Podcasts about ff0000

Share on
Share on Facebook
Share on Twitter
Share on Reddit
Share on LinkedIn
Copy link to clipboard
  • 16PODCASTS
  • 410EPISODES
  • 7mAVG DURATION
  • 5WEEKLY NEW EPISODES
  • May 13, 2022LATEST

POPULARITY

20122013201420152016201720182019202020212022


Best podcasts about ff0000

Latest podcast episodes about ff0000

Un Mensaje a la Conciencia
«El camino de la vida»

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later May 13, 2022 4:01


(Antevíspera del Día Internacional de la Familia) (Canción cantada por Carlos Rey en audio y en video) En 1991, fue elegida como «La canción más bella de Colombia», y en diciembre de 1999, como «La canción colombiana del siglo veinte», en ambas ocasiones por votación nacional en concursos convocados por RCN (Radio Cadena Nacional). Su compositor, Héctor Ochoa Cárdenas, nació en Medellín, Antioquia, en 1934. El tema de la canción es «El camino de la vida»: De prisa como el viento van pasando los días y las noches de la infancia. Un ángel nos depara sus cuidados mientras sus manos tejen las distancias. Después llegan los años juveniles: los juegos, los amigos, el colegio. El alma ya define sus perfiles, y empieza el corazón de pronto a cultivar un sueño. Y brotan, como un manantial, las mieles del primer amor.     El alma ya quiere volar, y vuela tras una ilusión. Y aprendemos que el dolor y la alegría son la esencia permanente de la vida. Y luego, cuando somos dos en busca de un mismo ideal, formamos un nido de amor, refugio que se llama hogar, y empezamos otra etapa del camino: un hombre, una mujer, unidos por la fe y la esperanza. Los frutos de la unión que Dios bendijo alegran el hogar con su presencia. ¿A quién se quiere más si no a los hijos? Son la prolongación de la existencia. Después ¡cuantos esfuerzos y desvelos para que no les falte nunca nada, para que cuando crezcan lleguen lejos y puedan alcanzar esa felicidad tan anhelada! Y luego cuando ellos se van, algunos sin decir adiós, el frío de la soledad golpea nuestro corazón. Es por eso, amor mío, que te pido por una y otra vez, si llego a la vejez, que estés conmigo. Gracias a Dios, el compositor Héctor Ochoa, que es el hijo número trece de los veinte que tuvieron sus padres, «frutos de la unión que Dios bendijo», no se desvió de su propio «camino de la vida» por seguir el consejo de su padre, el maestro, músico y compositor Eusebio Ochoa. Es que su padre había insistido en que «ser músico y compositor no ofrecía un futuro económicamente asegurado», sin imaginarse jamás que algún día habría más de cuarenta versiones grabadas y se venderían más de dos millones de copias de esta canción cuyo éxito, a juicio de Héctor mismo, se debe a que cada persona se identifica con ella y la define como un himno a los hijos, a la familia, al amor y a la vida.1 Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 «Héctor Ochoa Cárdenas (Compositor)», Colombianos destacados, Colombia.com En línea 5 noviembre 2007.

Un Mensaje a la Conciencia
«Mi novio tiene actitudes muy feas»

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later May 12, 2022 4:01


En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos: «He soñado con tener una familia. Yo no tuve a mis padres. En mi corazón está ese vacío. Por eso, para mí, el matrimonio significa mucho y es para toda la vida. »Tengo un novio, pero no veo que esté interesado en casarse. Además, tiene actitudes muy feas. No me llama, no me escribe, y me bloquea en las redes sociales. »Siento que estoy perdiendo el tiempo con esta relación. Tenemos cuatro años de noviazgo, y ni siquiera se ha comprometido conmigo.... Quiero dejarlo porque siento que no seré feliz con él. ¿Será que podré olvidarlo con el paso del tiempo?» Este es el consejo que le dio mi esposa: «Estimada amiga: «¡Nosotros creemos que usted jamás debe olvidar a este hombre! ¡Debe más bien recordarlo como ejemplo de todo lo que usted no quiere en una relación sentimental! »Es difícil imaginar por qué se ha quedado con semejante hombre durante cuatro largos años. Usted reconoce su mala actitud y cómo le falta al respeto, y sin embargo ha seguido justificando esa conducta. Hay una norma que al parecer usted hasta ahora desconoce a pesar de lo cierta que es. Dice así: “Siempre el hombre que la trate mal antes del matrimonio la tratará peor después del matrimonio”.... »Si bien usted merece tener la familia amorosa con la que ha soñado, es posible que deba examinar sus prioridades. ¿Qué es más importante: tener un novio a pesar de que la hace infeliz, o buscar la felicidad por sí misma a pesar de no tener novio? Si su enfoque es tener un hombre a su lado, tendrá la tendencia a conformarse con cualquiera que esté disponible, mientras que si su enfoque es encontrar la felicidad por sí misma, entonces sólo se conformará con un novio que la valore y la trate como un tesoro. »Hay muchos niños que no tienen padres, tal como no los tuvo usted. Ellos desean y sueñan con tener una familia amorosa. Usted pudiera donar su tiempo como voluntaria en una organización que ayuda a tales niños. Pudiera considerar acoger a niños que necesitan un hogar por determinado tiempo, o incluso adoptar a uno o dos niños. No desperdicie más años esperando tener un hombre a su lado. Muéstreles amor a quienes están desesperados por recibirlo. »El apóstol Santiago enseñó: “La religión pura y sin mancha delante de Dios el Padre es ésta: ayudar a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y no mancharse con la maldad del mundo.”1 Esta enseñanza nos hace ver que usted agradará a Dios mismo si se enfoca en ayudar a los niños que la necesitan, y no en buscar un hombre que esté dispuesto a casarse con usted. Si Dios sabe que lo que más le conviene es que se case, entonces es capaz de enviarle al hombre indicado cuando usted ni siquiera lo esté buscando.» Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en el sitio www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 694. Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Stg 1:27

Un Mensaje a la Conciencia
Armas, fuego y carne asada

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later May 11, 2022 4:01


Andaba de cacería, armado de arco y flechas, cuando se encontró con una sombra. Intentó atraparla de uno y otro modo, pero fracasó. Por fin alzó los ojos, y vio que el dueño de la sombra era un muchacho que estaba tendido en lo alto de una peña. El joven se llamaba Botoque y pertenecía a la tribu kayapó. Estaba casi muerto de hambre. Con las pocas fuerzas que le quedaban, no logró más que balbucear unas palabras. El extraño bajó el arco y lo invitó a su casa a comer carne asada. El muchacho no sabía cómo era la carne «asada», pero aceptó la invitación y se dejó caer sobre el lomo del hospitalario cazador. —Esa criatura que traes no es hijo tuyo —le reprochó su mujer cuando llegó a casa. —Pues ahora sí lo es —replicó el cazador. Ese día Botoque descubrió el fuego. Por primera vez vio un horno de piedra y disfrutó del sabor de la carne asada de tapir y de venado. Observó que el fuego ilumina y calienta. Y por si eso fuera poco, su anfitrión le proveyó de arco y flechas y le enseñó no sólo a cazar sino a defenderse. Todo eso Botoque se lo agradeció matándole a la mujer, la pobre ama de casa que no había hecho más que brindarle el calor de su hogar. Acto seguido, el ingrato huésped salió corriendo y no se detuvo hasta llegar a su pueblo. Allí de regreso el joven asesino les contó a los suyos lo sucedido y les mostró lo que hasta ese momento tampoco ellos habían visto: el arma nueva y la carne asada. Entonces los kayapó tramaron cómo apoderarse del fuego y de las armas del desdichado cazador, y Botoque los condujo a la remota vivienda donde llevaron a cabo el desalmado plan. ¡Con razón que desde entonces aquel cazador, el temible jaguar, odia a los hombres! Del fuego no le quedó más que la memoria y el reflejo que brilla de noche en sus pupilas. Y ahora sale solo de cacería, sólo con sus colmillos y sus garras, y regresa para comerse crudas sus presas.1 De ahí que este relato encaje perfectamente en el primer tomo de la serie Mitológicas, al que el escritor Claude Lévi-Strauss le puso por título «Lo crudo y lo cocido».2 Afortunadamente muchos de nosotros no sabemos lo que es sufrir el despojo de lo que más preciamos. Pero hay otros que viven con la memoria y el cuerpo marcados por el perverso robo a temprana edad de su virginal inocencia. Así como aquel mitológico jaguar, son víctimas de violación por personas en las cuales tenían amplia razón para confiar. A todos nos urge comprender que en tales circunstancias podemos acudir a Cristo, el Bálsamo divino. Sólo Él tiene poder sobrenatural para curar nuestro corazón herido y nuestro espíritu maltratado, reavivar el fuego de nuestro amor propio y armarnos de valor para volver a confiar.3 Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Eduardo Galeano, Memoria del fuego I: Los nacimientos (Madrid: Siglo XXI Editores, 18a ed., 1991), pp. 24-25. 2 Galeano, p. 325. 3 Heb 4:4‑16; 13:1-6; Jn 7:28; Lc 6:27‑28

Un Mensaje a la Conciencia
«Las manos de mi madre»

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later May 10, 2022 4:01


(Día de la Madre en El Salvador) Manos las de mi madre, tan acariciadoras, tan de seda, tan de ella, blancas y bienhechoras... ¡Sólo ellas son las santas, sólo ellas son las   que aman, las que todo prodigan y nada me reclaman! ¡Las que por aliviarme de dudas y querellas, me sacan las espinas y se las clavan ellas! Para el ardor ingrato de recónditas penas, no hay como la frescura de esas dos azucenas. ¡Ellas cuando la vida deja mis flores mustias     son dos milagros blancos apaciguando angustias! Y cuando del destino me acosan las maldades, son dos alas de paz sobre mis tempestades… ¡Ellas son las celestes; las milagrosas, ellas, porque hacen que en mi sombra me florezcan estrellas! Para el dolor, caricias; para el pesar, unción: ¡son las únicas manos que tienen corazón! (Rosal de rosas blancas de tersuras eternas: Aprended de blancuras en las manos maternas.) Yo que llevo en el alma las dudas escondidas, cuando tengo las alas de la ilusión caídas, ¡las manos maternales aquí en mi pecho son como dos alas quietas sobre mi corazón! ¡Las manos de mi madre saben borrar tristezas! ¡Las manos de mi madre perfuman con ternezas!1 Con este poema que lleva por título «Las manos de mi madre» el poeta salvadoreño Alfredo Espino, en su obra titulada Jícaras tristes, le rinde homenaje a la mujer que marcó su vida como ninguna otra. Según el prologuista Francisco Andrés Escobar, uno de los factores más influyentes en la vocación de Alfredo Espino fue su madre, doña Enriqueta Najarro: «Hija de un abogado y hombre de letras, fue maestra, poetisa y, sobre todo, mujer dedicada al hogar. Nunca ejerció el oficio docente. Sus habilidades educativas las realizó en sus hijos, sobre todo en aquellos... cuyas propensiones literarias se acercaban mucho a la vocación poética de ella.... »La madre del poeta tuvo en él a un excelente discípulo privado y a un hijo en quien vio prolongadas sus personales inclinaciones literarias. “Él le enseñaba los versos a mi mamá. Ella lo apoyaba y lo aconsejaba”[, recuerda su hermana Hortensia]. »Desde sus primeros años de infancia, Alfredo fue callado, apartado, dueño de una fuerte propensión a la melancolía alternada con períodos o momentos de euforia. Cuenta su hermana: “A veces le agarraban tristezas. Se encerraba entonces en una sala, y únicamente mi mamá lo podía consolar con sus palabras y sus caricias.”»2 Gracias a Dios, los que no tienen una madre que sepa borrar sus tristezas y que los consuele con sus palabras y sus caricias, ya sea porque nunca la tuvieron o porque ha fallecido, pueden recibir aliento de estas palabras del profeta Isaías: «Así dice el Señor: “Como madre que consuela a su hijo, así yo los consolaré a ustedes.”»3 De ahí que, al igual que el apóstol Pablo, puedan decir: «Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre misericordioso y Dios de toda consolación, quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones».4 Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Alfredo Espino, Jícaras tristes (Santa Tecla, El Salvador: Clásicos Roxsil, 2001), p. 127. 2 Francisco Andrés Escobar, «Con el alma descalza»: Introducción a Jícaras tristes (Santa Tecla, El Salvador: Clásicos Roxsil, 2001), pp. 11,13,14. 3 Is 66:13 4 2Co 1:3-4

Un Mensaje a la Conciencia
La transformación de Rossana

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later May 9, 2022 4:01


Rossana era una niña italiana muy atractiva pero descuidada. Todo el día andaba por las calles descalza, despeinada, con la ropa hecha jirones, y nunca se lavaba la cara ni las manos. Tenía una amiga a la que llamaba «su mejor amiga». Era una bella estatua de mármol que había en el parque. Para Rossana, la estatua representaba una niña de su misma edad y porte. Todos los días Rossana la contemplaba y, en su inocencia infantil, conversaba con ella y le contaba todo lo que tenía que ver con su vida. Un día Rossana observó que la estatua estaba bien peinada y tenía las manos limpias. A fin de parecerse a su amiguita de mármol, corrió a su casa, se lavó y se peinó. Otro día notó que la estatua calzaba lindos zapatos blancos, y recordó que en su casa ella tenía un par de zapatos nuevecitos. Así que fue a su casa y se puso medias y zapatos. El día siguiente Rossana observó que el vestido de su amiguita, la estatua, estaba pulcro y elegante, mientras que el de ella estaba hecho jirones. De modo que volvió a su casa y se puso el mejor vestido que tenía. Cuando regresó al parque el próximo día, notó los hermosos aretes y el bonito anillo que tenía la estatua, y como en su casa ella tenía esas pequeñas joyas, fue y se las puso. Así, sin darse cuenta, Rossana fue transformándose, copiando de su amiga, la estatua del parque, sus vestidos, sus adornos y su pulcritud. En menos de una semana la niña había cambiado de aspecto a tal grado que le hubiera sido imposible ocultar su hermosura de haber querido hacerlo, pues resplandecía como una mañana de primavera. Si bien Rossana se dedicó a imitar a su amiga, que no era más que la estatua de un parque, con mucha más razón debemos nosotros empeñarnos en imitar a Jesucristo, el Hijo de Dios, que es nuestro Creador, sobre todo los que decimos ser cristianos. En nuestra cultura iberoamericana muchas personas se consideran cristianas, pero muy pocas comprenden el sentido original de ese adjetivo. Durante el primer siglo, los que se llamaban cristianos se identificaban de ese modo con Cristo, su Señor y Maestro. Lo hacían no sólo para indicar que eran seguidores de Cristo, sino también para indicar su deseo de imitarlo a Él en todo, hasta en la muerte. Lamentablemente en el transcurso de los siglos la pureza del significado del adjetivo «cristiano» se ha diluido al extremo de definirse como «expresión indeterminada para referirse a una persona cualquiera»,1 como «hermano o prójimo» y, en sentido coloquial, como «persona o alma viviente».2 ¡Con razón hay en la actualidad tantos presuntos cristianos que en nada se parecen a Cristo! Es hora de que volvamos a las raíces del cristianismo. Imitemos a Cristo como lo imitaba el apóstol Pablo.3 De hacerlo así, San Pablo nos asegura que «todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos como en un espejo la gloria del Señor, [seremos] transformados a su semejanza con más y más gloria...».4 Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Diccionario de uso del español de María Moliner (Edición Electrónica, Versión 2.0). 2 Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española (Vigésima Segunda Edición). 3 1Co 11:1 4 2Co 3:18

Un Mensaje a la Conciencia
¿Timidez o ansiedad social?

