"Grandes reportajes de RFI", un programa que permite, detrás de las noticias, explorar un tema, un lugar, una problemática. Con nuestros reporteros en el mundo entero.

Desde hace meses, la ciudad de Mineápolis vive bajo tensión. Lo que comenzó como un operativo federal contra la inmigración irregular terminó transformándose, para muchos de sus habitantes, en una experiencia cotidiana de miedo, vigilancia y resistencia organizada. Pasamos unos días en compañía de militantes y voluntarios, quienes contribuyeron a que Donald Trump diera su brazo a torcer en un ámbito clave de su política doméstica, la lucha contra la inmigración. “¡Por favor, díganle al resto del mundo que no estamos de acuerdo con esta estúpida mierda! No nos parece bien el fascismo. ¡No nos parece bien que vengan a nuestras comunidades, que nos maten y piensen que simplemente nos van a joder!”, nos dice Kelly. Las lágrimas de esta profesora y activista, resumen el sentimiento de una parte de la población frente a la presencia reforzada de agentes federales antiinmigración en la ciudad. Una operación federal sin precedentes En diciembre 2026, el presidente Donald Trump envió a 3.000 agentes adicionales en el marco de la mayor operación migratoria del país, bautizada “Metro Surge”. El despliegue del Immigration and Customs Enforcement (ICE) marcó un antes y un después en este estado del norte de Estados Unidos. La presencia de vehículos sin identificación clara, operativos sorpresivos y agentes armados generó una sensación de “estado de sitio”. Vecinos describen una ciudad en estado de choque y de hiper vigilancia permanente. Vivir con miedo: el caso de Rosa Rosa* nos recibe en un automóvil que no es el suyo. Está embarazada y teme ser detenida. Aunque su situación migratoria es regular, el riesgo de ser arrestada y eventualmente deportada la mantiene prácticamente confinada. Desde hace tres meses casi no sale de su casa. Está separada de su compañero, que vive cerca de su lugar de trabajo. Su única salida es para ir a trabajar, y lo hace gracias a María, una voluntaria que le garantiza el traslado diario. Como Rosa, miles de migrantes en Mineápolis han reducido su vida a lo mínimo indispensable. Los “ICE Watchers”: la resistencia ciudadana Frente a las detenciones masivas, surgió una red ciudadana de observadores conocida como “ICE Watchers”. Profesores, estudiantes, obreros, exmilitares, ingenieros y vecinos sin afiliación política formal se organizaron para monitorear los movimientos de los agentes. Ángela es una de ellas. Durante su turno de vigilancia explica el protocolo: siempre en parejas, una persona conduce y la otra observa y reporta. Ante las armas de los agentes de ICE, quienes patrullan con medios y armas militares, los ciudadanos utilizan silbatos y bocinas para alertar a la comunidad cuando detectan operativos, y se comunican mediante mensajería encriptada las 24 horas del día. También registran placas de vehículos a través de una aplicación desarrollada por la propia red. Uno de los puntos neurálgicos es el edificio federal conocido como Whipple Building, donde se concentran observadores y manifestantes. Allí mantienen un piquete permanente para contabilizar detenciones y visibilizar su rechazo a las acciones del ICE. Solidaridad bajo cero A pesar de temperaturas que oscilan entre los -20 y -30 grados, Kelly permanece sentada tras una mesa improvisada, sirviendo sopa caliente y recolectando donaciones. “Hoy estoy aquí para asegurarme de que la gente esté bien alimentada y abrigada. Soy maestra y mi escuela es 93 % no blanca. Mis alumnos son mis hijos. Y este régimen viene a buscar a mis hijos. Lloro con lágrimas de rabia. ¿Por qué hacen esto?”, se pregunta. Las dos víctimas mortales de los operativos -Renee Good y Alex Pretti- eran ciudadanos estadounidenses, militantes anti-ICE. Sus muertes conmocionaron a la ciudad y reforzaron la percepción de que la violencia había superado el marco migratorio. Un enfrentamiento político abierto El gobernador demócrata de Minesota, Tim Walz, denunció lo que calificó como una “ocupación federal”. “Esta ocupación dejó de ser un asunto de control migratorio. Es una campaña de brutalidad organizada contra la gente de nuestro estado. Queremos que la calma y la normalidad regresen. Ellos quieren el caos”, declaró, pidiendo públicamente a Donald Trump que retire las fuerzas federales. Para las autoridades locales, el despliegue de hombres armados como militares en un estado progresista y abiertamente opuesto a las políticas federales sería un intento de convertir Mineápolis en un laboratorio de intimidación. La batalla legal: el recurso del Habeas Corpus Los abogados también se movilizaron. Suzana de León coordina recursos judiciales para frenar detenciones consideradas ilegales. Uno de los instrumentos clave es el habeas corpus, una acción civil ante tribunales federales que permite revisar la legalidad de una detención. El objetivo es impedir que los arrestados sean trasladados fuera de la jurisdicción de Minesota, donde aún cuentan con cierto respaldo institucional. En otros estados, como Texas, la mayoría de los detenidos permanecen sin poder comunicarse con los abogados, lo que acelera y facilita las deportaciones hacia el exterior del país. En algunos casos, los recursos han prosperado gracias al apoyo de instancias locales. Trauma colectivo El impacto no es sólo jurídico o político, sino también psicológico y colectivo según Kayla Usby, psicóloga en Mineápolis y en la vecina Saint Paul, describe un cambio radical en su práctica. “No creo que esto se haya calmado. Sigue habiendo violencia, estrés y miedo. Ahora mi terapia se centra en sobrevivir: ¿tienes comida?, ¿puedes ir al trabajo sin problemas? Ya no hablamos de ansiedad o depresión en términos clínicos, sino de cómo resistir y salir adelante”, explica. También reconoce el riesgo que asumen quienes se manifiestan: “Las muertes de Renee Good y Alex Pretti nos demostraron que quienes nos alzamos y queremos contraatacar estamos asumiendo un riesgo”, afirma la psicóloga. Vigilia y memoria Dos puntos de la ciudad se han convertido en lugares de concentración y vigilia: la avenida Portland, entre las calles 33 y 34, donde Renée Good fue asesinada por agentes de ICE y la esquina de Nicollet, donde Alex Pretti fue asesinado por agentes fronterizos. Allí vecinos como Víctor Fuentes acuden a rendir homenaje a las víctimas. Para él la batalla seguirá en otras ciudades del país donde se desplegará la policía de ICE. Aunque el gobierno federal anunció el retiro de parte del contingente tras la presión pública, las redadas no han cesado completamente. Para muchos residentes, la sensación de amenaza persiste. Hoy, sin embargo, Mineápolis también es símbolo de organización comunitaria. Entre el frío polar, las vigilias y las demandas judiciales, la ciudad resiste. Un reportaje de Natalia Olivares y Pierre Zanutto en la realización técnica *Hemos cambiado la identidad de algunos entrevistados por razones de seguridad.

Recientemente, la Corte Suprema de Israel emitió un fallo histórico prohibiendo el profiling racial en los operativos policiales de identidad, se trató de una demanda presentada por minorías étnicas, como los judíos etíopes, para protegerse de la discriminación que sufren por parte de las autoridades. Sin embargo, esta decisión es tomada con pinzas por los también llamados Beta Israel, los judíos negros de Israel y que representan el 2% de la población. Desde Tel Aviv y Ashkelon Actualmente, son unos 170 mil los judíos etíopes que viven en Israel. Llegaron en los años 80 siguiendo el sueño que habían alimentado sus ancestros, llegaron anhelando Jerusalén porque para ellos no existía el Estado de Israel ni sus fronteras sino solamente Jerusalén. Sin embargo, al llegar la realidad sería otra y el sueño de la Tierra prometida donde todos serían hermanos no tardaría en disolverse bajo expresiones de racismo y discriminación por parte de otros judíos. Rápidamente, los judíos etíopes entendieron que, en Israel, que era también su tierra y su único hogar, debían abrirse camino y empezar desde cero. Asi lo explica Dany Admasu, doctor en sociología, judío, etíope y también ciudadano israelí En Occidente hay este dicho acerca de la democracia, se dice que algún día va a llegar, pero, en ese momento del presente, no existe y nunca vas a estar allí cuando llegue. Sin embargo, esa esperanza te anima para que sigas haciendo lo que haces para mejorar la sociedad. Jerusalén era así. No era un lugar específico, pero desde niño yo sabía que era de allí. Pero cuando al llegar aquí te llaman «kushi», que es como decir negro - ni siquiera es llamar a alguien de piel oscura - es realmente Khushi, nigger. Muchas cosas fueron muy extrañas. Fue muy difícil como niño, pero sé que soy de aquí y no extraño ni tampoco deseo regresar a Etiopía En este camino, Dany Admasu se ha convertido en uno de los principales referentes científicos de la comunidad. Este 2026, Dani publicará su libro Negritud y judaísmo: la resistencia del judaísmo etíope. Cuatro décadas después de la llegada de los etíopes a esta tierra prometida, su libro será el primero de carácter científico publicado por un miembro de la misma comunidad. Cuarenta años después de su llegada a Israel, el camino de los judíos etíopes es uno cuesta arriba y saben que sus condiciones en tanto que comunidad afrodescendiente son bastante distintas a las de los judíos blancos de Israel. Racheli Makali, directora de la organización Empoderando mujeres etiopes, cuenta que ella, pese a haberse criado en Israel sufre la discriminación por ser etíope, es decir, por el color de su piel. No solo lo experimentó cuando le negaron alquilarle un departamento por ser etíope sino que es algo que ya sus hermanos y padres y familiares habían vivido. Sucede todo el tiempo… ahora y antes. Cuando mi hermano era chico y estaba aún en la escuela, un día quería comprarle un regalo a mi papá, tenía 200 o 300 shekels, unos 70 u 80 euros en el bolsillo, y un policía lo vio y lo detuvo ¿Por qué tienes tanta plata?, le dijo. En realidad, no era tanta plata y mi hermano no entendía por qué lo detenían, pero son cosas que pasan todo el tiempo. Los jóvenes etíopes no pueden sentarse en las bancas así como así en la noche en un barrio de blancos porque son vistos como sospechosos… Racheli tiene 43 años está casada y es madre de tres hijos. Ella emigró de Etiopía a Israel en 1991 para instalarse en Kiryat Malachi. Racheli cuenta que fundó su organización inspirada por el mensaje de su madre: “Hay que luchar contra el racismo accediendo a puestos clave. Solo así podremos tener un impacto, sin esperar a que otros cambien la realidad”. En 2020, Empoderando mujeres etíopes pasó de ser una asociación a una organización con una estructura jurídica, gracias a ella más de 250 pequeñas empresas han sido creadas por mujeres etíopes. El Harlem de Israel En Israel, los migrantes judíos, aquellos que llegaron a través de la aliyá, es decir, la inmigración de judíos a la Tierra de Israel, y que es considerada un retorno espiritual y físico a su patria ancestral, se encuentran agrupados en la periferia de la ciudad. Históricamente fue el barrio de Kyriat Malachi donde se construyeron residencias temporales para estas personas, sin embargo lo temporal devino permanente y estos lugares menos favorecidos se convirtieron en el lugar de los excluidos. Otro de estos lugares es Ashkelon, al sur de Tel Aviv, muchos judíos etíopes viven allí hoy rodeados por otras minorías étnicas. Una de ellos es Shulamit Somos el Harlem de Israel. Aquí se cometen muchos delitos. Hay proxenetas, drogas y más… Todo esto está sucediendo aquí y es difícil llevar una vida así… pero necesitábamos crecer y salir adelante lo mejor que podíamos y lo hicimos. Shulamit es judía de padres árabes, judía mizrahi como designa el término de los judíos descendientes del norte de Africa y de Medio Oriente. Shulamit no tiene el brazo izquierdo completo, su mano no termino de desarrollarse y esta discapacidad, además de sus orígenes árabes, le hicieron a ella y a su hermana Orel, darse cuenta de que, si bien todos son judíos, no todos los judíos son iguales. Los judíos ashkenazíes, es decir, los judíos blancos recibían un trato muy diferente al nuestro. Había niveles y nosotros estábamos en el nivel más bajo. Siempre fuimos los desfavorecidos en este país. Entonces, cuando llegaron los etíopes, que estaban por debajo de nosotros, eso supuso un pequeño cambio. Hoy en dia, el racismo es más difícil de ver, pero sigue ahí. Operaciones de exfiltración de los judíos etíopes La historia de los judíos etíopes en Israel empezó oficialmente a fines de 1984 y principios de 1985 cuando tras décadas de idas y venidas el gobierno decidió exfiltrarlos tras haber aceptar que al ser también judíos tenían el derecho a la Ley de retorno y a ser reconocidos como ciudadanos israelíes. Bajo el nombre de la operación Moisés, primero, y operación Salomón, después, militares israelíes, miembros del Mossad, aterrizaban de noche en los campos de refugiados de Sudan, país enemigo de Israel y exfiltraban a estos judíos etíopes hermanos suyos para llevarlos luego a Israel. Una tarea delicada, pero sobre todo una odisea para los propios etíopes pues debían primero lograr la hazaña de llegar a Sudán. Fue el caso del periodista Dany Abebe quien publicó este 2025 el primer libro de testimonio y ensayo escrito por un miembro de la comunidad etíope acerca de la aliyá Cuando tenía unos nueve años, mi familia y yo dejamos nuestro pueblo y emprendimos un viaje hacia Sudán. La verdad es que lo pasamos bastante mal. Perdimos a mucha gente en el camino. Como comunidad judía, sufrimos por ser judíos. Sufrimos por culpa de los gobiernos nacionales, de los gobiernos locales y también por culpa de los no judíos, muchos de ellos eran cristianos, muchos de ellos eran musulmanes. Ser judío es complicado en todo el mundo y - ya sabes - el antisemitismo no solo proviene del mundo occidental, está en todas partes. Por ejemplo, durante un año, el gobierno etíope no concedió ni compartió tierras a los judíos a pesar de que éramos etíopes. Si eras judío, no podías conseguir tierras. Y, bueno, a nuestra comunidad se la llamaba falasha que quiere decir sin tierra, extranjero; y nuestros vecinos cristianos etíopes no confiaban en nosotros, creían que íbamos a quedarnos para siempre ahí. Pese a estas condiciones de vida difíciles en Etíopía, estos judíos y mal llamados falashas vivieron en una especie de pseudo tranquilidad hasta que en los años 70 una terrible hambruna golpeo el país y con el cambio de régimen, el nuevo gobierno marxista de Mengistu Hailé Mariam - que se convirtió luego en dictadura - decretó que ninguna persona podía abandonar el territorio. Se calcula que, en su ruta de escape, en el camino entre Etiopia y Sudán unos 4 mil etíopes judíos perdieron la vida. Dany recuerda aún el día en que salió de Etiopía hacia una destinación desconocida En 1983, oímos hablar de un viaje de la comunidad judía y una noche, un viernes por la noche, nos fuimos, dejamos nuestro pueblo. No sabíamos adónde íbamos ni cuánto tiempo duraría. Todo era un gran secreto. Caminamos descalzos, sin zapatos, sin comida, sin ropa.. Caminamos un mes o algo así y llegamos a la frontera de Sudán.Por desgracia, nos quedamos en Sudán un año, en un campo de refugiados. Unos cuatro mil etíopes murieron, entre ellos algunas personas de mi familia, vidas que se perdieron en Sudán y durante el camino a Sudan. Entonces, nuestro sueño y nuestra misión es contárselo a la sociedad israelí, al pueblo judío, lo mucho que sufrimos para llegar a Jerusalén. Luchamos por formar parte de ella, por ser como ellos, como la sociedad israelí. Ashkelon, un bunker antibombas para cientos Las diferencias de trato hacia los judíos de minorías étnicas en Israel se expresa también en bunkers antibombas, ciertos barrios como el de Ashkelon cuentan solo con un bunker antibombas para varios edificios en caso de ataque. En el barrio de Shulamit, el bunker se encuentra al centro del conjunto habitacional, expuesto. Sin embargo, la situación es otra en barrios más privilegiados y menos mixtos, ellos tienen incluso un bunker para cada departamento. Shulamit cuenta cómo fue su experiencia el 7 de octubre, cuando el grupo islamista Hamas ataco Israel No podíamos salir de nuestras casas y llegar al refugio porque corríamos el riesgo de que los terroristas nos mataran. Y no podíamos llegar a las escaleras porque había cohetes. Así que, bueno, nosotras estamos en el último piso, en el cuarto; lo único que atinamos a hacer fue a meternos debajo de las mesas de la casa y rezar para seguir con vida. No teníamos nada más que hacer. Y esta es la complejidad, otra complejidad que la gente no entiende. No somos una élite. No todos los judíos son ricos. No todos los judíos están pasando el mejor momento de sus vidas. Estamos luchando. Luchamos por sobrevivir cada día, especialmente en barrios como este. Avera Mengistu, el judío etíope secuestrado una década por Hamas Cuando Shulamit aún estaba en la secundaria, Orel, su hermana había empezado a hablar en casa del secuestro de Avera Mengistu, un judío etíope con autismo retenido por Hamas y que permaneció en su poder por más de diez años. Shulamit sintió que Avera podía haber sido ella Cuando Orel empezó con el activismo y se involucró un poco más, y empezó a hablar del caso de Avera en nuestra casa, yo pensaba: «Esto es una mierda, lo siento, pero es una mierda. Es una mierda, es igual que con nosotros (judíos mizrahi). Si fuéramos nosotros, nadie lucharía por nosotros». Y ese es el problema - lo siento - pero es lo que pasó con muchas familias del 7 de octubre, ellas no lo entendían hasta que les pasó a sus hijos. Inspirada en su experiencia personal y la discapacidad de su hermana, Orel Schitrit decidió crear la cuenta de Instagram Counting Avera para sensibilizar y exigir su liberación. Ella tomó contacto con la familia de Avera Mengistu y periódicamente organizaron manifestaciones en las que exigían al gobierno israelí que interceda ante el gobierno de Gaza por su liberación. Después de 7 de octubre 2024, las cosas cambiaron, la presión fue mayor y ya no no solo de los judíos mizrahi y etíopes sino de toda la sociedad israelí que se unió detrás de una bandera exigiendo la liberación de todos los que se encontraban en manos de Hamas. La presión surtió efecto y Avera fue liberado a principios de 2025. Contra la discriminación, educación, activismo y redes sociales En Israel, el activismo ha logrado cierto reconocimiento y Racheli Malkai de Empoderando mujeres etíopes, fue elegida para encender la antorcha en las celebraciones por las fiestas nacionales de Israel. El empoderamiento de las mujeres, en general y de las judías etíopes, en particular, es más que necesario dice Racheli Malkai desde su oficina en Ashkelon. En 2013, el gobierno israelí admitió, como lo habían denunciado decenas de mujeres etiopes, que les administro Depo-Provera un contraceptivo de larga duración en contra de su voluntad. Hoy en día es diferente. Estamos más informadas y tenemos más educación. Conocemos el idioma, conocemos nuestros derechos. Antes, se administraba la vacuna a mujeres migrantes que no entendían el idioma, y se les administraba a la fuerza. Se les administraba tanto que ya no podían tener hijos. Básicamente, se les daba una vacuna que las dejaba estériles. Hoy en día es diferente. Entendemos mejor, conocemos nuestros derechos. Tenemos médicos etíopes, así que es completamente diferente, ya no pueden hacer lo que quieren. Pero sí, es doloroso saber que, al final, han trabajado con mujeres inocentes que no estaban al tanto de lo que les hacían y que recibieron una vacuna en contra de su voluntad. Gracias a la organización de Racheli, mujeres como Shelly han podido crear sus empresas, empezar a generar sus propios ingresos y ganar un poco de independencia. En realidad, yo empecé a diseñar desde casa. Aprendí a cortar y coser por mi cuenta. Vivía en el kibutz Gevra'am, en el sur del país, y cuando llegué a Ashkelon, la asociación Empoderando mujeres etíopes estaba organizando un evento muy importante al día siguiente y me ofrecieron hacer un desfile de moda allí. Era la primera vez que organizaba un desfile de ese tipo, fue muy emocionante, fue mi oportunidad de mostrar lo que me gusta y lo que hago. Antes yo tenía una tienda, pero con el coronavirus tuve que cerrarla. Ahora trabajo desde casa, tengo una página web y estoy en las redes sociales, en Facebook, TikTok e Instagram. Las cosas van bien y participé hace poco en un programa de televisión de modas en Tel Aviv, donde también había modelos muy conocidas. Las redes de apoyo no solo provienen de los propios judíos etíopes sino también de voluntarios que se han organizado y creado iniciativas para que jóvenes de la comunidad etíope puedan cursar estudios superiores y tener mejores oportunidades de vida. Es el caso de YOEL, una organización que los ayuda a preparse para pasar un examen de admisión, les enseñan a utilizar computadoras y programas y sobre todo a tener un nivel de idioma que les permita defenderse en el ámbito profesional. Oshrat, judío etíope, es una antigua alumna de este programa, ella hoy estudia derecho en la universidad de Reichman. La línea de inicio no es la misma para todos. En sentido metafórico diría que, para empezar una carrera, necesitas, por ejemplo, zapatillas y otros implementos y eso es lo que YOEL me dio. Gracias a ellos pude seguir en la carrera con el agua y las zapatillas, por ejemplo. Especialmente en mi universidad, es muy, muy cara. Es una universidad privada, de otra manera no sé cómo podría haber entrado. Desde otros espacios los jóvenes etíopes intentan también abrirse camino en la sociedad israelí pese a los desafíos. Brhan, influencer judío etíope, cuenta que después del 7 de octubre hubo muchas informaciones falsas acerca de los judíos en general y de los judíos etíopes, en particular, eso la animó a contar su historia y la de su comunidad a través de las redes sociales. Lo que estoy haciendo es contar la historia y reformular la historia de los Beta Israel, porque cuando la gente piensa en Israel, hay mucha desinformación que se les ha transmitido. Creen que (los judíos etíopes) no hemos aportado nada a la sociedad israelí, que aquí somos delincuentes y ciudadanos de segunda clase y eso es mentira. Hay un enorme legado que los Beta Israel trajeron consigo a la sociedad judía israelí. La gente piensa que fue el Mossad el que vino y salvó a los judíos etíopes, lo cual es cierto, pero también hay que dar crédito al pueblo judío que se marchó de sus pueblos y recorrió miles de kilómetros hasta Sudán y de Sudán a Israel. Los etíopes también se salvaron a sí mismos. Y si los etíopes no hubieran estado allí para presionar entre bastidores, el Mossad no habría venido. Convivir entre nosotros lo mejor que podamos "Israel es una sociedad compleja", no se cansan de repetir los judíos etíopes que entrevisté. Todos ellos aman su patria, no solo porque no tienen otra sino porque es su hogar y la tierra con la que sus ancestros les enseñaron a sonar. Sin embargo, la idea de una sociedad homogénea y con un solo perfil étnico que los segrega va en contra de la idea de la nación de Israel según explica Dany Admasu Es un reto. Israel es lo que llamamos el espacio afro-levantino. Esta nación existe y es posible porque hay muchos grupos pequeños que la conforman. Si separas a sus miembros e intentas convertirlo en grupos puros diferentes entonces la idea de nación ya no existe. La cuestión es como lo resolvemos y cómo podemos vivir y mejorar la sociedad para todos. Esta es mi idea. En un mundo cada vez más polarizado, la sociedad israelí libra su propia batalla, y las fracturas se hacen cada vez más visibles pese a un discurso que pareciera borrar todas las diferencias, a pesar de ello, los grupos que lo conforman elevan su voz y eligen también contar, contar como ciudadanos y contar también su propia historia.

El Senado argentino examina este miércoles un proyecto de modificación de la ley de protección de glaciares. El presidente Milei, que niega el cambio climático, busca flexibilizar la norma en beneficio de la industria minera, prometiendo proyectos millonarios de explotación de oro y cobre. Pero organizaciones ecologistas y habitantes temen el sacrificio de reservas hídricas vitales "por un par de monedas". Reportaje de nuestro corresponsal en Argentina, Théo Conscience. Estamos en la provincia de San Juan, en la quebrada de San Lorenzo, a más de 4.000 metros de altitud. "Es un lugar encantador de los Andes áridos entre Argentina y Chile", dice Silvio Pastore, coordinador del Gabinete de Estudios de Glaciología, Nivología y Cambio Climático de la Universidad de San Juan. El viento sopla fuerte, pero el oxígeno se hace más escaso. Respirar y hablar ya cuesta un poco más. Alrededor hay montañas de color ocre, rojizo, marrón. Y arriba, un manchón blanco: el glaciar de San Lorenzo. "El paisaje es espectacular porque estamos arriba de un glaciar de escombro. Lo que vemos hacia el fondo es el límite internacional con Chile, el famoso límite divisorio de aguas, con un glaciarete que drena sus aguas hacia el territorio argentino", agrega Silvio Pastore. El glaciarete al que se refiere está cubierto de penitentes, formaciones de hielo características de los Andes, que toman la forma de cuchillas afiladas orientadas hacia el cielo. "Está tipificado como un glaciar, pero hoy la situación es que se ha llenado de penitentes, como lo podemos observar. Eso significa que ya está en un proceso continuo de degradación. Y, en tiempo humano, vamos a ver que esto va a desaparecer casi totalmente". El gobierno planea modificar la ley de los glaciares En los últimos 30 años, Argentina perdió el 42 % de la superficie de sus glaciares por culpa del calentamiento global. Desde 2010, los 17.000 cuerpos de hielo inventariados y los suelos congelados del ambiente periglacial están protegidos y reconocidos por ley como reservas estratégicas de agua. Pero el gobierno del presidente Javier Milei quiere modificar la ley para dejar que las provincias definan qué zonas deben protegerse, con el objetivo de abrir la puerta a la industria minera. Y, sin embargo, estamos rodeados de una gran riqueza, como una roca que le muestro a Pastore. "Esto que vemos aquí es una composición mineralógica extraordinaria. Esta variedad de colores, de textura… Esta está llena de cristales indicadores de minerales. No sé si los ves, algunos de ellos brillan. Tómale el peso. Es muy pesada. Tiene una densidad que lo que va a dar esta densidad son sulfuros o contenidos de metales, principalmente cobre, oro, plata, zinc". Para Silvio Pastore, la presencia de estos minerales plantea un dilema. Las zonas periglaciales de San Juan son ricas en cobre, un mineral clave para la transición energética y para la lucha contra el calentamiento global que agobia los glaciares. Para el científico, hay que aclarar y flexibilizar la ley de protección de glaciares. "Esta zona que te estoy mostrando es un ambiente periglacial. La ley actual prohíbe la actividad en este ambiente. Pero yo puedo observar, a simple vista, y demostrar con metodología científica, que gran parte de estos cerros que están aflorando no contienen ni agua ni hielo. Pero es un ambiente periglacial. Su significancia hídrica es mínima, comparada, en la misma área, con estos glaciares blancos o glaciares de escombro. Lógicamente, hay sectores en los cuales no se va a poder hacer ninguna actividad, de ningún tipo, pero hay sectores que pueden ser liberados". A pesar de pertenecer a una agrupación del lobby minero, el Grupo Sarmiento, Silvio Pastore dice que no quiere hacer política. Asegura que solo quiere aportar datos científicos al debate público. Pero sus posiciones han sido cuestionadas por otros glaciólogos, incluso en su propia universidad. Juan Pablo Milana, doctor en geofísica e investigador del Conicet, considera que la modificación de la ley propuesta por el gobierno es peligrosa. "Esa modificación deja a criterio de las provincias la posibilidad de desclasificar glaciares. Y el problema es que los criterios están a la venta. Entonces, si hay mucho interés del gobierno de que ocurra una explotación minera, dentro de la universidad siempre vas a encontrar a alguien que diga: 'este glaciar no sirve porque tiene poco hielo, contribuye poco, o lo que sea'". Sacrificar una reserva hídrica por unas monedas Este científico denuncia que el gobierno quiere cambiar el espíritu de la ley de protección de glaciares, pasando de un criterio de tipo científico a uno político, a la hora de definir lo que es una reserva estratégica de agua. "Este es el problema de utilizar la palabra 'estratégico'. Porque a lo mejor para la provincia es mucho más estratégica esta explotación minera porque va a sacar muchos más impuestos, va a dar más trabajo. Pero, a la larga, es pan para hoy y hambre para mañana. Estás sacrificando una reserva hídrica por unas monedas”. El tema es que estos minerales representan mucho más que unas monedas. Con la incertidumbre del contexto geopolítico actual, el valor del oro y de la plata viene marcando récords históricos. Y el cobre también: el metal rojo es un muy buen conductor. Entre vehículos eléctricos, paneles solares y turbinas eólicas, la demanda explotó estos últimos años, y el precio también. En la cordillera sanjuanina, las multinacionales Lundin Mining (canadiense) y BHP (australiana) impulsan una de las iniciativas mineras más grandes del mundo: el proyecto Vicuña. Tiene reservas estimadas en 35 millones de onzas de oro y 12 millones de toneladas de cobre. Iván Grgic, responsable de relaciones institucionales de Vicuña y presidente de la Cámara de Minería de San Juan, evoca algunos de esos proyectos. "Hay proyectos mineros en distintas etapas. Tenemos dos proyectos… podríamos decir cuatro de cobre en etapa avanzada de exploración. Entonces, cuando el mundo dice '¡cobre, por favor!', San Juan está casi lista para empezar a vender cobre". Chile y el cobre, ¿fuente de inspiración para Argentina? Iván Grgic destaca el potencial que representa la minería para la provincia y para el país en términos de empleo y de inversiones. Para él, Argentina tiene que inspirarse en Chile, primer exportador de cobre a nivel mundial. "Una frase que me decía mi papá cuando era chico: no te olvides que lo que está del otro lado de la cordillera está de este lado. Si Chile exporta entre 50 y 60 mil millones de dólares al año, Argentina también puede exportar esa cantidad. O sea que podemos generar al país rápidamente un desarrollo muy grande porque el mundo lo requiere y con la seguridad de que lo que estamos iniciando es un desarrollo inmenso para el país, y sin embargo todavía incipiente". Los proyectos mineros de la provincia de San Juan ya atrajeron más de 17 mil millones de dólares de inversión a través del RIGI, el régimen de incentivo a las grandes inversiones impulsado por Javier Milei. Pero para que estas inversiones puedan materializarse y multiplicarse, la ley de protección de glaciares tiene que flexibilizarse, sostiene Iván Grgic. "Todos estos proyectos están avanzando porque entienden que hay seguridad jurídica. Es decir, tú tomas una propiedad minera en donde vos te encontrás con crioformas inventariadas, en donde los estudios iniciales de los proyectos mineros determinan que no tienen aporte hídrico, que no son glaciares ni son crioformas a custodiar. Pero no pueden avanzar en ningún tipo de exploración hasta que la ley no les determine. Entonces, esas inversiones o intereses han quedado latentes". "Jáchal no se toca" Este es justamente el caso del proyecto Vicuña, cuyo futuro open pit, o tajo a cielo abierto, se encontraría en parte sobre un glaciar registrado en el inventario nacional, el GE 110. La empresa quiere desclasificarlo, pero la población local se resiste. "Nosotros desde la asamblea "Jáchal no se toca" generamos, con asesoramiento técnico apropiado, un reclamo en el año 2021”, dice Saúl Zeballos, integrante de la asamblea "Jáchal no se toca". "Ese reclamo fue atendido y fue incorporado al inventario nacional de glaciares. Cuatro años después, estamos peleando nuevamente para que no lo hagan desaparecer al glaciar GE 110". "Jáchal no se toca" es un grupo de vecinos autoconvocados que se reúne todas las semanas en una carpa instalada en la plaza del pueblo con la misión de preservar el río Jáchal. Carolina Caliva, integrante de la asamblea, dice: "Sabiamente, nuestros pueblos originarios se asentaron al lado de un río. Nosotros vivimos en una zona árida. Si no tuviésemos agua, no existiría este pueblo". Los glaciares funcionan como reguladores del recurso hídrico. En las zonas áridas como San Juan, compensan el déficit de precipitaciones. La provincia declaró la emergencia hídrica hace tres años, y los habitantes padecen cada vez más la escasez de agua. "Nosotros ya sufrimos los cortes de agua por días. Hasta perdemos la dignidad. A ver, no tenemos agua para el baño, no tenemos agua para las necesidades básicas. A veces uno abre la canilla y piensa que nunca se va a acabar. Pero cuando padecés esta escasez, hace que uno tome conciencia", denuncia Carolina Caliva. Carolina Caliva y los integrantes de la asamblea ya no creen en las promesas de la industria minera. Hace 20 años que conviven con la mina de oro a cielo abierto de Veladero, propiedad de la empresa canadiense Barrick Gold. "Dejaron contaminación, enfermedad y muerte" "Venían con el discursito del pleno empleo, del desarrollo sustentable. Ahora está claro que nuestro pueblo sigue tan pobre o más pobre que antes. Y si nos dejan algo, nos dejan contaminación, enfermedad y muerte", subraya Carolina Caliva. Carolina Caliva se refiere a los escándalos de contaminación ambiental por parte de la mina Veladero. "En el 2015 se produce el derrame más grande de la historia de Argentina, por parte de la empresa Barrick Gold. Miles de litros de solución cianurada que afectan a cinco ríos; y ahí ya se ve totalmente modificada nuestra vida". Este derrame y los siguientes impactaron profundamente al pueblo, que depende exclusivamente del río Jáchal para su agricultura. "Acá tenemos alfalfa", dice Omar Aciar, productor, mostrando sus tierras agrietadas por la sequía. "Tenemos otro cuadro ahí de algodón. Y tenemos algo de cebolla también. Eso es básicamente para lo que nos alcanza el agua, nada más". Este productor denuncia el consumo y la contaminación del agua por parte de la industria minera. "Los yacimientos mineros sacan el agua dulce. Entonces acá, cada vez viene el agua más salinizada. Mucho más boro, mucho más arsénico. Entonces ya los crecimientos de las mismas plantas no son iguales. Y ahora se complica porque cada vez tenemos menos agua para el regadío". Por falta de agua, Omar solo pudo sembrar 60 de las 100 hectáreas de su explotación este año. Está muy preocupado por el avance de la minería. El proyecto Vicuña necesitará un promedio anual de 1.200 litros de agua por segundo, 10 veces más que el consumo actual de toda la industria minera en la provincia. "Al paso que van las concesiones de agua para la minería, nosotros estimamos que en 10 años no vamos a poder hacer agricultura acá en Jáchal. Si eso ocurre, moriríamos como pueblo. ¿Qué le dejamos a nuestros hijos? Yo tengo nietos, unos nietos chicos. ¿Y dónde nos vamos nosotros? Ya no tenemos agua potable para el consumo humano, se están secando los pozos. No hay recargas. ¡¿Cómo vamos a sacrificar los glaciares?! Es una cosa muy evidente que el agua es la vida". Agricultores, organizaciones ecologistas y poblaciones locales están juntando fuerzas para resistir el avance de la industria minera en los Andes. A lo largo de la cordillera, ciudadanos se organizan en asambleas populares con una consigna: el agua vale más que el oro, la ley de glaciares no se toca.

La salida de Nicolás Maduro de Venezuela dejó un sabor agridulce en la diáspora venezolana, entre esperanza y temor a regresar. En la ciudad colombiana de Cúcuta, en la frontera con Venezuela, RFI conoció a una pareja de comerciantes con una historia de exilio, una historia para escuchar en nuestro podcast. No es un jardín en sí, pero está ubicado frente a un parque florido en el barrio La Ceiba de la ciudad de Cúcuta, en la frontera con Venezuela. Jardín de Sabores es como una miscelanea de comida y de historias. Lo abrieron hace unos años los emprendedores Abdul Muhamad Hernández y su esposa Ana Quiroz, ambos venezolanos. Este proyecto de vida conjunto busca ofrecer alternativas saludables para personas con diversas condiciones médicas, como diabetes, celiaquía, y problemas de tiroides. En 2017, Ana salió de Venezuela "con seis meses de embarazo y una maleta cargada de ilusiones". Decidieron emigrar a Colombia debido a la inestabilidad en su país. Abdul fue a recoger sus pertenencias a Venezuela, pero durante el viaje de vuelta a Cúcuta, fue asaltado y lo perdió todo. "Yo llegué aquí y exploté a llorar los nervios y la angustia. Entonces comenzamos aquí con unos pequeños ahorros de mi esposa. No teníamos absolutamente nada", recuerda Abdul. Este incidente traumático los dejó sin nada, pero con la determinación de comenzar de nuevo y abrir "Jardín de Sabores", enfrentando las dificultades con esperanza. Abdul y Ana mantienen vínculos fuertes con su familia y amigos en Venezuela, a pesar de la distancia. La pareja se despertó a principios de enero con la noticia de que en Venezuela ya no gobernaba Nicolás Maduro y que los Estados Unidos habían bombardeado la ciudad de La Guaira. Pensaron en el hermano de Abdul, integrante de Fuerza Armada Nacional Bolivariana. A pesar de las dificultades iniciales, encontraron en Cúcuta un lugar de acogida y apoyo. La comunidad colombiana los recibió con calor humano y aceptación, facilitando su adaptación a un nuevo entorno. "Me gusta el apoyo de las personas, aunque uno nunca deja de extrañar, sobre todo la comida. A veces tú sientes aquí que la sal no sala y el azúcar, por decir algo, no endulza", dice Ana. Con casi una década viviendo en Colombia la familia Muhamad Quiroz es verdaderamente colombo-venezolana. Aunque recordar a su país tiene sabor agridulce, también han probado el deleite de adaptarse a un hogar fuera de casa.

El pasado 16 de enero se cumplió un año desde que estalló en Colombia la crisis del Catatumbo. Desde enero de 2025, decenas de miles de personas han huído de sus hogares en esta región del nororiente del país, en la frontera con Venezuela, debido a enfrentamientos entre guerrillas que operan en la zona. María amamanta a su bebita enferma en el Centro Regional de Atención a Víctimas. No tiene cómo darle el biberón. Su familia huyó sin pertenencias de Tibú a Cúcuta por los grupos armados, que utilizan uniformes verdes como los del ejército, pero con botas de caucho. “Ella mira alguien uniformado y le da miedo”, cuenta a RFI. “Mis hijos han visto muertos allá. A veces el niño grande me pregunta “Mamá, ¿usted qué siente?” Y no normal, porque si uno se asusta, los niños también”. María, sus tres hijos y su esposo encontraron refugio en casa de una prima. Más de 800 familias del Catatumbo han sido desplazadas a Cúcuta en estas últimas semanas. Las que logran extraerse. No hay que hablar más de la cuenta. Incluso en la ciudad, hay informantes por todas partes, ya sea del ELN o de las disidencias de las FARC, las dos guerrillas que se enfrentan por el control territorial, ahora con drones. La primera crisis humanitaria tuvo lugar en enero de 2025. En diciembre se reactivó en dos municipios de la región: Tibú y El Tarra. “Se inició un paro armado por parte del grupo ELN en todo el país, pero en el Catatumbo no paró”, explica Ludy Páez, personera municipal. “No es contra ninguna fuerza del orden. Se enfrentan las dos fuerzas que están al margen de la ley. Con drones es más difícil para la población civil evadir los ataques, porque si ellos detectan calor humano en algún sitio de más de dos o tres personas, atacan", asegura. Los desplazados del conflicto y sus familias acuden la personería de Cúcuta, la entidad pública que monitorea los derechos de la ciudadanía. Deben registrarse para recibir ayuda humanitaria y mercados. “No se trata de que a mí me den el mercado para mí, sino que también para el sitio donde yo llego, porque voy a ocupar su cocina, estoy gastando su luz”, dice Páez. "Él está dando plata a cambio de mi ubicación" En este conflicto, los civiles se vuelven carne de cañón y los lideres de las comunidades un blanco. Los líderes de Juntas Comunales --que representan a la población en pequeñas localidades– fueron los primeros desplazados. En Cúcuta, se reúnen a escondidas. Comandantes de una u otra guerrilla los tienen amenazados. Uno de ellos muestra un video en el que se ve al comandante Richard Suárez, del Frente 33 de las disidencias de las Farc, señalándolo como “instigador”. "Él está dando plata a cambio de mi ubicación, porque dice que yo soy del ELN y que me tienen que matar”, explica bajo anonimato. La casa de otro líder fue blanco de tiros. Un maestro de obras recibió los disparos porque estaba en el momento equivocado, en el lugar equivocado. “Hay puntos claves. Corregimiento o veredas estratégicas que buscan conquistar porque para son corredores y quieren llegar nuevamente a a retomarlas. Esos terrenos los habían perdido cuando la antigua guerrilla FARC se desmovilizó en el 2016. Desde 2018 los quieren tomar y de ahí es que está saliendo la población amenazada”, detallan. Las autoridades eclesiásticas gozan de mayor respeto en la región, en cierta medida. Negocian con los grupos armados para ayudar a los habitantes con ayuda de la de la Defensoría del Pueblo y de la ONU. “Hemos creado una comisión humanitaria”, dice a RFI el obispo de Tibú Israel Bravo Cortés. Habla con los grupos armados por ejemplo sobre temas de reclutamiento de menores. "Hay que hacer todo un proceso para que los puedan dejar salir de de las filas”. ¿Institucionalidad? “Cuando uno dice estas cosas, pues todo mundo piensa que la mayor presencia del Estado es llenar de tropas, llenar de militares el territorio”, dice el obispo. La soledad del Catatumbo no data del año pasado, explica, sino que tiene raíz en décadas de violencia y de abandono del gobierno. “La institucionalidad significa que la educación y la salud deben funcionar. Pero se le invierte poco a la región”. Destaca que incluso los programas de restitución de cultivos ilícitos son ineficaces en esta zona donde hay 50.000 hectáreas de coca. “Que el que esté mostrando deseos de cambiarse de cultivo pues tenga unas mejoras de condición de su casa, de su batería sanitaria, de sus aguas residuales. Cosas que en el contexto uno no ve que se estén haciendo”, lamenta. Para un líder comunal anónimo, no es solo la droga. Hay en el Catatumbo “minería ilegal, carbón y economía legal como ganadería o extracción de palma de aceite de palma. Es más, en Tibú hay campo de crudo, uno de los más antiguo en Colombia. Ellos tienen su seguridad, pero igual los actores armados les roban las camionetas a los vigilantes y perforan la tubería que saca el petróleo allá”. Así se financia el conflicto. Según él, sí falta fuerza armada. “En el casco urbano del municipio de Tibú, la policía tenía prohibido salir de la estación”, recuerda. Cinco policías fueron secuestrados en enero de 2026 y luego liberados. Según la Defensoría del Pueblo, en 2025 más de 100.000 habitantes del Catatumbo fueron desplazados por la violencia, que está despoblando la región, hundiéndola en su soledad.

Pandillas, violencia y narco. La impunidad es el caldo de cultivo en el que Honduras se desangra. El narcotráfico ha permeado en muchos poderes estatales a través de la financiación de campañas políticas. RFI recorre el país para remontar la cadena de la violencia: desde el pandillero al congresista comprado por el crimen organizado. Un itinerario desde San Pedro Sula hasta Tegucigalpa pasando por varios municipios de uno de los países más violentos del mundo. Del enviado especial de RFI a Honduras, Carlos Herranz José ha pasado media vida entre rejas. Dice que su devoción por Dios es lo que le ha apartado de la pandilla 18. Lleva tan solo unos meses fuera de la cárcel y acude cada semana a una escuela religiosa dirigida por un pastor que reinserta pandilleros a las afueras de Tegucigalpa. Hoy es sábado a mediodía y varios ex pandilleros, algunos con un largo historial de asesinatos a sus espaldas, acuden al centro religioso. “Yo inicié en el camino de la pandilla a la edad de 17 años, en el año 1995. Me gustó el ambiente y empecé a llevarme con ellos y luego pues me fui metiendo más y más a fondo y luego nos tocó hacer cosas que no son gratas ante los ojos de nadie para poder ir ascendiendo dentro de la organización... como si fuesen niveles, según lo que los méritos que uno vaya haciendo. Los méritos son delitos, algunos de sangre. No hay opción para salirse porque uno es un compromiso de por vida. O está preso, está muerto, pero que no sales, no sales” nos cuenta este expandillero desmovilizado que ahora profesa una fe sin límites a la que atribuye su propia salvación. El pastor Wilmer Sauceda es quien dirige este centro en Comayagüela, localidad pegada a la capital hondureña. Lleva toda una vida dedicado a reinsertar pandilleros y trabajando con ellos en varias cárceles del país. Apasionado por su trabajo, su historia familiar también está marcada por la violencia. Wilmer decidió perdonar en prisión al asesino de su hermano pequeño, quien se negó a pagar una extorsión. A su madre, nos cuenta, le costó entender aquel perdón que daba sentido a su vida y su trabajo con pandilleros. “Ahora las maras ya no extorsionan a los pequeños. Son organizaciones, funcionan como grandes empresas, son dueños de empresas. Cada tiene dividido ya sus sectores, ya no pelean por territorios, todo está definido y tienen el control y el tráfico de drogas en esos sectores propios” nos cuenta Wilmer que añade que las maras se preoucpan ahora por tener una buena implantación e imagen en las comunidades. “Sí, ayudan mucho a la sociedad para sobreguardar ese respaldo de la sociedad, que nos cuiden para que la policía no vaya a sorprendernos”.Una implantación social de las maras que ocupan los espacios vacíos que el estado hondureño. No alcanza a ocupar. El factor edad también ha contribuido al cambio. “Los líderes que iniciaron las pandillas son personas que ahora andan entre los 45 a 50 años de edad. Yo he platicado con ellos y ellos ya no son violentos”. Estos factores de cambio en la dinámica de las maras son los que han ayudado a rebajar el nivel de violencia en los últimos años. El sociólogo Fermín Lainez ha estudiado las diferentes mutaciones que han vivido las pandillas en Honduras y no duda en apuntar hacia arriba a cómo el poder político ha instrumentalizado a pandilleros. “Te lo resumo principalmente que fueron cooptados por grupos militares. De hecho, en el 2017, según el Departamento de Estados de Estados Unidos, estos grupos fueron utilizados para causar los disturbios que hubieron en ese tiempo para que se mantuviera en el poder Juan Orlando Hernández (expresidente del país condenado por narcotráfico en EE.UU.) Entonces eso causó la última mutación. Nosotros veníamos midiendo las mutaciones del de los grupos pandilleros en este país. Iban mutando de ser muchachos, que estaban en las calles simplemente pasando el tiempo. Luego pasaron a tener armas, verdad, y esas armas venían principalmente de Nicaragua, en tiempo de que armas que llegaron por parte de los contras. Entonces todo eso ha venido a evolucionar, pero nunca, nunca, nunca el joven de pandilla ha tenido el control, siempre ha sido cooptado” afirma Lainez cuya historia personal ejemplifica la hidra del crimen en el país que conecta pandillas, narco y poder. El pandillero que lo salvó de la muerte tras un secuestro ordenado desde el poder, apareció después muerto. El país ha conseguido reducir su alto índice de homicidios en los últimos años, algo que muchos expertos conectan con un cambio de paradigma en las pandillas que buscan ahora mayor aceptación social. Leonardo Pineda, politólogo, así lo afirma: “más que obedecer a políticas estatales, obedece a cambios en las dinámicas criminales. Las pandillas decidieron no calentar sus zonas, no hacerle tanto escándalo, sino tener un control más específico sin estar matando a gente en las calles, algo que no es conveniente para sus negocios”. Hacemos una parada en la morgue de San Pedro Sula. Durante años fue calificada como la ciudad más violenta del mundo, con tasas que llegaron a los 187 homicidios por cada 100.000 habitantes en 2013. Un récord que se ha ido reduciendo durante los últimos años. Simón trabaja en la principal funeraria de la ciudad y ha sido testigo de ese horror. “Había días muy críticos de hasta 32 levantamientos. Estoy hablando que en 32 levantamientos se podían levantar más de 40 o 50 muertos porque hay levantamientos que son múltiples. También cuerpos desmembrados, aunque esto ya no es tan frecuente como antes. Antes uno se se topaba con escenas dantescas, hallar cuerpos hasta en 26 pedazos.(...) Esto era un mensaje atemorizante que mandaban las maras”. La falta de medios contribuye al gran problema que sustenta la violencia, la impunidad según estiman diversas voces que conocen bien la problemática sobre terreno. Leonardo Pineda incide en ello: “muchas veces hasta que encuentran, por ejemplo, una fosa clandestina con 2030 cuerpos tratan de identificar algunos en Honduras todavía tenemos muchos problemas con la identificación de cadáveres. Porque no tenemos un banco de datos de ADN que los pueda identificar y a veces tal vez por los dientes se lo van a identificar, pero por decirte una cosa, el año pasado se encontraron 3 cuatro fosas clandestinas en varios sectores peliurbanes de la ciudad y esa gente pues no pasa ni a las estadísticas y muchos de ellos ni siquiera son identificados. JOH, caso no aislado La detención del expresidente Juan Orlando Hernández en 2022, recientemente indultado por Trump, dio la vuelta al mundo en la apertura de informativos. Condenado 45 años por narcotráfico, el caso Hernández es el más conocido pero dista de ser un caso aislado. La simbiosis entre narco y poder político es una gangrena en Honduras. La financiación de las campañas políticas es la puerta de entrada del narcotráfico y el problema del origen es el costo de las campañas, según apunta el director de Flacso Honduras, Rolando Sierra. "Aquí hay que decir que en el caso de Honduras las campañas son de alto costo. Hay mucha inversión en publicidad, inversión en recorrer el país. De hecho, hay candidatos a diputados que lo que invierten en su campaña electoral es mucho más de lo que van a recibir como salario en los en los cuatro años. Entonces, frente a esto, busca, se busca el dinero donde se puede encontrar y eso abre la puerta del narcotráfico". El límite de gasto para los candidatos presidenciales es de casi 20 millones de dólares, aunque parezca poco comparado con otros países, los expertos coinciden en que es mucho para la realidad del país y critican la forma de obtener fondos discrecional y carente de supervisión. Cristian Nolasco, de la organización civil Consejo Nacional Anticorrupción, critica la falta de datos. "La responsabilidad de recabar esos datos corresponde a la Unidad de financiamiento de las campañas políticas. Sin embargo, como la unidad está debilitada, no presenta datos. Entonces no podemos ni siquiera retomar esos datos de quiénes y cuántos candidatos o candidatas son de cierta manera financiados por el crimen organizado. Lo que sí podemos mencionar es que ha sido una práctica recurrente" apunta Nolasco. El resultado es que el narco financia al político. Y el político queda a su servicio. "Y por lo tanto, después el Estado termina capturado en un congreso nacional en función de quienes lo financiaron" sentencia Rolando Sierra, director de FLACSO Honduras. La tutela de EE.UU. Estados Unidos siempre ha tutelado la política hondureña. Por ello, son muchas las voces que no dudan en señalar la responsabilidad de Washington en el manejo de la seguridad del estado hondureño. Julio Uclés, presidente de la Federación de Patronatos de Chamalecón en San Pedro Sula, se atreve a señalarlo claramente. "Definitivamente, el crimen organizado premió la institucionalidad del país por completo. Y también a los partidos políticos que son parte de la sociedad. Pero también había que ver el estado de responsabilidad que han tenido nuestros cooperantes nuestros socios en permitir estas cosas también porque la embajada americana tuvo conocimiento desde a desde mucho tiempo atrás de actos reñidos con la con la ley y los permitió hasta que a ellos les convino". La impunidad es también la base de acuerdos ilegítimos, sobornos y delitos que se utilizan para imponer proyectos vinculados con las élites poderosas. Y los periodistas corren riesgos por denunciarlo. Osman Reyes fue el presidente del Colegio de Periodistas Hondureño. "Desde el año 2000 hasta aquí, en 25 años, tenemos 104 periodistas asesinados. Lo más terrible es que en su gran mayoría, casi el 93% están en completa impunidad. Nunca se investigó las causas. Alguna gente después, el caso de algunos narcotraficantes en las cortes de Estados Unidos, revelaron que ellos habían mandado a asesinar a estos periodistas por el trabajo que realizaban" explica Reyes. Pagar con la vida por denunciar es moneda de cambio, no solo para periodistas, también para medioambientalistas. Hace 10 años, el caso de Berta Cáceres impactó al mundo. La activista sufrió una persecución constante durante años que obligó a parte de su familia a abandonar el país. Su hija, Berta Zúñiga Cáceres, continúa una década después empeñada en llevar ante la justicia al autor intelectual del asesinato de su madre. Asesinatos, desapariciones y torturas con fines interesados y sobre una base de impunidad. Un patrón sistemático amparado por negligencia institucional en un país demasiado acostumbrado a la violencia y a la muerte.

