tendremos que platicar del tema. Carajo. Se terminó el G1 Climax 32 y aquí hubo un Profeta que ya sabía el resultado desde que comenzó el torneo. Live Talent, music vibe o como se llame esa empresa que ha hecho quedar muy mal a los festivales de música Metal en nuestro país. Aristegui hizo una investigación de ellos y he aquí algunas conclusiones. La Lucha sigue y el Metal, desde 1969 es para siempre.

El Larguero
La opinión de Manu Carreño | "España debe estar en semifinales por juego, jugadores y seleccionador. Creo que henos hecho méritos"

El Larguero

Play Episode Listen Later Jul 4, 2024 1:52


El director de 'El Larguero' opina en la previa del partido de cuartos de final de la Eurocopa contra Alemania.

Los Rudos del Rock
Los Rudos del Rock 277.¡Ha comenzado BOSJ de la NJPW! HellYeah!!

Los Rudos del Rock

Play Episode Listen Later May 16, 2024 145:43


Henos aquí con un nuevo soliloquio de Maromas Black por motivos laborales. Pero nunca los dejaremos sin Lucha ni Metal! Comenzó la edición 31 del Gran Torneo Best of Super Juniors de la NJPW. Dos noches y ya pudimos ver calidad. Mitad del 2024 y repasamos el estado actual de la Lucha Libre, Wrestling, Puroretsu y sus derivados. Siempre ha sido la idea de unir a La Lucha Libre y al Metal! Hablemos de la gran cantidad de bandas que usan máscara que hay hoy día! NotiSquash y Maromas NFL porque dejaron sólo el changarro! La Lucha sigue!!

Los Rudos del Rock
Notas de Rock con Abril Moon S.02.20.06 Juegos, juguetes y autómatas.

Los Rudos del Rock

Play Episode Listen Later Apr 9, 2024 138:50


Un rito de noche de la Luna más para interpretar las notas que nos vienen de la inspiración que da el arte procesual que más nos fascina. Juegos, juguetes y autómatas derivados de estos. Henos aquí para tocar estos temas y su relación con el rock y dar además entrada a otro tema más que fascinante. Acompáñenos.

Viandas de Vida
Falso arrepentimiento-EP49-Números

Viandas de Vida

Play Episode Listen Later Apr 12, 2023 7:28


39 Y Moisés dijo estas cosas a todos los hijos de Israel, y el pueblo se enlutó mucho. 40 Y se levantaron por la mañana y subieron a la cumbre del monte, diciendo: Henos aquí para subir al lugar del cual ha hablado Jehová; porque hemos pecado. 41 Y dijo Moisés: ¿Por qué quebrantáis el mandamiento de Jehová? Esto tampoco os saldrá bien. 42 No subáis, porque Jehová no está en medio de vosotros, no seáis heridos delante de vuestros enemigos. 43 Porque el amalecita y el cananeo están allí delante de vosotros, y caeréis a espada; pues por cuanto os habéis negado a seguir a Jehová, por eso no estará Jehová con vosotros.  Números 14:39-43 Después de que haber recibido la sentencia definitiva por su desobediencia - que básicamente consistió en la imposibilidad de entrar en la tierra prometida - el pueblo hizo un amago de arrepentimiento delante de Dios, pero como podemos ver en la lectura de hoy, ese arrepentimiento nunca fue genuino, sino que en esencia era el mismo comportamiento rebelde que ponía la voluntad humana por encima de la voluntad de Dios. ¿Pero por qué ese aparente deseo de ponerse a cuentas con Dios que podemos leer en el versículo 40, es en realidad un acto de rebeldía?

Los Impopulares
Mis queridos guamaescuchas - Capítulo 177

Los Impopulares

Play Episode Listen Later Apr 6, 2023 62:17


Pase lo que pase nunca paramos. Hoy transmitimos por la frecuencia de la voz del Guamo y... ofrecemos de antemano una disculpa. Oprimimos una tecla que no era y pudimos salvar los restos de este naufragio auditivo. Henos aquí, cumpliendo con su dosis, exigente oyente y YouTubevidente. ¿Qué es la voz del Guamo? Hoy hicimos inventario de personajes, por favor si omitimos a alguno de sus favoritos, comuníquese con nosotros y háznoslo saber. Paulo hizo el último vuelo por Ultra Air y ahora recibe masajes en la playas de Cartagena. ¿Conocían la música en 2X? Hoy tenemos una breve selección musical para su deleite. ¡Disfruten esta bichita!

Eclectomeiroland PODCAST
eclectomeiroland 471 Sedición 10mo Aniversario

Eclectomeiroland PODCAST

Play Episode Listen Later Jan 29, 2023 60:26


Bienvenidísima queridísima fauna radial nocturna de la noche. Henos aquí, que el bucanero bote de sabotaje hertzianoide, desconocido cómo "eclecTomeiroland paranoias para piratonas y piratones" ha estado navegando desde el puerto de Política y RockandRoll Radio 97.7 y 106.7, contaminando también la internet desde algún oxidado servidor en algún país remoto y recomelón, ininterrumpidamente a lo largo y ancho de estos ya 10 años. Así es, una década desde aquel verano del 2012 cuando nos acercabamos vertiginosamente al más reciente fin del mundo, patrocinado en aquél entonces por el calendario Maya. Estamos aquí para voltear atrás, revisar el cabus y seguir adelante con un recuento de los daños.

Los Rudos del Rock
Los Rudos del Rock 194. GCW a la japonesa. Campeones del CMLL.

Los Rudos del Rock

Play Episode Listen Later Oct 12, 2022 183:06


Henos aquí viendo una vez más Lucha extrema en GCW. Eventos indies interesantes para comentar con ustedes. CMLL nos ofrece su noche de campeones y hay algo que podemos platicar al respecto. Rammstein se presentó en CDMX quemando las pestañas de todos y causando contingencia ambiental y de monos de peluche. La Lucha y el Metal siguen por ustedes! Somos #LosRudosDelRock

Un Mensaje a la Conciencia
Una «egregia poetisa y educadora»

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later Oct 5, 2022 4:01


(Día Mundial de los Docentes) En 1950, celebrado en la República Dominicana como el Año de la Mujer, la Secretaría de Educación, Bellas Artes y Cultos auspició la reedición de las Poesías completas de Salomé Ureña de Henríquez. «Con la publicación de esta obra... — escribió Manuel E. Suncar Chevalier en el prólogo llamado «Advertencia»— la Secretaría... conmemora adecuadamente el centenario del natalicio de la egregia poetisa y educadora dominicana... como testimonio de sus constructivos empeños de rendir justiciero tributo de admiración y reconocimiento a nuestros grandes valores.... Se incluyen en el Apéndice de esta edición los dos discursos pronunciados por Salomé Ureña de Henríquez con motivo de la investidura del segundo y tercer grupo de maestras que se formaron en el Instituto de Señoritas sostenido por ella durante doce años.» Estas son algunas de las «Palabras» que pronunció doña Salomé en calidad de directora en la última investidura de alumnas suyas en aquella Escuela Normal de Santo Domingo en diciembre de 1893:  «Henos aquí por la tercera vez consagrando... nuevas sacerdotisas para el apostolado de la enseñanza. Ya nos parecen comunes estas fiestas del espíritu, y ayer no más estaba vedada a la mujer en nuestro país toda aspiración fuera de los límites del hogar y [de] la familia.... »La razón de la niña, la razón de la mujer, la razón de la madre, ¿palpará las tinieblas cuando su compañero vive en plena luz? ¡Cuánta injusticia! ¡Qué desequilibrio en ese hogar donde el niño puede dar lecciones a la madre! ¡Imposible! ... Preparemos también a esa mitad importantísima de la humanidad, mentores y guías que desenvuelvan su razón y la capaciten para dirigir y alentar a los tiernos seres que la naturaleza le confía y que la amarán entonces con doble amor y veneración. Preparémosla para coadyuvar inteligentemente a la reforma social que se inicia con el desarrollo de la conciencia. »¿Pero dónde? ¿[Y] cómo? He aquí el problema que hace doce años quise resolver, y al cual he sacrificado mi reposo y no escasa parte de mi salud.... »... Cuando llamamos [humildemente] en demanda de igual derecho para la mujer... las puertas de la [Escuela] Normal se abrieron con alborozo, y entramos entre aplausos de júbilo a ungir también, para el magisterio de las nuevas ideas, las frentes femeniles.... Ya no parece extraña nuestra presencia, ni atrevido nuestro arrojo.... »Pláceme ver que [mi trabajosa labor] no ha sido infructuosa, ya que... por voto unánime... el Instituto de Señoritas [ha sido] elevado, por decreto, a la categoría de Escuela Normal para Maestras, y ya que las profesoras tituladas... se ven solicitadas con empeño...»1 Gracias a Dios, sólo nos queda decir que si los hombres hubieran tomado a pecho las palabras del apóstol Pablo escritas hacía más de mil ochocientos años de que, unidos a Jesucristo, todos somos iguales —tanto mujeres como hombres—,1 aquella apóstol de la educación dominicana no habría tenido que esforzarse a tal grado para que se hiciera justicia. Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Salomé Ureña de Henríquez, Poesías completas (Ciudad Trujillo [Santo Domingo]: Impresora Dominicana, 1950), pp. 7,8 y En línea 30 abril 2022. 2 Gá 3:28

Rony Mejía Lino
#235-22 - Devocional de hoy Libro de Esdras 9_15 lo que me impide entrar a la presencia de Dios

Rony Mejía Lino

Play Episode Listen Later Aug 24, 2022 7:44


en el devocional de hoy veremos el siguiente Versículo de la Biblia Oh Jehová Dios de Israel, tú eres justo, puesto que hemos quedado un remanente que ha escapado, como en este día. Henos aquí delante de ti en nuestros delitos; porque no es posible estar en tu presencia a causa de esto. Esdras 9:15 RVR1960

Un Corazón en quietud
Cadenas de maltrato 1

Un Corazón en quietud

Play Episode Listen Later Jul 30, 2022 15:34


Génesis 50;15 Viendo los hermanos de José que su padre era muerto, dijeron: Quizá nos aborrecerá José, y nos dará el pago de todo el mal que le hicimos. 16 Y enviaron a decir a José: Tu padre mandó antes de su muerte, diciendo: 17 Así diréis a José: Te ruego que perdones ahora la maldad de tus hermanos y su pecado, porque mal te trataron; por tanto, ahora te rogamos que perdones la maldad de los siervos del Dios de tu padre. Y José lloró mientras hablaban. 18 Vinieron también sus hermanos y se postraron delante de él, y dijeron: Henos aquí por siervos tuyos. 19 Y les respondió José: No temáis; ¿acaso estoy yo en lugar de Dios? 20 Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo. 21 Ahora, pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré a vosotros y a vuestros hijos. Así los consoló, y les habló al corazón. --- Send in a voice message: https://anchor.fm/cammhy-tomassini/message

Podcast da Mariologia
#111 Podcast da Mariologia - Alexandre de Alexandria (m. 328)

Podcast da Mariologia

Play Episode Listen Later Jul 7, 2022 25:02


Bispo de Alexandria de 312 a 328, desde o início lutou contra o cisma dos melizianos de Licopoli, que eclodiu na época da perseguição de seu predecessor, Pedro I de Alexandria (m. 311). Os melizianos são os seguidores do movimento religioso que leva o nome de Melécio (lat. Meletius), bispo da cidade egípcia de Licopoli, que morreu por volta de 326; devido à sua concepção rigorosa da Igreja. Na época do primeiro concílio ecumênico de Nicéia (325), esse cisma envolveu quase metade dos bispos que legalmente dependiam de Alexandre, e padres e diáconos da Alexandria. O cânon 6 de Nicéia reafirmou as prerrogativas da Sede Episcopal alexandrina sobre o Egito propriamente dito, sobre Tebaida, Líbia e Pentápolis. Mas a situação não parece ter mudado muito até a morte de Alexandre, ocorrida em 17 de abril de 328. Nesse contexto, começa a crise ariana. De fato, por volta de 318 Alexandre se viu enfrentando a oposição de um partido ideológico, formado em sua igreja através do trabalho de um de seus Sacerdotes mais influentes, Ario, a quem havia confiado a paróquia de Baukalis. Após um período de discussões e encontros em ritmo de debates, o bispo reuniu um sínodo de cem bispos que, em 319, excomungou Ário junto com outros cinco padres, seis diáconos e dois bispos. A carta encíclica Henos somatos, enviada por Alexandre «aos queridos e venerados co-liturgistas da Igreja Católica, que estão em todos os lugares», pós-sínodo, reage contra a interferência de Eusébio de Nicomédia e outros bispos orientais no assunto ariano. Estes haviam oferecido o seu apoio aos excomungados de Alexandria. O próprio Ario relata o motivo do conflito em sua carta a Eusébio. Falando de Alexandre afirma: «ele nos expulsou da cidade, porque não falamos como ele fala na declaração pública onde diz: Sempre Deus, sempre Filho. Juntos Pai, Juntos Filho». É difícil entender a razão exata do escândalo Ario. Alexandre, sem dúvida, insistiu na eternidade da geração divina do Filho e em sua unidade substancial, como evidenciado por outra carta dogmática sua, enviada por ele ao seu correspondente Alexandre de Tessalônica, em 324. É certo também que Ario reagiu confirmando plenamente suas teses cristológicas, conhecidas particularmente pelos extratos de sua Thalia: um pequeno tratado que escreveu na mesma cidade de Alexandria antes de seu exílio, e que marcou uma inovação literal e doutrinária no seio do debate entre os partidos de teólogos alexandrinos, onde Alexandre interveio formulando a sua doutrina do Filho de Deus. A excessiva originalidade das teses arianas não lhes deu crédito junto aos bispos orientais, que, no entanto, protegeram Ario. Mas Alexandre conseguiu fazer triunfar as suas ideias no sínodo de Antioquia em 324 e, posteriormente, no Concílio de Nicéia em 325. A fórmula da fé nicena ofereceu detalhes suscetíveis de controvérsia, anti ariana, que devem ser entendidos de acordo com a teologia de Alexandre, ainda que nunca usasse a palavra homoousios. --- Send in a voice message: https://anchor.fm/locus-mariologicus/message

IEP Brisbane
Tu proceso tiene un proposito - Your process has a purpose

IEP Brisbane

Play Episode Listen Later Apr 24, 2022 78:18


Génesis 50:15-21 Reina-Valera 1960 15 Viendo los hermanos de José que su padre era muerto, dijeron: Quizá nos aborrecerá José, y nos dará el pago de todo el mal que le hicimos. 16 Y enviaron a decir a José: Tu padre mandó antes de su muerte, diciendo: 17 Así diréis a José: Te ruego que perdones ahora la maldad de tus hermanos y su pecado, porque mal te trataron; por tanto, ahora te rogamos que perdones la maldad de los siervos del Dios de tu padre. Y José lloró mientras hablaban. 18 Vinieron también sus hermanos y se postraron delante de él, y dijeron: Henos aquí por siervos tuyos. 19 Y les respondió José: No temáis; ¿acaso estoy yo en lugar de Dios? 20 Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo. 21 Ahora, pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré a vosotros y a vuestros hijos. Así los consoló, y les habló al corazón.

Diario Judio
En este episodio: Peisaj y la libertad, libertad de las mujeres y libertad de religión, ¿Sirve para algo el libre albedrío? Recomendaciones de libros: Positivity Bias de Rabbi Mendel Kalmenson La

Diario Judio

Play Episode Listen Later Apr 15, 2022 87:48


En este episodio: Qué es la libertad. La increible historia de la resistencia judía contra Alemania. Coincidencias de Pésaj, Semana Santa, y el Ramadán Recomendaciones de libros: How the Jews Defeated Hitler – Benjamin Gisnsberg Isaac's Army: A Story of Courage and Survival in Nazi-Occupied Poland by Matthew Brzezinski The Book of Abraham de Marek Halter De Varsovia Hasta Changhai Tapa de J Rottenberg Josef Rottenberg, El eterno revolucionario Mila 18 de Leon Uris Hurbn Vilne de S Katsherguinsky Película: El Pianista Música: Zog Nit Keynmol canción escrita por el poeta judio en el Gueto de Vilna en 1943, considerada el principal himno del movimiento de partisanos judíos en resistencia al nazismo. Nunca digas que esta senda es la final. Acero y plomo ocultan un cielo celestial. Nuestra hora tan soñada llegará, redoblará nuestro marchar “!Henos acá!”. Conozca más sobre esta canción en la coleccion de SavetheMusic.com Participa en el programa. Suscríbete aquí --- Send in a voice message: https://anchor.fm/diariojudio-mexico/message

En los Tiempos de la Radio
Creo que no henos sabido aprovechar lo que significa tener un socio como el norteamericano: Carlos Salazar

En los Tiempos de la Radio

Play Episode Listen Later Feb 23, 2022 10:23


Carlos Salazar Lomelín, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, habló sobre la reunión que tuvo con AMLO. "Yo termino este mandato y lo único que quiero es regresar a mi casa, me voy satisfecho, no todo fue miel sobre hojuelas, pero siempre he apostado que las relaciones humanas lo que uno tiene que buscar es donde coincidir y con eso construir"

Rony Mejía Lino
#355-21 -Devocional de hoy 2 de Samuel 5_1 SEGUNDA OPCION

Rony Mejía Lino

Play Episode Listen Later Dec 22, 2021 9:38


En el devocional de hoy estamos viendo segundo libro o 2 de Samuel ¿Quieres conocer más este libro? entonces acompáñanos para ver el versículo del día de hoy donde lo descubrimos en el versículo. La idea es poder brindarte lecciones prácticas de la biblia para que puedas crecer espiritualmente Vinieron todas las tribus de Israel a David en Hebrón y hablaron, diciendo: Henos aquí, hueso tuyo y carne tuya somos. 2 Samuel 5:1 Creemos firmemente que si conocemos los versículos de la biblia, conoceremos lo que Dios desea para nuestra vida. Puedes seguirme también

Daytoday
Vocal del portal.