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later May 7, 2022 4:01


En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue: «Tengo veintiún años y soy estudiante de derecho. Desde niño he sido tímido.... [No he] tenido novia porque no [soy muy sociable]. No me gusta pelear ni discutir, y siempre trato de tragarme las ofensas de los demás.... Desde quinto semestre me empezaron a exigir que hablara más, lo cual he intentado con insistencia. Sin embargo, siento que tanta presión... me tiene en la depresión.... »Estoy actualmente... cursando una materia llamada “Consultorio jurídico” en la que debo preguntar mucho y llevar una gran responsabilidad. Agradecería enormemente un consejo.» Este es el consejo que le dio mi esposa: «Estimado amigo: »¡Lo felicito por el éxito académico que ha tenido! Ha seguido progresando, a pesar de las dificultades, y está encaminado a una carrera satisfactoria. »Usted pudiera ser tímido, tal como afirma, y si es así, entonces lo animamos a que lea y ponga en práctica las sugerencias del Caso 69 en www.conciencia.net. Sin embargo, al parecer sus dificultades son más serias que la simple timidez. Creemos que le serviría consultar a un médico que pueda examinarlo a fin de comprobar si sufre de trastorno de ansiedad social.... »¿Evita usted situaciones en las que tenga que interactuar con los demás? ¿Interfiere esa ansiedad con las rutinas normales de la vida? ¿Teme que alguien lo humille o lo avergüence? ¿Cree que otros lo están juzgando, o que usted es inferior a los demás? Si la respuesta a cualquiera de esas preguntas es afirmativa, entonces necesita consultarle sus temores a un médico. No es probable que ese tipo de pensamientos ansiosos y constantes desaparezcan por sí solos, y la ayuda profesional hará que se recupere más rápido. »Mientras tanto, anote los pensamientos de temor que se repiten sin cesar. Luego reflexione sobre cada uno de esos temores y la probabilidad de que se hagan realidad. Anote sus conclusiones acerca del temor. Cuando vuelva a surgir el mismo pensamiento, lea otra vez lo anotado y repase mentalmente sus conclusiones anteriores. Si tiene algo más que añadir, también anote eso. Puede ser muy provechoso sacar a la luz esos temores acumulados en la mente. »Lo que más puede serle de ayuda es comprender que Dios lo ama y lo acepta tal como es usted. Él no lo juzga ni lo condena por esos pensamientos ansiosos, pero sí desea que usted lo busque a Él a la vez que Él lo está buscando a usted. Él quiere darle la fortaleza para examinar sus temores irracionales y permitirle cambiar la manera en que usted piensa. El amor de Dios hacia usted tiene el poder para hacerle la guerra a sus temores.1 Pídale que le ayude a afrontar cada temor y que le dé tranquilidad. Sólo Él tiene el poder necesario para hacerlo, pero es un proceso que exigirá tiempo y esfuerzo. »¡No se dé por vencido!» Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, se puede leer si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 565. Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 1Jn 4:18a

Un Mensaje a la Conciencia
«La muerte de una persona amada»

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later May 6, 2022 4:01


«Al cabo de algunos años de peregrinaciones, atendí a las súplicas de mi padre: »—Ven –decía en la última carta—. ¡Si no vienes deprisa, encontrarás muerta a tu madre! »Esta última palabra fue para mí un golpe. Yo amaba a mi madre; tenía grabada la escena de la última bendición que me había dado, a bordo del barco. “Mi desdichado hi­jo, nunca más te veré”, sollozaba la pobre señora estrechán­dome contra su pecho. Y esas palabras resonaban ahora en mis oídos, como una profecía realizada. »Adviértase que yo estaba en Venecia.... Dejé todo y me disparé como una bala en dirección a Río de Janeiro.... »... Mi padre me abrazó con lágrimas. —A tu mamá le queda poco tiempo de vida —me dijo. »En efecto, no era ya el reumatismo lo que la mataba; era un cáncer en el estómago. La infeliz sufría de un modo cruel, porque el cáncer es indiferente a las virtudes del enfermo.... »El dolor aflojó por un rato las tenazas. Una sonrisa ilu­minó el rostro de la enferma, sobre el cual la muerte agitaba el ala eterna. Era más una calavera que un rostro.... Le quedaban los hue­sos, que no adelgazan nunca. Apenas podía reconocerla; ha­cía ocho o nueve años que no nos veíamos. Arrodillado, al pie de la cama, con sus manos entre las mías, me quedé mu­do y quieto, sin atreverme a hablar, porque cada palabra se­ría un sollozo, y nosotros temíamos ponerla sobre aviso acer­ca del final. ¡Vano temor! Ella sabía que estaba a punto de morir; me lo dijo. Lo comprobamos la mañana siguiente. »Larga fue la agonía —larga y cruel—, de una crueldad mi­nuciosa, fría, insistente, que me hizo sufrir y me dejó estupe­facto. Era la primera vez que yo veía morir a alguien. Co­nocía la muerte de oídas; como muchos, la había visto ya petrificada en el rostro de algún difunto que acompañé al cementerio.... Pero ese duelo del ser y del no ser, la muerte en ac­ción, dolorida, encogida, convulsa,... la muerte de una persona amada, esa fue la prime­ra vez que la pude ver de frente. »No lloré. Me acuerdo de que no lloré durante el espectáculo: Tenía los ojos pasma­dos, la garganta anudada, la conciencia boquiabierta. ¿Qué? Una criatura tan dócil, tan encantadora, tan santa, que nunca jamás había hecho derramar una lágrima de dis­gusto; madre cariñosa, esposa inmaculada, ¿era necesario que muriera así, atormentada, mordida por el diente tenaz de una dolencia sin misericordia? Confieso que todo aque­llo me pareció oscuro, incongruente, insano...»1 Para los que hemos visto morir así a un ser querido, nos identificamos mucho más de lo que quisiéramos con Brás Cubas, quien nos narra los crueles pormenores de esa agonía por medio de la pluma del célebre escritor brasileño Machado de Assis en su obra clásica titulada Memorias póstumas de Brás Cubas. Pero conste que es saludable que lloremos, como lo hizo Jesucristo mismo ante el sepulcro de un ser querido; y que permitamos que nos infundan aliento las palabras de consuelo que Él pronunció en aquella ocasión: «Yo soy la resurrección y la vida —dijo Cristo—. El que cree en mí vivirá, aunque muera».2 Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Machado de Assis, Memorias póstumas de Brás Cubas, 1a. ed.,  trad. Adriana Amante (Buenos Aires: Ediciones de la Flor, 2003), pp. 96-98. 2 Jn 11:25,35

Un Mensaje a la Conciencia
A pesar de todo lo que ella ha hecho

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later May 5, 2022 4:01


En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue: «Después de diez años de matrimonio, mi esposa se quiere separar a pesar de que tenemos dos hijos.... Me ha dicho que ya no me quiere. Pero aunque me ha ocultado algunas cosas incorrectas que hizo, yo no quiero separarme porque... tengo miedo de perder mi salvación al buscar otra pareja, y no quiero que mis hijos crezcan sin un hogar estable. »No sé qué hacer.... Estoy muy angustiado. Quisiera saber lo que Dios me permite o no hacer, para no perder mi salvación.» Este es el consejo que le dio mi esposa: «Estimado amigo: »Lamentamos los problemas que ha tenido en su matrimonio. Sabemos que es muy difícil de afrontar, no sólo para usted sino también para sus hijos. ¡Nos alegramos de que esté preocupado por el bienestar de ellos! »... La palabra “salvación” que emplea usted nos hace pensar en un hombre que ha caído al agua desde un barco. El hombre está luchando para mantenerse a flote en el agua y se encuentra en grave peligro de hundirse bajo las olas. Pero los que están a bordo del barco agarran un chaleco llamado “salvavidas”, se lo arrojan, y el hombre se aferra a él. Estaba casi perdido, pero ahora se ha salvado. »Nosotros creemos que todos estábamos en peligro de perdición eterna a causa de nuestros propios pecados... pero [que] Dios dispuso... un Salvavidas para salvarnos de estar perdidos eternamente. Ese Salvavidas era Jesucristo su Hijo.... Cristo sufrió el castigo por todos nuestros pecados al morir en una cruz. Como resultado, podemos ser salvos si creemos en Él y aceptamos lo que hizo por nosotros. »Usted ya ha tenido la experiencia de la salvación por haber aceptado a Cristo, y ahora siente temor de que suceda algo que le quite esa salvación. Pero Jesús dijo que nadie nos la puede quitar.1 »Dios espera que usted haga todo lo posible para restaurar su matrimonio. Él espera que cumpla con los votos de fidelidad que se hicieron el uno al otro. Muéstrele a su esposa el amor de Dios al aceptarla tal como es, a pesar de todo lo que ella ha hecho. Asegúrele que usted no se dará por vencido en cuanto al matrimonio. Y busque consejería matrimonial para los dos. »Si su esposa quiere divorciarse, entonces, dependiendo de las leyes que rijan en su país, es posible que usted no pueda detenerla. Sin embargo, no tiene usted que consentir con el divorcio, ni tiene que abandonar su hogar. Pase más bien mucho tiempo en compañía de sus hijos, de modo que sientan la seguridad de saber que usted no los abandonará a no ser que un juez lo exija.  Invierta todo su tiempo y esfuerzo en la familia que tiene, y ni siquiera contemple una vida sin ella. Permita que Dios lo guíe día tras día y que le enseñe cómo mostrar su amor a todos los que lo rodean.» Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo puede leerse con sólo pulsar la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 693. Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Jn 10:28

Un Mensaje a la Conciencia
Campeón desde el vientre de su madre

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later May 4, 2022 4:01


Flor Marina Gómez tenía veintidós años y trabajaba en una empresa agrícola en Zipaquirá, Colombia. A lo largo de nueve meses de embarazo, no dejó de seleccionar los mejores claveles para la exportación. En la enfermería de la empresa misma determinaron que la hora había llegado, así que la trasladaron de inmediato al hospital del municipio. Lamentablemente, el centro de salud estaba en huelga, de modo que ese día sólo estaban atendiendo urgencias. Luego de hacerle un tacto nada más, le dijeron que contaba con suficiente tiempo para ser atendida en Bogotá. Como no hubo ambulancia, le tocó pagar el alto precio de un taxi para que la llevara junto con su esposo hasta la clínica San Pedro Claver. Allí un celador accedió por fin a que entrara por urgencias, donde la colocaron en una camilla en medio de un corredor lleno de pacientes. Cuando le dieron un medicamento para inducir el parto, la dosis resultó tan alta que le produjo taquicardia. Otra parturienta, al ver que la pobre estaba sudando profusamente y sangrando, gritó para llamar la atención. «Ahí sí me llevaron a la sala de partos», contó Flor Marina posteriormente. Tan pronto como dio a luz, fue a examinar de arriba a abajo al recién nacido, contando los dedos y memorizando cada parte de su cuerpecito. «Había muchas mamás y me dio miedo que me lo cambiaran», explicó. Unas horas más tarde despertó en cuidados intensivos y se angustió al no ver a su bebé. Al preguntar, le respondieron que estaba en una sala cuna y que tendría que esperar para verlo. No obstante, a duras penas ella se puso de pie y caminó por el pasillo hasta llegar a una sala llena de bebitos. ¡Pero no vio ahí al suyo! No fue sino hasta once horas después del parto que volvió a ver a su recién nacido. Cuando lo tuvo entre los brazos, lo examinó de nuevo, buscando una mancha en la cadera que había notado apenas nació. Pero no bien había terminado la inspección, le pidieron que abandonara la clínica porque el lugar estaba muy lleno. Así que salió junto con su esposo para tomar otro taxi de regreso a Zipaquirá. «No trabajé durante seis meses para poder cuidarlo», declaró Flor Marina. La primera vez que el niño montó en bicicleta fue a los cinco años. La primera carrera en que se destacó fue a los nueve, en el Instituto de Recreación y Deporte de Zipaquirá. Un amigo de la familia prestó el dinero para pagar la inscripción. La ganó sobradamente, por lo que recibió un trofeo, un uniforme y una beca para entrenar. Ese día se convenció de que quería ser ciclista. Pero nadie pudo haberse imaginado que aquel retoño llegaría a ser un insuperable clavel ciclístico para la exportación: ¡el primer colombiano e hispanoamericano en ganar un Tour de Francia! ... a no ser que reconociera que, desde el vientre de su madre, Egan Bernal Gómez estaba dotado para vencer todo obstáculo que le saliera al paso.1 Gracias a Dios, así como el salmista David, que tuvo que superar grandes obstáculos para llegar a ser rey de Israel, también Egan Bernal, al ser coronado campeón del Tour de Francia, bien pudo haberle dicho a su Creador: Tú me sacaste del vientre materno;            me hiciste reposar confiado            en el regazo de mi madre. Fui puesto a tu cuidado            desde antes de nacer; desde el vientre de mi madre            mi Dios eres tú.2 Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Camilo Amaya, «Egan Bernal, un campeón desde antes de nacer», Diario El Espectador, 28 julio 2020 En línea 24 noviembre 2021. 2 Sal 22:9-10 (NVI)