“Españoles, Franco ha muerto”: el 20 de noviembre de 1975, el entonces presidente del Gobierno, Carlos Arias Navarro, anunciaba en la televisión la muerte del dictador español Francisco Franco. España inició entonces un difícil camino para recuperar la democracia, un camino que para parte de la población aún está incompleto. Reportaje desde Madrid. La plaza de la Puerta del Sol es la más céntrica de Madrid, también de España, porque allí se sitúa el kilómetro cero de todas las carreteras del país. Justo en la entrada de la Real Casa de Correos, el edificio que sobresale con su reloj en este bullicioso enclave comercial y turístico. En frente de la Real Casa de Correos, siempre hay visitantes extranjeros con guías que narran en varios idiomas la historia del edificio construido en el siglo 18. Pero casi ninguno cuenta que hasta hace pocas décadas, el edificio era la sede de la Dirección General de Seguridad, donde se torturaba a opositores a la dictadura de Francisco Franco. “Amenazarte continuamente” Entre ellos estaban Rosa García Alcón y Julio Pacheco. “Los calabozos eran muy pequeños”, cuenta Rosa. “Yo me acuerdo de una celda muy oscura, una celda muy pequeña”, prosigue Julio, a lo que Rosa añade: “Nos daban una manta que estaba asquerosísima. Por cierto, la manta era una cosa espantosa”. Aquello ocurrió en el verano de 1975, hace 50 años, cuando Julio y Rosa eran unos jovencísimos estudiantes y fueron detenidos por su implicación en una organización universitaria que luchaba por la democracia. “Amenazas constantes, torturas…”, recuerda Julio. “Pues eso, amenazarte continuamente. O te vamos a tirar por la ventana, o te vamos a tirar por las escaleras. Yo decía bueno, pues tiradme porque así se acaba esto. O sea que al final acabas deseando morirte. Primero acabas deseando perder el conocimiento, pero no lo pierdes. Y luego dices bueno, pues mira, así se termina esta tortura”, detalla Rosa. Uno de los pocos que en la Puerta del Sol recuerda que allí se torturaba a gente durante la dictadura es el periodista y sociólogo Emilio Silva, que recorre el centro de Madrid con un grupo de jóvenes, la mayoría estadounidenses de la Universidad de Nueva York. Rescatar la memoria Frente a la Real Casa de Correos, les explica en inglés que en España existe la tradición de recibir el nuevo año comiendo uvas frente al televisor, al compás que marcan las campanas del reloj del edificio de la Puerta del Sol. Durante unos años esa fiesta se producía mientras en los sótanos había gente golpeada y privada de libertad, algo que ha marcado a Emilio Silva: “Debajo de ese reloj donde estábamos todos emocionados mirando, pidiéndole deseos al Año Nuevo, y había gente torturada unos metros más abajo. Esa imagen de esa España que esconde, que está aquí celebrando un año nuevo, pero a la vez era un año viejo, ¿no? Porque era un año con dictadura, con represión”, dice. Silva preside la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), una organización que en los últimos 25 años ha logrado rescatar los cuerpos de 1.700 hombres y mujeres asesinados por la dictadura de Franco y enterrados en fosas comunes donde pasaron décadas en el olvido, entre ellos su abuelo, Emilio Silva Fava. “Mi abuelo era un hombre de El Bierzo, una comarca en el noreste de España. Había sido emigrante en Argentina y Estados Unidos, y cuando se proclamó la República empezó a militar en un partido que se llamaba Izquierda Republicana. Hoy pensaríamos que era un partido moderado. Era un hombre bastante culto que alguna vez se enfrentó en un periódico local a un aristócrata, de allí que escribía artículos burlándose de las personas que pedían la igualdad”, cuenta. Cuando ocurrió “el golpe de Estado, su pueblo cayó muy rápido en manos de los golpistas. Le empezaron a sacar dinero y un día lo detuvieron en el ayuntamiento y a la mañana siguiente ya no estaba allí. Lo asesinaron con otras 13 personas a 33 kilómetros, y estuvo 64 años desaparecido en una fosa común, hasta que yo en el año 2000 di con ese lugar y conseguí que se exhumara la fosa, que él fuera identificado genéticamente y que se enterraran sus restos con los de mi abuela, que había muerto tres años antes de la exhumación”. “Creo que hay mucho olvido” Las rutas guiadas que ofrece Emilio Silva a estudiantes descubren rincones de Madrid en los que sobrevive simbología de la dictadura, y señalan también lugares en los que el ejército de Franco, con el apoyo de la aviación alemana de Adolf Hitler, bombardeaba a la población civil durante la guerra que lo llevó a convertirse en caudillo de España. “Era muy interesante porque para mí, antes de llegar a España, ni sabía quién era Franco, nunca escuché su nombre. Pero yo creo que se debe a mi ignorancia”, cuenta un joven extranjero. Junto a los estadounidenses hay una joven española, Ainara, que estudia periodismo en una universidad pública madrileña en la que echa en falta este tipo de ejercicios de memoria democrática: “Yo creo que hay mucho silencio, mucho olvido. No se quiere hablar de la realidad. Y yo, por ejemplo, en toda mi formación académica he tenido obviamente la formación de lo que fue la dictadura, pero desde muy por encima y siendo más un contexto histórico, sin explicarte bien en profundidad lo que sucedió”, lamenta. Ainara cree que ese silencio y olvido sobre la historia reciente de España contribuye al auge de los postulados ultraderechistas en jóvenes de su generación: “Yo creo que todos los ideales de la ultraderecha están calando un montón en nuestras edades, y yo cada vez noto más auge”. Actualmente en España, el 20% de la población siente nostalgia por los viejos himnos del pasado. También los jóvenes: uno de cada cinco de los nacidos en democracia, una generación que no vivió la dictadura, valora positivamente los casi 40 años del régimen de Francisco Franco. Represión “implacable” en la guerra y posguerra “Franco ha sido una figura fundamental en la historia de España porque dirigió la dictadura más larga, más sanguinaria y más terrible en todos los aspectos que nos podamos imaginar en España”, analiza Ainhoa Campos, doctora en Historia, especializada en la Guerra Civil española y en el franquismo. “Franco formaba parte de un grupo de generales que dieron un golpe de Estado en julio de 1936 para acabar con el régimen de la República (un régimen democrático que se había instaurado en 1931) y tuvo la habilidad y la suerte de conseguir colocarse como el único que podía acceder al poder absoluto de ese grupo de generales”, explica. Franco ganó la guerra con la ayuda de las tropas italianas de Mussolini y de la aviación nazi, responsable de matanzas de población civil y desarmada, como la que el pintor Pablo Picasso retrató en su obra Guernica. No fue suficiente para Franco, que después de la guerra siguió ejecutando durante años a decenas de miles de españoles. “La represión después de la guerra, la que protagonizó la dictadura de Franco, fue absolutamente implacable con el enemigo. Él quería aplastar cualquier intento de ponerle coto a su poder o de poner en cuestión el régimen que él había construido. Entonces, ya durante la guerra, todos aquellos que hubieran estado relacionados con la República, con algunos de los elementos más característicos de la República, como la educación, por ejemplo, los maestros, fueron implacablemente perseguidos, detenidos, forzados al exilio interior o asesinados, ejecutados”, prosigue Campos. “Las cifras son desoladoras. Casi medio millón de personas tuvieron que irse al exilio. También se calcula que casi medio millón de personas fueron encarceladas al final de la guerra, y se calcula que entre 140 y 150.000 personas fueron ejecutadas en esta represión que tuvo lugar en la posguerra”, recalca. La muerte de Franco, “una gran alegría” La España franquista no participó en la Segunda Guerra Mundial y quedó aislada internacionalmente tras la derrota de la Alemania de Hitler y la Italia de Mussolini, que le ayudaron a acabar con la democracia en España. Aunque años después, en el contexto de la Guerra Fría, el dictador español se convirtió en un aliado estratégico de Estados Unidos frente a la Unión Soviética. Con el apoyo de la gran potencia, Franco pudo prolongar su régimen hasta el mismo día de su muerte, el 20 de noviembre de 1975. “Yo me enteré por una gran algarabía que hubo en el patio de los presos sociales, a los presos comunes los hacían formar para el recuento en un patio que estaba aledaño a nuestras celdas. Y entonces al cerrar la formación, hubo un griterío y en ese momento supimos que Franco había muerto. Como te puedes suponer, fue una gran alegría para para todos”, recuerda Pablo Mayoral. Mayoral estaba en la cárcel ese día porque el dictador murió matando. Dos meses antes, autorizó el fusilamiento de cinco militantes antifranquistas de organizaciones que habían emprendido la lucha armada contra el régimen. Dos pertenecían a ETA, organización separatista vasca, y tres al Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP), en el que participaba Mayoral, que fue juzgado en un consejo de guerra en septiembre de 1975, junto a sus compañeros. “Cuando el abogado te dice que te piden la pena de muerte, se te viene el mundo encima, aunque estás preparado y sabes que puede pasar”, cuenta. Pablo Mayoral esquivó la pena de muerte y fue condenado a 30 años de prisión, no así tres de sus compañeros del FRAP. Paca Sauquillo es una de las abogadas que intentaron salvar la vida de los procesados: “Sabíamos que les podían pedir pena de muerte y yo, contra la pena de muerte, podían acusarme de terrorista o acusarme de lo que quisieran o meterme en la cárcel. Pero había que luchar contra la pena de muerte”, explica. Sauquillo consiguió evitar el fusilamiento de una de las procesadas por estar embarazada, en un juicio militar repleto de irregularidades: “No nos dejaron hacer nada porque desde que los cogieron hasta que les ejecutaron, no pasó ni un mes, y no pudimos ni estudiar el sumario ni verlo porque no pudimos aportar pruebas. Fue increíble”, afirma. Una ley de amnistía dolorosa Pablo Mayoral no pudo salir de prisión hasta finales de 1977, cuando España avanzaba hacia la democracia y se promulgó una ley de amnistía que borraba todos los delitos de los presos antifranquistas, pero también los crímenes de la dictadura. Para algunos fue un necesario gesto de reconciliación, para otros un pacto de silencio que consagraba la impunidad, equiparando a víctimas y victimarios. Para Emilio Silva, presidente de la ARMH, “el verdadero problema ya no es solo la impunidad jurídica. No es que no podamos ver un juicio a estos crímenes, sino que el hábito de la impunidad se ha convertido en una cultura política, y está por muchos sitios corrompiendo nuestra democracia y debilitándola. Y eso es muy grave, porque si uno ha amnistiado los mayores crímenes que se pueden cometer contra miles de seres humanos, pues hay muchas cosas que están por debajo de eso y que han vivido también alejadas de los juzgados”. En 2023, Julio Pacheco se convirtió en el primer español que pudo contar en un juzgado de su país las torturas a las que lo sometieron los policías franquistas: “Fue una alegría enorme. Fue la primera vez que unos querellantes o unos torturados -no nos gusta decir víctimas- del franquismo pudimos declarar ante una sede judicial: ‘Yo fui torturado por esta persona, ahí está'”, dice. La querella por torturas que presentó Julio Pacheco aprovechó una rendija abierta por la Ley de Memoria Democrática de 2022, que permite investigar delitos contra los derechos humanos cometidos durante la dictadura franquista, al menos en teoría, porque un año después la Justicia archivó la causa. Julio Pacheco ha recurrido y no pierde la esperanza de conseguir romper el muro de la impunidad.

Con la llegada al poder del presidente de centroderecha Rodrigo Paz, Bolivia da vuelta a la página de 20 años de gobierno del partido de izquierda Movimiento al Socialismo (MAS) y lo hace buscando salir de una profunda crisis económica sacudida por los hidrocarburos, sector que ese movimiento transformó durante su gobierno y que hoy es una de las principales causas de su ruptura. Un reportaje de Paola Ariza, enviada especial a Bolivia. "Queremos una nueva Bolivia, una nueva estructura, una nueva vida", "el país viene muy quebrado", "estamos sumamente dolidos de como al país lo han manejado a su antojo", "esperemos que mejore", "tenemos esperanza en el cambio", decían, entre otros, la comerciante Justina, la farmacéutica Belkis, el ingeniero Juan Pablo y la profesora Meris, que RFI entrevistó en La Paz. Pese a que no hay consenso en los detalles, los bolivianos se pusieron de acuerdo en que hay sed de cambio y dieron un giro histórico a la derecha en las pasadas elecciones en las que resultó como ganador al senador Rodrigo Paz del Partido Demócrata Cristiano (PDC). En 2005 el país ya había dado un giro drástico, cuando un dirigente cocalero de origen aimara arrolló en aquellas elecciones, poniendo fin a un ciclo de gobiernos liberales en una Bolivia desigual. "Ahora estamos acá para nacionalizar todos los recursos naturales, para recuperar todos los recursos naturales que han sido subastadas", decía en ese entonces el presidente electo Evo Morales, ante un estadio lleno en su natal Cochabamba. Veinte años después, Bolivia da fin a ese ciclo del Movimiento Al Socialismo (MAS), el partido de Evo Morales, y luego del mandatario saliente Luis Arce, que dejan al país en cuidados intensivos, sobre todo en materia económica, en particular por la escasez de dólares, la falta de combustibles y la caída de las exportaciones. El gas está en el corazón de la crisis económica Gary Rodríguez, economista y gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior, indicó que "esta situación de crisis se ha dado principalmente porque el Estado, que era un fuerte actor dentro del modelo hacia el socialismo, instaurado desde el año 2006, hizo del gas el principal actor de la economía", por lo que el aparato público era exportador y también importador. Para Rodríguez, el problema se generó cuando el Estado que exportaba gas natural, "que le llegó a devengar 6.500 millones de dólares en el año 2013, hoy en día genera 2.000 millones. Es decir, se redujo a una tercera parte". Rodríguez agrega que las importaciones han ido en una crecida permanente por la caída de la producción de combustibles líquidos, lo que ha llevado a pasar de 200 millones de dólares en el 2005 a importaciones superiores a los 2.800 millones de dólares en los últimos años. "Ese desbalance es lo que ha disminuido las reservas internacionales netas de Bolivia y con eso la incertidumbre en el país ha florecido y ha traído como consecuencia un proceso inflacionario", explicó el economista. Hace un poco más de 10 años, Bolivia brillaba por sus exportaciones de gas. Gracias a este recurso el país llegó a casi triplicar sus ingresos per cápita en 2013 y a reducir la pobreza. Pero hoy esa bonanza llegó a su fin y el principal reflejo son las constantes filas en las estaciones de servicio. Transportistas como Antenor Antunes, que trabaja en el aeropuerto Viru Viru, en Santa Cruz de la Sierra son víctimas de esta situación: "Con la falta de gasolina, nos quedamos como 4 o 5 horas haciendo fila para poder cargar. Es un perjuicio para nosotros", señaló. Laura Vega trabaja como taxista en Santa Cruz y cuenta que ha debido sacrificar sus horas de sueño para obtener gasolina. "Es terrible porque se hacen unas colas impresionantes, a veces uno tiene que hacer cola durante 24 hora, 48 horas. Muchas veces toca quedarse a dormir en los surtidores para esperar que lleguen las cisternas y descarguen. Esto ocurre en todos los surtidores". "Hoy en día, cerca del 60% del consumo de gasolina y más del 90% del consumo de diésel debe ser importado", afirma el economista Gary Rodríguez, quien lamenta la caída de la industria del gas en el país. "En el año 2006, el gobierno llamó a la nacionalización de los recursos de hidrocarburos, incluso hizo tomas con el ejército de empresas transnacionales, por ejemplo, Petrobras y otras. Pero, en realidad, no se nacionalizó, sino que se cambió la cuantía de pago de impuestos para las empresas petroleras transnacionales, de tal manera que para ellos ya no era negocio seguir operando bajo ese nuevo esquema". Rodríguez explica que esas empresas no se fueron del país, pero sí dejaron de invertir en Bolivia. Esto hizo que "los mega-campos que se tenían en ese entonces se han ido agotando y no han habido nuevos que se incorporen", indicó el economista, agregando que fue así como "la producción empezó a bajar y al mismo tiempo subía la demanda, disparando la importación". Aumenta la importación de hidrocarburos y el gasto de dólares "La alta importación de hidrocarburos resulta costosa para la empresa estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), que controla toda la cadena productiva de hidrocarburos, y que consume una buena parte de los dólares del aparato estatal y hasta del mercado paralelo", explica Pedro Sanabria, cambista en Santa Cruz. "Cuando YPFB venía y compraba dólares, no venía y compraba 50 mil dólares, sino que venía y compraba 300, 400, 500 mil dólares. Y si no hay, los mismos cambistas especulan porque dicen: 'yo estoy vendiendo con 12,80 y estos otros van a comprar sí o sí'. Entonces venden con 13. Si uno ya vende con 13, el otro vende con 13,10. El otro dice: 'estos no tienen dólares, yo vendo con 13,20', y es así que, al final, de boca en boca, hacen subir el precio", agregó. Según Sanabria, más allá de la escasez, el corazón de esta crisis de dólares es la especulación que causa la subida del billete verde, clave para las importaciones. Y como Bolivia se volvió altamente importador con un peso fuerte mientras su industria se debilita, hoy sigue necesitando esas mismas importaciones, pero con un dólar escaso y caro, lo que dispara los precios. Bolivia, uno de los países con mayor inflación en Latinoamérica "Hace 2 años el mejor arroz costaba 7 pesos, casi un dólar. Ahora, ni siquiera el mejor arroz cuesta 15 pesos", cuenta Justina, una comerciante de Santa Cruz que también nos comenta las dificultades que tiene para pagar las facturas. Esto tambiné lo vive Fernanda Rivera, barista y estudiante de psicología. "Desde el papel higiénico hasta el agua, la leche, el pan, la carne. Lo que comprabas con 200 bolivianos, y que duraba aproximadamente 4 días, ahora te dura 2 días", dice. En las calles, pensar en precios y promociones hace parte del día a día y no es para menos pues el país está en recesión hasta al menos 2027, según proyecciones del Banco Mundial. Además, tiene una de las tasas de inflación más altas de la región: de enero a septiembre ésta se ubicó en el 18%, poniendo a Bolivia en el mismo club inflacionario que Venezuela y Argentina. La crisis ha golpeado un sinfín de sectores y uno de los que más ha sufrido es el de los medicamentos. Según Belkis, química-farmacéutica, "algunos han subido más del 130% y generalmente los que son de especialidad como los oncológicos, han subido más del 200%. Ahora la gente está optando por medicamentos genéricos y ya no los de marca", indicó. División en el MAS En medio de un alza de precios cotidiana, numeroisos bolivisanos dicen sentirse asfixiados y listos para pasar la página del MAS, el movimiento que durante dos décadas gozó de una avalancha de apoyo electoral. Hoy ese movimiento fue derrotado en las urnas y está dividido, como constata Wilma Alanoca, Concejal de El Alto, y quien fuera fórmula vicepresidencial de Evo Morales, pese al impedimento legal al expresidente para presentarse. "Considero que la elección como candidato de Luis Arce definitivamente fue un error porque él no viene de una trayectoria militante activa de la defensa de los derechos como sí lo fue Evo. Su tarea fue meramente administrativa y, disculpen que lo diga, pero para mí Luis Arces es simplemente un vulgar ladrón", aseveró. Alanoca acusa a Arce de haber orquestado la salida del exmandatario Evo Morales como actor en estas elecciones, además de haber corrompió a toda la dirigencia del MAS. "¿Para qué corrompió a la dirigencia? Para tener 'su propio pacto de unidad', según decía él, de organizaciones sociales y que lo mantuvieran en el poder. Pero todo le jugó en contra. Es el causante de la división, ha elevado a tal nivel la ambición, que muchos dirigentes se han olvidado para que estaban allí", indicó Alanoca, quien se desempeñó también como ministra de Culturas y Turismo. Hugo Moldiz, exasesor del exmandatario Luis Arce, coincide con ella en que al MAS lo destruyó, en gran parte, la división interna, pero responsabiliza de ello a Morales. "Las organizaciones políticas y sus dirigentes se habían convertido en actores pasivos bastante proclives a la prebenda. A esto hay que sumarle la guerra interna en el MAS y las organizaciones sociales, además de un expresidente que, en vez de esperar al 2024 para definir quién iba a ser el candidato para el 2025, desde el año 2021, a los pocos meses de haber regresado al país, lo que hizo fue desplegar contra Luis Arce una implacable guerra. El resultado es el que estamos viendo ahora: una victoria de la derecha y una derrota electoral de la izquierda. Ahora nos queda por ver si el próximo gobierno es de transición o no", apunta. Pese a las riñas internas, ambos se niegan a que el capítulo del MAS esté cerrado, tal vez como sigla está fragilizado, dicen, pero aseguran que sus facciones políticas estarán vigilando al nuevo gobierno y esperando pacientemente para resurgir. "Hay que esperar, no sé cuánto tiempo, puede ser más rápido de lo que pensamos. Puede ser que la realidad objetiva le demuestre a la gente que terminó creyendo en un espejismo", señaló Moldiz. Bolivia inicia un nuevo ciclo político ¿Qué sigue ahora? Y, sobre todo ¿logrará el nuevo gobierno resolver el desastre económico que han heredado? Estas son dos de las principales preguntas que se hace el país. Como en su campaña electoral, el nuevo mandatario Rodrigo Paz intenta representar esa imagen de cambio que Bolivia está buscando de nuevo. Tras su viaje a Estados Unidos y desde antes de su investidura Rodrigo Paz anunció un acuerdo con el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) de 3.100 millones de dólares para reactivar la economía boliviana, principalmente para atender la crisis de los hidrocarburos. Está por verse si su política de "capitalismo para todos" coincide con la fuerza socialista que sostuvo al MAS durante dos décadas o si marca el inicio de un nuevo ciclo para el país andino.

En Bolivia, donde la minería legal prácticamente no existe, la explotación del oro está fuera de control por la inacción de las autoridades y la obsesión irracional por el metal precioso que devora la Amazonía. El Estado y los candidatos presidenciales miran hacia otro lado. Reportaje especial de Gabriela Orozco, corresponsal de RFI en Bolivia. Desde hace décadas, y especialmente en los últimos veinte años, los gobiernos han sellado acuerdos con las llamadas cooperativas mineras del oro, a las que han entregado buena parte de la cuenca amazónica. Estas entidades gozan de beneficios como la exención de impuestos, vulneran las normas laborales y operan con total impunidad. Una familia enterrada por las explosiones con dinamita Don Isaac Catacora, floricultor del municipio de Yanacachi, en Los Yungas de La Paz, perdió a sus padres y a otros cinco familiares en marzo de 2010, cuando se derrumbó un cerro sobre la vivienda donde todos dormían. "El 9 de marzo la caída del cerro pescó a mis padres durmiendo. Da pena recordarlo", dice. Las explosiones con dinamita utilizadas por los mineros provocaron el derrumbe. "Las explosiones hacen mover los terrenos. [Los cadáveres de] mi papá y mi mamá, Humberto Catacora y Margarita Mamani Catacora, hasta la fecha no aparecen", lamenta. Isaac y su hija Fanny, también floricultora, responsabilizan de estas muertes a la cooperativa minera La Salvadora Yerbani, que sigue utilizando explosivos que inestabilizan el suelo y provocan derrumbes en la comunidad Tres Marías. Unos 240.000 cooperativistas auríferos "Con todos los derrumbes provocados por ellos, estuvimos medio año sin carretera. Tuvimos que transitar a pie para sacar nuestras flores", cuenta Fanny. El uso de explosivos es una práctica común entre las cooperativas mineras. Estas organizaciones surgieron en los años cincuenta, tras la nacionalización de las minas, y cobraron fuerza en los ochenta, cuando la crisis económica empujó a miles de trabajadores a formar agrupaciones semi-privadas. Actualmente, según el analista minero Héctor Córdova, existen unos 240.000 cooperativistas auríferos en el país. "Cien mil trabajan de manera ilegal y en condiciones precarias. No reciben salarios efectivos, se les paga en especie, no tienen seguridad social ni protección legal", señala. Aunque la ley obliga a realizar consultas previas con las comunidades antes de iniciar una explotación minera, en Tres Marías nunca se otorgó esa autorización. "Nosotros como comunidad no hemos querido dar permisos para sus trabajos ilegales, por eso ellos crearon una comunidad ficticia para darse su propia consulta previa", denuncia Fanny Catacora. Héctor Córdova confirma que esta práctica —inventar comunidades indígenas que avalen los proyectos— es un modus operandi habitual en países donde el control del Estado es débil. "Estos grupos actúan como mafias internacionales y aprovechan la flexibilidad del gobierno para explotar la riqueza nacional", afirma. El efecto devastador del mercurio en los ríos El impacto ambiental es devastador. En los ríos y cerros de Los Yungas, la búsqueda del oro se realiza mediante amalgamación con mercurio, un metal altamente tóxico. "El agua que antes era cristalina ahora está completamente negra", dice Don Isaac, mostrando una botella de la vertiente contaminada. "Cuando era chico había truchas; hoy no queda ni siquiera un árbol en la orilla del río". Estudios recientes revelan que comunidades amazónicas bolivianas presentan niveles de mercurio en la sangre hasta veinte veces superiores a los permitidos. "Este metal daña el sistema neurológico, limita la capacidad de aprendizaje de los niños y puede causar deformidades en los fetos", advierte Córdova. Aunque Bolivia firmó en 2013 un convenio internacional para reducir el uso del mercurio, no ha cumplido sus compromisos. Peor aún, el contrabando de este metal ha crecido, afectando a países vecinos como Perú y Brasil. “Estamos destruyendo de manera irreversible la ecología de nuestras cuencas y las poblaciones indígenas”, denuncia la senadora ambientalista Cecilia Requena. "Hay alternativas, pero es escandaloso que no se haya hecho nada". Cooperativas mineras, fuera de la ley Desde 2018, enormes dragas chinas y planchones colombianos se han multiplicado en los ríos amazónicos bolivianos. Aunque operan sin autorización estatal, el gobierno ha realizado un solo operativo en años, incautando apenas una draga. "El Ministerio de Gobierno no cumple las órdenes judiciales para intervenir la minería ilegal en áreas protegidas como el Madidi", explica la senadora Requena. Las cooperativas mineras se han convertido en un poder político. No solo evaden impuestos, sino que influyen en el nombramiento de autoridades del sector. "Quienes han puesto a las autoridades de minería son precisamente las cooperativas. Varios ministros y funcionarios ambientales han sido designados como cuotas de poder de este sector", afirma la senadora.Para conocer la versión de las autoridades, RFI intentó entrevistar a la Autoridad Jurisdiccional Administrativa Minera (AJAM), encargada de otorgar licencias a las cooperativas, pero no hubo respuesta. En 2022, una exdirectora fue destituida por recibir una joya de oro a cambio de conceder una gran área de explotación.

La Ciudad de México se convirtió en el refugio de miles de haitianos que encontraron una segunda oportunidad en esta desmesurada capital de 20 millones de habitantes. Descubrieron que aquí sería posible cumplir el sueño americano sin tener que llegar a Estados Unidos. Lo llaman “el sueño mexicano”. Este reportaje realizado por Ubaldo Bravo acaba de obtener una Mención honorífica en la XV Bienal Internacional de Radio de México en la categoría Podcast periodístico de migración. “No necesitan llegar a Estados Unidos para cumplir su sueño”, dice con tono de seguridad Don Peter refiriéndose a sus compatriotas haitianos. Él llegó a México en 2023 y un año y medio después ya festejaba el primer aniversario de su negocio. “Empezar siempre no es fácil, pero después de un año se va a acostumbrar a la cultura y se va pa' lante”, afirma.Su nombre completo es Peterson Dattus, pero sus clientes y amigos le dicen Don Peter, además de que sus negocios lucen este nombre. La apacible atmósfera de su tienda tapizada de trenzas afro, licores de coco y animada por una clientela haitiana que habla en creole (el principal idioma de Haití) contrasta con el caótico y estridente ambiente de la alcaldía donde nos encontramos, Tláhuac, al sur de Ciudad de México. Y como suena una pegajosa canción haitiana que invita a bailar al visitante, es fácil imaginarse que así es la vida en el Caribe haitiano. Mientras nos muestra sus diversos y coloridos productos, Don Peter nos explica que muchos de sus compatriotas decidieron quedarse en México porque consideraban que hay muchas oportunidades, desde la escuela gratuita para los niños hasta la posibilidad de estudiar la universidad y, por supuesto, trabajo. Él, por ejemplo, se siente muy orgulloso por lo que ha logrado en tan poco tiempo, pues a finales de 2024 ya estaba abriendo un segundo negocio, un restaurante de comida haitiana justo a la vuelta del primero. “Todo va bien gracias a Dios, y gracias a México por las oportunidades que me da”, comenta.La invención del sueño mexicanoLas autoridades mexicanas se vieron sorprendidas cuando México se convirtió en el destino de miles de migrantes porque hasta antes de la pandemia se le consideraba un país de origen y de tránsito hacia Estados Unidos. La diplomacia mexicana informó a finales de 2024 que la comunidad haitiana es una de las más numerosas con cerca de 100.000 haitianos instalados en el país y la mayoría viviría en Ciudad de México, cerca de 45.000, según la prensa local.“¡Fue un choque!”, cuenta Michel Cortés al recordar el día en que vio por primera vez a un grupo de haitianos a las afueras del centro cultural donde les brinda clases gratuitas de español. “Yo creo que ellos nos veían como raro y nosotros a ellos”, agrega.Los capitalinos ya se habían familiarizado con las caravanas de migrantes iniciadas en 2018, que eran pasajeras, pero nunca habían visto tantos improvisados y prolongados campamentos como los que acapararon sus banquetas, plazas y parques en los tiempos de Covid. Llegó un momento en que los albergues ya no podían atender a tanta necesidad, y los migrantes encontraron refugio al sur de la capital, donde la vida es más económica. Con lonas de viejas campañas electorales alzaron tiendas que apenas los protegían de las frías noches del altísimo altiplano mexicano, que se encuentra a 2.240 metros sobre el nivel del mar, y de los ardientes rayos de sol del mediodía, y para bañarse asistían a regaderas que los locales les rentaban en sus domicilios. En estos campamentos vivían médicos, cargadores, taxistas, profesoras, estilistas… haitianas y haitianos de todos los horizontes que en un principio sólo estaban de paso, pero que años después México se convertiría en su segundo hogar.Su presencia causaba malestar para muchos lugareños que se quejaban de que no podían caminar por las banquetas, de que las autoridades no les brindaban sanitarios y de que se sentían inseguros con estos nuevos vecinos. Tiempo después muchos comprenderían que habían sido injustos tratándolos de delincuentes como algunos estadounidenses lo hacen con los mexicanos en Estados Unidos. Con su llegada, los mexicanos aprendieron de golpe que Haití era el país más pobre del continente americano y que huían de su isla porque había sido azotada por varias tragedias. Primero por el terremoto del 12 de enero de 2010 que le quitó la vida a más de 280 000 personas, y luego por la ola de violencia desatada tras el asesinato del presidente Jovenel Moïse, el 7 de julio de 2021, incontrolable hasta nuestros días y que obligó a más de un millón de haitianos a dejar su domicilio (la población de Haití es de poco más de 11,5 millones).“Todo el mundo quiere huir del país porque está cansado. Todos los días hay balazos p'arriba, p'abajo… Todo el mundo si sale de Haití no piensa regresar”, cuenta Don Peter, triste y enfurecido. Además de la violencia que reina en aquel país caribeño, los mexicanos supieron de la espinosa relación entre Haití y Francia cuando el presidente galo, Emanuel Macron, insultó a los dirigentes haitianos llamándolos "idiotas" por haber destituido a un exministro, Garry Conille, que él apoyaba. Aquella frase le dio la vuelta al mundo el 21 de noviembre de 2024. Varios especialistas reaccionaron recordándole a Macron que parte de la desgracia de los haitianos se explica por la injusta deuda que los excolonos franceses les impusieron tras su independencia, en 1804. El famoso economista francés, Thomas Piketty, explica en su libro Capital e ideología que en 1825 Haití aceptó un préstamo de 150 millones de francos de oro (que equivaldrían a unos 40 billones de euros hoy en día) de la Caja de Depósitos y Consignaciones (Caisse des dépôts et consignations), una institución francesa existente hasta nuestros días. Sabiendo que ese monto sería imposible de pagar, pero con tal de que no los invadieran nuevamente, los haitianos se resignaron a pagar cada año, y de manera indefinida, un monto que cubría únicamente los intereses y que equivaldría al 15% de su producción anual. Aunque fue renegociada y saldada en 1950, los 125 años de deuda habrían impedido el desarrollo de Haití y por lo cual, dice Piketty, Francia debería reconocer su responsabilidad y pagar una indemnización. El conjunto de tragedias, pobreza y violencia empujó a los haitianos a un éxodo que nadie sabe cuándo ni cómo terminará. La pandemia de Covid los había detenido en México, pero en 2023 banquetas, plazas y parques recobraron su imagen original, ya olvidada por algunos. Las condiciones habían cambiado para seguir hacia Estados Unidos.Unos lo hacían de manera legal, con la cita de la extinta aplicación CBP One creada por Joe Biden para controlar el ingreso de migrantes, otros continuaban arriesgando sus vidas en las peligrosas rutas del Río Bravo y del desierto, y muchos otros, miles, comenzaron a rentar cuartos, departamentos y hasta casas porque durante estos años habían encontrado que aquí era posible cumplir el sueño americano.El plan B“La situación en Haití sigue muy inestable, y aunque México también tiene sus dificultades es un país mucho más seguro, mucho más estable que Haití”, explica el encargado de la Organización para Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Thomas Liebig.Nos recibió en sus oficinas en París para comprender por qué en su reporte sobre migraciones de 2024 la OCDE posiciona a México en el sexto lugar de los países con más solicitudes de asilo, detrás de Estados Unidos, Alemania, España, Canadá y Francia en respectivo orden. “¡Es sorprendente la dinámica migratoria de México! Vemos cifras de más del doble [que en tiempos] de la pandemia”, resalta.En 2022 el Gobierno mexicano registró 118.756 solicitudes de asilo (17 mil eran de haitianos); en 2023 fueron 140.980 solicitudes (44 mil eran de haitianos), y en 2024 disminuyeron a 78.975 peticiones (10.853 eran de haitianos). En estos años la comunidad haitiana aparece en los primeros lugares junto con la cubana, la venezolana y la hondureña. “Lo importante es decir que México se ha convertido en un país acogedor de migrantes. No solamente es un país emisor de migrantes, sigue siendo un país de tránsito, pero también un país acogedor de flujos migratorios como se ven en esas cifras”, asegura Liebig. La institución mexicana encargada de atender las solicitudes de asilo es la Comisión Mexicana para Ayudas a Refugiados y a la que los migrantes llaman por sus siglas, la COMAR. Tiene oficinas en diferentes partes del país, incluidas ciudades cercanas a las fronteras como Tijuana y Ciudad Juárez en el norte, y Tapachula y Tuxtla Gutiérrez en el sur. Nosotros visitamos las oficinas de Ciudad de México que se encuentran en la sureña Alcaldía de Iztapalapa, conocida por concentrar barrios de haitianos. Al salir de la estación de metro Escuadrón 201, la más cercana a la COMAR, nos encontramos con Andy, un joven haitiano quien nos permite conversar con él a pesar de que lo agarramos en la hora sagrada de los alimentos.“Aquí estamos tratando de acostumbrarnos con la comida. Nuestra comida es diferente y es mejor”, nos dice soltando una risa e invitándonos a sentarnos en su mesa en un puesto de comida de tacos y hamburguesas. Le preguntamos si tiene algún inconveniente con el picante mexicano. “El de nosotros es un poquito más fuerte, pero es casi lo mismo”, responde.“¿Vinieron a la COMAR a hacer algún trámite?”: “Sí”, contesta. “Estamos en trámite porque como usted sabe lo primero que uno debe de hacer es legalizarse en un país donde piense que tiene un futuro, porque nuestro futuro es vivir en México”; detalla. Andy nos explica que la solicitud de asilo puede durar medio año, y mientras tanto debe venir cada 10 días a firmar un documento para comprobar su presencia en México. Lleva tres meses en este procedimiento. “En máximo seis meses nos van a dar una respuesta, sea negativa o positiva, sé que máximo son seis meses”, afirma. “¿Usted consideraría que México es el país de las segundas oportunidades?”, preguntamos. “Para nosotros… para mí…bueno… para mí sí, porque mi sueño era vivir y llegar aquí en México. Ahora estamos aquí y esperamos lo que Dios diga. Creo que para Dios no hay nada imposible. Creo que todo va a estar bien… todo va a estar bien…”, responde.Para otros migrantes México no es el destino principal, sino el plan B. Una joven haitiana nos contó que ella dejó Chile para llegar a Estados Unidos, pero que con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca considera quedarse en México. “Ahorita estoy en trámite para obtener asilo o la residencia definitiva. Después de eso ya veré si sigo intentando pasar o no”, dice.El país es de quien lo trabajaA las afueras de la COMAR nos encontramos con un comerciante haitiano que vende paté, las empanadas tradicionales de Haití. Un cubano se acerca a preguntarle que de qué están rellenas y él le responde que de “huevo cocido, pollo, tomate y cebolla”. “No solamente huelen rico, también saben ricas”, así seduce a su cosmopolita clientela. Su nombre es Ernso, llegó a México en abril de 2024 y en diciembre de ese mismo año obtuvo el estatus de refugiado que le brinda los mismos derechos que a un ciudadano mexicano, pero no votar. “Para mí fue muy fácil y rápido”, nos confía. “Estuve en Chile casi siete años y no he tenido [el permiso de residencia]. Tenía todos los requisitos que me han pedido allá pa' tener la credencial de allá y no he podido porque la forma en que lo hacen está muy complicada, pero aquí, en México, es como diez veces más fácil que allá, en Chile”, cuenta.Afirma que no piden “casi nada. Si tienes tu pasaporte vienes con tu pasaporte, [incluso] si no tienes con qué identificarte, vienes. A mí me dieron la entrevista 45 días después de que la solicité. El 3 de octubre [fue la entrevista], y me dieron la resolución el 5 de diciembre. Ahora estoy con el estatus de persona refugiada”, agrega.“Te preguntan que por qué dejaste tu país, por qué estás en México y todo eso. La entrevista dura una hora. Y para las preguntas tienes traductor, tienes una persona ahí para traducir. Tú hablas en tu idioma”, detalla.“¿Y cómo fue que desde Chile llegaste hasta México?”, le preguntamos. “Es un trayecto muy duro, muy complicado. Hay varias formas, pero para mí fue el trayecto del Darién [la peligrosa selva entre Colombia y Panamá]. Había que cruzar todos los países: Chile, Perú, Ecuador, Colombia, hasta Guatemala y llegar hasta la capital [de México]”, cuenta.“El Darién fue duro. Yo no me metí por Tapachula, me metí por Tenosique, y de Tenosique a aquí es peor que Darién porque si te encuentra la migración te puede regresar hasta la frontera. Y también es mucho gasto, porque cobran bastante para llegar hasta aquí. No es un viaje directo hasta la ciudad, puro transporte. Fue duro. Viajando de la frontera a la capital casi es un sueño. Nunca sabes lo que va a pasar. Hay secuestro. Te quitan dinero. Hay violación. Te golpean”, continúa. Ernso nos cuenta su dolorosa y complicada travesía en un impecable español porque comenzó a aprenderlo en República Dominicana, donde vivió antes de intentar el sueño chileno. Nos dice que un momento clave de su historia en México apareció cuando encontró la organización Casa Refugiados: “Ellos me explican los apoyos que tienen para personas refugiadas y de ahí dije ‘ya, llegué a mi país' porque siempre esperaba vivir en un país así”.Días después esta organización apoyada por el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) nos abre sus puertas para detallarnos la orientación que brindan a los migrantes. Nos recibe Gabriela Pérez Guerra, periodista nicaragüense que dejó su país en 2018 debido a la insoportable represión instaurada por el presidente Daniel Ortega. Aquí es la encargada de la educación para la paz.Nos cita en un céntrico parque de la Ciudad de México, en la colonia Roma, donde tienen un pequeño centro cultural que están restaurando. En una de las paredes se puede leer “Hagan por los demás todo lo que les gustaría que hicieran por ustedes”. “Esta es la frase de oro. Todos necesitamos ser abrazados, todos tenemos vulnerabilidades, todos tenemos algo que nos duele, pero también todos tenemos cosas lindas y la necesidad de vivir en paz”, dice.Tras contarle la historia de Enrso, nos cuenta que ella también había sido orientada por Casa Refugiados. “La información es clave para tener ejercicio a derechos y a obligaciones en este país”, destaca. Las personas que llegan aquí siguen “La Ruta Humanitaria”, como lo llaman al proceso de acompañamiento que consiste, primeramente, en escuchar las necesidades de cada persona. Les brindan alimento, alojamiento o atención psicológica si la requieren. Luego les proponen una entrevista con un acompañante humanitario y es en ese momento les indican los pasos a seguir si desean pedir refugio en México. “La gente debe saber cuáles son sus derechos, a dónde acudir, cómo quejarte, cómo proteger tu dignidad. Todas esas cosas también son parte de un proceso de integración, pero que nosotros queremos que escale a inclusión: tengo derecho porque soy un ser humano”, concluye.El hábil vendedor haitiano que nos habló de Casa Refugiados nos asegura que ya se siente “medio mexicano” y que quiere estudiar y hacer más negocios. ‘Yo creo que vamos a tener más entrevistas porque en México, lo prometo, lo voy a hacer en grande”, dice, y así nos despedimos.Siempre la misma historiaUn haitiano perdió un brazo en su trabajo en la primavera de 2024. Se lo cortó una máquina. La empresa no hizo nada por él, pero sí la comunidad haitiana que lanzó una campaña de ayuda en las redes sociales. “El compatriota sigue viviendo de manera muy triste porque no es lo que esperaba”, lamenta el presidente de la Diáspora haitiana en México, Frisnel Joseph, y asegura que los migrantes irregulares son las primeras víctimas de la explotación laboral. “Siempre les decimos que tengan sus papeles en regla porque si llega a pasar algo, como un accidente, la empresa no te va a respaldar… La mayoría de las empresas aquí tienen su propia ley”, añade.Además de exhibir la negligencia de las autoridades mexicanas para investigar las injusticias laborales, Frisnel también expone las desigualdades salariales entre personas legales e ilegales. Pone como ejemplo el trabajo informal en el concurrido mercado de La Merced donde es fácil encontrarse con migrantes provenientes de América Latina, pero también de África, en la clandestinidad. “A quien tiene papel no le dan trabajo porque es más provechoso darle trabajo a alguien que es ilegal. Las empresas dicen, ‘a quien no tiene papel le doy 100 pesos al día (cerca de 5 euros)', pero el que tiene papel va a decir ‘el salario mínimo es de 300 y tantos pesos al día, me tiene que pagar el salario legal'. Eso pasa también en los Estados Unidos y en muchas otras partes”, explica.Frisnel nos cuenta que su asociación busca una cita con la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, para exponerle estas injusticias. De concretarse, le pedirán que cree una asistencia especial para migrantes irregulares víctimas de explotación laboral.“Los migrantes no son asesinos, no son criminales, son personas que buscan una vida mejor. Son personas que en sus propios países han encontrado muchas dificultades, y Haití no es el único país que está pasando por esta situación. Los migrantes vienen a hacer crecer la economía. Los migrantes buscan un refugio en el mundo”, afirma.El “sueño mexicano” de los haitianos es también el sueño de miles de mexicanos, no sólo en Estados Unidos sino en su propio país: quieren justicia, seguridad y condiciones de trabajo que les permitan vivir en paz. Pero también es el sueño de millones de migrantes en todo el mundo que un día guardaron su vida en una mochila y se fueron sin saber cuándo regresarán. O si regresarán.

En las calles de Washington, el miedo se ha convertido en el compañero diario de miles de inmigrantes. Las operaciones de ICE, Servicio de Control de Inmigración y Aduana de Estados Unidos, se han intensificado desde que Donald Trump decidiera el 11 de agosto el envío de militares para “combatir la delincuencia”. Desde entonces, las redadas se han vuelto una rutina que paraliza barrios enteros y en particular a la comunidad latina. Detrás de cada puerta cerrada y cada mirada esquiva, se esconden historias de miedo e incertidumbre. Pero la comunidad inmigrante de la capital de Estados Unidos intenta resistir y crecen las voces que se alzan en busca de justicia y dignidad. “Yo no he trabajado durante toda una semana porque tres veces me los encontré. Siempre uso carro, pero como están agarrando en carro y no respetan, estoy yéndo ahora en bicicleta. El sábado, iba caminando en mi ruta de siempre y se me metió un (coche) de Texas y después se me metió Migración. Iban despacito, despacito. Tuve que dar vuelta para que no me agarraran porque yo sabía que me esperaban más adelante, en la misma calle”, dice una habitante de Washington durante una marcha de miles de personas contra la presencia de los militares. Es inmigrante desde hace 26 años en Estados Unidos y prefiere presentarse con el nombre falso de Laura para proteger su identidad. Su colega que tenía dos trabajos para poder subsistir no contó con la misma suerte. “Cuando llegamos en el turno de la mañana dijeron que ya una persona no estaba con nosotros, porque lo había agarrado Migración en la mañana, comprando pancito y café para ir a su trabajo. No le dieron oportunidad de corte ni nada”, nos cuenta. La militarización de Washington está rompiendo el tejido social Como Laura, muchos migrantes han dejado de ir a trabajar, no van a misa, piden su mercado a domicilio y dejaron de llevar sus hijos al colegio entre otras actividades diarias. La militarización de Washington bajo el argumento de la inseguridad está rompiendo el tejido social. Laura, cuando se atreve a salir de su casa, no sabe si va a regresar y con lágrimas describe cómo sus hijos, ciudadanos estadounidenses, le están escribiendo mensajes constantemente para confirmar si regresó. “Siempre chequeando: ‘mami ¿llegaste a la casa?, mami ¿llegaste al trabajo?, mami ¿estás bien? Así son esos mensajes día y noche para saber. Y si no contesto, es lo más triste. Yo siempre les digo a mis hijos que si no contesto pues…. Ahora están cazando a la gente por el mero hecho de ser hispanos. En mi trabajo ya llegó dos veces Migración también. Han agarrado mucha gente. Rompen ventanas, no respetan ni los carros ni nada, sólo los sacan, los jalonean y se los llevan” explica Laura. Desde que Trump decretó el estado de emergencia por inseguridad el 11 de agosto pasado, cerca de 2.200 miembros de la guardia nacional y 500 agentes federales de ICE, FBI, HSI, ERO y la DEA están patrullando, haciendo retenes, redadas y deteniendo arbitrariamente a supuestos criminales. Es un despliegue militar que seguirá al menos hasta noviembre y que cuesta más de 1 millón de dólares al día. Cazarrecompensas al servicio de la deportación de Trump Laura cuenta que, además, hay vigilantes a sueldo, cazarrecompensas que reciben hasta 1.500 dólares por inmigrante entregado a las autoridades. “1.500 por hacer eso … Yo miré a uno que tenía un sombrero, se puso lentes negros, camisa negra y pantalón bombacho, cuando baja otro se me queda mirando con su sombrero y lentes oscuros y encapuchado y se fueron caminado a un restaurante latino. Yo no entiendo porque no quieren a la gente latina y van a buscar restaurantes latinos a comer”, nos explica. Aunque es difícil identificarlos, los cazarrecompensas tienen características comunes. Entre ellas que no visten nada oficial, se tapan sus rostros, rara vez muestran su identificación, no presentan órdenes de arresto, perfilan racialmente a los latinos, están fuertemente armados y no tienen órdenes judiciales para entrar a las casas o hacer interrogatorios. Para Elian Contreras, mexicano americano presente en la marcha por la liberación de Washington, están pasando muchas cosas graves y la gente no se entera. “Nosotros vivimos en un complejo de apartamentos en Maryland. Hace unas semanas entraron como a las tres o cuatro de la mañana, quebraron ventanas, en todos los apartamentos de al lado le pusieron cinta adhesiva Tape negro a todas las puertas. Entraron, agarraron una familia entera, ya la deportaron y todo. ¿Para qué necesitaban poner cinta adhesiva Tape negro en todas las puertas? ¿Están ocultando algo, están escondiendo algo que nosotros no queremos saber?”, se pregunta Contreras. 1.000 dólares por inmigrante indocumentado entregado La figura de cazarrecompensas no es nueva en Estados Unidos. Durante el despliegue de la Guardia Nacional en Los Ángeles, ciudadanos denunciaron su presencia y en el estado de Misuri, hay un proyecto de ley para recompensar con 1.000 dólares al que entregue a un inmigrante indocumentado. Para Julian Contreras, hermano de Elian, también ciudadano estadounidense de padres mexicanos, sus encuentros con esta policía secreta han sido desafortunados. “Les grité y les pregunté qué estaban haciendo aquí, que tengan vergüenza por vender a la gente, y sólo me miran así, ríen y mandan a los perros de la policía de DC a intimidarme para exigirme y picarme, para que yo me enoje, los toque y me arresten. Pero no me voy a dejar. Son pandilleros, solo por un dinero es suficiente para vender la gente. Como en la Biblia, cuando Judas vendió a Jesús por 20 monedas”, afirma Julian Contreras. El Departamento de Seguridad Nacional afirma que las acusaciones de que “ICE usa contratistas privados o cazadores de recompensas para realizar arrestos son falsas". Lo que sí ofrece públicamente a los nuevos agentes que se incorporan es 50.000 dólares como bono de ingreso, 60 dólares de condonación de deuda estudiantil y 10.000 dólares de bono anual a todos los empleados. Según ellos, la cifra de solicitudes ya supera las 100.000 tras las campañas de publicidad masiva en televisión y otros medios. “La gente que llevaba dos años sin salir a cenar ahora está saliendo y los restaurantes en los últimos dos días han estado más ocupados que nunca”, repite Donald Trump sobre los supuestos efectos positivos en seguridad que ha tenido su orden de militarizar la ciudad. Sin embargo, dueños de restaurantes cuentan otras versiones muy diferentes. Los restaurantes se vacían porque los clientes tienen miedo de salir Al norte de Washington, en el barrio Latino, los restaurantes están cada vez más vacíos y muchas personas llevan semanas encerradas en sus casas evitando ser detenidos y deportados. “Hay personas que nos han llamado que quieren que les vayamos a traer su comida porque no han salido durante un mes. Hay una señora que conocí hoy día que le vino un derrame facial del nervio porque le dijeron que estaba migración en su edificio”, explica la propietaria de un restaurante en el barrio de Columbia Heights que prefirió guardar el anonimato por seguridad. La militarización de la ciudad y las detenciones arbitrarias a los migrantes ha generado un daño económico muy profundo del que demorará años en recuperarse. “Conforme empezaron las redadas migratorias, la gente empezó a tener más miedo y de ahí cayó el 30% de ventas hasta, ahorita no se ha recompuesto. Estamos peor que en pandemia. En pandemia, por lo menos la gente sale a comprar, pero ahorita el miedo se apoderó de todos los inmigrantes. Y la verdad es que los inmigrantes son los que alzan la economía, son los que compran”, explica. Al haber menos consumo, esta emprendedora necesita menos gente en su restaurante y se ve obligada a rebajar la cantidad de horas que le ofrece a sus trabajadores. “La economía está mal, la gente no tiene trabajo, no tiene cómo solventar sus gastos. ¿Cuántas horas les pueden dar a un latino? ¿30, 28 horas (semanales)? Antes hacían 30 en un turno y 30 se iban a buscar otro lado, pero ya no hay trabajo, ¡no hay!”, se lamenta. Según ella, también hay migrantes con papeles y otros ciudadanos que se aprovechan de la situación y del miedo de los indocumentados para arañarles cualquier dólar. “Lo que están haciendo es cobrar dinero para ir a traer a tu hijo a la escuela. ‘Ok, yo tengo papeles, yo puedo recoger tu niño, me pagas algo'. Es lo que están haciendo las mamás, por no salir a recoger a sus hijos a la escuela o llevarlos, porque a veces los de Migración están por la escuela, así que pagan a estas personas 20 ó 25 dólares, dependiendo del niño”, afirma. Baja a la mitad la asistencia a las misas por miedo a ser detenidos Del total de las 2.120 personas que han detenido hasta el momento, la mitad son hispanos, según el Departamento de Justicia. Un perfilamiento que se traslada hasta en la salida de las iglesias, donde los curas han registrado al menos 8 detenciones y una reducción del 50% en la asistencia a sus misas. Sin embargo, prefirieron no hablar con los medios. Para Keya Chaterjee, directora ejecutiva de la organización ‘Free DC', callar es la peor opción ante la dictadura. “Hay personas que están aterrorizadas, que no están saliendo de sus casas y limitando sus actividades, pero no podemos dejarnos intimidar de cara a esta realidad porque los dictadores prosperan en una atmósfera de miedo y caos. Eso es lo que están tratando de incitar”, denuncia. Según Chaterjee, la militarización y la campaña de intimidación por parte de una policía secreta hace parte de una estrategia a largo plazo para no ceder el poder y acabar con la democracia. “Todos los días hay un escalamiento. Empezamos con militares que estaban sin armas, después tenían pistolas, ahora tienen rifles semiautomáticos. Todos los días ha habido un escalamiento y ahora, Stephen Miller (subdirector de políticas y asesor de seguridad nacional de Trump), el nacionalista blanco y racista en la Casa Blanca, dice que quiere mantener a DC ocupada por los militares hasta finales del 2026. ¿Y usted sabe que hay detrás de esto, cierto? La gente no se olvida de la historia y entiende que los dictadores quieren crear un estilo de ley marcial en la capital del país para suprimir a la oposición y prevenir la transferencia del poder”, explica Keya Chaterjee. La organización Free DC recomienda cinco pasos contra la represión y el miedo. Primero, no obedecer por adelantado sin que haya justa causa para cualquier interrogatorio. Segundo apropiarse del espacio público que los agentes encubiertos no conocen tanto, tercero, mostrar solidaridad; cuarto, organizarse para saber los derechos de las personas y quinto mantenerse activo y alegre. Según ella, a pesar de la represión, mucha gente en la ciudad ha optado por una posición desafiante. "La gente está desafiando al ICE" “Las personas en DC no están tolerando esto y está desafiando al poder. Por ejemplo, cuando ICE hace retenes ilegales, tenemos a gente que se anticipa y desvía el tráfico para evitar el retén. Cuando vienen a nuestros barrios salimos a perseguirlos hasta que se vayan si somos más y todos están grabando en video a la policía y gritándoles las ilegalidades que están cometiendo”, asegura. Bajo el pretexto de la lucha contra la inseguridad y la creciente polarización, el inmigrante latino se convierte en para rayo y responsable de los problemas estructurales de Estados Unidos, un país hecho por migrantes. Sin embargo, para los hermanos Contreras, al final, no pueden arrestar a todos los migrantes. “Nos pueden arrestar a uno, pero no nos pueden arrestar a 11 millones. Los hispanos son los que trabajan más fuerte, el que limpia tus baños, el que trae tu comida, el que le sirve a tu niño, pero cuando no hay inmigrantes, esta economía se va a bajar”, dice Contreras. Para muchos, Trump quiere dar un ejemplo con los inmigrantes hispanos de lo que les pasaría a los que decidan revelarse contra de sus decisiones. Entre el miedo y el silencio, el migrante pierde sus libertades básicas de movimiento, de expresión, religiosas, económicas y de consumo. Libertades por las que tanto arriesga y que vino a buscar a un país que ya no las ofrece.