Daytoday

Play Episode Listen Later Oct 15, 2021 27:32


Capítulo 1548 del 15 oct 2021. – Henos sido agraciados en un sorteo con el cargo de vocal de portal en el que vivimos. Únete al grupo de telegram del […] La entrada Vocal del portal. se publicó primero en spascual.

CANAL 5 RADIO
LA VOZ DE ESPAÑA Ed: 283 (23 de Septiembre)

CANAL 5 RADIO

Play Episode Listen Later Sep 24, 2021 186:55


Programa en MP3 completo del Jueves 23 de septiembre del 21, con Ines Sainz, Javier Villacorta y los Henos, Barea con Iru y Martín.

Ya, quien fue?
Bombas democráticas

Ya, quien fue?

Play Episode Listen Later Aug 23, 2021 63:08


Henos aquí, un tercer capítulo de nuestro recién nacido y querido (por nosotros) podcast. En un intento por generar una opinión crítica y objetiva, nos aventuramos en temas de los que para nada somos expertos. Cabe destacar que lo poco que manejamos es debido a un arduo estudio de los temas - con arduo nos referimos a leer una noticia - y en nuestro bajo raciocinio hemos querido transmitirles a ustedes estas materias que han estado en boga. Agradecemos tomar esto con un humor crítico, y por ningún motivo considerarnos expertos o basar su idea en nuestro comentario, somos 3 weones que conversamos en virtud de un vago conocimiento.

Beating the Market with Gutierrez Capital
Episode 21: Losing $4K on GME

Beating the Market with Gutierrez Capital

Play Episode Listen Later Aug 21, 2021 33:03


In this episode, Henos and Gabriel discuss investing in index funds, a story about one big loss, and what the key is to grow your net worth.

losing henos
Kiroleros
Kiroleros_16_12_2020

Kiroleros

Play Episode Listen Later Dec 16, 2020 122:28


Hoy hemos charlado con Antonio Díaz, vicepresidente del CD Rincón, que nos ha contado la última hora del equipo. Henos gozado con el reto que nos ha puesto Iñaki Garaialde y Larrain Bus. Además Einar Galilea nos ha contado las curiosidades de Mostar en un nuevo capítulo de Balcanes y Vascones

Podcast Retro Entre AMIGOS
Retro Entre Amigos - 9x02 Otoño no tiene rima conocida

Podcast Retro Entre AMIGOS

Play Episode Listen Later Sep 28, 2020 203:14


Hola a todos los amigos del retro!!. Un mes más… un mes menos. Se nos ha ido el Verano como si no hubiera sucedido. Ya echamos de menos la arena y sentir el cálido viento en la cara... que este año ha estado bastante mas tapada de lo habitual. Sin embargo... Henos aquí los de Pravia volviendo con un programa no tan lleno de novedades… al contrario… CREO que con repetición de preguntas incluso, pero… ¿Qué le vamos a hacer? Estamos mayores… de eso no cabe duda... y bastante calvos también… tampoco hay dudas sobre ello. Pero dejad que afrontemos el Otoño… palabra de rima fácil… como podamos. En este caso… lo vamos a hacer con cuatro amigos en torno a una mesa compartiendo nuestro único patrimonio… nuestras vivencias, nuestras historias, NOSOTROS. En la sección “Os traigo un juego”, el joven OinOin3, nos acerca una producción española para el c64 llamada “Naddando”. Todo un logro que merece nuestro apoyo y respeto y mas aun siendo, en estos tiempos, de descarga gratuita... donde solo unos pocos permanecen ahí, ofreciendo a la comunidad lo que pueden sin pedir nada a cambio. Cartas de los oyentes… o en este caso... DEL oyente. Una carta intensa... que leemos en su totalidad y que comentamos. Tal vez no lo tan seriamente que hubiéramos debido, pero... disculpadnos... A veces, tal vez, la mejor manera de afrontar el drama es con una sonrisa... o tal vez no. Cartas en el tiempo, un MOD horroroso de Amiga, El capitán Nintecho nos recomienda… Todo esto .. y mucho menos. Deseando que vuelen las hojas de calendario en busca de la ansiada solución que parece que puede que es posible que a lo mejor que tal vez traigan los Reyes Magos. Hasta el próximo mes, solo os pedimos. CUIDAROS Josua Ckultur & La Alegre Pandilla

Haz y Aprende
Episodio #025 "El hábito del journaling"

Haz y Aprende

Play Episode Listen Later Jun 15, 2020 24:05


¡Hola! ¡Mucho gusto en saludarte! Henos aquí con una nueva posibilidad de conversar. Celebramos este episodio 25 con tu escucha y tu seguimiento de este espacio de aprendizaje y de conversación permanente sobre liderazgo transformador, comunicación eficaz, gestión de tu motivación y management personal. Hemos logrado ya 3,000 descargas de episodios previos lo que celebro en esta ocasión, agradeciéndote tu presencia y compañía. Esperamos con tu participación semana a semana poder continuar ofreciendo recursos de formación y desarrollo que te permitan crecer en lo personal para ganar en lo profesional. ¡Comenzamos con el episodio de hoy! Herramientas: Versión de journal impreso: 1. Experiencia de diseño y encuadernación de libreta de apuntes.mx, [Apuntes DIY — APUNTES](https://apuntes.mx/apuntes-diy-shop)2. The focus journal: https://thefocusjournal.co3. The full focus journal: https://fullfocusstore.com/products/full-focus-journalVersion de journal digital: IOS/MAC: Moleskine Journal: [‎Moleskine Journey en App Store](https://apps.apple.com/mx/app/moleskine-journey/id1489704689)UpNote: [‎UpNote: Nota y diario en Mac App Store](https://apps.apple.com/mx/app/upnote-nota-y-diario/id1398373917?mt=12)ANDROID: Life: [Life : Personal Diary, Journal, Note Book - Aplicaciones en Google Play](https://play.google.com/store/apps/details?id=com.hitbytes.minidiarynotes)AMBAS: Day One IOS/MAC [‎Day One en Mac App Store](https://apps.apple.com/mx/app/day-one/id1055511498?mt=12) Day One Android [Day One Journal - Aplicaciones en Google Play](https://play.google.com/store/apps/details?id=com.dayoneapp.dayone)Audio: Just Press Record: [‎Just Press Record en Mac App Store](https://apps.apple.com/mx/app/just-press-record/id979561272?mt=12)Video: Youtube.comVimeo.comLibros sugeridos: Esta semana, te recomiendo, una de las guías prácticas de Harvard Business Review Press, indispensable para el management, que se llama “Mejora tu productividad” y que te ofrece reflexiones y herramientas prácticas para detonar tus habilidades de autodirección que favorezcan el desarrollo de tus proyectos y la búsqueda de tus objetivos. Dejaré los datos en las notas del episodio. ¡No pierdas el tiempo y consigue tu ejemplar a la brevedad! ¡Es una joya! [GUIAS HBR. MEJORA TU PRODUCTIVIDAD. HARVARD BUSINESS REVIEW. Libro en papel. 9788494562990 Librería El Sótano](https://www.elsotano.com/libro/guias-hbr-mejora-tu-productividad_10547635)https://www.amazon.com.mx/Gu%C3%ADas-HBR-Mejora-tu-Productividad-ebook/dp/B07KQDK19N/ref=cm_cr_arp_d_product_top?ie=UTF8Avisos a la comunidad: Agradezco la amable invitación de Familia Unida Internacional para participar en un episodio especial de su Podcast “Acompañándote en familia” donde he podido plantear cómo la familia es la verdadera mina del capital humano. Puedes escucharlo aquí: Spotify: http://ow.ly/YXZw50A7i9uiTunes: http://ow.ly/2qrr50A7i9wRecuerda que junio es el mes de la mentoría, y que estoy dando algunas sesiones gratuitas a todos aquellos interesados en conocer cómo un acompañamiento personal puede ayudarte con determinados desafíos. Al grabar este episodio todavía quedan disponibles 3 horas de las 15 prometidas, por lo que aún puedes aprovechar esta promoción. ¡Regístrate hoy mismo! Liga para registro de las 3 horas aún disponibles: [Reserva tu sesión de Mentoring gratuita - 15 horas disponibles, 60 minutos por persona](https://hectorsampieri.podia.com/reserva-tu-sesion-de-mentoring-gratuita-15-horas-disponibles-60-minutos-por-persona)Te cuento, por último, que dentro del Pontificio Instituto Juan Pablo II, sede Ciudad de México, estaremos lanzando el Diplomado en Comunicación y Coaching Familiar, donde tendré el gusto de ir como profesor en el tema que me apasiona sobre el coaching dialógico; si estuvieras interesado en participar envíame un correo a hsampieri@hazyaprende.com para hacerte llegar toda la información. Arrancamos en la tercera semana de junio, por lo que estamos a muy buen tiempo de que te sumes. Por ahora, es todo de mí parte, volveremos a escucharnos la próxima semana en esta conversación permanente que busca ayudarte a ganar en lo personal para crecer en lo profesional. Soy Héctor Sampieri, esto es Haz y Aprende el Podcast, desde Ciudad de México. ¡Hasta pronto y hasta siempre!

Haz y Aprende
Episodio #025 "El hábito del journaling"

Haz y Aprende

Play Episode Listen Later Jun 14, 2020 24:05


¡Hola! ¡Mucho gusto en saludarte! Henos aquí con una nueva posibilidad de conversar. Celebramos este episodio 25 con tu escucha y tu seguimiento de este espacio de aprendizaje y de conversación permanente sobre liderazgo transformador, comunicación eficaz, gestión de tu motivación y management personal. Hemos logrado ya 3,000 descargas de episodios previos lo que celebro en esta ocasión, agradeciéndote tu presencia y compañía. Esperamos con tu participación semana a semana poder continuar ofreciendo recursos de formación y desarrollo que te permitan crecer en lo personal para ganar en lo profesional. ¡Comenzamos con el episodio de hoy! Herramientas: Versión de journal impreso: 1. Experiencia de diseño y encuadernación de libreta de apuntes.mx, [Apuntes DIY — APUNTES](https://apuntes.mx/apuntes-diy-shop)2. The focus journal: https://thefocusjournal.co3. The full focus journal: https://fullfocusstore.com/products/full-focus-journalVersion de journal digital: IOS/MAC: Moleskine Journal: [‎Moleskine Journey en App Store](https://apps.apple.com/mx/app/moleskine-journey/id1489704689)UpNote: [‎UpNote: Nota y diario en Mac App Store](https://apps.apple.com/mx/app/upnote-nota-y-diario/id1398373917?mt=12)ANDROID: Life: [Life : Personal Diary, Journal, Note Book - Aplicaciones en Google Play](https://play.google.com/store/apps/details?id=com.hitbytes.minidiarynotes)AMBAS: Day One IOS/MAC [‎Day One en Mac App Store](https://apps.apple.com/mx/app/day-one/id1055511498?mt=12) Day One Android [Day One Journal - Aplicaciones en Google Play](https://play.google.com/store/apps/details?id=com.dayoneapp.dayone)Audio: Just Press Record: [‎Just Press Record en Mac App Store](https://apps.apple.com/mx/app/just-press-record/id979561272?mt=12)Video: Youtube.comVimeo.comLibros sugeridos: Esta semana, te recomiendo, una de las guías prácticas de Harvard Business Review Press, indispensable para el management, que se llama “Mejora tu productividad” y que te ofrece reflexiones y herramientas prácticas para detonar tus habilidades de autodirección que favorezcan el desarrollo de tus proyectos y la búsqueda de tus objetivos. Dejaré los datos en las notas del episodio. ¡No pierdas el tiempo y consigue tu ejemplar a la brevedad! ¡Es una joya! [GUIAS HBR. MEJORA TU PRODUCTIVIDAD. HARVARD BUSINESS REVIEW. Libro en papel. 9788494562990 Librería El Sótano](https://www.elsotano.com/libro/guias-hbr-mejora-tu-productividad_10547635)https://www.amazon.com.mx/Gu%C3%ADas-HBR-Mejora-tu-Productividad-ebook/dp/B07KQDK19N/ref=cm_cr_arp_d_product_top?ie=UTF8Avisos a la comunidad: Agradezco la amable invitación de Familia Unida Internacional para participar en un episodio especial de su Podcast “Acompañándote en familia” donde he podido plantear cómo la familia es la verdadera mina del capital humano. Puedes escucharlo aquí: Spotify: http://ow.ly/YXZw50A7i9uiTunes: http://ow.ly/2qrr50A7i9wRecuerda que junio es el mes de la mentoría, y que estoy dando algunas sesiones gratuitas a todos aquellos interesados en conocer cómo un acompañamiento personal puede ayudarte con determinados desafíos. Al grabar este episodio todavía quedan disponibles 3 horas de las 15 prometidas, por lo que aún puedes aprovechar esta promoción. ¡Regístrate hoy mismo! Liga para registro de las 3 horas aún disponibles: [Reserva tu sesión de Mentoring gratuita - 15 horas disponibles, 60 minutos por persona](https://hectorsampieri.podia.com/reserva-tu-sesion-de-mentoring-gratuita-15-horas-disponibles-60-minutos-por-persona)Te cuento, por último, que dentro del Pontificio Instituto Juan Pablo II, sede Ciudad de México, estaremos lanzando el Diplomado en Comunicación y Coaching Familiar, donde tendré el gusto de ir como profesor en el tema que me apasiona sobre el coaching dialógico; si estuvieras interesado en participar envíame un correo a hsampieri@hazyaprende.com para hacerte llegar toda la información. Arrancamos en la tercera semana de junio, por lo que estamos a muy buen tiempo de que te sumes. Por ahora, es todo de mí parte, volveremos a escucharnos la próxima semana en esta conversación permanente que busca ayudarte a ganar en lo personal para crecer en lo profesional. Soy Héctor Sampieri, esto es Haz y Aprende el Podcast, desde Ciudad de México. ¡Hasta pronto y hasta siempre!