Un Mensaje a la Conciencia
«No sé si contarles a mis padres»

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later May 3, 2022 4:01


En este mensaje tratamos el siguiente caso de una joven que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos: «Yo soy una chica de quince años. Hace tiempo, un joven se me declaró, y yo no lo acepté; pero luego de insistirme mucho, me dejé besar.... »Resultó que él tiene diecinueve años y tiene un hijo.... Desde entonces, yo comencé a rechazarlo, y él me dijo que todavía tiene una [cuenta] pendiente conmigo. No sé exactamente [a] qué se refiere, pero tengo miedo. Me habla por Internet y, no sé, me da indirectas.... Él siempre para con chicos que son maleantes, y eso me da miedo. No sé si quiere hacerme daño o [si debo] contarles la verdad a mis padres.... »Si pudiera volver el tiempo atrás, nunca lo habría conocido.... ¡Por favor, ayúdenme! No sé qué hacer. ¡Estoy desesperada!» Este es el consejo que le dimos: «Querida amiga: »¿Sabías que el temor es una alarma que Dios nos dio para advertirnos de que algo anda mal? ¿Qué hacemos cuando suena una alarma contra incendios? ¡Echamos a correr! Y les advertimos a otros acerca del peligro. Así mismo debes reaccionar ante la alarma contra el temor que estás sintiendo.... »Tu inteligencia y sentido común ya te indicaron lo que debes hacer. ¡Sí, cuéntales a tus padres de inmediato! No importa que tal vez no te estés llevando bien con ellos ahora mismo.... »El relato más antiguo de la historia universal tiene que ver con una joven llamada Eva.1 Dios le dijo a Eva que del fruto de los árboles que Él plantó para ella en el jardín, ella podía comer de todos, menos de uno. Eva sin duda tenía la intención de obedecer esa regla. Pero un día, cuando estaba sola, conoció a una criatura que pretendía saber mucho más que ella. Aquella criatura comenzó a tratar de convencerla de que tal regla en realidad no importaba, y que le convendría hacer caso omiso y comer del apetitoso fruto prohibido. »... Eva... dejó que la criatura, que era Satanás mismo,2 la engañara convenciéndola de que quería lo mejor para ella a diferencia de aquel Ser Supremo que había establecido la regla. Así que, en vez de echar a correr, en vez de contarle a su esposo, en vez de obedecer la regla, Eva comió del fruto. Ese acto sencillo fue el comienzo de los problemas para toda la humanidad. »Hay varias lecciones buenas que podemos aprender de esa historia verídica de Eva. En primer lugar, al parecer ella no tenía la menor idea de que corría peligro. Esto nos enseña el valor de hablar con nuestros familiares y amigos acerca de ciertos peligros.... »En segundo lugar, podemos aprender de Eva que es muy importante consultar con un amigo de confianza o con un familiar antes de tomar la decisión de comunicarnos con alguien a quien no conocemos.... »Por último, aprendemos que se han establecido las reglas para protegernos. Quizá no nos gusten. Quizá pensemos que limitan nuestras libertades. Y tal vez hasta creamos que el hacer lo que nos place nos conviene más. Pero a la larga, afrontamos serias consecuencias cuando optamos por desobedecer esas reglas. »¡No seas como Eva! »Linda y Carlos Rey.» El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, se puede leer si se pulsa el enlace en www.conciencia.net que dice: «Caso de la semana», y luego el enlace que dice: «Caso 36». Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Gn 3 2 Ap 12:9; 20:2

Un Mensaje a la Conciencia
¿Una mascota o un esposo?

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later Apr 28, 2022 4:01


En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos: «Tengo un hermoso hogar con un esposo maravilloso y una hija de seis años. Yo deseaba tener más hijos, pero mi esposo se niega debido a que un nuevo embarazo puede poner en riesgo mi vida.... Me ha costado mucho acostumbrarme a la idea de que no tendré más hijos.... »Logré que mi esposo me permitiera tener una mascota... pero al día siguiente de la llegada del animal, mi esposo se enfermó [con alergias tan severas que]... se ha ido a vivir temporalmente a otra casa.... »Para restaurar la unión familiar, tengo que devolver el perrito a una fundación para que le encuentren un hogar. Pero al hablar con ellos, me sentí culpable porque me dijeron que someteré al animal a un abandono y le causaré un daño emocional.... Me duele sentir que maltrataría al animal abandonándolo.» Este es el consejo que le dio mi esposa: «Estimada amiga: «¡Nos alegra mucho que tenga un hogar feliz! Usted disfruta de una gran bendición al tener un esposo maravilloso y una hija.... »Es tal el amor que les tienen a los animales quienes los rescatan que algunos de ellos creen que las mascotas son igual de importantes que los seres humanos. Así que podemos imaginarnos el sentido de culpabilidad que le infundieron. »También nosotros queremos mucho a las mascotas y nos preocupamos por su bienestar. Creemos incluso que llegan a formar parte de la familia. Hay estudios que demuestran que pueden mejorar el bienestar de sus dueños, sobre todo de los solteros y los de edad avanzada.1 »Sin embargo, cuando tiene que tomarse una decisión, siempre debe anteponerse el bienestar del ser humano. Usted ya lo sabía, pero el entregar su perrito sin duda era como perder la oportunidad de añadir otro miembro a su familia. Usted tiene mucho amor que dar, y está muy triste de que este intento tuviera que fracasar. »Le tenemos un par de sugerencias. Nuestra recomendación principal es que considere adoptar a un niño. Dependiendo del país en que vive, puede ser bastante económico adoptar a un niño en un hogar de crianza, que día tras día espera que aparezcan padres amorosos que lo adopten. Nosotros mismos adoptamos a dos niños que estaban viviendo en hogares de crianza, de diez y once años de edad, quienes han enriquecido mucho nuestra vida. »La otra sugerencia es que le pida a Dios que le abra los ojos para ver a todos los que la rodean que necesitan con urgencia el amor que usted puede ofrecerles. Muchas organizaciones necesitan voluntarios dispuestos a ayudar a los huérfanos, los ancianos y los enfermos. Además, es probable que haya madres solteras cerca de usted a quienes les serviría de mucho que les diera una mano. Jesucristo mismo dijo que, cuando ayudamos a los demás, es como si estuviéramos ayudándolo a Él.»2 Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, se puede leer si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 692. Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 «El poder de las mascotas: Beneficios para la salud por interacciones entre humanos y animales», Departamento de Salud y Servicios Humanos, Institutos Nacionales de la Salud (NIH), marzo de 2018, Actualizado agosto de 2021 En línea 11 agosto 2021. 2 Mt 25:34-46

Un Mensaje a la Conciencia
Cómo salir de la oscuridad

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later Apr 27, 2022 4:01


Cuentan que los discípulos de un rabino muy sabio, perturbados por la existencia de tanta maldad en el mundo, le preguntaron a su maestro cómo podían acabar con el oscurantismo. —Bajen al sótano —les dijo el rabino— y traten de barrer la oscuridad con una escoba. Extrañados, los discípulos obedecieron, pero todo siguió oscuro. Así que el rabino les dijo: —Consigan palos y úsenlos como armas para ahuyentar a la oscuridad. Los jóvenes, sumisos, siguieron otra vez el consejo de su maestro, pero ese método tampoco les dio resultado. Entonces el rabino sugirió: —Si así no sale la oscuridad, griten y traten de espantarla dando alaridos. Pero con eso tampoco lograron nada. Por último el rabino les aconsejó: —¿Por qué no enciende cada uno una vela, y entra con ella en el sótano a ver qué pasa? Tan pronto como el primero de ellos entró en el sótano con su vela encendida, comenzó a disiparse la oscuridad. No podía competir con la luz, por más pequeña que fuera. Así como aquellos discípulos del sabio rabino, algunos tratan de barrer la oscuridad de su vida con las escobas de los buenos deseos y de las buenas obras. Tienen las mejores intenciones, pero no obtienen los resultados deseados. Otros, a fin de ahuyentar la oscuridad, usan como armas los palos de las penitencias, martirizándose en busca de alivio. Pero eso no los deja más que frustrados y maltratados. Y aun otros dan alaridos, protestando constantemente contra el mal. Con eso se desahogan un poco, pero no les trae sino una satisfacción momentánea. Es que las tinieblas del pecado de este mundo malvado se disipan de una sola manera: abriendo de par en par las puertas del corazón para que entre a raudales la radiante luz de Jesucristo. Por eso dijo Jesús: «Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida».1 La buena noticia que nos da Jesucristo es que si nos hacemos seguidores suyos, de ahí en adelante no tendremos que volver jamás a andar a tientas en la oscuridad de nuestra vida pecaminosa. Porque Cristo, una vez que le demos la oportunidad de comenzar a alumbrar nuestra vida, hará que desaparezca por completo toda sombra de pecado. Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Jn 8:12

Un Mensaje a la Conciencia
Robin Hoods del siglo veinte

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later Apr 25, 2022 4:01


Los robos eran continuos en aquella farmacia de Barranquilla, Colombia. Una y otra vez, desaparecían cajas con medicamentos. Al parecer, los objetos más codiciados eran las aspirinas, los analgésicos, los ungüentos y los jarabes. Los dueños de la farmacia establecieron una discreta vigilancia, con la esperanza de sorprender a los aprovechados rateros. Por fin descubrieron a los ladrones. Eran dos individuos jóvenes, dueños de una pequeña farmacia instalada en uno de los barrios más pobres de la ciudad. Como no tenían capital para hacer grandes compras de medicamentos caros, tomaron la deshonesta medida de robar de la farmacia. «Nosotros no hacemos negocio con esto —se justificaron ante la policía—. Robamos para el pueblo. Les vendemos la mercancía a mucho menos del costo, y a los que no pueden pagar ni siquiera una aspirina, les regalamos los medicamentos.» Muchos de los del pueblo, enterados del suceso, se presentaron ante las autoridades para dar testimonio a favor de los ladrones. Dijeron que en realidad ellos nunca cobraban de más por las medicinas; al contrario, muchas veces las regalaban, y todos los pobres del barrio los apreciaban y los querían. Aquí tenemos a dos imitadores del célebre Robin Hood. Aquel legendario personaje inglés, de los tiempos de Ricardo Corazón de León, robaba a los ricos para dar a los pobres. En el Quijote de Cervantes tenemos a un personaje parecido. Roque Guinart, el bandido catalán, asaltaba a los ricos y favorecía a los pobres, y aunque era un bandido, hacía gala de perfecta justicia en el reparto del botín. Si no fuera por la carencia de justicia en el mundo, no se darían tantos casos como estos. Hace muchos años, un hombre robó un pan en Nueva York. Cuando compareció ante el juez Fiorello La Guardia, que llegaría a ser el alcalde de la ciudad, La Guardia comprendió su caso. No obstante, consciente de su deber de administrar justicia, el juez dictó la siguiente sentencia: «Condeno a este hombre a cincuenta dólares de multa por robar un pan. Y condeno a todos los presentes en la sala a un dólar de multa cada uno, por vivir en una ciudad donde un hombre tiene que robar para comer.» Se dice que juntaron tanto dinero que el pobre condenado tuvo más que suficiente para pagar la multa, y hasta le sobró una buena suma para llevarse a casa. Si bien no se justifica el robo, tampoco se justifica la insensibilidad ante la desesperante situación en la que viven tantas personas que nos rodean. Ya es hora de que sigamos el ejemplo del juez La Guardia, que a su manera siguió el ejemplo del Señor, Dios justo y compasivo. Pues así como, a causa de su equidad y justicia, Dios «no actúa con parcialidad ni acepta sobornos», también a causa de su amor y misericordia, Él «defiende la causa del huérfano y de la viuda, y muestra su amor por el extranjero, proveyéndole ropa y alimentos». Pero como suele hacerlo por medio de nosotros, desde los tiempos antiguos de la Ley de Moisés nos recuerda: «Así mismo debes tú mostrar amor...»1 Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Dt 10:17,18