Con el auge de Instagram y Tiktok, las islas Lofoten en Noruega, han cobrado una notoriedad inesperada, atraen anualmente a más de un millón de turistas pese a tener una población de 25 mil habitantes. Este sobreturismo empieza ya a tener efectos nocivos, la degradación de áreas naturales, el excremento de humanos en jardines y cementerios, pero también la pérdida de identidad. El rorbur, la típica casita roja de los pescadores se ha convertido en el símbolo máximo del airbnb ocultando poco a poco siglos de tradición pesquera. Reportaje elaborado con la colaboración de Edoardo Malvenuti A principios del siglo XIX, cuando el invierno llegaba a Noruega, los pescadores del extremo norte del país sabían que había llegado la hora de dejar las labores de la tierra para dirigirse a Lofoten y, a punta de remo, empezar la temporada del bacalao. La travesía duraba días en los que, envueltos en pieles y alumbrados por las auroras boreales y las pocas horas de luz que el invierno nórdico les permitía, ellos remaban y remaban hasta tocar puerto. Exhaustos, volteaban sus botes y se protegían allí de los vientos invernales; otros, los más afortunados entraban en unas casitas rojas, el color más barato de la época y cerraban los ojos a la espera del inicio del día de pesca. Hoy, dos siglos después, las mismas islas que antes hervían de comercios, de vida y de pescadores, han ido vaciándose poco a poco, las fábricas pesqueras desapareciendo y los residentes locales han visto llegar a nuevos pescadores: turistas pescadores de instantes y repetidores de experiencias. Hoy, capturar lo bello con una ráfaga de fotos, congelar y maximizar con filtros el instante de un lugar remoto para soltarlo luego en el mar de las publicaciones de Instagram o de la red social de preferencia, se ha vuelto la norma. Publicar, consumir y ser consumido, parece ser el lema de hoy y del turismo de masa que inunda hasta los lugares más remotos del mundo como las islas Lofoten, pese a encontrarse a 150 kilómetros del círculo polar ártico. Tal vez, la maldición de Lofoten empezó hacia el 2005 cuando la National Geographic catalogó la playa de Uttakleiv como el lugar más romántico del mundo. Desde entonces, todo fue cuesta arriba - o cuesta abajo- y solo se acentuó con la masificación de las redes sociales y el auge las compañías lowcost. Esta playa que antes solo recibía a sus 12 residentes y a algunos visitantes esporádicos, de pronto llegó a recibir, en un solo verano, hasta 250 mil personas. Un caso similar es el de la montaña de Reinebringen, pese a no ser de las más altas de Noruega es muy famosa por las vistas espectaculares desde sus cimas. Ella recibía en 2020 a unos 50 mil turistas, en 2024, la cifra aumentó drásticamente a 250 mil visitantes. Sin embargo, en Lofoten el sobreturismo no golpea visualmente como en las grandes ciudades. Al ser un territorio vasto con una población pequeña y diseminada, su presencia se percibe en detalles, al principio sutiles, para luego imponerse con toda su fuerza sin dejar espacio a dudas. En Stamsund, una ciudad de mil habitantes perteneciente a la isla de Vestvagoy, donde ni siquiera existe una farmacia, la imposición del airbnb como modelo de negocio se revela a través de pequeñas cajas negras de seguridad colocadas sistemáticamente al lado de las puertas de los rørburs, las casas típicas de los pescadores que hoy se han convertido en el hotel de moda de los turistas de todo el mundo. Los rørburs, sobrevivientes del pasado y símbolo del airbnb Estas casitas que son hoy la foto postal más conocida de Lofoten dan cuenta en realidad de la historia de las islas y de una identidad que parece tambalearse a medida que el turismo de masa se impone. Jack, un carpintero y residente de Stamsund, observa los cambios en las islas sin mayor apego, sabe que en las condiciones económicas actuales, el turismo es necesario para la población, pero lo que sí parece conmoverlo es la madera y las construcciones actuales que utilizan el nombre de "rørbur" Llaman rorbur, a todas estas casas nuevas que están cerca del mar. Pero no es un rorbur en lo absoluto. Tienen azulejos en el baño y calefacción en el piso y tienen ventanas ventanas. Así que ni siquiera es una copia. Solo tienen el mismo color. Son pequeños hoteles. Es solo un nombre Actualmente, Jack tiene un proyecto importante, renovar un rorbur de unos 100 años de antiguedad y que se encuentra en la bahía de Steine. Amante de la madera y del trabajo delicado de las antiguos carpinteros, Jack observa que cada pieza de ese antiguo rørbur fue elegida y unida con cuidado. Un cuidado y un tiempo de trabajo que casi parecen incompatibles con el ritmo vertiginoso de hoy. Creo que este (rørbur) es bastante especial porque es de madera y está muy bien hecho … La madera ha sido trasladada desde el sur en barcos. Las trajeron aquí desde Trondelag y Helgeland, porque aquí en esta isla no tenemos madera ni bosques como estos (...) Soy carpintero de profesión. Y me encantan estas cosas antiguas. Yo podría utilizar mi motosierra y hacer lo que tengo que hacer, Pero veo que lo han hecho todo a mano y apenas hay espacio entre las vigas. Y han trabajado mucho para que quede tan bonito. Así que, por ejemplo, ahora que voy a hacer esta puerta, tengo que usar mi motosierra y quitar la pared de madera, y ay, me duele tener que matar esta pared. Pero quedará bonito Silent Steine: revivir una bahía y revivir a los rørburs El trabajo de Jack se enmarca en un proyecto más grande, forma parte del ambicioso deseo de repoblar una antigua bahía de pescadores que hoy se encuentra deshabitada. Repoblar es, tal vez, una palabra muy grande, por lo pronto, el proyecto de Evan, amigo de Jack, implica restaurar y renovar los rørburs que han sobrevivido los embates del tiempo. El objetivo, dice, Evan, no es turístico, él como otros residentes advierte que con la llegada del turismo de masa, lugares como Steine pueden convertirse rápidamente en estaciones turísticas y enterrar la memoria de la isla. Es particular, pero tanto la memoria de los pescadores y de la época del bacalao como otros eventos que marcaron la vida de los habitantes de entonces, siguen presentes en el discurso de hoy. Una de las primeras cosas que recibe al foráneo al llegar a Steine es una inmensa placa conmemorativa en honor a personas que fallecieron en 1906. Escrito en Noruego es difícil obtener más detalles, sin embargo, al poco tiempo de conversar con Jack y sin que se lo hubiésemos pedido, la explicación aparece. La montaña se derrumbó. Fue una avalancha. Nieve, rocas y todo eso cayó sobre Steine. ¿Ves esa piedra? Esa roca enorme cayó en esa época. Fallecieron diecinueve personas que tenían entre 16 y 60 años. La tormenta se llevó la iglesia y también el hospital se quemó o se volcó. La carretera estaba antes en la costa, en el mar. Esa era la carretera. Mi viejo amigo venía desde lejos en su bote trayendo la leche a Steine. Dos veces al día venía. Hoy, todo eso ha quedado atrás, los rørburs de hoy - que no lo son - incluso tienen su propia televisión con cable y todo. Frente al temor de que una nueva avalancha de turistas se lleve definitivamente lo que queda de Antigua Steine, Evan ha ido comprando los rørburs de la zona con un solo objetivo: Preservar la memoria. Sí, eso es lo que estoy tratando de hacer. Renovar algunas de las cabañas y, tal vez más adelante, alojar a algunas personas y decirles que pueden vivir como pescadores durante unos días, pero no como turistas. Quiero renovarlo tal y como era antes, pero hacerlo de la manera correcta y no poner una televisión ni todas esas cosas. Robert Capa también pasó por Stamsund Hoy en Stamsund solo existen dos supermercados para los mil habitantes permanentes. No existe ni farmacia ni hospital ni un bar. El único que cumple esas funciones el hotel del pueblo que es también el único y donde los precios no necesariamente invitan a multiplicar la clientela. Existe también un salón de té con un carrot cake buenísimo que es, probablemente, el único punto de encuentro social en Stamsund. ¿Ves ese salón de té? Ningún lugar ha sido tantas cosas como ese salón de té. Al principio fue un prostíbulo, luego fue una farmacia, luego ni me acuerdo qué fue, pero ahora es un salón de té, dice Berit una residente de Steine, a unos 10 minutos en auto de Stamsund. Berit creció con los pescadores y los rørburs, ella recuerda los tiempos previos a 1980, cuando el mar de Noruega aún hervía de bacalao y cómo eso atraía a miles de pescadores. La bonanza de las islas y de Stamsund era tal que la tía de Berit logró que el famosísimo reportero de guerra y fotógrafo Robert Capa desvíe su trayectoria y vaya a Stamsund a observar la pesca del bacalao No sé si él trabajaba para la revista Life o para quién. Era 1952, los Juegos Olímpicos se celebraban en Oslo y él ya estaba aburrido, quería volver a casa, pero le dijeron que no, que tenía que ir a cubrir la pesca del bacalao en las islas, y en realidad se suponía que debía ir a Svolvaer, porque es la capital de Lofoten. Siempre ha habido rivalidad entre Svolvaer y Stamsund... Cuando iba de camino, conoció a mi tía en el barco. Probablemente ella era tan habladora como yo. Así que ella le dijo: «No, no vas a ir a Svolvaer, vas a ir a Stamsund y te vas a quedar con mi familia», y así lo hizo. Se quedó aquí y tomó muchas fotos (...) se quedó con mi familia durante mucho tiempo. Como forma de retribución, invitó a mis padres y a mi tío y tía a París. Les dijo: «Cuando vayan a París, búsquenme». Así que fueron a París para reunirse con él, pero a él lo habían enviado a una reunión o algo así y les dejó un mensaje para que fueran a la agencia de fotografía Magnum y tomaran todas las fotos que quisieran. Escogieron algunas y Robert Capa también les dijo que podían ir a un restaurante y que pusieran todo en la cuenta de él. Así fue como estas fotos llegaron a Lofoten. El teatro y la cultura para preservar la memoria La memoria en Stamsund se mantiene viva no solo por el relato de historias como las de Berit o iniciativas como las de Evan sino también por la producción cultural activa del lugar. En Stamsund existen tres teatros en un radio menor a un kilómetro y para una población local de mil habitantes. Uno de los directores de teatro es Andreas Eilersten, él dirige el teatro Eilersten - Granados Alguien tiene que contar las historias. Y es. Es necesario. Uno de los primeros trabajos que hicimos aquí fue buscar historias, investigar para tener como un archivo para hacer teatro. Eso todavía está vivo. Que tenemos esos mitos, esa música, esas tradiciones, esas danzas y hay que transformarlo. Hay que intentar eso. Yo quiero que esa sea una inspiración para los artistas que vienen aquí a nuestro teatro, porque así sigue vivo, que la cultura, el arte no se quede parado. Andreas llegó a Stamsund hace 35 años y ha ido observando el cambio vertiginoso que ha desatado el turismo de masa. Él no está en contra del turismo, como todos los residentes de las islas saben que el ingreso de la industria turística es necesario para evitar que más ciudades sigan despoblándose. Andreas comenta que la isla de su padre también pescador, ahora está completamente deshabitada, pese a que durante la época del auge del bacalao habían barcos directos que lo conectaban con Londres. Uno podía ver a la gente de Lofoten con la misma moda que en Londres o en París, dice Andres quien advierte acerca del crecimiento acelerado del turismo Stamsund todavía no es de lo más turistificados, pero se nota que la gente está construyendo cada vez más casas para el turismo y más Airbnb. (...) Y esos problemas son no son únicos para Lofoten, es igual en Barcelona. Me gusta también ver gente aquí. Tampoco podemos tener pueblo de fantasmas. Pero hay maneras de hacer las cosas y el crecimiento demasiado rápido no está bien. Estamos hablando del tema del turismo porque realmente es algo que ha subido muy rápido en pocos años. El ejemplo de la montaña en Reinebringen que en 2020 tenía 50.000 visitantes subiendo la montaña y en 2024 250.000. Es un crecimiento muy muy, muy grande en muy poco tiempo y. Hay que preparar un poquito antes de abrir la puerta y decir Bienvenidos La basura, el principal problema Para un territorio con una población de 25 mil habitantes, recibir un flujo superior al millón de turistas al año implica una serie de enormes desafíos. El principal es el manejo de los desechos, de la basura y de los excrementos humanos que se acumulan en diferentes lugares. No es, felizmente, aún el caso de Stamsund donde los únicos paneles que vimos advierten contra el uso indiscriminado de drones y contra el hecho de acampar en cualquier lugar. Las autoridades saben, sin embargo que es una realidad y es por ello que el año pasado se aprobó una impuesto a los turistas, como un intento de empezar a paliar los primeros síntomas del sobreturismo. No se trata de un impuesto obligatorio sino a potestad de los municipios que pueden decidir si aplican o no esta tasa que no podrá superar el 5 % del precio del alojamiento. El sector hotelero critica una medida que penalizará a los noruegos sin resolver los problemas y que tal vez no se adapta a la realidad pues el problema de los desechos tiene que ver con que no existe suficiente infraestructura para recibir la avalancha turística. Al respecto, el vice alcalde de Vestvagoy expresa también sus preocupaciones: Nos gustaría tener más control sobre las personas que pasan la noche aquí. Si están haciendo turismo o acampando, nos gustaría organizar mejor las cosas para que puedan parar donde quieran pero que por la noche vayan a otros lugares, que estén preparados para acogerlos. Y el principal problema es que los baños y la basura se están desbordando con esta acampada salvaje. Es un problema, sí. No es un problema enorme, pero existe. Por lo tanto, le corresponde a la comunidad hacer mejores arreglos con los baños, con el lavado y la información, dónde se puede ir al baño, dónde se puede lavar, dónde se puede hacer esto y aquello, para que los turistas sepan cómo deben actuar. Así que estábamos trabajando desde el municipio en este tema. Y las empresas privadas también están estudiando esto. Frente a destinos turísticos cada vez más saturados, las islas Lofoten se convierten en una elección sin pierde. Pese a encontrarse casi al extremo del mundo, sus temperaturas en verano bordean los 24 grados centígrados, las vistas desde las montañas son mágicas, el mar ha vuelto a ser generoso, el skrei o bacalao noruego ha regresado a las corrientes del mar de Noruega, y a medianoche es posible ir a la playa a observar el mágico espectáculo de un sol que jamás duerme. En Lofoten, los animales se pasean aún con los humanos, las gaviotas, las águilas, las nutrias, los peces, las ballenas, los salmones; en pleno siglo XXI, en Lofoten los niños aún salen por la noche a manejar bicicleta, y el turista sabe que puede recorrer largas y solitarias carreteras sin temor alguno, ni a la oscuridad ni a otros humanos pues en estas tierras todo el mundo se conoce y aún se saluda al cruzarse en el camino. Como antes frente a la fiebre del bacalao, hoy las islas Lofoten enfrentan un nuevo desafío, pero tal vez han aprendido ya la lección: cuotas y moderación y no pescar ni turistas ni bacalao más de lo permitido.

A medida que la violencia se ha intensificado en los últimos años en Colombia con la creación de varios grupos disidentes de las FARC, algunos intentan consolidar la paz firmada en 2016. Un grupo de una decena de ex-combatientes de la guerrilla de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) se ha lanzado en el sector de la moda, creando una red de confección de prendas de vestir junto con las víctimas del conflicto armado y ciudadanos voluntarios. Hoy, emplea a cientos de ex-guerrilleros y víctimas del conflicto. Esto a pesar del dolor, el miedo, las amenazas de muerte, la estigmatización y la falta de financiación. Escuche el reportaje completo de nuestra corresponsal en Bogotá, Najet Benrabaa En una pequeña casa de dos pisos en el barrio de Bosa, en el sur de Bogotá. Una decena de mujeres están sentadas frente a sus máquinas de coser. Estamos en el taller colectivo Las Soberanas por la Paz. “Tenemos cinco máquinas planas, una botonadora, una máquina collarín, tenemos dos fileteadoras, una mesa de corte, una troqueladora…”, menciona Patricia Piedrahita Carvajal, directora de este taller desde su creación en 2017. Mientras algunas costureras están delante de las máquinas de coser, otras están escogiendo la ropa del día que van a terminar con la impresión de un dibujo directamente en la camisa o en el jersey. Son dibujos de cómic o de dibujos animados como Snoopy, Los Simpson o Mafalda, el personaje argentino que dice “aquí nadie se rinde” o Bart Simpson diciendo “todo este maldito sistema está mal”. También hay mensajes feministas como “No somos competencia juntas, somos resistencia”. “Hace cuatro años creamos la Asociación Asocunt que es una asociación agroecológica donde hay cuatro emprendimientos: Soberanas por la Paz, Aromaticas Kinde, la tienda Suma + Paz, y la Granja Agroecológica. A mí me dijeron que pues que liderara el proyecto textil. Ahí ya nos entregaron las máquinas y empezamos a recibir capacitaciones”, recuerda Patricia. Para entender un poco tu historia, ella cuenta cuales son las razones por las que ingresó a la guerrilla. “A mí lo que me motivó fue que el Estado colombiano, los paramilitares, asesinaron a mi mamá cuando yo tenía cinco años. Entonces no es como el pueblo a veces juzga a los excombatientes que dicen que nosotros fuimos asesinos, fuimos secuestradores, no, nosotros para ingresar a la guerrilla, primero fuimos víctimas. Nosotros fuimos víctimas porque nos asesinaron a mi mamá, a toda nuestra familia, nos quemaron la casa, nos sacaron de la casa corriendo después de estar con una y otra familia viviendo. Ya cuando llegamos a cierta edad nos tocó ingresar a las FARC porque no tuvimos otra oportunidad ni nos dejaron otro camino. Sí, Entonces por donde nosotros íbamos con el solo apellido ya sabían que éramos hijas de un guerrillero. Entonces, ¿qué nos pasó? Nos tocó ingresar a la guerrilla para luchar por nuestros derechos. Yo creo que tenía como unos 16 años”, rememora. La hermana de Patricia, Rosa Amalia Piedrahita, también formó parte de las FARC. Renunció a su pasado de combatiente para construir una paz sin armas. Ahora está terminando el montaje de una sudadera. “Esta máquina es una fileteadora. Con ella se hacen bordes para que la tela no se despegue, no se descosa y para que la prenda quede confeccionada de la mejor manera. O sea, para que le dé estética a la prenda que se va a confeccionar”, detalla Rosa. Para las hermanas Piedrahita se acabaron los uniformes militares, las armas y los campamentos en la selva. Ahora son costureras y trabajan junto a civiles. Muchos de sus compañeros son víctimas del conflicto armado y como ellas desean consolidar la paz. Como Luz Amparo Gaitán Cruz. Ella se unió al taller para capacitar a las mujeres de la organización, supervisa el trabajo del taller y pasa de mesa en mesa durante todo el día para dar sus instrucciones de cómo confeccionar chaquetas, sudaderas con capucha, blusas, polos y ropa deportiva. “Yo soy del Líbano, Tolima, vengo del campo. También fui nacida y criada en una finca de mis padres. Desde muy pequeñita me ha gustado la confesión. A los siete años me decían en la finca que era una abuelita porque ya sabía tejer a mano”, se rememora Luz Amparo. Durante su niñez, en su pueblo existía la guerrilla del M19 y asegura que les tocaba pagarle a ese grupo armado, lo que localmente se le llama una vacuna. “¿Una vacuna para que? Pues para vivir uno tranquilo, en paz. Eso sí, salía uno de la casa, nada se le perdía”, justifica. Para ella trabajar con antiguas guerrilleras, firmantes de la paz no ha sido difícil. “Yo no las discrimino por eso ni nada, porque todos somos seres humanos, todos tenemos una vida cotidiana. Entre más las pueda apoyar, pues de mí lo que necesiten, estoy ahí firme”, aduce la experta textil. Así como el grupo Soberanas se activa en el taller para mantener su compromiso por la paz, muchos exguerrilleros han vuelto a tomar las armas. Ahora conforman los llamados grupos de “disidentes FARC” y, según un informe del 2021 del Instituto de estudios para el desarrollo y la paz (Indepaz), el número de miembros de esta guerrilla disidente rondaría los 5.500 combatientes. A pesar de todo, Patricia y sus colegas aseguran que no se rendirán. Se concentran en su proyecto y en la venta de sus productos. Una parte la encontramos en el centro de la ciudad de Bogotá, en un centro comercial llamado Mercado Concordia. Allí hay una tienda dedicada a lo que producen los ex-guerrilleros y víctimas del conflicto armado. También se pueden comprar otros productos como el biche, una bebida ancestral de los afrodescendientes en el pacífico colombiano, hecha de caña de azúcar. También se destacan productos locales como la cerveza La trocha así como cafés de varias regiones del país. La tienda se llama SUM+PAZ y su responsable es Béatrice Arenas. Ella vende lo que fabrican los excombatientes y víctimas del conflicto que forman parte del llamado proceso de reintegración a la vida civil. “Siempre el objetivo es ayudarles a vender sus productos para el proceso de reincorporación de ellos y de sus familias”, explica Beatriz. “Esta tienda la frecuentan más los extranjeros por ser esto turístico. Entonces acá es muy poco el mismo nativo de acá que la conoce porque no se atreven ni tan siquiera a subir por acá. No conocen ni la historia de de esta plaza como está remodelada, pues hay muchos todavía con ese resentimientos, porque al uno decirles a muchos a estos son proyectos de excombatientes que fueron de las FARC, pues ahí hay muchos, dicen no, pues ellos le hicieron mucho daño al país y enseguida ahorita vienen a vender. Entonces eso es falta de que también las personas aprendan a perdonar desde el corazón”, puntualiza la vendedora. La RENA-C no es la única red que propone esta construcción de la paz a través de la producción textil. Hay muchas marcas, muchos proyectos que se iniciaron justo después de la firma de los acuerdos de paz en 2016 y son completamente independientes. Uno de ellos se llama “Manifiesta” y se encuentra también en Bogotá. Por su parte, la red RENA-C se ha extendido a varias ciudades del país. Y su sede abrirá pronto en Medellín. La red está financiada por organismos internacionales y suma alrededor de 300 exguerrilleros distribuidos en 32 talleres, y más de 1.200 civiles. Su principal desafío ahora es abrir más tiendas, vender más para perennizar el proyecto. Un desafío a la altura del haber logrado reunir en un mismo taller, cara a cara, a exguerrilleros y a sus víctimas.

La guerra comercial desatada por el presidente estadounidense, Donald Trump, tiene sus raíces en desequilibrios macroeconómicos que, según los expertos, no serán solucionados por los aranceles. Donald Trump ha vuelto a sacudir el tablero político internacional. El fin de la Segunda Guerra Mundial trajo un consenso internacional para reducir progresivamente las barreras comerciales. Ocho décadas más tarde, las decisiones tomadas avanzan en la dirección contraria. El 7 de agosto entraron en vigor aranceles de entre el 10 y el 50% en decenas de países. Con algunos de ellos se han firmado acuerdos que reducen la tarifa a cambio de un compromiso de adquirir más productos y a invertir en los Estados Unidos. En el Programa Especial de RFI nos hemos preguntado cómo la mayor economía del mundo ha llegado a un déficit comercial con el conjunto del comercio exterior y cómo ha pagado por ello. ¿Ha salido ganando Trump con su estrategia desde su retorno a la Casa Blanca? No es el comercio, es la macroeconomía El déficit de la balanza comercial estadounidense no es un problema comercial, sino macroeconómico: en la base del desequilibrio hay una relación inadecuada entre ahorro y consumo. Esta es la idea principal que defiende el economista italiano Paolo Guerrieri, autor del libro Sovereign Europe (2024) y profesor visitante en Sciences Po París. “Hace casi tres décadas que Estados Unidos registra un déficit en su balanza comercial. Los estadounidenses producen mucho menos de lo que gastan y han podido financiar este déficit de largo plazo gracias al dólar como moneda internacional: otros países invierten en activos denominados en dólares, en negocios estadounidenses o compran su deuda”, explica Guerrieri. Mientras tanto, China se encuentra en una posición diametralmente opuesta. “El mercado chino produce mucho más de lo que puede consumir, con una demanda interna muy débil”, continúa el economista. Es decir, Pekín necesita exportar sus productos al exterior para sostener su crecimiento y reforzar el poder de su moneda. También Europa —y en particular las potencias exportadoras del centro y el norte del continente— se encuentra en una situación similar, con un consumo doméstico europeo insuficiente. Su modelo de crecimiento se ha basado en la exportación industrial, que se beneficiaba de un dólar fuerte que encarecía los productos estadounidenses —mucho menos competitivos—, y que ahora se enfrenta a la amenaza del cierre de mercados. El déficit en bienes se compensa en servicios y con el dólar “Esta es la peor manera de solucionar el déficit comercial”, afirma Fernando Guirao, profesor de historia económica y catedrático Jean Monnet en la Universitat Pompeu Fabra. Guirao explica que Trump podría haber mantenido la apuesta estadounidense por los servicios de alto valor añadido y las nuevas tecnologías, sectores en los que sus empresas siguen siendo más innovadoras y permiten que el país registre una balanza comercial en servicios mucho más favorable. “El déficit comercial se compensa con un superávit en la balanza de pagos”, afirma. “¿Prefieres fabricar zapatillas deportivas o dominar el mundo tecnológico?”. Además, el dólar mantiene su poder omnipresente, lo que permite seguir financiando un déficit que crece año tras año. “El dólar es una moneda con la que puedes endeudarte prácticamente de manera indefinida. Es la divisa de confianza generalizada del sistema”, concluye el profesor. Trump cumple los objetivos estratégicos Ante la pregunta de si Trump ya ha ganado la guerra comercial, la respuesta de nuestros invitados coincide. Ha conseguido condicionar la política comercial a sus intereses geopolíticos, pero solo hemos visto el primer asalto. La cuestión es si los consumidores norteamericanos podrán sostener el incremento de precios que prevén que traigan los aranceles. “Que está consiguiendo lo que él quiere conseguir es posible, pero eso no es una victoria, es el fracaso más grande para los norteamericanos”, dice Guirao, que cree que Washington se sabotea a sí mismo. “La principal economía del mundo tendría que garantizarse el acceso a los mercados y no hacer lo contrario, como está haciendo.” “No hay duda de que los elevados aranceles de Trump se reflejarán parcialmente en el precio de los productos estadounidenses y, por lo tanto, en el bolsillo del consumidor estadounidense. Es sólo cuestión de tiempo”, dice Guerrieri. Si bien es cierto que Trump ha conseguido firmar acuerdos aparentemente beneficiosos con la Unión Europea, Reino Unido, Corea del Sur y Japón, que le prometen inversiones y la compra de determinados productos, la duda permanece en su ejecución. De momento, en Europa el centro de estudios Institute for Energy Economics and Financial Analysis (IEEFA) ya ha levantado la sospecha del compromiso europeo de gastar 750.000 millones de dólares en energía estadounidense, lo que consideran “poco realista” e “improbable”. Europa, incapaz de liderar El problema fundamental es que el resto del mundo ha cedido ante las débiles relaciones bilaterales propuestas por Trump, defiende el profesor Guirao. “Aquí es donde la Unión Europea tenía una responsabilidad, que lleva mucho tiempo arrastrando los pies y debería haber anticipado este fenómeno”. “El mercado europeo debería ser el mecanismo de compensación frente a la arbitrariedad norteamericana. El acuerdo con Mercosur ya debería estar ratificado, pero no es así. Este es el gran fracaso europeo”, añade. Por su parte, Guerrieri coincide en señalar la necesidad de mantener los mercados abiertos para evitar una recesión global. “El superávit comercial de China representará un desafío para muchos otros países. Es evidente que Pekín ya no encontrará una forma fácil de acceder al mercado estadounidense. Por lo tanto, buscará nuevos mercados en Latinoamérica, Asia y Europa, lo que podría ser la fuente de la expansión de políticas proteccionistas fuera de Estados Unidos”, afirma el economista italiano. El multilateralismo está roto Si algo queda claro es que no existen mecanismos de cooperación para afrontar las amenazas que llegan desde Washington. Un imponente edificio delante del lago Leman, en Ginebra, representa mejor que ningún otro sitio ese fin de época del que nos hablan Guirao y Guerrieri. Con 1.300 ventanas y más de 2 kilómetros de pasillos, esta es –desde hace treinta años– la sede de la Organización Mundial del Comercio. En esta fortaleza del comercio internacional trabajan 600 personas de 90 estados distintos. Su principal misión es mediar disputas comerciales entre países de acuerdo al derecho internacional. Sin embargo, en el año 2019 la primera administración Trump bloqueó la renovación del Órgano de Apelación, responsable de emitir fallos vinculantes y decidir sanciones en caso de incumplimientos del derecho comercial. Desde entonces, la organización no puede resolver la decena de disputas que le llegan cada año de los países miembros. El gobierno de Estados Unidos acusa a la organización -ya desde la época Obama- de favorecer a los países en desarrollo, a quienes el acuerdo alcanzado hace treinta años daba un trato preferencial. Pero nunca se había ido tan lejos. Biden mantuvo el bloqueo de la primera administración Trump y, en su segundo mandato, el actual presidente ha desatado de nuevo una guerra comercial contraria a los acuerdos de los que aún son parte, sin apelar a unas condiciones de excepcionalidad ni proporcionar excusas a Ginebra. La complejidad de la reforma El embajador de Noruega ante la OMC, Petter Ølberg, es uno de los hombres responsables de la reforma de esta entidad. Ølberg reconoce ante los micrófonos de RFI la dificultad de cambiar el rumbo en Ginebra. “Dos tercios de nuestros miembros son países en desarrollo, pero los más grandes en términos comerciales son países desarrollados. Lograr el consenso no es fácil. Nos hemos embarcado en este proceso porque la gente está comprendiendo que la forma en que la organización ha estado trabajando no funciona”, afirma quien fuera presidente del Consejo General de este organismo hasta el pasado febrero. “No hemos podido tomar decisiones importantes en los últimos años. Siendo honestos, muy pocas en los últimos 20 años”, continúa Ølberg. Una situación crítica desde el fracaso de las negociaciones de Doha, pero que ahora se agrava. “Desde que Trump asumió el cargo, ha cambiado las reglas del juego. Ahora dicen que el sistema que teníamos, la OMC y las normas multilaterales, ya no funciona. Los aranceles contradicen la idea misma de la OMC”. Conclusiones del “primer asalto” Los expertos consultados para este reportaje coinciden en señalar que las consecuencias serán negativas para la economía estadounidense y la global. Según ellos es aún poco claro si los aranceles permanecerán en el tiempo o la Casa Blanca hará marcha atrás y volverá a la política exterior que ha defendido en los últimos ochenta años. Lo cierto es que -sin embargo- Trump ya ha dado un vuelco a los ingresos ante un déficit en el presupuesto de los Estados Unidos que no para de crecer. Mientras ha aprobado una reducción histórica de impuestos, los ingresos arancelarios del Gobierno estadounidense se han disparado. En junio de este año ascendieron a 28.000 millones de dólares, el triple que en el mismo periodo del 2024, según datos oficiales del Tesoro estadounidense. Una de las preguntas que quedan para responder es si el nuevo orden presupuestario será adicto a esos ingresos para rebajar la deuda. También si los compromisos alcanzados con la Unión Europea llegarán a buen puerto y si los consumidores estadounidenses asumirán el incremento de precios que predicen los economistas. Los expertos coinciden. De permanecer en el tiempo, los aranceles podrían implicar un cambio de época definitivo en el sistema económico internacional. El orden multilateral que ha reinado desde el fin de la Segunda Guerra Mundial se tambalea una vez más. Ahora, en la Casa Blanca, se hacen negocios país a país.

El estrecho más emblemático de Turquía es también escenario de un colapso ecológico que confronta a la industria con la tradición y que amenaza el futuro de la seguridad alimentaria de Estambul. Este reportaje radiofónico fue realizado por María José Ballén de la Universidad Externado de Colombia, y obtuvo la mención especial de la décima edición del Premio Reportaje de RFI en Español. Escuche el reportaje de la colombiana María José Ballén, estudiante de la Universidad de Externado de Colombia, mención especial de la undécima edición del Premio Reportaje de RFI en Español. Si Estambul, en Turquía, tuviera un alma, esa de seguro sería el Bósforo, el estrecho que la atraviesa por la mitad y es la única conexión del Mar Negro con el mundo. En 2024, solo en los primeros nueve meses del año, 41.363 barcos cruzaron sus aguas según el Ministerio de Transporte e Infraestructura de Turquía. De esos, 15 mil fueron buques de carga, 32 de guerra y 8 mil graneleros, entre otros. Sin embargo, el trafico que se registra en su superficie no tiene comparación alguna con el proceso que ocurre en sus profundidades. Uno del que nadie se ufana, pero del que todos se benefician: la migración reproductiva de peces en invierno desde el Mar Negro al Mar de Mármara, el Egeo y el Mediterráneo en ese orden. Es un éxodo inadvertido ese al que se arrojan millones de peces pelágicos—aquellos que viven en cardúmenes cerca de la superficie—, por las aguas medias del estrecho. Como todas las otras contiendas por los recursos naturales, es igual de silenciosa la sobrepesca indiscriminada que lideran los barcos arrastreros y cerqueros, la cual empuja a las reservas de peces de la región, año tras año, un paso más cerca de un abismo irreversible. Ozman, un pescador artesanal más de la ciudad que presencia la agonía de una tradición sobre la que se han alzado poblaciones enteras en la provincia de Estambul, como Sariyer—un distrito que representa el 40% de la pesca en la ciudad con los 10 mil ciudadanos que solo allí se ganan la vida pescando—, relata: “… va peor con los años, la pesca industrial se lleva todo. Cada vez las maquinas son más grandes y quieren más”. Lo que lo hace una matanza no es que sea masiva, es dónde se lleva a cabo. El Bósforo no es una cuenca abierta, es más estrecho y menos profundo de lo parece. Atravesar este corredor biológico para desovar, y así asegurar sus futuras generaciones en las temporadas de migración, se ha convertido en toda una cuesta para los peces. A pesar del consejo de los especialistas y las solicitudes de la Unión Regional de Cooperativas Pesqueras de Estambul de prohibir de tajo el uso de métodos industriales nocivos en el Bósforo y el Mar del Mármara, porque las regulaciones actuales hacen poco o nada para paliar los efectos de la caída en picada de este ecosistema, los barcos cerqueros siguen siendo los protagonistas de un retrato: el desabastecimiento anunciado. Las voces que integran la red de esfuerzos congregados alrededor de la defensa del futuro alimentario de Estambul y sus alrededores se encuentran en este reportaje para plasmar el panorama de una crisis que no da espera. Leer tambiénLlegando a home: El béisbol como refugio para migrantes venezolanos en Bogotá En RFI, llevamos una década apostando por el reportaje radiofónico para conocer más de cerca lo que ocurre en el mundo. Por eso lanzamos una nueva edición del "Premio Reportaje de RFI en español”, dirigido a estudiantes de periodismo, a nivel de pregrado o postgrado, menores de 30 años e inscritos en una universidad del continente américano.

En el corazón de Sudamérica, una lengua ancestral se reinventa al ritmo del beat. El guaraní, hablado por millones y cargado de historia, hoy también suena en clave de rap. Desde las aldeas de Misiones hasta los barrios de Asunción, jóvenes raperos lo convierten en poesía, resistencia y futuro. En Europa, todavía hay quienes piensan que los pueblos indígenas de América fueron exterminados durante la colonización. Pero la verdad es completamente diferente: millones sobreviven. Luchando. Resistiendo. Y con ellos, sus culturas. Sus lenguas. Una de esas lenguas es el guaraní. Tan importante para América del Sur -y para la ciencia- como lo fueron el latín o el griego. De hecho, después de estos, el guaraní es el idioma más utilizado en la nomenclatura científica internacional para referirse a animales y plantas. Se habla a diario en millones de hogares de Paraguay, en el sur de Brasil, en Bolivia y en el norte de Argentina. Pero es en Paraguay donde su fuerza es mayor. Allí, lo hablan seis millones y medio de personas y se escucha tanto —o más— que el castellano. Palabras como mburucuyá, yaguareté o tucán vienen del guaraní. En este país tanto el español como el guaraní son lenguas oficiales. Se usan en el Senado, en los supermercados, en los medios, en los memes. En la tele, en la calle y en casa. Tiene literatura escrita desde hace siglos. Y sí, también tiene rap. ¿Cómo suena el guaraní cuando se sube a una base de trap? ¿Cómo se convierte en arma de identidad? ¿En denuncia? ¿En poesía? Durante siglos, el guaraní y su antecesor cercano -el tupí-guaraní- recorrieron el continente de norte a sur, como los grandes ríos de Sudamérica. Del Caribe a la Amazonía. Del norte de Brasil al corazón del sur: Paraguay. Del corazón al beat Ananá. Caracú. Maraká. Urubú. Palabras que suenan familiares, que muchos usamos sin saber que son guaraníes. En Brasil, urubú es el buitre. En Argentina, ananá es la piña. Caracú es el centro o el tuétano del hueso. Y es justamente en Argentina, en la aldea Mbororé, del pueblo mbya guaraní, donde comienza esta historia. Luis y Fabián tienen 24 y 26 años. Escucharon rap por primera vez en sus celulares. Veían a Porta, el rapero español, en YouTube o a los Bro MCs, raperos indígenas de Brasil. Así empezaron a rimar. En guaraní. El grupo se llama Hae kuera, ñande kuera. Ellos. Nosotros. “En realidad, nosotros decimos cosas verdaderas. Todo lo que está pasando nomás. La historia. Antes teníamos muchos más monte... Desde hace un tiempo entró gente de afuera, de la sociedad blanca. Entraron e invadieron nuestra selva. Con la motosierra, inclusive ahora mismo estamos escuchando la motosierra. Creo que está haciendo los tablones y eso porque venden todas las cosas y todas las movidas”, explica Luis a RFI. Están en la provincia de Misiones, muy cerca de la triple frontera entre Argentina, Brasil y Paraguay, donde resisten a la deforestación ilegal cuidando sus bosques como los galos Asterix y Obelix resistían a los romanos. El guaraní es una lengua aglutinante, polisintética, como el alemán. Puede expresar ideas complejas en una sola palabra. Tiene sonidos guturales, nasales, glotales… que no existen en español. Como 'y', que significa 'agua'; 'y guasu', 'agua gigante'. Así se llaman las cataratas del Iguazú. Las mismas que casi se escuchan desde la aldea de Luis y Fabián. Desde allí rapean su rabia, su dignidad. Mientras le visita RFI hace una humedad fresca, huele a selva y a tierra mojada. Ellos escriben junto a un arroyo, mientras su madre les prepara reviro: harina frita sobre leña. “Algunos dicen que los mbya solo quieren ayuda. Que no trabajan. Los políticos sobre todo dicen que nosotros siempre estamos pidiendo. Pero en realidad, no. Si no trabajáramos, no existiríamos hoy. Nosotros estamos en esa resistencia todos todavía. Estamos resistiendo todavía", prosigue Luis. “La gente de la sociedad blanca a nosotros no les importamos. Al revés, les damos asco por nuestra piel. Porque somos mbya. Que sé yo, hay mucho prejuicio. No podemos salir y caminar tranquilos en la ciudad. Hay mucho odio. Mucha rabia. Mucho prejuicio”, prosigue. Vivir la vida buscando plenitud Del otro lado del Paraná, a las afueras de Asunción, Paraguay, una calle de piedras y un caminito de tierra roja nos lleva lleva hasta la bella casa de Conan y Miguel, artistas del colectivo Tekovete. Ella pinta murales. Él escribe y rapea. Juntos hacen poesía en guaraní. Y como ellos, muchos jóvenes encuentran en su lengua materna una llave. Una que abre otras puertas. Así lo cuenta Miguel: “'Tekovete' sería desenfocar la palabra hacia la vida en plenitud. Es ser uno mismo, vivir en plenitud. 'Tekove' es 'vida'. 'Teko' es la 'forma de vivir'. Y 'ete' viene de 'verdadero'. Lo que es real, lo que es auténtico. Entonces 'Tekovete' es 'vivir la vida en esa búsqueda de plenitud siendo uno mismo'”. “De eso se trata la plenitud, el poder de contemplación, de estar en un sitio, de compartir, de sentarse en una ronda, tomar un tereré, estar en una ronda del brasero contando en nuestras vivencias, nuestras historias Conan continua: “De eso se trata la plenitud, el poder de contemplación, de estar en un sitio, de compartir, de sentarse en una ronda, tomar un tereré, estar en una ronda del brasero contando en nuestras vivencias, nuestras historias. Antes, por ejemplo, las familias paraguayas se reunían y contaban el famoso caso ñemonbeú, que es como anécdotas de su vida y veces también con un poco de fábula, como para darle también emoción al cuento. Yo creo que todo eso ese 'Tekovete' tiene mucho que ver con eso con el trovador, el que te cuenta las historias”. Tekovete hace rap urbano, nacido en la periferia, con historias que hablan de su barrio, de su generación. Sin parar de mutar. Como el propio guaraní, que en Paraguay muchas veces se habla mezclado con el español. Esa fusión se llama jopara. “Vos sabes que antes de hacer rap yo no me sentía representado con lo que escuchaba, con lo que decía, la manera que decían -explica Miguel-. Entonces yo le decía a Conan, yo voy a rapear en guaraní. Voy a hacer temas de que hablen justamente de esos momentos, de nuestro entorno, de cómo vemos nuestra realidad. Tekovete como proyecto es eso, es comentar esos pequeños detalles, que muchas veces no vemos. Es narrar la realidad de nuestras propias vivencias, siendo parte de eso". Hay que cuidar mucho la palabra, porque para los guaraníes originarios la palabra es sagrada "Gracias a esa necesidad de reivindicar, no reivindicar, fortalecer el guaraní, porque sí, todavía hasta ahora está entre nosotros, pero representarlo de una manera bien estudiada también. Porque hay que cuidar mucho la palabra, porque para los guaraníes originarios la palabra es sagrada. Entonces también Tekovete trata de mantener ese respeto y cuidado hacia la palabra”, aclara. En la inmensa mayoría de las familias y escuelas son las mujeres -abuelas, madres- quienes transmiten el guaraní. “Sabiendo que hay un poder en la palabra que es el guaraní, que los paraguayos tenemos esa grandiosa herencia maternal y llevamos con nosotros, entonces esa necesidad de poder mostrarle al mundo lo que se puede hacer con el guaraní, que el rap en guaraní puede sonar tan bueno y con tanto estilo y con tanto flow como pueden sonar un rap en Estados Unidos, en Chile, en Perú, en Alemania, sea el idioma que sea", zanja Miguel. Hoy, jóvenes paraguayos y guaraní-hablantes como Miguel y Conan están llevando ese legado a las redes. como TikTok, Instagram o YouTube. Ahí enseñan guaraní, hacen chistes, doblajes, sketches bilingües. Creatividad pura, en dos lenguas que a veces son una. Hay más. Mucho más. El guaraní se canta desde hace mucho en forma de guarania y jahe'o, músicas nacidas en Paraguay y que pocos conocen fuera. Hay hasta blues y hevy metal en guaraní. Incluso Mafalda ha sido traducida a esta lengua. Os invitamos a no dejar de escucharla. A veces está más cerca de lo que crees. En el subte en Buenos Aires, en la Sorbona de París o en un mercado de Madrid, ahí se escucha guaraní.

Actualmente unas 400 personas analizan los datos que recolectó Gaia, la misión de la Agencia Espacial Europea que durante más de una década estuvo en el espacio para crear el mapa de la galaxia más preciso jamás visto hasta ahora. La misión seguirá arrojando descubrimientos hasta 2030. ¿Qué se imaginan cuando pensamos en la vía láctea? ¿Agujeros negros? ¿Colores en medio de la oscuridad? Las imágenes que tenemos actualmente nos dan una idea de un espacio poco conocido por la humanidad, pero Gaia quiere cambiar esto. El principal objetivo de esta misión de la Agencia Espacial Europea, (que está cumpliendo medio siglo de existencia) es diseñar un mapa de la vía láctea en 3D, el más preciso jamás visto hasta ahora y para ello dedicó casi 11 años a observar cerca de 2 billones de estrellas. Con Gaia la humanidad da un paso histórico en el conocimiento de los enigmáticos luceros, afirma Pedro García Lario, astrónomo de la Agencia Espacial Europea, uno de los encargados de la misión. “Digamos que lo que hace Gaia es básicamente una especie de Google Maps, pero de nuestra galaxia. Lo que nos interesa es saber la posición con la mayor precisión posible del mayor número de estrellas de la vecindad de nuestro sistema solar. Para ello tenemos un telescopio en órbita y ha estado tomando datos durante casi 11 años. Ahora ya tenemos todos los datos disponibles para procesarlos y obtener este mapa tan preciso de la galaxia”, asegura. García cuenta que este telescopio espacial utiliza la técnica de astrometría, que consiste en medir las estrellas basándose en su órbita, que es una órbita situada a 1,5 millones de kilómetros de la tierra en dirección opuesta al sol. “Gaia, en su movimiento orbital, realiza el movimiento de traslación alrededor del sol conjuntamente con la tierra, y eso quiere decir que de un extremo a otro de la órbita la posición de Gaia difiere en el doble de la distancia de la tierra al sol, unos 300 millones de kilómetros. Entonces tiene dos puntos de observación. Uno en un extremo de esta órbita y otro 300 millones de kilómetros aparte, y desde esos dos puntos de observación toma la medida de las posiciones de las estrellas, según van pasando por los detectores en un movimiento giratorio del propio satélite”, indicó. Transmisión de datos a través de tres antenas del planeta ¿Pero cómo llegan los datos de un satélite como Gaia, a la Agencia Espacial Europea? Jorge Fauste, el subdirector de la estación de Cebreros, una antena ubicada a unos 77 km de Madrid, indica que los datos llegan vía la antena: “Se comprimen, se transforman, para llevarlos hacia el control de operaciones en Alemania, donde se interpretan para el mantenimiento y operación de las misiones”. La estación de Cebreros, es una de las tres antenas que se dedican a apoyar misiones en el espacio profundo y son tres puntos diferentes del planeta porque deben garantizar la recepción de ondas a medida que la tierra gira alrededor del sol. “Para el seguimiento de sondas en el espacio profundo necesitamos tres estaciones que den cobertura a todo el planeta, localizando estas estaciones a unos 120° de longitud geográfica, de tal manera que la primera estación que la ESA construyó de espacio profundo fue la de Australia y la siguiente tenía que estar a unos 120° de longitud geográfica respecto a Australia. Entonces esa localización geográfica es justamente donde estamos aproximadamente aquí, en Cebreros, en España, y la tercera pues es a unos 120° entre cebreros y New Norcia, que cae más o menos en Argentina”, indica, agregando que con esas tres estaciones casi cubren completamente el planeta. “Los descubrimientos de Gaia son aún inesperados” Gaia ha tenido como principal misión crear un mapa, pero según el astrónomo Pedro García, sus descubrimientos van más allá y ya han mejorado la astronomía en todas las áreas, por ejemplo en la arqueología galáctica: la disciplina que estudia el pasado de las estrellas, que incluyen hasta las que ya murieron. “Gracias a Gaia, podemos utilizarla como una máquina del tiempo, podemos avanzar en el tiempo y ver dónde van a estar las estrellas dentro de 100.000 millones de años y también retroceder en el tiempo para saber dónde estaban esas estrellas hace miles o millones de años y eso nos permite hacer lo que podríamos denominar arqueología galáctica”, apunta García, agregando que si miramos hacia atrás, hemos visto que el pasado de nuestra galaxia ha sido un pasado muy convulso con canibalismo galáctico. “Es decir, nos hemos tragado otras galaxias menores, aunque han colisionado con la Vía Láctea y ahora reconocemos el efecto de estas colisiones porque nos sorprendemos observando cómo el flujo común de todas las estrellas está perturbado en algunas direcciones”, señala. Además de estas colisiones de galaxia, Gaia también ha encontrado otros descubrimientos que no se esperaban, “Gaia también ha sido capaz de de detectar nuevos exoplanetas y, muy interesante, recientemente también hemos podido detectar un nuevo tipo de agujeros negros que tienen masas intermedias comprendidas entre unas 10 veces la masa del sol y unas 40 o 50 veces la masa del Sol”, añade García, aclarando que este descubrimiento es uno de los últimos que estaban en la lista de lo que no nos esperábamos encontrar”. El big data ha impulsado nuevas misiones espaciales Gaia es considerada una de las primeras misiones de la Agencia Espacial Europea donde se ha hecho uso del Big Data, a tal punto que, cuando fue lanzada, en 2013, sus científicos no tenían muy claro cómo iban hacer posible esta misión tan exigente en volumen de información. Pues, hoy en día, analizan 3 millones de líneas de datos, 142 terabytes y el conocimiento de 263.000 millones de tránsitos de estrellas detectados por Gaia, cuenta David Teyssier, científico de operación de la Agencia Espacial Europea. “Hay que tomar en cuenta que, cuando se desarrolló, obviamente a nivel tecnológico, estábamos muy lejos de lo que permiten hoy en día las computadoras típicamente, pero ya se sabía las cantidades de datos que iba a generar, aunque Gaia ha vivido dos veces más de lo que estaba previsto inicialmente, 10 años en vez de de 5”, cuenta Teyssier. La siguiente publicación de Gaia se espera para 2026 y la última no antes de 2030. Los astrónomos esperan recolectar medidas precisas que les permitan crear ese ambicioso mapa en 3D de la vía láctea, aunque saben muy bien que en esa data hay una infinidad de descubrimientos posibles aún inesperados.

En una ciudad donde el fútbol es el deporte más popular, cientos de migrantes venezolanos han encontrado espacio en un diamante de tierra roja al occidente de Bogotá. Allí el béisbol no solo se juega, también es un refugio ante lo difícil que es migrar por necesidad. Esta es la historia de Osiel Morales, un joven receptor que lucha por llegar a las grandes ligas, aunque el mundo aún no sepa que en Bogotá también se juega a la pelota caliente. Escuche el reportaje del mexicano Isaac Vargas, estudiante de la Universidad de los Andes de Bogotá, ganador de la undécima edición del Premio Reportaje de RFI en Español. Al occidente de Bogotá, escondido entre bloques de concreto y avenidas extensas, está el estadio Hermes Barros Cabas. Un campo de béisbol que, más que un escenario deportivo, se ha convertido en territorio simbólico para cientos de venezolanos que han migrado a la capital colombiana. Aquí se habla con acento carabobeño, se celebra con gritos maracuchos y se sueña en voz alta con llegar a las grandes ligas. Uno de esos soñadores es Osiel Morales. Tiene 17 años y migró desde Venezuela hace tres. “Cuando llegué a Bogotá me sentía muy solo, pero el béisbol me ayudó a sentirme en casa”, dice. Cada fin de semana se pone el uniforme del equipo Leones, entrena bajo el sol de la capital colombiana y atrapa pelotas a más de 70 millas por hora como receptor titular. Osiel no está solo. Más del 85% de los jugadores en la Liga de Béisbol de Bogotá son venezolanos, igual que la mayoría de los entrenadores y árbitros. El béisbol se volvió no solo un pasatiempo, sino una forma de preservar la identidad y reconstruir comunidad. Para Osiel, es también una promesa: “Juego para ayudar a mi familia, para que mi hermano no tenga que pasar por lo mismo que yo”. Pero llegar a ser profesional no es fácil. En Bogotá casi no llegan cazatalentos, y las reglas de la Federación Colombiana de Béisbol limitan la presencia de extranjeros en las selecciones departamentales. Osiel sabe que, aunque sueña con representar a Colombia, solo cuatro de los 20 cupos pueden ser para jugadores migrantes. “Es complicado, pero entiendo que este también es su país”, dice. Quien lo entrena lo sabe bien. Yilfran García, exjugador profesional, migró también desde Venezuela y ahora es una figura clave para jóvenes como Osiel. “Si estuviéramos en la costa o en Venezuela, tendría más posibilidades de firmar. Aquí casi no llegan scouts”, explica. Pese a las barreras, Osiel no se detiene. Ha sido preseleccionado por un scout de Cincinnati y sigue entrenando cada semana. Mientras tanto, el estadio Hermes Barros Cabas sigue siendo ese pequeño rincón de Venezuela en Bogotá. Allí donde el béisbol no es sólo deporte, sino también familia, pertenencia y resistencia. En RFI, llevamos una década apostando por el reportaje radiofónico para conocer más de cerca lo que ocurre en el mundo. Por eso lanzamos una nueva edición del "Premio Reportaje de RFI en español”, dirigido a estudiantes de periodismo, a nivel de pregrado o postgrado, menores de 30 años e inscritos en una universidad del continente américano.

Desde que inició la guerra, Ucrania hizo un llamado a combatientes voluntarios para apoyarlos en el conflicto. Algunos les llaman mercenarios, pero los expertos explican que históricamente las guerras han evolucionado y que no todos los combatientes extranjeros se denominan de ese modo. Sin embargo, organismos como la ONU reconocen que los Estados carecen de leyes robustas al respecto, por lo que impera un riesgo latente de violación a los derechos humanos tanto a la sociedad civil, como a los mismos combatientes. El Árabe y Jack llenaron el formulario de voluntarios para luchar con Ucrania en la guerra contra Rusia, así se llaman entre ellos por seguridad. Aunque muchos les llaman mercenarios, a ellos no les gusta. Aseguran que viajaron por vocación militar y que se quedaron allí por el pueblo ucraniano. “Lo hacen sentir a uno como en casa” dice el Árabe, quien lamenta el sufrimiento del pueblo ucraniano y lleva más de un año combatiendo con sus fuerzas militares, país que según él, le ha permitido continuar su carrera militar, pues en su natal Colombia no cumplió las exigencias del Ejército. Aunque dice estar feliz por seguir su vocación, el precio ha sido alto. “Yo fui herido en combate, perdí una pierna en Donbás. Fue una situación al bordo de la muerte, perdí algunos compañeros, pero yo soy militar, estoy acostumbrado a todo eso”, cuenta el Árabe, quien defiende su posición de combatiente extranjero: “Cuando uno pisa el suelo del frente, se va da cuenta que la lucha y las motivaciones son distintas. No es lo mismo invadir un país que defenderlo. Yo no soy un mercenario”. En el momento de la entrevista, este exsoldado colombiano se encontraba en la región de Sumy en el noreste de Ucrania, fronteriza con Rusia, que ha sido fuertemente bombardeada y es objetivo del mandatario ruso Vladimir Putin para anexionarla a su territorio, como ya lo ha hecho con un 20% del suelo ucraniano. Otra de esas provincias Donetsk donde Jack, un ex auxiliar de policía estuvo en combates en 2022. “Yo entré varias veces y salí herido de zona de combate. Allá las batallas son muy diferentes a Colombia. Desde que usted se embarca en el carro y está en zona de combate, eso ya es artillería, drones kamikazes, minas antitanques, minas antipersonas, salen emboscadas”, relató. Cuenta que empezó a luchar con el ejército ucraniano junto a unos 140 colombianos. De ellos solo 20 quedaron vivos. Corrió con suerte durante ese año y medio que estuvo en Ucrania, regresó a Colombia para recuperarse de sus heridas, pero dice que quiere volver, “yo luchaba porque me nacía defender un país que realmente necesitaba y estaba siendo invadido, haciendo cosas que no debían hacer, porque yo miraba cómo mataban niños, abuelitos, muchachos”. Jack cuenta que la población les pedía que los apoyaran y el volvía a entrar en combates. “Es una guerra, van a ganar o a morir” Los mortíferos bombardeos que a veces se difunden por la red social TikTok donde los mismos combatientes extranjeros hacen llamados a sus connacionales a unirse al ejército de Kiev, no desaniman a los cientos de exsoldados, exvigilantes y expolicías que emprenden su viaje a la guerra en busca de un salario en dólares. “Allá nos pagaban 3.000 dólares, a veces 2.000, 2.500, depende de la línea. Entre más peligro, más pagaban”, explica Jack. Entre más alta es la suma de dinero, más riesgo corren sus vidas, aunque cuentan también que esa suma se puede ver disminuida por casos de corrupción entre los mismos compañeros. El expolicía asegura que todos los que se inscriben en el conflicto conocen los riesgos. “Porque es una guerra, saben que van a ganar o van a morir. No es un juego y si van ansiosos a ganar mucha plata o van para eso, ténganlo por seguro que no van a volver o más de uno vuelve sin extremidades". Según él, un 90% lo hacen por dinero. Sin embargo, el sargento retirado Héctor Bernal, que asesora a empresas privadas de seguridad y fuerza pública en asistencia médica en combate y reside en Colombia, señala que no todos son conscientes de lo que implica esta guerra. “Algunos son conscientes, otros no entienden la magnitud del conflicto. Yo siempre les digo: una cosa es el conflicto armado en Colombia, Ucrania es otro nivel, allá no hay soldados y el índice de mortalidad es muy alto porque en este momento se está desarrollando la guerra de los drones, y los explosivos, por eso el índice de muerte en el campo de batalla es muy alto”, señaló Bernal. También se interroga por el objetivo de quienes luchan en Ucrania, “Todos los que han regresado acá a Colombia, han regresado enfermos y sin dinero. Hay unos muchachos que llegaron con problemas psicológicos, estrés postraumático de la guerra”, lamentó. De Ucrania a una prisión rusa A veces también son sus familias las que lamentan esta decisión. Es el caso de Lizeth, la esposa de Miguel Ángel Montilla quién fue capturado por las fuerzas rusas y condenado por mercenariato a 9 años de prisión el pasado abril. Él trabajaba como vigilante en un centro comercial de la ciudad de Cali y su compañera recuerda los planes que hacía al regresar a casa en su bicicleta. “Él empezó a escuchar que necesitan voluntarios para ir a Ucrania y que les pagaban muy bien, que lo que se hacían aquí en Colombia en un año, allá se lo hacían en 15 días, le iluminaron los ojos”, indicó. El viaje de Montilla para mejorar sus condiciones económicas terminó en una prisión rusa y no es el único, pues Moscú castiga con entre siete y 15 años de cárcel el mercenariato. Según la prensa independiente, el Kremlin también utiliza a miles de extranjeros de países como Kirguistán, India o Cuba en su guerra. Para Ulrich Petersohn, profesor de políticas internacionales en la Universidad de Liverpool que investiga el impacto de empresas de seguridad privada y mercenariato en guerras civiles, es una muestra de doble rasero. “A menudo, el término mercenario se usa simplemente para describir a personas que no te agradan o que no te gusta lo que hacen. Por ejemplo, Rusia arrestó a combatientes extranjeros que vestían uniforme ucraniano y los etiquetó como mercenarios. Es un caso donde se aplica una doble moral. En primer lugar, si vestían uniformes ucranianos y eran miembros de las fuerzas armadas ucranianas, merecían el estatus de prisioneros de guerra y no eran mercenarios. Por otro lado, si los rusos se miraran, ellos básicamente hacen lo mismo. Están en el extranjero y emplean, por ejemplo, a sirios en sus fuerzas armadas, pero no los etiquetan como mercenarios”, señaló Petersohn. Un marco legal casi inexistente El marco regulatorio internacional para quienes participan en conflictos en países extranjeros es casi inexistente. Solo unas 37 naciones, entre las que se encuentra Ucrania han ratificado el convenio de la ONU contra el mercenariato que criminaliza esta actividad, pero aceptan la existencia de las llamadas empresas de seguridad privada que en ocasiones proveen servicios de mercenarios y carecen de regulación estatal. Jovana Jezdimirovic Ranito, presidenta del grupo de trabajo de Naciones Unidas sobre mercenarios, reconoce que el caso de Ucrania es difícil de clasificar. “Claro que se trata de un conflicto entre Estados, pero hay diferentes tipos de actores involucrados. Tenemos empresas militares privadas, actores relacionados con mercenarios, y también observamos mucho reclutamiento predatorio, que se refiere a las prácticas en las que un actor recluta en lugares donde la gente se encuentra en una situación económica o social difícil, ofreciéndoles condiciones que no pueden obtener en sus propios países, especialmente en lugares históricamente afectados por conflictos”. Colombia con más de 60 años de conflicto armado tiene cientos de exveteranos y expolicías con experiencia militar, aunque no solo ellos van a Ucrania, pues según los testimonios, el único requisito es comprar el tiquete de avión. Una de las razones para este reclutamiento masivo que también tiene voluntarios de Georgia, Perú, Chile y otras tantas nacionalidades es que los Estados no cuentan con recursos para prepararse para un conflicto eterno, explica Jezdimirovic: “Los Estados no tienen recursos para financiar el conflicto indefinidamente, por lo que usualmente en algún momento van a necesitar cierto apoyo por diferentes medios y si eso no es posible conseguirlo a nivel nacional, necesitan buscarlo a nivel internacional”. La RAE define a un mercenario como todo aquel que participa en un conflicto extranjero a cambio de dinero. Es una actividad muy criticada por los riesgos a la violación de derechos humanos, pero los expertos coinciden en que hay matices y no necesariamente un combatiente extranjero se convierte en mercenario. Se estudian factores como si el combatiente obtuvo residencia o no, si lo hace solo por dinero, si ha tenido entrenamiento calificado previo, si están vinculados directamente con el gobierno y guiados por las fuerzas militares o si son contratados por empresas privadas. El debate es amplio y aún difuso. “No existe ningún organismo específico a nivel internacional encargado de vigilar esta actividad” dice la convención de Naciones Unidas. A nivel nacional, los marcos regulatorios de los gobiernos son también contradictorios. En tiempos de guerra, los límites pueden volverse inexistentes.