HOJASYPIEDRAS
Hojas y Piedras - Programa 29: Homo Vivus Vitalitis, Fitness y tendencias (Parte I)

HOJASYPIEDRAS

Play Episode Listen Later May 19, 2020 48:32


Henos aquí en el devenir de los devenires. Así como la esencia kinética, cambiante, dinámica, impredecible, motriz, del río Heracliteano de la vida; forjamos otro único programa, Fede en un frescor de bosque francés, y Nico desde su base de estudio teorético. Gracias a todos por estar, en una forma u otra. Confíe en la "Revolución kinética". @nohms.uy - NOHMS (Uruguay) @nomadic_fede - Federico Guaraglia (Francia) Hojas y Piedras en Spotify , Ivoox y ApplePodcast #Divulgación #Salud #Fitness @hojasypiedras

HOJASYPIEDRAS
Hojas y Piedras - Programa 29: Homo Vivus Vitalitis, Fitness y tendencias (Parte II)

HOJASYPIEDRAS

Play Episode Listen Later May 19, 2020 38:26


Henos aquí en el devenir de los devenires. Así como la esencia kinética, cambiante, dinámica, impredecible, motriz, del río Heracliteano de la vida; forjamos otro único programa, Fede en un frescor de bosque francés, y Nico desde su base de estudio teorético. Gracias a todos por estar, en una forma u otra. Confíe en la "Revolución kinética". @nohms.uy - NOHMS (Uruguay) @nomadic_fede - Federico Guaraglia (Francia) Hojas y Piedras en Spotify , Ivoox y ApplePodcast #Divulgación #Salud #Fitness @hojasypiedras

HOJASYPIEDRAS
Hojas y Piedras - Programa 29: Homo Vivus Vitalitis, Fitness y tendencias (Parte I)

HOJASYPIEDRAS

Play Episode Listen Later May 18, 2020 48:32


Henos aquí en el devenir de los devenires. Así como la esencia kinética, cambiante, dinámica, impredecible, motriz, del río Heracliteano de la vida; forjamos otro único programa, Fede en un frescor de bosque francés, y Nico desde su base de estudio teorético. Gracias a todos por estar, en una forma u otra. Confíe en la "Revolución kinética". @nohms.uy - NOHMS (Uruguay) @nomadic_fede - Federico Guaraglia (Francia) Hojas y Piedras en Spotify , Ivoox y ApplePodcast #Divulgación #Salud #Fitness @hojasypiedras

HOJASYPIEDRAS
Hojas y Piedras - Programa 29: Homo Vivus Vitalitis, Fitness y tendencias (Parte II)

HOJASYPIEDRAS

Play Episode Listen Later May 18, 2020 38:26


Henos aquí en el devenir de los devenires. Así como la esencia kinética, cambiante, dinámica, impredecible, motriz, del río Heracliteano de la vida; forjamos otro único programa, Fede en un frescor de bosque francés, y Nico desde su base de estudio teorético. Gracias a todos por estar, en una forma u otra. Confíe en la "Revolución kinética". @nohms.uy - NOHMS (Uruguay) @nomadic_fede - Federico Guaraglia (Francia) Hojas y Piedras en Spotify , Ivoox y ApplePodcast #Divulgación #Salud #Fitness @hojasypiedras

Cine Con Acento
Películas para contemplar el Apocalipsis

Cine Con Acento

Play Episode Listen Later Apr 23, 2020 61:34


Pandemia. Covid 19. Corona virus. Cuarentena. Confinamiento. ¿El listado de ingredientes de nuestro Apocalipsis? No lo creemos así; pero, ay, claro que podemos estar equivocados. Henos acá, con algo de humor cínico —¿se puede otro?— en este episodio para hablar de películas que se aproximan desde diferentes perspectivas a lo que la humanidad lleva haciendo desde antes que San Juan escribiera el afamado y terrorífico libro. ¿Cómo es el Apocalipsis? ¿Cómo lo viviríamos? ¿Se parece a lo que nos pasa hoy?

Frikindieviduos
T01 Ep.9 :: No deberíamos ni haber llegado hasta aquí, pero henos aquí... - Conociendo al Friki #3: Gabriel Zárate

Frikindieviduos

Play Episode Listen Later Feb 10, 2020 74:00


¡Y con ustedes! El tercer “Conociendo al Friki” Ya sabrán que en estos episodios les abrimos un espacio a toda clase de frikis para que vengan a charlar sobre Música, Películas, Videojuegos y su chamba. Esta ocasión les traemos a un friki que no se creía tan friki: Gabriel Zárate. Platicamos de su pasión por la creación de diversas formas de pintura, discutimos sobre películas y libros de ciencia ficción, videojuegos de antaño y algo de buena música de su cosecha para todos nosotros. Aquí les dejamos el instagram de Gabo: https://www.instagram.com/gabriel_zaravil/ También síguenos en nuestras redes: Felipe: https://www.instagram.com/gelipunks/ Jaime: https://www.instagram.com/elmegawolf/ Código Libre: https://www.instagram.com/codigolibre.radio/ Y escucha mucho nuestra estación www.codigolibreradio.com --- This episode is sponsored by · Anchor: The easiest way to make a podcast. https://anchor.fm/app Support this podcast: https://anchor.fm/frikindieviduos/support

Frikindieviduos
Episodio 9 / "No deberíamos ni haber llegado hasta aquí, pero henos aquí..." :: Conociendo al Friki #3: Gabriel Zárate

Frikindieviduos

Play Episode Listen Later Feb 8, 2020 73:23


#Frikindieviduos ¡Y con ustedes! El tercer “Conociendo al Friki” Ya sabrán que en estos episodios les abrimos un espacio a toda clase de frikis para que vengan a charlar sobre Música, Películas, Videojuegos y su chamba. Esta ocasión les traemos a un friki que no se creía tan friki: Gabriel Zárate. Platicamos de su pasión por la creación de diversas formas de pintura, discutimos sobre películas y libros de ciencia ficción, videojuegos de antaño y algo de buena música de su cosecha para todos nosotros.

Reflejos de su gloria
Job-104 Cuando tus ojos ven

Reflejos de su gloria

Play Episode Listen Later Jun 11, 2019 8:08


En el último capítulo de Job, Dios revela que los tres amigos de Job se habían equivocado cuando hablaron de Él, y dice que Job había hablado lo recto sobre Dios. Mas en los capítulos que preceden a este, Dios había reprendido a Job. Lo hizo con preguntas, con las que Dios reta a Job a responder si es que puede. “¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? (38:4)¿Has mandado tú a la mañana en tus días? (12)¿Has entrado tú hasta las fuentes del mar,Y has andado escudriñando el abismo? (16)¿Te han sido descubiertas las puertas de la muerte,Y has visto las puertas de la sombra de muerte? (17)¿Has entrado tú en los tesoros de la nieve,O has visto los tesoros del granizo, (22)¿Podrás tú atar los lazos de las Pléyades,O desatarás las ligaduras de Orión? (31)¿Supiste tú las ordenanzas de los cielos?¿Dispondrás tú de su potestad en la tierra? (33)¿Enviarás tú los relámpagos, para que ellos vayan?¿Y te dirán ellos: Henos aquí? (35)¿Quién puso la sabiduría en el corazón?¿O quién dio al espíritu inteligencia? (36)¿Cazarás tú la presa para el león? (39)¿Quién prepara al cuervo su alimento,Cuando sus polluelos claman a Dios,Y andan errantes por falta de comida? (41)¿Sabes tú el tiempo en que paren las cabras monteses?¿O miraste tú las ciervas cuando están pariendo? 39:1)¿Diste tú al caballo la fuerza?¿Vestiste tú su cuello de crines ondulantes? (19)¿Se remonta el águila por tu mandamiento,Y pone en alto su nido? (27)Dios cuestiona la sabiduría de Job y su capacidad de controlar el mundo. Y entonces le pregunta: ¿Es sabiduría contender con el Omnipotente?
El que disputa con Dios, responda a esto.Y Entonces respondió Job a Jehová, y dijo:“He aquí que yo soy vil; ¿qué te responderé? Mi mano pongo sobre mi boca.Una vez hablé, mas no responderé; Aun dos veces, mas no volveré a hablar. 40;3-5)Pero Dios todavía no había acabado con él; tenía más que decirle. Continúa 40:7-9 retando de nuevo a Job:“Cíñete ahora como varón tus lomos;
Yo te preguntaré, y tú me responderás.¿Invalidarás tú también mi juicio?
¿Me condenarás a mí, para justificarte tú?¿Tienes tú un brazo como el de Dios?
¿Y truenas con voz como la suya?” Y Dios procede a describir a dos animales grandiosos que se comportan dócilmente: el Behemot, un animal enorme que come hierba como un buey y el leviatán, en el agua, con fuerza capaz de destruir, el cual produce temor mas no teme? (41:1)La creación de Dios es inmensa e increíble. Dios se presenta a Job como el creador, y el que mantiene la tierra bajo su control. Nadie puede hacer esto. Solo Dios. Por lo que dice en el 41:11:¿Quién me ha dado a mí primero, para que yo restituya?Todo lo que hay debajo del cielo es mío.¿Sabes? Todo esto lo sabía Job. En el capítulo 9:4-10 Job ya había dicho de DIos:“El es sabio de corazón, y poderoso en fuerzas;
¿Quién se endureció contra él, y le fue bien?El arranca los montes con su furor,…El remueve la tierra de su lugar,
Y hace temblar sus columnas;El manda al sol, y no sale;
Y sella las estrellas;El solo extendió los cielos,
Y anda sobre las olas del mar;El hizo la Osa, el Orión y las Pléyades,
Y los lugares secretos del sur;El hace cosas grandes e incomprensibles,
Y maravillosas, sin número.”Job no dudaba la fuerza de Dios, ni su sabiduría. Job sabía que Dios había creado el mundo y era él el que lo controlaba todo. Y en el 12:13-16 Job había exaltado la sabiduría y el poder de Dios diciendo:“Con Dios está la sabiduría y el poder;Suyo es el consejo y la inteligencia.Si él derriba, no hay quien edifique;
Encerrará al hombre, y no habrá quien le abra.Si él detiene las aguas, todo se seca;
Si las envía, destruyen la tierra.Con él está el poder y la sabiduría”Y en el 21:22 exclamó: ¿Enseñará alguien a Dios sabiduría?La verdad es que Job ya había proclamado las mismas verdades que Dios le estaba cuestionando en los últimos capítulos del libro. ¿Qué era lo que le faltaba a Job? La respuesta la da el mismo Job en el 42: “De oídas te había oído, mas ahora mis ojos te ven.”Y es que no es lo mismo saber que ver. Podemos saber mucho de Dios, pero cuando lo que sabemos lo vemos en nuestra propia vida, todo cobra mucho más sentido. Ahora Job podía contestar con certeza, sin dudar el carácter y las intenciones de Dios como lo había hecho antes. “Respondió Job a Jehová, y dijo: Yo conozco que todo lo puedes, Y que no hay pensamiento que se esconda de ti. ¿Quién es el que oscurece el consejo sin entendimiento? Por tanto, yo hablaba lo que no entendía; Cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía. Oye, te ruego, y hablaré; Te preguntaré, y tú me enseñarás. De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco, Y me arrepiento en polvo y ceniza.” (42: 1-6)Y el arrepentimiento es la única reacción lógica cuando uno experimenta a Dios en su vida. Como Job, respondamos a Dios en humildad, sabiendo que el Dios poderoso y sabio quiere que lo conozcamos de verdad, y no solo de oídas.

BOPO
Capítulo 6 - Yo, la amiga gorda y libros body positive

BOPO

Play Episode Listen Later Jan 10, 2019 44:11


Disculpen el retraso pero fuimos damnificadas del desabasto de gasolina. Henos aquí con un bonito podcast.

Eclectomeiroland PODCAST
Eclectomeiroland 196

Eclectomeiroland PODCAST

Play Episode Listen Later Nov 27, 2016 60:17


Oh, vaya que tenemos tantas toneladas de tontos y tontas en su tinta que toman tan en serio a trump como a la clinton, ambos payasos del mismo circo que sólo ve por quienes someten y no por los sometidos pues así está arreglada y diseñada toda la obra que está de sobra describir más, justo ahora que en un capitalista hasta las cachas que algunos cachan, muere Fidel Castro en Cuba tras incontables muertes periodísticas anunciadas desde Miami, además de 650 intentos frustrados de atentado, incluidos planes de la CIA con batidos de chocolate con cianuro y trajes de bucear rociados con bacterias asesinas abriendo la caja de pandora de los comentarios polarizados de quienes lo alaban y quienes lo condenan, aunque respeto las opiniones de quienes reconocen los logros de cuba también entiendo a aquellos quienes han sufrido, me quedo con la opinión del compa Sombra "Bueno o malo? Solo los cubanos tienen el derecho de opinar al respecto, lo demás, es vapor de heces, (con ache de mieLda). Henos con nuestros sueños aquí, queridísimas bestias paranoicas y piratízimas que tripulamos nuestro buque piratón surcando las humedades que rodean la experiencia en busca de la conciencia que no necesita de ninguna pinche licencia para vivir.

Tendens – kortdokumentärer
De tror inte vi kan – kampen att få godkänt betyg

Tendens – kortdokumentärer

Play Episode Listen Later Oct 24, 2016 28:41


Matewos och Henos går i nian. För att rädda sitt betyg i svenska bestämmer de sig för att göra något annorlunda. De ska få tyst på alla som inte tror på dem. Men projektet blir svårt att ro i hamn. Matewos Birhanu, Henos Yohannes går i nian på Enskede skola i Stockholm. När de inser att de är på väg att bli underkända i svenska bestämmer de sig för att göra något speciellt för att rädda betyget och visa skolan vad de går för. Med hjälp av specialläraren Ingrid Hagstrand drar de igång ett annorlunda projekt. Allt verkar spännande och roligt tills vardagen kommer i kapp. Orkar de? Kommer de att klara uppgiften?Programmet är gjort av Karin Hållsten.

Eclectomeiroland PODCAST
Eclectomeiroland 165

Eclectomeiroland PODCAST

Play Episode Listen Later Feb 12, 2016 60:00


* Henos y anos acá que nos encontramos con que es menester conmemorar y celebrar la histeria de la historia, pues es el 13 de febrero que se celebra el día mundial de la radio, y para verter algo de piratez encima de semejante efemeride haremos lo impropio, un recuento de la saga de zig-zags retacados de lo que se tiene que retacar uno por parte de quienes protagonizaran nuestros ancestros, los "Piratas de la Radio" en las costas de la Inglaterra de los años 60s.

Misterios
El Retorno de los Brujos.Louis Pawels y Jacques Bergier.Los 9mil Millones de Nombres de Dios IV