Un Mensaje a la Conciencia
Pobladores de paraísos

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later Apr 20, 2022 4:01


Según el informe de Fray Bartolomé de las Casas en su Brevísima relación de la destrucción de las indias, el reino de Yucatán del siglo dieciséis estaba poblado de indígenas prudentes y ordenados, pero plagado de españoles despiadados. Los indígenas, por carecer de los vicios y pecados que más afectaban a los españoles, eran candidatos dignos de ser llevados al conocimiento de Dios. En cambio, a pesar de considerar el lugar «un paraíso terrenal» en el cual los españoles hubieran podido construir grandes ciudades, el buen fraile estima que esos conquistadores no habrían sido dignos de habitarlas debido a su tremenda codicia e insensibilidad. A Hernán Cortés lo describe como un tirano que llevó a su mando trescientos hombres a hacer crueles guerras en las que mató y destruyó a un sinnúmero de indígenas, mientras que a los indígenas los califica de «gentes buenas, inocentes, que estaban en sus casas sin ofender a nadie».1 Es conveniente notar que en el juicio que emite tanto de los indígenas como de los españoles, el padre de las Casas tiene razón... en parte. Es cierto que los indígenas americanos eran buenos candidatos para ser llevados al conocimiento de Dios, pero no porque su falta de vicios y pecados evidentes los hacía dignos de ello. La Biblia dice sin rodeos que no hay nadie que merezca ese privilegio. Por lo mismo, si bien es cierto que, por su enorme codicia e insensibilidad, los invasores españoles no eran dignos de vivir en ese «paraíso terrenal» de Yucatán, no eran menos dignos de vivir en el paraíso celestial de Dios que sus pobres víctimas indoamericanas. Es cierto que esto no parece que fuera justo, pero es porque la justicia divina no es como la humana: la una es perfecta; la otra, imperfecta. La justicia divina determina que todos somos indignos porque todos somos pecadores. Por medio del sabio Salomón asevera que «no hay en la tierra nadie tan justo que haga el bien y nunca peque».2 Por medio de San Pablo afirma que «no hay un solo justo, ni siquiera uno».3 Pero no deja sin salida al pecador. «Esta justicia de Dios llega, mediante la fe en Jesucristo, a todos los que creen —continúa el apóstol Pablo—. De hecho, no hay distinción, pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios, pero por su gracia son justificados gratuitamente mediante la redención que Cristo Jesús efectuó. Dios lo ofreció como un sacrificio... para así demostrar su justicia.»4 San Pablo tiene toda la razón. Dios jamás dispuso que ninguno de nosotros nos salváramos por nuestra inocencia ni por dejar de ofender a nadie, sino sólo por el sacrificio de su Hijo, el único que jamás pecó.5 Lo que sí dispuso es que todos los que reconozcamos que somos tan indignos como aquel malhechor que murió crucificado al lado de Jesucristo, vivamos con Él en su paraíso celestial. Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Fray Bartolomé de las Casas, Brevísima relación de la destrucción de las indias, citado en Cronistas de indias: Antología, 3a ed. (Bogotá: El Áncora Editores, 1992), pp. 48-50. 2 Ec 7:20 3 Ro 3:10 4 Ro 3:22‑25 5 1P 2:22

Un Mensaje a la Conciencia
«El flaco explosivo»

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later Apr 19, 2022 4:01


(Víspera del Aniversario de la Muerte de Alexis Argüello) Nació en 1952 y murió en 2009 en Managua, Nicaragua. En su primera pelea como profesional en 1968, perdió por nocaut en la primera ronda, pero se sobrepuso a esa derrota ganando treinta y seis de sus treinta y ocho peleas siguientes, que lo llevaron a disputar el Campeonato Mundial de Peso Pluma en la Ciudad de Panamá. Allí el joven retador perdió por decisión unánime en quince rondas ante el entonces campeón Ernesto «Ñato» Marcel. Impertérrito, comenzó otra racha de victorias que lo llevaron a enfrentarse en la ciudad de Los Ángeles al sucesor de Marcel, el campeón mexicano Rubén «Púas» Olivares. Esta vez, en la ronda trece, se impuso por nocaut y se coronó Campeón Mundial de Peso Pluma y primer campeón del mundo nacido en Nicaragua. Fue así como Alexis Argüello Bohórquez, apodado «El Flaco Explosivo», comenzó su meteórico ascenso pugilístico hasta convertirse en el sexto boxeador en ganar títulos mundiales en tres categorías diferentes —Peso Pluma, Peso Ligero Junior y Peso Ligero—, y el segundo latinoamericano en lograrlo, después del puertorriqueño Wilfredo Benítez. Para obtener la corona de Peso Ligero Junior, Argüello tuvo que imponerse a Alfredo «El Salsero» Escalera en Puerto Rico en la ronda trece de una pelea que pasó a la historia como La Sangrienta Batalla de Bayamón. Y para obtener el título de Campeón Mundial de Peso Ligero, tuvo que pelear en Londres contra el escocés Jim Watt, a quien venció en quince asaltos por decisión unánime. En veintidós peleas por títulos mundiales, Alexis Argüello ganó en diecinueve ocasiones, defendiendo con éxito sus títulos mundiales de boxeo en dieciséis oportunidades. No es de extrañarse, entonces, que ocupara el puesto número veinte en la lista de los cien pegadores más grandes de todos los tiempos de la revista Ring, que fuera elegido al Salón de la Fama del Boxeo Internacional en 1992 ni que fuera honrado como el abanderado de la delegación nicaragüense en los Juegos Olímpicos de Beijing en 2008. En una entrevista que le concedió al Periódico Excelsior de México, Alexis había dicho: «Lo peor es subestimar a un rival. Cualquiera puede encontrarse con una recta de nocaut. Así que hay que prepararse intensamente y pelear a fondo.»1 San Pablo estaba totalmente de acuerdo. «Pónganse toda la armadura de Dios —nos exhortó— para que puedan hacer frente a las artimañas del diablo..., para que cuando llegue el día malo puedan resistir hasta el fin con firmeza. Manténganse firmes, ceñidos con el cinturón de la verdad.... Porque nuestra lucha no es contra seres humanos, sino contra poderes, contra autoridades, contra potestades que dominan este mundo de tinieblas....»2 «Por lo tanto, si alguien piensa que está firme, tenga cuidado de no caer.»3 «Todos los deportistas se entrenan con mucha disciplina. Ellos lo hacen para obtener un premio que se echa a perder; nosotros, en cambio, por uno que dura para siempre. Así que yo no corro como quien no tiene meta; no lucho como quien da golpes al aire —dijo el apóstol—. Más bien, golpeo mi cuerpo y lo domino, no sea que, después de haber predicado a otros, yo mismo quede descalificado.»4 Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Wikipedia, s.v. «Alexis Argüello» < http://es.wikipedia.org/wiki/Alexis_Argüello> y En línea 20 enero 2011; «Alexis Argüello» En línea 19 marzo 2009; Edwin Vásquez, «Alexis Argüello: “El Flaco Explosivo”» En línea 19 marzo 2009; Aladdin Freeman, «Up Close and Personal with the Legendary Alexis Argüello» En línea 20 enero 2011. 2 Ef 6:11,13,14,12 3 1Co 10:12 4 1Co 9:25-27

Un Mensaje a la Conciencia
«La mujer puede tomar la iniciativa»

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later Apr 18, 2022 4:01


En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos: «Hace unos años me enamoré de un joven, pero nunca llegamos a ninguna relación seria. Lo que me preocupa es que fui yo quien llamó su atención y buscó su compañía, y ahora me está pasando algo similar con otro chico. »Lo que quiero saber es si está bien buscar a mi futuro esposo de esa forma, dando yo el primer paso, o si sólo debo esperar a que alguien me pretenda para el matrimonio.» Este es el consejo que le dio mi esposa: «Estimada amiga: «Su pregunta es interesante a la luz de la Biblia, la cual es nuestra fuente primordial para todos los consejos que damos. En los tiempos bíblicos, lo más común era que los padres eligieran el cónyuge para sus hijas y, por lo general, las hijas no tenían la opción de rechazar al novio elegido. »En el caso de Jacob, el padre de los israelitas, podemos aprender algunas lecciones interesantes acerca de la cultura de aquella época. Jacob quería casarse con Raquel, y el padre de ella aprobaba el matrimonio. Pero cuando llegó el día de la boda, la mujer detrás del velo conyugal era Lea, la hermana de Raquel. El padre de los dos justificó ese cambio de última hora diciendo que la costumbre siempre había sido que la mayor de las hijas se casara primero. Posteriormente, después de un tiempo apropiado, se permitió que Raquel fuera la segunda esposa de Jacob.1 »Para los que hemos crecido en culturas del mundo occidental nos resulta difícil comprender las costumbres de muchas de las culturas del mundo oriental, sobre todo con relación a los matrimonios concertados.... Son ejemplos de cómo podemos aprender ciertas lecciones de una cultura bíblica sin creer que debemos seguir sus costumbres.... »No hay nada en absoluto en la Biblia que indique que un hombre tiene que ser el primero que muestra interés en un noviazgo con una mujer. La mujer [puede incluso] tomar la iniciativa. »Sin embargo, el tomar la iniciativa no quiere decir que la mujer deba dar todos los pasos que siguen. Después de mostrar interés en un hombre y luego de tomar la iniciativa, la mujer debe estar muy consciente del nivel de interés del hombre. Si él no está motivado lo suficiente como para dar el siguiente paso, entonces es hora de alejarse de él. O, si el interés que muestra él es en una experiencia sexual con fines recreativos, ¡entonces huya de él! »Muchas mujeres cometen el grave error de mostrar interés de una manera sexual. Esa estrategia pasa por alto todas las maneras más importantes de llegar a conocerse. Con frecuencia la relación sexual mantiene unidas a dos personas que con el tiempo descubren que a la una ni siquiera le gusta la otra. »No es probable que una persona motivada por la atracción y la satisfacción sexual encuentre así a una buena pareja con la cual casarse. Esa es una razón importante por la que la norma establecida por Dios es que no tengamos relaciones sexuales sino hasta después de la boda.» Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo se puede leer si se ingresa en el sitio www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 690. Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Gn 27-29

Un Mensaje a la Conciencia
«Si no está dispuesto a serle fiel»

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later Apr 16, 2022 4:01


En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos: «Tengo veinticuatro años y cuatro años de casada. Desde hace un año estoy sufriendo infidelidad por parte de mi esposo. Han sido días muy difíciles. He llegado a la depresión. Mi esposo se alejó de mí. Vivimos juntos, pero en cuartos separados. No sé qué hacer. Siento que está siendo infiel por segunda vez. Quisiera separarme, pero no quiero perder mi matrimonio.» Este es el consejo que le dio mi esposa: «Estimada amiga: »Nos alegramos de que esté comprometida con su matrimonio y con los votos que hizo el día de su boda. Sin embargo, no es de extrañar que su esposo se haya distanciado, ya que es probable que fuera usted quien insistió en que él comenzara a dormir en otro cuarto de la casa. Tal vez él esté tratando de castigarla a usted por eso sin decirle nada.... [Pero] a menos que lo haya examinado un médico, usted no tiene ninguna manera de saber qué enfermedad pudiera haber contraído él a causa de su infidelidad. Es prudente que duerman en cuartos separados, al menos hasta que él se haya hecho examinar a ver si tiene alguna enfermedad de transmisión sexual. »No está claro si su esposo tiene actualmente una relación adúltera o si tal vez le haya puesto fin a ese amorío, de modo que pudiera salvarse su matrimonio. Si él quiere salvar su matrimonio, entonces creemos que ustedes debieran consultar a un consejero profesional que pueda ayudarles a afrontar estos problemas. Es importante que usted se asegure de que su esposo de veras lamenta su infidelidad y está firmemente comprometido a que el matrimonio se salve y progrese. »Sin embargo, si su esposo no está dispuesto a serle fiel, entonces usted debe ponerle fin a su matrimonio antes de que él la deje embarazada. Los niños no salvan los matrimonios; al contrario, llegan a ser víctimas inocentes de los errores de sus padres. »Si su esposo dice que quiere salvar su matrimonio, pero sigue siendo infiel, entonces es un mentiroso además de adúltero. Si dice que quiere permanecer con usted, pero no está dispuesto a someterse a un examen médico para detectar enfermedades, entonces de manera desconsiderada está poniendo en peligro su propia salud como también la de usted. Y si no quiere consultar a un consejero, sino sólo que usted lo perdone y vuelva a confiar en él, entonces no comprende lo fuerte y sabia que es usted. »La depresión que está sufriendo usted es de esperarse, pero no tiene que permanecer así. Nosotros creemos que usted debe pedirle a Dios que le dé su paz perfecta y sabiduría para el futuro que le espera. Su Hijo Jesucristo dijo: “Les dejo la paz. Les doy mi paz.... No se angustien ni tengan miedo.”»1 Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, puede leerse con sólo ingresar en el sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 562. Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Jn 14:27 (DHH)

Un Mensaje a la Conciencia
¿Rayos o amparo?

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later Apr 15, 2022 4:01


Vieja: ¿A ti te gusta tu marido? Yerma: ¿Cómo? Vieja: ¿Que si lo quieres? ¿Si deseas estar con él?... Yerma: No sé. Vieja: ¿No tiemblas cuando se acerca a ti? ¿No te da así como un sueño cuando acerca sus labios? Dime. Yerma: No, no le he sentido nunca.... Mi marido... me lo dio mi padre y yo lo acepté. Con alegría. Ésta es la pura verdad. Pues el primer día que me puse novia con él ya pensé... en los hijos.... Vieja: Todo lo contrario que yo. Quizá por eso no hayas parido a tiempo. Los hombres tienen que gustar, muchacha. Han de deshacernos las trenzas y darnos de beber agua en su misma boca. Así corre el mundo. Yerma: El tuyo, que el mío, no.... Yo me entregué a mi marido..., y me sigo entregando para ver si llega [mi hijo], pero nunca por divertirme. Vieja: ¡Y resulta que estás vacía! Yerma: No, vacía, no, porque me estoy llenando de odio. Dime, ¿tengo yo la culpa? ¿Es preciso buscar en el hombre el hombre nada más? Entonces, ¿qué vas a pensar cuando te deja en la cama con los ojos tristes mirando al techo y da media vuelta y se duerme? ¿He de quedarme pensando en él o en lo que puede salir relumbrando de mi pecho?... Vieja: ... ¡Qué criatura tan hermosa eres! Déjame. No me hagas hablar más.... Yerma: Entonces, que Dios me ampare. Vieja: Dios, no. A mí no me ha gustado nunca Dios. ¿Cuándo os vais a dar cuenta de que no existe? Son los hombres los que te tienen que amparar. Yerma: Pero ¿por qué me dices eso?, ¿por qué? Vieja: (Yéndose) Aunque debía haber Dios, aunque fuera pequeñito, para que mandara rayos contra los hombres de simiente podrida que encharcan la alegría de los campos.1 Esta escena de la tragedia titulada Yerma, obra teatral que escribió Federico García Lorca en 1934, está preñada del tema de la maternidad frustrada. Es tal la frustración que siente Yerma, la protagonista principal, que la lleva a matar a su indiferente esposo. Tal vez Yerma hubiera soportado la desgracia de casarse con un hombre estéril sin saberlo, pero no que él le dijera que no le importaba que no pudieran tener hijos, que la vida era más dulce sin ellos y que por eso él era feliz no teniéndolos.2 En realidad, si fuera posible, el más frustrado debiera ser Dios, el mismo que nunca le cayó bien a la anciana del diálogo de García Lorca. Porque ella es sólo una de un sinnúmero de personas que le han echado la culpa de sus penas a un Dios que alegan que no existe. Lo cierto es que los culpables de nuestras desgracias somos los hombres, y el único que puede ampararnos es Dios. Si acudimos a Él, lejos de mandar rayos contra nosotros cuando los merecemos, Dios será «nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia».3 Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Federico García Lorca, «Yerma: Poema trágico», publicado en Colección Alianza Cien (Madrid, Alianza Editorial, 1996), pp. 24-27. 2 Ibíd., pp. 91-93 y contraportada. 3 Sal 46:1