Aunque aseguraba que París era la ciudad donde había sido feliz, el escritor peruano Mario Vargas Llosa, fallecido el 13 de abril pasado, vivió buena parte de su vida en Londres, ciudad donde escribió 'Conversación en La Catedral', uno de sus obras maestras. Recorrido por el Londres íntimo de Vargas Llosa con un reportaje de Luisa Pulido, corresponsal de RFI en Reino Unido. "Conversación en La Catedral" es el único libro que Mario Vargas Llosa "salvaría del fuego", según dijo en alguna ocasión el Nobel de Literatura peruano. Esa novela fue escrita en la entonces Biblioteca Británica, en Londres, en los años 60. Fue la misma biblioteca donde, en medio de miles de libros, se sentaron Marx y Lenin.Hoy ese lugar se ha convertido en una sala de lectura del Museo Británico, imponente edificio cilíndrico, color mármol, de casi 43 metros de diámetro y ubicado a pocos pasos de la entrada del museo. Ahí entrevistamos al profesor Stephen Hart, especialista en literatura Latinoamericana en la University College London (UCL), sobre ese periodo en la vida del autor peruano."Cuando Vargas Llosa venía aquí para estudiar, creo que se sentía como un miembro más de la comunidad de los escritores más importantes de la historia, entre otros, Marx. Sentía la importancia de la escritura y la literatura, pero también de la ciencia, pues aquí también venían los científicos", dice Hart.'Conversación en La Catedral', obra perfectaStephen Hart, quien fue alumno de Vargas Llosa en los años 70 en la Universidad de Cambridge, es un gran admirador de "Conversación en La Catedral"."Lo más importante en esa novela es la exploración técnica, el sentido de la técnica que desarrolla en ella Vargas Llosa. Es una obra perfecta. La manera en que utiliza la técnica de los vasos comunicantes, la idea que uno tiene un espacio por aquí y luego otro espacio, otro tiempo, y hay luego una fusión de todo ello", apunta. Mario Vargas Llosa llegó en 1967 a Londres, procedente de París, para ser profesor de literatura en dos universidades. Medio siglo después, una foto de Vargas Llosa maduro, canoso y serio, adorna una de las enormes ventanas del centro de idiomas del King's College. Ahí se resalta, con orgullo, que el escritor y político, laureado con el Nobel de Literatura en 2010, fue profesor de esa universidad entre 1967 y 1970.El escritor Enrique Zattara relata esos primeros años del Nobel en Londres."Vargas Llosa estaba viviendo en París desde hacía unos años gracias a una beca. Ahí había viajado con la mujer. Ahí tuvo su primer hijo. Pero aparentemente su situación legal no le permitía quedarse. Entonces comenzó a buscar otras alternativas", explica Zattara.Para el autor peruano fue claro desde joven que “se iba a preocupar toda su vida por trabajar de algo que tuviera que ver con la escritura, que su trabajo iba a ser escritor”, explica Zattara y precisa: “Era muy ambicioso, en el buen sentido”, apunta Zattara."El Nobel obtiene un contrato en Saint Mary's College, al oeste de Londres. Ahí se instala con su mujer y su primer hijo, en un barrio relativamente popular cuya población es mayoritariamente de origen irlandés. Luego, al año siguiente, pasa a ser profesor de Siglo de Oro en el Departamento de Idiomas en el Kingrs College, en el centro de la ciudad", recuerda también el escritor Enrique Zattara.Vida austera"A los 31 años, su vida era muy sencilla", cuenta también Zattara. "Él mismo contaba que su vida era muy austera. Cuando no trabajaba, se iba a la Biblioteca Nacional, que en ese momento estaba en el Museo Británico. Iba a leer los fines de semana. Como pagarle a una niñera por ocuparse de los niños salía muy caro, lo que hacía era salir una vez al teatro por semana con Patricia [su mujer]", cuenta Zattara. Esa vida también estuvo marcada por la academia, el periodismo y la familia. Transcurría en el hoy exclusivo sector de Earl's Court, en el oeste de Londres. Las cartas que recibía de sus amigos y compadres escritores del "Boom Latinoamericano", fueron enviadas a la calle Philbeach, número 7, código postal SW5. Era una mansión blanca con puertas negras. No se tienen más detalles.La magia de LondresLo que sí es indudable para el director del Instituto Cervantes en Londres, Víctor Ugarte, es que "la constante oferta cultural de Londres para un creador como Vargas Llosa, o para cualquier persona amante de la cultura, es increíble. Pocas ciudades en el mundo pueden competir con esa oferta tan enorme, tanto pública, como los grandes museos, como privada, las pequeñas galerías".Aunque Londres no se destaca en su obra, la ciudad sí fue importante para Vargas Llosa intelectualmente y de crecimiento como escritor, estima Ugarte.Ir a teatro, correr en el parque"Claro, le gustaba mucho ir a conciertos, asistir a conferencias, visitar museos, pero también practicar deporte, por ejemplo, correr en el parque. Estaba en un ambiente no latino, con lo cual podía concentrarse en su trabajo de una forma más, digamos, individual. Eso, según dice, le ayudó mucho para su creatividad. Vargas Llosa tenía un proceso muy disciplinado. Se levantaba temprano, escribía por la mañana para que no le molestaran los ruidos", relata Ugarte.Carlos Fuentes y su familia vivieron en la misma zona casi 20 años después. La amistad entre el escritor mexicano y el escritor peruano fue siempre entrañable. La periodista Silvia Lemus, viuda de Carlos Fuentes, se confió sobre esta amistad a RFI."Mario era muy, muy terrenal, pero también muy estimulante, no solo en la literatura, sino también, como usted sabe, en la política", dice. Enrique Zattara, que hace caminatas que recorren los lugares frecuentados por escritores como Vargas Llosa, afirma que Earls Cour fue un barrio que fascinó al peruano."El Earls Court de Vargas Llosa no es como el barrio de ahora. El que él conoció era un barrio, digamos, ‘jiposo', [de ‘hippie', figura contestataria de los setenta], lleno de gente rara. A él le gustaba mucho todo eso. Incluso hay una parte de una novela suya que transcurre en Londres, Travesuras de la niña mala. El personaje vive en un apartamento que es, realmente, donde él vivía. Vargas Llosa cuenta muchas cosas del barrio que aún hoy se pueden ver", dice Zattara.Londres fue una experiencia formativa en la vida y carrera literaria del autor, nos explica el escritor peruano, Gunter Silva. "Era la época del apogeo de la contracultura, los hippies, las protestas estudiantiles, la juventud rebelde, la libertad sexual, el rechazo a toda forma de autoridad, las drogas psicodélicas, el rock and roll, las minifaldas. Londres era pura efervescencia. La ciudad tenía algo de carnaval libertario sin necesidad de censura ni comisarios", dice Silva.Evolución política hacia la derechaEn ese momento Vargas Llosa vive una evolución política. Según sus palabras, ahí "dejó de ser socialista para convertirse en liberal y gran admirador de Margaret Thatcher", la Dama de Hierro, la primera mujer primera ministra, famosa por sus políticas de recortes y transformación económica en la década de los 80.Él mismo quiso convertirse en presidente del Perú y lanzó su candidatura en 1990. Si bien pasó a la segunda vuelta, fue derrotado por Alberto Fujimori.Gunter Silva recuerda que por esos años el Nobel afianzó su visión política."En Londres, Mario Vargas Llosa leyó por primera vez a Popper, a Hayek. Esas ideas sobre la sociedad abierta, el individuo como centro, la protección de las libertades individuales, el rechazo al totalitarismo, influyeron profundamente en su visión política. Londres fue, en ese sentido, más que un lugar físico, fue una ciudad mental, un laboratorio moral", sostiene Silva.De socialista a admirador de ThatcherNo solo Popper y Hayek lo inspiraron. El profesor Stephen Hart estima que Margaret Thatcher también fue una fuente de inspiración política para el escritor. Inclusive recurriría a ella para su campaña a la presidencia."Sabemos que era un gran admirador de Margaret Thatcher porque le escribió una carta. Yo he visto esta carta. Esta carta fue vendida por [la casa de subastas] Sotherby's. En ella Vargas Llosa habla de su admiración por Thatcher. También expresa su apoyo a la democracia popular en todo el mundo, el rechazo de las nacionalizaciones, así como el énfasis en las privatizaciones", apunta Hart.Ahora bien, ¿el Nobel peruano llegó a extrañar Londres?"Me dijo que sí, que la extrañaba; extrañaba ese orden con alma que tenía Londres", responde su compatriota y escritor Gunter Silva, quien le planteó la pregunta hace varios años."Extrañaba lo estimulante que podía ser la ciudad. Me habló de los tés con scones, de los tandooris, de la cantidad de obras de teatro que se exhibían cada noche. Pero también me confesó que donde verdaderamente había sido feliz era en París".

Los pequeños productores guatemaltecos de café sufren una serie de amenazas que les impide seguir cultivando y teniendo ganancias favorables para su comunidad con la siembra y venta de este codiciado oro negro. En la última década todo ha sido cuesta arriba para poder seguir exportando y trasladando el conocimiento a nuevas generaciones de cafetaleros porque los jóvenes prefieren emigrar a Estados Unidos. “Yo preferiría tener un negocio porque la agricultura te salva la vida, te da de comer y todo eso, pero a veces necesitamos dinero también”, explica el joven Pedro Guzmán desde Nebaj, Quiché, en el noroccidente de Guatemala, a seis horas de ruta de la capital.El camino nos lleva a un lugar prestigiado por su ubicación y microclima ideal para la siembra del café, una región de cafetaleros desde hace décadas. Los pequeños productores en esta región han sabido aprovechar y producir algunas de las variedades más destacadas y populares del mundo. Según la Organización Internacional del Café, Guatemala está entre los más destacados de América Central y ocupa el décimo puesto a nivel mundial, además de Costa Rica y Honduras.Pedro Guzmán considera que las oportunidades siguen siendo escasas en su pueblo y aunque no lo tiene muy claro, se plantea emigrar a Estados Unidos, como muchos jóvenes de la región, incluyendo sus primos. ‘Yo sí me alegro de que mis primos que están en Estados Unidos ahora ya tengan sus casas, nosotros aquí vamos superando la situación poco a poco, pero al menos estamos en nuestro país”, reconoce Pedro, que a sus 17 años tiene una peluquería en Nebaj pero le genera pocos ingresos y las exigencias generacionales con sus padres y sociedad son muy fuertes, nos dice.Sin relevo generacional La emigración masiva de jóvenes hacia el norte está provocando un nuevo problema en el campo guatemalteco: no hay relevo generacional y esto pone en peligro la exportación del café. Este producto, tan codiciado, intenta sobrevivir a esta crisis que nunca antes había vivido.”Algunos ya tienen hijos en Estados Unidos, así que los productores prefieren recibir las remesas fáciles y abandonan el café. Actualmente, de los 977 productores que tenemos, el rango de edad supera los 50 años”, asegura Romualdo Pérez, gerente de la Asociación Chajulense, del noroccidente del país, en Chajul, Quiché, a 45 minutos de Nebaj, una de las zonas más afectadas por este fenómeno de deserción.Los compradores de café guatemalteco están presionando a los productores para que promuevan el relevo generacional y así mantener la producción, pero según los pequeños productores, la mayoría prefiere irse a EE.UU. que seguir cultivando café con su familia.“Lo que nos está afectando a nosotros es que no tenemos gente para cortar el café desde hace cinco o seis años, hay muchas personas que se están movilizando”, explica Pedro Caba de 52 años, cultivador de café y presidente de la Junta directiva Chajulense.Considera que el alza del precio del café no es culpa de los productores, ni del comprador, sino de la migración.Desde el 31 de enero hasta diciembre del 2024, 54.056 mil jóvenes en edades comprendidas entre los 19 y los 35 años han sido retornados procedentes de Estados Unidos y México.De enero a febrero del 2025, casi 3.000 jóvenes han regresado engrilletados de manos y pies, según información del Instituto Guatemalteco de Migración.Estados Unidos endurece las leyes, pero los jóvenes no se resignan a a quedarseAunque las leyes estadounidenses sean cada vez más rigurosas contra los inmigrantes, los jóvenes sin opciones siguen arriesgando su vida para llegar a Estados Unidos. Abandonan el país, como lo hicieron sus padres. Consideran que ahora es su turno de irse y mandar dinero a sus padres o familias.“Yo creo que a la mayoría de la gente ya no le interesa la agricultura. En esta área creo que más del 70% han emigrado a diferentes países y lo único que ha traído es la construcción de enormes casas y la agricultura ya se está quedando abandonada”, denuncia Genaro Simalaj, agricultor de Sololá que empezó a trabajar la tierra a los cinco años sembrando maíz y frijol. Romualdo Pérez, de la Asociación Chajulense, cuenta que los jóvenes que consiguen llega a Estados Unidos logran obtener algunas cosas materiales, pero si su estadía fue muy rápida y son deportados, regresan endeudados y sin terrenos para sembrar, así que de igual forma tienen que seguir trabajando para subsistir en Guatemala. El fenómeno también afecta a menores.El Instituto Guatemalteco de Migración (IGM) asegura que desde enero del 2024 hasta octubre del mismo año retornaron a Guatemala vía aérea y terrestre 21.757 mil menores en edades de 14 a 18 años, provenientes de Estados Unidos y México.Una crisis que se compara a la de la royaLos problemas financieros y crisis de la organización se comparan con la que se vivió en el 2012 y la llegada de la roya, una enfermedad fúngica que se caracteriza por la aparición de hinchazones rojizas o naranjas en las hojas y tallos de las plantas. Una especie de hongos parásitos que necesitan plantas vivas para sobrevivir.“Cuando vino el problema de la roya, los productores perdieron casi el 100% de la cosecha durante dos o tres años. En el 2011, logramos exportar 48 contenedores de café, pero ya en el 2012, cuando empezó la roya, de 48 bajamos a 28 contenedores, al tercer año después de la roya, bajamos a 11 contenedores”, recuerda Romualdo Pérez de la Asociación Chajulense. “Cuando la gente vio estas bajas en la producción, su única opción fue emigrar”, agrega.Actualmente, la Asociación Chajulense está pagando 1.300 quetzales (unos 170 dólares) por un quintal 100 Kg de café, pero eso no compensa a los agricultores para mantener a sus familias y la producción anual porque la mayoría son muy pequeños, algunos generan cinco quintales, otros diez y otros 20.La experiencia estadounidense puede convertirse en una pesadilla En los últimos años existen grupos de estafadores que engañan a los agricultores ofreciéndoles visas de trabajo para hacer mayores ganancias y pagos mucho más atractivos si van a trabajar la tierra a Estados Unidos, pero al llegar al lugar se encuentran en fincas, hacinados, con poca alimentación, en climas extremos y al final no les pagan lo prometido, lo cual les obliga regresar sin dinero con muchos traumas por la forma en que son explotados.“Todo el mundo debe enterarse de cómo los jóvenes viven en estas fincas, maltratados y engañados. Yo fui por necesidad, pero estoy arrepentido, sufrí. Al ver que no pagaban, decidí organizar a los jóvenes para que nos dieran nuestro dinero y al final nos regresamos con deudas”, no explica Edgar Ixcaya, un agricultor del occidente de San Marcos la Laguna, Atitlán.Los departamentos desde donde viaja la mayor cantidad de menores no acompañados, en su mayoría indígenas, son de Huehuetenango, San Marcos y Quiché, según el Instituto Guatemalteco de Migración.Sin embargo, existen miembros de la asociación Chajulense que promueven e incentivan a sus hijos a seguir con la compra de terreno en Guatemala para sembrar café, es el caso de Daniel Carrillo de 56 años, es de los socios más antiguos.“Yo les enseñé a sembrar café y cardamomo, ahora ya tienen su plantación, ya les di sus herencias y siguen sembrando”, explica. Carrillo que motiva a otros jóvenes, a pesar de las dificultades, a que trabajen sus tierras y sigan comprando más terrenos.“Este muchacho lleva como tres años trabajando conmigo, quiso emigrar también, pero yo le he dicho que no, que trabaje aquí, porque allá no es fácil, y aquí nos quedamos sin gente”, deplora.La importancia de invertir en tierras desde EE.UU.En su aldea los jóvenes siguen viajando a Estados Unidos. En ese caso, los incentiva para que aprovechen el tiempo y que realicen el viaje con metas claras. Y si vuelven, tendrán un pedazo de tierra para sembrar para sobrevivir. “Yo siempre les he dicho que, si se van a ir, pues no tirarse a los vicios, sino que compren terrenos y luego regresen a trabajarlos”, aconseja Carrillo.Daniel cuenta que muchos jóvenes no regresan porque logran adaptarse a un sistema bastante difícil, pero prefieren eso a volver a su tierra y dedicarse a la agricultura. Incluso él mismo intentó viajar cuando era joven, pero fue deportado. Su hijo, sin embargo, logró irse, a pesar de que Daniel intentó impedírselo.“Le dije que era muy duro el camino, que ahí lo tratan como se le dé la gana a uno y ¿qué tal si no llegas? “, le preguntó. Pero su hijo no tiró la toalla. “Gracias a Dios pues a él sí le fue bien, a los diez días que él salió de aquí ya estaba en migración, él tenía 23 años, pero lo bajamos a 17. Gracias a Dios la migración no se dio cuenta”, confiesa.Su hijo ya lleva tres años viviendo en Estados Unidos y no quiere regresar, pero Carillo no pierde la esperanza de que su hijo regrese algún día para seguir cultivando café.

La Ciudad de México se convirtió en el refugio de miles de haitianos que encontraron una segunda oportunidad en esta desmesurada capital de 20 millones de habitantes. Descubrieron que aquí sería posible cumplir el sueño americano sin tener que llegar a Estados Unidos. Lo llaman “el sueño mexicano”. “No necesitan llegar a Estados Unidos para cumplir su sueño”, dice con tono de seguridad Don Peter refiriéndose a sus compatriotas haitianos. Él llegó a México en 2023 y un año y medio después ya festejaba el primer aniversario de su negocio. “Empezar siempre no es fácil, pero después de un año se va a acostumbrar a la cultura y se va pa' lante”, afirma.Su nombre completo es Peterson Datos, pero sus clientes y amigos le dicen Don Peter, además de que sus negocios lucen este nombre. La apacible atmósfera de su tienda tapizada de trenzas afro, licores de coco y animada por una clientela haitiana que habla en creole (el principal idioma de Haití) contrasta con el caótico y estridente ambiente de la alcaldía donde nos encontramos, Tláhuac, al sur de Ciudad de México. Y como suena una pegajosa canción haitiana que invita a bailar al visitante, es fácil imaginarse que así es la vida en el Caribe haitiano. Mientras nos muestra sus diversos y coloridos productos, Don Peter nos explica que muchos de sus compatriotas decidieron quedarse en México porque consideraban que hay muchas oportunidades, desde la escuela gratuita para los niños hasta la posibilidad de estudiar la universidad y, por supuesto, trabajo. Él, por ejemplo, se siente muy orgulloso por lo que ha logrado en tan poco tiempo, pues a finales de 2024 ya estaba abriendo un segundo negocio, un restaurante de comida haitiana justo a la vuelta del primero. “Todo va bien gracias a Dios, y gracias a México por las oportunidades que me da”, comenta.La invención del sueño mexicanoLas autoridades mexicanas se vieron sorprendidas cuando México se convirtió en el destino de miles de migrantes porque hasta antes de la pandemia se le consideraba un país de origen y de tránsito hacia Estados Unidos. La diplomacia mexicana informó a finales de 2024 que la comunidad haitiana es una de las más numerosas con cerca de 100.000 haitianos instalados en el país y la mayoría viviría en Ciudad de México, cerca de 45.000, según la prensa local.“¡Fue un choque!”, cuenta Michel Cortés al recordar el día en que vio por primera vez a un grupo de haitianos a las afueras del centro cultural donde les brinda clases gratuitas de español. “Yo creo que ellos nos veían como raro y nosotros a ellos”, agrega.Los capitalinos ya se habían familiarizado con las caravanas de migrantes iniciadas en 2018, que eran pasajeras, pero nunca habían visto tantos improvisados y prolongados campamentos como los que acapararon sus banquetas, plazas y parques en los tiempos de Covid. Llegó un momento en que los albergues ya no podían atender a tanta necesidad, y los migrantes encontraron refugio al sur de la capital, donde la vida es más económica. Con lonas de viejas campañas electorales alzaron tiendas que apenas los protegían de las frías noches del altísimo altiplano mexicano, que se encuentra a 2.240 metros sobre el nivel del mar, y de los ardientes rayos de sol del mediodía, y para bañarse asistían a regaderas que los locales les rentaban en sus domicilios. En estos campamentos vivían médicos, cargadores, taxistas, profesoras, estilistas… haitianas y haitianos de todos los horizontes que en un principio sólo estaban de paso, pero que años después México se convertiría en su segundo hogar.Su presencia causaba malestar para muchos lugareños que se quejaban de que no podían caminar por las banquetas, de que las autoridades no les brindaban sanitarios y de que se sentían inseguros con estos nuevos vecinos. Tiempo después muchos comprenderían que habían sido injustos tratándolos de delincuentes como algunos estadounidenses lo hacen con los mexicanos en Estados Unidos. Con su llegada, los mexicanos aprendieron de golpe que Haití era el país más pobre del continente americano y que huían de su isla porque había sido azotada por varias tragedias. Primero por el terremoto del 12 de enero de 2010 que le quitó la vida a más de 280 000 personas, y luego por la ola de violencia desatada tras el asesinato del presidente Jovenel Moïse, el 7 de julio de 2021, incontrolable hasta nuestros días y que obligó a más de un millón de haitianos a dejar su domicilio (la población de Haití es de poco más de 11,5 millones).“Todo el mundo quiere huir del país porque está cansado. Todos los días hay balazos p'arriba, p'abajo… Todo el mundo si sale de Haití no piensa regresar”, cuenta Don Peter, triste y enfurecido. Además de la violencia que reina en aquel país caribeño, los mexicanos supieron de la espinosa relación entre Haití y Francia cuando el presidente galo, Emanuel Macron, insultó a los dirigentes haitianos llamándolos "idiotas" por haber destituido a un exministro, Garry Conille, que él apoyaba. Aquella frase le dio la vuelta al mundo el 21 de noviembre de 2024. Varios especialistas reaccionaron recordándole a Macron que parte de la desgracia de los haitianos se explica por la injusta deuda que los excolonos franceses les impusieron tras su independencia, en 1804. El famoso economista francés, Thomas Piketty, explica en su libro Capital e ideología que en 1825 Haití aceptó un préstamo de 150 millones de francos de oro (que equivaldrían a unos 40 billones de euros hoy en día) de la Caja de Depósitos y Consignaciones (Caisse des dépôts et consignations), una institución francesa existente hasta nuestros días. Sabiendo que ese monto sería imposible de pagar, pero con tal de que no los invadieran nuevamente, los haitianos se resignaron a pagar cada año, y de manera indefinida, un monto que cubría únicamente los intereses y que equivaldría al 15% de su producción anual. Aunque fue renegociada y saldada en 1950, los 125 años de deuda habrían impedido el desarrollo de Haití y por lo cual, dice Piketty, Francia debería reconocer su responsabilidad y pagar una indemnización. El conjunto de tragedias, pobreza y violencia empujó a los haitianos a un éxodo que nadie sabe cuándo ni cómo terminará. La pandemia de Covid los había detenido en México, pero en 2023 banquetas, plazas y parques recobraron su imagen original, ya olvidada por algunos. Las condiciones habían cambiado para seguir hacia Estados Unidos.Unos lo hacían de manera legal, con la cita de la extinta aplicación CBP One creada por Joe Biden para controlar el ingreso de migrantes, otros continuaban arriesgando sus vidas en las peligrosas rutas del Río Bravo y del desierto, y muchos otros, miles, comenzaron a rentar cuartos, departamentos y hasta casas porque durante estos años habían encontrado que aquí era posible cumplir el sueño americano.El plan B“La situación en Haití sigue muy inestable, y aunque México también tiene sus dificultades es un país mucho más seguro, mucho más estable que Haití”, explica el encargado de la Organización para Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Thomas Liebig.Nos recibió en sus oficinas en París para comprender por qué en su reporte sobre migraciones de 2024 la OCDE posiciona a México en el sexto lugar de los países con más solicitudes de asilo, detrás de Estados Unidos, Alemania, España, Canadá y Francia en respectivo orden. “¡Es sorprendente la dinámica migratoria de México! Vemos cifras de más del doble [que en tiempos] de la pandemia”, resalta.En 2022 el Gobierno mexicano registró 118.756 solicitudes de asilo (17 mil eran de haitianos); en 2023 fueron 140.980 solicitudes (44 mil eran de haitianos), y en 2024 disminuyeron a 78.975 peticiones (10.853 eran de haitianos). En estos años la comunidad haitiana aparece en los primeros lugares junto con la cubana, la venezolana y la hondureña. “Lo importante es decir que México se ha convertido en un país acogedor de migrantes. No solamente es un país emisor de migrantes, sigue siendo un país de tránsito, pero también un país acogedor de flujos migratorios como se ven en esas cifras”, asegura Liebig. La institución mexicana encargada de atender las solicitudes de asilo es la Comisión Mexicana para Ayudas a Refugiados y a la que los migrantes llaman por sus siglas, la COMAR. Tiene oficinas en diferentes partes del país, incluidas ciudades cercanas a las fronteras como Tijuana y Ciudad Juárez en el norte, y Tapachula y Tuxtla Gutiérrez en el sur. Nosotros visitamos las oficinas de Ciudad de México que se encuentran en la sureña Alcaldía de Iztapalapa, conocida por concentrar barrios de haitianos. Al salir de la estación de metro Escuadrón 201, la más cercana a la COMAR, nos encontramos con Andy, un joven haitiano quien nos permite conversar con él a pesar de que lo agarramos en la hora sagrada de los alimentos.“Aquí estamos tratando de acostumbrarnos con la comida. Nuestra comida es diferente y es mejor”, nos dice soltando una risa e invitándonos a sentarnos en su mesa en un puesto de comida de tacos y hamburguesas. Le preguntamos si tiene algún inconveniente con el picante mexicano. “El de nosotros es un poquito más fuerte, pero es casi lo mismo”, responde.“¿Vinieron a la COMAR a hacer algún trámite?”: “Sí”, contesta. “Estamos en trámite porque como usted sabe lo primero que uno debe de hacer es legalizarse en un país donde piense que tiene un futuro, porque nuestro futuro es vivir en México”; detalla. Andy nos explica que la solicitud de asilo puede durar medio año, y mientras tanto debe venir cada 10 días a firmar un documento para comprobar su presencia en México. Lleva tres meses en este procedimiento. “En máximo seis meses nos van a dar una respuesta, sea negativa o positiva, sé que máximo son seis meses”, afirma. “¿Usted consideraría que México es el país de las segundas oportunidades?”, preguntamos. “Para nosotros… para mí…bueno… para mí sí, porque mi sueño era vivir y llegar aquí en México. Ahora estamos aquí y esperamos lo que Dios diga. Creo que para Dios no hay nada imposible. Creo que todo va a estar bien… todo va a estar bien…”, responde.Para otros migrantes México no es el destino principal, sino el plan B. Una joven haitiana nos cuentó que ella dejó Chile para llegar a Estados Unidos, pero que con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca considera quedarse en México. “Ahorita estoy en trámite para obtener asilo o la residencia definitiva. Después de eso ya veré si sigo intentando pasar o no”, dice.El país es de quien lo trabajaA las afueras de la COMAR nos encontramos con un comerciante haitiano que vende paté, las empanadas tradicionales de Haití. Un cubano se acerca a preguntarle que de qué están rellenas y él le responde que de “huevo cocido, pollo, tomate y cebolla”. “No solamente huelen rico, también saben ricas”, así seduce a su cosmopolita clientela. Su nombre es Ernso, llegó a México en abril de 2024 y en diciembre de ese mismo año obtuvo el estatus de refugiado que le brinda los mismos derechos que a un ciudadano mexicano, pero no votar. “Para mí fue muy fácil y rápido”, nos confía. “Estuve en Chile casi siete años y no he tenido [el permiso de residencia]. Tenía todos los requisitos que me han pedido allá pa' tener la credencial de allá y no he podido porque la forma en que lo hacen está muy complicada, pero aquí, en México, es como diez veces más fácil que allá, en Chile”, cuenta.Afirma que no piden “casi nada. Si tienes tu pasaporte vienes con tu pasaporte, [incluso] si no tienes con qué identificarte, vienes. A mí me dieron la entrevista 45 días después de que la solicité. El 3 de octubre [fue la entrevista], y me dieron la resolución el 5 de diciembre. Ahora estoy con el estatus de persona refugiada”, agrega.“Te preguntan que por qué dejaste tu país, por qué estás en México y todo eso. La entrevista dura una hora. Y para las preguntas tienes traductor, tienes una persona ahí para traducir. Tú hablas en tu idioma”, detalla.“¿Y cómo fue que desde Chile llegaste hasta México?”, le preguntamos. “Es un trayecto muy duro, muy complicado. Hay varias formas, pero para mí fue el trayecto del Darién [la peligrosa selva entre Colombia y Panamá]. Había que cruzar todos los países: Chile, Perú, Ecuador, Colombia, hasta Guatemala y llegar hasta la capital [de México]”, cuenta.“El Darién fue duro. Yo no me metí por Tapachula, me metí por Tenosique, y de Tenosique a aquí es peor que Darién porque si te encuentra la migración te puede regresar hasta la frontera. Y también es mucho gasto, porque cobran bastante para llegar hasta aquí. No es un viaje directo hasta la ciudad, puro transporte. Fue duro. Viajando de la frontera a la capital casi es un sueño. Nunca sabes lo que va a pasar. Hay secuestro. Te quitan dinero. Hay violación. Te golpean”, continúa. Ernso nos cuenta su dolorosa y complicada travesía en un impecable español porque comenzó a aprenderlo en República Dominicana, donde vivió antes de intentar el sueño chileno. Nos dice que un momento clave de su historia en México apareció cuando encontró la organización Casa Refugiados: “Ellos me explican los apoyos que tienen para personas refugiadas y de ahí dije ‘ya, llegué a mi país' porque siempre esperaba vivir en un país así”.Días después esta organización apoyada por el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) nos abre sus puertas para detallarnos la orientación que brindan a los migrantes. Nos recibe Gabriela Pérez Guerra, periodista nicaragüense que dejó su país en 2018 debido a la insoportable represión instaurada por el presidente Daniel Ortega. Aquí es la encargada de la educación para la paz.Nos cita en un céntrico parque de la Ciudad de México, en la colonia Roma, donde tienen un pequeño centro cultural que están restaurando. En una de las paredes se puede leer “Hagan por los demás todo lo que les gustaría que hicieran por ustedes”. “Esta es la frase de oro. Todos necesitamos ser abrazados, todos tenemos vulnerabilidades, todos tenemos algo que nos duele, pero también todos tenemos cosas lindas y la necesidad de vivir en paz”, dice.Tras contarle la historia de Enrso, nos cuenta que ella también había sido orientada por Casa Refugiados. “La información es clave para tener ejercicio a derechos y a obligaciones en este país”, destaca. Las personas que llegan aquí siguen “La Ruta Humanitaria”, como lo llaman al proceso de acompañamiento que consiste, primeramente, en escuchar las necesidades de cada persona. Les brindan alimento, alojamiento o atención psicológica si la requieren. Luego les proponen una entrevista con un acompañante humanitario y es en ese momento les indican los pasos a seguir si desean pedir refugio en México. “La gente debe saber cuáles son sus derechos, a dónde acudir, cómo quejarte, cómo proteger tu dignidad. Todas esas cosas también son parte de un proceso de integración, pero que nosotros queremos que escale a inclusión: tengo derecho porque soy un ser humano”, concluye.El hábil vendedor haitiano que nos habló de Casa Refugiados nos asegura que ya se siente “medio mexicano” y que quiere estudiar y hacer más negocios. ‘Yo creo que vamos a tener más entrevistas porque en México, lo prometo, lo voy a hacer en grande”, dice, y así nos despedimos.Siempre la misma historiaUn haitiano perdió un brazo en su trabajo en la primavera de 2024. Se lo cortó una máquina. La empresa no hizo nada por él, pero sí la comunidad haitiana que lanzó una campaña de ayuda en las redes sociales. “El compatriota sigue viviendo de manera muy triste porque no es lo que esperaba”, lamenta el presidente de la Diáspora haitiana en México, Frisnel Joseph, y asegura que los migrantes irregulares son las primeras víctimas de la explotación laboral. “Siempre les decimos que tengan sus papeles en regla porque si llega a pasar algo, como un accidente, la empresa no te va a respaldar… La mayoría de las empresas aquí tienen su propia ley”, añade.Además de exhibir la negligencia de las autoridades mexicanas para investigar las injusticias laborales, Frisnel también expone las desigualdades salariales entre personas legales e ilegales. Pone como ejemplo el trabajo informal en el concurrido mercado de La Merced donde es fácil encontrarse con migrantes provenientes de América Latina, pero también de África, en la clandestinidad. “A quien tiene papel no le dan trabajo porque es más provechoso darle trabajo a alguien que es ilegal. Las empresas dicen, ‘a quien no tiene papel le doy 100 pesos al día (cerca de 5 euros)', pero el que tiene papel va a decir ‘el salario mínimo es de 300 y tantos pesos al día, me tiene que pagar el salario legal'. Eso pasa también en los Estados Unidos y en muchas otras partes”, explica.Frisnel nos cuenta que su asociación busca una cita con la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, para exponerle estas injusticias. De concretarse, le pedirán que cree una asistencia especial para migrantes irregulares víctimas de explotación laboral.“Los migrantes no son asesinos, no son criminales, son personas que buscan una vida mejor. Son personas que en sus propios países han encontrado muchas dificultades, y Haití no es el único país que está pasando por esta situación. Los migrantes vienen a hacer crecer la economía. Los migrantes buscan un refugio en el mundo”, afirma.El “sueño mexicano” de los haitianos es también el sueño de miles de mexicanos, no sólo en Estados Unidos sino en su propio país: quieren justicia, seguridad y condiciones de trabajo que les permitan vivir en paz. Pero también es el sueño de millones de migrantes en todo el mundo que un día guardaron su vida en una mochila y se fueron sin saber cuándo regresarán. O si regresarán.

Por primera vez en 20 años, Alemania tuvo dos años consecutivos de crecimiento negativo. Pasando de ser una potencia industrial altamente competitiva a una economía en recesión, el país intenta responder a la pregunta: ¿cómo reformar su modelo? La empresa de automoción Witte produce partes de plástico para varios modelos de Volkswagen. Ahora están recortando sus gastos. “Ya no tenemos nuestra capacidad completa, tenemos que vivir con la caída de la demanda, podemos reducir los turnos, pero los altos costos fijos por supuesto se mantienen”, afirma su directivo Kersten Janik.Volkswagen al igual que todos los otros consorcios de automóviles alemanes, sólo produce un 20 % del total de los autos que vende. El resto, un 80 % lo proveen pequeñas y medianas empresas como ésta.Algunos se quisieron orientar al futuro, como Carsten Baumeister, fabricante de baterías de sal Cenergy, en Brandemburgo, pero debieron aceptar que la competencia era imposible.“Tratar de competir contra un productor chino, con sus capacidades, con el apoyo financiero estatal que tienen de trasfondo, es hoy en día casi imposible”, dice el empresario.Volkswagen anunció a fines de 2024 el inminente cierre de tres de sus diez plantas en Alemania y el despido de decenas de miles de empleados.Poco le sirvió al consorcio alemán tratar de adaptarse al nuevo mercado chino con su prestigio. Las ganancias de Volkswagen cayeron un 20% entre el año 2023 y 2024, principalmente por la baja de la promisoria demanda china. Esa fue la primera gran alarma.Volkswagen es un espejo de toda la economía de exportación alemana, de la prestigiosa etiqueta Made in Germany, y su sello de identidad: la producción industrial con calidad artesanal.Fukushima y gas rusoHace una década, Alemania ocupaba el sexto lugar entre los países más competitivos del mundo, ahora ocupa el lugar 26. Dos años de crecimiento negativo han creado la primera recesión en Alemania desde hace 20 años y la primera, dicen algunos economistas, no directamente causada por una coyuntura internacional.El estallido de la planta nuclear de Fukushima en 2011 en Japón provocó enormes protestas en Alemania contra la energía atómica. Desde hacía décadas, el Partido Verde luchaba contra la energía atómica y la protesta de la población empujó al gobierno alemán a cerrar finalmente todos los reactores nucleares.La energía producida por los reactores fue reemplazada con un gas extraordinariamente barato procedente de Rusia. Muchos le advirtieron al gobierno del peligro de depender de Rusia, pero la tentación de energía barata fue más grande.Y pasó lo que muchos temían: hace tres años Rusia atacó a Ucrania, el gobierno alemán se vio obligado a no recibir más gas ruso, pero todas las alternativas posibles eran y son aún muchísimo más caras.El gas aumentó hasta un 200% de precio, la electricidad industrial llegó a ser un 400 % más cara. Para muchos sectores industriales, los precios de la energía son una parte central en sus costos y estos precios los hacen muy poco competitivos.“Somos los únicos en el mundo que hemos abandonado la energía atómica, tenemos los mayores costes de energía eléctrica del planeta, por lo menos en nuestra liga”, explica a RFI uno de los economistas más influyentes de Alemania, Hans Werner Sinn.“La solución es terminar con esta tontería y volver a los reactores, es lo más rápido, simple y barato que podemos hacer y sabemos cómo se hace”, asegura.Reformas“Si seguimos como estamos ahora, el veinte por ciento de las industrias alemanas estará en un gran peligro de desaparecer”, alerta por su parte Siegfried Russwurm, quien fue hasta el año pasado presidente de la Unión de la Industria alemana.“Tenemos costos energéticos enormes, tampoco sabemos cómo evolucionarán, tenemos la mayor maquinaria burocrática que se pueda pensar, un tercio más de impuestos a las empresas que el resto de Europa, pero igual tenemos oportunidades de crecimiento que consideramos poco, por ejemplo, crear más tratados comerciales, que no cuestan nada”, detalla.Todos parecen estar de acuerdo que Alemania necesita de reformas estructurales, un cambio radical, una nueva agenda que permita salir al país de los viejos problemas que nadie parece haber afrontado directamente en las últimas décadas.Joe Kaeser fue gerente del consorcio Siemens por muchos años y ahora es uno de los hombres de negocios más reconocidos del país. Para él, hay cinco grandes temas que reformar en Alemania. “Primer punto: formación, investigación, innovación, incluyendo inteligencia artificial; Segundo, una energía e infraestructura sostenible, asequible y fiable. Tercero, apoyar la economía, que es la fuente para una economía de mercado social y ecológica. Cuarto, el difícil tema de las pensiones. Quinto: una reducción de la burocracia. En nuestro país necesitamos una reforma del estado”, resume.“Yo comenzaría por el tema de la formación profesional”, apunta Mark Hienzel, economista de la Cámara de la Industria y el Comercio de Alemania. “Por nuestra situación demográfica tenemos pocos jóvenes, entonces menor mano de obra calificada. Eso requiere medidas como permitir migración de gente que pueda trabajar en Alemania. Además, necesitamos calificar a los jóvenes que tenemos en nuestro país”, opina.Modelo socialUn problema central es: ¿qué tan seria es esta crisis alemana? ¿Es sólo un traspié que puede solucionarse como se ha hecho ya en el pasado o es el fin de un modelo?“No vamos a volver a tener nuestra antigua fortaleza. Eso ya no es posible por razones simplemente demográficas. Los niños que sacaron adelante este país tienen ahora 60 años y quieren dejar de trabajar pronto. Eso ya terminó, pero antes que se vuelva una catástrofe podemos de alguna manera acomodarnos si lo hacemos razonablemente”, asegura Hans Werner Sinn.Lo que está en juego es el futuro de una de las grandes invenciones alemanas del siglo pasado, la economía social de mercado. El más probable próximo canciller alemán Friedrich Merz quiere darle al país un giro liberal.“Soy un liberal en economía, un conservador en cuanto a los valores y una persona comprometida política y socialmente, pero siempre he sido de la opinión de que un estado de bienestar sólo puede gastar lo que una nación económica o una economía nacional es capaz de ganar”, ha dicho.Mark Hienzel sin embargo cree que el modelo alemán tiene futuro. “El sistema es sostenible y es una condición necesaria para que Alemania continue de crecer. El país tiene dos posibilidades: o recorta los gastos o mejora la productividad. La segunda opción en mejor”, opina.La economía social de mercado, que ha sido un éxito tan extraordinario para Alemania y que llevó al país de las ruinas de la Segunda Guerra Mundial a ser la tercera economía del planeta en pocas décadas, está librando sus batallas decisivas en estos días.

Siria está viviendo un periodo de transición inédito tras la caída en diciembre pasado del régimen de Bachar Al Asad. Comunidades de todo el país se regocijan, incluida una muy peculiar ubicada en el sur de Siria. La ciudad de As Suwayda es apodada "La Pequeña Venezuela" y se cree que la mitad de la población tiene vínculos con el país latinoamericano. Carmelinda Rouslan expone con orgullo unas banderitas hechas en macramé. Tienen tres estrellas rojas y una banda verde. Bajo el régimen de Bachar Al Asad estaban prohibidas porque eran las de la Revolución. Ahora se ven en todas partes, como en su tienda de artesanías de la ciudad de As Suwayda. “Es una nueva vida para nosotros. Tenemos mucha esperanza”, dice.Rouslan emplea en su tienda a varias mujeres. Tejen carteras, fabrican accesorios, y hasta muñecos con trajes típicos de los llaneros venezolanos. Según ella, es la mejor forma de sacarlas adelante dada la situación económica siria, muy golpeada por 14 años de guerra civil.“Todas estas mujeres están trabajando. No es simple porque la economía está en retroceso, con precios altos. Tienen mantener a su familia. Me parece muy valiente. Antes de reconstruir las casas y los edificios, hay debemos reconstruirnos a nosotros mismos”, dice a RFI. Leer tambiénA un mes de la caída de Bashar el Asad, temores y esperanzas de una nueva eraCarmelinda Rouslan nació en Caroca, Venezuela, pero vive en Siria, el país de sus padres, desde los 14 años.En una mezcla de español y árabe, cuenta que muchos de sus clientes son venezolanos, pues en esta ciudad a 100 kilómetros al sur de Damasco, residen decenas de miles de sirios venezolanos. “Venezuela sigue en nuestro corazón”, se exclama."Hay harina pan pero es cara"En esta ciudad todo el mundo tiene alguna tía o algún primo en Venezuela. Un historiador local explicó a RFI que en los años 50 muchos habitantes de As Suwayda emigraron al país suramericano en busca de un futuro mejor, para trabajar en la agricultura y en las minas de oro.Otros se fueron tras el golpe de Estado de Hafez Al Asad, padre de Bachar, en la década de los 70, y empezaron a trabajar el sector petrolero venezolano. Luego, regresaron a Siria.En el centro de la ciudad se encuentra el restaurante Enab – Uva en español-. Ahí se reúnen cada mes las integrantes del grupo de amistad Siria Venezuela. Las recibe Sawsan Almaaz, dueña del establecimiento y venezolana también. “Cuando los clientes nos piden comida venezolana la podemos preparar pero de resto es comida árabe. Hacemos arepas si el cliente las pide. Hay harina pan pero es cara. La harina de maíz es importada. El Gobierno anterior ponía muchos impuestos y Los productos importados costaban tres veces. Ahora ya bajo un poco”, detalla Almaaz.El sabor cambió en este restaurante desde el 8 de diciembre de 2024, cuando grupos rebeldes derrocaron al gobierno de la dinastía Al Asad. “Hay mucha alegría y paz”, asegura. “Tuvimos más de 14 años guerra y estuvimos 54 años bajo el mismo mando, bajo un régimen de mano fuerte. Mucha gente llevaba años sin volver. El hijo de una amiga se fue hace 14 años. El día que cayó el gobierno, al día siguiente ese joven volvió”."Mucha gente se fue para Venezuela por la guerra"En los años 2000 el gobierno venezolano empezó a estrechar lazos con el gobierno de Al Asad. Entonces, la ciudad de As Suwayda ya no solo fue llamada La Negra –por el color del subsuelo- también la apodaron “La Pequeña Venezuela”.“Cuando Chávez estaba vivo, él vino a As Suwayda”, recuerda Aida Hadefi, dueña de una farmacéutica. “Él mismo puso la primera piedra del club venezolano de la ciudad. La mitad de los habitantes son venezolanos por nacimiento o migración. Otros tienen hijos o nietos venezolanos. Por ejemplo, mi papá y mi mamá se fueron en barco a Venezuela. Yo nací en El Tigre. Luego estudié en Siria y volví a Venezuela. Tuve mis hijos allá y son venezolanos. Venezuela es nuestra tierra madre”.Un momento decisivo en esta historia de ires y venires entre Siria y América Latina fue la guerra civil de 2011 y la brutal represión del presidente Bachar Al Asad, que desató una ola sin precedentes de exiliados, y no solo de activistas políticos. “Por culpa de él, mucha gente emigró”, dice Hadefi. “Mucha gente se fue para Venezuela, en su mayoría desde As Suwayda”.Más de un mes después de la caída del régimen, la fiesta no se acaba en Siria. Todas estas señoras guardan la esperanza de un mejor país para sus hijos. “Nosotros ya somos mayores, pero ahora pienso en el futuro de mis hijos y de mis nietos: que Siria logre levantarse y sea mejor que antes”, ruega.As Suwayda resistió hasta el final de Al Asad. Fue de las pocas que continuó manifestando a diario contra el régimen, sin derramar sangre. Los muros de sus calles exhiben los eslóganes de la libertad y por toda la ciudad se escucha el himno de la nueva Siria: “Levanta la cabeza, eres un sirio libre”.

Mientras la comunidad internacional decide si levanta o no las sanciones a Siria, la población se organiza en estos primeros días sin una dictadura que duró más de 50 años. La reconstrucción de la economía, la búsqueda de los desaparecidos y la esperanza de las minorías, son los temas que más preocupan. Poco más de 30 días después de la caída de Bashar el Asad, RFI ha estado en Damasco, Alepo e Idlib recogiendo los testimonios de la transición siria. Desde Damasco con nuestro enviado especial Joan Cabasés VegaLa mañana del 8 de diciembre de 2024, el dictador sirio Bashar al Asad decidió que era el momento de huir de Siria. Y lo hizo tal y como se había mantenido en el poder durante 14 años de guerra civil: de espaldas a su propia población y con la ayuda de sus aliados.Un Mercedes negro y blindado en una base militar rusa suponía el último rastro del presidente sirio en su país natal.Los hombres de Hayat Tahrir al Sham habían completado una ofensiva fugaz y sorprendente. En menos de dos semanas, habían salido del enclave que gobiernan en el noroeste del país y se habían hecho sucesivamente con Alepo, Hama y Homs, algunas de las principales ciudades en Siria. Cuando alcanzaron el Palacio Presidencial, miles de sirios -tanto dentro como fuera del territorio- estaban preparados para celebrarlo.El mismo día que al Asad partió de Siria, multitud de sirios refugiados en el vecino Líbano se acercaron a la frontera. Sentían curiosidad y entusiasmo y, como a Fadi, Khaled, o Adham, les brillaban los ojos cuando hablaban de regresar a casa.“Es la primera vez que voy a ver a mis familiares, a mis amigos, a mi hogar. Voy a ver la tierra de mi país. Voy a ver mi aldea, a la que me han prohibido acceder durante 13 años de vida”, indicaba Fadi, quien había estado refugiado en Líbano al igual que Khaled, que decía con emoción: “¡por supuesto! Todos los sirios estamos contentos porque ahora somos libres de nuestro Gobierno”.“La verdad es que nosotros como individuos de una sociedad, estamos todos igualmente felices. La felicidad de la victoria por supuesto”, aseguraba Adham, que se encontraba con ellos.La búsqueda en SednayaEn el interior de Siria, la caída de 54 años de dictadura supuso un cataclismo. Miles de familias se dirigieron a las cárceles del país para buscar sus seres queridos desaparecidos durante la guerra civil.Más de 100.000 sirios están en paradero desconocido desde hace años, y se cree que el Gobierno desapareció a muchos de ellos. La huida de al Asad y de sus funcionarios permitió a los nuevos líderes la apertura de las celdas y civiles de todo el país acudieron en busca de respuestas a la cárcel de Sednaya, la más temida de Siria.Ahmed Burkani, de unos 45 años, buscaba a su hermano pequeño. Burkani habló con RFI a las puertas de Sednaya solo tres días después de la fuga de al Asad.“Lo sometieron a torturas y se lo llevaron aquí, a Sednaya. Han pasado ya 11 años. En ese momento era solo un niño de 14 años de edad y nunca supimos nada más de él. Hemos venido aquí a preguntar, pero no hemos conseguido nada”, indicó.Civiles sin constancia de que sus familiares hubieran sido jamás detenidos en Sednaya se desplazaban a la prisión. Como Raja Abdelrahouf, quien también echa en falta a su hermano. “He venido aquí a buscar a mi hermano. Lo he estado buscando sin parar durante tres días. Lo he buscado en todos los hospitales y no lo he encontrado. 10 días atrás oímos su nombre. Alguien dijo que mi hermano estaba vivo. Pero hemos venido aquí a buscarlo y no lo hemos encontrado”.Se cree que en Sednaya había miles de presos, pero cuando abrieron las puertas, los islamistas solo se encontraron con 300 detenidos. Ello ha dado lugar a conjeturas sobre posibles ejecuciones masivas y traslado de cuerpos justo antes de la caída del Gobierno.Abdelrahouf ya no sabe dónde buscar a su hermano y, entre lágrimas, pide ayuda al mundo. “Juro por Dios que no he dejado ningún hospital sin supervisar. Llevo tres días sin parar. Lo pido a todos los Gobiernos. Somos un pueblo al que ha sufrido muchas injusticias. Nos han tratado muy mal. Nos han tratado muy, muy mal. Pido a todos los Gobiernos que nos ayudan a buscar a nuestros niños”.Grupos como Amnistía Internacional calificaron la cárcel de Sednaya como un “matadero humano”. Fuentes médicas locales aseguran a RFI que sus celdas de 5 x 5 solían encerrar más de 100 presos al mismo tiempo. La cárcel, ubicada en medio de la nada a media hora de Damasco, es todo hodor y oscuridad.Su apertura también ha liberado los archivos del centro penitenciario. Familias enteras, con personas mayores y niños pequeños, se arrodillan por los rincones mugrientos de la prisión para leer estos documentos y buscar cualquier dato sobre sus desaparecidos.Algunos de estos registros recogen los nombres de los presos muertos o ejecutados en la cárcel de Sednaya. Multitudes escuchan con inquietud la lectura en alto de estas listas negras.Más de 300 kms al norte de Sednaya, los residentes de Alepo aún tratan de hacerse a la idea que Bashar al Asad forma parte de la historia. La mayor ciudad de Siria ha sido el escenario de algunos de los peores episodios de la guerra civil. Como en 2016, cuando la alianza entre al Asad y la Rusia de Vladimir Putin bombardeó Alepo para arrebatar la ciudad de fuerzas hostiles al Gobierno. Human Rights Watch llegó a denunciar crímenes de guerra y el sitio contra varios distritos del municipio.Hoy, el zoco que se extiende a los pies de la ciudadela presenta una enorme destrucción y barrios enteros resultan indistinguibles. En los callejones que siguen en pie, algunos mercaderes abren sus pequeños negocios. Aseguran que la llegada de las fuerzas rebeldes a Alepo -al comienzo de diciembre- les hizo temer el retorno de las bombas de al Asad y de Putin.“Cuando entraron en Alepo, y teniendo en cuenta los bombardeos que han ocurrido aquí en el pasado, nos asustamos muchísimo. Dos días después, cuando supimos que Hayat Tahrir al Sham y el resto de fuerzas rebeldes se habían desplazado a Hama, nos sentimos aliviados porque supimos que no habría bombardeos en Alepo. Pero al comienzo estábamos aterrados por el recuerdo de los que nos pasó al comienzo de la guerra” señaló Hadi, un vendedor en Alepo.El Gobierno de al Asad metió el miedo en el cuerpo de la sociedad civil mediante la mano de hierro. Algunos de los comerciantes con quienes Hadi comparte esquina en el zoco de Alepo han sido torturados. Es el propio Abu Jihad, de unos 55 años, el que se acerca a los micrófonos de RFI para denunciar su paso por las celdas. “Nos dieron una cálida bienvenida con palizas e insultos. Me pusieron en una celda de 3x3 en la que estábamos 25 personas. Lo juro”.Abu Jihad asegura que estuvo 90 días encarcelado, que le hicieron pasar frías madrugadas de invierno al raso completamente desnudo. Y que a veces, le negaban el acceso al baño durante días, haciendo que se tuviera que orinar sobre sí mismo.Historias de vejación como la que sufrió Abu Jihad no son difíciles de encontrar en Siria.La incertidumbre de la transiciónLa transición desde un poder hacia otro con lleva incertidumbre. Durante los primeros días tras la fuga del presidente, la alegría general por la caída del Gobierno supera con creces las dudas sobre lo que está por venir.Pero existe un territorio que supone una posible mirada al futuro a lo que le espera a Siria. Se trata de Idlib, el enclave contrario a al Asad -en el noroeste del país- donde los islamistas de Hayat Tahrir el Sham gobiernan desde 2017. Lo hacen mediante un Gobierno de Salvación que ahora extienden al resto del país. El reto es mayúsculo: Idlib es una sociedad más conservadora y menos diversa que otros territorios en Siria. Hamza Kidah, residente de Idlib, ha sido parte del Gobierno local y confía que el proyecto triunfe ahora a nivel nacional. “El experimento político en Idlib ha sido exitoso. Quienes pudieron llevar a cabo este proyecto empezando desde la nada, podrán, si Dios quiere, aplicar el Gobierno de Salvación sobre todo Siria. Eso es lo que esperamos”.Hamza Kidah también indicó que “tras la formación de este Gobierno en Idlib en 2017, se pudieron implementar ahí servicios básicos a pesar de las débiles capacidades de la administración local. Todo ello se hizo a pesar de que Idlib estaba sitiado por los enemigos, de que era atacado por el régimen de al Asad y de estar económicamente boicoteado”.En las calles de Idlib, donde cuesta ver mujeres con los cabellos al viento, es fácil encontrar vecinos, como Abdelrahman, que lamentan las condiciones que sufría la población civil bajo el Gobierno de al Asad. “Nosotros sabemos cómo la población que vivía bajo el régimen de al Asad sufría una vida miserable. Han ido a la carcel, han sufrido injusticia, han sufrido la falta de libertad de expresión. Aquí, nosotros hemos vivido cómodamente en libertad”, indicó.Con los pies descalzos sobre la alfombra del interior de la mezquita, Omar reconoce que Idlib no es el cielo. Pero asegura que el territorio, de mayoría musulmana suní como todo Siria, disfruta de convivencia entre distintos grupos religiosos. “Durante los tiempos del régimen, había opresión y humillación. Había mucha humillación. Ahora, en Idlib, no te digo que no se cometen errores, pero lo más importante ahora es que gracias a Dios tenemos seguridad, tenemos justicia, y todo el mundo tiene sus derechos. Nosotros somos musulmanes suníes, pero aquí vivimos todos juntos los cristianos, los armenios, los alauitas, y convivimos todas las nacionalidades. No sabemos nada de racismo ni de divisiones. Esto no los quiso imponer el cerdo de al Asad”, señaló.Lejos de consideraciones sectarias, uno de los objetivos del Gobierno interino -liderado por Ahmed al Sharaa- es el impulso económico. Las nuevas autoridades en Siria se esfuerzan en decir y hacer aquello que suene bien en los oídos occidentales. El levantamiento de las sanciones internacionales que pesan sobre el país aligeraría la gestión de Gobierno.“Lo más difícil es la economía. El trabajo no da bastante salario para comprar…”, dice Mohamed Khair al Ghabra, vendedor de perfumes en el mercado de Damasco, quien desea una Siria que salga de la depresión económica. Asegura que mucha gente del país no gana lo bastante para ir al mercado. Y sueña con el regreso de los turistas. “Realmente hace mucho tiempo que no hemos visto ningún turista. Aunque a veces algunos turistas venían a Siria, y cuando los veíamos nos sentimos como ‘oh, Dios mío', los habíamos echado de menos” contó.Los turistas no llegan todavía a Siria, pero el fin del Gobierno de al Asad ya se percibe en el negocio familiar de los al Ghabra. Por delante de la perfumería damascena se pasean civiles sirios llegados desde territorios del país, como Idlib, antes divididos de la capital a causa del conflicto. Ahora, explican, tienen la esperanza que el mundo le pierda el miedo a Siria.