Misterios

Play Episode Listen Later May 4, 2011 21:10


IV Donde los autores, que no son demasiado crédulos ni excesivamente incrédulos, se interrogan sobre la Gran Pirámide. — ¿ Y si había otras técnicas? — El ejemplo hitleriano. — El imperio de Almanzor. — Muchos fines del mundo. — La imposible isla de Pascua. — La leyen­da del Hombre Blanco. — Las civilizaciones de Améri­ca. — El misterio maya. — Del «puente de la luz» a, la extraña planicie de Nazca. — Donde los autores no son más que unos pobres picapedreros. Desde Aristarco de Samos hasta los astrónomos del 1900, la Humanidad ha empleado veintidós siglos en calcular la distancia de la Tierra al Sol: 149.400.000 kilómetros. Habría bastado con multiplicar por mil mi­llones la altura de la pirámide de Cheops, construida 2.900 años antes de Jesucristo. Sabemos ahora que los faraones consignaron en las pirámides los resultados de una ciencia de la que igno­ramos el origen y los métodos. Se encuentra en ellas el número tt; el cálculo exacto de la duración del año so­lar, del radio y del peso de la Tierra; la ley del movi­miento retrógrado de los puntos equinocciales; el valor del grado de longitud; la dirección real del Norte, y acaso muchos otros datos todavía no descifrados. ¿De dónde procedían estos informes?, ¿cómo fueron logra­dos? ¿O fueron transmitidos? Y, en este caso, ¿por quién? Según el abate Moreux, Dios dio conocimientos a los hombres antiguos. Henos en plena puerilidad. «Es­cucha, oh hijo mío, el número 3,1416 te permitirá calcu­lar la superficie de una circunferencia.» Según Piazzi Smyth, Dios dictó aquellos datos a los egipcios, dema­siado impíos y demasiado ignorantes para comprender lo que grababan en la piedra. ¿Y cómo Dios, que todo lo sabe, podía engañarse hasta tal punto en las cualida­des de sus alumnos? Para los egiptólogos positivistas, las mediciones que aparecen en Gizeh son falsificacio­nes de los investigadores, llevados de su afición a lo maravilloso: ninguna ciencia está allí grabada. Pero la discusión persiste alrededor de los decimales, y nada ha desvirtuado el hecho de que las pirámides revelan una técnica que es para nosotros totalmente incomprensi­ble. Gizeh es una montaña artificial de 6.500.000 tone­ladas. Bloques de doce toneladas se ajustan entre sí con exactitud milimétrica. Generalmente se admite la idea más vulgar: el faraón debió de disponer de una mano de obra colosal. Pero falta explicar cómo resolvió el pro­blema de la aglomeración de tan enormes multitudes. Y la razón de una empresa tan loca. Y la manera en que los bloques fueron extraídos de las canteras. El egiptó­logo no admite más técnica que la introducción de cu­ñas de madera mojadas en las grietas de las rocas. Los constructores no dispondrían más que de martillos de piedra y sierras de cobre, que es un metal blando. Y, lo que aumenta aún más el misterio, ¿cómo fueron izadas y unidas las piedras talladas de diez mil kilos y más?; en el siglo XIX, nos costó un ímprobo trabajo transportar dos obeliscos de los que los faraones trasladaban por docenas. ¿Y cómo se iluminaban los egipcios en el inte­rior de las pirámides? Hasta 1890 conocemos sólo lám­paras que humean y ennegrecen el techo. Sin embargo, en los muros de las pirámides no se advierte la menor huella de humo. ¿Captarían la luz solar y la harían pe­netrar mediante un sistema óptico? No se ha descu­bierto el menor resto de lente. No se ha encontrado ningún instrumento de cálcu­lo científico, ningún vestigio de una tecnología desa­rrollada. Parece que hay que admitir la tesis místico-primaria: Dios dicta informes astronómicos a unos albañiles obtusos, pero aplicados, y, además, les echa una mano. ¿Acaso no hay informes escritos en las pirá­mides? Los positivistas, poco avisados en cuestión de matemáticas, declaran que se trata de coincidencias. Pero, cuando las coincidencias son tan exageradas, ha­bría dicho Fort, ¿cómo hay que llamarlas? En otro caso, hay que admitir que unos arquitectos y decorado­res surrealistas, para satisfacer la megalomanía de su rey y guiados en sus medidas por el azar de su inspira­ción, hicieron extraer, transportar, decorar, elevar y ajustar con milimétrica exactitud, los 2.600.000 bloques de la gran pirámide, por menestrales que trabajaban con pedazos de madera y sierras de cortar cartón, pi­sándose unos a otros los talones. Estas cosas ocurrieron hace cinco mil años, y poco sabemos de ellas. Pero sí sabemos que las investigaciones han sido realizadas por hombres que opinan que la civilización moderna es la única civilización técnica po­sible. Partiendo de este criterio, no tienen más remedio que imaginar, o la ayuda de Dios, o un colosal y cho­cante trabajo de hormigas. Sin embargo, es posible que un pensamiento totalmente distinto del nuestro pudie­ra concebir técnicas tan perfeccionadas como las nues­tras, aunque también diferentes: instrumentos de medi­ción y métodos de manipulación de la materia sin ninguna relación con lo que nosotros conocemos, y que no habrían dejado ningún rastro visible a nuestros ojos. Es posible que una ciencia y una tecnología pode­rosas aportaran soluciones distintas a las nuestras a los problemas planteados y desaparecieran totalmente con el mundo de los faraones. Resulta difícil de creer que una civilización pueda morir, borrarse. Resulta más difícil todavía creer que haya podido diferenciarse de la nuestra hasta el punto de que nos cueste reconocerla como tal civilización. ¡Y, sin embargo...! Cuando terminó la última guerra mundial, el 8 de mayo de 1945, las misiones de investigación comenza­ron inmediatamente a recorrer la Alemania vencida. Los informes de aquellas misiones fueron publicados. Sólo el catálogo cuenta trescientas páginas. En doce años, la evolución técnica del Reich había tomado rum­bos singularmente divergentes. Si los alemanes estaban atrasados en el campo de la bomba atómica, en cambio habían logrado cohetes gigantes sin parangón en Amé­rica ni en Rusia. Si ignoraban el radar, habían construi­do detectores de rayos infrarrojos no menos eficaces. Si no inventaron las siliconas, habían desarrollado una química orgánica completamente nueva.1 Al lado de es­tas diferencias radicales en materia técnica, había dife­rencias filosóficas aún más asombrosas... Habían rechazado la relatividad y olvidado, en parte, la teoría de los quanta. Su cosmogonía habría puesto los pelos de punta a los astrofísicos aliados: era la tesis del hielo eterno, según la cual planetas y estrellas eran bloques de hielo que flotaban en el espacio.1 Si en doce años pu­dieron abrirse tales abismos en nuestro mundo moder­no, a despecho de los intercambios y de las comunica­ciones, ¿qué pensar de las civilizaciones que pudieron desarrollarse en el pasado? ¿Hasta qué punto están ca­lificados nuestros arqueólogos para juzgar sobre el es­tado de las ciencias, de la técnica, de la filosofía, del co­nocimiento, entre los mayas o entre los khmers? 1. No caeremos en la trampa de las leyendas: Lemuria o Atlántida. Platón, en el Critias, al cantar las maravi­llas de la ciudad desaparecida; Hornero, antes que él, en la Odisea, al evocar la fabulosa Scheria, describen tal vez Tartesos, la Tarshih bíblica de Joñas y término de su viaje. En la desembocadura del Guadalquivir, Tarte­sos es la más rica ciudad minera y representa la quin­taesencia de una civilización. Florece desde un número ignorado de siglos y es depositaria de una sabiduría y de secretos. Hacia el año 500 antes de Jesucristo se des­vanece completamente, no sabemos cómo ni por qué.2 Es posible que Numinor, misterioso centro celta del si­glo v a.C., no sea una leyenda,3 pero nada sabemos de ella. Las civilizaciones cuya existencia pasada nos cons­ta, y que murieron, resultan tan extrañas como Lemu­ria. La civilización árabe de Córdoba y Granada in­venta la ciencia moderna, descubre la investigación experimental y sus aplicaciones prácticas, estudia la química e incluso la propulsión a reacción. Ciertos maVéase la segunda parte de esta obra. 2. Sprague de Camps y Willy Ley, De l'Atlantide a l'Eldorado, Pión, edit., París. 3. Trabajos del profesor Tolkien, de la Universidad de Oxford. Manuscritos árabes del siglo XII contienen esquemas de co­hetes de bombardeo. Si el imperio de Almanzor hubie­se estado tan adelantado en biología como en las de­más técnicas, si la peste no se hubiese aliado con los españoles para destruirlo, acaso la revolución industrial se habría producido en los siglos xv y xvi en Andalucía, y el siglo xx constituiría una era de aventureros inter­planetarios árabes, lanzados a la colonización de la Lu­na, de Marte y de Venus. El imperio de Hitler, como el de Almanzor, se de­rrumba entre sangre y fuego. Una bella mañana de ju­nio de 1940, el cielo de París se oscurece, el aire se carga de vapores de gasolina, y, bajo la nube inmensa que en­negrece los rostros descompuestos por el estupor, el es­panto y la vergüenza, una civilización vacila y millares de seres huyen a la desbandada por las ametralladas ca­rreteras. Quien haya vivido esto y haya conocido tam­bién el ocaso de los dioses del III Reich, puede imagi­narse el fin de Córdoba y Granada, y otros mil fines del mundo en el transcurso de los milenios. Fin del mundo para los incas, fin del mundo para los toltecas, fin del mundo para los mayas. Esto es toda la historia de la Humanidad: un fin sin fin... La isla de Pascua, a tres mil kilómetros de las costas de Chile, es grande como Jersey. Cuando, en 1722, desem­barcó en ella el primer navegante europeo, un holan­dés, la creyó habitada por gigantes. En esta pequeña tierra volcánica de Polinesia, se levantan quinientas noventa y tres estatuas enormes. ¿Cuándo fueron erigi­das? ¿Cómo? ¿Por qué? Gracias al estudio de estos misteriosos documentos, se cree que se puede distin­guir tres niveles de civilización, la más perfecta de las cuales sería la más antigua. Como en Egipto, los enor­mes bloques de toba, de basalto y de lava, aparecen ajustados con prodigiosa habilidad. Pero la isla tiene un relieve accidentado y sus escasos y mezquinos árboles no podían servir de rodillos: ¿cómo fueron transporta­das las piedras? ¿Acaso puede invocarse una mano de obra colosal? En el siglo XIX, los habitantes de la isla de Pascua no pasaban de doscientos: tres veces menos numerosos que sus estatuas. Jamás pudieron ser más de tres o cuatro mil en esta isla de suelo fértil y desprovis­ta de animales. ¿Entonces? Como en África, como en América del Sur, los pri­meros misioneros que desembarcaron en Pascua, cui­daron de hacer desaparecer todos los rastros de la civi­lización muerta. Al pie de las estatuas había tablillas de madera cubiertas de jeroglíficos: fueron quemadas o enviadas a la biblioteca del Vaticano, donde se encie­rran no pocos secretos. ¿Se trataba de descubrir los ves­tigios de antiguas supersticiones, o de borrar el testi­monio de otro saber? ¿El recuerdo del paso de otros seres por la Tierra? ¿De visitantes venidos de otro mundo? Los primeros europeos que exploraron la isla de Pascua descubrieron, entre los moradores, unos hom­bres blancos y barbudos. ¿De dónde procedían? ¿Eran descendientes de alguna raza varias veces milenaria, de­generada, y hoy completamente extinguida? Retazos de leyenda hablaban de una raza de señores, de maes­tros, surgida del fondo de los tiempos, caída del cielo. Nuestro amigo el explorador y filósofo peruano Daniel Ruzo, parte en 1952 a estudiar la altiplanicie de­sértica de Marcahuasi, a 3.800 metros de altura, al oeste de la cordillera de los Andes.1 Esta planicie sin vida, que sólo puede alcanzarse a lomos de mulo, mide tres kilómetros cuadrados. Ruzo descubre en ella animales... 1. Daniel Ruzo, «La cultura masma.» Revista de la Sacíete d'Etnographie de París, 1956 y 1959. ...y rostros humanos tallados en la roca y visibles única­mente durante el solsticio de verano, gracias al juego de luces y de sombras. Encuentra estatuas de animales de la Era secundaria, como el estegosaurio; leones, tor­tugas y camellos, desconocidos en la América del Sur. Una colina esculpida representa una cabeza de anciano. El negativo de la fotografía revela un joven radiante. ¿Qué rito de iniciación lo haría visible? No se ha podi­do aún medir la antigüedad por medio del carbono 14: en Marcahuasi no hay ningún vestigio orgánico. Los indicios geológicos nos remontan hasta la noche de los tiempos. Daniel Ruzo cree que esta altiplanicie es la cuna de la civilización masma, tal vez la más antigua del mundo. En otra altiplanicie fabulosa, Tiahuanaco, a 4.000 me­tros, volvemos a encontrar el recuerdo del hombre blanco. Cuando los incas conquistaron esta región del lago Titicaca, Tiahuanaco era ya el campo de ruinas gi­gantescas, inexplicables, que nosotros conocemos. Cuando llega allí Pizarro, en 1532, los indios dan a los conquistadores el nombre de Viracochas: señores blan­cos. Su tradición, más o menos perdida ya, habla de una raza de señores desaparecida, de hombres gigantescos y blancos, venidos de lejos, surgidos de los espacios, de una raza de Hijos del Sol. Reinaba y enseñaba allí, hace milenios. Desapareció de golpe, pero volverá. En todos los lugares de la América del Sur, los europeos que iban en busca de oro conocieron esta tradición del hombre blanco y se aprovecharon de ella. Sus deseos de con­quista fueron auxiliados por el más grande y misterioso recuerdo. El explorador moderno descubre en el continente americano una civilización formidable y profunda. Cortés advierte, con estupor, que los aztecas son tan ci­vilizados como los españoles. Hoy sabemos que vivían de los restos de una cultura aún más elevada; la de los toltecas. Los toltecas construyeron los monumentos más gigantescos de América. Las pirámides del sol de Teotihuacán y de Cholula son dos veces más importan­tes que la tumba del rey Cheops. Pero los toltecas eran a su vez descendientes de una civilización más perfecta, la de los mayas, cuyos restos han sido descubiertos en las selvas de Honduras, de Guatemala, del Yucatán. Enterrada bajo una naturaleza exuberante, se revela una civilización muy anterior a la griega y superior a ésta. ¿Muerta, cuándo y cómo? Muerta dos veces, en todo caso, porque también aquí los misioneros se apre­suraron a destruir los manuscritos, a romper las esta­tuas y a hacer desaparecer los altares. Resumiendo las más recientes investigaciones sobre las civilizaciones desaparecidas, Raymond Cartier escribe: «En muchos terrenos, la ciencia de los mayas so­brepasaba a la de los griegos y los romanos. Poseedores de profundos conocimientos matemáticos y astronó­micos, llevaron a una perfección minuciosa la cronolo­gía y la ciencia del calendario. Construían observa­torios con cúpulas mejor orientadas que el de París en el siglo XVII, como el Caracol sobre tres terrazas de su capital de Chichén Itzá. Conocían el año sagrado de 260 días, el año solar de 365 días y el año venusino de 584 días. La duración exacta del año solar ha sido fijada en 365,2422 días. Los mayas lo habían fijado en 365,2420 días, o sea que, con error de diezmilésimas, habían llegado a la misma cifra que nosotros después de largos cálculos. Es posible que los egipcios alcanzaran la misma aproximación, pero, para admitirlo, hay que reconocer las discutidas concordancias de las Pirámides mientras que, de los mayas, poseemos el calendario. »El arte admirable de éstos presenta otras analogías con Egipto. En sus pinturas murales, en sus frescos, en las paredes de sus vasijas, vemos representados hom­bres de violento perfil semita dedicados a todas las actividades de la agricultura, de la pesca, de la construc­ción, de la política, de la religión. Sólo Egipto ha pin­tado de esta guisa con la misma verdad cruel, pero la alfarería maya hace pensar en los etruscos, sus bajorre­lieves, en la India, y las grandes escaleras rígidas de sus templos piramidales, en Angkor. Si no recibieron los modelos del exterior, es que su cerebro estaba consti­tuido de tal modo que pasó por las mismas formas de expresión artística de todos los grandes pueblos anti­guos de Europa y de Asia. ¿Nacería la civilización en una región geográfica determinada y se propagaría poco a poco como un incendio en un bosque? ¿O apa­recería espontánea y separadamente en las diversas re­giones del Globo? ¿Hubo un pueblo maestro y otros pueblos discípulos, o bien muchos pueblos autodidac­tas? ¿Hubo semillas aisladas, o un tronco único con brotes en todas partes?» No se sabe, y no poseemos ninguna explicación sa­tisfactoria de los orígenes de tales civilizaciones... ni de sus finalidades. Algunas leyendas bolivianas, recogidas por Madame Cynthia Fain1 y que parecen remontarse a más de cinco mil años, refieren que las civilizaciones de aquella época se derrumbaron después de un conflicto con una raza no humana y cuya sangre no era roja. La altiplanicie de Bolivia y del Perú evoca otro pla­neta. Aquello no es la Tierra, es Marte. La presión del oxígeno es allí la mitad de la del nivel del mar, y, sin embargo, se encuentran hombres hasta los tres mil qui­nientos metros de altura. Tienen dos litros de sangre más que nosotros, ocho millones de glóbulos rojos en vez de cinco, y su corazón late con mayor lentitud. El método de establecer la antigüedad por medio de radiocarbono revela la presencia humana hace unos nueve mil años. Algunas precisiones recientes nos inclinan a... 1. Cynthia Fain, Solivie, Ed. Arthaud, París. ...pensar que allí vivían hombres hace 30.000 años. No se excluye la posibilidad de que seres humanos que sabían trabajar los metales, que tenían observatorios y poseían una ciencia, construyeran, 30.000 años atrás, ciudades gigantescas. ¿Guiados por quién? Algunas de las obras de irrigación efectuadas por los preincas serían a duras penas realizables con nues­tras perforadoras eléctricas. ¿Y por qué unos hombres que no utilizaban la rueda construyeron grandes carre­teras pavimentadas? El arqueólogo americano Hyatt Verrill consagró treinta años a la busca de las civilizaciones desapareci­das de la América Central y de la América del Sur. Se­gún él, los grandes trabajos de los antiguos no fueron realizados con útiles de tallar piedra, sino con una pas­ta radiactiva que roía el granito: una especie de grabado a escala de las grandes pirámides. Verrill pretendía ha­ber visto en manos de los últimos hechiceros esta pasta radiactiva, legada por civilizaciones todavía más anti­guas. En una novela muy. buena, The bridge of Light, describe una ciudad preinca a la que se llega por medio de «un puente de luz», un puente de materia ionizada, que aparece y desaparece a voluntad y permite fran­quear un desfiladero rocoso, de otro modo inaccesible. Hasta sus últimos días (murió a los ochenta años), Ve­rrill afirmó que su libro era mucho más que una leyen­da y su esposa, que le sobrevivió, sigue afirmándolo. ¿Qué significan las figuras de Nazca? Se trata de unas líneas geométricas inmensas trazadas en la llanura de Nazca, visibles solamente desde un avión o desde un globo, y que la exploración aeronáutica ha permitido descubrir recientemente. El profesor Masón, que, como Verrill, no es sospechoso de fantasía, se pierde en conjeturas. Hubiese sido necesario que las construccio­nes se guiasen desde un aparato flotando en el cielo. Masón rechaza esta hipótesis e imagina que las figuras fueron trazadas partiendo de un modelo reducido o de una cuadrícula. Dado el nivel de la técnica preinca ad­mitida por la arqueología clásica, esto resulta todavía más improbable. ¿Y cuál sería el significado de este tra­zado? ¿Religioso? Esto es lo que se dice siempre, como último recurso. La explicación por una religión desco­nocida es el método corriente. Se prefiere suponer toda suerte de desvarios del espíritu, antes que otros estados de conocimiento y de técnica. Es cuestión de categoría: las luces de hoy son las únicas luces. Las fotografías que tenemos de la llanura de Nazca hacen pensar irresisti­blemente en las señales de un campo de aterrizaje. Hi­jos del Sol, venidos del cielo... El profesor Masón se guarda muy bien de tomar en cuenta estas leyendas e inventa, en su totalidad, una especie de religión de la trigonometría, de la cual la historia de las creencias reli­giosas no nos da ningún otro ejemplo. Sin embargo, un poco más lejos, menciona la mitología preinca, según la cual las estrellas están habitadas y los dioses han des­cendido de la constelación de las Pléyades. Nosotros no negamos la posibilidad de visitas de los habitantes del espacio exterior, de civilizaciones atómicas desaparecidas sin casi dejar rastro, de etapas del conocimiento y de la técnica comparables a la etapa presente, de vestigios de ciencias englobadas en diver­sas formas de lo que llamamos esoterismo, y de realida­des operatorias dentro de lo que nosotros colocamos en el campo de las prácticas mágicas. No decimos que lo creemos todo, pero en el próximo capítulo demos­traremos que el campo de las ciencias humanas es pro­bablemente mucho más vasto de lo que se pretende. Sólo integrando todos los hechos, sin exclusión alguna, y aviniéndose a considerar todas las hipótesis derivadas de aquellos hechos sin el menor prejuicio, podrán un Darwin o un Copérnico de la antropología crear una ciencia completamente nueva, por poco que se establezca, además, una comunicación constante entre la observación objetiva del pasado y las sutilezas del co­nocimiento moderno en materia de parapsicología, de física, de química y de matemáticas. Tal vez compren­derán que la idea de una constante y lenta evolución de la inteligencia, de un prolongado avance del saber, no es una idea segura, sino un tabú que hemos erigido por creernos beneficiarios, hoy, de toda la historia humana. ¿Por qué las civilizaciones pasadas no pudieron cono­cer bruscos relámpagos, a la luz de los cuales les fuese revelada la casi totalidad del conocimiento? ¿Por qué lo que se produce a veces en la vida del hombre, la ilumi­nación, la intuición fulgurante, la explosión del genio, no pudo producirse muchas veces en la vida de la Hu­manidad? ¿No interpretamos erróneamente los pocos recuerdos de aquellos instantes, calificándolos de mito­logía, de leyendas, de magia? Si me muestran una foto­grafía no compuesta de un hombre flotando en el aire, no digo: es la representación del mito de ícaro, sino que digo: es una instantánea de un salto o de un plongeon. ¿Por qué no puede haber estados instantáneos en las ci­vilizaciones? Citaremos otros hechos, agruparemos otras ideas, formularemos otras hipótesis. Sin duda, en nuestro li­bro habrá muchas tonterías, repitámoslo. Pero poco importa, si este libro sirve para despertar algunas voca­ciones y para preparar, en cierta medida, caminos más amplios de investigación. No somos más que dos po­bres picapedreros: otros construirán la carretera. V La memoria es más vieja que nosotros... — Donde los autores encuentran pájaros metálicos. — Historia de un curiosísimo mapa del mundo. — Bombardeos atómi­cos y naves interplanetarias en los «textos sagrados». — Otra idea sobre las máquinas. — El culto del «car­go». — Otra división del esoterismo. —- Carácter sagra­do de la inteligencia. — Permítannos otra historieta. Desde hace diez años, la exploración del pasado se ve facilitada por los nuevos métodos fundados en la ra­diactividad y por los progresos de la cosmología. De ella se desprenden dos hechos extraordinarios.1 1.° La Tierra sería contemporánea del Universo. Tendría, pues, unos 4.500 millones de años. Se habría formado al mismo tiempo o acaso antes que el Sol, por condensación de partículas en frío. 2.° El hombre que conocemos, el Homo sapiens, existiría desde hace sólo 75.000 años. Este período bre­vísimo habría bastado para pasar del ser prehumano al hombre. Aquí nos permitimos formular dos preguntas: a) En el transcurso de estos 75.000 años, ¿conoció la Humanidad otras civilizaciones técnicas además de la nuestra? Los especialistas, a coro, responden que no. Pero no es evidente que sepan distinguir un instrumen­to de un objeto llamado de culto. En este terreno, la in­vestigación no ha comenzado siquiera. Sin embargo, existen problemas desconcertantes. La mayoría de los paleontólogos consideran los eolitos (piedras descu­biertas cerca de Orleáns en 1876) como objetos natura­les. Pero otros ven en ellos la mano del hombre. ¿De qué «hombre»? No del Homo sapiens. Se han encon­trado otros objetos en Ipswich, en Norfolk, que de­mostrarían la existencia de «hombres» terciarios en la Europa occidental. 1. Doctor Bowen, La exploración del tiempo, Londres, 1958. b) Los experimentos de Washburn y de Dice de­muestran que la evolución del hombre pudo ser causa­da por modificaciones muy triviales. Por ejemplo, un ligero cambio en los huesos del cráneo.1 Una sola mu­tación, y no, como se creía, un conjunto complejo de