Un Mensaje a la Conciencia
«Banquete de despedida»

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later Apr 14, 2022 4:01


 «—Perdone, señor, pero, ¿es este el Salón Montparnasse? (pronuncia el nombre con dificultad, masticando cada sílaba).  »—Es lo que dice en la puerta, señora.  »—¿Cómo dice?  »—Sí, señora.  »—Perdone usted, no le entendí.... La invitación decía solamente Salón Montparnasse, Hotel Edén, 8 PM RSVP. No tiene idea el trabajo que me costó averiguar lo que significaba todo ese palabrerío. Es la primera invitación escrita que recibo en toda mi vida. Si supiera el susto que me llevé cuando el mensajero tocó a la puerta.... Cuando... me entregó la tarjeta, creí que el corazón se me iba a salir del pecho al notar que el sobre venía escrito del puño y letra de la doctora que ya lleva dos meses de muerta. Y lo peor es que no entendía todo el palabrerío. Eso de RSVP... En el multifamiliar en donde vivo la gente no está al tanto de esas cosas. Si no es por la sobrina de mi vecina que trabaja de secretaria en un ministerio, jamás lo habría averiguado. Ella me dijo que significaba que tenía que confirmar si iba a asistir a la fiesta. No estoy segura en qué idioma está todo eso.  »—En francés, señora. Significa: «Respondez si’l vous plait». »—Se-ño-ri-ta. ¿En francés?... Como si no existieran suficientes palabras en cristiano para decir todo eso... No me explico por qué la gente importante se complica tanto. Como le iba diciendo, al ver la escritura de la doctora, creí que la invitación era una broma de parte de alguna de sus amistades que acostumbran esas malacrianzas, pero el señor Armando, que era su abogado, me confirmó que la misma doctora, antes de morirse, había organizado el banquete a modo de despedida. A mí me pareció muy raro, pero élme convenció que eso se acostumbra en no sé qué país entre la gente elegante. Nunca había oído mencionar tal cosa; en vez del novenario con los rezos como Dios manda, una fiesta de despedida a un muerto.... A mí me parece una falta de respeto.»1 Así comienza la obra teatral titulada «Banquete de despedida», por la que la doctora Rosa María Britton, escritora panameña, recibió el premio Ricardo Miró en 1987. Lo cierto es que tal banquete no debiera parecernos tan extraño, sobre todo si tenemos en cuenta la tradición de los seguidores de Jesucristo con relación a «la última cena» que Él tuvo con sus discípulos antes de su muerte, magistralmente pintada por el artista italiano Leonardo da Vinci en un gran mural en Milán a fines del siglo quince. Es que Cristo mismo les había animado a que celebraran esa cena en el futuro en memoria de Él, pero no una sola vez, como el banquete que describe la doctora Britton, sino con determinada frecuencia.2 Porque no habría de ser simplemente un banquete de despedida sino una cena de gratitud por su muerte en nuestro lugar y de celebración por su gloriosa resurrección. Gracias a Dios, hay otra cena a la que todos estamos invitados, que nos motiva a celebrar esa última cena. Es la «cena de bienvenida» que le damos a Cristo cuando le abrimos la puerta de nuestro corazón y lo dejamos entrar. Más vale que respondamos de una vez y comencemos a disfrutar de esa primera cena con Él.3 Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Rosa María Britton, «Banquete de despedida», Teatro, 2a. ed. (Panamá: Editora Sibauste, 2004), pp. 75-77. 2 Lc 22:14-20; 1Co 11:23-26 3 Ap 3:20

Un Mensaje a la Conciencia
«Los últimos charrúas» (3a. parte)

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later Apr 13, 2022 4:01


En la obra titulada Caballos de Troya de la historia, el escritor español Javier Sanz relata a manera de diario el trágico fin de los dos «últimos charrúas», como sigue: «Viernes 20 de septiembre de 1833, París: Frente a una nutrida concurrencia de curiosos y médicos, que acuden a observar el parto como si de un raro espectáculo se tratase, Guyunusa, auxiliada por Tacuabé, da a luz a la hija de ambos.... El parto de silla —en cuclillas— tan común entre muchas etnias indígenas, no tiene contratiempos y la pequeña charrúa se suma a sus padres en su indigno destierro. Asombrados, los asistentes comprueban que el llanto de la recién nacida “es en todo similar al de nuestros niños”. Pero... a medida que [mueren] los charrúas y que [se conocen] los detalles de su confinamiento a manos de François de Curel, su “propietario” francés, la curiosidad se torna en indignación y protestas, y] de Curel es denunciado a la policía y [huye] de París... pero no solo. Con su “mercancía” a cuestas, de Curel viaja a su ciudad natal, Lyon, donde se desprende rápidamente de los charrúas vendiéndoselos a un empresario circense que los incorpora a su espectáculo.... »Martes 22 de julio de 1834: Poco después de llegar a Lyon, Guyunusa muere de tuberculosis en el hospital Hôtel-Dieu de Lyon. En su caso, no esperan a que [muera] para raparla y hacer el vaciado en yeso de su cabeza. El busto resultante es aún más vívido que el [del cacique] Vaimaca. Su cuerpo [es] sepultado en una fosa común. Luego de la muerte de su compañera, el joven Tacuabé se las arregla para huir del circo, llevando consigo a su pequeña hija de diez meses de edad. »A partir de allí su rastro se pierde, y las especulaciones sobre su destino son fundamentalmente dos: La primera [es] que Tacuabé y la pequeña, carentes de defensas naturales ante la enfermedad, [se contagian] de la tuberculosis que mató a Guyunusa, y [mueren] poco después. La segunda... [es] que Tacuabé, eximio domador de caballos, [se gana] la vida en el medio rural francés, sobreviviendo [con] su hija. »En 1950, un [breve] artículo aparecido en un periódico de Lyon [sostiene] que una familia radicada en la zona [dice] tener ancestros charrúas.... Todavía [hay] una calleja en esa ciudad que se conoce con el nombre de “Camino del Indio”, y la leyenda popular sostiene que se llama de esa forma porque una vez se vio [a] un indio caminando por ese sendero, [llevando en brazos a una pequeña].»1 Así como en el caso de Tacuabé y su hija, ha habido quienes han especulado sobre la pasión de Cristo, sosteniendo que en realidad no murió en la cruz, sino que se desmayó y recobró el conocimiento dentro del sepulcro. Pero lo cierto es que Jesucristo, el Hijo de Dios, tomó sobre sí la enfermedad del pecado de todos nosotros, tal como profetizó Isaías y reiteró San Pablo, y que es una bien documentada realidad histórica que Cristo murió en esa cruz para que, por medio de Él, pudiéramos experimentar su fuerza salvadora con tan sólo pedírsela.2 Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Javier Sanz, «Una traición, una masacre y una infamia» en Caballos de Troya de la historia: Engaños e ingenio de todos los tiempos que vencieron en la paz y en la guerra (Madrid: La Esfera de los Libros, 2014), pp. 62-64; y «Los últimos charrúas: infamia a la francesa» En línea 8 noviembre 2021. 2 Is 53:6; 2Co 5:21 (BLP/H)

Un Mensaje a la Conciencia
«Los últimos charrúas» (2a. parte)

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later Apr 12, 2022 4:01


En la obra titulada Caballos de Troya de la historia, el escritor español Javier Sanz comienza a relatar el trágico fin de «los últimos charrúas» a manera de diario: «Domingo 22 de julio de 1833, París: Senaqué, el más viejo de los cuatro, el “hombre que cura”, el chamán de su clan, se ha pasado los últimos días de cara a la pared, en un rincón, quejándose en su rústico español: “¡Pobre Senaqué, pobre Senaqué!” Hace días que no prueba bocado, y se debilita poco a poco. Los académicos del Museo de Historia Natural [de Francia] resuelven internarlo en un sanatorio para intentar que recobre la salud. El dinero necesario para ello saldrá del fondo destinado al “tratamiento de animales raros”. Pero todo es inútil. Devastado por la tristeza y por la angustia, agobiado por el encierro y debilitado por el ayuno, el viejo charrúa muere el 26 de julio, poco más de cinco meses después de haber sido arrancado de su tierra. El Museo de Historia Natural se hace cargo de su cuerpo: se le quitan los órganos internos para estudiarlos, algunos de los cuales terminan siendo embalsamados. Con su piel se construye un moldeado de tamaño natural, relleno de paja, aunque sus rasgos son “europeizados”: se le coloca cabello más corto y prolijamente peinado hacia atrás, y se le agregan unos ridículos bigotes, sin tener en cuenta que los charrúas eran lampiños.... »Viernes 13 de septiembre de 1833, París: El cacique Vaimaca [Pirú sobrevive] a su compañero apenas un mes y medio, y [muere] consumido por los mismos males que se llevaron a su viejo amigo. Sus restos [corren] una suerte similar a los de Senaqué. Apenas muerto, se realiza un vaciado en yeso de su cráneo, en base al cual se realiza un busto de gran fidelidad en cuanto a los rasgos se refiere. El resto de su cuerpo es objeto de diversos estudios y análisis; [por ejemplo,] se emplean distintos trozos de su piel para un estudio de suma importancia: ¡determinar la cantidad de glándulas sebáceas y de folículos pilosos que tenía! El cráneo, por su parte, es trepanado y luego serrado para estudiar el cerebro. Su esqueleto se conserva y [le es] cedido más tarde al Museo del Hombre de París.»1 Gracias a Dios, su Hijo Jesucristo se hizo hombre para identificarse plenamente con todos nosotros, incluso con hombres como el cacique Vaimaca Pirú y el chamán Senaqué. Siendo el Sanador a quien la gente acudía para ser curada, Cristo dejó que lo azotaran y lo crucificaran, y murió en nuestro lugar, cargando con nuestras enfermedades para que todos podamos ser sanados. Y siendo por naturaleza Dios, se humilló a sí mismo para que algún día todos los que lo reconozcamos como nuestro Salvador y Cacique divino podamos ser exaltados junto con Él y disfrutar de un cuerpo como el suyo: glorificado, imperecedero e inmortal.2 Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Javier Sanz, «Una traición, una masacre y una infamia» en Caballos de Troya de la historia: Engaños e ingenio de todos los tiempos que vencieron en la paz y en la guerra (Madrid: La Esfera de los Libros, 2014), pp. 62-64; y «Los últimos charrúas: infamia a la francesa» En línea 8 noviembre 2021. 2 Is 53:5; Mt 8:16; 1Co 15:42,51-53; Fil 2:6-11; 3:20-21; 1P 2:24; 1Jn 3:2

Un Mensaje a la Conciencia
«Los últimos charrúas» (1a. parte)

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later Apr 11, 2022 4:01


(Día de la Nación Charrúa y de la Identidad Indígena) El 25 de febrero de 1833 zarpó del Puerto de Montevideo el velero francés Phaéton con rumbo al Puerto de Saint-Malo, Francia. Uno de los pasajeros era François de Curel, exmilitar francés que había instalado un centro de enseñanza en Montevideo. Lo acompañaban, «consignados como equipaje, cuatro charrúas: el cacique Vaimaca Pirú, el chamán Senaqué, el joven guerrero Tacuabé, y su mujer, Guyunusa, embarazada de pocos meses. »Casi dos años antes, los cuatro habían llegado a Montevideo en calidad de prisioneros, luego de la masacre de Salsipuedes», explica el escritor español Javier Sanz en su obra titulada Caballos de Troya de la historia. Poco tiempo después, el presidente de la joven república, el mismo General Fructuoso Rivera que había ejecutado con engaño el exterminio de la nación charrúa, le había cedido los cuatro charrúas a de Curel para que los llevara consigo a Francia. El exmilitar francés le había dado la excusa perfecta para quitárselos de encima, sosteniendo que sus objetivos eran puramente científicos. Así que Rivera «le había dado su autorización redactando una hipócrita declaración que consignaba que los charrúas viajaban con él de forma voluntaria y que estaban dispuestos a permanecer con él en París durante un tiempo, a cambio de que se les proporcionara los medios necesarios para su subsistencia». Después de casi setenta días de travesía, los cuatro indígenas, «demacrados y asustados», arribaron con su «propietario» francés, quien hizo los arreglos para trasladarlos a París, donde mandó imprimir folletos que promocionaban la llegada de cuatro individuos que representaban «los verdaderos tipos de la tercera raza de hombres, la raza cobriza». El 19 de junio de Curel abrió al público «la insólita exposición», cobrando inicialmente cinco francos para ver a los «salvajes», pero luego rebajando la entrada a sólo dos francos debido a la escasa concurrencia. Después de un mes, la Academia de las Ciencias Morales los sometió a un experimento en el que escucharon un concierto musical y, para sorpresa de todos, los «salvajes» mostraron una gran sensibilidad ante la pieza interpretada, sobre todo ante los instrumentos de viento. Y por si eso fuera poco, otra de las pruebas a las que los sometieron, que consistió en tomar sus medidas físicas, llevó a los científicos franceses a la conclusión de que el cráneo de los cuatro charrúas medía igual que el de muchos criminales guillotinados en Francia.1 ¡Valga la coincidencia! Gracias a Dios, no fueron ninguna coincidencia las profecías bíblicas antes de la vida de Jesucristo que se cumplieron al pie de la letra con relación a su muerte en la cruz. Pues una de esas profecías, con la que aquellos pobres charrúas se hubieran identificado plenamente, era que Cristo sería despreciado, humillado y desechado, y que se le consideraría un criminal, precisamente por cargar con nuestros pecados para que pudiéramos ser perdonados.2 Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Javier Sanz, «Una traición, una masacre y una infamia» en Caballos de Troya de la historia: Engaños e ingenio de todos los tiempos que vencieron en la paz y en la guerra (Madrid: La Esfera de los Libros, 2014), pp. 62-64; y «Los últimos charrúas: infamia a la francesa» En línea 8 noviembre 2021. 2 Is 53:3-12 (TLA); Mt 27:38; Mr 15:27(-28); 1Jn 1:9