Reportaje desde El Alto sobre los 'cholets', un término que fusiona 'cholo' (mestizo) y la palabra francesa 'chalet' (casa de campo). Estas edificaciones destacan por sus coloridas fachadas y figuras tridimensionales, que incluyen robots, superhéroes como Iron Man, la Estatua de la Libertad y, próximamente, la Torre Eiffel. De nuestra corresponsal en Bolivia, Gabriela Orozco. La fiesta de 15 años de Candy se celebra en el salón Dubai, ubicado en el "Crucero de los Andes", un edificio de 12 pisos en la ciudad de El Alto. "El ambiente de este cholet es excelente", comenta Giovanna, una de las invitadas. A ella le parece "extravagante" el lugar, pero al mismo tiempo reconoce que "es algo nuevo y es bonito probar lo nuevo".Las fiestas que se realizan en los cholets pueden prolongarse durante cuatro días, por ejemplo las de matrimonio, cuenta el dueño de este edificio, Víctor Choque. "El primer día, el viernes, es el tema de la preparación y la logística; el segundo, el sábado, la boda como tal; el domingo, el conteo de los regalos, y el lunes, el cuarto día, la entrega del salón", explica Choque.En estas fiestas también se baila una mezcla de música folclórica con tecno, tradición con modernidad, igual que la decoración interior y exterior del "cholet"', término que junta la palabra "cholo", que quiere decir mestizo, y "chalet", casa familiar montañesa en francés.Cholet robot, Iron Man, Messi, Estatua de la Libertad…Las fachadas de estas construcciones, además de coloridas, pueden llegar a ser excéntricas con figuras tridimensionales como robots, Transformers o superhéroes modernos como Iron Man. También las hay con monumentos famosos como la Estatua de la Libertad e incluso hay un cholet que tiene en su frontis un platillo volador. Uno de estos cholets, llamado "Messi", exhibe en su fachada una enorme camiseta del "10" argentino. Estas edificaciones, algunas de hasta más de diez pisos, contrastan con las modestas viviendas de El Alto, mayormente construidas de ladrillo, sin pintar, para pagar menos impuestos.El cholet Crucero de los Andes, también conocido como el Titanic Andino y que pronto también será un hotel, tiene en la cúspide un barco que funciona como restaurante. Su propietario, Víctor Choque, dice que inicialmente iba a hacer construir un avión en la parte más alta, pero confiesa que tuvo "algunos inconvenientes, entre otros, que invadimos espacio aéreo de los vecinos con las alas".Víctor Choque asegura además que optaron por el barco porque éste evoca al mar que Bolivia no tiene. "Nosotros decimos que estamos en un mar de ladrillos en el día y en un mar de estrellas o luces en la noche, porque es impresionante ver el atardecer hacia las 6:30 p.m. Es impresionante cómo las luciérnagas comienzan a encenderse. Es un momento maravilloso", afirma.Cholet París inspirado en las Olimpiadas Otra novedad, aunque con algunas diferencias de estilo y forma, es el proyectado Cholet París, una construcción que llevará en su fachada y en toda la estructura nada menos que a la Torre Eiffel. El arquitecto Erwin Chura es el líder de este proyecto encomendado por una próspera madre y su hijo, que tuvieron la idea de construirlo antes de las Olimpiadas de París, idea que se afianzó con la fastuosidad y diversidad mostrada en los Juegos Olímpicos.Además de la emblemática torre, los dueños quieren que el ambiente parisino se refleje en el interior del edificio, mostrando el lujo y la elegancia de las galerías comerciales en la planta baja con la presencia de tiendas de productos exclusivos.El arquitecto Freddy Mamani, impulsor de los cholets en El Alto desde hace más de 20 años, dice que se hace un rescate de la milenaria cultura andina en la modernidad. "Esta arquitectura tiene una filosofía, un espíritu, es vida, es movimiento. Yo llevo los colores para rescatar la cosmovisión andina", dice.En su opinión, sus cholets tienen el sello de la arquitectura que se conoce como "neoandina", su marca registrada, y que ha cruzado fronteras porque sus palacios andinos han sido construidos en Perú, Brasil e incluso hubo una exposición con una réplica del ambiente interior del cholet en un salón de la Fundación Cartier en París en 2018.¿Son auténticamente andinos los cholets?Sin embargo, para el arquitecto Daniel Contreras este estilo no representa al mundo andino y obedece más bien a una mezcla de nociones antiguas con modernas, por ejemplo, las molduras en las paredes. Esta es una línea muy europea que a comienzos del siglo XX representaba estatus en Bolivia y que ahora comparten escena con elementos nuevos de la cultura occidental.Son una serie de nuevos conceptos que aparecen vía internet, la televisión, la televisión por cable y un deseo de diferenciarse del otro con el objeto más rimbombante. Por eso algunos pondrán la Estatua de la Libertad y otros, la Torre Eiffel.Habrían ya más de 300 cholets en El Alto. La construcción de uno de estos edificios de diez pisos o más se estima entre medio y 1 millón de dólares, aunque los más grandes podrían superar estas sumas.Según el analista social Carlos Toranzo, uno de los principales estudiosos de las burguesías cholas en Bolivia, los propietarios son empresarios populares del sector del transporte interdepartamental e internacional, pero también del comercio que importan productos como electrodomésticos, telas y otros bienes de consumo desde China y Estados Unidos y que compiten entre sí para demostrar quién tiene más poder económico.En pocas palabras, los cholets responderían a las necesidades de la sociedad de El Alto. Sin embargo, algunos arquitectos como Daniel Contreras también se cuestionan su falta de funcionalidad."Los cholets no están prestando mucha atención a lo funcional. La excusa es decir: 'Así lo pidió el cliente'. En esencia, se trata de ganar altura. Es decir, el cholet es un chalet puesto en el último piso del edificio. Esa es la denominación cholet. Y después vino la idea de forrar el edificio para que tú levantes la vista y termines viendo el chalet de arriba. Así fue que empezó a tomar mucha fuerza todo el revestimiento de la forma de la torre".Prioridad a la apariencia, no a la funcionalidadPara el creador de los cholets, Freddy Mamani, la funcionalidad sí existe, pero está acorde con las características de la población alteña."Es funcional de acuerdo con su sociedad. Creo que la gente que viene de la Academia no ha entendido esto. Pienso que esta arquitectura se ha adaptado a esta cultura. Se ajusta perfectamente a sus necesidades y al día a día de esta sociedad", precisa.Los cholets son tanto casas particulares como negocios de sus dueños. Puede haber críticas a su funcionalidad, su estética de colores llamativos y formas geométricas diversas, la disposición de los pisos —que incluyen la vivienda de los propietarios en el último nivel o en medio de la construcción—, o la concentración de múltiples actividades comerciales en un solo edificio.En resumen, pueden decirse muchas cosas. Lo que sí es evidente es que los cholets son un fiel reflejo de lo que son sus propietarios: monarcas de pequeños palacios y mini-emporios brillantes de El Alto. Esta ciudad, fundada hace apenas 39 años, pasó de ser un conglomerado de migrantes indígenas aymaras provenientes del campo a una urbe pujante.¿El resultado? El surgimiento de una burguesía chola emergente e imparable.

La noche del 29 de octubre de 2024, una riada de fuerza descomunal, producto del fenómeno meteorológico conocido como DANA o Gota Fría, arrasó con una decena de municipios de la región de Valencia, España. Los invitamos a escuchar el reportaje de nuestra enviada especial a cubrir la catástrofe, Angélica Pérez (con la colaboración de Pauline Gleize de la redacción Medio Ambiente de RFI y Luis Velasco del diario El País). Esta es la historia de un tsunami a tres bandas. Primero, la riada o crecida de los ríos que el 29 de octubre de 2024 arrastró consigo pueblos enteros al sur de la ciudad de Valencia. Enseguida, la marea humana solidaria que inundó a las comunidades devastadas paliando la ausencia oficial. Y, finalmente, el terremoto social y político desatado por la caótica gestión del gobierno regional para hacer frente a la catástrofe.La riada“Nadie nos avisó”. "Las alertas telefónicas sonaron cuando ya teníamos el agua al cuello”. “Nos han dejado solos”. Dolor e ira se desprenden de los testimonios de cada sobreviviente y damnificado de la riada. La primera vez que escuchamos estas frases fue un día después de la catástrofe dentro de los albergues que se improvisaron en Valencia para recibir a cientos de siniestrados. Estaban en chock. Muchos habían pasado más de diez horas, en plena noche, trepados en las plantas altas de sus casas, los tejados o en cualquier artefacto que les permitiera escapar a la inundación.Agradecían estar vivos. Pero tenían la sombra de la muerte pegada a su memoria.“Casi morimos ahogados. Un vecino murió delante de nosotros. Nuestros animalitos también murieron. No pudimos salvarlos. Ver cómo lo pierdes todo en segundos. Y ver que tienes la muerte a tus pies...”, la voz de Mari Carmen Rodríguez se ahoga entre las lágrimas. Ella y su marido Pepe son dos pensionados pobres del municipio de Manises. Escuche el reportaje en versión audio:José Stiwart Camacho, otro sobreviviente, también recuerda que “en cosa de segundos el agua subió un metro y medio de altura”. Este obrero de la construcción pasó 16 horas trepado a unas plataformas en el municipio de Sedaví antes de ser rescatado. Durante toda la noche vio pasar bajos sus pies innumerables vehículos, muebles y electrodomésticos arrastrados por la furia del rio desbordado por efecto de una Dana descomunal. Todos afirman que las alertas sonaron cuando ya tenían el agua al cuello – y no se trata de una figura literaria-. Un recuerdo que martilla el relato de los habitantes de los municipios devastados, algunos a menos de diez minutos en tren de la capital valenciana, pero cortados del mundo con la riada. La marea humana Jueves 31 de octubre. Alfafar. Para llegar desde Valencia a este municipio, uno de los más devastados, hay que caminar cerca de una hora sobre la carrilera del tren, suspendido por las inundaciones. Y, sin embargo, Alfafar está a apenas a cinco kilómetros de la ciudad capital. Algunas personas que van a pie cargan agua y víveres. Son amigos, familiares y espontáneos que, por iniciativa propia, aprovisionan a los damnificados de este municipio.Al llegar a Alfafar, el paisaje es apocalíptico. Se diría que un tsunami al revés sepultó a su gente entre el barro, el caos y el olvido.“Llevo dos días limpiando solo. Nadie ha venido a ayudarme”, se lamenta con resignación enfurecida Francis Frau mientras barre kilos de lodo. El agua arrancó ventanas y puertas de su casa y destruyó completamente la planta baja. Lo mismo ocurrió con los primeros pisos del casco histórico, muchos eran comercios.Sólo los relatos macabros, dantescos y desgarradores de los habitantes dan una dimensión a esta tragedia que no fue anunciada a la población, aunque los expertos habían lanzado la alerta con suficiente antelación.“En la calle la gente se agarraba a los árboles. Se oían gritos de auxilio. Con los vecinos tratábamos de ayudarlos con cuerdas, pero estaban muy lejos. No pudimos. Hay personas que no sabemos dónde están. Y no llegó la ayuda sino hasta las cinco de la madrugada. Llevamos dos días sin luz ni agua”, relata Natalia Morinelli. Lleva horas esperando en la fila la llegada de la ayuda humanitaria La cólera y el sentimiento de abandono de la población tienen la magnitud de la destrucción. Parada en su balcón, Irene Romero observa con enojo la larga cola de siniestrados: “Nos han dejado solos, completamente. Y ha habido muchos muertos. Aun anoche había una chica tirada en la calle, cubierta con una sábana, muerta. ¡¿Tú crees que esto puede ser?!”.Las autoridades municipales también denuncian la desidia del gobierno de la región presidido por el conservador Carlos Mazón. “No hay ninguna acción de parte del gobierno autónomo regional. No nos ha facilitado nada”, asegura Marián Pérez.La coordinadora del servicio social del Ayuntamiento de Alfalfar se indigna: “Hemos perdido alimentos, agua, camas para la gente que perdió su casa, generadores de luz. Nada de eso ha llegado. Todo lo está gestionando la municipalidad”.Luego confiesa que, para contener las necesidades de la gente, los empleados de la municipalidad han debido entrar al hipermercado Mercadona –cerrado por la inundación- y sacar a la fuerza elementos de limpieza.Desesperado, el alcalde de Alfafar, Juan Ramón Adsuara, pide a gritos el auxilio del ejército. No ha dormido las últimas 48 horas y está solo haciendo lo que puede con los vecinos, afirma. “Tiene que venir el ejército porque tenemos 8 mil habitantes todavía aislados con un metro de barro y hay gente en los coches muerta. Tenemos que entrar allí”. Cae la noche. Un grupo de jovencitos universitarios de Valencia emprende la larga caminata de regreso a la ciudad tras una jornada en la que abandonaron las aulas y las terrazas para venir a ayudar a sus vecinos de Alfafar.Al día siguiente, esos voluntarios se multiplicarían por miles. Armado de palas y escobas, un ejército ciudadano venido de todos los rincones de la región valenciana avanza a pie rumbo a los municipios siniestrados.En la subida del puente San Marcelino que une a la ciudad capital con los municipios hay un ‘peaje solidario'. No se paga, se recibe. Un grupo de ciudadanos entrega a cada persona que pasa agua y víveres para que los lleve a los damnificados.En la ruta a Paiporta, la llamada Zona Cero de la tragedia ocasionada por la Dana, Olaz Ramírez marcha con sus tres hijitos “Ellos quisieron venir a ayudar y valorar lo que tenemos”, dice la madre.En Paiporta, nuevamente las huellas de un tsunami. Pilas de autos destruidos por todas partes, calles intransitables por las montañas de enseres rotos que la gente ha ido acumulando afuera de sus viviendas y toneladas de lodo que todo lo invade, las vías, las casas, las manos. “Hemos ayudado a sacar barro, ahora son los camiones los que tienen que entrar a quitar todo lo que hay. Ya toda la marea humana es poco lo que puede hacer”, indica Yasmina Gómez, una voluntaria venida de Valencia. “Hasta que no vengan las máquinas aquí, es poco lo que la gente puede hacer”, confirma Mauricio Torres, otro limpiador espontáneo.Vicente Cascales vive en un edificio cuyos parqueaderos subterráneos y primera planta quedaron anegados en cosas de minutos. “Gracias a otro vecino que también estaba sacando el coche, logramos entre tres personas salvarnos la vida. Esto va a costar mucho. Aquí ha habido una ayuda solidaria que no vamos a poder agradecer ni con palabras, ni con dinero, ni con gestos”, dice con el sabor amargo del abandono estatal.Antonio Maroto es otro sobreviviente de Paiporta. Su mujer lo arrancó de las aguas por el brazo cuando él bajó al garaje a rescatar su bicicleta. “Hoy han pasado por aquí 40, 50 chicos con palas. Todo lo que ves es en función de voluntarios, de jóvenes españoles que dijeron ‘vamos a ayudar'. El único que ha fallado aquí es el gobierno en sus previsiones meteorológicas y de aviso a la gente", lamenta el pensionado. Sólo la marea ciudadana que inundó el pueblo con sus escobas solidarias, unos pocos bomberos y un par de grúas contratadas por el municipio, asisten a los siniestrados. La ira reina en Paiporta.“Estaba la gente en la calle volviendo de sus trabajos. Nos avisaron tarde. Y nos hemos ahogado”, denuncia María, una de las habitantes del número 17 de la calle Países Bajos en Paiporta. Desde hace cuatro días, su abuela se encuentra atrapada dentro del apartamento en el que vive porque la calle sigue atestada de trastos y barro que bloquean la puerta del edificio. “Tiene 90 años. ¡Y sus vecinas han muerto todas porque no podían trepar!”, vocifera fuerte como si pretendiera que su incriminación retumbe en el número 16 del Paseo de la Alameda, la sede de la Generalitat en Valencia.El terremoto social y políticoDomingo 3 de noviembre. Paiporta. Al grito de asesinos, la turba enfurecida recibe a los reyes Felipe VI y Leticia, el jefe del gobierno español, Pedro Sánchez, y el presidente de la región de Valencia, Carlos Mazón.La gente echa del pueblo a la comitiva oficial. Les lanza barro, el mismo que ha sepultado sus vidas. Y golpea con sus emblemáticas escobas los automóviles de las autoridadesDurante cuatro días, el presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, evadió la ayuda del gobierno socialista de Madrid so pretexto de que Valencia podría gestionar sola la catástrofe. Apenas la noche del viernes 1 de noviembre, Mazón dio su brazo a torcer.“Celebro mucho que el presidente Mazón haya decidido elevar a cinco mil su petición de efectivos militares. El gobierno central está listo para ayudar. Si necesita más recursos, que los pida”, respondió Pedro Sánchez y anunció el mayor despliegue de las Fuerzas Armadas de España en tiempos de paz. Y otras ayudas.Pero Mazón, apoyado por la dirigencia de su partido, el conservador Partido Popular, PP, insistió en responsabilizar al ejército de las fallas en las operaciones. En respuesta, el general en jefe de la Unidad Militar de Emergencias, la UME, Javier Marcos, desmintió públicamente al presidente regional y le recordó que la Unidad es soberana para moverse por todo el territorio, pero no puede acceder a una zona de catástrofe sin la autorización de la comunidad autónoma, en este caso de la Comunidad Valenciana que preside Carlos Mazón.“Yo puedo tener mil hombres en la puerta de la emergencia, pero no puedo entrar hasta que el director de emergencias me lo autoriza”, puntualizó el general. Citado a rendir cuentas ante las Altas Cortes valencianas, Mazón no renunció a la presidencia de la región y eludió cualquier responsabilidad suya en la gestión de la DANA que causó 222 muertos. En cambio, culpó a la Agencia Estatal Meteorológica (AEMET) de no dar la información y, por ende, de que Emergencias, que depende del Gobierno valenciano, no enviara antes la alerta masiva a los móviles. Pero, tres días antes de la riada, la AEMET valenciana sí había advertido sobre la situación. El lunes 28 lanzó la alerta naranja y la elevó a roja a las diez de la mañana del aciago martes 29.Jose Ángel Núñez, climatólogo, es el hombre de la Agencia Meteorológica regional que lanzó la alerta: “Nosotros somos el organismo que hace previsiones y las enviamos al Centro de Coordinación de Emergencias. Ellos hablan con los equipos de Protección Civil, los bomberos, los ayuntamientos y hacen lo que consideren. Nosotros avisamos y ellos alertan. Ellos emitieron las alertas, pero ahí queda la cosa. No se hizo nada más. La pregunta es ¿qué pasó? Y la respuesta es que yo no lo sé. No sé lo que pasó”.Lo que pasó es que el gobierno regional sólo alertó a la población a las ocho de la noche y once minutos cuando la gente tenía el agua al cuello, pese a que desde las tres de la tarde se multiplicaban las llamadas a emergencias, había riadas feroces en algunos municipios e, incluso, desaparecidos.Pasó también que esa tarde; mientras los puertos cerraban, se suspendían las clases, se cortaban carreteras y se interrumpía la alta velocidad, Carlos Mazón estaba con una periodista y no vio esas señales. También llegó con dos horas de retraso a la reunión del Comité de Crisis. Domingo 9 de noviembre. Valencia. Por las calles de este bastión histórico del Partido Popular PP, miles de personas exigen la dimisión de Carlos Mazón como presidente de la Generalitat y de otros responsables de su entono. Viernes 29 de noviembre. Valencia. Un mes después del Tsunami a tres bandas, miles de personas vuelven a exigir la dimisión del presidente regional y su equipo de gobierno.Carlos Ortells marcha llevando en su mano la escoba con la que ha barrido el lodo de su casa. “Esta manifestación exige la renuncia del presidente de Valencia, Carlos Mazón. El presidente Sánchez es el jefe del Estado español que se divide en autonomías. Pero, la desgracia está en Valencia”.Damnificado del municipio de la Torres, Ortells asegura que las responsabilidades son claras: “Mientras Sánchez ha decretado ayudas por un valor de 35 mil millones de euros, ¡el señor Mazón sólo ha decretado unos pocos miles de euros que habrá que devolver!”Los manifestantes también piden que se haga justicia en los tribunales. Que no haya impunidad para los políticos responsables de la muerte y la ruina de los valencianos.“Ese hombre, aunque dimita, luego lo colocarán en otro cargo”, advierte Juan José Morabal Ibáñez, damnificado y víctima. “Yo lo que quiero es que él y cualquiera que esté implicado en este caso vaya a la cárcel. Sabiéndolo, se han llevado por delante la vida de muchas personas, niños, mamás, papás, abuelitos…”.Juan José se calla por uno segundos antes de contar que su madre murió ahogada dentro de la casa la noche de la riada. “Iba a cenar y no alcanzó. El señor Mazón y los implicados le llenaron a mi madre y a todos lo que fallecieron la barriga de barro. Eso fue la cena de todos”. Sobre el barro que ha sepultado a su pueblo, el presidente de la Generalitat valenciana Carlos Mazón sigue en pie sostenido por la derecha española.

El café se ha convertido en uno de los símbolos de la reincorporación de los ex guerrilleros de las FARC que le cumplieron a la paz. En el octavo aniversario de la histórica firma del Acuerdo final entre el gobierno colombiano de Juan Manuel Santos y la otrora guerrilla más vieja del continente, sellado el 26 de noviembre de 2016, les invitamos a descubrir la historia de ex combatientes que han encontrado en el café una forma de volver a la vida civil. La Federación Mesa Nacional del Café, con apoyo de entidades estatales aliadas, es el proyecto bandera de los ex combatientes que han buscado la ruta cafetera para reincorporarse a la vida civil. Su marca insignia es Trópicos, Frutos de esperanza. El proyecto agrupa a 1300 familias de excombatientes que trabajan con las comunidades, los militares y las víctimas.El 24 de noviembre de 2016, 13 mil guerrilleros de las FARC firmaron la paz y, en consecuencia, depusieron las armas. De esos firmantes hacían parte Lizette Melo y Antonio Pardos, dos jóvenes que pasaron, cada uno, tres lustros en las filas del grupo insurgente. Desde entonces, ambos caminan por la ruta cafetera para sembrar la paz en los territorios. Ella como barista internacional de café y él como representante legal de la Federación Mesa Nacional del Café.Acompañados de sus familias, de víctimas de la guerrilla y de líderes de las extintas FARC, Lizette y Antonio vinieron a París el pasado 12 de noviembre a contar la historia de paz y reconciliación que hay detrás de una taza de café colombiano.Lo hicieron durante el evento “Café Producto de la Reincorporación y la Reconciliación, Experiencias y buenas prácticas de la Justicia transicional en Colombia, (JEP)”, panel que tuvo lugar en el marco del Foro de París por la Paz, con apoyo del Consejo Nacional de Colegios de Abogados y la Asociación Nacional de juristas franco colombianos y organizado por la embajada de Colombia.Con la participación de:Alfonso Prada, actual embajador de Colombia en Francia y ex secretario de la Presidencia de Juan Manuel Santos.Carlos Ruiz Massieu, jefe de la Misión de Verificación de la ONU en Colombia, creada en 2016 por el Consejo de Seguridad de naciones Unidas para verificar la implementación del Acuerdo.

En un escenario electoral polarizado, los puertorriqueños de Pensilvania podrían ser la clave para obtener la llave de la Casa Blanca. Con cerca de 600,000 votos latinos en juego, demócratas y republicanos multiplican sus campañas para captar su apoyo. RFI en español habló con ellos en lo que se considera la "zona cero" del voto hispano del estado, la ciudad de Reading. La comunidad enfrenta desafíos económicos y un giro generacional hacia el partido de Donald Trump. “Kamala que mala eres, que mala eres Kamala…”A ritmo de salsa y emulando el clásico ‘Juliana', pero cambiando el nombre por ‘Kamala', Donald Trump hace campaña en Pensilvania y en Estados Unidos para atraer el votante latino y puertorriqueño. En una elección tan polarizada, demócratas y republicanos centran recursos en Pensilvania donde viven un millón de latinos que todavía no tienen una preferencia clara por un candidato. Este es el estado pendular que más votos electorales da al ganador con 19 en total y dado el estrecho margen en las encuestas, lograr el apoyo de los puertorriqueños y latinos podría definir la elección presidencial como coinciden encuestas y analistas políticos.Elizabeth Torres Laviena, es puertorriqueña y vive en Reading Pensilvania con su esposo, Mike Toledo. Semanalmente visitan un restaurante Colombiano donde se encuentran con la parte de la comunidad de esta ciudad de casi 100 mil habitantes que está en el corredor latino de Pensilvania, una región del centro del estado donde viven cerca de medio millón de puertorriqueños.“Mis padres son de Puerto Rico, mi papá vino acá primero porque estaba trabajando en las fincas, luego trajo a mi mamá. Primero comenzamos viviendo en Lancaster, Pensilvania y luego nos mudamos acá, a Reading. He estado casi 45 años”.Para Elizabeth ha habido un cambio generacional que ha impactado la inclinación política de los votantes: “Cuando yo llegué acá, éramos más demócratas, y ahora estoy viendo que los jóvenes están más inclinados del lado republicano. Mi hijo es republicano, yo soy demócrata, pero también los veo más indecisos”. Elizabeth trabaja en una escuela y dice que los altos costos de la guardería están excluyendo a las mujeres del mercado laboral. “Trabajo ayudando a las personas en la comunidad también y hay muchas madres que no pueden trabajar porque no tienen los fondos para pagar el ‘day care' (guardería)”.Su esposo Mike Toledo, nació en Estados Unidos y es director del Centro Hispano, una organización sin ánimo de lucro que ayuda a los latinos en Pensilvania a romper las barreras de acceso a la salud, la educación y las finanzas. Según él, para los latinos lograr el sueño americano es cada vez más difícil dada la inflación y los altos costos de vida. “Las necesidades de la comunidad puertorriqueña en primer lugar es la economía, el costo de ir a la tienda y comprar huevos. El costo de la leche, por ejemplo. También la vivienda, el costo de los alquileres. Estamos viendo que cada vez más familias vienen al Centro Hispano porque sus contratos de alquiler terminan y los dueños de los inmuebles suben la renta en un 20 o 30%”. La calidad de la salud y la atención médica también son críticamente importantes”.Para Mike Toledo si los candidatos quieren ganar el voto latino, tienen que escuchar a la comunidad y visitar el barrio. “Pensilvania es el epicentro de las elecciones generales. El condado de Berks y la ciudad de Reading son la zona cero. Nosotros ya sabemos cómo votarán en Filadelfia y Pittsburgh, pero el centro del estado es donde se decidirá quién gane en Pensilvania. En ese sentido, las campañas tienen que venir a nuestro barrio. Necesitan encontrarnos para entender y saber dónde estamos. Las campañas no pueden darnos por sentados. El bloque electoral puertorriqueño no es un bloque electoral homogéneo”, agregó.“Las minorías indecisas serán determinantes”En Estados Unidos hay cerca de 65 millones de latinos de los cuales casi 36 millones están habilitados para votar. Sin embargo, la plataforma Latino Data Hub proyecta que cerca de 17 millones ejercerán su derecho al voto. Para su director, Rodrigo Dominguez-Villegas, en un estado donde el ganador del voto popular se queda con la totalidad de los votos electorales, las minorías todavía indecisas serán determinantes.“Los latinos tienen mucho, mucho poder en Pensilvania. Recordemos que este año hay más o menos 580 o 600 mil posibles votantes latinos y la elección pasada, la elección en el 2020 se decidió por más o menos 81.000 votos. Entonces, si los votantes latinos salen a votar, claro que pueden ser los que determinan el resultado de la elección presidencial en el estado de Pensilvania, que es uno de los estados más clave más importantes, y se está viendo que la elección está muy cerrada según las encuestas”.Los datos de Latino Data Hub y del Latino Policy and Politics Institute muestran que habrá un aumento del 40% en la participación de los latinos en esta elección en comparación con el 2016. Sin embargo, los latinos son la minoría que menos participa en las elecciones.“Los votantes latinos son mucho más jóvenes que otros votantes en el estado. Y, ¿qué pasa con los votantes jóvenes? Sin importar raza, sin importar donde. Eso pasa en Latinoamérica, en todo el mundo: Los votantes jóvenes tienden a participar menos en elecciones. Entonces, al estar sobre concentrados en la población joven, los votantes latinos, no quiero decir que simplemente por ser jóvenes, pero eh, pues demográficamente son más jóvenes y los jóvenes tienden a votar menos”.Históricamente los latinos en Pensilvania han apoyado al Partido Demócrata. En el tramo final de esta campaña presidencial, el 57% de los votantes latinos registrados dicen que votarían por la vicepresidenta Kamala Harris y el 39% por el expresidente Donald Trump, según el Pew Research Center. Sin embargo, simpatizantes de Trump creen que la tendencia está cambiando.En Butler Pensilvania, donde Trump sufrió el atentado contra su vida y regresó para hacer un gran discurso, el puertorriqueño Gardner Mujica llevaba puesta con orgullo su camiseta de ‘Latinos por Trump'. Para él la única solución para los problemas de la comunidad es que vuelva Trump al poder. “Sé que puedo hablar por los latinos aquí en Estados Unidos: necesitamos a Trump. Necesitamos que Trump vuelva a ocupar el cargo. Necesitamos que Trump haga todo lo que ha dicho que hará para que podamos volver a donde estábamos: familias de clase media ganando dinero sin tener que trabajar en 2 o 3 trabajos para comprar una casa porque ahora hay una inflación excesiva en los automóviles, y una inflación excesiva en la vivienda”, indicó.Gardner Mojica nació en el Bronx, en Nueva York, pero hoy vive en el corredor latino de Pensilvania donde hace campaña para los republicanos. Según él, los demócratas solo hacen política para enriquecerse. “Mi ciudad en este momento está sufriendo por culpa de los demócratas, porque están tomando medidas políticas para sus bolsillos y no para la gente. Quieren quitarnos nuestros derechos religiosos. Quieren quitarnos tantas cosas y algunos de la comunidad latina ni siquiera lo saben. Algunas personas simplemente no quieren votar y eso nos perjudica mucho. Así que si tuviera algo que decirle a la comunidad latina sería que confíe en Trump, que tenga fe y que ponga a Dios primero y luego a Trump”, indicó.Rafaela Gomez, dominicana y simpatizante de Trump, viajó cinco horas para poder verlo en Butler, un pueblo cercano a Pittsburgh Pensilvania. A la salida del evento cuestionó que sea Trump el que ponga en riesgo los derechos de las mujeres, pese a que él nombró a los jueces que limitaron el derecho al aborto a nivel federal.“Son ellos los que acaban con los derechos de las mujeres, no Trump. ¿Quién fue la mujer del año? un hombre, ¿A quién se le permite participar en los deportes de mujeres? A los hombres. Me entiende ¿Quién puede entrar al baño de niños? los transgénero…Los demócratas pelean todo el tiempo por el aborto ¿por qué pelearse contra Trump al respecto? Él nunca dijo que iba a parar el aborto. Cuando fue presidente en 2016 nunca detuvo el aborto”.El efecto de la pandemia y la inflaciónDesde Filadelfia, Michael Jones-Correa, profesor de ciencias políticas y migración de la Universidad de Pensilvania, afirmó que los retos económicos de Estados Unidos derivados de la pandemia y la inflación han polarizado las posturas políticas de los latinos.“El efecto del covid creo que se sintió más en la comunidad latina. Hubo más muertes y efectos de la enfermedad, y también más efecto económico. Esto seguido por la inflación que tuvo más efecto en esta comunidad. Es un grupo que está un poco desanimado con los demócratas. Que han votado por los demócratas en el pasado pero hay una oportunidad ahí para un candidato como Trump”.Teniendo en cuenta la polarización y los estrechos márgenes de ventaja entre candidatos, el profesor Jones-Correa cree que la movilización de los votantes el día de la elección será clave. “En gran parte del país, la gente ya se ha definido. Ya saben para quién van a votar, sea demócrata o republicano. Entonces sí hay un grupo sustancial de gente que está tal vez pensando en votar por Trump, pero se van a quedar en casa. Igual para Harris, se van a quedar en casa. Entonces para las campañas lo importante es tratar de sacar ese voto” agregó.Para impulsar a la gente a votar, Ezra Feliciano, activista demócrata que trabaja para Pensilvania Stand Up, se prepara con su equipo para salir a tocar las puertas de las casas en Reading y otras ciudades del ‘corredor latino' de Pensilvania. “Al ir puerta a puerta en estas últimas semanas he escuchado una mezcla de historias por parte de los votantes. La gente ha perdido la esperanza y no sabe qué hacer. Quieren votar por Harris porque la otra opción no es viable en sus vidas. Solo salir y tener conversaciones con las personas y escucharlas ha sido impactante para ellas” relató.Para Feliciano, escuchar a esas personas que se sienten segregadas y tratar de conectar personalmente con ellas hace la diferencia. “Esas son las voces que a menudo son descartadas. La gente de color siempre está y ha estado aquí peleando y nos ignoran una y otra vez. Esas son las personas con las que salgo y hablo. Esas son las personas que son importantes para mí y esas son las personas que marcarán la diferencia en estas elecciones” explicó Erza Feliciano.Música para atraer el voto latinoEn las últimas semanas Donald Trump y Kamala Harris han apelado a las figuras del reggaetón para atraer el voto latino. Trump fue fuertemente criticado y ridiculizado en la comunidad por confundir a Nicky Jam, un famoso cantante de reggaetón, con una mujer al subirlo al escenario en uno de sus eventos políticos. “La superestrella de la música latina, Nicky Jam, ¿conocen a Nicky? Ella es sexy... ¿Dónde está Nicky? Ohhh miren, me alegro que él haya subido”.Por su parte Kamala Harris ha logrado que Marc Anthony, legendario cantante de salsa puertoriqueño, manifieste su apoyo y ataque Donald Trump en un comercial de televisión por el mal trato que le dio a la isla cuando era presidente.“Hola Soy Marc Anthony, aunque algunos lo hayan olvidado. Recuerdo cómo era cuando Trump era presidente. Recuerdo lo que hizo y dijo sobre Puerto Rico, sobre la retórica de nuestro pueblo. Recuerdo que después de que el huracán María devastara nuestra isla, Trump bloqueó miles de millones de ayuda mientras miles morían”.Se proyecta que las campañas gasten 10,700 millones de dólares en publicidad en estas elecciones según el sitio Web Adimpact y gran parte de ese dinero irá a Pensilvania y otros estados pendulares. Entre tanto, la diferencia en la intención de voto hacia Kamala Harris y Donald Trump en Pensilvania varía entre 1% y 3%. Cifra que está en el margen de error y que impulsa a que los candidatos incrementen sus eventos y gastos de campaña en ese estado antes de las elecciones del 5 de noviembre.

Las sobredosis de fentanilo generan más muertes que la violencia armada, los suicidios y los accidentes de tránsito juntos. Y, sin embargo, a dos semanas del voto, este tema sigue ausente en la campaña electoral entre Harris y Trump. Nuestro corresponsal en Washington, Cristóbal Vásquez, entrevistó a ex consumidores y especialistas. Desde la biblioteca pública de Shaw, en Washington, Daniel Gorski se reúne semanalmente con adictos y otros líderes comunitarios para conversar y acompañarlos en el proceso de desintoxicación. Daniel, un joven blanco de 30 años, lleva 4 meses sobrio después de sobrevivir a 12 años de adicción al fentanilo y otras drogas."Mis dos últimos periodos de adicción fueron exclusivamente de fentanilo. Cuando tenía suerte encontraba heroína, pero ya estaba agarrado al fentanilo. La heroína ya no me hacía efecto, no evitaba que me sintiera enfermo o deprimido. Mi experiencia con el fentanilo fue tan fuerte que, al cabo de escasamente tres o cuatro días de consumirlo, ya estaba completamente adicto a esa droga, físicamente adicto a ella", relata Daniel Gorski.Unos miligramos de fentanilo pueden ser letalesEl fentanilo es un opioide sintético creado para mitigar los dolores extremos de pacientes en cirugía o con cáncer. Es 50 veces más fuerte que la heroína y 100 veces más fuerte que la morfina, según la DEA. En 2023, más de 107.000 personas murieron por sobredosis de fentanilo y drogas sintéticas en Estados Unidos. Esto es casi 300 personas al día, 5 decesos cada minuto, según el Centro de Control y Prevención de Enfermedades."Es muy aterrador; solo unos miligramos, una pequeña cantidad de fentanilo, podrían matar a alguien que sea intolerante a esta droga", advierte Daniel Gorski.En estas jornadas de intercambio con miembros de la comunidad, Daniel Gorski reparte Narcan, un medicamento que revierte las sobredosis de fentanilo y otras drogas sintéticas. Para él, que empezó consumiendo opioides y heroína en los festivales de música que organizaba, cualquier persona puede caer en esta adicción."Algunas personas no saben lo adictivas que son estas drogas y se toman todo lo que sus médicos les recetan. Por eso, hay un alto porcentaje de personas que terminaron adictas al cruzarse con estos opioides. Pero también hay muchas personas que, como yo, buscamos deliberadamente esta droga para mitigar emociones incómodas y sobrellevar la salud mental", confía Gorski.La grave adicción a los opioides nació a principios de este siglo. Farmacéuticas como Purdue Pharma inundaron el mercado con pastillas para el dolor con opioides altamente adictivos. Solo entre 2006 y 2012, las farmacéuticas distribuyeron más de 76,000 millones de pastillas para el dolor, pagándole a numerosos médicos para que las recetaran, omitiendo sus consecuencias. Este hecho ha sido ampliamente reportado en Estados Unidos.La responsabilidad de las farmacéuticasPurdue Pharma se declaró culpable de cargos penales derivados de su papel en la crisis de opioides. El fabricante de Oxycontin admitió haber defraudado a los reguladores y pagado sobornos ilegales a los médicos. Purdue acordó pagar hasta 8.300 millones de dólares en su acuerdo con el Departamento de Justicia. Las sobredosis de opioides han contribuido a casi medio millón de muertes en Estados Unidos durante las últimas dos décadas.La crisis por sobredosis de fentanilo empeoró en 2016, cuando el gobierno de Obama restringió la prescripción de opioides para el dolor. Las nuevas regulaciones hicieron que millones de estadounidenses, ya enviciados, buscaran alternativas en el mercado negro; primero fue la heroína, después el fentanilo, así como la mezcla con otras drogas.Según John Walsh, director de Política de Drogas de la Oficina para América Latina de Washington, la crisis sanitaria por sobredosis de fentanilo es consecuencia de los carteles del narcotráfico mexicanos, los cuales inundaron el país con fentanilo y generaron la sobreoferta."Hace diez años, no existía una demanda a gran escala de fentanilo como droga ilícita de elección en los Estados Unidos. No es que los consumidores de drogas estadounidenses estuvieran demandando fentanilo ilícito. La adicción fue creada por los traficantes para su beneficio", afirma John Walsh y precisa que "las restricciones de consumo en 2016 de las pastillas contra el dolor con opioides contribuyeron directamente a la crisis actual"."La prohibición le dio a los proveedores, en este caso a los grupos criminales, el poder para moldear a su antojo el mercado ilícito de drogas. La razón por la que el fentanilo es tan útil para un narcotraficante es porque es muy barato de producir, muy rentable y muy fácil de traficar", subraya Walsh.Morir envenenado por una pastilla con fentaniloJaime Puerta es líder de la organización Víctimas de Drogas Ilícitas. Este colombiano viaja por Estados Unidos dando conferencias para alertar sobre el riesgo de consumir pastillas para el dolor u otras drogas adulteradas con fentanilo.Delante de la foto de su hijo, Daniel José, dice a los asistentes: "No se olviden de su rostro. Él es solo una gota en un océano de todos los niños que han muerto en esta nación a causa de envenenamiento por fentanilo".Su hijo, que nunca había consumido fentanilo, murió envenenado por una de esas pastillas."Daniel José se puso en contacto con un microtraficante a través de la red social Snapchat y compró lo que él pensaba que era una pastilla de oxicodona de 30 miligramos. En algún momento de la madrugada consumió la mitad de esa pastilla. Se estaba automedicando por una crisis emocional y pensó que la pastilla lo iba a ayudar. Pero, desafortunadamente, no era una pastilla farmacéutica de oxicodona, sino una pastilla falsificada de aglutinante y fentanilo", apunta.Jaime subraya la problemática de buscar refugio en las redes sociales para afrontar problemas psicológicos. "Esta generación de muchachos no saca la cabeza de esos teléfonos celulares, se la pasan todo el bendito día con sus pantallas. Hablan con gente que no conocen. Pero hay personas que están buscando activamente a esos niños con problemas para venderles drogas. Hoy conseguir una pastilla es tan fácil como pedir una pizza", dice. Una pastilla que se consigue en el mercado para el dolor, la depresión o la hiperactividad clonada con fentanilo puede venderse por menos de 3 dólares en las calles de ciudades como San Diego. Los carteles del narcotráfico las producen en laboratorios clandestinos en México usando precursores químicos chinos que también se usan para productos de uso cotidiano, como jabones. Luego las trafican fácilmente dado su tamaño.En la calle solo se consigue fentanilo"En San Diego, al menos según lo que reportan los usuarios, es que, aunque ellos quieren consumir heroína, lo único que encuentran en la calle es fentanilo", dice Cecilia Farfán, investigadora y experta en política de drogas y crimen organizado de la Universidad de California en San Diego. Ella explicó a RFI que la mayor parte del fentanilo entra por puertos legales y quienes lo trafican no son los inmigrantes."Según los datos de la Comisión de Sentencias de Estados Unidos sobre las personas que han sido sentenciadas por tráfico de fentanilo y sustancias análogas, el 92.4% son ciudadanos americanos. Ese dato subraya el elemento transnacional de este tráfico", sostiene Cecilia Farfán.Solo en 2023, las autoridades en Estados Unidos incautaron más de 115 millones de estas pastillas. A pesar de varias décadas de interdicción y criminalización en la guerra contra las drogas, así como la construcción del muro en la frontera con México, en la práctica es poco lo que se ha hecho para detener el auge de la producción, el tráfico y el consumo de drogas y fentanilo en ese país.Johnny Bailey es coordinador comunitario de Hips, una organización que presta servicios de prevención a drogadictos en las calles de Washington. Bailey, que interactúa con adictos diariamente, cree que hay que ser menos "políticamente correctos" si se quiere salvar vidas."La idea de lograr una América libre de drogas es, en el mejor de los casos, inocente y, en el peor, criminalmente ignorante. Lo primero que diría acerca de la legalización es que necesitamos una oferta de droga segura y controlada. A esta altura, esa es la única salida que le veo al problema", piensa.Una crisis con tinte racialJohnny Bailey superó su drogadicción hace 12 años. Hoy visita barrios en Washington ofreciendo gratuitamente medicina para prevenir las sobredosis de fentanilo y otras drogas. Según él, el problema tiene un claro tinte racial, pues no todos los adictos tienen el mismo acceso a la salud."Nuestra población en Washington es aproximadamente un 46% negra. El año pasado, el 82% de las sobredosis se produjeron entre afroamericanos, en su mayoría provenientes de los distritos 7 y 8, que son los más pobres. Sé que los blancos consumen drogas y no en menor cantidad. Todos los estudios muestran que los blancos consumimos lo mismo, o incluso más, también traficamos más drogas, pero no sufrimos las mismas consecuencias", precisa.El doctor Edwin Chapman, que tiene más de 40 años de experiencia atendiendo casos de drogadicción en Washington, también cree que la disparidad en la cobertura de la salud agrava aún más el problema. "Tenemos que reconocer que no tenemos seguro médico público. Entonces, de entrada, ciertas personas quedan excluidas y por lo general termina siendo gente pobre", agrega. Chapman concluye que el gobierno no puede seguir confiando en empresas privadas de salud para abordar un problema público de tal magnitud."Deberíamos tener un plan de acción universal, muy similar al Plan Marshall, el gobierno federal lo que debería hacer es, básicamente, encargarse de la situación y pagar directamente a los proveedores que sean expertos en cada comunidad, en lugar de tener que lidiar con compañías privadas de seguros que responden a intereses de accionistas y fondos de inversión de especulativos", sostiene. La crisis del fentanilo ataca a una población estadounidense desprotegida y a merced del crimen organizado, pero también bajo la presión de los intereses privados de farmacéuticas, empresas que financian las campañas presidenciales de demócratas y republicanos. Por su parte, los candidatos, cuando abordan el tema en sus campañas, optan por criminalizar, responsabilizar a terceros y prometen más armas en la frontera para mostrarse fuertes ante votantes atemorizados. La única esperanza para millones de adictos parece estar en los esfuerzos limitados de voluntarios de la comunidad.

En pleno medio del océano Pacífico, la isla de Pascua, también llamada Rapa Nui, está invadida por el plástico. Ubicado en el Giro del Pacífico sur, una poderosa corriente marina, el pequeño territorio chileno recibe en sus costas más de 500 residuos por hora. Vienen del continente y también de los barcos industriales que pescan masivamente en la zona. También, conocida por sus Moái, la isla acoge miles de turistas al año, que generan además toneladas y toneladas de basura. Sus habitantes explican cómo hacen frente al flagelo. Por Naïla Derroisné, enviada especial de RFI a la Isla de Pascua“Cuando yo iba a la playa a recolectar mucha gente pasaba y me decía: ‘Oh, está colectando conchitas, está colectando piedritas'. Y yo les decía: ‘No, es plástico'. Y ahí abrían más el ojo y se daban más cuenta de que estaba súper sucio todo por el plástico”, explica a RFI Kina, de 22 años, nativa de Rapa Nui. Todos los fines de semana va a limpiar el borde costero y recoge plástico en la arena, y entre las rocas.“Uno empieza a escarbar, a escarbar y abajo hay más. Estoy viendo que hay mucho más abajo que arriba, y todo esto es plástico”, describe.Con las manos dentro de la arena y con un pequeño tamiz, Kina junta miles y miles de pequeños trozos de plástico de todos los colores.“Llegan a ser tan pequeños producto de la degradación en el mar. Llevan tanto tiempo viajando en el mar que producto del sol, de la sal, del desgaste por el choque, la fricción con otro, llegando a las costas, chocando con las piedras, es que se fracciona tan pequeño”, explica.Ese día está con su prima y dos amigas. Las cuatro mujeres eligieron ir a limpiar la bahía de Hanga Nui, en la costa sureste de la isla, cerca de los 15 moáis de Tongariki.“Generalmente nos llevamos 2 o 3 baldes llenos. Y eso ya son unos 20 – 30 kilos, fácil. Siento que al final no estoy haciendo ningún aporte. Porque sigue llegando tanto, y uno viene a recolectar, y al irse, uno sigue viendo plástico. No es que uno venga, recolecte y deje la playa limpia. Porque es imposible sacar todo lo que uno encuentra”, observa.Además del micro plástico que es muy difícil de recolectar, hay mucha más basura, explica María José, su prima.“Encontramos plásticos de grandes volúmenes: cajones, a veces llegan neumáticos gigantes, cajas, las redes también pueden ser muy grandes, a veces encontramos de 30 kilos, o sea hay de todo”, cuenta María José. Oye, yo estoy pasando horas de mi vida limpiando un residuo que no es mío'Las 4 mujeres acaban de pasar 3 horas, en cuclillas, tratando de recolectar la mayor cantidad de plástico posible.María José trata de no dejarse sobrepasar. “Es muy impactante ver la cantidad de residuos que uno viene a limpiar. Entonces, claro, baja la desesperanza de decir: ‘Oye, yo estoy pasando horas de mi vida limpiando un residuo que no es mío', pero al mismo tiempo hay otros lugares del mundo en dónde esto no importa, y dónde se generan muchas más cantidades'. O la misma industria del plástico que sigue produciendo y produciendo. Entonces uno dice: ‘Es insignificante el aporte que estoy haciendo. ¿Cuál es el valor de tanto esfuerzo para algo que es tan pequeño o tan poco incidente?' Pero, después, pienso que en verdad me deja más tranquila y más satisfecha conmigo misma el hacerlo”.“Cuando yo era chico no había tanto plástico como ahora. Ahora se ve mucha más el plástico. Sobre todo, cuando hay mucho viento, marejada, se viene toda la basura que se acumula afuera, se viene todo adentro de la orilla. Provoca rabia, enojo. No da gusto verlo”, dice Carlos en el pequeño puerto de Hanga Roa, mientras limpia atunes medianos que acaba de pescar. Todos los días sale al mar en su bote con motor.“Hasta los pescados ahora vienen con plásticos en la guata. A veces hasta las mismas tortugas vienen con un pedazo de plástico, tenemos que agarrarla y sacárselo. Mis papás, mis abuelos no veían plástico en los pescados. Nosotros somos los que estamos viendo plástico ahora en los pescados. Nosotros decimos que es de los barcos pesqueros factoría que están afuera que empiezan a botar su basura y se viene todo con la corriente hacia acá adentro”, alerta.La isla está efectivamente rodeada de embarcaciones que pescan en las aguas internacionales. Es lógico pues que grandes cantidades de materiales utilizados en la pesca terminen llegando a las costas de Rapa Nui.“El otro día encontramos una boya que tenía una placa con números, como una patente. Y esa patente yo la busqué en internet y era de un barco chino que estaba actualmente con su cuota disponible para la pesca”, relata a RFI Emilia, bióloga marina.Muchos de estos barcos vienen a pescar el atún, abundante en la zona. Algunas embarcaciones son japonesas, otras chinas, australianas y también europeas, comenta Pamela Averill, ingeniera civil oceánico.“Están llegando hasta cintas que son de los barcos pesqueros dónde sale en el embalaje de las cajas de atún de dónde provienen. Y la mayoría son desde España. La única alternativa es cerrar la llave del plástico y evitar que esto siga llegando. Y la industria pesquera, o sea, ¿cómo es posible que sigan los barcos contaminando de esta manera? ¿Qué organismo, qué identidad se hace responsable realmente?Un obstáculo natural que no ayudaLa ubicación de Rapa Nui en el océano tampoco ayuda, al contrario… en esta zona se produce como un efecto de imán para todo el plástico que flota en el mar… ya sea de la pesca industrial o basura que viene de Sudamérica. “La isla está justo en el centro del giro del Pacífico sur, entonces es un obstáculo natural a todos estos plásticos que vienen desde el continente hasta Rapa Nui. Podemos ver también que en algunos sectores de Rapa Nui se concentra más macro plástico, que son estas bandejas de pesca, grandes cuerdas. Y en otros sectores tenemos más micro plástico que por la misma circulación que tiene el plástico en la isla en sí. Por eso en las playas es común ver estos pequeños pedacitos de plástico. Y en otras costas como generalmente la costa sur podemos encontrar plásticos de mayor tamaño”, nota Pamela.“Nosotros vivimos en el medio del océano. Nuestra cultura, nuestras familias están totalmente relacionados al mar, a la tierra, y constantemente atentos de los impactos del cielo, de la lluvia, del sol, de la luna, de las estrellas, de todo… Es parte de nuestra idiosincrasia y de nuestra cultura”, apunta Ariki Tepano Martín, el presidente de la comunidad indígena Ma'u Henua, encargada de administrar el parque nacional de Rapa Nui, el cual cubre casi la mitad de la superficie de la isla, desde el interior hasta las costas. “La mayor parte del plástico que tú ves no se produce aquí. Es el impacto de la pesca industrial. Hoy día tenemos por suerte el inicio de un proceso de área marina protegida. ¿Si lo va a reducir? No lo creo. Porque fuera de las 200 millas van a seguir las pesqueras industriales, pescando y tirando basura al mar, y eso es lo que llega hoy en día a nuestras costas. Como Ma'u Henua que tenemos la jurisdicción legal hasta el límite costero, nuestra parte es colaborar con las instituciones, organismos o grupos que se preocupan de ir limpiando. Y ojalá en algún momento, una consciencia global. La pesca industrial es una de las más millonarias después de la extracción de petróleo. Ojalá que no sea así, pero la única manera de parar es que depreden todo el mar. Y hasta este punto vamos a tener que vivir con eso”, agrega.Según un estudio chileno de la Universidad Católica del Norte, son más de 4 millones de residuos los que llegan a la isla de Pascua cada año. Los habitantes logran recoger una parte de estos desechos que luego termina en el centro de reciclaje de Rapa Nui."Pena, rabia, pena"“Todos estos maxi sacos están acopiados acá porque no tengo otro lugar, no hay manos para clasificar. Solo la recolectan y las acopio. Pero está aquí, no en el borde costero, no en la plaza, ni en la playa”, asegura Alexandra Tuki, quien gestiona el centro de reciclaje de Rapa Nui desde hace más de 20 años. Una parte del plástico que viene del océano se junta aquí con los desechos que producen los habitantes de la isla y los turistas…“Me da pena, me da rabia, me da rabia, me da pena. Me da pena porque yo no nací así en esta isla llena de basura, no. Había otros valores. Y lamentablemente tenemos una mente muy consumista”, denuncia.La treintena de empleados que trabajan en el centro alcanzan a reciclar un poco más del 5 % de los desechos de la isla. Después de haber sido recolectados, pasan por una prensa instalada debajo de un gran galpón.“Sube por esa boquilla, baja, de allá entra en una prensa que la aplasta y la tira por acá. Y aquí sale el fardo. Mira, puros embalajes, bolsas de plástico, latas de aluminio, cartón a granel… Y esto son los otros plásticos. Puedes ver las bandejas, bidones, manguera de regadío…”, enumera Alexandra. Cada semana son 10 toneladas de residuos que salen de la isla por avión hacia el continente. A Alexandra le gustaría hacer más, pero le falta de todo. “Hoy en día yo te cuento que operativamente estoy ineficiente. Porque le falta más personal, falta más maquinaría, falta infraestructura, falta equipamiento, y es cosa que no hay. Entonces ya han pasado más de 20 años, hemos dejado que se acumule, que se acumule, que se acumule, pero no hemos hecho nada. Lo único que hacemos es habilitar un vertedero y botar la basura allí, botar, botar y enterrar, botar y enterrar, botar y enterrar”, dice.Todo lo que el centro de reciclaje no logra procesar, es decir el 95 % de la basura, termina en el vertedero municipal de la isla que está casi saturado.“Estamos en el vertedero Vai a Ori, todo este bosque verde que tú ves acá, te están tapando una realidad que está abajo y es la basura domiciliaria. Si tú te das cuenta, todo lo que está viendo con tus ojos, el 90 % es reciclable, desde la caja plumavit [poliestireno], las bolsas, el embalaje, las tapas, las botellas, las latas, el cartón. Todo es reciclable pero claramente esto evidencia que nos falta más educación”, lamenta Alexandra.Y dentro de toda esta basura, una gran parte proviene directamente del consumo vinculado al sector del turismo. Cada año, más de 70 000 visitantes aterrizan en una isla que cuenta con solo 8.000 habitantes. El turismo representa más del 90 % de la economía de Rapa Nui.“Esto ha implicado esta lamentable situación en dónde hay un descontrol con respecto a la mala disposición de los desechos. Es una mala práctica ambiental. Ahí podemos ver por ejemplo las cajas de plumavit que se ven allá, llegan acá vía área con cargamento con frutas congeladas, carne congelada, pollo congelado, verduras congeladas, porque es más barato para el empresario turístico adquirir las cosas del continente que comprarle a un ganadero el kilo de tomate que sale 5 lucas [5.000 pesos]”, señala."Cero basura"La municipalidad de Rapa Nui tiene como objetivo el “cero basura” para el 2030 y propone capacitaciones a quienes trabajan en el sector del turismo para tener una gestión más sustentable de sus desechos. A Priscila, le gustaría inscribirse.“Nosotros acá en la casa, aparte de vivir con mi pareja, tenemos alojamiento, entonces recibimos a personas. Para nosotros es súper importante poder transmitir que en la isla se recicla, que en la isla tratamos de disminuir lo que más se pueda en basura”, relata a RFI.Mientras cocina pescado frito, Priscila muestra su sistema de reciclaje, lo mismo hace cuando llegan turistas a alojarse en su casa.“Todo lo que es vegetal lo dejamos en este recipiente porque tenemos un chancho. Posterior a eso, tenemos acá debajo del lavaplatos una bolsa que contiene los plásticos de un uso. Tenemos el acopio de los cartones chicos. Y también tenemos un acopio limpio de latas en conservas”, dice.Priscila también cuenta que algunos turistas no le hacen caso pero que, en su mayoría, los visitantes intentan reciclar sus residuos. Es una costumbre que aún no todos los habitantes de Rapa Nui han adoptado pero que en el futuro será indispensable, puesto que la isla está en una situación cada vez más crítica, tanto por los residuos que se producen en el territorio como por la que arrastra el mar hasta casi los pies de las imponentes estatuas milenarias… los famosos moáis.