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El Retorno de los Brujos.Louis Pawels y Jacques Bergier.Los 9mil Millones de Nombres de Dios.

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Play Episode Listen Later May 2, 2011 21:49


III LOS NUEVE MIL MILLONES DE NOMBRES DE DIOS por Arthur C. Clarke El doctor Wagner se contuvo haciendo un esfuer­zo. La cosa tenía mérito. Después dijo: —Su pedido es un poco desconcertante. Que yo sepa, es la primera vez que un monasterio tibetano encar­ga una máquina de calcular electrónica. No quisiera pa­recer curioso, pero estaba lejos de pensar que un estable­cimiento de esta naturaleza tuviese necesidad de aquella máquina. ¿Puedo preguntarle qué piensa hacer con ella? El lama se ajustó los faldones de su túnica de seda y dejó sobre la mesa la regla de cálculo con la que acaba­ba de hacer la conversión de libras en dólares. —Con mucho gusto. Su calculadora electrónica tipo cinco puede hacer, si su catálogo no miente, todas las operaciones matemáticas hasta diez decimales. Sin em­bargo, me interesan letras y no números. Tendría que pe­dirles que modificasen el circuito de salida, de modo que imprimiese letras en vez de columnas de cifras. —No acabo de comprender... —Desde la fundación de nuestro monasterio, hace más de tres siglos, nos hemos venido consagrando a cierta labor. Es un trabajo que acaso le parezca extraño, y por ello le pido que me escuche con espíritu abierto. —De acuerdo. —Es sencillo. Estamos redactando la lista de todos los nombres posibles de Dios. —¿Cómo? El lama prosiguió, imperturbable: —Tenemos excelentes razones para creer que to­dos estos nombres requieren, como máximo, nueve le­tras de nuestro alfabeto. —¿Y han estado haciendo esto durante tres siglos? —Sí. Y hemos calculado que necesitaríamos quince mil años para completar nuestra tarea. El doctor lanzó un silbido ahogado, como si estu­viera un poco aturdido. —O.K. Ahora comprendo por qué quiere usted al­quilar una de nuestras máquinas. Pero, ¿cuál es el obje­to de la operación? El lama vaciló una fracción de segundo, y Wagner temió haber molestado a aquel singular cliente que aca­baba de hacer el viaje de Lhassa a Nueva York con una regla de calcular y el catálogo de la Compañía de Cal­culadoras Electrónicas en el bolsillo de su túnica de co­lor azafrán. —Puede llamarlo ritual si así lo quiere —respondió el lama—, pero tiene una gran importancia en nuestra fe. Los nombres del Ser Supremo, Dios, Júpiter, Jehová, Alá, etc., no son más que rótulos escritos por los hombres. Consideraciones filosóficas demasiado com­plejas para que se las exponga ahora nos han dado la certidumbre de que, entre todas las permutaciones y combinaciones posibles de letras, se encuentran los verdaderos nombres de Dios. Pues bien, nuestro objeto consiste en encontrarlos y escribirlos todos. —Ya comprendo. Han empezado ustedes con A.A.A.A.A.A.A.A.A. y terminarán con Z.Z.Z.Z.Z.Z. z.z.z. —Con la diferencia de que utilizamos nuestro alfa­beto. Desde luego, supongo que les será fácil modificar la máquina de escribir electrónica adaptándola a nues­tro alfabeto. Pero hay otro problema más interesante, la disposición de circuitos especiales que eliminen las combinaciones inútiles. Por ejemplo, ninguna de las letras debe aparecer más de tres veces sucesivamente. —¿Tres? Querrá decir dos. —No. Tres. Pero la explicación detallada requeriría demasiado tiempo, aunque comprendiera usted nuestra lengua. Wagner dijo, precipitadamente: —Claro, claro. Prosiga. —Le será fácil adaptar su calculadora automática para lograr este punto. Convenientemente dispuesta, una máquina de este tipo puede permutar las letras unas tras otras e imprimir el resultado. De esta manera —concluyó el lama tranquilamente—, lograremos en cien días lo que nos habría costado quince mil años más. El doctor Wagner creyó perder el sentido de la rea­lidad. Las luces y los ruidos de Nueva York parecían esfumarse al llegar a las ventanas del building. Allá, a lo lejos, en su remoto asilo montañoso, los monjes tibetanos componían desde hacía trescientos años, genera­ción tras generación, su lista de nombres desprovistos de sentido... ¿Acaso la locura de los hombres no tenía un límite? Pero el doctor Wagner no debía manifestar sus pensamientos. El cliente tiene siempre razón... Respondió: —No cabe duda de que podemos modificar la má­quina tipo cinco de manera que imprima las listas como usted desea. Me preocupa más la instalación y el mane­jo. Además no será fácil transportarla al Tíbet. —Esto puede arreglarse. Las piezas sueltas son lo bastante pequeñas para que puedan transportarse en avión. Por esto hemos escogido la máquina de ustedes. Envíen las piezas a la India, y nosotros nos encargare­mos de lo demás. —¿Desean los servicios de dos de nuestros inge­nieros? —Sí, para montar la máquina y vigilarla los cien días. —Enviaré una nota a la dirección de personal —dijo Wagner, escribiendo en un bloc—. Pero aún hay dos cuestiones más que resolver... Antes de que pudiese terminar la frase, el lama ha­bía sacado del bolsillo una hojita de papel. —Aquí tiene el estado, certificado, de mi cuenta en el Banco Asiático. —Muchas gracias. Perfectamente... Pero, si me per­mite, hay otra cuestión, tan elemental que casi no me atrevo a mencionarla. A menudo ocurre que se olvidan las cosas más evidentes... ¿Disponen de energía eléctrica? —Tenemos un generador Diesel eléctrico de cin­cuenta kilovatios y ciento diez voltios. Fue instalado hace cinco años y funciona bien. Nos facilita la vida en el monasterio. Lo compramos principalmente para ha­cer girar los molinos de oración. —Ah, ya. Naturalmente. Hubiese debido pen­sarlo... La vista, desde el parapeto, producía vértigo. Pero uno se acostumbra a todo. Tres meses habían transcurrido, y a Georges Hanley no le impresionaban ya los seiscientos metros de caída vertical que separaban el monasterio de los cam­pos cuadriculados del llano. Apoyado en las piedras re­dondeadas por el viento, el ingeniero contemplaba con ojos cansinos las montañas lejanas cuyos nombres ig­noraba. «La operación nombre de Dios», según la ha­bía bautizado un humorista de la Compañía, era sin duda el trabajo más desconcertante en que jamás hu­biera participado. Semana tras semana, la máquina tipo cinco modifi­cada había llenado miles y miles de hojas con sus ins­cripciones absurdas. Paciente e inexorable, la máquina calculadora había agrupado las letras del alfabeto tibetano en todas las combinaciones posibles, agotando una serie tras otra. Los monjes recortaban ciertas pala­bras al salir de la máquina de escribir eléctrica y las pe­gaban devotamente en unos enormes registros. Dentro de una semana, su trabajo habría terminado. Hanley ignoraba qué cálculos oscuros los habían llevado a la conclusión de que no hacía falta estudiar conjuntos de diez, de veinte, de cien o mil letras, y no tenía ningún empeño en saberlo. En sus pesadillas so­ñaba algunas veces que el gran lama decidía brusca­mente complicar un poco más la operación y que había que proseguir el trabajo hasta el año 2060. El hombre parecía muy capaz de una cosa así. Crujió la pesada puerta de madera. Chuk se reunió con él en la terraza. Chuk estaba fumando un cigarro, como de costumbre. Se había hecho popular entre los la­mas repartiéndoles habanos. «Aquellos individuos po­dían estar completamente desquiciados —pensó Han­ley—, pero no tenían nada de puritanos.» Las frecuentes excursiones al pueblo no habían carecido de interés. —Escucha, Georges —dijo Chuk—, estoy preocu­pado. —¿Se ha estropeado la máquina? —No. Chuk se sentó en el parapeto. Fue algo sorprenden­te, pues, de ordinario, temía el vértigo. —Acabo de descubrir el objeto de la operación. —¡Pero si ya lo sabíamos! —Sabíamos lo que querían hacer los monjes, pero ignorábamos el porqué. —¡Bah! Están chalados... —Escucha, Georges, el anciano acaba de explicár­melo. Piensan que cuando se hayan escrito todos estos nombres (que, según ellos, son unos nueve mil millo­nes), se habrá alcanzado el divino designio. La raza humana habrá cumplido la misión para la que fue creada. —Y después, ¿qué? ¿Esperan, acaso, que nos suici­demos? —Sería inútil. Cuando la lista esté terminada, inter­vendrá Dios, y todo habrá acabado. —¿Se acabará el mundo? Chuk lanzó una risita nerviosa. —Esto es lo mismo que le he dicho al anciano. En­tonces él me ha mirado de un modo extraño, como el maestro a un discípulo particularmente lerdo, y me ha dicho: «¡Oh, no será una cosa tan insignificante!» Georges reflexionó un momento. —Es un tipo que, por lo visto, tiene grandes ideas —dijo—, pero no veo que cambie nada la situación. Ya habíamos convenido en que están locos. —Sí. Pero, ¿no te das cuenta de lo que puede ocu­rrir? Si, terminadas las listas, no suenan las trompetas del ángel Gabriel, en su versión tibetana, pueden pen­sar que es por culpa nuestra. A fin de cuentas, utilizan nuestra máquina. No me gusta esto... —Comprendo... —dijo Georges, muy despacio—, pero ya he visto otros casos parecidos. Cuando yo era pequeñín, hubo en Luisiana un predicador que anunció el fin del mundo para el domingo siguiente. Centenares de personas lo creyeron. Incluso algunas se vendieron sus casas. Pero nadie se encolerizó cuando pasó el do­mingo. La mayoría pensó que había sido sólo un pe­queño error de cálculo, y muchos de ellos siguen cre­yendo igual. —Para el caso de que no lo hayas notado, debo ad­vertirte que no estamos en Luisiana. Estamos solos, los dos, entre centenares de monjes. Son muy simpáticos, pero preferiría hallarme lejos cuando el viejo lama se dé cuenta del fracaso de la operación. —Hay una solución: un pequeño sabotaje inofensi­vo. El avión llega dentro de una semana, y la máquina acabará su trabajo en cuatro días, a razón de veinticuatro horas por día. Sólo tenemos que hacer una repara­ción que dure tres o cuatro días. Si calculamos bien el tiempo, podemos hallarnos en el aeropuerto cuando salga de la máquina la última palabra. Siete días más tarde, cuando sus caballitos monta­ñeros descendían la carretera en espiral, Hanley dijo: —Siento un poco de remordimiento. No huyo por­que tenga miedo, sino porque me dan pena. No quisiera ver la cara que pondrá esta buena gente cuando se deten­ga la máquina. —Si no me equivoco —dijo Chuk—, han adivina­do perfectamente que huíamos, y les ha tenido sin cui­dado. Ahora saben que la máquina es absolutamente automática y que huelga toda vigilancia. Y también creen que no habrá un después. Georges se volvió en la silla y se quedó dormido. La mole del monasterio recortaba su parda silueta so­bre el sol poniente. Unas lucecitas brillaban de vez en cuando bajo la masa sombría de las murallas, como los tragaluces de un navio en ruta. Eran lámparas eléctricas suspendidas en el circuito de la máquina número cinco. «¿Qué sucedería con la calculadora eléctrica? —se preguntó Georges—. ¿ La destruirían los monjes, a im­pulsos del furor y el desengaño? ¿O volverían a comen­zar de nuevo?» Como si todavía estuviesen allí, veía todo lo que pasaba en aquel momento en la montaña, detrás de las murallas. El gran lama y sus auxiliares examinaban las hojas, mientras los novicios recortaban nombres ex­travagantes y los pegaban en el enorme cuaderno. Y todo esto se realizaba en medio de un religioso silencio. No se oía más que el tableteo de la máquina, golpeando el papel como una lluvia mansa. La propia máquina cal­culadora, que combinaba millares de letras por segun­do, era absolutamente silenciosa... La voz de Chuk interrumpió sus sueños. —¡Míralo! ¡He ahí una visión agradable! Semejante a una minúscula cruz de plata, el viejo avión de transporte D.C. 3 acababa de posarse allá aba­jo, en el pequeño aeródromo improvisado. Esta visión daba ganas de beber un buen trago de whisky helado. Chuk empezó a cantar, pero se interrumpió de pronto. Las montañas parecían restarle ánimos. Georges consultó su reloj. —Estaremos en el llano dentro de una hora —dijo. Y añadió—: ¿Crees que habrá terminado el cálculo? Chuk no respondió, y Georges levantó la cabeza. Vio que el rostro de Chuk estaba muy pálido, vuelto hacia el cielo. —Mira —murmuró Chuk. Georges, a su vez, levantó los ojos. Por última vez, encima de ellos, en la paz de las al­turas, las estrellas se apagaban una a una... IV Donde los autores, que no son demasiado crédulos ni excesivamente incrédulos, se interrogan sobre la Gran Pirámide. — ¿ Y si había otras técnicas? — El ejemplo hitleriano. — El imperio de Almanzor. — Muchos fines del mundo. — La imposible isla de Pascua. — La leyen­da del Hombre Blanco. — Las civilizaciones de Améri­ca. — El misterio maya. — Del «puente de la luz» a, la extraña planicie de Nazca. — Donde los autores no son más que unos pobres picapedreros. Desde Aristarco de Samos hasta los astrónomos del 1900, la Humanidad ha empleado veintidós siglos en calcular la distancia de la Tierra al Sol: 149.400.000 kilómetros. Habría bastado con multiplicar por mil mi­llones la altura de la pirámide de Cheops, construida 2.900 años antes de Jesucristo. Sabemos ahora que los faraones consignaron en las pirámides los resultados de una ciencia de la que igno­ramos el origen y los métodos. Se encuentra en ellas el número tt; el cálculo exacto de la duración del año so­lar, del radio y del peso de la Tierra; la ley del movi­miento retrógrado de los puntos equinocciales; el valor del grado de longitud; la dirección real del Norte, y acaso muchos otros datos todavía no descifrados. ¿De dónde procedían estos informes?, ¿cómo fueron logra­dos? ¿O fueron transmitidos? Y, en este caso, ¿por quién? Según el abate Moreux, Dios dio conocimientos a los hombres antiguos. Henos en plena puerilidad. «Es­cucha, oh hijo mío, el número 3,1416 te permitirá calcu­lar la superficie de una circunferencia.» Según Piazzi Smyth, Dios dictó aquellos datos a los egipcios, dema­siado impíos y demasiado ignorantes para comprender lo que grababan en la piedra. ¿Y cómo Dios, que todo lo sabe, podía engañarse hasta tal punto en las cualida­des de sus alumnos? Para los egiptólogos positivistas, las mediciones que aparecen en Gizeh son falsificacio­nes de los investigadores, llevados de su afición a lo maravilloso: ninguna ciencia está allí grabada. Pero la discusión persiste alrededor de los decimales, y nada ha desvirtuado el hecho de que las pirámides revelan una técnica que es para nosotros totalmente incomprensi­ble. Gizeh es una montaña artificial de 6.500.000 tone­ladas. Bloques de doce toneladas se ajustan entre sí con exactitud milimétrica. Generalmente se admite la idea más vulgar: el faraón debió de disponer de una mano de obra colosal. Pero falta explicar cómo resolvió el pro­blema de la aglomeración de tan enormes multitudes. Y la razón de una empresa tan loca. Y la manera en que los bloques fueron extraídos de las canteras. El egiptó­logo no admite más técnica que la introducción de cu­ñas de madera mojadas en las grietas de las rocas. Los constructores no dispondrían más que de martillos de piedra y sierras de cobre, que es un metal blando. Y, lo que aumenta aún más el misterio, ¿cómo fueron izadas y unidas las piedras talladas de diez mil kilos y más?; en el siglo XIX, nos costó un ímprobo trabajo transportar dos obeliscos de los que los faraones trasladaban por docenas. ¿Y cómo se iluminaban los egipcios en el inte­rior de las pirámides? Hasta 1890 conocemos sólo lám­paras que humean y ennegrecen el techo. Sin embargo, en los muros de las pirámides no se advierte la menor huella de humo. ¿Captarían la luz solar y la harían pe­netrar mediante un sistema óptico? No se ha descu­bierto el menor resto de lente. No se ha encontrado ningún instrumento de cálcu­lo científico, ningún vestigio de una tecnología desa­rrollada. Parece que hay que admitir la tesis místico-primaria: Dios dicta informes astronómicos a unos albañiles obtusos, pero aplicados, y, además, les echa una mano. ¿Acaso no hay informes escritos en las pirá­mides? Los positivistas, poco avisados en cuestión de matemáticas, declaran que se trata de coincidencias. Pero, cuando las coincidencias son tan exageradas, ha­bría dicho Fort, ¿cómo hay que llamarlas? En otro caso, hay que admitir que unos arquitectos y decorado­res surrealistas, para satisfacer la megalomanía de su rey y guiados en sus medidas por el azar de su