Un Mensaje a la Conciencia
«Charlas cariñosas»

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later Apr 9, 2022 4:01


En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue: «Soy casado desde hace doce años. [Hace poco] empecé a comunicarme por escrito con tres mujeres jóvenes. No pasó nada sexual, pero sí charlas cariñosas. Me sentía acompañado. Fui a almorzar y ayudé con la mudanza de una de esas jóvenes. Mi esposa lo descubrió y quiere separarse. Tengo dos hijos pequeños. Yo no quiero separarme, pero ella no entiende mi error. Necesito guía. Ya pedí perdón. Me arrepentí, pero mi mujer no me cree.» Este es el consejo que le dio mi esposa: «Estimado amigo:     »Lo que más nos sorprende de su caso es que usted espera que su esposa lo perdone y siga como si nada hubiera sucedido. Por supuesto que creemos en el perdón. No podemos ser perdonados por Dios a menos que perdonemos a los demás.1 Sin embargo, perdonar es muy diferente que seguir adelante y portarse como si nada hubiera pasado. »Algo sí ocurrió, y usted aparentemente no comprende la gravedad de lo ocurrido. Al parecer, se ha convencido de que, como nada sexual había sucedido hasta entonces, en realidad las charlas que usted califica de cariñosas no tenían nada de malo. Es probable que el haber ido al extremo de encontrarse con una de las mujeres sea un indicio de que, tarde o temprano, una o más de esas relaciones habrían llegado a ser sexuales si su esposa no lo hubiera descubierto. »... [Al parecer,] todas las mujeres jóvenes con las que se comunicó por escrito son adultas y no menores de edad. La situación habría tenido implicaciones delictivas si las mujeres hubieran sido menores de edad. »Cualquier relación que usted tenga que ocultarle a su esposa es indebida. Si se hubiera tratado simplemente de haber conocido a una compañera de trabajo o vecina, usted no habría tenido que ocultarlo. Pero usted no solamente lo ocultó, sino que sin duda le mintió a su esposa al respecto.... ¿Cómo puede ella, entonces, tenerle confianza cuando sabe que usted le ha mentido? ¿Cómo puede ella creer que usted le será fiel en el futuro cuando ni siquiera reconoce las graves consecuencias de lo que ha hecho? »¿Es posible salvar su matrimonio? Depende de que esté dispuesto a demostrarle a su esposa que está determinado a llevar a la práctica las palabras de arrepentimiento que le ha expresado. Dele a conocer a ella las contraseñas de su teléfono y de toda red social en la que participe. Dígale dónde está usted cada minuto de cada día. Pórtese de tal modo que ella se convenza de que usted de veras está arrepentido y de que ha aprendido de sus graves errores. Y sobre todo, comprenda que le llevará meses, si no años, recobrar la confianza de su esposa. »Usted necesita que Dios le ayude a llegar a ser un hombre de honor e integridad. Pídale perdón, y confié en que Él ha de darle fortaleza y sabiduría para los días venideros.» Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, se puede leer si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 561. Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Mt 6:14-15; Mr 11:25-26; Lc 17:3-4

Un Mensaje a la Conciencia
La infamia de Salsipuedes: traición y masacre

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later Apr 8, 2022 4:01


(11 de abril: Día de la Nación Charrúa y de la Identidad Indígena) Era el 11 de abril de 1831. Aquel aciago lunes el general Fructuoso Rivera, primer presidente de la República Oriental del Uruguay, aprovechó la larga relación de camaradería y amistad que había cultivado con la nación charrúa durante las luchas revolucionarias para reunirse con sus caciques. «Don Frutos», como se referían los caciques charrúas a su viejo amigo, los había convocado a fin de que se incorporaran a una nueva campaña militar que él presuntamente dirigiría contra el sur de Brasil para recuperar ganado y luego repartirlo entre los que participaran en la expedición. Rivera sabía —pues conocía muy bien sus costumbres— que los caciques llegarían no sólo con sus guerreros sino también con sus mujeres y sus niños. Pero el general Rivera era además un gran conocedor de la zona. Domingo Faustino Sarmiento, en el Facundo, lo describe como un «baquiano que conoce cada árbol que hay en toda la extensión de la República del Uruguay».1 Así que Rivera, con gran astucia, escogió para la cita las riberas del arroyo Salsipuedes, un lugar llano sin escondite natural alguno para guarecerse, donde recibió a los charrúas y les sirvió abundante comida y bebida. Luego del agasajo, Rivera le pidió al cacique Venado que le prestara su cuchillo para picar su tabaco, pero cuando el cacique se lo tendió amistosamente, el general fingió sorpresa, se echó atrás, desenfundó su revólver y le disparó. Entonces el resto de sus tropas, unos mil doscientos hombres que estaban aguardando esa señal, comenzaron a atacar inesperadamente a los poco más de cuatrocientos indígenas charrúas —hombres, mujeres y niños—, por lo que otro de los caciques charrúas llamado Vaimaca Pirú increpó a su viejo conocido con estas palabras famosas: «Mirá, don Frutos... ¡tus soldados matando amigos!» En el comunicado oficial que envió al presidente del Senado al día siguiente de la masacre, el presidente Rivera dijo, en tantas palabras, que para controlar «a las indómitas tribus charrúas» juzgó necesario «sujetarlas por la fuerza», atacándolas y destruyéndolas, «quedando en el campo más de cuarenta cadáveres enemigos». Lo cierto es que, entre los muertos en la emboscada, los que lograron escapar y fueron asesinados en los meses que siguieron, y los que murieron como prisioneros durante una marcha de más de cuatrocientos kilómetros a pie hasta Montevideo, más de la mitad de la nación charrúa fue aniquilada como resultado de aquella operación militar en Salsipuedes. Esa infamia debiera motivarnos a estar más agradecidos que nunca de que Dios no resolvió ponerle punto final al «problema humano» —el pecado— como lo hizo Rivera con lo que él consideraba el «problema charrúa».2 Para quitar el pecado del mundo, Dios resolvió más bien que su Hijo Jesucristo fuera sacrificado como un inocente Cordero, muriendo en nuestro lugar para pagar el castigo de ese pecado porque, tal como dijo Cristo mismo: «Nadie tiene amor más grande que el dar la vida por sus amigos».3 Correspondamos a ese amor reconociéndolo no sólo como nuestro gran amigo sino también como nuestro Salvador y Señor. Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Javier Sanz, «Una traición, una masacre y una infamia» en Caballos de Troya de la historia: Engaños e ingenio de todos los tiempos que vencieron en la paz y en la guerra (Madrid: La Esfera de los Libros, 2014), pp. 61-62; y «Salsipuedes, una traición y una masacre» En línea 7 noviembre 2021; Domingo Faustino Sarmiento, Facundo, o, civilización y barbarie, 7a. ed. (Buenos Aires: Editorial Sopena, 1958), p. 37. 2 Sanz 3 Jn 1:29; 15:13

Un Mensaje a la Conciencia
«Ya la muerte no me espanta»

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later Apr 7, 2022 4:01


(Día Internacional de la Salud) «Cae la tarde del lunes 30 de marzo de 1857. En una habitación primorosamente adornada, en la [ciudad de Montevideo], yace el doctor Rymarkiewicz... enfermo de gravedad. La fiebre amarilla prosigue su tarea.... »En completo silencio, entra una figura... delgada, pequeña, de pelo negro... y ojos de color miel.... Luchando contra la debilidad y el dolor, Rymarkiewicz se incorpora, alza... la mano, trata de detener a esa figura que se aproxima y en un hilo de voz dice: »—No... »Y cae vencido. Su esposa Gabriela, recién llegada desde Buenos Aires, se apresura hacia él... se sienta, toma esas manos amarillentas y enjutas entre las suyas, delicadas, blancas y suaves, y estampa un largo beso en la frente de su esposo.... »—¡No... Gabrielita —exclama desesperado—; tú aquí, no... por favor! ... En esta ciudad está la Muerte. ¡No te quedes, por Dios; te lo suplico! Debes...     »Ella lo mira y sacude la cabeza; se muerde el labio inferior y sus ojos anegados en lágrimas lo inundan de amor. »—No me pidas que te deje —responde—, porque no me iré de tu lado. Voy a estar contigo hasta el fin, y si es mi tiempo para seguirte por ese camino, tanto mejor para mí.... No tengo reproches, no tengo reclamos. Sé que hiciste... lo que consideraste tu deber como médico y como ser humano. Ahora... —reprime un sollozo—... sólo déjame estar contigo. Es lo único que deseo, porque te amo. »—Y yo te amo a ti, mi Gabrielita. »Algunas horas después, poco antes de la medianoche, Rymarkiewicz habló a su esposa, abrazada ella a su brazo izquierdo. »—Gabriela... te he visto antes de morir. Ya la muerte no me espanta, pues he visto tu rostro, el más querido en el mundo para mí. Haga ahora Dios conmigo según su voluntad... »Rymarkiewicz levantó [los] ojos y dijo: »—Jesús, Señor del mundo... aquí estoy.... »... [El doctor] Velasco... hizo el amargo y breve trabajo de certificar la muerte....»1 A modo de epílogo, el médico y profesor uruguayo Álvaro Pandiani, en el último capítulo de esta novela histórica suya titulada Columnas de humo, constata que una de las más de mil víctimas de la epidemia de fiebre amarilla que diezmó la población de Montevideo entre marzo y mayo de 1857 fue, en efecto, el «legendario... médico polaco Maximiliano Rymarkiewicz, de vida novelesca: había empuñado las armas por la libertad de su patria, fue luego voluntario en las luchas italianas, médico en París y periodista en Buenos Aires».2 Quiera Dios que esa vida heroica nos inspire a amar al prójimo al extremo de dar la vida por él. De ser así, también nosotros seguiremos el ejemplo del Hijo de Dios, Jesucristo el «Señor del mundo», al que aquel «legendario médico polaco» se entregó en su lecho de muerte. Pues Cristo es el Médico divino que nos amó tanto que se entregó a la muerte de cruz por nosotros.3 Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Álvaro Pandiani, Columnas de humo (Nashville, TN: Grupo Nelson, 2009), pp. 247-49. 2 Washington Reyes Abadie y Andrés Vásquez Romero, «Caudillos y doctores (II)», Crónica general del Uruguay (Montevideo: Ediciones de Banda Oriental, 1999, Tomo IV, pp. 393-94, fuente citada en Pandiani, Columnas de humo, pp. 269-70. 3 Jn 10:17-18; 15:13; Ef 5:1-2; Fil 2:5-8

Un Mensaje a la Conciencia
Una respuesta inmediata

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later Apr 6, 2022 4:01


(Víspera del Día Internacional de la Salud)  «El presidente [de Uruguay] Gabriel Antonio Pereira... miraba fijamente al doctor Teodoro Vilardebó, sentado frente a él, rígido, serio y ceñudo. Nadie más estaba con ellos en la sala desde la cual Pereira tomaba las decisiones concernientes al destino de esa pequeña República, que subsistía en un precario equilibrio entre la Confederación Argentina y el Imperio del Brasil. Entre ingentes esfuerzos por recuperarse de la impresión, Pereira susurró: »—Fiebre amarilla. »—Sí, señor presidente —dijo Vilardebó con tono neutro.... Creo que lo que tenemos aquí es el inicio de una epidemia, y no soy el único facultativo que opina así. »Ahora el rostro de Pereira estaba cubierto por una máscara de pavor. »—¿Qué se puede hacer? —susurró con voz gutural. »Vilardebó sacudió la cabeza con gesto de impotencia.... »—¿Tiene algún remedio? »—Muchos, pero ninguno que la comunidad médica internacional considere auténticamente eficaz.... Tal vez [pudiera] escribir a quienes fueron mis antiguos mentores en París.... Si en este año se ha desarrollado un nuevo conocimiento sobre las causas de la enfermedad y cómo combatirla, eso podría ayudarnos. »—¿Y cuánto demoraría en tener respuesta? »—Usted sabe la contestación a esa pregunta, señor presidente. Aun si la carta cruzara el mar en un vapor más veloz que los veleros tradicionales, no tendríamos respuesta sino hasta dentro de un par de meses. »Pereira se puso en pie de un salto; caminó hasta la ventana, manos a la espalda, y contempló unos instantes la calle.... Se volvió a Vilardebó y le espetó: »—En dos meses, Montevideo puede haberse convertido en un cementerio para toda su población. »Vilardebó... clavó [los] ojos en Pereira: »—Así es, en efecto —replicó.»1 Con ese aciago augurio narra el médico y profesor uruguayo Álvaro Pandiani, en su novela histórica titulada Columnas de humo, la llegada de la fiebre amarilla a Montevideo en marzo de 1857. Trágicamente la epidemia que desató habría de diezmar a la población de la ciudad hasta el mes de mayo, cobrando más de mil vidas. Una de éstas fue la del doctor Vilardebó mismo, quien luchó heroicamente hasta morir para brindarles alivio a las víctimas del flagelo.  En cambio, el señor presidente sí se salvó, alejándose de la ciudad. «Si la plaga sigue recrudeciendo sin límite —había dicho—... partiré. Aún tengo un país que gobernar.»2 Gracias a Dios, en lo que respecta a la plaga del pecado que ha venido azotando a la humanidad desde que pecaron nuestros primeros padres, no tenemos que temer que Él pudiera contagiarse. Pues su Hijo Jesucristo, hecho hombre, no sólo venció el pecado sino la muerte misma, que es la paga del pecado. De modo que a cada uno de los que reconocemos que Él llevó el castigo de nuestro pecado al morir en la cruz por nosotros a fin de salvarnos, y le pedimos que nos dé el remedio, que es el perdón, Él no sólo nos perdona sino también nos da la vida eterna.3 ¡Y su respuesta es inmediata! Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Álvaro Pandiani, Columnas de humo (Nashville, Tennessee: Grupo Nelson, 2009), pp. 43-46. 2 Ibíd., p. 147. 3 Jn 3:16; Ro 6:23; 8:34; 1Co 15:3-8,20-27,51-57; 2Co 5:21; Fil 2:7-8; 1P 2:22; 1Jn 1:9