Hacinamiento carcelario, aumento de la criminalidad, corrupción en las cárceles. En Colombia, desde principios de año, se ha puesto en alerta a todos los 125 establecimientos penitenciarios. Las instituciones intentan por todos los medios reducir la población carcelaria. Entre ellos, el recurso a los talleres de reinserción. Desde enero, los medios de comunicación colombianos difunden regularmente noticias sobre las cárceles. En mayo, el asesinato del director de la cárcel La Modelo de Bogotá, Elmer Fernández, que había recibido amenazas desde dentro del centro penitenciario, provocó una reacción de la opinión pública y del Gobierno. El director estaba en su coche de camino a casa cuando le dispararon.La prisión La Modelo de Bogotá es una de las cárceles más emblemáticas del país. Ha recibido a presos famosos como el sicario de Pablo Escobar, Jhon Jairo Vásquez alias Popeye, pero también al narcotraficante cofundador del cartel de Cali e incluso al actual presidente de Colombia, Gustavo Petro, cuando todavía era guerrillero del grupo M19.Esta situación de inseguridad en las cárceles colombianas no es nueva, pero cada año se agrava un poco más. Así que el INPEC, el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario de Colombia, multiplica las iniciativas para tratar de reducir la población carcelaria en el país. Según el instituto, en Colombia la sobrepoblación carcelaria supera el 25%. Habría 20.000 reclusos de más.‘Made in prison', una iniciativa de reinserciónEn Medellín, en la cárcel de alta seguridad de la ciudad, cada semana, una quincena de presos se reúnen para participar en un taller de ayuda a la reinserción social, ‘Made in Prison'.Este taller permite a los presos fabricar manillas que luego venden para sus familias. “El modelo de intervención de ‘Made In Prison' está enfocado en mitigar los impactos económicos y emocionales que tiene la pena en el núcleo familiar. Se fortalece la cohesión familiar porque lo que hacemos es que este producto garantice que haya un ingreso que mitigue estos impactos, que de alguna manera también puedan generar un sustento”, explica Juliana Zuluaga, cofundadora de ‘Made in Prison'.Las pulseras hechas por los reclusos se venden luego fuera y dentro de la prisión. Juliana participa en mercados y ferias de artesanía. También se venden en línea.“Por un lado, desde las emociones trabajamos todo lo que es la resignificación, pero por el lado del producto trabajamos la resocialización. Es decir, ellos que pueden aprender a hacer, qué habilidades van adquirir para la incorporación a la vida en sociedad. Porque desafortunadamente, hoy la sociedad no está preparada lo suficiente para darle trabajo una persona que estuvo privada de la libertad por el tema antecedentes”, afirma Zuluaga.Al tratar de reducir la tasa de reincidencia, Juliana Zuluaga y su organización ‘Made In prison' esperan liberar cupos en las cárceles. Una manilla y siete emociones Diego Alejandro Moreno Rena es uno de esos perfiles reincidentes. Lleva cinco años en la cárcel y hace un año que participa en el taller. Debería ser liberado en unos meses. Explica que este taller le permitió abrir su mente.“Mi manilla tiene siete emociones. El blanco es la sorpresa, el verde significa miedo, el rosado es alegría y este verde más encendido es el disgusto. Me falta otro para la tristeza que le podría meter anaranjado, me falta identificar la soledad”, nos dice.“Es lo que siento y lo que quiero empezar a vivir porque yo sé que va a haber alegría y va a haber tristeza, van haber miedos de hacer las cosas, pero también van a haber sorpresas cuando las haga y salgan bien”, cuenta esperanzado este hombre de 29 años, padre de una niña de cinco. Siente que ha llegado la hora de cambiar de vida. Todos sus esfuerzos son para ella. Detrás de su aspecto duro y sus múltiples tatuajes, Diego Alejandro deja entrever sus emociones.“Antes me lo pasaba el tiempo en el patio, en la rutina de siempre, no compartía casi con nadie y ahora se ha mejorado la relación con mi familia y con las otras personas. Utilizo estos trabajos para distraerme y para cuando esté otra vez en libertad defenderme mejor”, agrega.Si bien se siente tranquilo en el taller de confección de pulseras, Diego Alejandro está preocupado por lo que le sucederá después de la cárcel. Ya piensa en las dificultades que encontrará una vez fuera. Encontrar un trabajo sigue siendo su prioridad. En este taller también se ayuda a los presos jurídicamente. Un abogado viene regularmente para revisar sus casos. “Solo el hecho de estar acá, ya somos lo peor. Entonces me gustaría que esas personas pensaran las cosas de otra forma, que no nos cierren la puerta”, concluye.El compañero de celda de Diego, Juan David Villa Marín se unió al equipo hace un mes. A los 24 años, este colombiano de la ciudad de Popayán, en el sur del país, es muy tímido. Pero, poco a poco se acerca al grupo.“Acá es como difícil ese tema del control de las emociones al estar encerrado. Así que desborden todas las emociones que sentimos acá, aunque sea un poco través de estas cosas, a través de este programa”, afirma Juan David.Talleres como escudo contra las redes criminales en las prisionesPara los centros penitenciarios, este tipo de actividades también permite evitar que los presos caigan en las redes criminales y de extorsión que han invadido las cárceles colombianas. Los jefes de grupos armados o bandas criminales siguen dirigiendo las operaciones de sus grupos desde el interior de las cárceles.“En lo que llevo acá, he cambiado mucho la verdad, tanto física como emocionalmente. de pronto de pasar días de ansiedad y depresión, ahora ya es cambiar todo eso a estar un poco más alegre, más concentrado, más enfocado en lo que debo hacer”, explica el recluso.Todos los establecimientos están en alerta desde el mes de febrero. Se han adoptado varias medidas para garantizar la seguridad de los presos y del personal de las prisiones. Entre esas medidas se cuentan el uso de las fuerzas del orden para reforzar la vigilancia y la seguridad de las cárceles, el traslado de algunos presos y la reducción de las visitas a los detenidos. Esta es la cuarta vez desde 2013 que se ha emitido la alerta. Una situación que provocó que tuviéramos que esperar meses para conseguir el permiso para entrar en la cárcel para realizar este reportaje.No baja el hacinamiento carcelario pese a las iniciativasA pesar de los esfuerzos de las autoridades para mejorar la situación sanitaria, alimentaria, de infraestructura y reinserción social en los establecimientos penitenciarios, no se está reduciendo el hacinamiento carcelario. El Centro de Estudios Jurídicos y Sociales de Bogotá, Dejusticia, considera que el Gobierno hace un uso excesivo de la prisión.“Hoy hay una atención mediata e inmediata para atender esta situación, para lograr asesorías jurídicas para que logren rebajar las penas y así de esa manera se va bajando el hacinamiento en las cárceles. Hay unos proyectos laborales donde las personas que están recluidas allí pueden rebajar pena por el tema laboral. Es un tema muy importante que yo creo que el Estado tendría que fortalecer mucho más junto a los estudios”, analiza Carlos Alberto Arcila Valencia, secretario de Paz y Derechos Humanos de MedellínEste año, el presidente colombiano, Gustavo Petro, ha aprobado una ley que elimina el IVA de los productos fabricados en prisión. El objetivo es animar a las empresas a trabajar más con los presos, como hace Juliana con ‘Made in Prison'.“Es un estímulo para que también la empresa privada siga fortaleciendo los establecimientos carcelarios y lleve la empresa a los establecimientos carcelarios y se les brinde oportunidades, no solamente cuando están pagando la condena, sino cuando salen”, defiende Arcila Valencia.Aumenta la inseguridad contra los funcionarios Por otra parte, un proyecto de Mega-cárceles para 1.500 detenidos está en curso en Medellín. Seis serán construidas en Colombia. Para el secretario de la Paz y los Derechos Humanos, no es la única solución eficaz. La inseguridad en las cárceles sigue siendo la prioridad. Según el INPEC, se ha registrado un aumento del 100% en los incidentes de seguridad del personal con respecto al año anterior. Entre 2023 y 2024, se registraron al menos 230 amenazas de muerte contra funcionarios de los centros penitenciarios.“Debe haber más cárceles, pero tienen que haber varias: oportunidades laborales para las personas que cumplen penas y salen en libertad, prevención del delito, que los jóvenes no terminen delinquiendo o reclutados o vinculados con las estructuras armadas”, demanda el secretario de la Paz y los Derechos Humanos.Desde el inicio de su mandato, el presidente de izquierda, Gustavo Petro, lanzó un amplio plan llamado ‘Paz total' para negociar con los grupos narcotraficantes y las bandas criminales sus renuncias. Se han abierto varias mesas de negociación, pero hasta la fecha no se ha llegado a ningún acuerdo. Mientras tanto, las detenciones se multiplican y el hacinamiento en las cárceles sigue aumentando.

A sus 60 años, Lilia Gómez se enteró de que quedaría totalmente ciega. Poco a poco ha perdido la visión y sus médicos dicen que cualquier mañana puede despertar en completa oscuridad. Este reportaje radiofónico fue realizado por estudiantes de la Universidad de los Andes de Bogotá, y obtuvo la mención especial de la décima edición del Premio Reportaje de RFI en Español. Escuche el reportaje de la colombiana Giomar Gómez, estudiante de la Universidad de los Andes de Bogotá, mención especial de la décima edición del Premio Reportaje de RFI en Español.Lilia Gómez es una mujer de 60 años con una condición médica que poco a poco la está dejando ciega. Con la ayuda del Centro de Rehabilitación de Adultos Ciegos (CRAC), en Bogotá, aprende a navegar el mundo con su tacto y su oído. El bastón y el conteo de pasos la guían por las calles y los parques.Para aprender a desplazarse la acompaña Diana Moreno, terapeuta de movilidad para personas con discapacidad visual. “Siempre exploramos de izquierda a derecha, como si estuviera leyendo para tener información del ambiente. Vamos a caminar en un momento por diferentes superficies. En el pasto, el bastón va recto enfrente suyo en toques, izquierda a derecha”.Lilia está aprendiendo a vivir en un mundo en el que no podrá ver. “Entonces el bastón la va a proteger de la cintura para abajo. Su merced tiene un residuo visual que tiene que usar para detectar obstáculos y también para orientarse en el ambiente”, le explica Diana. Actualmente Lilia ve algunas formas y colores. Los médicos consideran que ella es legalmente ciega porque ve diez veces menos que alguien con visión promedio. No se sabe cuándo dejará de ver. Cualquier mañana puede despertar en completa oscuridad.En el 2018, con una caída, empezaron los primeros síntomas de Lilia. “Empecé a presentar muchas caídas, me caí en lo plano, me caí en lo no plano, me caía bajándome del bus”, recuerda Lilia. Después de un año y varios exámenes vino el diagnóstico. “Ya salió una doctora y me dijo Tengo que hablar contigo. Usted tiene un problemita adentro, un aneurisma. Y está en un sector bien complicado”.En la cabeza de Lilia una vena se dilató, lo que afectó el funcionamiento de su cerebro. A esto se le conoce como un aneurisma. En el 2020, bajo el cuidado de su cirujano encontraron un segundo aneurisma y la operaron. Pero luego, en un control, Lilia se enteró de que no todo había salido bien. “Usted no va a poder volver a ver y esto es irreversible. Entonces yo le dije Ay, doctor, ‘no me mame gallo'. Dijo No, el aneurisma se sentó sobre el nervio óptico. Dijo haga de cuenta que le cayó una volqueta a una cucaracha. ¿Uno se cuestiona mucho por qué a mí? Pero uno no puede dejarse achicopalar”.Su médico la remitió al Centro de Rehabilitación de Adultos Ciegos (CRAC), en Bogotá. Una institución que ayuda a personas como Lilia. Se fundó en 1961 y tiene dos sedes en Bogotá y convenios en 14 ciudades y municipios de Colombia. “Allá te van a enseñar a vivir otra vez, a aprender desde cómo te debes vestir, cómo será hasta tu ducha, como picar cebolla, todo”, le dijo el médico a Lilia.Durante dos meses Lilia se negó a asistir al CRAC, porque “en esa negación tampoco se quiere hablar mucho del tema porque duele. Es un dolor muy grande y el cerebro es como un amortiguador que evita que uno reciba un dolor tan en seco”, dice Rosa Estela Niño, la psicóloga del CRAC. Ella explica que perder la visión es pasar por un duelo.El proceso de duelo tiene cinco etapas. Las cuatro primeras etapas del duelo son la negación, la rabia, la negociación y la tristeza. Todas requieren de un acompañamiento emocional profundo. “Luego de la tristeza viene ya un nivel de aceptación. No porque me guste, sino porque es una realidad. Lo que se busca es que haya más momentos y más frecuencia de tranquilidad y de paz que momentos de tristeza y desolación. Aprender a vivir, a convivir y a no maltratarse por eso que está sucediendo”, explica la especialista. Con el tiempo, Lilia por fin acepta asistir al CRAC. Ahora va dos veces por semana a la sede del norte de Bogotá. Además de la terapia de movilidad y de la psicoterapia, asiste a otros talleres que le ayudan en su proceso.Leer tambiénLa estudiante mexicana Mariana Hernández, ganadora del Premio Reportaje RFI 2024“Terapia de taller para la vida diaria, que es donde nos enseñan desde picar cebolla hasta maquillarnos las uñas, a servir bebidas calientes, a servir bebidas frías, a utilizar un cuchillo, a utilizar un rallador. La de artesanías y la niña de tecnología que ella le enseña a manejar un computador celular. Nos enseñan a cómo vestirnos, a cómo acomodar el clóset en la casa”.Según el último censo poblacional, en el 2018, casi 2 millones de personas con discapacidad visual habitan en Colombia, cerca de uno de cada 20 colombianos.Las personas con discapacidad visual pueden seguir navegando el mundo“El objetivo de las sesiones es que ellos aprendan a usar sus sentidos como el tacto, el oído, el olfato. El tacto es el órgano más grande que tenemos en el cuerpo. No solo es el tacto con las manos, sino con los pies, y también ese tacto indirecto con el bastón blanco. Además, el bastón de darnos, pues, una textura, nos está dando un sonido que nos va a brindar mucha información del ambiente. El oído a la hora de cruzar una calle y el olfato nos puede brindar información de si hay una panadería, un restaurante. También información de que persona se está acercando”, detalla Diana Moreno, terapeuta de movilidad.Según Diana, la familia puede ser un gran apoyo, pero no debe sobreproteger al paciente. Gerardo Prada es el esposo de Lilia. Cuando tenía sus 22 años trabajaba cuidando un cultivo de palma, cuando perdió la visión del ojo izquierdo por un disparo en un intento de robo. Ahora tiene una pequeña tienda en el norte de Bogotá en la que Lilia ayuda. Sus dedos le permiten identificar billetes y monedas en la tienda de su esposo. El duelo emocional ha sido profundo, pero Lilia persiste y aprende porque, como ella dice, “tengo miedo a estar estancada, quieta. Ese sí es el miedo de la vida”.Leer también'Cuidando a Los Dinamos, mujeres mexicanas comprometidas con la conservación', Premio RFI Reportaje en españolLilia utiliza una aplicación en su celular que identifica los billetes con la cámara. También toca los billetes para verificar que sean auténticos. Luego sostiene las monedas entre el dedo índice y pulgar.Lilia descifra el mundo en texturas y sonidosCon mi tacto es genial porque ahora aprecio texturas que antes yo no apreciaba. Con el oído yo siento más percepción, pero yo siento que ahora escucho todo más nítido”, dice Lilia cuyos tacto y oído son su nueva luz.“Yo siempre he sido como muy echada pa' lante. A mi esposo no le gusta que salga sola, entonces yo le digo no mijito, yo no me voy a quedar aquí sentada esperando una persona que venga, y oiga, ¿me puede acompañar? Por ejemplo, ya cuento cuantos pasos hay del negocio de mi esposo a la iglesia, o si tengo que ir a la calle 161 ya sé que desde aquí hay 1.600 pasos. Tengo miedo de estarme estancada, quieta. Eso sí es el miedo de la vida”, concluye Lilia Gómez. Este reportaje sonoro fue grabado para la clase de imagen y sonido de la Maestría en Periodismo de la Universidad de los Andes en Bogotá, Colombia. En la producción estuvieron David de Salvador, Mauricio García y Giomar Gómez. Narración por David de Salvador.

Colombia podría ser el primer país productor de petróleo en abandonar sus exportaciones y cualquier proyecto de explotación de combustibles fósiles. Al menos, eso es lo que quiere el presidente de izquierda Gustavo Petro. Lo anunció en enero de 2023 con el objetivo de luchar contra el calentamiento global. Una de las alternativas al petróleo sería el turismo. En la región de Casanare, zona de gran producción de petróleo, las reservas naturales ya han iniciado esta transición. Una de ellas, hace más de veinte años.Instalados en la parte trasera de un jeep, donde se ha fijado un banco para que los visitantes puedan disfrutar al máximo del safari, recorremos “los llanos”, es decir las llanuras del Casanare. Estamos a unas 4 horas de la ciudad de Yopal. Hasta donde alcanza la vista, se ven solo kilómetros de llanuras y muy pocos árboles. Nuestro guía es el hijo del propietario de la reserva Hato De Aurora, Santiago Barragan que explica el paisaje: “La sabana inundable es una zona baja como en forma de cuchara que en invierno se inunda porque los ríos se riegan alrededor de esa sabana. Se llama sabana o se llama llano porque son zonas planas y sin serranía, pues hay serranía, pero en algunas partes del departamento. Eso hace que en realidad sea un llano como la pampa argentina y el horizonte sea plano y por eso es que la actividad principal por cientos de años fue la ganadería, porque la sabana y el pasto de la sabana permite engordar ganado”. El Safari atraviesa gran parte de las 10.000 hectáreas de la reserva y puede durar entre cuatro y 12 horas. “Buscamos fauna. Entonces vamos a los esteros. Buscamos las aves, buscamos la anaconda gigante, buscamos el cocodrilo. Vamos a las zonas donde hemos visto Jaguar y esperamos. Y en realidad estamos todo el día dándole vueltas y yendo a los puntos especiales. Es otro tipo de turismo. Entonces es como para gente que le gusta estar dentro de la selva, dentro de la sabana, que no tiene problemas con los mosquitos, que no tiene problema con el sol, que está dispuesto a aguantar un poco de sed, un poco de hambre, que su interés principal es como estar dentro de la naturaleza y buscar animales. Y también es para gente muy paciente, porque el turismo de naturaleza es una cosa de esperar, de estar en silencio, de no estar con afán, de no hacer ruido. Y lo que queremos en el fondo de todo corazón, es demostrarle a toda la gente que viene que hay una forma de hacer economía y hay una forma de generar dinero cuidando el planeta y estando en simbiosis con la naturaleza”, detalla el guía. En la reserva se puede observar al Chigüiro o Capibara gigante, el mayor roedor del mundo. Pero también cocodrilos, caimanes, jaguares, pumas, ibis escarlatas o anacondas gigantes. En promedio, 1.000 turistas vienen cada año a observar. Esta reserva privada fue creada hace 24 años. Al principio, organizaban solo 3 safaris por año. Hoy, reciben hasta 30 personas al mismo tiempo. “Toda nuestra actividad económica va guiada a la conservación. Entonces tenemos una actividad que no utiliza agroquímicos porque no cultivamos alimentos, compramos, compramos fincas pequeñas que sabemos que no utilizan agroquímicos y no son grandes cultivos. Tratamos de eliminar el uso de plástico todo lo que podamos, porque el plástico utiliza mucho petróleo y mucho gas. Y aunque es difícil para nosotros por ahora porque nuestros carros todavía usan ACPM y gasolina, tratamos de disminuir eso. Por ejemplo, la electricidad es de paneles solares.” La hora del almuerzo permite compartir experiencias. Anthony Phlipponneau es parisino y es la primera vez que hago un safari en Colombia. “Estoy muy agradablemente sorprendido con los paisajes, la concentración de animales y la diversidad en la reserva. Todo esto me encanta. La gente es, como en toda Colombia, encantadora. Después, como muchas veces en Colombia, las instalaciones deben ser mejoradas. No estamos cómodos cuando no estamos haciendo una actividad. La zona social está bajo un techo de láminas de acero”. Jorge Chiquillo se preparó para las condiciones del safari, que pueden ser duras. No está decepcionado. “Para mí está bien porque sabemos que viene uno a la aventura. Hay que improvisar como sea. Sabíamos cómo a qué veníamos. Tratan de no contaminar, de no tener turismo masivo. Es un turismo selectivo y me parece que están haciendo una buena labor en términos de conservar la naturaleza, el jaguar, de conservar todas esas especies que están en vía de extinción o en peligro”.En la región de Casanare hay más de 100 reservas naturales. Así que las autoridades están apostando por la expansión de este tipo de turismo de naturaleza para generar nuevas entradas financieras, y así, de pronto, no depender de la explotación petrolera. Esta región es una de las mayores productoras de petróleo. Las exportaciones de Colombia representan 800.000 barriles de crudo por día. ¿Podemos imaginar que el ecoturismo reemplace a la explotación petrolera? Para responder a esta pregunta, hay que ir a Trinidad, la primera ciudad de la región que acogió una compañía petrolera en la década de 1980. Allí encontramos a un ex empleado de una plataforma de perforación, Ricardo Arévalo Rios “En esa época para uno era un privilegio porque eran compañías norteamericanas. Entonces pues el sueldo era muy bueno en esa época y todo mundo quería ir a trabajar, que en esa época no había control de nada”. Ricardo decidió cambiar de oficio. Ahora trabaja en la reserva natural. Pero sigue las manifestaciones de los habitantes contra las compañías petroleras. Tienen dos propósitos: en primer lugar, reclamar las compensaciones financieras previstas por la ley para las comunidades locales. Y en segundo, denunciar el impacto sobre el medio ambiente, especialmente la contaminación del agua. En 2010, una manifestación tuvo un giro violento. En la ciudad de Paz de Ariporo, a una hora de Trinidad, la contribución de la explotación petrolera es visible. Las carreteras están en muy buen estado, lo que no es el caso en otras aldeas rurales de Colombia. Alejandro López es diputado de la región de Casanare, él participó a menudo en manifestaciones para apoyar a los ganaderos y a los habitantes. Una de las compañías, Perenco, un operador anglo-francés que produce 21.000 barriles de petróleo por día, fue condenado a pagar una multa de unos 160.000 dólares por contaminación del agua. “Los oleoductos de Parenco es una infraestructura muy antigua desde el año 85. Muchos de sus oleoductos son subterráneos. Esa tubería sufre de fugas de crudo que causa contaminación en los diferentes campos”. La ley es muy laxa. Se dice que hay planes de beneficio a las comunidades como una política de responsabilidad social empresarial de la industria, donde de manera directa desarrolle su actividad. Es decir, tiene que dejar algo a las comunidades, pero se dejó que fuera concertación voluntaria de parte y parte”, explica el diputado. En enero de 2023, el presidente Gustavo Petro, el primero de izquierda de la historia colombiana, anunció que su gobierno no firmaría más contratos de exploración petrolera. Era una promesa de campaña, hecha en junio de 2022. Para el diputado del Casanare Alejandro López, la diversificación de las actividades, como el turismo o la agricultura, puede cambiar la situación y permitir una salida del petróleo. “Es una ventaja comparativa frente a cualquier región del mundo y es muy apetecida. Ha venido creciendo, ha venido en ascenso y ese es uno de los de los, digamos, sectores que vamos a potencializar como líderes políticos. Hay que mejorar para que el turista pueda llegar, pueda disfrutar de nuestra riqueza. Si diversificamos nuestra economía no vamos a ser tan dependientes de la renta directa del petróleo y la indirecta. No hemos avanzado, yo creo que ese camino lo tomamos hace cerca de diez años para tener un turismo de naturaleza de avistamiento que era importante para la región y que era un generador de un motor que mejoraría nuestra economía. Entonces yo creo que vamos bien, pero hay que trabajar más”, concluye el diputado Alejandro Lopez. Hasta la fecha, Colombia dispone de reservas de petróleo por 18 años. Por el momento, el turismo en Colombia representa casi 7.600 millones de dólares, frente a los 32.000 millones dedicados a la explotación de hidrocarburos.

En una ambiciosa plataforma multimedia sale al rescate de las culturas originales en Bolivia. "Voces del Madidi" recopila para la eternidad los sentimientos, convicciones y preocupaciones ante las crecientes amenazas contra la naturaleza y sus propias personas, de los pobladores que viven alrededor del Parque Madidi. Es una iniciativa en la que participa RFI Planète Radio. “Nos caracterizamos porque valoramos nuestra cultura, valoramos el bosque, y todo lo que es medio ambiente”, Clemente Caimani, indígena Moseten.“Nos sentimos felices y orgullosos de habitar esta tierra”, Alfredo Nai Rada, indígena Tacana.“El río está totalmente contaminado con el mercurio. Imagínense un golpe grande para nosotros porque consumimos el pescado, lo sacamos para comercializarlo y tener un sustento familiar en la comunidad”, Guilmaredy Cartagena Chao, corregidor comunidad Tacana Altamarani.Estos son algunos de los testimonios registrados en más de un centenar de audiovisuales en la plataforma “Voces de Madidi”, una red de producción y mediateca de videos que da voz a las comunidades locales del parque protegido de Bolivia, Paisaje de Madidi, que está ubicado en la vertiente oriental de la cordillera de los Andes, entre el noroeste de Bolivia y el sureste de Perú.Esta área cubre 110.000 km2 y es mundialmente reconocida por su gran biodiversidad en cuanto a especies. Además de los pobladores residentes, mayormente mestizos, el 80% de los entrevistados en los 101 videos registrados son personas que declararon pertenecer a la comunidad Tacana. En segundo lugar, están las comunidades Moseten y Tsimanes y el resto son Uchupiamonas, Esse Ajja, Leco y Muiri.En las entrevistas registradas en la plataforma, que pueden ser descargadas, se descubren los sentimientos, aspiraciones, convicciones, alegrías, enojo y también tristeza por la que viven día a día estas poblaciones sobre variedad de temas. Las preocupaciones de estas personas se dan principalmente ante las amenazas a ellos y a las áreas protegidas. Uno de los peligros actuales son los incendios voraces en millones de hectáreas forestales. Don Justo Zurita comunario indígena tacana así expresa su sentimiento por la devastación que deja el fuego: “La quema afecta mucho al medio ambiente. Es como si le acortáramos los días de este planeta, a mi país, a mi región, a mi comunidad, porque realmente yo sufro al ver que los animales y plantas se queman. Por favor entiendan y respeten la naturaleza: ya no más fuego, así podemos vivir mejor todos”.Pescado peligrosoOtra seria amenaza de la que se habla en estos audiovisuales es la contaminación con mercurio por ingerir pescado de ríos donde se realizan actividades extractivas mineras auríferas legales e ilegales, como nos cuenta Ana, comunaria de San Antonio de Tequeje: “El Gobierno tiene que solucionar esos problemas y sacarlos de ahí para que no sigan contaminando los pescados con mercurio, porque nosotros de eso vivimos, con eso nosotros nos alimentamos. Y lo peor es que no conocemos qué pescado está contaminado con mercurio. Lo comemos pero no sabemos."Una de las especies más amenazadas del Madidi es el jaguar que ha sido sometido a una gran presión por la cacería furtiva para el tráfico ilegal de colmillos y pieles, reduciendo así significativamente su población. Marcos Uzquiano es uno de sus principales defensores en el Madidi. “Creo que el jaguar, desde un punto de vista ecológico, juega un papel determinante en el equilibrio de los ecosistemas. Yo pienso que el jaguar tiene una oportunidad si los guardaparques y las instituciones se ponen a proteger su habitat. Muchas veces veo sinceramente falta de voluntad en los funcionarios del Estado”.La plataforma “Voces del Madidi” es una iniciativa de RFI Planète Radio, la agencia de cooperación de Radio Francia Internacional, en alianza con la Wildlife Conservation Society o WCS Bolivia, el Servicio Nacional de Áreas protegidas SERNAP del Estado boliviano y la fundación alemana Legacy Landscapes Fund. Una herramienta abierta al mundoEl propósito de esta herramienta es lograr que tanto en Bolivia como en cualquier país del mundo se pueda acceder al sitio Voces de Madidi para conocer, de primera mano y sin sesgos, los sentires y convencimientos de quienes habitan el Gran Paisaje Madidi, de cara a materias de su interés.Medios, escuelas, universidades, museos, centros culturales y todos los públicos, tendrán en esta iniciativa una aliada de consulta directa, expresa el coordinador en Bolivia Alberto Espinoza. “Por qué hacemos esto? No solo es abrir esa ventana de una realidad a otra, sino también nos permite relacionarnos con las áreas protegidas y entender qué está pasando exactamente allá, cuáles son los problemas, que se está ganando, qué se está perdiendo, cómo se están adaptando al cambio climático, cuánto conocimiento se está perdiendo desde el punto de vista cultural, bailes, danzas, música, lenguas, entonces este es un repositorio de ese conocimiento, de ese saber. Y es así justamente como se hace la historia”.Leer tambiénUna escuela a cielo abierto para salvar la Amazonía bolivianaEstos videos han sido elaborados por jóvenes productores locales, comunicadores e incluso guardaparques, Sarit Dury, Margoth Pilco, Dielgo Aliaga, William Ojopi y Adalid Medina, 2 mujeres y 3 hombres que conocen muy bien estos lugares y a quienes se ha capacitado y provisto de un equipo efectivo para garantizar la calidad del registro, como nos cuenta el Director de RFI Planète Radio Max Bale, líder del equipo: “Puedo decir actualmente que el resultado, la calidad de producción que viene de Bolivia es más que excepcional. Voces del Madidi no es un proyecto, es una realidad es un concepto que funciona”.Un barómetro socialVoces del Madidi es un trabajo sistematizado en un documento bautizado como “Barómetro Humano”, redactado por el Dr. en sociología Pierre Tainturrier en base a las experiencias expresadas por los pobladores entrevistados para comprender y evaluar la calidad de vida de las comunidades locales y de su entorno sin ningún filtro académico ni periodístico, un esfuerzo que ha demandado un total de 12 meses entre la plataforma y el texto sociológico.El documento afirma que, estas poblaciones tienen una actitud positiva ante la vida, porque priorizan sus prácticas cotidianas comunitarias e individuales y la resiliencia por encima de las amenazas. Su cultura es parte de estas prácticas explica Diego Fuentes, quien habla de un baile de su comunidad.“El machu machu es una danza que se se viene bailando desde nuestros ancestros. Esta danza se la baila unicamente en la fiesta patronal de San José de Uchupiamonas, es decir el 1 de mayo cuando se recuerda a San José Obrero”.Diego Aliaga, guardaparque y uno de los 5 productores de los videos afirma que uno de los aspectos que más le impactó durante este trabajo fue el tema de la identidad cultural, en particular la de los Leco a cuyo pueblo pertenece. “Ellos hasta ahora siguen manteniendo sus usos y costumbres. A pesar que ya no visten con la misma vestimenta de antes, siguen manejando su propia cultura. Por ejemplo, siguen cazando con flecha, cazan animales para consumo doméstico. Los lecos no depredan el bosque, lo cuidan. Tienen superficies donde pueden hacer cacería, pueden hacer hasta minería artesanal, pueden hacer aprovechamiento de rutas, aprovechamiento de madera pero de una manera sostenible”.El lugar de las mujeresEl género y más específicamente el empoderamiento de las mujeres, ha sido abordado de manera transversal. El 30% de los encuestados son mujeres y en sus testimonios hablan de los desafíos que tienen que enfrentar para llegar a puestos dirigenciales. Magaly Tipuni Cuba es vicepresidenta del Concejo Regional Chimán Moseten Pilón Lajas. “Desde mi perspectiva, veo a las mujeres empoderadas tomando decisones importantes. Me gustaría ver una hermana que ocupe la presidencia del país porque podemos ocupar ese cargo”.El Barómetro Humano constata que para los pueblos indígenas cualquier amenaza a la conservación es una amenaza a ellos. De ahí que las instituciones aliadas en este proyecto reafirman su convicción de que “la preservación de la naturaleza debe considerar los sentimientos, pensamientos, necesidades y respuestas de las poblaciones residentes e indígenas cercanas a las áreas protegidas”. La directora de WCS Bolivia Lilian Painter reafirma un enfoque de trabajo de mayor alianza y apoyo a la gestión autónoma de los pueblos indígenas, destacando la importancia de la comunicación. “Es importante este enfoque de mayor liderazgo de los pueblos indígenas en las acciones de conservación en el marco de sus planes de vida. Pero también debemos reflejarlo en la comunicación”. En el conjunto de testimonios recogidos se reconocen tres tipos de sentimientos en los pobladores vinculados al Madidi: Miedo, frustración y cólera por las amenazas de los incendios, inundaciones, contaminación, deforestación y tráfico de animales. También aparece el orgullo por el reconocimiento político a su capacidad de organización, y grandes expectativas en el desarrollo de iniciativas económicas a favor del equilibrio entre la naturaleza y sus culturas. El productor tacana Adalid Medina se muestra entusiasmado: “Tenemos muchas historias que contar y paisajes que proteger. Comprometámonos juntos a dar voz a esas historias y conservar la belleza del parque Madidi para las futuras generaciones”.Puede acceder libremente a la plataforma, es por aquí.

Nuestro corresponsal en Alemania, Sergio Correa, estuvo en una manifestación de Alternativa para Alemania (AfD) en la próspera ciudad de Dresde, donde ese partido de extrema derecha registra excelentes resultados en las encuestas para las elecciones europeas de este domingo 9 de junio. 'Las deportaciones dejan viviendas libres', se lee en uno de los carteles del evento. Dresde es una de las más bellas ciudades alemanas y, probablemente, la que tiene más futuro de todo el este de Alemania. Cuenta con 600.000 habitantes, su economía está en crecimiento y es una de las ciudades alemanas que tienen más visitantes en todo el país, cerca de dos millones de turistas anuales. Esa cifra crece cada temporada. En esta bella tarde soleada, se ve a los turistas por todos lados, admirando la ópera, las iglesias y los extraordinarios museos.Pero un par de cuadras más adelante un minibús atravesado en la peatonal marca el inicio de una demostración de Alternativa para Alemania (AfD). El minibús tiene a su costado un cartel con un mensaje de un cinismo escalofriante: "Las deportaciones dejan más viviendas libres".Ese partido de extrema derecha logra en esta ciudad una votación del 33 %, lo que lo convierte, de lejos, en la mayor fuerza política de la región. En el podio, pronunciando un discurso, está Maximilian Krah, el candidato de AfD que quiere ser reelecto en las elecciones europeas. (Nota del editor: Luego de la realización de este reportaje, el lider de la AfD, Maximilian Krah, debió suspender su campaña por sus recientes afirmaciones negacionistas sobre el régimen nazi."Pagamos para mantener las fronteras abiertas y, el año pasado, entraron más de un millón de inmigrantes al país. Ellos no tienen nada que hacer aquí. No sirven como trabajadores, terminan por abusar del sistema social. Son un millón de inmigrantes que se quedan en las grandes ciudades donde, a causa de los costos ecológicos, nadie quiere construir. Las familias jóvenes no consiguen viviendas. Queremos dejar en claro que todos los demás partidos están a favor del clima, de los derechos de los LGTB+, de la guerra, pero hay un solo partido que está por el bienestar, por la familia, por el pueblo y por la paz, es AfD".Pero uno de los miembros del equipo de Maximilian Krah en el parlamento europeo en Bruselas está siendo procesado bajo el cargo de ser un espía de China. Al mismo Krah se le acusa de tener contactos demasiado estrechos con Rusia.Leer tambiénVOX nace de un 'sentimiento de amenaza existencial' a la nación españolaUno de los puntos débiles de la extrema derecha en Alemania es la frecuente relación de sus miembros en casos de corrupción y de violencia. El último de ellos fue uno particularmente grave, el ataque a uno de los rivales de Krah al parlamento europeo, el candidato de los Verdes, Matthias Ecke, quien fue golpeado hace pocos días mientras colgaba sus carteles de propaganda en las calles de Dresden por cuatro hombres enmascarados de manera tan brutal que poco después debió ser operado en el hospital local.Epicentro de la extrema derecha alemanaDesde la caída del muro de Berlín, el territorio que ocupaba la ex RDA, la antigua Alemania del Este, también llamada Alemania comunista, se convirtió en el centro de grupos de extrema derecha venidos de toda Alemania. Desde entonces varios partidos extremistas han surgido, pero también desaparecido en el este alemán. Hay numerosas hipótesis sobre el paradójico auge de la extrema derecha y de partidos filo-nazis y filo-fascistas en los territorios que alguna vez aspiraron al comunismo.Uno de los ideólogos de Alternativa para Alemania AfD , Hans Cristoph Bernd, quien creció en la Alemania comunista y ahora está en el parlamento de Brandemburgo, cree que es una reacción de la población de los alemanes del este ante lo mismo."Los partidos políticos han convertido al Estado en un botín", sostiene Hans Cristoph Bernd. "Manejan el Estado como antes lo hizo el partido comunista en la ex República Democrática Alemana, la RDA. La República Federal Alemana adquiere progresivamente rasgos similares a los de la antigua RDA, entre otros, poner a la policía política, a los servicios secretos, a vigilar a partidos que han sido democráticamente elegidos. El otro punto es la falta de alternativas. En la ex RDA tampoco había alternativas al socialismo. Pero si Usted insiste en diferenciar entre izquierda y derecha, no llegará muy lejos porque AdF no es un partido de derecha. En el dilema nacional / global, estamos del lado nacional, mientras que todos los demás partidos están al lado de la globalización. El gran éxito de AfD en el este alemán radica en que aquí no crecimos con prejuicios contra el nacionalismo", concluye.Una de las primeras grandes organizaciones de extrema derecha de las últimas décadas se creó aquí en Dresden hace 10 años, se llama Pegida, abreviatura de Patriotas Europeos contra la islamización de Occidente. Es una organización islamófoba, xenófoba, nacionalista, racista, que organiza una marcha todos los lunes en Dresden. Los que viven desde hace un tiempo aquí se han acostumbrado, si bien algunos migrantes comienzan a sentir que la hostilidad hacia ellos es cada vez más directa.Leer tambiénVassogne, la cosecha del voto rural en Francia"Mi nombre es Armando Reyes, vengo de México. Vivo en Dresde desde hace 18 años. Siempre he vivido en la misma ciudad. Mi empresa se llama Pau Pau, es una manufactura de helados, tiene 12 años. Pienso que en esta parte de Alemania no es que haya aumentado (la extrema derecha), sino que se han declarado, es decir, ya no les da vergüenza decir que son personas que votarán por el AfD. Esto me parece bastante grave. La vergüenza se les ha ido yendo, la vergüenza se les ha ido diluyendo. Ya hay alguien que los representa y no tienen vergüenza de decirlo. AfD empezó a ser bastante popular, hay mucha mucha propaganda. Han ido creciendo bastante en las encuestas. Ahora mismo me parece que hay un 33% de personas que van a votar por la AfD".'¡Extranjeros fuera! ¡Vayanse a su casa!'El crecimiento de la extrema derecha ha tenido graves consecuencias para los inmigrantes, como para Armando y su familia."Mi hijo estaba con Vanesa, mi esposa, en el centro de Dresde. Ella estaba estacionando el coche y mi hijo se bajó para ver si había un lugar. Efectivamente lo encontró y se lo estaba guardando. Pero ella se demoró un par de segundos. Entre tanto, se acercó un coche que quería estacionarse en el mismo lugar. Entonces le gritó muy fuerte a mi hijo, le dijo que si no se quitaba lo iba a atropellar. El conductor no esperó y le echó el coche encima. Lo hizo de una manera muy agresiva, fue muy rápido. Mi hijo saltó. El hombre se bajó y empezó a gritarle a Vanesa y a él: '¡Extranjeros fuera! ¡Vayanse a su casa!' Mi hijo quedó en estado de shock, en pánico, mi esposa también. El hombre se puso a gritar en la calle que se fueran, gritaba cosas muy terribles. Esto ocurrió en el centro de la ciudad hacia las dos o tres de la tarde. Fue muy grave porque uno puede entender que haya gente racista en todo el mundo, esto no es un problema solamente en Alemania, es un fenómeno que está pasando en todo el mundo. Pero que la gente no se haya acercado… porque a esa hora había gente en la calle, pero nadie se acercó a Vanesa para preguntarle cómo estaba o a decirle, ‘Mira, no te preocupes, ¿te pasa algo?, podemos ayudarte'. Pero no fue así, nadie se acercó a preguntarle cómo estaba", apunta.Alternativa para Alemania podría haber desaparecido en el camino como otros partidos de extrema derecha alemana que le precedieron, pero lograron establecer una sólida estructura institucional. Además, hay dos hechos, o dos miedos, que multiplicaron sus votantes: los más de un millón de inmigrantes sirios llegados en 2015 y otro millón cien mil más de refugiados ucranianos, tras la invasión rusa a Ucrania. Al parecer, son dos de las principales razones para explicar el crecimiento de AfD. Pero se evocan otras razones.Leer tambiénLa fórmula de la extrema derecha para ganar en las elecciones europeas "Yo diría que hay tres razones fundamentales. La primera es una cuestión puramente material. Desde que empezó la invasión rusa de Ucrania, el aumento de los precios, la inflación, ha hecho que la clase asalariada alemana haya perdido mucha capacidad de compra y calidad de vida. Esto genera un descontento evidente entre las clases medias y trabajadoras”, dice Andreu Jerez, periodista independiente en Berlín, especialista en la extrema derecha alemana.La usura de los partidos en el poder sería otra de las razones. "La segunda cuestión es el mal desempeño del gobierno de coalición que tenemos, socio-demócratas, verdes y liberales, que no están haciéndolo bien y están comunicando peor. Entonces eso hace que AfD se pueda erigir como la principal propuesta opositora dado que además Die Linke, el partido post-comunista, está en vías de desaparición, con lo cual prácticamente le queda todo el espacio opositor junto con la CDU", agrega Andreu Jerez y concluye que la última razón podría ser "el miedo al futuro".AfD y la 'tormenta perfecta' "Estamos en un contexto muy volátil a nivel internacional. Alemania no escapa a ese contexto. La sensación que cunde entre la población alemana es que mira hacia el futuro y no lo ve con especial esperanza. Hace 30 años fue al revés con la caída del muro de Berlín y el 'Fin de la historia', toda esa historia que nos vendieron. Ahora, en cambio, miran hacia el futuro y no ven una perspectiva buena. Todo esto ha generado lo que podríamos llamar "la tormenta perfecta" y tiene al partido AfD en niveles de intención de voto inéditos desde que se fundó hace más de diez años. Es verdad que desde las últimas semanas ha bajado un poco la intención de voto para AfD por una serie de factores, pero sigue siendo un nivel de intenciones de voto muy alto, muy peligroso, para el sistema político y para la gobernabilidad del país".Ahora bien, ¿cuál es el atractivo para los alemanes para votar por la Alternativa para Alemania? Varias personas entrevistadas en Dresden y Berlín nos dijeron lo siguiente:"Es claro que, fuera de AFD, todos los demás partidos hacen la misma política, una política que nos perjudica a nosotros"."Antes votaba a los Verdes porque me interesa mucho la protección del medio ambiente, pero no puedo seguir votando por lo que proponen ahora"."AfD es el único partido de oposición que queda en Alemania". "La política se hace ahora de arriba hacia abajo, cuando debería funcionar, en cambio, de abajo hacia arriba. Votamos por la gente para que logre algo que les encargamos, pero lo que parece suceder es que recibimos desde arriba lo que nosotros debemos hacer".Alemania no quiere reconocerse como país de inmigración"Algo tiene que cambiar. Pagamos por la guerra en Ucrania, vienen los inmigrantes y tenemos que pagar por ellos, pagamos para todo y por todo, pero para nuestra gente no hay dinero". Varios estudios, incluidos algunos del Seguro Alemán de Rentas, muestran que Alemania necesita unos 500 mil migrantes por año para mantener el sistema de pensiones, ya que la tasa de nacimientos en el país es cada vez más baja y los alemanes viven cada vez más años. Alemania tiene además un gran déficit de trabajadores, pero al país le cuesta una enormidad reconocerse como un país de migrantes, concluye Andreu Jerez."Alemania no acaba de aceptar que es un país migratorio. La inmigración no es una cosa que empezó antes de ayer, sino hacia 1950, 1960. Ya hay una tercera o cuarta generación de inmigrantes en Alemania. Es un país que sin migración no tiene futuro porque la crisis demográfica obliga al país y a su modelo económico y social a depender de trabajadores extranjeros. Estas proyecciones no se están diciendo desde hace poco, sino que son proyecciones demográficas y de los economistas que datan de hace 20 años. Si a Alemania no llegan migrantes, el país no tiene futuro. Pero la paradoja es que el país, o una parte importante del país, no se reconoce en ese espejo, no reconoce que el futuro de Alemania depende de la migración. Cuando se ven migrantes, cuando se constata que el país ha cambiado de acento, de color, de olor, hay una parte de la población que no la acepta y no se siente reflejada e incluso lo rechaza”, dice Jerez. Nota del editor: Luego de la realización de este reportaje, el lider de la AfD, Maximilian Krah, debió suspender su campaña por sus recientes afirmaciones negacionistas sobre el régimen nazi.

Este domingo 2 de junio cerca de 100 millones de mexicanos irán a las urnas para elegir nuevo presidente. Por primera vez dos mujeres se enfrentan y aparecen como favoritas: Claudia Sheinbaum, candidata del Partido Morena, el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista (PV), y Xochitl Gálvez, candidata del Partido Acción Nacional (PAN), del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD). México se prepara para vivir un momento histórico. La campaña presidencial en México está en marcha. Su desenlace se conocerá el 2 de junio próximo. Claudia Sheinbaum, candidata del Partido Morena, el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista (PV), y Xóchitl Gálvez, candidata del Partido Acción Nacional (PAN), del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD) son las favoritas. Un tercer candidato, Jorge Álvarez Máynes, del Movimiento Ciudadano (MC), no parece disponer ni de la presencia ni del apoyo nacional que se requiere para ganar ese tipo de contienda.Aunque Sheinbaum y Gálvez representan dos proyectos abiertamente diferenciados, coinciden, declarativamente, en un objetivo común: “llevar a México por el sendero de la paz, la seguridad, la democracia y las libertades”, afirma la candidata de Morena; “recuperar la paz y la seguridad”, clama por su parte la candidata conservadora.Para muchos mexicanos llegó la hora de que una mujer gobierne el país. “Una mujer es menos corruptible”, asegura Carlos Zamarripa, un pensionado que habita en Saltillo, Coahuila, en el norte del país, que como casi todas las personas entrevistadas asegura votará el domingo 2 de junio. Para Laura Fuentes, estudiante de ingeniería en la ciudad de México, las cosas están claras, “llegó la hora que una mujer gobierne el país”.Xóchitl Gálvez ha montado una campaña agresiva, contestataria, basada en una frase fácil de asimilar “seré una candidata sin miedo”. La también senadora por el PAN no duda en pedir “un voto de castigo” contra su contrincante. Mayda Vacabaqueiros, profesora del departamento de comunicación de la Universidad Iberoamericana, una de las instituciones de educación superior más prestigiadas del país recuerda que Xóchitl Gálvez “tiene una historia política bastante larga”. Y es que Gálvez saltó al ring de la política por primera vez el año 2000, durante el gobierno del conservador Vicente Fox, cuando el PRI perdió la primera elección presidencial de su historia, tras más de 6 décadas de gobernar sucesivamente el país.Claudia Sheinbaum se forjó en las luchas y movilizaciones estudiantiles que reclamaban democracia, libertad y justicia al final del reinado priista. Por eso no duda en presentarse como “heredera de la democracia contra los fraudes electorales, por la democracia sindical, en las universidades”. No duda en acusar a Gálvez de haber sido beneficiaria, a través del PAN, de los fraudes electorales. La profesora Vacabaqueiros estima por su parte que uno de los principales desafíos de la hasta ahora favorita para ganar la elección presidencial será deshacerse “de la sombra del actual presidente López Obrador”.La seguridad, preocupación principal de los mexicanosMéxico atraviesa una profunda crisis de violencia criminal ligada mayoritariamente al narcotráfico que ha dejado un saldo de más de 150 mil muertos en los últimos años. Una crisis que se acompaña de otra tanto o más dramática, “la profunda crisis forense con más de 52 mil personas sin identificar en las fosas comunes o en los servicios forenses del país”, como reconoció Alejandro Encinas, ex subsecretario de Derechos Humanos. En ese contexto no sorprende que para la gran mayoría de los mexicanos la prioridad de prioridades sea el tema de la seguridad.Claudia Sheinbaum asegura que la inseguridad sólo podrá disminuir si se atacan dos frentes, “atender a los jóvenes que quedaron abandonados durante tantos años, asegurándoles derechos, y tacar la impunidad” Frente a ese flagelo social Xóchitl Gálvez propone “construir una prisión de muy alta seguridad y con tecnología de punta. Se les acabaron los privilegios a los delincuentes”.Feminicidios, cambio climático, economía,entre otros desafíosLa inseguridad y la violencia afectan en particular a las mujeres. En efecto, según diversas fuentes 10 mujeres son asesinadas cada día en el país. Valentina, especialista en historia del arte, estima que el hecho que una mujer gane la presidencia no cambiaría mucho la situación. “Eso viene de una educación académica y desde casa. Si eso no cambia los feminicidios no van a desaparecer. Son una continuación del sistema patriarcal”. Fabian, auditor, habitante de la ciudad de México estima que cualquiera de las dos que gane pueden combatirlos pues “ambas están informadas de ello y saben cómo tratarlo”.Los desafíos que deberá enfrentar la primera presidenta de México son enormes y variados. Cientos de miles de migrantes llegan cada año a México en camino hacia Estados Unidos, pero la negativa de Washington de permitirles el paso ha activado una crisis que puede desbordarse en cualquier momento, además que favorece la corrupción y el tráfico de personas.Otro gran reto, al igual que en el resto del mundo es el cambio climático. La diferencia es que esa problemática ha sido poco atendida en el país. Las concesiones mineras otorgadas antes de la llegada de López Obrador a la presidencia han supuesto en muchos casos crímenes de ecocidio a lo largo y ancho del país. Tanto o más importante, México sufre de manera acelerada de la falta de agua y sin un tratamiento de urgencia sus consecuencias sociales y económicas serán devastadoras.Por último, pero no al último, cabe mencionar la militarización del país. Una pesada herencia de los gobiernos panistas y priistas, llevada a un clímax por López Obrador, que será muy difícil revertir. Puertos, aeropuertos, vías férreas, etcétera están ahora bajo mando militar, con lo que eso implica para la democracia

De cara a las elecciones europeas en junio, seguimos explorando el fenómeno del auge de los nacionalismos en Europa. Nuestro enviado especial a España, Romain Lemaresquier, evoca el caso de VOX, partido de extrema derecha. ‘VOX nace de una suerte de sentimiento de amenaza existencial a la nación española relacionado con el independentismo catalán', dice José Antonio Sanahuja, especialista en la extrema derecha española. Por Romain Lemaresquier"Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo…".Estamos en Madrid, a unos metros de la sede del PSOE, el Partido Socialista español. Un centenar de personas está rezando, algunas con gafas negras, envueltas en banderas de España. Esta concentración tiene lugar todos los días desde hace más de seis meses. El organizador es José Andrés Calderón, de 25 años. Este joven nos explica que llevan "172 días rezando el Santo Rosario para la conversión de España y del mundo entero. Estamos viviendo un proceso de secularización muy grande, no solamente en España, sino en toda Europa. En Francia lo hemos visto recientemente con la constitucionalización del aborto. El aborto se ha convertido en derecho fundamental. Nosotros creemos que los católicos tenemos que salir a las calles para que el mensaje de Cristo vuelva a estar presente en la sociedad, en el pueblo".Esta es una reunión de "El Yunque", una secta de extrema derecha ultracatólica, que denuncia al gobierno español del socialista Pedro Sánchez, y su Ley de Amnistía para los líderes independentistas catalanes. Este movimiento, que sirve los intereses del partido español de extrema derecha VOX, ha infiltrado al Estado español. Sus miembros le rezan a la Virgen María pidiendo la salvación de España, pero 30 minutos después de recitar el Rosario, empiezan a insultar al gobierno en plena calle: "Pedro Sánchez, hijo de puta", "Pedro Sánchez, delincuente".Gema, una mujer elegante, madre de dos niños, estima que Pedro Sánchez no tiene legitimidad para gobernar: "Estamos en contra de la amnistía, en contra de este gobierno que lo que quiere es romper la unidad nacional. Este gobierno está llevando a la destrucción de nuestra nación solo por anclarse en el poder. Esta es la razón de nuestras protestas. Sánchez se está erigiendo en un político con actitudes totalmente dictatoriales".¿Y te hubiera gustado una coalición entre los dos partidos?, le preguntamos a esta simpatizante de VOX. "Pues sí, porque realmente es la única alternativa al día de hoy. Al fin y al cabo, la base social es la misma. VOX fue una escisión del originario Partido Popular. Luego ya ha ido generando su propia base. Ha ido teniendo como una especie de estructura un poco diferenciada del PP. Pero la base inicial, la base ideológica, es la misma, el votante es el mismo", sostiene.El Yunque ha infiltrado el poder judicial, el ejército, sectores económicos y educativos. Es una influencia adicional que permite a VOX y a los nostálgicos del franquismo infundir sus ideas. Este es el caso de Antonio Ruiz Hidalgo, un jubilado que manifiesta todos los días: "Yo he vivido en la dictadura. Ojalá volviera otro Franco". Según Antonio, el cambio podría llegar deprisa. "En cuanto nos quiten a este hijo de puta, seguro que entramos en la Moncloa".El Yunque y VOX han despertado las peores pesadillas de algunos españoles. Rafael es un elector socialista de 68 años con quien hemos hablado antes de que empiece esta concentración: "Nos esperan unos años de oscuridad. Estamos en una película que se titula 'El regreso de la momia'. Sí, vuelve la momia. La momia es el fascismo. Esa oportunidad no la van a perder", asegura.VOX, un partido ligado a la amenaza independentistaFormado en 2014, VOX, en sus 10 años de existencia, se ha posicionado como una alternativa al Partido Popular para los votantes que buscan valores más conservadores. Estamos en un café del centro de Madrid con el politólogo y gran especialista de la extrema derecha española y latinoamericana José Antonio Sanahuja:"En una perspectiva histórica, VOX nace de una tradición de derecha radical en España que viene de los años 30, antes de la guerra civil, que atraviesa el franquismo, y que después ha estado presente dentro del Partido Popular. Ahora bien, lo que desencadena el nacimiento de VOX es una suerte de sentimiento de amenaza existencial a la nación española que tiene que ver con el independentismo catalán. En otros países de Europa, el tema migratorio ha sido un factor clave para entender el origen y el desarrollo de las extremas derechas. En España, en cambio, aunque eso ha sido importante, el factor decisivo ha sido el temor a que pudiera haber una secesión de una de las comunidades autónomas", precisa.VOX, que fue formado hace 10 años, empezó a ganar peso en el 2018 después de que los independentistas catalanes intentaron organizar un referéndum de secesión en 2017. Dos años más tarde, VOX obtiene 24 diputados en las Cortes, con el 10% de los votos en las elecciones generales y también 3 diputados en las elecciones europeas. A finales del 2019, VOX siguió subiendo en las nuevas elecciones generales, esta vez obtuvo 59 diputados en las Cortes, con más del 15% de los votos, gracias a un discurso cada vez más reaccionario. ¿Es también un discurso franquista? Planteamos esta pregunta a José Antonio Sanahuja."Sobre este punto tienen una posición relativamente ambigua, pero yo creo que se puede decir con claridad que son netamente franquistas; no lo son en su cultura política, pero sí lo son en la reivindicación de la dictadura, en particular asumiendo este revisionismo histórico de la derecha española en el que la dictadura, la sublevación militar de julio del 36, fue una suerte de mal menor ante una supuesta revolución comunista que estaba produciéndose", subraya.'Me asusta más el PP que VOX'VOX no es el único partido que tiene esta visión. El Partido Popular comparte el mismo discurso. Estos dos partidos son cada vez más similares en sus programas como explica Javier Doz, sindicalista de las Comisiones Obreras que nos encontramos en los desfiles del 1° de Mayo en la Gran Vía de Madrid. Doz dice tenerle más miedo al Partido Popular que a VOX."El Partido Popular está derivando hacia la extrema derecha, está cogiendo parte de sus contenidos ideológicos, de sus propuestas y de su forma de hacer política destructiva", dice.¿Al punto de representar un peligro para la democracia española?, le preguntamos."Yo creo que sí. Estamos viendo recientemente los niveles de polarización extrema, de utilización sistemática del insulto, la calumnia, el papel nefasto de una parte de la prensa digital en la difusión de mentiras, bulos y calumnias".En el mes de abril, los españoles han podido ver el nivel de polarización en su país cuando Pedro Sánchez anunció tomarse un tiempo de reflexión de 5 días para decidir si seguía al frente del gobierno o si lo dejaba.Polarización extrema El jefe del gobierno tomó esta iniciativa después de que Manos Limpias, una organización vinculada a VOX, denunciara ante la justicia a la esposa de Pedro Sánchez por tráfico de influencias y corrupción, aunque sea con pruebas falsas.Un intento de desestabilizar al gobierno que no es solo obra de VOX, sino también del Partido Popular, que ya no duda en formar alianzas locales con la extrema derecha: "Se está pactando en todas las comunidades autónomas, excepto en la de Madrid, que el Partido Popular ha conseguido la mayoría absoluta y las consecuencias de ese pacto están siendo desde vergonzosas prohibiciones de actos culturales y obras teatrales hasta revisión de todas las normas que afectan a la discriminación de la mujer o a la memoria histórica, es decir, están recogiendo aspectos culturales que son los que interesan a VOX para hacerse notar, que tiene impronta en su forma de gobernar y esto es muy grave", concluye Javier Doz.Joven y elector de VOX, ¿por qué? Después de las elecciones municipales y regionales del 2023, VOX ha entrado a formar parte de varios gobiernos locales gracias a alianzas con el Partido Popular. La extrema derecha dirige también ahora a una treintena de municipios. Estos pactos entre VOX y los conservadores asustan a ciertos electores en el marco de las elecciones europeas. Héctor, joven votante de 18 años: "Sí, tengo preocupación por lo que pueda pasar en las elecciones del 7 de junio. Úrsula von der Leyen dijo que, de cara a conformar una nueva Comisión Europea, tras esas elecciones, que si daba la suma de los partidos de derecha y de ultraderecha, pues que iban a tener que llegar a un punto de entendimiento. Me parece que eso es más probable y más viable que un acuerdo entre partidos de derecha y de izquierda, lo que yo estimo que sería lo mejor".Muchos jóvenes comparten los temores de Héctor y no entienden cómo otros jóvenes de su edad pueden votar por VOX. Por ejemplo, Ángela, de escasos 21 años, admite que ya ha metido dos veces una papeleta de VOX en la urna: "Yo antes, a lo mejor me podía inclinar un poco más por el PP, pero porque no conocía a VOX. Cuanto empecé a leer su programa, me di cuenta de que estaba de acuerdo con ellos no solo sobre el rechazo al aborto y la eutanasia, sino sobre todo el tema de las mujeres. El feminismo de hoy no me representa, no estoy de acuerdo con la manera como se está llevando ahora el tema de la violencia machista. Y por supuesto, estoy de acuerdo con el tema de que pretenden bajar impuestos, que no solo luchan por los empresarios, sino también por la clase obrera", sostiene.¿Es VOX un partido "nacionalista", "soberanista", "neoliberal", "islamófobo", "anti-feminista"? Ángela no está de acuerdo con esos calificativos, al contrario de lo que piensa Miquel Ramos, periodista de investigación que lleva 25 años trabajando en el tema de la extrema derecha en España."VOX es un partido de extrema derecha, revisionista, xenófobo, islamófobo, sobre todo, supremacista, autoritario, ultra-conservador en lo moral y ultra-liberal en lo económico", dice Miquel Ramos, con quien nos reunimos no muy lejos del centro de Madrid.Informar sobre este tema se ha vuelto muy complicado para Ramos. "En el tema de los medios, VOX ha decidido elegir cuándo y con quién habla. Obviamente tienen una serie de medios afines con los que saben que pueden contar para difundir su marco, difundir su mensaje, y consideran al resto de medios de comunicación como enemigos, como activistas contra ellos".Estas dificultades las descubrimos nosotros mismos cuando estuvimos preparando este reportaje para RFI. VOX rechazó todas nuestras peticiones de entrevistas o las canceló en el último momento.VOX y Reagrupación Nacional, una misma lógica Miquel Ramos estima que VOX está en la misma lógica que la Reagrupación Nacional, el partido de Marine Le Pen en Francia o Los Republicanos en Estados Unidos."Lo que hace VOX en un momento a nivel global, donde las ideas de la extrema derecha están empezando a colonizar el sentido común de una gran parte de la gente y del debate público, donde esta batalla cultural contra los derechos humanos que está emprendiendo la extrema derecha está a la orden del día también en España. Por lo tanto, VOX lo que hace es coger esta bandera y es reproducir los mismos discursos que hace Marine Le Pen en Francia, que hace AFD en Alemania, Donald Trump en Estados Unidos, Bolsonaro en Brasil. Y de alguna manera, VOX representa la imagen española de esta guerra contra los derechos y contra la democracia que se está dando en otros países", afirma.VOX quiere ahora capitalizar y seguir atrayendo a los electores cada vez más alejados de los partidos tradicionales, aunque el giro a la derecha emprendido por el Partido Popular parece tranquilizar a los más conservadores. Por ello, esperan con cierta impaciencia los resultados de las elecciones europeas, aunque Europa no sea la prioridad del partido. "VOX, como el resto de extremas derechas, creo que han dejado de ser eurófobos en el sentido de beligerantes contra la Unión Europea, más allá de la retórica. ¿Por qué? Pues porque están a punto de conseguir una gran representación en la Unión Europea. Van a poder utilizar la financiación y las estructuras que les brinda la Unión Europea para aplicar su agenda y sus políticas pueden utilizar la retórica anti-europeísta para su clientela. Pero en el fondo van a aprovechar todos los recursos que la Unión Europea les dé para implementar su agenda y para alimentar también a sus grupos, fundaciones y cargos que viven de esto", piensa Miquel Ramos.La campaña europea va a empezar dentro de poco en España. Y VOX, como los demás partidos del grupo FR, del que forma parte en el Parlamento Europeo, el grupo de los conservadores y reformistas europeos, es muy consciente de que este año la extrema derecha puede convertirse en una fuerza con la que habrá que contar en la Unión Europea, y que la futura Comisión se verá obligada a tenderle la mano. Sin embargo, a diferencia de otros partidos de grupo, como Fratteli d'Italia, el partido de Giogia Meloni, o el Fidesz, el partido del presidente húngaro Viktor Orban, VOX no goza aún del mismo nivel de apoyo popular, aunque en 10 años supo convertirse en la tercera fuerza política del país.