inspira­ción, hicieron extraer, transportar, decorar, elevar y ajustar con milimétrica exactitud, los 2.600.000 bloques de la gran pirámide, por menestrales que trabajaban con pedazos de madera y sierras de cortar cartón, pi­sándose unos a otros los talones. Estas cosas ocurrieron hace cinco mil años, y poco sabemos de ellas. Pero sí sabemos que las investigaciones han sido realizadas por hombres que opinan que la civilización moderna es la única civilización técnica po­sible. Partiendo de este criterio, no tienen más remedio que imaginar, o la ayuda de Dios, o un colosal y cho­cante trabajo de hormigas. Sin embargo, es posible que un pensamiento totalmente distinto del nuestro pudie­ra concebir técnicas tan perfeccionadas como las nues­tras, aunque también diferentes: instrumentos de medi­ción y métodos de manipulación de la materia sin ninguna relación con lo que nosotros conocemos, y que no habrían dejado ningún rastro visible a nuestros ojos. Es posible que una ciencia y una tecnología pode­rosas aportaran soluciones distintas a las nuestras a los problemas planteados y desaparecieran totalmente con el mundo de los faraones. Resulta difícil de creer que una civilización pueda morir, borrarse. Resulta más difícil todavía creer que haya podido diferenciarse de la nuestra hasta el punto de que nos cueste reconocerla como tal civilización. ¡Y, sin embargo...! Cuando terminó la última guerra mundial, el 8 de mayo de 1945, las misiones de investigación comenza­ron inmediatamente a recorrer la Alemania vencida. Los informes de aquellas misiones fueron publicados. Sólo el catálogo cuenta trescientas páginas. En doce años, la evolución técnica del Reich había tomado rum­bos singularmente divergentes. Si los alemanes estaban atrasados en el campo de la bomba atómica, en cambio habían logrado cohetes gigantes sin parangón en Amé­rica ni en Rusia. Si ignoraban el radar, habían construi­do detectores de rayos infrarrojos no menos eficaces. Si no inventaron las siliconas, habían desarrollado una química orgánica completamente nueva.1 Al lado de es­tas diferencias radicales en materia técnica, había dife­rencias filosóficas aún más asombrosas... Habían rechazado la relatividad y olvidado, en parte, la teoría de los quanta. Su cosmogonía habría puesto los pelos de punta a los astrofísicos aliados: era la tesis del hielo eterno, según la cual planetas y estrellas eran bloques de hielo que flotaban en el espacio.1 Si en doce años pu­dieron abrirse tales abismos en nuestro mundo moder­no, a despecho de los intercambios y de las comunica­ciones, ¿qué pensar de las civilizaciones que pudieron desarrollarse en el pasado? ¿Hasta qué punto están ca­lificados nuestros arqueólogos para juzgar sobre el es­tado de las ciencias, de la técnica, de la filosofía, del co­nocimiento, entre los mayas o entre los khmers? 1. No caeremos en la trampa de las leyendas: Lemuria o Atlántida. Platón, en el Critias, al cantar las maravi­llas de la ciudad desaparecida; Hornero, antes que él, en la Odisea, al evocar la fabulosa Scheria, describen tal vez Tartesos, la Tarshih bíblica de Joñas y término de su viaje. En la desembocadura del Guadalquivir, Tarte­sos es la más rica ciudad minera y representa la quin­taesencia de una civilización. Florece desde un número ignorado de siglos y es depositaria de una sabiduría y de secretos. Hacia el año 500 antes de Jesucristo se des­vanece completamente, no sabemos cómo ni por qué.2 Es posible que Numinor, misterioso centro celta del si­glo v a.C., no sea una leyenda,3 pero nada sabemos de ella. Las civilizaciones cuya existencia pasada nos cons­ta, y que murieron, resultan tan extrañas como Lemu­ria. La civilización árabe de Córdoba y Granada in­venta la ciencia moderna, descubre la investigación experimental y sus aplicaciones prácticas, estudia la química e incluso la propulsión a reacción. Ciertos maVéase la segunda parte de esta obra. 2. Sprague de Camps y Willy Ley, De l'Atlantide a l'Eldorado, Pión, edit., París. 3. Trabajos del profesor Tolkien, de la Universidad de Oxford. Manuscritos árabes del siglo XII contienen esquemas de co­hetes de bombardeo. Si el imperio de Almanzor hubie­se estado tan adelantado en biología como en las de­más técnicas, si la peste no se hubiese aliado con los españoles para destruirlo, acaso la revolución industrial se habría producido en los siglos xv y xvi en Andalucía, y el siglo xx constituiría una era de aventureros inter­planetarios árabes, lanzados a la colonización de la Lu­na, de Marte y de Venus. El imperio de Hitler, como el de Almanzor, se de­rrumba entre sangre y fuego. Una bella mañana de ju­nio de 1940, el cielo de París se oscurece, el aire se carga de vapores de gasolina, y, bajo la nube inmensa que en­negrece los rostros descompuestos por el estupor, el es­panto y la vergüenza, una civilización vacila y millares de seres huyen a la desbandada por las ametralladas ca­rreteras. Quien haya vivido esto y haya conocido tam­bién el ocaso de los dioses del III Reich, puede imagi­narse el fin de Córdoba y Granada, y otros mil fines del mundo en el transcurso de los milenios. Fin del mundo para los incas, fin del mundo para los toltecas, fin del mundo para los mayas. Esto es toda la historia de la Humanidad: un fin sin fin... La isla de Pascua, a tres mil kilómetros de las costas de Chile, es grande como Jersey. Cuando, en 1722, desem­barcó en ella el primer navegante europeo, un holan­dés, la creyó habitada por gigantes. En esta pequeña tierra volcánica de Polinesia, se levantan quinientas noventa y tres estatuas enormes. ¿Cuándo fueron erigi­das? ¿Cómo? ¿Por qué? Gracias al estudio de estos misteriosos documentos, se cree que se puede distin­guir tres niveles de civilización, la más perfecta de las cuales sería la más antigua. Como en Egipto, los enor­mes bloques de toba, de basalto y de lava, aparecen ajustados con prodigiosa habilidad. Pero la isla tiene un relieve accidentado y sus escasos y mezquinos árboles no podían servir de rodillos: ¿cómo fueron transporta­das las piedras? ¿Acaso puede invocarse una mano de obra colosal? En el siglo XIX, los habitantes de la isla de Pascua no pasaban de doscientos: tres veces menos numerosos que sus estatuas. Jamás pudieron ser más de tres o cuatro mil en esta isla de suelo fértil y desprovis­ta de animales. ¿Entonces? Como en África, como en América del Sur, los pri­meros misioneros que desembarcaron en Pascua, cui­daron de hacer desaparecer todos los rastros de la civi­lización muerta. Al pie de las estatuas había tablillas de madera cubiertas de jeroglíficos: fueron quemadas o enviadas a la biblioteca del Vaticano, donde se encie­rran no pocos secretos. ¿Se trataba de descubrir los ves­tigios de antiguas supersticiones, o de borrar el testi­monio de otro saber? ¿El recuerdo del paso de otros seres por la Tierra? ¿De visitantes venidos de otro mundo? Los primeros europeos que exploraron la isla de Pascua descubrieron, entre los moradores, unos hom­bres blancos y barbudos. ¿De dónde procedían? ¿Eran descendientes de alguna raza varias veces milenaria, de­generada, y hoy completamente extinguida? Retazos de leyenda hablaban de una raza de señores, de maes­tros, surgida del fondo de los tiempos, caída del cielo. Nuestro amigo el explorador y filósofo peruano Daniel Ruzo, parte en 1952 a estudiar la altiplanicie de­sértica de Marcahuasi, a 3.800 metros de altura, al oeste de la cordillera de los Andes.1 Esta planicie sin vida, que sólo puede alcanzarse a lomos de mulo, mide tres kilómetros cuadrados. Ruzo descubre en ella animales... 1. Daniel Ruzo, «La cultura masma.» Revista de la Sacíete d'Etnographie de París, 1956 y 1959. ...y rostros humanos tallados en la roca y visibles única­mente durante el solsticio de verano, gracias al juego de luces y de sombras. Encuentra estatuas de animales de la Era secundaria, como el estegosaurio; leones, tor­tugas y camellos, desconocidos en la América del Sur. Una colina esculpida representa una cabeza de anciano. El negativo de la fotografía revela un joven radiante. ¿Qué rito de iniciación lo haría visible? No se ha podi­do aún medir la antigüedad por medio del carbono 14: en Marcahuasi no hay ningún vestigio orgánico. Los indicios geológicos nos remontan hasta la noche de los tiempos. Daniel Ruzo cree que esta altiplanicie es la cuna de la civilización masma, tal vez la más antigua del mundo. En otra altiplanicie fabulosa, Tiahuanaco, a 4.000 me­tros, volvemos a encontrar el recuerdo del hombre blanco. Cuando los incas conquistaron esta región del lago Titicaca, Tiahuanaco era ya el campo de ruinas gi­gantescas, inexplicables, que nosotros conocemos. Cuando llega allí Pizarro, en 1532, los indios dan a los conquistadores el nombre de Viracochas: señores blan­cos. Su tradición, más o menos perdida ya, habla de una raza de señores desaparecida, de hombres gigantescos y blancos, venidos de lejos, surgidos de los espacios, de una raza de Hijos del Sol. Reinaba y enseñaba allí, hace milenios. Desapareció de golpe, pero volverá. En todos los lugares de la América del Sur, los europeos que iban en busca de oro conocieron esta tradición del hombre blanco y se aprovecharon de ella. Sus deseos de con­quista fueron auxiliados por el más grande y misterioso recuerdo. El explorador moderno descubre en el continente americano una civilización formidable y profunda. Cortés advierte, con estupor, que los aztecas son tan ci­vilizados como los españoles. Hoy sabemos que vivían de los restos de una cultura aún más elevada; la de los toltecas. Los toltecas construyeron los monumentos más gigantescos de América. Las pirámides del sol de Teotihuacán y de Cholula son dos veces más importan­tes que la tumba del rey Cheops. Pero los toltecas eran a su vez descendientes de una civilización más perfecta, la de los mayas, cuyos restos han sido descubiertos en las selvas de Honduras, de Guatemala, del Yucatán. Enterrada bajo una naturaleza exuberante, se revela una civilización muy anterior a la griega y superior a ésta. ¿Muerta, cuándo y cómo? Muerta dos veces, en todo caso, porque también aquí los misioneros se apre­suraron a destruir los manuscritos, a romper las esta­tuas y a hacer desaparecer los altares. Resumiendo las más recientes investigaciones sobre las civilizaciones desaparecidas, Raymond Cartier escribe: «En muchos terrenos, la ciencia de los mayas so­brepasaba a la de los griegos y los romanos. Poseedores de profundos conocimientos matemáticos y astronó­micos, llevaron a una perfección minuciosa la cronolo­gía y la ciencia del calendario. Construían observa­torios con cúpulas mejor orientadas que el de París en el siglo XVII, como el Caracol sobre tres terrazas de su capital de Chichén Itzá. Conocían el año sagrado de 260 días, el año solar de 365 días y el año venusino de 584 días. La duración exacta del año solar ha sido fijada en 365,2422 días. Los mayas lo habían fijado en 365,2420 días, o sea que, con error de diezmilésimas, habían llegado a la misma cifra que nosotros después de largos cálculos. Es posible que los egipcios alcanzaran la misma aproximación, pero, para admitirlo, hay que reconocer las discutidas concordancias de las Pirámides mientras que, de los mayas, poseemos el calendario. »El arte admirable de éstos presenta otras analogías con Egipto. En sus pinturas murales, en sus frescos, en las paredes de sus vasijas, vemos representados hom­bres de violento perfil semita dedicados a todas las actividades de la agricultura, de la pesca, de la construc­ción, de la política, de la religión. Sólo Egipto ha pin­tado de esta guisa con la misma verdad cruel, pero la alfarería maya hace pensar en los etruscos, sus bajorre­lieves, en la India, y las grandes escaleras rígidas de sus templos piramidales, en Angkor. Si no recibieron los modelos del exterior, es que su cerebro estaba consti­tuido de tal modo que pasó por las mismas formas de expresión artística de todos los grandes pueblos anti­guos de Europa y de Asia. ¿Nacería la civilización en una región geográfica determinada y se propagaría poco a poco como un incendio en un bosque? ¿O apa­recería espontánea y separadamente en las diversas re­giones del Globo? ¿Hubo un pueblo maestro y otros pueblos discípulos, o bien muchos pueblos autodidac­tas? ¿Hubo semillas aisladas, o un tronco único con brotes en todas partes?» No se sabe, y no poseemos ninguna explicación sa­tisfactoria de los orígenes de tales civilizaciones... ni de sus finalidades. Algunas leyendas bolivianas, recogidas por Madame Cynthia Fain1 y que parecen remontarse a más de cinco mil años, refieren que las civilizaciones de aquella época se derrumbaron después de un conflicto con una raza no humana y cuya sangre no era roja. La altiplanicie de Bolivia y del Perú evoca otro pla­neta. Aquello no es la Tierra, es Marte. La presión del oxígeno es allí la mitad de la del nivel del mar, y, sin embargo, se encuentran hombres hasta los tres mil qui­nientos metros de altura. Tienen dos litros de sangre más que nosotros, ocho millones de glóbulos rojos en vez de cinco, y su corazón late con mayor lentitud. El método de establecer la antigüedad por medio de radiocarbono revela la presencia humana hace unos nueve mil años. Algunas precisiones recientes nos inclinan a... 1. Cynthia Fain, Solivie, Ed. Arthaud, París. ...pensar que allí vivían hombres hace 30.000 años. No se excluye la posibilidad de que seres humanos que sabían trabajar los metales, que tenían observatorios y poseían una ciencia, construyeran, 30.000 años atrás, ciudades gigantescas. ¿Guiados por quién? Algunas de las obras de irrigación efectuadas por los preincas serían a duras penas realizables con nues­tras perforadoras eléctricas. ¿Y por qué unos hombres que no utilizaban la rueda construyeron grandes carre­teras pavimentadas? El arqueólogo americano Hyatt Verrill consagró treinta años a la busca de las civilizaciones desapareci­das de la América Central y de la América del Sur. Se­gún él, los grandes trabajos de los antiguos no fueron realizados con útiles de tallar piedra, sino con una pas­ta radiactiva que roía el granito: una especie de grabado a escala de las grandes pirámides. Verrill pretendía ha­ber visto en manos de los últimos hechiceros esta pasta radiactiva, legada por civilizaciones todavía más anti­guas. En una novela muy. buena, The bridge of Light, describe una ciudad preinca a la que se llega por medio de «un puente de luz», un puente de materia ionizada, que aparece y desaparece a voluntad y permite fran­quear un desfiladero rocoso, de otro modo inaccesible. Hasta sus últimos días (murió a los ochenta años), Ve­rrill afirmó que su libro era mucho más que una leyen­da y su esposa, que le sobrevivió, sigue afirmándolo. ¿Qué significan las figuras de Nazca? Se trata de unas líneas geométricas inmensas trazadas en la llanura de Nazca, visibles solamente desde un avión o desde un globo, y que la exploración aeronáutica ha permitido descubrir recientemente. El profesor Masón, que, como Verrill, no es sospechoso de fantasía, se pierde en conjeturas. Hubiese sido necesario que las construccio­nes se guiasen desde un aparato flotando en el cielo. Masón rechaza esta hipótesis e imagina que las figuras fueron trazadas partiendo de un modelo reducido o de una cuadrícula. Dado el nivel de la técnica preinca ad­mitida por la arqueología clásica, esto resulta todavía más improbable. ¿Y cuál sería el significado de este tra­zado? ¿Religioso? Esto es lo que se dice siempre, como último recurso. La explicación por una religión desco­nocida es el método corriente. Se prefiere suponer toda suerte de desvarios del espíritu, antes que otros estados de conocimiento y de técnica. Es cuestión de categoría: las luces de hoy son las únicas luces. Las fotografías que tenemos de la llanura de Nazca hacen pensar irresisti­blemente en las señales de un campo de aterrizaje. Hi­jos del Sol, venidos del cielo... El profesor Masón se guarda muy bien de tomar en cuenta estas leyendas e inventa, en su totalidad, una especie de religión de la trigonometría, de la cual la historia de las creencias reli­giosas no nos da ningún otro ejemplo. Sin embargo, un poco más lejos, menciona la mitología preinca, según la cual las estrellas están habitadas y los dioses han des­cendido de la constelación de las Pléyades.