Un Mensaje a la Conciencia
Bajo el peso del equipaje

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later Apr 1, 2022 4:01


Era una mujer bonita, de rostro agraciado. Tenía un metro con cincuenta y dos de estatura, cincuenta y cuatro kilos de peso, cabello negro y ojos castaños almendrados. Vestía pantalones jeans, suéter azul, una blusa, dos camisetas, un anillo, una pulsera y un par de aretes. Parecía tener unos veinte años de edad. Estaba muerta, en posición fetal. La descubrieron en el aeropuerto de Los Ángeles, California, metida dentro de una estrecha maleta. Al parecer, había intentado entrar a los Estados Unidos como polizón, pero el peso de todo el equipaje que se le puso encima le había oprimido el pecho. La muchacha había muerto por asfixia mecánica. «La mató el peso del equipaje de otros», comentó un funcionario. Este es un caso patético. Una muchacha pobre y esperanzada, procedente del oriente o de América del Sur, intenta entrar a los Estados Unidos. Sueña quizá con trabajo, dinero, comodidades y poder ayudar a sus familiares. Se esconde en una maleta de reducidas dimensiones. Encima de ella se coloca una gran cantidad de baúles y maletas. Y así muere, oprimido su pecho por un peso que no puede resistir. Hay muchas personas que se encuentran en una condición parecida a la de esa desconocida joven. Tienen el pecho oprimido por cargas que difícilmente pueden soportar. Y como a la muchacha del aeropuerto, les espera una muerte segura. Hay mujeres solas, ya sean solteras, viudas o abandonadas, que cargan sobre el corazón un peso que apenas soportan. Sólo una débil esperanza, o esa inmensa capacidad de resistencia que tienen las más fuertes, las mantiene con vida. Hay esposas que amaron intensamente a su esposo y se casaron con él pensando llegar a la cumbre de la felicidad, y en el camino fueron víctimas de su infidelidad. El peso de esa traición les oprime el corazón, y a duras penas soportan la vida que llevan con él. Hay esposos y padres que trabajan y trabajan a fin de sostener a su familia, y sienten que sus esfuerzos jamás serán premiados lo suficiente para salir adelante como quisieran. Ese callejón sin salida en que se encuentran es como una maleta en la que están aprisionados y la rutina ingrata los está ahogando lentamente. Hay artistas que nunca vieron realizados sus sueños; poetas que jamás lograron publicar nada; genios ignorados; triunfadores en las ciencias y en las artes, que por destinos adversos nunca llegaron a nada. Ellos también viven como si estuvieran dentro de una estrecha maleta, sintiendo como que el peso de la vida los asfixia. ¡Basta ya de soportar esas cargas que llevan a la muerte física y espiritual! Acudamos a Cristo. Cuando murió en nuestro lugar, «Él cargó con nuestras enfermedades y soportó nuestros dolores.»1 Es decir, Cristo murió bajo el peso de nuestro equipaje a fin de librarnos de él. Para todos los que llevan una carga pesada sobre el pecho, que sienten que ya no aguantan más, Jesucristo dice: «Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso.»2 Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Mt 8:17 2 Mt 11:28

Un Mensaje a la Conciencia
«Soy una mujer casada sin hijos»

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later Mar 30, 2022 4:01


En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos: «Soy una mujer casada sin hijos.... Yo lloro mucho y le pido a Dios que nos bendiga con un hijito. He estado en varios tratamientos médicos sin tener un buen resultado. No he perdido las esperanzas de llegar a ser madre.» Este es el consejo que le dimos: «Estimada amiga: »El dolor que usted está sintiendo es evidente en su mensaje. Lamentamos que hasta ahora no haya podido realizar su sueño. Tristemente, hay millones de familias que sienten ese mismo vacío. »Permítanos contarle acerca de varios amigos nuestros que se encontraban en la situación en que se encuentra usted. Después de años de tratamientos médicos que no dieron resultado, todos decidieron adoptar a un niño. Si bien es cierto que pudiera ser un proceso largo y complicado, la adopción ha llenado a cabalidad el vacío que había en el hogar y en el corazón de cada uno de ellos. »Nosotros mismos adoptamos a tres niños, un bebé de seis meses y dos niños mayores, de diez y once años de edad. ¿Por qué? Porque hay miles de niños que no tienen padres, y nosotros teníamos mucho amor que ofrecer. Dios nos bendijo al darnos un matrimonio sólido y una vida feliz. ¿Cómo no habríamos de querer compartir esa bendición con niños que, sin culpa alguna, se han quedado sin familia? »Usted puede pasar el resto de su vida lamentando la falta de niños que tal vez nunca nazcan. O puede invertir esa energía en amar a niños verdaderos que con urgencia necesitan un hogar. Adoptar a bebés puede resultar muy costoso, mientras que adoptar a niños mayores bien pudiera ser subvencionado por la agencia de bienestar familiar de su país. Y los requisitos para adoptar a niños mayores por lo general son mucho menos difíciles que los que las agencias estipulan para adoptar a bebés. »Dios nos ha bendecido mucho, y creemos que se debe en parte a lo que dice el apóstol Santiago acerca de la importancia que tiene el atender a los huérfanos y a las viudas.1 El permitir que un huérfano forme parte de su familia, y así cambiar la vida de ese huérfano para siempre, llenará el vacío que hay en su hogar y, al mismo tiempo, mostrará que usted quiere agradar a Dios.... »¿Es arriesgado invitar a un extraño a que forme parte de su hogar? ¡Claro que sí! ¿Puede uno buscarse un problema que nunca hubiera esperado? ¡Sin lugar a dudas! Pero recuerde que el tener un hijo biológico comprende mucho del mismo riesgo. Los hijos biológicos pueden tener impedimentos físicos, mentales o emocionales. Pueden causar una agitación indecible en cualquier familia. El sólo hecho de que tengan una relación biológica con usted de ninguna manera garantiza que serán como usted, que le harán caso o que llegarán a ser los adultos que usted quisiera que fueran. »Un niño necesitado está esperando recibir el amor que usted tiene para darle, »Linda y Carlos Rey.» El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, puede leerse con sólo pulsar el enlace en www.conciencia.net que dice: «Caso de la semana», y luego el enlace que dice: «Caso 34». Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Stg 1:27

Un Mensaje a la Conciencia
«Esa tarde le cumplí a mi padre»

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later Mar 29, 2022 4:01


(Partido Premundial Ecuador-Argentina) «El pitazo final hace rugir el estadio Olímpico Atahualpa. Cuarenta y dos mil hinchas saltan, gritan, lloran. El Ecuador le ganó dos a cero a la Argentina. ¡Dos a cero! ... »Pocos hinchas han olvidado ese día. Era domingo. Un 2 de junio de 1996. Ecuador y Argentina se enfrentaban por las eliminatorias al Mundial de Francia.» Así presenta las emociones vividas ese día la profesora ecuatoriana Martha Cecilia Ruiz en el segundo volumen de la serie titulada: Con sabor a gol: Biblioteca del fútbol ecuatoriano. Según el sociólogo Hernán Reyes, «una de las tantas magias que ofrece el fútbol es el hecho de invertir los valores sociales, aunque sea por noventa minutos». Así, por obra y gracia de un partido bien jugado, un hombre pobre o negro —mal visto antes de entrar a la cancha— puede convertirse en héroe —señala Ruiz—. Por eso, en el partido Ecuador-Argentina, el esmeraldeño Eduardo Hurtado se volvió estrella cuando, dos minutos antes del pitazo final, pegó la carrera desde la media cancha y, con un cañonazo, marcó el segundo tanto: el del triunfo. Los hinchas lloraron. Hurtado corrió hacia [las graderías], se levantó la camiseta tricolor, besó el escapulario con la imagen de Narcisa de Jesús y ofreció el gol a su padre. Patria, religión y familia... tres pájaros de un tiro.»1 Apodado «El Tanque», Eduardo Hurtado (que en ese entonces era el goleador del Galaxy de Los Ángeles, Estados Unidos) se había sumado a la selección ecuatoriana apenas cinco días antes del partido, pero se había quedado entrenando en Guayaquil para no sentir los efectos de la altura. Viajaba a la capital para los entrenamientos tácticos y para escuchar lo que tenía que enseñar el técnico Maturana, pero inmediatamente después regresaba en avión al puerto principal del país. Dos años antes, en un partido amistoso disputado allí mismo en Guayaquil, la selección del Ecuador había logrado derrotar por primera vez a Argentina, encabezada por su máxima estrella Diego Armando Maradona. Pero ahora Maradona estaba encendiendo los ánimos diciendo que Maturana tenía miedo de este encuentro.2 «Yo le había prometido a mi padre Ramón que iba a hacer un gol ante Argentina —recuerda Hurtado acerca de esa histórica tarde de 1996—.... Estuve a punto de marcar en varias ocasiones, pero Bossio atajaba todo. »En el minuto 89 la gente pedía que terminara el partido. Pero yo nunca perdí las esperanzas: un minuto después, Álex Aguinaga me hizo un pase desde la media cancha, corrí con todo y le pegué con fuerza y mucha fe. Vi que el balón entró en el ángulo.... Me abrazaban Wagner Rivera y Lucho Capurro, pero yo buscaba a mi padre en la tribuna. Cuando lo vi, me salieron las lágrimas.»3 ¡Qué linda esa imagen del padre que revienta de orgullo por la hazaña de su hijo, a la vez que el hijo revienta de emoción por haberle podido cumplir semejante promesa a su padre! Si bien un padre es capaz de sentir tal emoción aquí en la tierra, ¿cuál no será la emoción que colmará de satisfacción a nuestro Padre celestial cuando, como hijos suyos, marquemos el gol final y se lo dediquemos a Él en las graderías de la gloria? Para que ese sea nuestro futuro, más vale que le prometamos a Dios que de aquí en adelante entregaremos alma y corazón en la cancha de las eliminatorias mundiales de nuestra vida. Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Martha Cecilia Ruiz, «El fútbol: ¿el espacio absoluto de la masculinidad?», Con sabor a gol: Biblioteca del fútbol ecuatoriano, Kintto Lucas, Editor Volumen II (Quito: FLACSO Sede Ecuador, 2006), pp. 223-25 En línea 11 marzo 2020. 2 Emilio José Carrión, «El día que Argentina perdió en el Ecuador», Diario El Universo, 31 mayo 2005 En línea 11 marzo 2020. 3 Eduardo Hurtado, «Esa tarde le cumplí a mi padre», Diario El Universo, 31 mayo 2005 En línea 11 marzo 2020.

Un Mensaje a la Conciencia

Casimira, casi todo y casi nada. La llamaban Casi cuando casi andaba, y al cumplir los siete Casi fue al colegio, pero la maestra casi no enseñaba. Pues siendo la Casi una adolescente, casi niña, casi dama, encontró a un mozuelo a quien Casi amaba. Pero un día el muchacho, casi sin mirarla dejó a la Casi, casi destrozada. Y se fue a un convento la buena de Casi queriendo ser santa, y casi fue monja... Pero un día enterada de que el chico moría, se volvió a su casa y cuidó del chico como de casada. Y el chico murió casi sin besarla, y Casi fue viuda, al menos en su alma. Hoy Casi, cansada de su vida extraña, casi ni se peina, y desenfadada, cuenta de algún modo que fue casi todo, sin ser casi nada.1 Estos versos del poeta cubano Rodolfo Loyola forman parte de una colección que ha titulado Primavera Interior. Con ese título el autor nos revela lo que tal vez para algunos esté oculto, pero que constituye el genio de su composición: Tiene bastante de jocosa, eso sí, pero también de profundidad. La verdad es que la tal Casimira, a la que llamaban Casi, representa a un crecido número de personas que nos rodean. Son personas que llevan una vida que no tiene verdadero propósito. No se sienten realizadas porque no han hecho nada que las lleve a tal estado de ánimo. En lo que toca a las relaciones humanas, su vida es un desastre. Se enamoran del amor, y por lo tanto de cualquiera que, con fingida sinceridad, les manifiesta que las quieren. Y cuando el objeto de su amor no les corresponde, ni siquiera por unos instantes engañosos, toman decisiones súbitas, equívocas, con el corazón quebrantado. No tienen buenas relaciones con nadie, y sin embargo dependen de los demás para ser felices. ¡Con razón que se sienten totalmente frustradas! Es de veras patética esa escena de la Casi cuidando de su enamorado, que ni en el lecho de muerte la trata como una persona digna de su amor. Y está realmente bien lograda la figura de la Casi, que aunque no disfruta de la supuesta dicha de un matrimonio común y corriente, queda viuda en el alma. Pero lo más triste de todo es que hay personas que, como Casimira, llegan al final de su vida sin comprender que sí hay Alguien que las ama de cuerpo, alma y espíritu. Ese Alguien es nuestro Padre celestial, que ha dispuesto que nos casemos con su único Hijo, a quien envió al mundo para ser nuestro esposo. Y ese Hijo es Jesucristo, que nos amó y se entregó por nosotros.2 San Pablo le presentó ese mismo Cristo al rey Agripa, pero éste respondió: «Un poco más y me convences a hacerme cristiano.»3 Es decir, «casi» sí, pero no. Más vale que nosotros hagamos lo contrario, correspondiendo a su amor con un resonante: «¡Sí, Señor!», pues todos sabemos que en esta tierra los «casis» no valen. Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Rodolfo Loyola, Primavera Interior (Barcelona: Editorial CLIE, 1985), p. 51. 2 Ef 5:25 3 Hch 26:28