Del 6 al 9 de junio los europeos van a votar para renovar diputados en el Parlamento del bloque. En un contexto de aumento de los nacionalismos, todas las encuestas anticipan un crecimiento de la extrema derecha. RFI analiza la evolución en los últimos años de la participación de esos partidos en las instituciones europeas. “Amamos Europa, solamente odiamos a la Unión Europea”, con estas palabras se expresaba Nigel Farage, en su último discurso en el Parlamento Europeo en enero de 2020 momentos antes de que el Reino Unido abandonara la Unión Europea. “No queremos a la Comisión Europea, no queremos al tribunal de Justicia, amamos Europa, pero odiamos a la Unión Europea”.Se puede decir que con él todo empezó a cambiar. El eurodiputado británico llegó a la Eurocámara en 1999, con su partido, el UKIP, que defendía la salida de Reino Unido de la Unión Europea. Aunque por entonces no se le llamaba extrema derecha, si no simplemente, euroescéptico.Pero su retórica se fue dirigiendo cada vez más a la derecha, con un discurso antimigración que acabó copando la campaña del Brexit. Durante 20 años cargó contra la Unión Europea, con un discurso fácil, antistablishment, casi teatral. Farage se adelantó a lo que más tarde fue sinónimo de Trumpista.Antonio López-Istúriz, veterano eurodiputado del Partido Popular Europeo, principal grupo de la Eurocámara, analiza que su experiencia con la extrema derecha y los euroscépticos se da solamente al inicio: “Son fuerzas que al principio de la legislatura vienen fogosas, con grandes energías de cambiar Europa y al final pues no lo consiguen porque la mayoría, son populistas partidarios del escándalo. Y aquí no lo obtienen, entonces, acaban aburriendo y al segundo año, pues se agotan y pasan totalmente desapercibidos… Qué es lo que ha pasado también en esta legislatura”, agregó.La extrema derecha en la Unión EuropeaLa extrema derecha empezó a tener representación en los años 80, con el francés Jean-Marie le Pen. Pero Farage hizo ruido y rompió el tablero con una estrategia que pocos se tomaban en serio, al final acabó por poner entre la espada y la pared al entonces Primer Ministro británico David Cameron, que convocó un referéndum sobre la permanencia de Reino Unido en la Unión Europea. Y nada fue como previsto.El voto se celebró el 23 de junio de 2016 y el 52% de los británicos pidió salir del club comunitario. Cuatro años más tarde, Reino Unido abandonó la Unión Europea. En enero de 2020, la gran mayoría de eurodiputados, excepto aquellos que representaban a la extrema derecha, cantaron, a modo de despedida, la canción escocesa Auld Lang Syne en el Parlamento Europeo en Bruselas.Este fue uno de los momentos más emotivos de la historia del Parlamento y que marcó la legislatura que se acaba de cerrar.Pero después del Brexit, y a pesar de que se habló mucho del Nexit, Polexit, Frexit…las salidas de Países Bajos, Polonia y Francia de la Unión Europea, ya nadie habla de ello. La extrema derecha ha cambiado de estrategia. Y ahora quieren estar dentro de la Unión Europea y cuestionarla desde dentro. Así lo explica, Sophia Russack, analista e investigadora del Centro Europeo de Estudios Políticos: “Incluso en aquellos países en que este tipo de partidos son los primeros según las encuestas, como en Francia o en Países Bajos, en estos países la gente tampoco quiere salir de la Unión Europea. Esto cambió a raíz del Brexit, claro. Creo que la gente se dio cuenta de que el Brexit no fue el éxito que se esperaba, y esto fue una señal de alarma para otros países. También debido a las múltiples crisis, de naturaleza geopolítica, en los últimos años ha llevado a la gente a sentir que quizás quieren otro tipo de Unión Europea, pero definitivamente no quiere estar fuera de ella” indicó RussackLa estrategia parece funcionar. Las encuestas auguran un aumento notable de estas fuerzas en las próximas elecciones europeas del 9 de junio.Actualmente, la extrema derecha está representada en dos grupos: Los Conservadores y Reformistas Europeos, una amalgama de partidos donde está Los Hermanos de Italia, de Georgia Meloni; o el partido español de Vox. El otro, es Identidad y Democracia, del que forma parte el Reagrupamiento Nacional francés o la Lega, de Italia.Según una encuesta del portal europeo Euractiv, los dos grupos sumarían más de 160 asientos, llevándolos a superar al grupo de los liberales y verdes. Un récord absoluto. Aunque según Russack, es difícil que estos grupos se unan debido a sus diferencias:“Cada vez, antes de las elecciones al Parlamento, especulamos sobre si es posible que la extrema derecha se una en un solo grupo: Y no. Es absolutamente imposible. No los veo conformando un solo gran grupo. Y uno de los puntos principales, es la cuestión de Rusia y la guerra en Ucrania. En el grupo de los Conservadores están muy a favor de Ucrania y muy contra Rusia, y esto es justo al revés en el grupo de Identidad y Democracia. Y eso es una importante línea de división” señaló Russack.Aún así, prometen hacer cambios, como en migración o en derechos de las mujeres.El líder del partido Vox en la Eurocámara y una de las caras más visibles del partido, Jorge Buxadé señala que hay que llamar al sentido común: "Ese debate alocado sobre el fanatismo climático y el pacto verde. Yo creo que hay que poner un poco de sentido común. El pacto verde se ha convertido en un plan de despidos masivo. Hoy mismo acabamos de aprobar ayudas a empresas de Alemania y Dinamarca que están obligadas a hacer expedientes de regulación de empleo y despidos masivos de sus trabajadores, como consecuencia de estas políticas, hay que poner sentido común, tenemos que reforzar la industria europea, tenemos que reforzar por supuesto al sector agrario y ganadero en toda Europa. Y eso solo lo hacemos desde el sentido común, desde las políticas realistas y eso es lo que nosotros queremos representar". ¿Y qué puede pasar en la próxima legislatura?Sophia Russack asegura que “la extrema derecha no va a bloquear las legislaciones, la extrema derecha no va a poner sobre la mesa legislaciones de su ideología, porque para eso necesitará un 50% de apoyo. Pero es posible que el Partido Popular Europeo sí mire más hacia su derecha. Quizás no con todos los de Identidad y Democracia, pero puede que sí con una parte de los liberales, para empujar hacia una agenda más conservadora”.En el último pleno antes de las elecciones, en el Parlamento Europeo en Estrasburgo se dieron largas sesiones de votaciones. No hubo margen para las despedidas, otros se preguntan cómo será la futura composición de la Eurocámara. ¿Será la extrema derecha lo suficientemente fuerte como para hacer cambiar al Parlamento radicalmente? Diana Riba, eurodiputada del grupo de los Verdes, cree que es momento de posicionarse y que hay que apostar por el cordón sanitario, es decir, aislarlos en la toma de decisiones:“Si se les da el poder para votar, se nos acaban los derechos sociales"“Si se les da el poder para votar, se nos acaban los derechos sociales, se nos acaban los derechos que tenemos, los derechos no están garantizados en Europa, hemos visto la historia. Cuando la extrema derecha gana los derechos quedan a un lado, no están garantizados. Yo creo que es mejor hacer un cordón sanitario que darles el poder y la voz” aseguró Riba.La unión de pupulares y socialistas en el Parlamento EuropeoDesde que el Parlamento Europeo echara a andar tal y como hoy lo conocemos, en 1979, populares y socialistas siempre han mantenido de facto una unión que les ha permitido sacar adelante las leyes. Dos partidos, al fin y al cabo, europeístas. A esta mayoría, se sumaron los liberales y, casi siempre el grupo de Los Verdes. Soraya Rodriguez, eurodiputada del grupo liberal, Renovar Europa, insiste en el papel que ha ejercido su grupo y por qué se han podido sacar adelante ciertas políticas: “Creo que el número enorme de textos legislativos que hemos aprobado, es la prueba de que un tercer grupo en la Cámara de un grupo de demócratas europeístas convencidos es muy importante”.Pero esto podría cambiar. La extrema derecha confía en atraer a los populares a su terreno, especialmente en temas donde puedan converger, como la lucha contra las políticas climáticas, así lo confía Jorge Buxadé: “Todos los partidos del grupo de conservadores y reformistas europeos vamos a crecer y vamos a crecer, esperamos que lo suficiente, como para dar un vuelco aquí en este parlamento y obligar al Partido Popular Europeo a que deje de mirar siempre a su izquierda y mire un poquito a la derecha y al sentido común, que es lo que nosotros queremos representar en España con vox y en el resto de países europeos”. Durante esta legislatura no ha sido habitual, pero sí ha ocurrido que populares y extrema derecha se unieran. Se produjo en la votación de la Ley de Restauración de la Naturaleza. Una nueva normativa que pretende regenerar los ecosistemas europeos. Para estos grupos, la ley afectaría a los agricultores.La influencia de los agricultores en las elecciones europeas La extrema derecha ha sabido capitalizar gran parte del descontento de los agricultores, que se han manifestado desde principios de año, en varios países europeos, a pocos meses de las elecciones al Parlamento Europeo. Durante este tiempo, los populares y los grupos de extrema derecha han intentado hacerse con un discurso cada vez más contrario a las políticas verdes, que consideran que han ido demasiado lejos.Al calor de estas protestas, Ursula von der Leyen, candidata a volver a presidir la Comisión Europea, y en medio de las tensiones con su propio partido por la apuesta a políticas climáticas, ahora no descarta unirse con estas fuerzas políticas, pues indicó que “va a depender mucho de cuál va a ser la composición del Parlamento y quién está en cada uno de los grupos”.¿Qué se esconde tras el aumento de la extrema derecha?Las clases más desfavorecidas que, históricamente, han votado a la izquierda se han sentido abandonadas, cambiando su voto hacia los extremos. El norte de Francia se ha convertido en un feudo de la extrema derecha. En España, zonas del sur, han visto un incremento notable del apoyo a esta ideología. Un discurso populista y atractivo, con soluciones simples ante un mundo complejo. Así lo resume Sophia Russack: “La cuestión de la migración, por supuesto, es uno de los puntos clave. Por ejemplo, en Alemania, AFD nació a raíz de la crisis del euro, liderado por profesores, fue un partido al inicio fundado por intelectuales. Bajó por completo después de la crisis del euro, pero sin el tema de la migración, ahora el partido estaría muerto. La crisis de refugiados fue la chispa que acabó por incendiarlo todo, e incrementó el apoyo a este y a otros partidos alrededor. En relación a esto, no solo se trata de la migración, también es el miedo. El miedo a perder cierto estatus”.Por su parte, López-Istúriz cree que algunos errores durante esta legislatura han llevado a una parte del electorado a sentirse identificados con estas fuerzas:"El mundo agrícula exige un cambio""Yo creo que después también de una temporada donde la izquierda a través de Renew de gran parte de Review de los liberales, ha estado también manejando un poquito unos temarios que al final yo creo que han provocado que la gente pueda votar otras opciones. Yo creo que, por ejemplo, en el pacto verde hemos ido tan lejos que al final el mundo agrícola, los ganaderos, pescadores, en estos momentos exigen de nosotros un cambio", señaló López-Istúriz.Los eurodiputados de estos partidos han hecho ruido en la Eurocámara, pero poco más. Algunos como el francés Jordan Bardella, de Reagrupamiento Nacional, se ha convertido en una figura muy popular en las redes sociales, pero en 5 años solo ha publicado un informe legislativo.Sophia Russack cree que hay distinciones en los 2 grupos, mientras ECR ha destacado por llevar a cabo más legislaciones, Identidad y Democracia apenas ha destacado por ningún trabajo en el Parlamento:“Al analizar el trabajo dentro de los Conservadores y Reformistas en el Parlamento, son percibidos como eurodiputados que hacen un buen trabajo parlamentario; mientras que los de Identidad y Democracia, aunque es verdad que se les excluye mucho, aun pudiendo hacer algo, como trabajar en legislaciones o votar, muchas veces no aparecen ni siquiera en las votaciones, su modo de trabajar es disruptivo”.En su campaña para animar a los votantes, el Parlamento Europeo apela a las conciencias de los ciudadanos: “Si no votas tú, el resto decidirá por ti, Vive la democracia” Recuerda una abuela una francesa sobreviviente del Holocausto, a su nieto. Varios testimonios reales recuerdan en este anuncio que la democracia es algo que no se debe dar por sentado.El partido Ley y Justicia polaco o Fidesz en Hungría han tenido choques abiertos con las instituciones europeas por el retroceso al Estado de Derecho cuando han estado al frente de los gobiernos. También en Eslovenia o en Eslovaquia. En Italia, se permite financiar a grupos contra el aborto con fondos europeos y la televisión pública advierte del control político. De momento, no ha habido reprimenda de Bruselas.¿Se acomodará la Unión Europea a una nueva realidad?Las encuestas dan por seguro que un tercio de los votantes europeos optará por fuerzas de extrema derecha. Por primera vez, el Parlamento Europeo tal y como se conoce actualmente podría tener una composición distinta.El 9 de junio Europa estará pendiente de lo que ocurra en las elecciones. Hace 5 años también se vaticinaba un incremento de las fuerzas extremas que no se cumplió, pero el mundo… ha cambiado mucho en estos 5 años.

México se prepara para vivir el momento inédito de contar con una mujer en la presidencia. El 2 de junio, unos cien millones de personas irán a las urnas con dos claras favoritas en sus mentes: Claudia Sheinbaum, candidata del oficialista Partido Morena, el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista (PV), y Xóchitl Gálvez, quien encabeza una coalición opositora entre el Partido Acción Nacional (PAN), el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD). La lucha contra la violencia del narcotráfico y de género, entre las prioridades de ambas. La campaña presidencial en México está en marcha. Su desenlace se conocerá el 2 de junio próximo. Claudia Sheinbaum, candidata del Partido Morena, el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista (PV), y Xóchitl Gálvez, candidata del Partido Acción Nacional (PAN), del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD) son las favoritas. Un tercer candidato, Jorge Álvarez Máynes, del Movimiento Ciudadano (MC), no parece disponer ni de la presencia ni del apoyo nacional que se requiere para ganar ese tipo de contienda.“Llegó la hora que una mujer gobierne el país”Aunque Sheinbaum y Gálvez representan dos proyectos abiertamente diferenciados, coinciden, declarativamente, en un objetivo común: “llevar a México por el sendero de la paz, la seguridad, la democracia y las libertades”, afirma la candidata de Morena; “recuperar la paz y la seguridad”, clama por su parte la candidata conservadora.Para muchos mexicanos llegó la hora de que una mujer gobierne el país. “Una mujer es menos corruptible”, asegura Carlos Zamarripa, un pensionado que habita en Saltillo, Coahuila, en el norte del país, que como casi todas las personas entrevistadas asegura votará el domingo 2 de junio. Para Laura Fuentes, estudiante de ingeniería en la ciudad de México, las cosas están claras, “llegó la hora que una mujer gobierne el país”. Xóchitl Gálvez ha montado una campaña agresiva, contestataria, basada en una frase fácil de asimilar “seré una candidata sin miedo”. La también senadora por el PAN no duda en pedir “un voto de castigo” contra su contrincante. Mayda Vacabaqueiros, profesora del departamento de comunicación de la Universidad Iberoamericana, una de las instituciones de educación superior más prestigiadas del país recuerda que Xóchitl Gálvez “tiene una historia política bastante larga”. Y es que Gálvez saltó al ring de la política por primera vez el año 2000, durante el gobierno del conservador Vicente Fox, cuando el PRI perdió la primera elección presidencial de su historia, tras más de 6 décadas de gobernar sucesivamente el país.Claudia Sheinbaum se forjó en las luchas y movilizaciones estudiantiles que reclamaban democracia, libertad y justicia al final del reinado priista. Por eso no duda en presentarse como “heredera de la democracia contra los fraudes electorales, por la democracia sindical, en las universidades”. No duda en acusar a Gálvez de haber sido beneficiaria, a través del PAN, de los fraudes electorales. La profesora Vacabaqueiros estima por su parte que uno de los principales desafíos de la hasta ahora favorita para ganar la elección presidencial será deshacerse “de la sombra del actual presidente López Obrador”.La seguridad, preocupación principal de los mexicanosMéxico atraviesa una profunda crisis de violencia criminal ligada mayoritariamente al narcotráfico que ha dejado un saldo de más de 150 mil muertos en los últimos años. Una crisis que se acompaña de otra tanto o más dramática, “la profunda crisis forense con más de 52 mil personas sin identificar en las fosas comunes o en los servicios forenses del país”, como reconoció Alejandro Encinas, ex subsecretario de Derechos Humanos. En ese contexto no sorprende que para la gran mayoría de los mexicanos la prioridad de prioridades sea el tema de la seguridad.Claudia Sheinbaum asegura que la inseguridad sólo podrá disminuir si se atacan dos frentes, “atender a los jóvenes que quedaron abandonados durante tantos años, asegurándoles derechos, y tacar la impunidad” Frente a ese flagelo social Xóchitl Gálvez propone “construir una prisión de muy alta seguridad y con tecnología de punta. Se les acabaron los privilegios a los delincuentes”.Feminicidios, cambio climático, economía,entre otros desafíosLa inseguridad y la violencia afectan en particular a las mujeres. En efecto, según diversas fuentes 10 mujeres son asesinadas cada día en el país. Valentina, especialista en historia del arte, estima que el hecho que una mujer gane la presidencia no cambiaría mucho la situación. “Eso viene de una educación académica y desde casa. Si eso no cambia los feminicidios no van a desaparecer. Son una continuación del sistema patriarcal”. Fabian, auditor, habitante de la ciudad de México estima que cualquiera de las dos que gane pueden combatirlos pues “ambas están informadas de ello y saben cómo tratarlo”.Los desafíos que deberá enfrentar la primera presidenta de México son enormes y variados. Cientos de miles de migrantes llegan cada año a México en camino hacia Estados Unidos, pero la negativa de Washington de permitirles el paso ha activado una crisis que puede desbordarse en cualquier momento, además que favorece la corrupción y el tráfico de personas.Otro gran reto, al igual que en el resto del mundo es el cambio climático. La diferencia es que esa problemática ha sido poco atendida en el país. Las concesiones mineras otorgadas antes de la llegada de López Obrador a la presidencia han supuesto en muchos casos crímenes de ecocidio a lo largo y ancho del país. Tanto o más importante, México sufre de manera acelerada de la falta de agua y sin un tratamiento de urgencia sus consecuencias sociales y económicas serán devastadoras.Por último, pero no al último, cabe mencionar la militarización del país. Una pesada herencia de los gobiernos panistas y priistas, llevada a un clímax por López Obrador, que será muy difícil revertir. Puertos, aeropuertos, vías férreas, etcétera están ahora bajo mando militar, con lo que eso implica para la democracia

El gran reportaje de hoy nos lleva a Colombia, primer país productor de cocaína del mundo porque cultiva la hoja de coca, la base de producción de esta droga. Sin embargo, en los últimos años el tráfico de cocaína se ha visto obstaculizado por la llegada de drogas sintéticas. Las autoridades hacen sonar las alarmas porque los pacientes con problemas relacionados con el consumo de drogas sintéticas se multiplican. Una de ellas está muy de moda, se trata del Tusi. Sábado por la noche en Medellín. La fiesta está en pleno apogeo. En el parque Lleras, en el sur de la ciudad, la música resuena en cada esquina. En este barrio, llamado “Poblado”, bares, discotecas, restaurantes y hoteles acogen a los juerguistas todo el año. Es el barrio más turístico y animado de Medellín.Como todos los habitantes de Medellín, Sebastián González viene a menudo a este barrio. “Este es el punto donde se vende más droga de la ciudad por el alto tráfico de turistas extranjeros que vienen en busca de drogas y prostitución. Últimamente ha crecido mucho el consumo de lo que se llama cocaína rosa o Tusi. Hay vendedores ambulantes que ofrecen cigarrillos y también droga y hay puntos identificados dentro de la zona en donde puedes encontrar estos expendedores. En las ciudades colombianas estos puntos se identifican porque cuelgan un par de zapatos del cableado de la energía”, explica.La droga Tusi está tan de moda que se encuentra afuera de los lugares de fiesta. Se consume en los hogares. Miguel Guerra lo probó hace unos meses en su casa. Su nombre fue cambiado para garantizar su seguridad. Una noche, este treintañero, administrador de empresa, decidió dejarse tentar por el polvo rosado. “Creo que tienes sientes un poquito como de euforia y de felicidad. Hay una descarga grande de dopamina. Te sientes contento y feliz con la vida”, dice este consumidor.El Tusi o tusibi o cocaína rosada es una sustancia psicoactiva derivada de una preparación rudimentaria de componentes tales como ketamina, éxtasis, y cafeína. Los narcotraficantes le agregan un colorante para hacer un polvo rosado.Esta droga es cara. Los precios varían entre 70.000 y 200.000 pesos, es decir, entre 16 y 46 euros por gramo. A modo de comparación, un gramo de cocaína cuesta 20.000 pesos, es decir, unos 4,60 euros. El Tusi es una droga reservada a las personas con buenos ingresos. Pero su versión mezclada con otras drogas ayuda a bajar los precios. De este modo, se pone a disposición de un mayor número de cliente de todas las categorías sociales.Producción en laboratorios caserosLa producción de esta droga sintética se hace de manera artesanal y en el hogar. En un barrio popular de Medellín, encaramado en las montañas, y de difícil acceso, un grupo de jóvenes ha montado su laboratorio de producción de Tusi. Preparan el polvo rosado que van a vender esa misma noche.No pudimos entrar en la casa ni entrevistar a los vendedores que se mostraron muy desconfiados. Solo un fotógrafo profesional logró convencerlos. Pudo tomar algunas fotos de la mercancía. Juan David Muñoz nos cuenta lo que vio. Para protegerlo, su nombre fue cambiado, al igual que su voz.“Ellos intuyen, tienen mucho conocimiento porque saben cómo mezclar. Dicen, tengo que mezclar esta cantidad de LSD, ketamina y unas pastillas de éxtasis que tratan y dicen que compran a Holanda, pero obviamente se la compran a un tercero, que las trae desde allá. Tienen su receta. Cada uno tiene su forma de prepararlo, venden y compran recetas también para poder empezar. No necesitas saber mucho de química ni tener como productos muy específicos para hacerlo, necesitas algo muy sencillo que es un microondas y un mortero”, explica el fotógrafo.El consumo de tusi puede provocar infartos, según los doctores Desde hace varios meses, los hospitales del país y los centros toxicológicos alertan sobre el aumento del número de pacientes con complicaciones relacionadas con el consumo de Tusi. El Dr. Jorge Alonso Marín, toxicólogo de la clínica Soma de Medellín, confirma este aumento.“Es un fenómeno que ha ido aumentando de forma progresiva en los últimos tres años. Antes recibíamos a un paciente que consumía Tusi una vez a la semana. En la actualidad estamos recibiendo a un paciente por tusi casi diario. Puede tener una manifestación anfetamínica donde el paciente va a estar con la presión arterial elevada, con la frecuencia cardíaca elevada, donde va a estar, con las pupilas muy dilatadas, muy agitado, pálido. Pero adicional a eso es riesgo es sufrir un infarto. También se pueden tener alucinaciones, ruptura de las fibras musculares, una falla renal o hepatitis aguda”, afirma el doctor.El aumento del número de pacientes con problemas de salud relacionados con el consumo de Tusi también es visible fuera de Medellín. Cerca de la capital, Bogotá, un centro de desintoxicación recibe cada vez más pacientes dependientes de Tusi.El centro de rehabilitación se llama Narconon. Se encuentra a una hora en carro de la capital, en una casa de campo. Jhon Jerez ha trabajado allí durante 20 años. “Casi todas las personas que han venido por el consumo de tusi también han consumido otras drogas. Respecto a lo que es el tratamiento con el Tusi, sí es un poco más complejo. Es más duro que las drogas callejeras, como lo era la cocaína, la marihuana, porque el tusi es una combinación de varias sustancias, entonces la sensación de abstinencia es más fuerte”, explica Jerez.Tusi, un cóctel muy adictivo El centro recibe a 10 pacientes por tratamiento de cuatro a seis meses. Más de 400 personas han completado el programa de desintoxicación de Narconon. Luis Miguel Zapata es uno de los pacientes del centro. Cambiamos su nombre para garantizar su anonimato. “Yo he consumido marihuana, alcohol y tusi, fue en los tiempos cuando está en la universidad. La probé por curiosidad. Cuando la consumes se altera totalmente la realidad. Sientes relajación, euforia, puedes sentir la música de una manera diferente. La parte visual también cambia bastante y todo se te pone como como si estuviera como lento”, afirma.Pero después de algunas noches con amigos, Luis Miguel comienza a sentir que se está enganchado, siente que le falta. Se vuelve adicto al Tusi. Explica que varias veces intentó dejar de consumir. “Quería cambiar mi estilo de vida. Entonces me encontraba con un entorno que siempre me llevaba a estar consumiendo y sentía que no tenía la fuerza de voluntad para dejar de consumir, el Tusi es una droga muy adictiva, que es muy recurrente en ciertos círculos sociales, está de moda, se vuelve como una adicción muy constante”, añade. Desde hace diez años, este cóctel de sustancias está presente en todo el país. Según los datos del proyecto ‘Échele Cabeza', es consumido principalmente por personas de 18 a 34 años. La llegada del fentanilo, otra droga sintética, preocupa más porque sus efectos son cincuenta veces más potentes que los de la heroína y se mezcla con Tusi.El consumo de cocaína, en caída libre en ColombiaMientras el mercado de las drogas sintéticas se extiende en Colombia, el de las drogas duras clásicas como la cocaína está en caída libre. Esto significa que ha perdido clientes que ahora prefieren probar otras drogas como Tusi o fentanilo.El resultado es que los productores de hoja de coca ya no pueden vender sus cosechas. La oferta es mayor que la demanda. La situación empeora ya que en los dos últimos años se han multiplicado los campos de producción de hojas de coca. Según la ONU, en 2021, más de 204.000 hectáreas de tierra estaban dedicadas a su cultivo.Con el paso del tiempo, los precios se desploman. En mayo de 2022, un kilo de hojas de coca se vendía a 1,20 euros. En mayo de 2023, 0,50 céntimos de euro. Esto ya no es rentable. Los cocaleros, es decir, los productores de hoja de coca cambian de producto y prefieren cultivar plátanos, café o cacao.Es en este contexto que el actual presidente Gustavo Petro, el primer jefe de Estado de izquierda del país, quiere cambiar de política de lucha contra el narcotráfico. Quiere dejar la represión automática y cambiarlo por un trabajo colaborativo con los productores de hoja de coca.“Qué desgracia que en vez de que una política bien financiada hubiera disminuido la demanda por cocaína en Estados Unidos a través de la educación, de la alegría, del amor, de su juventud, haya sido porque saltaron a una cosa peor todavía, la droga de la muerte, el fentanilo. Y entonces los intereses empiezan a gravitar de forma diferente”, dijo el presidente.Negociaciones con grupos delictivos El mercado de las drogas está cambiando. Recientemente, las autoridades afirmaron estar monitoreando la evolución de reuniones clandestinas con narcotraficantes extranjeros y colombianos en varias ciudades de Colombia como Cali, Barranquilla y Bogotá. Los líderes de los grupos mexicanos vienen regularmente. Pero todavía no sabemos por qué están aquí.El Gobierno del presidente Gustavo Petro ha iniciado una serie de conversaciones con cada organización delictiva para negociar los términos de su rendición. La meta es lograr una paz total en el país. El Clan del Golfo, el grupo de narcotraficantes más poderoso de Colombia, habría iniciado un proceso de negociación.

Son las llamadas momias de Chinchorro y tienen 7.500 años. Esta civilización comenzó a momificar a sus muertos 3.000 años antes que los egipcios. Esta civilización que se instaló en la costa ariqueña procedente del desierto de Atacama no conocía la cerámica, era un pueblo recolector y pescador. Aun así desarrollaron técnicas avanzadas de momificación y un arte mortuorio sin precedentes. Reportaje desde Arica de Aída Palau“Son gente que no conoce la cerámica ni la agricultura, todavía no la han desarrollado, pero gran parte de su influencia, de su desarrollo cultural, está relacionado con el culto a los muertos, donde ellos desarrollan técnicas de momificación extremadamente complejas, muy artísticas, y elaboradas”, nos explica Bernardo Arriaza, investigador de la Universidad de Tarapacá.El experto nos recibe en el Museo Colón 10, situado en las faldas del cerro, más conocido como el Morro. Allí se exponen algunas de las 300 momias que se han encontrado hasta ahora. Pero ¿por qué momificaban a los muertos? “Muchas veces sabemos el cómo, el cuándo, el dónde y el por qué son respuestas un poquito más complejas”, reconoce Arriaza. Aún así él tiene su teoría.“En algunos de estos valles, sobre todo en Camarones, los niveles de arsénico son muy elevados. Se encuentran a veces en niveles de mil microgramos por litro de agua y la norma dice que deben ser diez microgramos por litro de agua. La hipótesis sería que las primeras poblaciones que llegan se asientan en este lugar y se empiezan a intoxicar, se empiezan a envenenar. Obviamente ellos no se dan cuenta porque el arsénico mezclado con el agua no tiene sabor ni color”, aclara.El envenenamiento por arsénico provocaba muertes prematurasEste envenenamiento les habría provocado partos espontáneos, niños con bajo peso, problemas maternos fetales. “Las madres embarazadas van perdiendo a sus fetos o a sus bebés y por el cariño, por el dolor que sienten los padres los empiezan a pintar, ornamentar para tenerlos seguramente cercanos a ellos”, explica el profesor.Inician así un arte mortuorio. Son como estatuas acostadas de todos los tamaños, con el rostro escondido tras una máscara. Existen momias negras cubiertas por óxido de manganeso y momias rojas pintadas con óxido de hierro.“Removían los órganos que son de descomposición más rápida, como es el cerebro, los pulmones, los intestinos. Después secaban las cavidades, introducían maderos, reforzaban esos maderos y después introducían arcillas. Y la arcilla también es un deshidratante y, al mismo, tiempo minimiza la acción bacteriana. Los suturaban. Los pintaban y les colocaban una peluca”, afirma.Las momias han destronado en el ranking de las más antiguas del mundo a las momias de Egipto. Hay muchas diferencias como que los egipcios usaban sarcófagos y los Chinchorro envolvían las momias con fibras vegetales. La civilización del norte de Chile tampoco hacia distinción a la hora de momificar, mientras que en el Egipto de los faraones sólo se momificaba a los nobles.“En el caso de los egipcios usan natrón, que son sales y acá están utilizando sedimentos y arcillas, tierras de colores, pero son también elementos deshidratantes ambos. Hay diferencias en el sentido de que los Chinchorro manipulan mucho más el cuerpo, a veces los desarticulan, los desarman y lo vuelven a articular” precisa. Las momias Chinchorro ya forman parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO desde el 2021, gracias al trabajo, entre otros, del profesor Arriaza. Un reconocimiento que llega a más de 100 años después de que el arqueólogo alemán Max Uhle publicara las primeras investigaciones a principios del siglo XX sobre las momias Chinchorro, que entonces llamó “los aborígenes de Arica”.Una inmensa necrópolis bajo la ciudad de AricaArriaza trabaja con un equipo en el Centro de Gestión de Chinchorro de la Universidad de Tarapacá. Entre ellos, está Iván Astudillo, arqueólogo y antropólogo. El centro está situado justo al lado del Museo Colón 10, en las faldas del Morro, en la zona donde están los tanques de agua. Aquí se encontraron decenas de momias. Ya se han protegido 6.000 metros cuadrados“Lo que se plantea en el plan de manejo es tratar de intervenir los menos posible donde existan cuerpos, entendiendo que estos cuerpos tienen 5000 años y la arena es una cápsula del tiempo, si las sacamos se empiezan a deteriorar inmediatamente.Este equipo se encarga de gestionar las investigaciones en este lugar desde el 2017 y hasta el 2037. Hasta la fecha se ha acercado el sitio, han hecho limpieza, han habilitado el sendero, pero todavía queda mucho por hacer antes de que se abra al público.“Todas estas casas están encima de estos cementerios”, explica el arqueólogo mostrando una calle. Los investigadores tienen la teoría de que los Chinchorro convivían con las momias en sus casas y luego los enterraban de forma colectiva. Este barrio está construido encima de una necrópolis. “Existe una coexistencia entre la población moderna con estas poblaciones milenarias. Es súper interesante también la relación que se dan entre ellos. Ya es un símbolo identitario de este territorio que lo diferencia de las otras regiones de Chile y también de Perú”, analiza.La momificación de la cultura Chinchorro, un arte mortuorio En este barrio, sus habitantes prolongan de alguna manera esa historia de convivencia entre vivos y muertos. “Cuando éramos chicos nosotros jugábamos por los cerros y nos encontrábamos siempre con restos de momias y para nosotros era como lo más normal. En realidad, en esa época no se conocía mucho sobre esta cultura”, recuerda Paula Pimentel, artista plástica Ariqueña y vecina del barrio de las faldas del Morro.Una forma de participar en la conservación y en la reivindicación de la cultura Chinchorro y sus momias es a través del arte. Paola Pimentel, junto a su marido, también artista, hace réplicas de las momias desde hace 25 años con el objetivo de dar a conocer esta historia.Algunas de estas réplicas son gigantes y están instaladas en uno de los lugares donde se encontraron las momias la caleta de Camarones, a más de 100 kilómetros al sur de Arica. Todo un desafío porque nunca habían trabajado con estatuas tan grandes de cuatro o cinco metros y con hormigón armado. Ya han construido ocho.“La más icónica es la que está ubicada en la Caleta de Camarones. Tiene una vista increíble, es un acantilado precioso. Los vecinos del sector le pusieron de nombre la guardiana. Mide cuatro metros y medio, es de hormigón armado, pesa alrededor de cuatro o cinco toneladas, más o menos. Es bastante impresionante”, afirma emocionada Pimentel. “Tenemos un sentimiento de responsabilidad de ser custodios de esta cultura”, concluye.Los habitantes se sienten guardianes de las momias y de la cultura Chinchorro desde que se encontró la primera momia en una playa de Arica. Unas tierras que todavía guardan muchos secretos y donde hay aún mucho por descubrir.Realización técnica Pierre Zanutto.

Aplastar la curva de homicidios en El Salvador tiene un precio. Buceamos en el lado más oscuro del régimen del presidente Bukele: desde detenciones arbitrarias y cupos policiales hasta muertos y torturados en prisión. RFI en español entrevista a más de 20 voces de la sociedad salvadoreña: familiares de víctimas, politólogos, activistas, miembros de la oposición y del propio gobierno dan su visión sobre las partes más controvertidas de un modelo que ha permitido pacificar el país. De nuestro enviado especial a El Salvador, Carlos Herranz. La engrasada maquinaria de comunicación que bombardea con propaganda y el historial de sangre que arrastra el país hacen posible la legitimización de un modelo construido bajo la maquiavélica premisa de que el fin justifica los medios. RFI viaja a San Salvador para retratar el lado más oscuro del llamado modelo Bukele, en el que ahora se fijan otros países tras ser plebiscitado en las urnas el pasado 4 de febrero con notable éxito.El presidente Bukele acusa a los medios internacionales de dar una visión sesgada y deformada de lo que pasa en el país sin atender a su éxito arrollador en las urnas. Nosotros comprobamos de primera mano cómo ese voto, si bien es democrático, va acompañado de una degradación acelerada de los contrapoderes y las garantías del estado de derecho. Un sistema que lejos de lo que parece, presenta fisuras. Es "un castillo de naipes" llega a confesar a RFI el que en su día fue profesor de Nayib Bukele. En nuesto reportaje intentamos explicar las claves de la popularidad de Bukele recorriendo algunas de las comunas hasta ahora más peligrosas del país, como Don Bosco o Iberias, cuyo control se repartían entre las maras Barrio 18 y Salvatrucha. El Salvador muestra hoy una imagen diferente ante el mundo. El país que alguna vez tuvo las cifras de criminalidad más altas de Centroamérica ahora se cuelga como una medalla en el pecho las reducidas cifras de homicidios, las más bajas de su historia. A través del trabajo de ONGs, de periodistas independientes y de familiares de víctimas, reconstruímos la parte más oscura de este modelo que nos pone a todos ante el dilema ético de hasta qué punto es humanamente entendible que las garantías democráticas de un país sean rebajadas para instalar la paz. ¿Cuál es el precio?Las organizaciones humanitarias y la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH) han recogido más de 7.400 denuncias de atropellos, la mayoría por detenciones arbitrarias durante el estado de excepción, desde marzo de 2022. El Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), la prisión de máxima seguridad de El Salvador y uno de los proyectos insignia del presidente Bukele, ha cumplido un año en funcionamiento. Un circuito cerrado vigila a los prisioneros permanentemente. Comen frijoles y arroz con las manos porque los tenedores y los cuchillos podrían convertirse en armas mortales. El mandatario se ha hecho inmensamente popular por esta política de mano dura, dentro y fuera de sus fronteras. El domingo 4 de febrero arrasó en las elecciones presidenciales, con el 85% de los votos. Bukele ha sido relecto después de un controvertido recorrido jurídico, ya que la Constitución salvadoreña se oponía a dicha reelección en varios de sus artículos. Sobre todo ello, RFI pudo entrevistar al vicepresidente de El Salvador, Félix Ulloa quien se pronunció sobre las múltiples controversias del modelo salvadoreñoEl informe sobre Prácticas de Derechos Humanos del Departamento de Estado de los Estados Unidos de 2022 señala que el régimen de excepción ha permitido a las fuerzas de seguridad pública de El Salvador realizar numerosas detenciones arbitrarias, invasión de viviendas, procedimientos judiciales injustos y muertes de detenidos."En las cloacas del modelo Bukele" es un Gran Reportaje que pueden escuchar en nuestro sitio y todas las plataformas. Fue editado por Víctor Mathieu y Steven Helsly.

La crisis económica en Venezuela pone en jaque a su sistema educativo público. Los bajísimos salarios empujan a maestros y profesores a buscar otros trabajos. Los alumnos tienen hoy más días libres que de clases y salen del secundario con grandes lagunas educativas. RFI en español traza una radiografía de un sistema en plena decadencia. En el 80% de las escuelas de Venezuela, los alumnos van a clases solo dos o tres días por semana. Y no es por no querer, sino porque en el país caribeño no hay suficientes maestros. El comienzo del nuevo año escolar llegó con la extensión de una práctica iniciada a mediados del anterior: trabajar bajo un "horario mosaico", una modalidad que reduce la actividad escolar, según explicó a RFI en español Edgar Machado, presidente del Sindicato de Maestros de Caracas. "El docente que antes iba los cinco días de la semana, cumpliendo 40 horas, asisten ahora solo dos o tres días, dependiendo del acuerdo alcanzado con los padres y representantes. Algunos colegios han tratado de estar abiertos toda la semana y entonces, por ejemplo, dan primero, segundo y tercer grado los lunes, miércoles y viernes; y cuarto y quinto los jueves y viernes." El meollo de la cuestión es que los maestros no tienen suficientes ingresos. En noviembre de 2023, un docente en lo más alto de la escala salarial cobra 450 bolívares mensuales, el equivalente a 0,43 dólares diarios. Es una cifra muy por debajo de la línea de pobreza fijada en 2011 por el Banco Mundial, de 1,9 dólares diarios. Pero esos son docentes con más de una década de servicio. Los maestros con menor experiencia, apenas alcanzan los 0,32 dólares diarios. "Los docentes queremos trabajar los cinco días, confieza Machado, pero queremos que el salario nos alcance para cubrir las necesidades básicas."Los docentes peores pagados de América LatinaLa última vez que el Estado ajustó los salarios de los educadores en el país fue en marzo de 2022, y el resultado estuvo muy alejado de las aspiraciones del gremio. Todo el año 2023 estuvo marcado por continuas protestas de maestros por mejores pagos, pues los que reciben no les permiten mantener a su familia o siquiera pagar transporte público para llegar a las aulas. La inflación acumulada de este año ya alcanza 176%, y la anualizada 362% hasta octubre. "Venezuela tiene los docentes peores pagados de toda América Latina -sentencia Machado- más abajo que Cuba y Haití que siempre decíamos que eran los más bajos de América Latina".Pero ¿cómo se impuso el "horario mosaico"? Para la investigadora Luisa Pernalete, del Centro de Formación e Investigación de Fe y Alegría, la propuesta surgió de manera informal por parte de las propias autoridades, para permitir que los docentes pudieran realizar otra actividad para obtener ingresos adicionales. "En noviembre 2022, explica a RFI, el Ministerio de Educación redujo la hora de clase de 45 a 35 minutos. Era para que hubiese un grupo que tuviera clases en la mañana y otro en la tarde. Pero eso se ha venido reduciendo porque hay secciones que se han juntado por falta de alumnos o de maestros".Solo 10 días de clase por mesLo que comenzó entonces como una opción de emergencia, se fue extendiendo por todo el país. Donde no llegó la sugerencia ministerial, surgieron acuerdos entre docentes y padres. La Federación Nacional de Padres y Representantes calcula que se está aplicando en el 80% de las escuelas públicas de Venezuela, un dato no menor cuando la mayoría del alumnado depende del sistema público. Según el presidente Nicolás Maduro, entre "el 80 y 85% de los estudiantes están en escuelas y universidades públicas" lo que supone que deben recibir 200 días de clases por año. Sin embargo, en 2023, en promedio, un niño que asiste a una escuela con "horario mosaico" tiene entre 8 y 12 días de clases al mes, y de 16 a 20 días libres. La ONG Con La Escuela publicó un estudio según el cual la mitad de los maestros del país tiene otro trabajo, que ejerce cuando no da clases. Uno de ellos es Raúl Parra, un docente desde hace 24 años en Caracas que es tambien fisioterapeuta y reconoce que "cuando en 2016 ví que ya no me alcanzaba el dinero que cobraba como maestro, tuve que ponerme a ejercer la otra profesión". El sindicalista Edgar Machado abunda en ese sentido: "Tenemos personas que pintan uñas, otras hacen tortas, otras venden café. Y las pocas que tienen carro, hasta de taxista están haciendo".A pesar de aplicarse de manera informal desde hace meses, fue recién en octubre 2023 cuando la ministra de Educacion, Yelitze Santaella, dijo públicamente que el "horario mosaico" es ilegal. Pero nada ha realmente cambiado desde entonces y las consecuencias las siguen cargando los más jóvenes. Dany Pineda es padre de dos hijas. La mayor, Daniuska, quiere ser abogada tras haber terminado sus cinco años en la secundaria pero reconoce el impacto de una secundaria deficiente: "Desde que empezó en el liceo, tuvo matemática de primero a quinto año solo uno o dos meses. De primero a cuarto año no tenía profesor. Ella misma admite que no sabe nada de matermática". Pero el cuadro lo completa su hija más pequeña, Daniela, quien cursa cuarto año de secundaria pero apenas ha pisado las aulas "porque el primer año fue en pandemia, con trabajo a distancia. Segundo, en pandemia, y solo conoció a los profesores. en tercero. Ahora están trabajando dos días por semana".Nadie repitePor su parta, Eilyn Márquez, dice que su hijo Gabriel, de 14 años de edad, está también cursando dos días a la semana. "Solo está viendo 6 de las 11 materias que debería. No tiene profesor de química, de física, ni de deporte. En el boletín de año pasado sale como si hubiese cursado todas las materias, y no es verdad". Y es que en el sistema educativo venezolano está prohibido aplazar a estudiantes. Nadie repite. "El Ministerio obliga a los docentes a pasar a los muchachos de un grado a otro superior -dice Machado- tenga o no los conocimientos necesarios. Tenemos jóvenes que están egresando y no saben ni tomar un dictado. Lo pudimos comprobar cuando una universidad privada llamó a una prueba de ingreso y no pasó ni siquiera el 1%". No solo la economía de los maestros los pone en jaque. Los hogares de los alumnos también sufren y así es como Eilyn Márquez debió pasar a su hijo a una escuela pública cuando ya no pudo pagar el colegio privado. Dany Pineda le pide a sus hijas conformarse con lo poco que tienen porque "pagar una clase privada es muy cuesta arriba y la situación económica ahorita solo da para comer". "Yo nunca pensé -agrega Eilyn- que los profesores que no iba a tener eran los de materias tan básicas como castellano o matemática. Es una frustración porque tú quieres que tu hijo tenga una educación adecuada".Para la investigadora Luisa Pernalete las consecuencias del horario mosaico y los demás problemas de la educación venezolana muestran secuelas casi de inmediato, y además, abren la puerta a una desigualdad mucho mayor entre quienes estudian en escuelas privadas y públicas, y dentro de estas, quienes logran tener más o menos días de clases. "Los adolescentes que están fuera del sistema escolar, que no trabajan ni estudian, tienen más riesgo de ser reclutados por las bandas criminales."De maestras a cafeteras, más rentablesLa Federación de Padres y Representantes asegura que el 27% del alumnado ha abandonado el sistema educativo, y el Sindicato de Maestros cifró en 40% la inasistencia escolar la segunda semana del periodo recién iniciado en octubre de 2023. La cifra duplicó la de años anteriores y la confirmó el docente Raúl Parra cuando dijo a RFI que cuando él comenzó a trabajar en su institución de la capital "la población escolar era de 2.200 estudiantes y hoy no llegan a 500. Sin embargo, dice, a los ausentes los encuentras trabajando en los mercados populares como carretilleros o buhoneros".Leer tambiénVenezuela lleva a referéndum la disputa del Esequibo y su petróleoQuienes aún permanecen asistiendo a clases, no tienen su año escolar asegurado. El Sindicato de Maestros dice que la deserción docente ha escalado hasta el 70% en la última década, con un constante goteo que no se detiene. Machado enumera las bajas: "La docente de primer grado dio a luz, y esos niños no tendrá clase casi todo el año porque no hay suplente. La maestra de cuarto y sexto grado renunciaron. También la de tercero porque dice que vendiendo café en una esquina gana en un día lo que haría en un mes". Una lógica que lleva a la investigadora Pernalete a preguntarse "¿Cuánto heroísmo se le puede pedir a los maestros si no se elevan los salarios?" Por ahora luce difícil que las condiciones cambien. La Ministra de Educación argumenta desde 2022 que no pueden discutirse nuevos contratos colectivos porque las sanciones internacionales han dejado al gobierno sin dinero. "Se estará dando respuestas cuando estén las condiciones económicas. Tengan esperanza", dijo la funcionaria mientras el sistema educativo venezolano continua desangrándose.

El Mejunje de Silverio es un lugar emblemático de Cuba. En casi cuatro décadas, este sitio bohemio de la ciudad de Santa Clara se convirtió en el refugio ante los prejuicios sociales en la isla, en particular ligados al mundo LGBTIQ+. Este reportaje sobre la inclusión y la diversidad obtuvo la mención especial de la novena edición del Premio Reportaje radiofónico de RFI en Español. Escuche el reportaje del cubano Lisvany Martín Rodríguez, estudiante de tercer año de Periodismo en la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas (UCLV) de Cuba, mención especial de la novena edición del Premio Reportaje de RFI en Español.La calle Marta Abreu de la ciudad de Santa Clara, en el centro de Cuba, alberga un lugar de paso obligado para cualquier visitante. Unas ramas de uva se extienden por la pared y cobijan el portón verde que exhibe el número 12 en una de sus esquinas. Entre los grafitis resalta un nombre que resume la propia esencia del lugar: El Mejunje. Este centro cultural surgió en 1984 y desde entonces se convirtió en el refugio ante los prejuicios sociales. La vida de las personas LGBTIQ+ era muy difícil antes de existir este sitio, pues persistía el rechazo y la homofobia. Laura Marlens fue una de las que encontró allí el espacio para desarrollar su carrera artística. Ella prefiere que la llamen así aún cuando su nombre de nacimiento es Mario Félix Herrera. Desde hace casi cuatro décadas, Laura inició sus actuaciones en los shows de travestismo. Las noches de sábado resultan momentos mágicos para ella y sus compañeras de espectáculo. Se transforman en mujeres e imitan las canciones de artistas famosas. El público disfruta cada interpretación entre vítores y aplausos. María Caridad Jorge López nos recibió en su casa para contarnos su historia. Como muchas otras lesbianas, ella también sufrió el repudio social, pero El Mejunje le abrió las puertas para mostrar libremente su orientación sexual. En los inicios, María ayudaba en la confección de carnés para la entrada a este sitio de Santa Clara, ciudad ubicada en el centro de Cuba. Luego se convirtió en portera y, durante más de 30 años, aprendió incontables lecciones que dieron un rumbo a su vida: «Le agradezco a Dios y a todo lo que me acompaña —porque soy religiosa— habérmelo encontrado en el camino; porque, en verdad, me ha enseñado cosas, me ha enseñado a reflexionar errores que pensaba, cosas que no estaban claras en mí, y yo soy otra persona ya». Un nombre se repite en cada testimonio. Algunos lo llaman amigo; otros, hermano; para muchos, maestro. Ramón Silverio Gómez fue el artífice principal de este centro. Acompañado de otros artistas y promotores culturales construyó un espacio para todos. Silverio asegura que El Mejunje fue un proyecto surgido de la espontaneidad. Se concibió para un público joven sobre la base del respeto a la inclusión y la diversidad. Por las características del lugar, los fundadores enfrentaron cánones sociales y decisiones autoritarias, pero nunca claudicaron en la búsqueda de la aceptación más allá de la tolerancia. >>>> París América: Lorena Ankuash, ganadora del Premio Reportaje de RFI en español 2023Pero este centro cultural no solo ha sido el sitio para los marginados sociales y la comunidad LGBTIQ+. A lo largo de su historia no se ha detenido la creación artística en sus más diversas manifestaciones. Según el actor Nelson Águila Pérez, el trabajo comunitario de la compañía teatral constituye un aporte en la defensa de la cultura cubana. Esa proyección social se ha materializado con las giras por diferentes poblados de la provincia. El teatro popular ha llegado hasta los asentamientos más recónditos del territorio. En sus obras se refleja una amplia variedad de temas, y resulta frecuente el tratamiento de las tradiciones campesinas como elementos identitarios de la cubanía. El Mejunje también ha sido el espacio de crecimiento de varias personalidades de nuestra cultura. Actores, teatristas, músicos… integran esa cantera artística que hoy demuestra su talento en escenarios de Cuba y el resto del mundo. Entre ellos se encuentra el multipremiado titiritero Rubén Darío Salazar, quien destaca la amplia visión cultural aportada por este sitio bohemio.Leer también'Se nos va la vida' entre paradas: el calvario del transporte público en QuerétaroHablar de El Mejunje y no mencionar La Trovuntivitis podría considerarse un pecado. Esta peña comenzó en el año 1997 gracias a la iniciativa de un grupo de cantautores santaclareños. Más de dos décadas después, Alain Garrido Pérez recuerda aquellos días fundacionales en que se unieron por pasión y entusiasmo. Según el destacado trovador, el espacio surgió como una descarga y luego se convirtió en un colectivo. Desde entonces, las noches de jueves devienen momentos especiales para los trovadictos de la ciudad y de otras partes de Cuba. Hacer cultura es salvar la existencia, salvar la existencia es también hacer cultura. Así piensan los artistas de este centro y lo han aplicado en reiteradas ocasiones. En plena pandemia de COVID-19, un grupo de actores creó el proyecto Santa Clara por la vida para la recolección de medicamentos y otros insumos necesarios. Lizandra Martín Martín lidera esta iniciativa solidaria desde sus inicios. Nos cuenta que los donativos llegaron de todas partes de Cuba, así como de amigos extranjeros. Gracias a ello enviaron recursos médicos para varios territorios del país. La joven actriz asegura que el éxito del proyecto dependió, en gran medida, de su sede en este complejo cultural: «El Mejunje es la casa de todos, se ha convertido en un lugar de confianza, en un lugar como de refugio». Show trans, teatro, trova, danza, humor…, una amalgama cultural con casi cuatro décadas de historia. Hablar de este centro es entender las diferencias más allá de la edad, la orientación sexual, el pensamiento político o la creencia religiosa. El Mejunje no es solo un lugar, es defender un sueño con la más grande esperanza. Entre sus ruinas y paredes de ladrillos nace hoy la sociedad del futuro.