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El Retorno de los Brujos.Louis Pawels y Jacques Bergier.La Alquimia Como Ejemplo.IV ,c

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Play Episode Listen Later Apr 24, 2011 20:44


A petición de André Helbronner, mi amigo se entrevistó con el misterioso personaje en el prosai­co escenario de un laboratorio de ensayos de la Socie­dad del Gas, de París. He aquí, íntegra, su conversación: —M. André Helbronner, del que tengo entendido que es usted ayudante, anda buscando la energía nu­clear. M. Helbronner ha tenido la amabilidad de poner­me al corriente de alguno de los resultados obtenidos, especialmente de la aparición de la radiactividad co­rrespondiente al polonio, cuando un hilo de bismuto es volatilizado por una descarga eléctrica en el seno del deuterio a alta presión. Están ustedes muy cerca del éxito, al igual que algunos otros sabios contemporá­neos. ¿Me permite que le ponga en guardia? Los traba­jos a que se dedican ustedes y sus semejantes son terri­blemente peligrosos. Y no son sólo ustedes los que están en peligro, sino también la Humanidad entera. La liberación de la energía nuclear es más fácil de lo que piensa. Y la radiactividad superficial producida puede envenenar la atmósfera del planeta en algunos años. Además, pueden fabricarse explosivos atómicos con al­gunos gramos de metal, y arrasar ciudades enteras. Se lo digo claramente: los alquimistas lo saben desde hace mucho tiempo. Bergier se dispuso a interrumpirle, protestando. ¡Los alquimistas y la física moderna! Iba a prorrumpir en sarcasmos, cuando el otro le atajó: —Ya sé lo que va a decirme: los alquimistas no co­nocían la estructura del núcleo, no conocían la electri­cidad, no tenían ningún medio de detección. No pudie­ron, pues, liberar jamás la energía nuclear. No intentaré demostrarle lo que voy a decirle ahora, pero le ruego que lo repita a M. Helbronner: bastan ciertas disposi­ciones geométricas, sin necesidad de utilizar la electri­cidad o la técnica del vacío. Y ahora me limitaré a leerle unas breves líneas. El hombre tomó de encima de su escritorio la obra de Frédéric Soddy: L'interprétation du Radium, la abrió y leyó: «Pienso que existieron en el pasado civilizaciones que conocieron la energía del átomo y que fueron to­talmente destruidas por el mal uso de esta energía.» Después prosiguió: —Le ruego que admita que algunas técnicas parcia­les han sobrevivido. Le pido también que reflexione so­bre el hecho de que los alquimistas mezclaban preocu­paciones morales y religiosas con sus experimentos, mientras que la física moderna nació en el siglo xvni de la diversión de algunos señores y de algunos ricos liber­tinos. Ciencia sin conciencia... He creído que hacía bien advirtiendo a algunos investigadores, aquí y allá, pero no tengo la menor esperanza de que mi adverten­cia fructifique. Por lo demás, .no necesito la esperanza. Bergier se permitió hacer una pregunta: —Si usted mismo es alquimista, señor, no puedo creer que emplee su tiempo en el intento de fabricar oro, como Dunikovski o el doctor Miethe. Desde ha­ce un año, estoy tratando de documentarme sobre la alquimia y sólo he tropezado con charlatanes o con interpretaciones que me parecen fantásticas. ¿Podría usted, señor, decirme en qué consisten sus investiga­ciones? —Me pide usted que resuma en cuatro minutos cuatro mil años de filosofía y los esfuerzos de toda mi vida. Me pide, además, que le traduzca en lenguaje cla­ro conceptos que no admiten el lenguaje claro. Puedo, no obstante, decirle esto: no ignora usted que, en la ciencia oficial hoy en progreso, el papel del observador es cada vez más importante. La relatividad, el principio de incertidumbre, muestran hasta qué punto interviene hoy el observador en los fenómenos. El secreto de la al­quimia es éste: existe un medio de manipular la materia y la energía de manera que se produzca lo que los cien­tíficos contemporáneos llamarían un campo de fuer­za. Este campo de fuerza actúa sobre el observador y le coloca en una situación privilegiada frente al Univer­so. Desde este punto privilegiado tiene acceso a realida­des que el espacio y el tiempo, la materia y la energía suelen ocultarnos. Es lo que nosotros llamamos la Gran Obra. —Pero, ¿y la piedra filosofal? ¿Y la fabricación de oro? —Esto no son más que aplicaciones, casos particu­lares. Lo esencial no es la transmutación de los metales, sino la del propio experimentador. Es un secreto anti­guo que varios hombres encontrarán todos los siglos. —¿Y en qué se convierten entonces? —Tal vez algún día lo sabré. Mi amigo no debía volver a ver a aquel hombre, que dejó un rostro imborrable bajo el nombre de Fulcanelli. Todo lo que sabemos de él es que sobrevivió a la guerra y desapareció completamente después de la Liberación. Todas las gestiones para encontrarlo fracasaron. Henos ahora en una mañana de julio de 1945. Todavía escuálido y descolorido, Jacques Bergier, vestido de ca­qui, está forzando una caja de caudales por medio de un soplete. Es una nueva metamorfosis. Durante los últi­mos años, ha sido sucesivamente agente secreto, terro­rista y deportado político. La caja fuerte se encuentra en una hermosa villa, a orillas del lago Constanza, que fue propiedad del director de un gran «trust» alemán. Una vez abierta, la caja fuerte nos entrega su secreto: una botella que contiene un polvo extraordinariamente pe­sado. Reza el marbete: «Uranio, para aplicaciones atómicas.» Es la primera prueba formal de la existencia en Alemania de un proyecto de bomba atómica suficiente­mente adelantado para exigir grandes cantidades de ura­nio puro. Goebbels no mentía del todo cuando, desde el bunker bombardeado, hacía circular por las calles en ruinas de Berlín el rumor de que el arma secreta estaba a punto de estallar en las narices de los «invasores». Ber­gier dio cuenta del descubrimiento a las autoridades aliadas. Los americanos se mostraron escépticos y de­clararon que toda investigación sobre la energía nuclear carecía de interés. Era un ardid. En realidad, su primera bomba había estallado ya secretamente en Alamogordo, y una misión americana,

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Play Episode Listen Later Apr 24, 2011 20:39