Un Mensaje a la Conciencia
«Mi padre nos abandonó»

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later Mar 23, 2022 4:01


En este mensaje tratamos el caso de un niño que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue: «Soy un niño de doce años de edad. Me he sentido muy mal desde que mi padre nos abandonó hace ya ocho años aproximadamente. Me siento triste porque no lo tengo a mi lado. »Cuando le pregunto a mi madre por qué [él] nos dejó, ella me dice que se fue a [otro país] para trabajar y mandarnos dinero; pero ya no regresó.... »A pesar de todo, yo amo a mi padre y quisiera que esté a mi lado para estar juntos. Creo que eso es poco probable, porque ya es mucho el tiempo desde que nos abandonó. ¿Qué me aconseja usted para que yo haga?» Este es el consejo que le dimos: «Querido amiguito: »Gracias por contarnos tu caso. Nos alegra mucho saber que has estado leyendo nuestros «Casos de la semana». El consejo que damos no se basa en ninguna religión sino en la Palabra de Dios, la Biblia. Si obedeces las enseñanzas que hay en la Biblia, podrás mejorar tu vida futura. »Algún día es probable que tú mismo tengas un hijo. Entonces tendrás la oportunidad de decidir cómo vas a tratarlo a él y a su mamá. Desde ahora puedes tomar decisiones que te ayudarán a tratar a ese hijo tuyo para lograr su mejor bienestar futuro. Puedes decidir que vas a ser honrado e íntegro. Puedes decidir que vas a ser responsable y a cumplir tus promesas.... Y puedes decidir que vas a tener una estrecha relación con él, como la que nunca tuviste con tu propio padre. »Creemos que tu papá tomó decisiones equivocadas, y tú has sufrido las consecuencias de esas decisiones. Tal vez él haya discutido mucho con tu mamá, y por eso decidió abandonarla. O quizá no tenía la intención de abandonarla, pero ya ha pasado tanto tiempo que prefirió no regresar. De todos modos, tú no tienes la culpa. No hiciste nada para que él se fuera. Y tampoco eres responsable de que él no regrese. »Nos pediste consejo en cuanto a lo que debes hacer. Tenemos algunas sugerencias. En primer lugar, debes tratar de comprender que a tu mamá también le duele lo que ha hecho tu papá. Sin duda ella se siente sola y está triste, tal como te sientes tú.... »En segundo lugar, recuerda que en algunos años nada más, serás un adulto. Para entonces es probable que puedas comunicarte con tu papá. Tal vez hasta puedas verlo. Ahora mismo te parecerá una eternidad llegar a ser adulto, pero el tiempo pasará. »Lo más importante es que recuerdes que Dios es un Padre amoroso que jamás nos abandona ni nos olvida.1 Él nos hace promesas en la Biblia, y cumple cada una de ellas. Él quiere estar a tu lado todos los días2 para ayudarte en los momentos de soledad y de tristeza. Pero tienes que pedirle que te acompañe, al orar e invitar a su Hijo Jesucristo a que entre en tu corazón. Cuando tienes al Hijo de Dios en tu corazón, el Padre celestial permanece a tu lado. Lee la Biblia para aprender más acerca de Dios el Padre y de Jesucristo su Hijo. Y ora todos los días para llegar a conocer a tu Padre celestial y a tener una relación personal con Él. »Tu Padre celestial te ama y siempre quiere estar contigo, »Linda y Carlos Rey.» El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, se puede leer si se pulsa el enlace que dice: «Caso 33» dentro del enlace en www.conciencia.net que dice: «Caso de la semana». Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Dt 4:31 2 Mt 28:20

Un Mensaje a la Conciencia
En la cuerda floja de la vida

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later Mar 22, 2022 4:01


Era el 18 de julio de 1970. Carlos Wallenda, osado equilibrista, comenzó a cruzar el precipicio rocoso de Tallulah, Georgia, en los Estados Unidos de América, caminando por un cable de trescientos metros de largo. El cable estaba suspendido sobre un abismo que tenía doscientos treinta metros de profundidad. El intrépido artista circense, jefe de la renombrada familia de acróbatas Wallenda, caminó por el cable mientras masticaba una barra de caramelo. Por si eso fuera poco, se detuvo dos veces en las que se paró de cabeza sobre el cable y agitó los pies, saludando así a los treinta mil espectadores. Cuando le faltaban aún ochenta metros para llegar, los electrizó a todos, ya que pareció haber perdido el equilibrio. Pero se repuso, siguió su increíble recorrido sobre el abismo, y llegó sano y salvo al otro lado... ¡a pesar de tener sesenta y cinco años de edad! Una de las hazañas más impresionantes del mundo es la que realizan, como si fuera relativamente fácil, los acróbatas y equilibristas del circo. Casi ninguno de nosotros se atrevería jamás a hacer tal cosa, ni aunque nos ofrecieran una fabulosa suma de dinero. Y no obstante todos caminamos a diario, sin saberlo, por una cuerda floja, sobre el insondable abismo de la perdición eterna. La tensión del cable suspendido sobre ese abismo moral y espiritual es tal que llega a ser una cuerda floja en la que se balancean el acierto y el desliz, la cordura y la caída, el bien y el mal, la virtud y el pecado. Y el riesgo que corremos cada día, caminando sobre ese abismo de la perdición, es mil veces peor que el que corren quienes cruzan los abismos y las cataratas más impresionantes del mundo. Por lo tanto, más vale que no tomemos a la ligera ni arriesguemos innecesariamente el éxito de nuestra travesía por la cuerda floja que es la vida. Es una sola vida la que Dios nos ha dado, y no hay por qué correr el riesgo de echarla a perder eternamente. A eso se refería San Pablo en la primera carta que les escribió a los discípulos de Cristo en la ciudad de Corinto. «No quiero que desconozcan, hermanos —les advirtió— que [todos] nuestros antepasados... atravesaron el mar... [y] sin embargo, la mayoría de ellos no agradaron a Dios, y sus cuerpos quedaron tendidos en el desierto. »Todo eso sucedió para servirnos de ejemplo, a fin de que no nos apasionemos por lo malo, como lo hicieron ellos.... No cometamos inmoralidad sexual, como algunos lo hicieron.... »Todo eso... quedó escrito para advertencia nuestra, pues a nosotros nos ha llegado el fin de los tiempos. Por lo tanto, si alguien piensa que está firme, tenga cuidado de no caer.»1 Acatemos esa advertencia del apóstol. Al fin y al cabo, somos nosotros quienes determinamos si hemos de llegar sanos y salvos, por la gracia y con la ayuda de Dios, al otro lado del abismo. Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 1Co 10:1,5,6,8,11,12

Un Mensaje a la Conciencia
La Olimpiada Popular: Barcelona 1936

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later Mar 21, 2022 4:01


(Día Internacional para la Eliminación de la Discriminación Racial) «Los Juegos de la XI Olimpiada se iban a celebrar en 1936 en Berlín (Alemania), y varios países se plantearon el boicot a los Juegos por las políticas racistas de los nazis. Pero Hitler sabía que debía aprovechar aquel escaparate internacional para vender su nueva Alemania, así que suavizó las medidas (incluso permitió participar a algún deportista de origen judío) para evitar el boicot.... [Sin embargo,] España no cedió, y boicoteó los Juegos. Es más, el gobierno de la Segunda República organizó su propia competición: la Olimpiada Popular. »Para la organización de dicho evento se creó el Comité de la Olimpiada Popular... que fijó como fechas del... 19 al 26 de julio. Para esta Olimpiada se utilizaría la infraestructura creada para la Exposición Internacional de 1929, y el Estadio de Montjuïc sería la sede de las competiciones deportivas. Esta Olimpiada Popular no se iba a quedar en una mera competición deportiva, sino que también programaron otros actos culturales como un festival internacional de folclore. Además, la participación no quedaba [limitada] únicamente a delegaciones nacionales, sino que también podían participar territorios que no constituían un país, como Alsacia, Cataluña, Galicia, Protectorado francés de Marruecos o Marruecos español. Se inscribieron unos seis mil [deportistas], siendo las delegaciones de Estados Unidos, Francia y Países Bajos las más numerosas. Lógicamente, Alemania no envió ningún representante, pero sí se permitió inscribirse a alemanes exiliados del régimen nazi, algunos de ellos judíos. »Barcelona se engalanó, y sus calles se convirtieron en un hervidero de alegría, fiesta y, sobre todo, fraternidad. [Pero] el 18 de julio, un día antes de la inauguración de la Olimpiada y mientras el maestro [Pablo] Casals dirigía los ensayos de la Novena Sinfonía de Beethoven para la ceremonia de apertura, llegó un miembro de la organización... [y anunció:] “Suspendan el ensayo. Tenemos noticias de que esta noche habrá un alzamiento militar en toda España. El concierto y la Olimpiada han sido suspendidos.” »Los vítores a los campeones, la música, el sudor por el esfuerzo y las lágrimas del perdedor dejaron paso a los gritos de dolor, los bombardeos, la sangre de los heridos y las lágrimas por los muertos... la Guerra Civil Española. Algunos [deportistas] nunca llegaron a Barcelona debido al cierre de la frontera francesa, y la mayoría de los que ya estaban escaparon, pero unos pocos, alrededor de doscientos [deportistas], se unieron a las milicias populares para luchar por la República.»1 Así saca a la luz el bloguero español Javier Sanz una de las «Historias de la historia de los Juegos Olímpicos». Hoy más que nunca es urgente que sigamos el ejemplo de aquel gobierno de la Segunda República Española. A la luz de lo que afirma Santiago — que cometemos pecado si sabemos hacer el bien y no lo hacemos—, determinemos practicar lo que nos anima a hacer San Pablo: No nos dejemos vencer por el mal, sino derrotemos el mal con el bien2... ¡cueste lo que cueste! Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Javier Sanz, «Historias de la historia de los Juegos Olímpicos», 2 agosto 2021 En línea 22 octubre 2021. 2 Stg 4:17; Ro 12:21

Un Mensaje a la Conciencia
«Historia de mi muerte»

Un Mensaje a la Conciencia

Play Episode Listen Later Mar 18, 2022 4:01


(21 de marzo: Día Internacional de la Poesía) Sólo unos meses después de la muerte de Leopoldo Lugones en 1938, su coterráneo argentino Jorge Luis Borges afirmó: «Decir que acaba de morir el primer escritor de nuestra república, decir que acaba de morir el primer escritor de nuestro idioma, es decir la estricta verdad y es decir muy poco».1 Veintiséis años antes, Lugones mismo, en su obra titulada El libro fiel, había descrito en versos un sueño acerca de su muerte. Eso es, por lo menos, lo que implica el título «Historia de mi muerte» que le dio al poema, a pesar de que auguraba más bien la muerte de su amor: Soñé la muerte, y era muy sencillo: una hebra de seda me envolvía y, a cada beso tuyo, con una vuelta menos me ceñía. Y cada beso tuyo era un día; y el tiempo que mediaba entre dos besos, una noche. La muerte es muy sencilla. Y poco a poco fue desenvolviéndose la hebra fatal. Ya no la retenía sino por sólo un cabo entre los dedos... Cuando de pronto te pusiste fría. Y ya no me besaste... Y solté el cabo, y se me fue la vida.2 En estos trágicos versos Lugones demuestra lo cautivador que es el amor, y lo lenta que es la muerte del amor. Para los que nos identificamos tristemente con esa pérdida, ya sea por la muerte o por la separación de una persona muy amada, ¡qué difícil es «soltar el cabo» que nos ligaba! Es que sabemos por experiencia que el fin abrupto de ese amor es doblemente fatal, pues descompone la vida tanto de quien se va como de quien se queda. En el libro poético del Cantar de los Cantares, la novia exclama al comienzo: «¡Ay, amado mío, cómo deseo que me beses!» Y luego relata: «Mi amado me llevó a la sala de banquetes, y allí me cubrió de besos.» Más tarde tiene un sueño, que describe en los siguientes versos: «En medio de mis sueños mi corazón despertó y... [oí] la voz de mi amado, que estaba a la puerta: —Amada mía... ¡déjame pasar!” [—me dijo....] [Pero cuando] ... abrí la puerta... ¡él [ya] se había marchado! ... Me dispuse a seguirlo: lo busqué y no lo encontré.... —... Si encuentran a mi amado, [díganle] ¡que me estoy muriendo de amor! Y al final del Cantar de los Cantares la novia exclama: «¡Tan fuerte es el amor como la muerte! ... ¡El fuego del amor es una llama que Dios mismo ha encendido! ¡No hay mares que puedan apagarlo, ni ríos que puedan extinguirlo!»3 Gracias a Dios, debido a esa llama de amor que Él mismo encendió, un amor sin igual que lo llevó a disponer que su Hijo Jesucristo muriera por nosotros después de sufrir el abandono de quienes lo amaban,4 podemos afirmar con absoluta certeza que ¡nadie comprende como Él la pérdida del amor de nuestra vida! Carlos ReyUn Mensaje a la Concienciawww.conciencia.net 1 Roberto Carlos Pérez, «Lugones y Borges: dos dimensiones continuas (ensayo)», La Zebra, 1 agosto 2017 En línea 18 octubre 2021. 2 Leopoldo Lugones, «Historia de mi muerte», El payador y antología de poesía y prosa, El libro fiel (1912) (Caracas: Fundación Biblioteca Ayacucho, 1979), p. 354. 3 Cnt 1:2; 2:4; 5:2-3,6,8; 8:6-7 (TLA) 4 Mt 26:56; Mr 14:50-52; Jn 3:16