Los XIX Juegos Olímpicos, realizados en México del 12 al 27 de octubre de 1968, fueron los primeros en un país "en vías de desarrollo". Un largo combate precedió el otorgamiento de las Olimpiadas al país. Pese a todo, el 12 de octubre, más de 5.500 deportistas provenientes de 112 países participaron en su inauguración. Diez días antes, el Gobierno mexicano recurrió al Ejército para reprimir brutalmente las protestas de los estudiantes. En 1968, México se prepara para celebrar los decimonovenos Juegos Olímpicos de la historia moderna. Es la primera vez que un país de los llamados “en vías de desarrollo” acoge la competencia deportiva más importante del planeta. Más de 5.000 deportistas se han dado cita en la capital mexicana donde, más allá del entusiasmo olímpico, se respira un ambiente de represión y revuelta. Diez días antes de su inauguración, el Gobierno mexicano recurre al Ejército para reprimir brutalmente las protestas de los estudiantes. Entre el “reconocimiento mundial al pueblo mexicano” y la demanda de democraciaCinco años antes, en octubre de 1963, los medios de todo el mundo anunciaron que la capital mexicana había sido elegida entre cuatro contendientes (las otras ciudades fueron Detroit - Estados Unidos, Lyon - Francia, y Buenos Aires - Argentina) para la realización de la justa deportiva más importante del mundo. La altura de la Ciudad de México (unos 2.250 metros) había sido un obstáculo durante dos décadas por su posible efecto negativo sobre los atletas.Antes de la inauguración de las Olimpiadas, México recibió no pocas críticas de diversos países pues los trabajos de infraestructura necesarios para el evento registraban gran retraso. Pese a todo, la inauguración el 12 de octubre de las XIX Olimpiadas marca un éxito para el Gobierno.“El Gobierno invirtió muchos recursos durante tres años, preparando todas las condiciones para los Juegos Olímpicos, y quiso aprovechar la ocasión para hacer algo ‘original'. Por una parte, considerando que se trataba de las ‘Olimpiadas de la Paz' y por otra parte añadiendo un toque mexicano, que fue el crear al mismo tiempo la ‘Olimpiada Cultural'. Hay que decir que en esos años México era lo que el escritor Mario Vargas Llosa llamaría años después una ‘dictadura perfecta', y que escritores como el mexicano José Revueltas, quien participó en el movimiento estudiantil y fue detenido, calificaba de ‘dictadura encubierta'”, recuerda Arturo Anguiano, doctor en Sociología quien en 1968 tenía 20 años y participó en el movimiento estudiantil.El país vivía entonces lo que se conoció como el “Milagro mexicano”, con tasas de crecimiento de la economía que superaban el 6% anual, baja inflación y estabilidad cambiaria. Gobernado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) de manera exclusiva, las protestas sociales eran invariablemente silenciadas o reprimidas.“Este movimiento va a crear un cisma político en el país. No es un movimiento que surge a partir de la desesperación. México tenía unas tasas de crecimiento en esos años altísimas. Fueron los años dorados de la economía mexicana. La universidad era un proceso de promoción social. Entonces afecta mucho porque es un sector que es extremadamente sensible para el resto de la sociedad que los estudiantes se rebelen. Lo que reflejaba es que la gente quería democracia, quería que su punto de vista fuera tomado en cuenta”, dice Sergio Rodríguez, otro participante del movimiento estudiantil por la Escuela Preparatoria, un equivalente de liceo vinculado a la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México).Tres meses antes del inicio de las Olimpiadas, en julio, un enfrentamiento entre estudiantes de dos escuelas de bachillerato fue reprimido por los granaderos, las unidades de policía antidisturbios creadas tres décadas antes. En respuesta a la represión, los estudiantes de las principales instituciones educativas, notablemente la Universidad Nacional Autónoma de México y el Instituto Politécnico Nacional, se organizan y salen a manifestar. El 30 de julio, paracaidistas del ejército asaltan la Escuela Preparatoria N° 1 de la UNAM localizada en pleno corazón de la ciudad de México, usan una bazuca para derribar la puerta del recinto educativo.Es en ese momento que el movimiento estudiantil se generaliza a todas las escuelas. La marcha del 30 de julio encabezada por el rector de la UNAM, Javier Barros Sierra, será la señal de la movilización de todas las escuelas de la UNAM.1968, un año de crisis en todo el mundoLa protesta estudiantil mexicana suena como eco de las que ese año recorren otros países como Francia, Alemania, Japón, Brasil, Estados Unidos, Italia. 1968 es también el año de la ofensiva del Tet conducida por tropas de Vietnam del Norte contra la invasión estadounidense; el de los asesinatos de Martin Luther King y Robert Kennedy en Estados Unidos, donde el movimiento de los Black Panthers en defensa de los derechos cívicos de la población afrodescendiente gana terreno; o el de la invasión a Checoslovaquia por las tropas del Pacto de Varsovia bajo mando de Moscú. El movimiento estudiantil en México se desarrolla sobre la base de los “comités de lucha” y del Consejo Nacional de Huelga (CNH).Un mes antes del inicio de las protestas de los estudiantes, Claude Keijman, corresponsal del vespertino francés Le Monde llegó a la ciudad de México. Pronto pudo constatar cómo el Gobierno reprimía los estudiantes. “Llegué en junio y poco a poco ese movimiento estudiantil se reforzó con la represión, que comenzó muy rápido, hasta convertirse en algo muy importante. Me acuerdo de algunas manifestaciones donde había personas de todos los medios sociales, pero sobre todo clase media y estudiantes”, subraya la corresponsal. El 1 de agosto, el rector de la Universidad Nacional, Javier Barros Sierra, encabeza una manifestación de más de 80.000 estudiantes en defensa de la autonomía universitaria y contra la represión del Gobierno. “No sólo será la defensa de la autonomía. La bandera nuestra en esta expresión pública, será ocasión, será también la exigencia por la libertad de nuestros compañeros presos. Sin ánimo de exagerar podemos decir que se juegan en esta jornada no sólo los destinos de la Universidad y el Instituto Politécnico Nacional, sino las causas las más importante, más entrañables para el pueblo de México”, dirá en un discurso que hizo historia.El 1 de septiembre, un mes antes de la inauguración de los Juegos Olímpicos, el presidente Gustavo Díaz Ordaz, durante su informe anual de Gobierno declara: “Hemos sido tolerantes hasta excesos criticados. Pero todo tiene un límite y no podemos permitir más que se siga quebrantando irremisiblemente el orden jurídico como a los ojos de todo el mundo ha venido sucediendo”.“Para el Gobierno mexicano era impensable dejar que las manifestaciones estudiantiles se desarrollaran”, anota Thierry Terret, historiador del Deporte especialista de los Juegos Olímpicos. “La Guerra Fría continúa modelando los Juegos; por primera vez Alemania es representada por dos delegaciones, pero es sobre todo el tema racial que la política se impone a todos”, precisa este analista francés. El 2 de septiembre, en conferencia de prensa el Consejo Nacional de Huelga responde al presidente: “Todos los párrafos en los que el presidente, explícita e implícitamente, alude a que el movimiento estudiantil tiene como objetivos el sabotaje de la Olimpiada, el Consejo Nacional de Huelga quiere hacerle ver que es muy vieja y está muy quemada la posición de tratar de argumentar que no existen problemas y que lo que existen son conjuras. El movimiento, en un principio estudiantil y ahora popular, que se inició el 23 de julio de este año, tiene objetivos y tiene causas muy concretas que son totalmente ajenas a las Olimpiadas”. Para el Gobierno ese desafío es inaceptable.“A mediados de septiembre todo el mundo pensaba que podía haber una fuerte represión porque el Gobierno no quería que hubiese nada que perturbara la inauguración de las Olimpiadas el 12 de octubre. Pero nunca, nunca pensamos que habría esa represión”, subraya Arturo Anguiano.Tlatelolco, 2 de octubre 1968: “Me acuerdo de la violencia”, Claude Keijman, corresponsal del periódico francés Le MondeA mediados de septiembre, el Ejército ocupa la Ciudad Universitaria donde se mantiene hasta el 27 de ese mes. El miércoles 2 de octubre la manifestación a la que asisten unas 8.000 personas en Tlatelolco es salvajemente reprimida por el Ejército. Claude Kiejman, corresponsal en México del vespertino francés Le Monde, dice: “Recuerdo la violencia, más que todo. Yo pienso que yo escribí en mi artículo que fue una masacre, y que había como una atmósfera de guerra, porque yo llegué al fin de la tarde y en ese lugar, la plaza de las Tres Culturas, había hombres, mujeres, niños, estudiantes. Y era como una trampa. Cuando uno de los miembros del Consejo Nacional de Huelga comenzó a hablar vimos un helicóptero en el cielo, tanques y también hombres que llevaban un guante blanco y que hacían señales”.La represión según la prensa mexicana arroja 29 muertos. La embajada de Estados Unidos y su agencia de espionaje, la CIA, hablaran de más de 100.El movimiento estudiantil genera manifestaciones de apoyo en el mundo, así lo precisan en una conferencia de prensa el 3 de octubre de 1968 los miembros del CNH que escaparon de la detención: “Las peticiones de amnistía al Gobierno mexicano para liberar a los presos políticos han llegado prácticamente de todas partes del mundo, desde organizaciones estudiantiles hasta personalidades intelectuales tan connotadas como Bertrand Russell, John Dee Bernal, Jean-Paul Sartre y Mario Vargas Llosa, y bueno, todo el grupo latino de París”.El 12 de octubre de 1968 se inauguraron los XIX Juegos Olímpicos. Cuatro días después, durante la final de la carrera de 200 metros, los estadounidenses Tommie Smith y John Carlos obtuvieron el primer y tercer lugar respectivamente. Al momento de la premiación y mientras sonaba el himno nacional de su país, los dos atletas levantaron el puño derecho e izquierdo enguantados de negro, como símbolo de la lucha de los Black Panthers contra la segregación racial y por los derechos cívicos en Estados Unidos. Fue la imagen que la historia recogió de los Juegos Olímpicos de México. Al regresar a Estados Unidos, ambos atletas fueron despojados de sus medallas y perdieron sus empleos. Años más tarde, en 2012, durante una entrevista, a la pregunta de si su gesto había sido un acto militante, Tommie Smith respondió: “Si, fue un acto militante. Había que hacer algo. Y fue hecho por una razón, la justicia social ignorada por los hombres, los que no creen en los humanos y que tampoco creen en la necesidad de reflexionar sobre el trato de los derechos humanos. Creo que es muy importante la tribuna de la victoria porque fue, se puede decir, el summum de lo que debía hacer y de lo que la gente tenía que ver antes de que comprendieran lo que nosotros ya sabíamos”.“El símbolo principal del Comité Olímpico era una paloma de la paz, retomada de Pablo Picasso, y los estudiantes lo que hicieron a partir de la represión y sobre todo después del 2 de octubre fue que no se dejó una sola paloma de la paz, que había por todas partes, que no tuviera el pecho con pintura roja por la sangre de la gente que había sido masacrada”, recuerda Arturo Anguiano.

China construye en Perú un mega puerto en Chancay, un poblado al norte de Lima con 63 mil habitantes. Apunta a ser la mayor terminal marítima del Pacífico sudamericano -por encima de los puertos peruano de Callao y chilenos de Valparaíso y San Antonio- y la principal vía de intercambio comercial entre el subcontinente y Asia. De Chancay a Shangai. Los primeros cuatro muelles del mega puerto de Chancay debería inaugurarse con bombos y platillos a finales del 2024 coincidiendo con la Cumbre de la APEC, el foro económico de los países del Pacífico, que se realizará en Perú en diciembre de ese año, y a la que se espera la visita del presidente chino, Xi Jinping.La obra es faraónica y ha despertado expectativas por el impacto económico que tendrá y por el posicionamiento estratégico que le daría a Perú en el intercambio comercial entre Sudamérica y Pekín y con Asia en su conjunto, pero también genera preocupación por las consecuencias ambientales y sociales de su construcción.La primera etapa implica una inversión de 1300 millones de dólares. El proyecto final consta de 15 muelles y una inversión total de más de 3500 millones de dólares. La empresa china señala que será el único puerto en la región al que podrán llegar grandes buques con 18 mil contenedores a plena carga. La empresa que realiza la obra se llama Cosco Shipping, está controlada por el Estado chino y es propietaria del 60% del puerto. El otro 40 es de la minera peruana Volcán, que lanzó el proyecto hace más de una década y en 2019 se asoció con los asiáticos. Cosco Shipping tiene presencia en 37 puertos en el mundo y es propietaria de más de 1300 buques.El gerente de Asuntos Públicos de la constructora, Mario de las Casas, dice que Chancay se convertirá en un “hub” en Sudamérica que concentrará y distribuirá el comercio con Asia, reduciendo significativamente, al menos en diez días, el tiempo de traslado, impulsando así el comercio entre ambas regiones. Anuncia que buscan convertir este puerto en un punto clave para sacar los productos de Brasil por el Pacífico.“La importancia del puerto en la región -dice de las Casas- es que va a ser la puerta de ingreso a la región del Asia. Perú se convierte en la llave de ingreso a Sudamérica. Se está haciendo un puerto de última tecnología, de alta eficiencia”. El funcionario resalta también la importancia estratégica que este puerto tiene para China porque “es parte de la ruta de la seda; China hace años viene invirtiendo en infraestructura logística en todo el mundo. Esto es parte de su plan mundial”.Deficiencias ecológicasDe las Casas minimiza los cuestionamientos ambientales y sociales al proyecto. La empresa se negó a escuchar las propuestas de los pobladores de Chancay para trasladar la construcción del puerto cinco kilómetros al norte, en una zona no habitada, para reducir los impactos en la población. “El proyecto nació siempre acá, explica. Se hicieron los estudios y se dio la viabilidad que se puede hacer acá. Yo tengo entendido que todos los permisos han sido correctamente obtenidos y por eso estamos construyendo esta obra”. Pero el Estudio de Impacto Ambiental al que se refiere el funcionario de la empresa, aprobado por el gobierno peruano y que dio luz verde a este puerto, es cuestionado. El biólogo Stefan Austermuhle analizó ese estudio y comentó a RFI las deficiencias que encontró. “Usan metodologías que no son adecuadas y al usar estas metodologías no detectas el impacto real verdadero, quiere decir que es una herramienta para esconder un impacto ambiental que se va a dar. Y engaña a la población básicamente. Si tú tienes una situación donde la mayor parte de la población es pobre, va a ser bien difícil que una población se pueda defender contra un proyecto que va definitivamente a perjudicarlos”. Austermuhle enumera los principales impactos negativos en la población y el medioambiente que tendrá el puerto. Es una zona de pesca, turismo interno y muy cerca hay un humedal vital para miles de aves migratorias. “El dragado del fondo marino para crear la profundidad adecuada -explica el biólogo- va a tener un impacto muy grande, tú tienes que sacar el fondo marino y botarlo en otro lado donde tapas con una capa de barro, vamos a decir, toda la fauna marina y la vas a matar, eso va a ser un área bien grande. La construcción misma que va a cambiar las corrientes va a generar erosión de gran estilo en las playas del norte del puerto, lo que ya está comprobado. El siguiente impacto es el humedal, las aves definitivamente van a ser espantadas. El siguiente impacto obviamente es la contaminación del aire por la gran cantidad de camiones que van a circular en la fase de operación y también en la fase de construcción por el pueblo de Chancay. Y el cuarto impacto es el ruido”. Miriam Arce vive frente al mar, mirando al viejo puerto artesanal, al lado del proyecto portuario chino. Las paredes y techos de su casa, como las de muchos otros pobladores, se han rajado por las explosiones usadas en la construcción del puerto. Hace semanas, en otra zona, colapsaron dos casas y otras 18 quedaron afectadas cuando hubo un derrumbe en el túnel que se construye bajo el pueblo para que circulen los camiones que van del puerto a la carretera. Arce denuncia que la salud de los pobladores está siendo afectada por la contaminación causada por la construcción del puerto. Ella es presidenta de la Asociación en Defensa de las Viviendas y Medioambiente del Puerto de Chancay: “Están afectando, dice a RFI en español, los polvos tóxicos que está emanando la construcción a raíz de las explosiones que realizan cerca de nuestras casas, a menos de cincuenta metros, en las cuales hay pólvora que estamos respirando, como también el polvo de los cerros. El humo de miles de vehículos que están circulando también está afectando nuestra salud. Las playas ya han sido destruidas por el mega puerto, playas turísticas. Otra de las afectaciones también es a nuestras viviendas, porque se están rajando totalmente por las continuas explosiones que están realizando. Lo que han reparado igual se está volviendo a rajar”.Arce considera que cuando termine la construcción y el puerto comience a operar, la situación será peor para los pobladores: “El ruido va a ser constante las 24 horas del día. Estamos tan pegados al proyecto que es imposible que no sintamos los ruidos, que no sintamos el humo tóxico que emiten los camiones que van a pasar, eso afecta a nuestra salud. Y en cuanto a lo económico, prácticamente va a matar todos los recursos económicos por los cuales Chancay se ha desarrollado durante muchísimos años”. Esos recursos son la pesca artesanal e industrial, la agricultura y el turismo interno. Vladimir Cantoral, presidente del Frente de Defensa de Chancay, señala que entre el 60 y 70 por ciento de la población vive de estas actividades económicas ahora golpeadas, por lo que se están perdiendo muchos empleos e ingresos. Indica que la construcción del puerto no está dando el trabajo que se ofreció, empleos que serán menos cuando el proyecto entre en funcionamiento porque se trata de un puerto automatizado. “Se van a generar los costos, dice Cantoral, y nosotros no vamos a recibir nada a cambio. Lo que nosotros demandamos es que se revalúe el Estudio de Impacto Ambiental, donde realmente se sincere quiénes son los afectados. Generar indemnizaciones de acuerdo a la afectación propia que pueda tenerse. Y además que solamente se queden cuatro muelles, no vayan a quince. Hay que sentar al gobierno para planificar, porque nunca se planificó, y por eso nunca se ha reordenado el distrito para tener una visión de una ciudad-puerto”.El presidente del Frente de Defensa acusa a la empresa de dar dinero y trabajos temporales a dirigentes para ponerlos de su lado y neutralizar las protestas. “La empresa da dinero y la gente retrocede. Ese es el gran problema”, denuncia Cantoral y agrega que los que resisten a esos ofrecimientos son hostigados y amenazados: “Ha habido bombas en los domicilios de muchos dirigentes. Hay gente que siempre nos hace seguimiento, en las protestas que hemos realizado hay gente que nos hostiga, nos amenaza, nos amedrenta, han sacado panfletos por todos los lugares indicando cosas negativas nuestras, hay un hostigamiento total. Pero vemos que lo único que hace el Estado es proteger a la empresa”.Un impacto ambiental que preocupa a pobladores y ambientalistas es lo que ocurra con el humedal cercano al puerto, refugio de aves migratorias. William Jurado es el coordinador general del Comité de Vigilancia Ambiental del Humedal Santa Rosa y dice a RFI que “hay menos aves que llegan al humedal y están menos tiempo, a raíz de que se ha perturbado su hábitat. Nosotros estamos preocupados por el tema del funcionamiento del proyecto, que va a causar fuertes impactos que va a generar cambios irreversibles en la biodiversidad del humedal. Nosotros estamos exigiendo acciones importantes para que de una u otra manera se mitigue. Que se mantenga la zona agraria, que se mantenga la zona del humedal. Si la situación va como está en camino, creemos que en el tiempo sí el humedal Santa Rosa va a desaparecer”.¿Un proyecto con más costos que beneficios para Perú?Por su parte, la población afectada dice no encontrar respaldo en las autoridades, como es el caso de Angeli Yufra, una chancayana según quien “nadie nos está defendiendo, entonces lo que está ocurriendo es que la empresa se siente con ese poderío de hacer lo que le da la gana”.El director ejecutivo de la ONG CooperAcción, Alejandro Chirinos, especialista en gestión marino-costera, dice que han hecho más de cincuenta observaciones por los impactos sociales y ambientales de la construcción de este puerto, la mayoría de las cuales no han sido respondidas por la empresa.“Las observaciones siguen ahí vigentes y el Estado simplemente en diciembre de 2020 le da la aprobación. El daño a las personas ha sido enorme en estos últimos años. La gente lo que ha pedido es la instalación de una mesa técnica de diálogo, que incluya de manera tripartita, al Estado, a la empresa y a la gente afectada, para ver cuáles son las alternativas y cuáles son los compromisos para reducir los impactos ambientales y sociales que se están generando en la zona. Si esa mesa no se instala el conflicto va a seguir. Hay impactos que se pueden mitigar utilizando tecnología y mayor inversión. Sí sabemos que un puerto como este va a dinamizar la economía, la pregunta es a quiénes va a beneficiar realmente”.La economista de la misma organización, Julia Cuadros, considera que el gran beneficiado con este puerto va a ser China, país que tiene importantes inversiones en Perú, especialmente en minería, en el sector eléctrico, hidrocarburos e infraestructura. El 48 por ciento de las exportaciones peruanas de minerales van a China, país con el que el Perú tiene un Tratado de Libre Comercio y ha firmado la iniciativa de la franja y la ruta.“Hay un esfuerzo de conectividad -dice Cuadros- porque quieren llegar a todo el mundo y que todo el mundo llegue a ellos. Chancay está en esta lógica de conectar China con el mundo. El puerto no solamente va a abastecer el mercado chino, pero será su principal objetivo. Es estratégico para China en la medida en que está en la mitad del continente sudamericano. El tema está en que eso está bien para China y está bien para los inversionistas, pero no está bien ni para nuestro medioambiente, ni para nuestra gente”.Cuadros estima que para Perú los costos serán mayores que los beneficios: “El beneficio económico es a través del pago de impuestos. El tema está en que por lo menos los primeros cinco años, si no es más, no van a pagar impuestos a la renta porque hay una norma que dice que no lo harán hasta que no recuperen la inversión. Se flexibilizan los marcos legales, ambientales y de derechos humanos. Y con marcos legales como los nuestros pueden hacer realmente lo que quieren. Si nosotros ponemos en una balanza costos y beneficios, el costo va a ser mayor que el beneficio, y la relación no será favorable para Perú”.A pesar de estos cuestionamientos, los seis gobiernos que ha tenido Perú en los últimos siete años de crisis política han coincidido en apoyar la construcción de este puerto. Un megaproyecto elogiado por gobernantes y empresarios, pero cuestionado por ambientalistas y las poblaciones afectadas, que protestan exigiendo ser escuchadas.

¿Japón avanza hacia un “declive feliz” en el que la gente se resigne a dejar de ser una potencia económica? Eso propone un sociólogo nipón ante la constante caída demográfica. El archipiélago perdió 800 mil habitantes en 2022 por el cóctel del envejecimiento de la población y el aumento de las parejas sin hijos. En una sociedad rígida, las mujeres privilegian la carrera profesional, y existe el fenómeno de los “solteros parásitos”. RFI viajó a Onjuku, un pueblo costero que encierra muchos de los desafíos del gobierno para frenar la espiral. La estación de Shinjuku en el centro de Tokio es una buena imagen de la pujanza de la tercera economía del mundo. En un día laboral, más de 3,5 millones de personas atraviesan la que figura en el Libro Guinness de récords mundiales como la estación más transitada del mundo.Pero desde hace años late la pregunta de hasta cuándo durará el ritmo vertiginoso de esta estación. O de esta capital. O de todo el archipiélago nipón. La incertidumbre se origina en las estadísticas de la población, que año tras año siguen en descenso.Descenso continuoHasta las noticias de televisión anuncian el descenso de la población: “El Ministerio del Interior y Comunicaciones anunció hoy que hasta el pasado 1 de enero la población de Japón sufrió un descenso que por primera vez en casi medio siglo afectó a todas las prefecturas del archipiélago”. El año pasado, Japón perdió más de 800 mil habitantes. Ahora tiene 125,4 millones y el descenso continúa pues nacen menos niños y la población envejece. Desde hace más de una década, las ventas de pañales para adultos en Japón superan las de aquellas para bebé. Este es el indicador más gráfico del envejecimiento del archipiélago japonés, donde las personas de 65 años o más rondan los 36 millones, o casi el 29% de la población.Para algunos sociólogos como el profesor Masahiro Yamada, el descenso de la población ha generado una crisis paulatina que está cambiando radicalmente el país que conocemos como Japón: “No es el tipo de crisis que ocurre de repente. Es más parecido a esa serie de golpes al cuerpo que recibe un boxeador. El poder de Japón se está debilitando poco a poco y su posición económica también decae”, explica.Solteros parásitosEl profesor Yamada, sociólogo de la Universidad de Chuo en Tokio, es un especialista en demografía conocido por identificar a finales del siglo pasado a los hijos que no se casaban por estar hasta los 30 y 40 años con sus padres. Los bautizó con una etiqueta que perdura: los solteros parásitos. “Como en Italia, España, Corea del Sur y China, en Japón los hijos no quieren dejar el hogar pues cuando se casan su nivel de vida baja”, comenta.Hoy el número de matrimonios sigue en descenso y los jóvenes se ven frenados por la contracción de la economía y el esquema tradicional de que el hombre debe ser la cabeza de la familia que provee los recursos del hogar. “La participación de las mujeres en la economía no avanza en Japón, por eso los hombres con bajos ingresos no pueden casarse”, analiza el sociólogo.En las zonas rurales la población cae a un ritmo vertiginoso: “En la prefectura de Akita el número de niños ha disminuido en un 60 por ciento en comparación con hace 20 años”, agrega Yamada.Onjuku ante el éxodo de residentesEn Onjuku, un pueblo costero situado a unos 100 kilómetros al sudeste de Tokio, la playa es recordada como el escenario de un caso único en Japón por sus lazos históricos con el mundo hispanohablante. En estas playas naufragó en 1609 el galeón San Francisco, nave española que viajaba de Filipinas a Acapulco, en la Nueva España de entonces. Los antepasados de Onjuku salvaron la vida de 317 náufragos.“El hecho histórico de 1609 fue un acontecimiento del que siempre hemos estado muy orgullosos ante el mundo”, cuenta a RFI el alcalde de Onjuku, Yoshiharu Ishida. Considera que el relato del galeón San Francisco, que implica a España, México y Filipinas, puede ser un atractivo para aumentar el turismo: “En un futuro queremos vincularlo como uno de nuestros recursos turísticos”.Pero el pueblo sigue perdiendo población cada año. De los 7.074 habitantes actuales, sólo 418 son niños menores de 14 años. “Desde que estoy en el cargo he implementado muchas medidas pequeñas pero no hemos logrado traer residentes”, lamenta el alcalde.Yoshiharu Ishida, que lleva más de una década en el cargo, se ha visto superado por la dinámica irreversible de la caída demografía que afecta a su país: “El número de fallecimientos y el éxodo de residentes es generalizado”.“Incluso dar a luz es difícil”El profesor Yamada considera que un factor decisivo para el éxodo de los pueblos es la brecha de género: “Las mujeres jóvenes de las zonas rurales se van a Tokio y a otros lugares por la falta de oportunidades para desempeñar un papel activo. Y porque en las empresas de las zonas rurales persiste una cultura de discriminación”. “Las mujeres motivadas y con estudios eligen la opción de marcharse a ciudades como Tokio u Osaka”, agrega.Una de estas mujeres es Hiromi Hoshino, especialista de marketing que salió hace casi 20 años de su pueblo, Katsura, un pintoresco puerto pesquero situado al lado de Onjuku. “Nací en la zona rural de la prefectura de Chiba y muchas personas salimos a la gran ciudad. La escuela primaria y la secundaria donde yo iba ya no existen. Eso me entristece mucho”, recuerda.Como profesional de marketing, la señora Hoshino se fija en los anuncios cuando visita a sus padres y sus deducciones son preocupantes: “Hay gran cantidad de anuncios de funerarias y eso me hace pensar en cómo está subiendo el número de fallecimientos. Incluso los crematorios, que es la costumbre funeraria en Japón, tienen lista de espera”, señala.El panorama resume bien la situación del Japón lejos de las grandes ciudades. Hiromi Hoshino explica que “incluso dar a luz es difícil pues no hay hospital, y mi hermano tuvo que llevar a su esposa a un lugar lejano. Japón se está volviendo como una isla remota donde es imposible conseguir servicios médicos de urgencia”.Tasa de fecundidad e inmigraciónEn contraste, Tokio gana población y la señora Hoshino que tiene un niño de tres años contribuye al aumento: “Tuve a mi hijo a los 38 años. Antes de que naciera mi hijo ya estaba pensando en vivir una vida sin hijos”, subraya.La tasa de fecundidad en Japón, el promedio de hijos que una mujer tiene en su vida, es de 1,26, un nivel muy bajo para un país industrializado. Según cuenta Hoshino, “a mi alrededor hay mujeres que decidieron no tener hijos y eligieron su carrera. Japón tiene estilos de vida muy distintos incluso entre mi círculo de amigas”.La inmigración extranjera es una solución que, según nos recuerda el profesor Yamada, se ha propuesto en otras latitudes: “Japón no podrá sobrevivir sin inmigrantes. Las grandes empresas necesitan diversidad, por lo que quieren inmigrantes con un alto nivel profesional”.Sin embargo, dado que el porcentaje de personas que hablan otros idiomas es bajo, comparado a otros países de Asia, aprender japonés es una exigencia que puede no compensar los salarios que ofrecerá una economía menguante. “Me preocupa que tal vez no quieran venir a Japón”, comenta Yamada.El “declive feliz”Por cerca de 30 años, el sociólogo ha sido asesor de sucesivos gobiernos y de políticos japoneses para proponer medidas para frenar la crisis demográfica. Pero sus propuestas no contribuyen a la popularidad y suelen pasar a un plano secundario en la agenda política. “Para los políticos, lo importante son las elecciones del momento. Lo que pase en la sociedad dentro de 30 años siento que les da igual”, estima.El descenso de Japón que prevé Yamada será relativamente indoloro. Por eso ha acuñado una nueva etiqueta que incluirá en su próximo libro: el “declive feliz”. “Por ‘declive feliz' quiero decir que no sólo el gobierno sino también los ciudadanos, en especial los jóvenes, se resignan a que Japón no sea un país central de la economía mundial”, detalla.El profesor considera que resignarse al declive es una tendencia cada vez más generalizada: “Más que la economía, especialmente los jóvenes, se preocupan de cómo disfrutar de la vida en el día a día”. En la ecuación del “declive feliz”, entran el conformismo de la juventud y su apatía política: “Sin importar lo bajo de su salario, los jóvenes no quieren involucrarse en la política. Japón tiene el porcentaje más alto del mundo de jóvenes que no participan en política”, recalca.“Es bastante aterrador”Con el fin de entender mejor la crisis demográfica japonesa en el contexto mundial, el experto en datos Stephen J. Shaw, inglés residente en Tokio, hizo una comparación que lo sorprendió tanto que se embarcó en una investigación por 24 países que plasmó en una serie documental. “Cuando vi las tasas de natalidad vi un descenso que afectaba al mismo tiempo a muchos países de Asia empezando por Japón y a partes de Europa. Hoy si exceptuamos África, todos los países tienen una fertilidad por debajo de la tasa de reemplazo o se acercan a ella. Fue aterrador”, explica.El documental se titula en inglés Birthgap (la brecha de la natalidad) y advierte que el problema está en las puertas de regiones hasta ahora consideradas exentas de caídas demográficas como América Latina. Según Stephen J. Shaw, “está vinculado a la paternidad tardía. Y esto no sólo en los países más industrializados. Filmamos varias semanas por toda América Latina y es bastante aterrador lo rápido que están cayendo las tasas de natalidad allí también”.El caso más grave es Brasil, donde en las dos pasadas décadas los nacimientos fueron insuficientes para reemplazar a los fallecidos. “Japón está mejor preparado para protegerse durante al menos algunas décadas gracias a su riqueza adquirida hasta ahora. Brasil va a tener verdaderos problemas para cuidar de su propia población”, estima el experto. Según él, el caso brasileño será el anticipo de lo que espera a otros países de la zona: “Creo que afectará a muchos países de América Latina de manera más general y mucho más duro que a Japón, Europa etc.”.El “declive feliz” de Japón que vaticina el profesor Yamada incluye una vida de carencias sentimentales subsanadas en el mundo virtual de muchos videojuegos japoneses, como el famoso Pokémon. “Por estar tan desarrollada la cultura de los pasatiempos en Japón, muchas personas prefieren vivir dentro de un videojuego a conseguir un novio o una novia”, dice.El mundo virtual podría además ayudar a sobrellevar la precariedad que se avecina. “Dejarán de intentar tener éxito en el mundo real y, en cambio, lo buscarán con el juego en el mundo virtual”, concluye el sociólogo.

A 50 años del golpe de Estado de Augusto Pinochet contra el gobierno de Salvador Allende, todavía hay sectores de la sociedad chilena que se niegan a aceptar los hechos. Un negacionismo que está presente en los medios, en los debates públicos y que cuestiona tanto el lugar que se le quiere dar a este aniversario, así como la narrativa oficial del gobierno de Gabriel Boric. Reportaje de nuestra corresponsal en Santiago de Chile, Yasna Mussa“Yo justifico el golpe militar. Me habría gustado que fuera un gobierno autoritario muy corto, que se hubiese restablecido la democracia rápido, pero creo que íbamos por un camino muy peligroso para el país”, decía hace uno meses el diputado Jorge Alessandri, militante del partido de derecha Unión Democrática Independiente, en una entrevista con Radio FuturoEsta mañana, lejos del Congreso, en la Villa Portales de la comuna de Estación Central, en Santiago, dos amigas conversan en medio de una cancha de fútbol que comparten los vecinos. Este fue un barrio emblemático durante los años de la Unidad Popular de Salvador Allende y que vivió una fuerte represión durante la dictadura.Alicia Cortez, de 71 años, dice que ella es parte de la excepción. Cree que el golpe no fue un hecho traumático para el país, sino que un acto necesario por el contexto que se vivía“Había un grupo de personas que, como estábamos conformes con el pronunciamiento militar, nosotros no supimos nunca de las cosas que pasaron, de los detenidos desaparecidos. No supimos de los allanamientos. No supimos de nada. Hasta muchos años después. Para nosotros eso no existía. ¿Y ahora? Y ahora uno lo ve como una película. Al menos yo lo veo como una película. Como que aquí nunca pasó”, cuenta a RFI.Para Cortez, la incertidumbre que se vivía en aquellos días, la escasez de productos de primera necesidad y la tendencia política de Salvador Allende generaron un escenario propicio para el golpe de Estado. Alicia no sólo reivindica la dictadura de Pinochet, sino que incluso añora aquellos años.“Yo en la época de Augusto Pinochet, como presidente de la República, viví una muy buena vida. Y después esto de la democracia, de los presidentes en algunos buenos, y ahí empezó de nuevo la efervescencia del odio, sobre todo con Michelle Bachelet”, se queja.Para ella había una estabilidad que hoy no existe. “Estaba ordenado, la economía estaba buena, teníamos oportunidades todos”.Alicia Cortez siente distancia de los discursos sobre derechos humanos y memoria. Dice que prefiere dar vuelta la página. “Yo lo único que quiero es paz y amor en mi país. Yo respeto las ideas de algunas personas, pero esa confrontación que arman todo el rato, que los detenidos desaparecidos…”Critica el lugar que ha tomado la conmemoración de este 11 de septiembre, especialmente con los 50 años del golpe de Estado. No esconde su indiferencia. “Mira, yo creo que han hecho de los derechos humanos un festival aquí en Chile. Yo no tenía idea. No me interesaba tampoco”, agrega.Su amiga Nancy Marchant comparte su opinión y dice que el derrocamiento del gobierno de Salvador Allende estaba justificado. “¿Por qué esa alevosía, esa rabia, ese rencor tan grande para celebrar 50 años, el dedo en la llaga siempre?”, se pregunta.Del otro lado de la avenida, en el jardín de la Universidad de Santiago de Chile, la USACH, un grupo de jóvenes estudiantes de primer año de periodismo conversa sobre la importancia de este mes, de este año y se sienten distantes de visiones como las de Nancy o Alicia.A Vicente Núñez le preocupan los discursos de negacionismo que circulan. “Realmente me parece trágico. Me parece trágico que actualmente, ya con todo lo que ha pasado ya 50 años, se siga tratando de esconder la verdad como tapar el sol con un dedo, básicamente. Ya se sabe tanta información, otros países también han hablado de este tema y que no salga algo parecido a otros países. Por ejemplo, yo siempre pienso en Alemania. En el caso del régimen nazi no sé, algo parecido”, explica a RFI.Su compañera de carrera, Paula Álvarez, profundiza en el origen de los discursos que relativizan lo ocurrido en 1973. “Creo que también tiene que ver con el tema de la educación, quizás porque, claro, nosotros que estamos en un ambiente que tiene historia con el asunto de la dictadura, con el lado de los trabajadores de izquierda, todo eso, pero a nivel general, a nivel Chile, tal vez no nos hemos puesto las pilas sobre educar realmente lo que fue el golpe. Y también que se permitan discursos negacionistas en televisión, en política, que se permita que haya gente que diga que fue necesario, que haya gente que diga que Pinochet salvó la economía. Creo que eso influye igual en la opinión de las personas y también lo que pasa con los votos de castigo a ciertos sectores políticos, como están descontentos con la izquierda que está gobernando, su forma de castigo es decir ah, no, Pinochet lo hizo todo bien”, analiza.Paula dice que se trata de discursos que obedecen también a un trauma. “Hace no mucho tiempo, en las clases de historia no nos hablaban de dictadura, el gobierno se acababa en 1973, se acababa la historia de Chile. Era una cosa que se justificaba y también por la época que vivían, por toda la violencia que había, esas personas aprendieron a normalizar la violencia y a justificar el ‘no hay que poner orden, no hay que matarlos a todos, así se arregla todo', pero en realidad eran personas que vivían con miedo de lo que les podía pasar. Es como un síndrome de Estocolmo, yo diría que Chile tiene síndrome de Estocolmo, sobre todo las personas mayores que fueron niños o bebés, incluso cuando fue el golpe de Estado, es la única forma que conocieron de imponer autoridad o de hacer sociedad, básicamente”' añade.Natalia Olguín, también estudiante de periodismo en la USACH, recuerda una experiencia que tuvo entre los 10 y 12 años, cuando visitó Villa Grimaldi, uno de los mayores centros de detención y tortura durante la dictadura militar. Una visita que fue iniciativa de dos de sus profesores y que marcó su vida. “Lo que yo propondría para la educación es como que vayan a estos lugares, cuenten la historia para que haya un cambio porque si nosotros, si los estudiantes y los niños más chicos no saben la historia, no se va a poder nunca generar el cambio”, dice.Pero, ¿qué ha pasado en Chile para que aún existan versiones que ponen no sólo en dudas los hechos, sino que reivindican lo ocurrido?Una tarde de lluvia fuimos al Instituto Nacional de Derechos Humanos para preguntarle a Jorge Lagos, un sociólogo que se desempeña como analista operativo en la Unidad de Estudio de Memoria y que ha estado trabajando en los últimos meses en el capítulo de 50 años del golpe. Para Lagos el negacionismo está lejos de ser un fenómeno nuevo.“No sé si es un resurgimiento del negacionismo, yo creo que el negacionismo ha estado instalado, quizás hoy en día, en este año en particular en que se conmemoran 50 años, quizás la discusión sale mal a la luz, pero es un fenómeno que ha estado presente desde el inicio de la democracia”, nos aclara.Aquel período oscuro de la historia de Chile cuenta con un amplio registro de atrocidades cometidas por agentes del Estado. De acuerdo a los antecedentes entregados por el ministerio de Justicia y los informes elaborados por las distintas Comisiones de Verdad, la cifra total de víctimas calificadas oficialmente es de 40.175 personas, incluyendo ejecutados políticos, detenidos desaparecidos y víctimas de prisión política y tortura. Luego del fin de la dictadura, en 1990, el país ha tardado en avanzar hacia una política de reparación de las víctimas. Esta tarde Marcia Tijero, analista de la unidad de estudios y memoria, repasa junto a su colega del Instituto Nacional de Derechos Humanos las razones que llevan a relativizar lo ocurrido durante los años de Pinochet. Cree que el proceso de la justicia transicional nunca acabó bien.“Yo creo que todos están frágilmente cumplidos, verdad y justicia, reparación, también muy frágil, pero definitivamente el principio de no repetición y de memoria histórica no se cumplió”, considera.Para Tijero estos incumplimientos han facilitado los discursos que relativizan lo ocurrido durante la dictadura cívico militar. “¿Y qué significa esto? En el fondo que no hay un proceso social de conocimiento de la verdad, hay una sociedad que reconoce lo que sucedió, lo elabora, hace una memoria de ese proceso y se compromete a una cosa de no repetición, y ese rol del Estado. Y ese proceso nunca se cumplió cabalmente. Y eso significa que quedan heridas, los culpables no se sienten responsables, se puede dar lo que se está dando ahora, que no se dio al principio del fin de la dictadura, que es la relectura de la historia y de los acontecimientos”.La UNESCO define el negacionismo como una forma de borrar la memoria de las atrocidades cometidas, lo que puede fomentar la repetición de tales crímenes en el futuro.Marcia y Jorge concuerdan en los factores que han favorecido este escenario y que el origen está en la forma en que Chile vivió la transición en los primeros años de democracia.“Porque en el fondo el fin de la dictadura, el inicio de la democracia es una cuestión que también funcionó muy en torno a un pacto. Una lógica de pactar cosas. Claro, porque eso fue un pacto, no fue un triunfo, sí ese es el punto central. Y, además, aunque hubiera sido un pacto, una vez en el poder, la Concertación podría haber aspirado a más. Y no lo hizo”.Jorge Lagos considera que el Estado de Chile tiene una deuda en esta materia “Si uno mira las recomendaciones, por ejemplo, del organismo de tratado, las recomendaciones del mismo INDH en esta materia, hay un porcentaje muy bajo de cumplimiento. De parte del Estado. Sí, por ejemplo, si analizamos por materia, en justicia, solamente el 10% de las causas por violación de derechos humanos tienen una sentencia y el 95%, por ejemplo, de las causas de tortura no han llegado a esa etapa, a esa etapa de cierre”, denuncia.La falta de acceso a la información también es otro factor. “En materia de verdad, por ejemplo, hoy en día aún estamos con un secreto de 50 años de lo que es el archivo Valech, que es información importantísima que, en Chile, por ejemplo, considero que es preocupante que no tengamos una ley de archivos sobre lo que ocurrió, que pueda ser disponible, que pueda ser consultada por la ciudadanía”.Jorge Lagos se lamenta de que en Chile ni siquiera hay una ley de sitios de memoria, sino que son nombrados como monumentos históricos. Desde 2018, según datos del ministerio de las Culturas y las Artes, ha habido 110 ataques a sitios de memoria.Una escasez de presupuesto y apoyo que la socióloga Carmen Pinto conoce bien. Hoy recorre los pasillos de la ex Clínica Santa Lucia, un centro médico que operó como espacio de tortura también durante la dictadura y que hoy se encuentra en un muy mal estado de conservación. Para quien pasea por el frontis es difícil adivinar que, en esa antigua casa construida en 1934, ubicada a un costado del Cerro Santa Lucía, se encuentra un sitio de memoria que hoy alberga a la comisión nacional de derechos humanos.Carmen Pinto revisa las fotografías de detenidos desaparecidos que pasaron por acá y ve con preocupación el nivel de alcance que tiene el negacionismo.“Muchos lo justifican, que era una necesidad porque se creó un caos. Es cierto que hubo un caos, pero nunca se ha dicho por qué se creó ese caos. Si no queremos reconocer lo que sucedió en Chile, veamos los documentos desclasificados de la Comisión Church de Estados Unidos, por ejemplo. Eso no lo está diciendo ningún chileno”, afirma.Pinto, que tiene un magíster en Historia y Memoria de la Universidad de La Plata, cree que en Chile hace falta entender la magnitud de los hechos y comprender los conceptos. “El problema es que no vamos a poder nunca construir un futuro si no solucionamos ese puente que hay entre el pasado, presente y futuro”.Carmen Pinto dice que lo primero es reconocer lo que sucedió. “El bombardeo de la Moneda no es imaginario, sucedió, y eso no es un acto político, es un acto de delincuencia. Las torturas sucedieron. Va a pasar lo mismo ahora. Claro, cuando vino el estallido fue como un retorno a lo siniestro, a lo que ya habíamos vivido. Fue un regreso a la memoria, pero de manera brutal. Pero como esto nunca se ha tratado bien en Chile, yo creo que Chile como sociedad tiene un trauma, un trauma”, concluye.La historiadora cree profundamente en que después de reconocer lo que sucedió, hay que hacer justicia. Decir la verdad. Conmemorar. Asegurar un Nunca Más. Luego queda sanar.

Cuando se cumplen 50 años del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, el 36% de la población de Chile tiene una visión favorable a la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), según datos de una encuesta difundida en mayo pasado. Paralelamente, un sector de la población prefiere olvidar, incluso negar, lo que ocurrió, escondiendo la verdad como quien “tapa el sol con un dedo”. Este es un año especial para Chile. Esta vez, la conmemoración del golpe de Estado en contra del gobierno de Salvador Allende es distinta: los chilenos y chilenas se enfrentan este 2023 a un sector de la población que aún se niega a aceptar los hechos. Un negacionismo que está presente en los medios, en los debates públicos y que cuestiona tanto el lugar que se le quiere dar a este aniversario, así como la narrativa oficial del gobierno de Gabriel Boric.“Yo justifico el golpe militar. Me habría gustado que hubiera sido un gobierno autoritario muy corto, de meses, que se hubiera restablecido la democracia rápido, pero íbamos por un camino autoritario que le había hecho muy mal a nuestro país”, decía hace uno meses el diputado Jorge Alessandri, militante del partido de derecha Unión Demócrata Independiente, en una entrevista con Radio Futuro.“Aquí nunca pasó”Esta mañana, lejos del Congreso, en la Villa Portales de la comuna de Estación Central, en Santiago, dos amigas conversan en medio de una cancha de fútbol que comparten los vecinos. Este fue un barrio emblemático durante los años de la Unidad Popular de Salvador Allende, y vivió una fuerte represión durante la dictadura.Alicia Cortez, de 71 años, dice que ella es parte de la excepción. Cree que el golpe no fue un hecho traumático para el país, sino que un acto necesario por el contexto que se vivía: “Habíamos un grupo de personas que, como estábamos conformes con el pronunciamiento militar, nosotros no supimos nunca de las cosas que pasaron, de los detenidos desaparecidos. No supimos de los allanamientos. No supimos de nada. Hasta muchos años después. Para nosotros eso no existía. Y ahora uno lo ve como una película. Al menos yo lo veo como una película. Como que aquí nunca pasó”, cuenta.Para Cortez, la incertidumbre que se vivía en aquellos días, la escasez de productos de primera necesidad y la tendencia política de Salvador Allende generaron un escenario propicio para el golpe de Estado. Alicia no sólo reivindica la dictadura de Pinochet, sino que incluso añora aquellos años: “Yo en la época de Augusto Pinochet, como presidente de la República, viví una muy buena vida. Y después esto de la democracia, de los presidentes, en algunos buenos, y ahí empezó de nuevo la efervescencia del odio, sobre todo con Michelle Bachelet”, subraya.“La economía estaba buena”Para ella había una estabilidad que hoy no existe: “Estaba ordenado, la economía estaba buena, teníamos oportunidades todos”. Alicia Cortez siente distancia de los discursos sobre derechos humanos y memoria. Dice que prefiere dar vuelta la página: “Yo lo único que quiero es paz y amor en mi país. Yo respeto las ideas de algunas personas, pero esa confrontación que arman todo el rato, los detenidos desaparecidos…”.Crítica el lugar que ha tomado la conmemoración de este 11 de septiembre, especialmente con los 50 años del golpe de Estado. No esconde su indiferencia: “Mira, yo creo que han hecho de los derechos humanos un festival aquí en Chile. Yo no tenía idea. No me interesaba tampoco”, afirma la mujer.Su amiga Nancy Marchant comparte su opinión y dice que el derrocamiento del gobierno de Salvador Allende estaba justificado. “¿Por qué esa alevosía, esa rabia, ese rencor tan grande que celebrar 50 años el dedo en la llaga siempre?”, pregunta.“Esconder la verdad, como tapar el sol con un dedo”Del otro lado de la avenida, en el jardín de la Universidad de Santiago de Chile, la USACH, un grupo de jóvenes estudiantes de primer año de periodismo conversa sobre la importancia de este mes, de este año, y se sienten distantes de visiones como las de Nancy o Alicia.A Vicente Nuñez le preocupan los discursos de negacionismo que circulan por estos días: “Realmente me parece trágico. Me parece trágico que actualmente, ya con todo lo que ha pasado, ya 50 años, se siga tratando de esconder la verdad, es como tapar el sol con un dedo, básicamente. Ya se sabe tanta información, otros países también han hablado de este tema y que no salga algo parecido a otros países. Por ejemplo, yo siempre pienso en Alemania. En el caso del régimen nazi no sé, algo parecido”, estima.Su compañera de carrera, Paula Álvarez, profundiza en el origen de los discursos que relativizan lo ocurrido en 1973: “Creo que también tiene que ver con el tema de la educación, quizás porque, claro, nosotros que estamos en un ambiente que tiene historia con el asunto de la dictadura, con el lado de los trabajadores de izquierda, todo eso, pero a nivel general, a nivel Chile, tal vez no nos hemos puesto las pilas sobre educar realmente lo que fue el golpe. Y también que se permitan discursos negacionistas en televisión, en política, que se permita que haya gente que diga que fue necesario, que haya gente que diga que Pinochet salvó la economía. Creo que eso influye igual en la opinión de las personas y también lo que pasa con los votos de castigo a ciertos sectores políticos, como están descontentos con la izquierda que está gobernando, su forma de castigo es decir ‘ah, no, Pinochet lo hizo todo bien'”, analiza la joven.“Síndrome de Estocolmo”Paula dice que se trata de discursos que obedecen también a un trauma: “Hace no mucho tiempo, en las clases de historia no se hablaba de dictadura, el gobierno se acababa en 1973, se acababa la historia de Chile. Era una cosa que se justificaba y también por la época que vivían, por toda la violencia que había, esas personas aprendieron a normalizar la violencia, pero en realidad eran personas que vivían con miedo de lo que les podía pasar. Es como un síndrome de Estocolmo, yo diría que Chile tiene síndrome de Estocolmo, sobre todo las personas mayores que fueron niños o bebés, incluso cuando fue el golpe de Estado, es la única forma que conocieron de imponer autoridad o de hacer sociedad, básicamente”.Natalia Olguín, también estudiante de periodismo en la USACH, recuerda una experiencia que tuvo entre los 10 y 12 años, cuando visitó Villa Grimaldi, uno de los mayores centros de detención y tortura durante la dictadura militar. Una visita que fue iniciativa de dos de sus profesores y que marcó su vida. “Lo que yo propondría para la educación es que vayan a estos lugares y cuenten la historia para que haga un cambio porque si nosotros, si los estudiantes y los niños más chicos no saben la historia, no se va a poder nunca generar el cambio y vamos a seguir en esto de rotar y rotar y no vamos a cambiar”, dice.“El negacionismo ha estado instalado”¿Pero qué ha pasado en Chile para aún existan versiones que ponen no sólo en dudas los hechos, sino que reivindican lo ocurrido? Una tarde de lluvia fuimos al Instituto Nacional de Derechos Humanos para preguntarle a Jorge Lagos, un sociólogo que se desempeña como analista operativo en la Unidad de Estudio de Memoria y que ha estado trabajando en los últimos meses en el capítulo de 50 años del golpe.Para Lagos está lejos de ser un fenómeno nuevo: “No sé si es un resurgimiento del negacionismo, yo creo que el negacionismo ha estado instalado, quizás hoy en día, en este año en particular en que se conmemoran 50 años, quizás la discusión sale mal a la luz, pero es un fenómeno que ha estado presente desde el inicio de la democracia”, afirma.Aquel período oscuro de la historia de Chile cuenta con un amplio registro de atrocidades cometidas por agentes del Estado. De acuerdo a los antecedentes entregados por el ministerio de Justicia y los informes elaborados por las distintas Comisiones de Verdad, la cifra total de víctimas calificadas oficialmente es de 40.175 personas, incluyendo ejecutados políticos, detenidos desaparecidos y víctimas de prisión política y tortura. Luego del fin de la dictadura, en 1990, el país ha tardado en avanzar hacia una política de reparación de las víctimas.Marcia Tijero, analista de la unidad de Estudios y Memoria, repasa junto a su colega del Instituto Nacional de Derechos Humanos las razones que llevan a relativizar lo ocurrido durante los años de Pinochet. Cree que el proceso de la justicia transicional nunca acabó bien: “Yo creo que todos están frágilmente cumplidos, verdad y justicia. Reparación también muy frágil, pero definitivamente el principio de no repetición y de memoria histórica no se cumplió”, dice.“No hay un proceso social de conocimiento de la verdad”Para Tijero estos incumplimientos han facilitado los discursos que relativizan lo ocurrido durante la dictadura cívico militar: “¿Y qué significa esto? En el fondo que no hay un proceso social de conocimiento de la verdad, hay una sociedad que reconoce lo que sucedió, lo elabora, hace una memoria de ese proceso y se compromete a una cosa de no repetición, y es el rol del Estado. Y ese proceso nunca se cumplió cabalmente. Y eso significa que quedan las heridas, los culpables no se sienten responsables, se puede dar lo que se está dando ahora, que no se dio al principio del fin de la dictadura, que es la relectura de la historia y de los acontecimientos”.Leer también‘Los años Allende”, una novela gráfica chilenaLa UNESCO define el negacionismo como una forma de borrar la memoria de las atrocidades cometidas, lo que puede fomentar la repetición de tales crímenes en el futuro. Marcia y Jorge concuerdan en los factores que han favorecido este escenario, y en que el origen está en la forma en que Chile vivió la transición en los primeros años de democracia. “Porque en el fondo el fin de la dictadura, el inicio de la democracia, es una cuestión que también funcionó muy en torno a un pacto, una lógica de pactar cosas”, estima Jorge, y completa Marcia: “Claro, porque eso fue un pacto, no fue un triunfo, ése es el punto central. Y además, aunque hubiera sido un pacto, una vez en el poder, la Concertación podría haber aspirado a más. Y no lo hizo”.Deuda del EstadoJorge Lagos considera que el Estado de Chile tiene una deuda en esta materia: “Si uno mira las recomendaciones, por ejemplo, del organismo de tratado, las recomendaciones del mismo INDH en esta materia, hay un porcentaje muy bajo de cumplimiento de parte del Estado. Si, por ejemplo, si analizamos por materia, en justicia, solamente el 10% de las causas por violación de derechos humanos tienen una sentencia, y el 95%, por ejemplo, de las causas de tortura, no han llegado a esa etapa de cierre”.La falta de acceso a la información también es otro factor. “En materia de verdad, por ejemplo, hoy en día estamos con un secreto de 50 años sobre el archivo Valech, que es información importantísima que en Chile, por ejemplo, considero que es preocupante que no tengamos una ley de archivos sobre lo que ocurrió, que pueda ser disponible, que pueda ser consultada por la ciudadanía, por la Justicia”, prosigue Lagos.Jorge Lagos lamenta que en Chile ni siquiera hay una ley de sitios de memoria, sino que son nombrados como monumentos históricos. Desde 2018, según datos del Ministerio de las Culturas y las Artes, han habido 110 ataques a sitios de memoria. Una escasez de presupuesto y apoyo que la socióloga Carmen Pinto conoce bien.“Chile como sociedad tiene un trauma”Carmen Pinto recorre los pasillos de la ex Clínica Santa Lucía, un centro médico que operó como espacio de tortura y que hoy se encuentra en un muy mal estado de conservación. Para quien pasea por el frontis es difícil adivinar que en esa antigua casa construida en 1934, ubicada a un costado del Cerro Santa Lucía, se encuentra un sitio de memoria que hoy alberga a la Comisión Nacional de Derechos Humanos.La socióloga revisa las fotografías de detenidos desaparecidos que pasaron por acá y ve con preocupación el nivel de alcance que tiene el negacionismo. “Muchos lo justifican, que era una necesidad porque se creó un caos. Es cierto que hubo un caos, pero nunca se ha dicho por qué se creó ese caos. Si no queremos reconocer lo que sucedió en Chile, veamos los documentos desclasificados de la Comisión Church de Estados Unidos, por ejemplo. Eso no lo está diciendo ningún chileno”, estima.Pinto, que tiene un magíster en Historia y Memoria de la Universidad de La Plata, cree que en Chile hace falta entender la magnitud de los hechos y comprender los conceptos: “El problema es que no vamos a poder nunca construir un futuro si no solucionamos ese puente que hay entre el pasado, presente y futuro”, lamenta. Dice que lo primero es reconocer lo que sucedió. Hacer justicia. Decir la verdad. Conmemorar. Asegurar un Nunca Más. Luego queda sanar.“El bombardeo de La Moneda no es imaginario, sucedió, y eso no es un acto político, es un acto de delincuencia. Las torturas sucedieron. Va a pasar lo mismo ahora. Claro, cuando vino el estallido fue como un retorno a lo siniestro,a lo que ya habíamos vivido. Fue un regreso de la memoria, pero de manera brutal. Pero como esto nunca se ha tratado bien en Chile, yo creo que Chile como sociedad tiene un trauma”, concluye la socióloga.

En la ciudad española de Torrevieja, más de cuarenta nacionalidades se cruzan en sus calles y sus escuelas. Y en las aulas del Instituto Mediterráneo, jóvenes rusos y ucranianos comparten lecciones y sueños de paz, lejos del conflicto militar. Radio Francia Internacional estuvo con ellos. Torrevieja es un turístico balneario de la provincia de Alicante, donde conviven 91.000 habitantes de cuarenta nacionalidades. Mientras la guerra de Ucrania continúa y la paz pareciera una hipótesis lejana, el Instituto de enseñanza secundaria Mediterráneo, acoge unos 1.200 alumnos de los cuales, más de un centenar, son ucranianos y unos ochenta, rusos. Sus familias han encontrado refugio en esa ciudad de la costa española, en busca de un mejor futuro para sus hijos, lejos de la guerra. Tras el estallido del conflicto, se calcula que más de 30.000 alumnos ucranianos se han incorporado a los centros educativos españoles, mientras decenas de familias rusas, buscando evitar que sus hijos sean llamados a las filas, han optado por refugiarse en Torrevieja.El director del Instituto, Manuel Albadarejo Martínez, nos explica que "la presencia de alumnado ruso y ucraniano en nuestras aulas no es nueva pero lo novedoso es el incremento significativo en el último año y medio. Son colectivos que ya tenían una presencia y una trascendencia muy importante en la localidad, con una asociación de ciudadanos ucranianos y una representación cultural de la población rusa".Si bien la guerra está lejos, los jóvenes alumnos no lo olvidan: "No hablamos mucho del tema, pero obviamente todos queremos que se acabe esta guerra. Las noticias españolas siempre hablan sobre la guerra de Ucrania. Todos queremos volver a nuestros países. Mi padre y mis abuelos están en Ucrania y quiero verlos", dice Alexander, un alumno ucraniano.Daria, una joven moscovita de 16 años, nos da su punto de vista, esperanzado: "Pienso que es un evento muy terrible para todos, pero creo que es posible que termine". Para María Luisa, profesora de geografía e historia, trabajar con estos alumnos ha sido, además, de un desafío, una formidable experiencia humana: "A la hora de preparar las clases ha sido un reto tener en clase a varios alumnos que no conocían el idioma. Y humanamente ha sido una experiencia muy enriquecedora. Tenemos que agradecer a los alumnos de nuestro centro que hablan ruso y que han hecho de traductores, porque los recursos disponibles son escasos."Pero la convivencia no siempre es fácil. Al comienzo de la guerra, según un taxista de la ciudad, la policía recibía llamadas con frecuencia denunciando incidentes entre rusos y ucranianos. En el Instituto Mediterráneo las cosas parecen más sencillas."Somos un centro de 1120 alumnos y cómo director me gustaría decir que no existen conflictos, pero lógicamente en la convivencia sí existen. Ninguno de ellos está vinculado ni es consecuencia de la guerra en Ucrania. Son los conflictos propios de la convivencia cotidiana de alumnos de 12 a 18 años. Afortunadamente, para nosotros, la guerra está un poco lejos de nuestra ciudad", concluye Albadalejo.