civilización desaparecida, es la transformación del propio alquimis­ta, su ascenso a un estado de conciencia superior. Los resultados materiales son sólo promesas de un resulta­do último, que es espiritual. Todo tiende a la transmu­tación del hombre mismo, a su divinización, a su fusión en la energía divina fija, de la cual irradian todas las energías de la materia. La alquimia es la ciencia «con conciencia» de que nos habla Rabelais. Es una ciencia que humaniza más que materializa, según se desprende de las frases del padre Teilhard de Chardin, que decía: «La verdadera física es la que logrará integrar al Hom­bre total en una representación coherente del mundo.» «Sabed —escribía un maestro alquimista—,[23] sabed todos los investigadores de este Arte, que el Espíritu Donde vemos a un pequeño judío que prefiere la miel al azúcar. — Donde un alquimista que podría ser el misterioso Fulcanelli habla del peligro atómico en 1937, des­cribe la pila atómica y evoca civilizaciones desapareci­das. — Donde Bergier abre una caja de caudales con soplete y se pasea con una botella, de uranio bajo el bra­zo. — Donde un comandante americano innominado busca a un Fulcanelli definitivamente desaparecido. — Donde Oppenheimer canta a dúo con un sabio chino de hace mil años. Era en 1933. El pequeño estudiante judío tenía la nariz puntiaguda y usaba gafas redondas, detrás de las cua­les brillaban unos ojos vivos y fríos. En su cráneo redon­do raleaba ya una cabellera parecida a un plumero. Un horrible acento, agravado por el tartamudeo, daba a sus frases el tono cómico y confuso de un chapuzón de pa­tos en un estanque. Cuando se le conocía un poco mejor, daba la impresión de que una inteligencia ávida, tensa, sensible y extraordinariamente rápida bullía en el inte­rior de aquel hombrecillo desgarbado, lleno de astucia y de infantil torpeza en el vivir, como un enorme globo rojo sujeto por un hilo a la muñeca de un niño. —Entonces, ¿quiere usted ser alquimista? —pre­gunta el venerable profesor al estudiante Jacques Ber­gier, que, con la cabeza baja, estaba sentado en el borde de un sillón, con una cartera atiborrada de papeles so­bre las rodillas. El venerable era uno de los más grandes químicos franceses. —No le comprendo, señor —dijo el estudiante, fastidiado. Tenía una memoria prodigiosa, y recordó haber vis­to, cuando tenía seis años, un grabado alemán que repre­sentaba dos alquimistas trabajando, en medio de un de­sorden de retortas, tenazas, crisoles y sopletes. Uno de ellos, harapiento y boquiabierto, vigilaba el fuego, mientras el otro, de barba y cabellos alborotados, se ras­caba la cabeza, vacilante, en el fondo del zaquizamí. El profesor consultó un legajo: —Durante sus dos últimos años de labor, se ha in­teresado usted principalmente por el curso libre de físi­ca nuclear de M. Jean Thibaud. En este curso no se ob­tiene ningún diploma, ningún certificado. Sin embargo, expresa usted el deseo de seguir por este camino. En úl­timo término, habría comprendido su curiosidad en un físico. Pero usted se dedica a la química. ¿Pretende, acaso, aprender a fabricar oro? —Señor —dijo el estudiante judío, alzando sus ma­nos gordezuelas y descuidadas—, creo en el porvenir de la física nuclear. Creo que en un futuro próximo se realizarán transmutaciones industriales. —Me parece una locura. —Pero, señor... A veces se detenía al principio de una frase y se ponía a repetirlo, como un fonógrafo estropeado, no por descuido, sino porque su espíritu se iba a dar una vuel­ta inconfesable del brazo de la poesía. Sabía de memo­ria millares de versos y todos los poemas de Kipling: Copiaron todo lo que podían seguir pero no podían alcanzar mi espíritu; por eso los dejé, jadeantes y pensativos, un año y medio atrás. —Pero, señor, si no cree usted en las transmutacio­nes, debería al menos creer en la energía nuclear. Los enormes recursos potenciales del núcleo... —Ta, ta, ta —dijo el profesor—. Esto es primitivo e infantil. Lo que los físicos llaman energía nuclear es una constante de integración en sus ecuaciones. Es una idea filosófica, ni más ni menos. La conciencia no hace marchar las locomotoras, ¿no cree? Soñar en una má­quina accionada por energía nuclear... No, hijo mío. El muchacho tragó saliva. —Baje de las nubes y piense en su porvenir. Lo que le impulsa, en este momento, ya que no parece salir us­ted de la infancia, es uno de los más viejos sueños de los hombres: el sueño de la alquimia. Lea de nuevo a Berthelot. Éste describió bien la quimera de la transmuta­ción de la materia. Usted no tiene unas notas muy, muy brillantes. Le daré un consejo: ingrese cuanto antes en la industria. Haga una campaña azucarera. Tres meses en una fábrica de azúcar le harán tocar de nuevo la rea­lidad. Y le hace falta. Le hablo como un padre. El hijo ingrato, balbuciendo, le dio las gracias, y salió con la nariz muy alta, colgando la abultada cartera de su corto brazo. Era testarudo: se dijo que tenía que obtener provecho He aquella conversación, pero que la miel era mejor que el azúcar. Seguiría estudiando los problemas del núcleo atómico. Y se documentaría sobre la alquimia. Y así fue como mi amigo Jacques Bergier decidió proseguir unos estudios tenidos por inútiles y comple­mentarlos con otros que eran juzgados como cosa de locura. Las necesidades de la vida, la guerra y los cam­pos de concentración le apartaron un poco de la ciencia nuclear. Sin embargo, aportó a ella alguna contribución apreciada por los especialistas. En el transcurso de sus investigaciones, los sueños de los alquimistas y las rea­lidades de la física matemática se encontraron una vez más. Pero, desde 1933, se produjeron grandes cambios en el terreno científico, y mi amigo tuvo cada vez me­nos la impresión de navegar contra la corriente. Desde 1934 a 1940, Jacques Bergier fue colaborador de André Helbronner, uno de los hombres notables de nuestra época. Helbronner, asesinado por los nazis en Buchenwald, en marzo de 1944, había sido en Francia el primer catedrático de físico-química. De esta ciencia, fronteriza entre las dos disciplinas, nacieron después gran número de otras ciencias: la electrónica, la nuclear, la estereotrónica.[24] Helbronner debía recibir la gran medalla de oro del Instituto Franklin por sus descubrimientos so­bre los metales coloidales. Se había interesado igualmen­te por la licuefacción de los gases, por la aeronáutica y por los rayos ultravioleta. En 1934, se consagraba a la física nuclear y había montado, con el concurso de grupos industriales, un laboratorio de investigación nuclear, donde se obtuvie­ron resultados de gran interés hasta 1940. Helbronner era además perito ante los Tribunales para todos los asuntos referentes a la transmutación de los elementos, y esto dio ocasión a Jacques Bergier de conocer a un cierto número de falsos alquimistas, timadores o ilumi­nados; y a un alquimista verdadero. Mi amigo no supo jamás el verdadero nombre de este alquimista y, si lo hubiera sabido, se habría guarda­do muy bien de dar demasiados detalles. El hombre del que vamos a hablar desapareció hace ya mucho tiempo, sin dejar rastro visible. Ha entrado en la clandestinidad, después de haber cortado voluntariamente todos los puentes que le unían con el siglo. Bergier está conven­cido de que se trataba del hombre que, bajo el seudóni­mo de Fulcanelli, escribió allá, por el año 1920 dos li­bros extraños y admirables: Las moradas filosofales y El misterio de las catedrales. Estos libros fueron edita­dos gracias a las gestiones de M. Eugéne Canseliet, que jamás reveló la identidad del autor.[25] Figuran, cierta­mente, entre las obras más importantes sobre la alqui­mia. Manifiestan unos conocimientos y una sabiduría extraordinarios, y conocemos a más de un hombre de elevado espíritu que venera el nombre legendario de Fulcanelli. «¿Podría —escribe M. Eugéne Canseliet—, al lle­gar a la cima del conocimiento, negarse a obedecer las órdenes del Destino? Nadie es profeta en su tierra. Este antiguo adagio nos da, tal vez, la razón oculta del tras­torno que provocó, en la vida solitaria y estudiosa del filósofo, la chispa de la revelación. Bajo los efectos de esta divina llama, el hombre se consume por entero. Nombre, familia, patria, todas las ilusiones, todos los errores, todas las vanidades, caen hechos polvo. Y de estas cenizas, como el fénix de los poetas, renace una nueva personalidad. Así, al menos, lo quiere la tradi­ción filosófica. »Mi maestro lo sabía. Desapareció cuando sonó la hora fatídica, cuando se cumplió la señal. ¿Quién se atrevería a sustraerse a la ley? Yo mismo, a pesar de la laceración de una separación dolorosa, pero inevitable, si me ocurriera hoy el feliz acontecimiento que obligó a mi maestro a huir de los homenajes del mundo, no me comportaría de otra manera.» M. Eugéne Canseliet escribió estas líneas en 1925. El hombre que dejaba a su cuidado la edición de sus obras se disponía a cambiar de aspecto y de ambiente. Una tarde de junio de 1937, Jacques Bergier creyó te­ner excelentes razones para creer que se hallaba en pre­sencia de Fulcanelli. A petición de André Helbronner, mi amigo se entrevistó con el misterioso personaje en el prosai­co escenario de un laboratorio de ensayos de la Socie­dad del Gas, de París. He aquí, íntegra, su conversación: —M. André Helbronner, del que tengo entendido que es usted ayudante, anda buscando la energía nu­clear. M. Helbronner ha tenido la amabilidad de poner­me al corriente de alguno de los resultados obtenidos, especialmente de la aparición de la radiactividad co­rrespondiente al polonio, cuando un hilo de bismuto es volatilizado por una descarga eléctrica en el seno del deuterio a alta presión. Están ustedes muy cerca del éxito, al igual que algunos otros sabios contemporá­neos. ¿Me permite que le ponga en guardia? Los traba­jos a que se dedican ustedes y sus semejantes son terri­blemente peligrosos. Y no son sólo ustedes los que están en peligro, sino también la Humanidad entera. La liberación de la energía nuclear es más fácil de lo que piensa. Y la radiactividad superficial producida puede envenenar la atmósfera del planeta en algunos años. Además, pueden fabricarse explosivos atómicos con al­gunos gramos de metal, y arrasar ciudades enteras. Se lo digo claramente: los alquimistas lo saben desde hace mucho tiempo. Bergier se dispuso a interrumpirle, protestando. ¡Los alquimistas y la física moderna! Iba a prorrumpir en sarcasmos, cuando el otro le atajó: —Ya sé lo que va a decirme: los alquimistas no co­nocían la estructura del núcleo, no conocían la electri­cidad, no tenían ningún medio de detección. No pudie­ron, pues, liberar jamás la energía nuclear. No intentaré demostrarle lo que voy a decirle ahora, pero le ruego que lo repita a M. Helbronner: bastan ciertas disposi­ciones geométricas, sin necesidad de utilizar la electri­cidad o la técnica del vacío. Y ahora me limitaré a leerle unas breves líneas. El hombre tomó de encima de su escritorio la obra de Frédéric Soddy: L'interprétation du Radium, la abrió y leyó: «Pienso que existieron en el pasado civilizaciones que conocieron la energía del átomo y que fueron to­talmente destruidas por el mal uso de esta energía.» Después prosiguió: —Le ruego que admita que algunas técnicas parcia­les han sobrevivido. Le pido también que reflexione so­bre el hecho de que los alquimistas mezclaban preocu­paciones morales y religiosas con sus experimentos, mientras que la física moderna nació en el siglo xvni de la diversión de algunos señores y de algunos ricos liber­tinos. Ciencia sin conciencia... He creído que hacía bien advirtiendo a algunos investigadores, aquí y allá, pero no tengo la menor esperanza de que mi adverten­cia fructifique. Por lo demás, .no necesito la esperanza. Bergier se permitió hacer una pregunta: —Si usted mismo es alquimista, señor, no puedo creer que emplee su tiempo en el intento de fabricar oro, como Dunikovski o el doctor Miethe. Desde ha­ce un año, estoy tratando de documentarme sobre la alquimia y sólo he tropezado con charlatanes o con interpretaciones que me parecen fantásticas. ¿Podría usted, señor, decirme en qué consisten sus investiga­ciones? —Me pide usted que resuma en cuatro minutos cuatro mil años de filosofía y los esfuerzos de toda mi vida. Me pide, además, que le traduzca en lenguaje cla­ro conceptos que no admiten el lenguaje claro. Puedo, no obstante, decirle esto: no ignora usted que, en la ciencia oficial hoy en progreso, el papel del observador es cada vez más importante. La relatividad, el principio de incertidumbre, muestran hasta qué punto interviene hoy el observador en los fenómenos. El secreto de la al­quimia es éste: existe un medio de manipular la materia y la energía de manera que se produzca lo que los cien­tíficos contemporáneos llamarían un campo de fuer­za. Este campo de fuerza actúa sobre el observador y le coloca en una situación privilegiada frente al Univer­so. Desde este punto privilegiado tiene acceso a realida­des que el espacio y el tiempo, la materia y la energía suelen ocultarnos. Es lo que nosotros llamamos la Gran Obra. —Pero, ¿y la piedra filosofal? ¿Y la fabricación de oro? —Esto no son más que aplicaciones, casos particu­lares. Lo esencial no es la transmutación de los metales, sino la del propio experimentador. Es un secreto anti­guo que varios hombres encontrarán todos los siglos. —¿Y en qué se convierten entonces? —Tal vez algún día lo sabré. Mi amigo no debía volver a ver a aquel hombre, que dejó un rostro imborrable bajo el nombre de Fulcanelli. Todo lo que sabemos de él es que sobrevivió a la guerra y desapareció completamente después de la Liberación. Todas las gestiones para encontrarlo fracasaron. Henos ahora en una mañana de julio de 1945. Todavía escuálido y descolorido, Jacques Bergier, vestido de ca­qui, está forzando una caja de caudales por medio de un soplete. Es una nueva metamorfosis. Durante los últi­mos años, ha sido sucesivamente agente secreto, terro­rista y deportado político. La caja fuerte se encuentra en una hermosa villa, a orillas del lago Constanza, que fue propiedad del director de un gran «trust» alemán. Una vez abierta, la caja fuerte nos entrega su secreto: una botella que contiene un polvo extraordinariamente pe­sado. Reza el marbete: «Uranio, para aplicaciones atómicas.» Es la primera prueba formal de la existencia en Alemania de un proyecto de bomba atómica suficiente­mente adelantado para exigir grandes cantidades de ura­nio puro. Goebbels no mentía del todo cuando, desde el bunker bombardeado, hacía circular por las calles en ruinas de Berlín el rumor de que el arma secreta estaba a punto de estallar en las narices de los «invasores». Ber­gier dio cuenta del descubrimiento a las autoridades aliadas. Los americanos se mostraron escépticos y de­clararon que toda investigación sobre la energía nuclear carecía de interés. Era un ardid. En realidad, su primera bomba había estallado ya secretamente en Alamogordo, y una misión americana, bajo la dirección del físico Goudsmidt, estaba en aquellos mismos momentos en Alemania, buscando la pila atómica que el profesor Heisenberg construyó antes del hundimiento del Reich. 1. «La opinión de los más instruidos y de los más expertos es que la persona que se ocultó, o se oculta aún en nuestros días, detrás del famoso seudónimo de Fulcanelli, es el más célebre y sin duda el único alquimista verdadero (tal vez el último) de este siglo en que el átomo es rey.» Caude d'Ygé, revista Initiation et Science, n.° 44, París. En Francia no se sabía nada de cierto, pero había indicios. Y especialmente éste, para los avisados: los americanos compraban a precio de oro los manuscritos y documentos sobre alquimia. Bergier dirigió un informe al Gobierno provisional sobre la realidad probable de investigaciones sobre ex­plosivos nucleares, tanto en Alemania como en los Es­tados Unidos. Sin duda, el informe fue a parar al cesto de los papeles, y mi amigo conservó la botella, que agi­taba ante las narices de la gente, declarando: «¿Ven us­tedes esto? ¡Bastaría con que un neutrón pasara al inte­rior para que volase todo París!» Al hombrecillo de cómico acento le gustaba, sin duda, bromear, y todo el mundo se maravillaba de que un deportado recién sali­do de Mauthausen hubiese conservado tanto humor. Pero la broma perdió bruscamente toda su gracia aque­lla mañana de Hiroshima. El teléfono empezó a sonar sin descanso en la habitación de Bergier. Diversas auto­ridades competentes pedían copias del informe. Los servicios de información americanos rogaban al posee­dor de la famosa botella que se pusiera urgentemente en contacto con cierto comandante que no quería dar su nombre. Otras autoridades exigían que se apartase inmediatamente la botella de la aglomeración parisien­se. Todo en vano. Bergier explicó que, con toda seguri­dad, la botella no contenía uranio 235 puro, y que, aun­que lo contuviese, el uranio estaba sin duda por debajc de la masa crítica. En otro caso, habría estallado muchc tiempo ha. Le confiscaron su juguete, y ya no volvió a saber de él. Para consolarle, le enviaron un informe de la Dirección General de Estudios e Investigaciones Era todo lo que este organismo, dependiente de los ser­vicios secretos franceses, sabía de la energía nuclear. El informe lucía tres sellos: «Secreto», «Confidencial» «Reservado». Contenía únicamente unos recortes de la revista Sdencie et Vie. No le quedaba más remedio, para satisfacer su cu­riosidad, que ponerse en contacto con el famoso co­mandante anónimo, del cual el profesor Goudsmidt ha contado algunas aventuras en su libro Alsos. Este mis­terioso oficial, dotado de un humor negro, había dis­frazado sus servicios con la capa de una organización para la busca de las tumbas de los soldados americanos. Estaba muy agitado y parecía que lo espoleaban desde Washington. Quería saber ante todo lo que Bergier ha­bía logrado descubrir o adivinar sobre los proyectos nucleares alemanes. Pero, sobre todo, era indispensable para la salvación del mundo, para la causa aliada y para el ascenso del comandante, encontrar urgentemente a Eric Edward Dutt y al alquimista conocido por el nombre de Fulcanelli. Dutt, sobre el cual Helbronner había sido llamado un día a declarar, era un hindú que pretendía tener ac­ceso a unos manuscritos antiquísimos. Afirmaba haber extraído de ellos ciertos métodos de transmutaciones de los metales, y, por medio de una descarga condensada a través de un conductor de boruro de tungsteno, obtenía señales de oro en los productos recogidos. Re­sultados análogos serían obtenidos mucho más tarde por los rusos, aunque utilizando potentes aceleradores de partículas. Bergier no pudo ser de gran utilidad al mundo li­bre, a la causa aliada y al ascenso del comandante. Eric Edward Dutt, colaboracionista, había sido fusilado por el contraespionaje francés en África del Norte. En cuanto a Fulcanelli, se había esfumado para siempre. Sin embargo, el comandante, en prueba de agrade­cimiento, hizo llevar a Bergier, antes de su aparición, las pruebas de imprenta de la memoria: Sobre la utiliza­ción militar de la energía atómica, por el profesor H. D. Smyth. Era el primer documento verdadero sobre la cuestión. Ahora bien, este texto contenía curiosas confirmaciones de las palabras formuladas por el alquimis­ta en junio de 1937. La pila atómica, útil esencial para la fabricación de la bomba, era, efectivamente, «una disposición geométrica de sustancias extremadamente puras». En un principio, este útil, tal como había dicho Fulcanelli, no requería la electricidad ni la técnica del vacío. La memoria de Smyth aludía igualmente a radiaciones venenosas, a ga­ses, a polvos radiactivos de extremada toxicidad y que podían prepararse en grandes cantidades con relativa fa­cilidad. El alquimista había hablado de un posible enve­nenamiento de todo el planeta. ¿Cómo un investigador oscuro, aislado, místico, había podido prever o conocer esto? «¿De dónde te viene esto, alma del hombre, de dónde te viene esto?» Hojeando las pruebas de la memoria, mi amigo re­cordaba también este pasaje de De Alchimia, de Alber­to el Magno: «Si tienes la desgracia de introducirte cerca de los príncipes y de los reyes, no cesarán de preguntarte: "Y bien, maestro, ¿cómo va la Obra? ¿Cuándo veremos por fin algo hueno?" Y, en su impaciencia, te llamarán pillo y tramposo y te producirán toda suerte de moles­tias. Y si no llegas a buen fin, sentirás todo el peso de su cólera. Si, por el contrario, tienes éxito, te guardarán con ellos en perpetuo cautiverio, con la intención de hacerte trabajar en su provecho.» ¿Había sido por esto por lo que Fulcanelli había desaparecido y los alquimistas de todos los tiempos ha­bían guardado celosamente su secreto? El primer y último consejo dado por el papiro Harris era: «¡Cerrad las bocas! ¡Cerrad las bocas!» Años después en Hiroshima, el 17 de enero de 1955, Oppenheimer declararía: «En un sentido profundo que ninguna ridiculez barata podría borrar, nosotros, los sa­bios, hemos conocido el pecado.» Y, mil años antes, un alquimista chino había escrito: «Sería un terrible pecado revelar a los soldados el secreto de tu arte. ¡Atención! ¡Que no haya siquiera un insecto en el cuarto en que trabajas!» IV El alquimista moderno y el espíritu de investigación. — Descripción de lo que hace un alquimista en su la­boratorio. — La repetición indefinida del experimento. —¿Qué espera? — La preparación de las tinieblas. —El gas electrónico. — El agua disolvente. — La pie­dra filosofal, ¿es energía en suspensión? — La transmu­tación del propio alquimista. — La verdadera metafísi­ca empieza más allá. El alquimista moderno es un hombre que lee los tratados de física nuclear. Tiene por cierto que las transmutaciones y otros fenómenos todavía más ex­traordinarios pueden lograrse por medio de manipula­ciones y con un material relativamente simple. En los alquimistas contemporáneos volvemos a encontrar el es­píritu del investigador aislado. La conservación de un espíritu tal es preciosa en nuestra época. En efecto, he­mos acabado por creer que el proceso de los aconteci­mientos ya no es posible sin un equipo numeroso, sin aparatos enormes y sin un considerable empleo de di­nero. Sin embargo, los descubrimientos fundamentales, como, por ejemplo, la radiactividad o la mecánica on­dulatoria, han sido realizados por hombres aislados. América, que es el país de los grandes equipos y de los enormes medios, envía hoy sus agentes por el mundo en busca de espíritus originales. El director de la inves­tigación científica americana, el doctor James Killian, declaró en 1958 que era perjudicial prestar únicamente confianza al trabajo colectivo y que había que llamar a los hombres solitarios, portadores de ideas originales. Rutherford efectuó trabajos capitales sobre la estructu­ra de la materia valiéndose de latas de conserva y de ca­bos de cordel. Jean Perrin y Madame Curie, antes de la guerra, enviaban a sus colaboradores al Marché aux Puces, los domingos, a buscar un poco de material. Na­turalmente, los laboratorios provistos de grandes má­quinas son necesarios, pero sería importante organizar una cooperación entre éstos y los equipos de solitarios originales. Sin embargo, los alquimistas eluden la invi­tación. Su norma es el secreto. Su ambición es de orden espiritual. «Está fuera de duda —escribe René Alleau— que las manipulaciones de la alquimia sirven de soporte a un ascetismo interior.» Si la alquimia contiene una ciencia, esta ciencia no es más que un medio de tener acceso a la conciencia. Importa, pues, que no trascienda al exterior, donde se convertiría en un fin.